5 AÑOS DESPUÉS
POV CLARA
Por fin había llegado el día. Lucy cumplía catorce años.
Cada día me sorprendía más ver como crecía. No crecía al mismo ritmo que yo cuando era pequeña, crecía como una chica mortal, lo cual me alegraba y me apenaba al mismo tiempo. Lucy se había convertido en una chica muy guapa, y no es porque yo sea su madre, pero es la realidad. Y por fin podía a invitar a sus amigos por su cumpleaños, lo cual me hacía muy feliz.
- Mamá, no quiero ninguna fiesta. – dijo Lucy mientras rebuscaba en su armario, buscando un vestido en concreto.
- Ya. – dije a desgana. No quería dejarla ir pero no podía retenerla siempre a mi lado.
- Quiero salir con mis amigos.
- Te entiendo, pero entiende tú que tu familia también quiere celebrar éste día contigo.
- Celebraremos una fiesta, pero hoy no. Virgil acaba de sacarse el carné de conducir y también queremos celebrarlo.
- Puedo fiarme?
- Claro! – dijo con indignación, como si mi pregunta fuera algo fuera de lo normal.
- Quienes vais?
- Renesmee, Virgil, Russel, Laura y yo. Los de siempre.
- Bueno, vale. Puedes ir con tus amigos.
- Genial. Gracias mamá. Eres la mejor!– me abrazó y se marchó corriendo.
Me quedé sola en el dormitorio aunque en menos de dos minutos estuve en el salón de mi casa. No sabía que hacer, así que decidí marcharme a casa de Bella. Se habían comprado una pequeña casa, cerca de la mansión de los Cullen y aun no había tenido oportunidad de verla bien.
En cuanto estuve ante la puerta, llamé un par de veces a la puerta y pronto la abrieron, aunque no fue quien yo esperaba.
- Hola Clara!
- Jacob! Cuanto tiempo! – dije lanzándome a sus brazos.
- Si, hace mucho tiempo. Estás muy guapa!
- Gracias. Y veo que tú sigues creciendo.
- Bueno, es lo que hay.
- Cuando has llegado?
- Hace unas pocas horas. Pasa, Alice nos ha dicho que vendrías y Bella te está esperando.
Entré en la casa al lado de Jacob y éste me condujo hacia el salón, donde Bella y Edward estaban hablando. Entré y Bella me indicó que me sentara a su lado. Me acerqué y me acomodé en el sofá.
- No creo que sea apropiado. – Estaba diciendo Edward – Hola Clara. – dijo mirándome - Tú que opinas?
- Respecto a que?
- Respecto a que ese tal Virgil lleve a nuestras hijas por ahí.
- Le conocí hace poco. Bueno, hablé con él por teléfono y me pareció un chico muy responsable y maduro. Confío en él y en el buen criterio de Lucy.
- Si Clara confía en él, nosotros también deberíamos. – Dijo Bella, cogiendo la mano de Edward.
- Vale.
Edward se levantó y, tras despedirse de mí con un gesto de la mano, se marchó hacia el exterior de la casa.
Jacob se acercó a nosotros y se sentó a mi lado.
- Como va todo? Algún pretendiente que deba conocer? – dijo Jacob pasando su brazo por sobre mis hombros.
- No, nadie. Aunque así fuera, porque crees que debería presentártelo?
- Bueno. Yo tengo mucho ojo, podría decirte si vale la pena.
- Ya. – dije con aire ausente.
En ese momento se abrió la puerta y alguien llegó silenciosamente hacia donde nos encontrábamos. Levanté la vista, con la cabeza apoyada sobre el pecho de Jacob, y vi un rostro que hacía mucho tiempo que no veía, aunque estaba ligeramente cambiado.
- Oh! Lo siento! No sabía que… disculpadme - se excusó Seth, marchándose por donde había venido. Hacia la puerta de salida.
Me levanté a toda prisa y salí corriendo tras él, dejando a Jacob y Bella sorprendidos, debido a mi reacción. No sabía porque, pero algo me decía que debía hacerlo.
- Espera un momento! – dije poniendo mi mano sobre su brazo. Me arrepentí al instante.
Seth se detuvo, pero no se volvió.
- Perdona – dije al momento.
- No, Clara, eres tu quien debe perdonarme.
- Por que?
- Debo decirlo? – dijo con voz de sorpresa.
- Mejor no. Prefiero no recordar. – dije intentando apartar de mi mente los últimos momentos que pasé junto a él.
- Perfecto.
- Bien, aunque preferiría que me miraras a la cara mientras me hablas. – dije con tono cortante. Me estaba poniendo de los nervios el no poder ver la expresión de su rostro.
Seth se volvió lentamente y me miró fijamente a los ojos. Eso hizo que me pusiera más nerviosa.
- Lamento esto. No sabía que estarías aquí, creí que estarías preparando la fiesta de cumpleaños de Lucy y aproveché para venir ahora. Edward me dijo…
- Entiendo. Bueno, al final Lucy ha preferido salir éste año con sus amigos.
- Ya…
- Debo marcharme. – dije intentando alejarme de él. No había sido buena idea seguirle.
- Ya…
Me volví y fui hacia el salón, donde me despedí de Bella y de Jacob y me marché sin dar explicaciones. Salí de la casa sin siquiera mirar a Seth cuando pasé a su lado y me fui corriendo hacia mi casa. Noté un profundo dolor en mi corazón, un dolor que hacía cinco años que no sentía.
Una mano me sujetó por la muñeca, lo cual hizo que me detuviera. Me volví y me encontré con Seth cara a cara. Me sujetaba con fuerza y no me dejaba marchar, a pesar de que yo me resistía.
- Suéltame – dije intentando liberarme de la mano de Seth.
- Solo quiero hablar contigo.
- Vale, pero suéltame.
Seth me soltó pero se puso ante mí, interponiéndose en mi camino.
- Habla. – dije cruzando los brazos sobre mi pecho.
- Siento haberte hecho daño. Siento haberte tratado como si no me importaran tus sentimientos. Siento haberte abandonado y no haber podido hacerte feliz.
Me quedé estupefacta. No supe qué responder a eso. Sus palabras me hicieron recordar una etapa de mi vida que había intentado bloquear durante mucho tiempo. No podía soportarlo más, no podía con ese dolor, debía olvidarme para siempre de él, aunque no sabía si sería capaz de alejarme dos pasos de él.
- Perdóname – dijo acercándose a mi. Retrocedí dos pasos.
- No me toques.
- Clara…
- Ni siquiera digas mi nombre. Aléjate, déjame marchar.
- No.
- Como que no? – dije sorprendida.
- No hasta que me escuches.
- Te estoy escuchando – dije mientras seguía retrocediendo e intentando esquivarle. Seth seguía avanzando hacia mí. – pero deja de seguirme.
- Clara te…
- No lo digas – le interrumpí, no pude evitar el tono suplicante que salió de mi garganta. Mi corazón latía cada vez más deprisa.
- Te quiero.
- No.
- Te amo.
Me quedé quieta, paralizada por sus palabras. No quería escucharle, pero había deseado tanto oír esas palabras de sus labios…
- No es cierto. Si alguna vez me hubieras querido no me hubieras abandonado. Al menos no de esa manera.
- Lo hice por ti. – dijo poniendo sus manos sobre mi cara. Se acercó unos pasos y me besó. Sus labios eran ardientes, dulces y apasionados.
Intenté resistirme pero Seth rodeó mi cintura con sus brazos. Acarició mi espalda suavemente y ya no pude resistirme más. Rodeé su cuello con mis brazos. Acaricié su cabello, suave. Noté su ardiente cuerpo contra el mío.
Tardé unos minutos en reaccionar y cuando lo hice me separé de él con brusquedad. Demasiada brusquedad.
- Esto no puede estar pasando. Te vas y, tras cinco años, vuelves aquí como si nada hubiera sucedido. Como puedes ser tan cruel?
- Clara. No quería estar contigo por miedo a sufrir la imprimación y tener que abandonarte para irme con otra mujer. No quería hacerte daño.
- Que?! – exclamé con grito. - Haber si lo he entendido bien. Eso de la imprimación no es cosa de los hombres lobo? Estas insinuando que tu…
- Creí que lo sabías.
- No. Lo supe hace poco. Lo de la imprimación y esas cosas, no que tu fueras un licántropo. No es eso lo que le sucede a Jacob con Renesmee?
- Si.
- Y a ti no te ha pasado?
- No.
- No has conocido a la mujer apropiada? – pregunté refiriéndome a si Seth habría sufrido la imprimación durante todo éste tiempo.
- No he querido tener la oportunidad de conocerla. En cuanto volví a casa, hablé con el jefe de la manada. Quería encontrar la manera de no ser hombre lobo nunca más. Porque crees que he crecido? Los licántropos no envejecen.
- No acabo de entenderte. – dije bastante confusa.
- Clara, no quiero conocer a nadie más. Te quiero a ti. Quiero pasar el resto de mi vida contigo.
- Seth…
- Clara, te amo con todo mi corazón.
- Yo también. – dije rindiéndome al fin ante la evidencia. Era inútil que siguiera luchando contra mis sentimientos. – creí que podría olvidarte pero no he podido.
- Me alegra oír eso. – Seth se agachó, pasó su brazo por debajo de mis piernas y me levantó en brazos.
Rodeé su cuello con mis brazos y apoyé mi cabeza contra su pecho.
- Sabes lo que soy? – pregunté a Seth, refiriéndome a mi condición de semi-vampiro.
- Si, lo se. Eres la mejor persona y la mujer más bella que haya conocido nunca.
- Y tú el ex lobo más fuerte y bueno que he conocido. Me alegro de que hayas vuelto. Mi vida sin ti no tenía sentido.
- No te importa lo que fui?
- No.
- Me alegro de haber dejado todo eso atrás. Ahora parece que más o menos tenemos la misma edad.
- Sigo siendo mayor que tu.
- Bueno, no me importa salir con una mujer mayor.
Seth consiguió que me riera como hacía años que no me reía. Seth me besó de nuevo y sentí que no podía ser más feliz.
Cuando me di cuenta ya habíamos llegado a mi casa. Seth abrió la puerta sin esfuerzo y me llevó escaleras arriba. Entramos en mi dormitorio y me dejó con suavidad sobre la cama. Él se quedó en pie, mirándome fijamente.
- Que ocurre? – le pregunté intrigada.
- Nada.
Sin decir nada más y sin dejar de observarme, Seth clavó una rodilla en el suelo y me miró directamente a los ojos. Tardé unos segundo en comprender lo que Seth estaba a punto de hacer y me levanté de la cama de un salto.
- Que haces? – pregunté poniéndome cada vez más nerviosa.
- Quiero pasar toda mi vida a tu lado.
- Esto es muy precipitado. Antes deberíamos conocernos mejor. A penas sabemos nada el uno del otro. – dije en un mal intento de que olvidara esa locura.
- Tenemos toda la vida por delante.
- Mi familia me va a matar, pero…
- Pero…
- Yo también quiero pasar toda mi vida contigo.
- Quieres casarte conmigo?
- Si!
- Si? De verdad? – dijo Seth. Parecía no creerse mi respuesta.
- Si! – grité lanzándome sobre él.
Seth perdió el equilibrio y ambos caímos al suelo, riendo y besándonos.
- Eres lo mejor que me ha pasado nunca. – me dijo sin dejar de besarme suavemente por el rostro.
Nos quedamos un buen rato en el suelo, tumbados de espaldas, cogidos de la mano y hablando de nuestras vidas, nuestros amigos y nuestras familias.
Mientras le contaba lo sucedido en mi vida durante los últimos cinco años, Seth comenzó a juguetear con un mechón de mi pelo, que ese día llevaba suelto. Me contó cosas de la manada y de su familia. Resulta que su madre y Charlie, el padre de Bella, estaban juntos. También me contó lo difícil que había sido dejar la manada y dejar de ser un licántropo.
- Leah se enfadó mucho cuando les dije que quería dejar la manada por la hija de un vampiro, aunque creo que ha acabado aceptándolo, ya que así es como soy realmente feliz.
- Y eso?
- Los licántropos y los vampiros… bueno, se suponen que son enemigos por naturaleza.
- Y el resto de la manada que dijo?
- No se lo tomaron muy bien, aunque Sam, el líder, me apoyó en todo momento. Él fue quien más me ayudó y quien se ocupó de contarles lo que me había sucedido y el porque de mi huida. Parece que él realmente me comprende.
- Por lo menos no estuviste solo. Pero, no has pensado que tal vez no te enamoraras de mi? Tal vez hayamos imprimado.
- Y entonces porque sigo amándote ahora que vuelvo a ser un simple mortal?
- Un efecto secundario.
- No digas tonterías. – dijo, aunque su voz mostraba duda ante sus propias palabras.
- Como fue que te convertiste en hombre-lobo?
- Cuando hay una fuerte presencia de vampiros en el lugar en el que estamos, algo en nuestro interior se activa. Entonces comienza la transformación.
- Y tu podrías volver a convertirte?
- Solo si lo permito.
- Pues espero que no lo permitas nunca.
- Porque?
- No soportaría verte en brazos de otra mujer. Me moriría.
- Eso no ocurrirá nunca. – dijo a la vez que se ponía sobre mi. Me besó de nuevo. – nunca dejaré de amarte.
Seth se puso sobre mí, con una mano a cada lado de mi cabeza, y seguimos besándonos un largo rato, sintiendo sus labios sobre los míos, su lengua contra la mía... Sus labios abandonaron los míos para recorrer mi cuello y mi vientre. Cogí impulso para darnos la vuelta y quedar sobre él. Seth pareció sorprendido.
- Tengo más fuerza de la que crees. – dije sonriendo.
- Y que más puedes hacer con esa fuerza tan descomunal que tienes? – dijo poniendo sus manos sobre mi cintura.
- Me estás retando?
- Eso es exactamente lo que estoy haciendo. – dijo con una sonrisa burlona.
Levanté su camiseta y comencé a besar su vientre. Con su camiseta aun en mis manos, tiré con fuerza y la rompí de un solo tirón, dejando su torso al descubierto.
- Que sepas que acabas de romper mi camiseta favorita.
- Todas las camisetas que tienes son iguales, a que si? – dije al darme cuenta de que Jacob también iba siempre con una camiseta lisa, negra o blanca de manga corta.
- Pero ésta era la que más me gustaba.
- Calla.
Volví a sus labios ardientes y llenos de deseo mientras Seth me fue quitando la camiseta con delicadeza. Cuando me la hubo quitado, Seth se detuvo.
- Alguien viene.
Nos levantamos corriendo pero la puerta se abrió cuando me estaba poniendo la camiseta.
- Ups, lo siento. – dijo una voz melódica.
- Que haces aquí, Alice?- dije acabando de ponerme la camiseta – ocurre alguna cosa?
- No. Es que te vi ir a casa de Bella, pero de repente desapareciste. Debió de ser por la presencia de Seth. – Hola! – dijo saludando a Seth – Vaya! Has crecido? – dijo sorprendida.
- Más o menos. He envejecido unos años.
Alice lo miró extrañada.
- Ya te lo contaré algún día.
- Bueno, en serio lamento haberos interrumpido. Bella estaba preocupada. Me dijo que te marchaste muy nerviosa.
- Pensaba llamarla cuanto antes.
- Tranquila. Ahora voy hacia su casa. Ya le diré que estás bien.
- Gracias.
- Adiós! – dijo saliendo del dormitorio.
En cuanto Alice estuvo fuera del dormitorio pude oír una risita.
- Uff! Por poco. – dijo Seth quitándose lo que quedaba de su camiseta.
- Como que por poco? Nos ha pillado de lleno!
- Relájate. Acaso no acabamos de prometernos? No hemos hecho nada ilegal.
- Ya pero…
- Tranquila. – dijo dándome un beso en la nariz. – Sabes? Creo que debería hablar con tu padre.
- Para que? – dije en un grito ahogado.
- Quiero hacer las cosas como es debido.
- Se va a armar.
- Es solo que quiero que lo sepan por nosotros. Nadie impedirá que me case contigo. – dijo tomando mi mano y besándola.
- Eso espero.
Sin soltar mi mano, Seth tiró de mí hacia la puerta y fuimos corriendo escaleras abajo.
- Un momento, un momento. No creo que sea apropiado que salgas a la calle sin camiseta. Podría vernos cualquiera. Te recuerdo que no vivimos en medio del bosque, estamos en una urbanización muy refinada. – dije avergonzada.
- Querrás decir pija – dijo sonriendo, pero pronto cambió su expresión. Parecía preocupado - Tal vez deba llamar a Jacob y que me traiga alguna camiseta, aunque tengo mi ropa en casa de Edward. Le diré que me deje alguna de las suyas.
- Si. Será lo mejor.
Seth cogió su móvil y llamó a Jacob, alejándose unos pasos de mí. Habló con él durante menos de medio minuto.
- Enseguida viene. La que nos espera.
- A que te refieres?
- Jacob se va a divertir con esto. – dijo en el mismo momento en que alguien llamaba a la puerta.
- Abre. Yo me voy a esconder en el baño. Paso de que se ría en mi cara.
- Que es lo que ha pasado? – dijo Jacob en cuanto abrí la puerta. – es que ha pasado por aquí un huracán? – dijo riendo, mirando detrás de mí, como si estuviera buscando algo. A Seth, seguramente.
- Cállate. La has traído? – dije tendiendo la mano para que me diera la camiseta.
- Donde está? – preguntó haciendo caso omiso a mis palabras y se dirigió hacia la puerta del baño con decisión y la abrió. – pero mira a quien tenemos a aquí! Anda, ten – dijo lanzándole una camisa blanca a Seth.
- Una camisa?
- Alice vino a casa de Bella y me dijo que la necesitarías.
- Que? – dije acercándome a ellos. Podría Alice haberles contado en la situación en la que nos encontró?
- A mi no me digas nada – dijo levantando las manos – me dijo que Seth había tenido un percance, que se le había roto la camiseta y que le trajera una camisa.
- Ah! Vale - Puede que Alice viera nuestros siguientes pasos? Pero, como? Intuición? – Gracias Jacob.
- De nada. Bueno, no tenéis que contarme nada?
- No! – dijimos Seth y yo al unísono.
- Vale, vale. Relajaos un poco. Pero que bicho os ha picado? – dijo dirigiéndose hacia la puerta. – bueno, será mejor que me marche.
- Jacob – dijo Seth acercándose a él, pero al momento se detuvo. – Hablamos luego?
Jacob asintió con la cabeza y marchó.
- Bueno, nos vamos? – dijo Seth poniéndose la camisa.
- Ahora? No podemos decírselo en otro momento? Además, no se donde están mis padres. – dije intentando posponer el encuentro con mis padres.
- Están en la casa de los Cullen, al menos antes lo estaban. Los vi antes de ir a casa de Bella y encontrarme contigo.
- Jo! – me quejé. No tenía ningunas ganas de enfrentarme a mis padres en ese momento.
- Clara. Te quiero y no quiero esconder lo que siento por ti. Ya no.
- Vale. – me rendí. Oponer resistencia no hubiera servido de nada – pero no me hago responsable de lo que pueda suceder.
- Sin problema.
Salimos de casa. Seth rodeó mi cintura con su brazo y me acercó más a él. Pronto llegamos a la casa de los Cullen. Nos encontramos con la puerta abierta. Alice la sujetaba, invitándonos a entrar.
- Hola, chicos! – Dijo sonriendo – Estás guapo Seth. Si señor, muy elegante.
- Gracias Alice.
- Va, pasad.
Nos dirigimos los tres juntos hacia el salón donde Carlisle, Esme, Edward, Jasper mi padre y mi madre estaban sentados en un largo sofá, hablando. Empecé a temblar de los nervios. Esto podría convertirse en un campo de batalla.
Todos se volvieron, a la vez, a mirarnos. Seth ya no me sujetaba por la cintura, cosa que agradecí en esos momentos.
- Hola chicos. – dijo Carlisle sonriendo.
- Hola – contestó Seth. A mi no me salía la voz.
- Que os trae por aquí?
- Nos gustaría hablar con los señores Whitlock, si no es molestia.
Mis padres se quedaron mirando a Seth sin decir nada. Mi padre se levantó al instante, mientras que mi madre se resistió unos segundos.
- No hace falta que os levantéis. Podéis quedaros a hablar aquí. Nosotros nos vamos a la cocina a picar algo. – dijo Carlisle riendo ante su propio chiste. Esme le dio un leve golpe en las costillas con el codo y también rió. Alice me dio un abrazo y se marchó tras Jasper, que la esperaba en la puerta de la cocina para entrar juntos.
Estuvimos un rato en silencio. Por donde puedo empezar?
- Querías decirnos algo? – dijo mi madre hostilmente, mirando a Seth.
- Esto… Si. – dijo Seth, poniéndose nervioso. Vi como se tensaba. Cogió aire y comenzó a hablar de nuevo. – ante todo quiero presentarme como es debido. Mi nombre es Seth Clearwater y quiero decirles que amo a su hija y que no he podido olvidarla en todo éste tiempo. Se que Clara lo ha pasado muy mal, pero yo no lo he pasado mejor. Ahora soy un hombre nuevo y ya no tengo miedo. Solo quiero pasar el resto de mi vida haciendo feliz a Clara, o al menos intentándolo.
Seth dejó de hablar y, ni mi padre ni mi madre dijo nada, aunque pude ver en el rostro de mi madre que se moría de ganas por decir algo, aunque parecía estar haciendo un gran esfuerzo por no hacerlo.
- Bueno, no vais a decir nada? – dije mirando al suelo, evitando sus miradas.
Ninguno de los dos dijo nada.
Seth estrechó con fuerza mi mano. Mi madre se dio cuenta y fue ella la primera en hablar.
- Las cosas van a ser distintas digamos lo que digamos?
- No, – dije tajantemente. Mejor dejar las cosas claras desde el principio. – aunque me gustaría saber en qué estáis pensando.
- De veras? – preguntó incrédula. – de acuerdo. – dejó de mirarme y fijó su vista en Seth, mientras se dirigía a mi. – después de romperte el corazón y de pasar cinco años fuera, sin dar señales de vida, aparece ahora de repente y tu te prometes con él? Por que estáis prometidos, no?
Yo asentí con la cabeza, aun sin dirigirle la mirada.
- Pero es que te has vuelto loca?! Es que acaso no sabes que…
- Qué no sé? – Grité interrumpiéndola – se todo lo que tengo que saber sobre él, y nada de ello me importa.
- Qué es exactamente lo que no te importa?
- Nada. Me da igual. Le quiero, y él a mi, y punto.
- Sabes que es un licántropo? – preguntó mi padre como si preguntara el tiempo que iba a hacer ese día.
- Si, Clara ya sabe que fui licántropo. – repuso Seth.
- Fuiste? La verdad es que no huelo nada a parte de Clara y otro olor más humano. Es que ya no lo eres?
- No, señor.
- Se puede dejar de serlo?
- Si, señor. Así es.
- Y se puede saber porque lo hiciste? Es decir, como es que tomaste esa decisión? – preguntó mi padre. Parecía realmente interesado y no lo preguntó para hacer daño.
- No podía permitir que yo, estando enamorado de Clara y ella de mí, comenzáramos una relación y de repente viera a alguna otra mujer y sufriera la imprimación. No quería encontrar a nadie más con quien compartir mi vida. No quería causarle dolor.
Mi madre pareció quedarse sin palabras para replicar lo que había dicho Seth, pero aun así habló.
- Eso no cambia lo que le hiciste. Clara lo ha pasado muy mal y, aunque fingiera que lo había superado, se que no ha dejado de pensar en ti ni un solo día. Podrás vivir con ello?
- No. Pero puedo asegurarle que intentaré hacerla feliz en todo momento, durante lo que me queda de vida. Solo pensé que debían saberlo.
- Porque has vuelto? Porque has venido a Alaska?
- Por fin he conseguido ser humano de nuevo, y no podía permanecer por más tiempo lejos de Clara. Nadie sabía de mi llegada, fue todo muy repentino.
Al ver mi cara de sorpresa, Seth me explicó esa parte.
- Jacob se enfadó bastante después de lo sucedido y, para lograr mi cometido, tuve que marcharme de la reserva. No podía dejar de ser licántropo si seguía viviendo rodeado de ellos.
- No has hablado con Jacob?
- No, acababa de llegar a la ciudad en el momento en que nos encontramos, lo único que hablamos fue… bueno, cuando nos encontramos con él antes – dijo señalando discretamente su camisa.
- No pareció sorprendido al ver tu aspecto. – dije pasando el dorso de mi mano por su mejilla, olvidando que no estábamos solos. – Creí que habríais venido juntos.
- Ejem… seguimos aquí. – dijo mi padre con una sonrisa. Mi madre parecía enfadada.
Ambos nos volvimos hacia ellos y yo bajé la vista, avergonzada.
- Bueno, no tengo nada que objetar. Clara te ama, así que intentaré ser amable, aunque no prometo nada.
- Lo entiendo, y le agradezco su franqueza – dijo Seth tendiendo su mano a mi padre, que la estrechó con fuerza.
- Lo siento, pero no puedo aceptarlo. Te trataré con respeto pero es lo máximo que puedo hacer. – dijo mirando fijamente a Seth.
Dicho esto, mi madre se marchó a toda prisa por el salón de los Cullen. Hice el intento de ir tras ella pero alguien me lo impidió cogiéndome del brazo. Puesto que Seth aun tenía mi mano entre las suyas, debió de ser mi padre quien me sujetó.
- Déjala. Tiene mucho en que pensar – dijo a la vez que se marchaba hacia la cocina, donde estaban los demás.
Seth se volvió hacia mí y me miró fijamente a los ojos.
- Estás bien? – preguntó dulcemente acariciando mi rostro.
- No ha ido tan mal. Parece que a mi padre le caes bien.
- Quieres decir?
- Si.
- Vamos a dar un paseo? – dijo cogiendo de nuevo mi mano. Asentí y salimos al exterior. – Cuando volverá Lucy?
- No lo se, ha salido con los amigos, aunque no creo que esté fuera mucho tiempo.
- Sabe algo de lo sucedido? – preguntó con preocupación.
Esto va a ser más difícil de lo que pensé en un principio.
- Nadie le dijo nada, aunque apuesto a que lo sabe. – Vi de reojo como Seth me miraba interrogativamente – Lucy tiene un don. Algo parecido a lo que hace Edward, pero ella puede oír lo que sentimos cuando quiera.
- Ya.
Seguimos caminando lentamente y pronto llegamos a mi casa. Se oían voces desde dentro. Lucy ha vuelto. Fui la primera de entrar en la casa, mientras que Seth se quedaba en la puerta.
- Lucy?
- Estamos aquí. – dijo una voz que venía del salón, así que me dirigí hacia allí. No era Lucy la que había hablado, sino Renesmee.
- Mamá! Te estábamos buscando.
- Y los demás? – dije mirando por todo el salón.
- Se han marchado ya.
- Lucy, hay algo que debo contarte.
- Hay alguien en la puerta? Puedo oír… - dijo mientras avanzaba hacia la puerta.
- Lucy, espera! – dije mientras perseguía a Lucy por el pasillo.
- Que haces tú aquí? – dijo Lucy con voz mosqueada.
- Yo…
La voz de Seth quedó interrumpida por un fuerte golpe. Era como si…
Llegué hacia donde estaban los dos, y vi a Lucy con cara de furia, mirando a Seth, que tenía una mano sobre su labio, que parecía que estuviera sangrando.
- Que ha pasado? – dije acercándome a Seth.
- Nada.
- Lucy golpeó a Seth en la cara, de un puñetazo. Sonaba igual que el sonido que había oído antes. Seth cayó contra la puerta.
- Que haces?! – pregunté alarmada, sujetándole el brazo a Lucy.
- Que hace él aquí?!
- Lucy…
- Nada de Lucy. Como has podido traerlo a ésta casa después de lo que te hizo?
- Lucy, vamos a casarnos.
- Que vais a hacer qué?! De eso nada! – dijo levantando la voz, cada vez más enfadada.
- Jovencita, a mi no me levantes la voz. Han ocurrido cosas que tú no sabes. Seth y yo vamos a casarnos y vas a tener que aceptarlo, te guste o no – dije tajantemente. Mi corazón iba a cien.
- Mamá… - dijo Lucy mientras su ira iba desapareciendo, aunque lo que vino era mucho peor. Era dolor.
- Lucy, no puedes aceptar que al fin mi felicidad es completa? – con una mano cogí con más suavidad, la mano que ya tenía sujeta, mientras que con la otra acariciaba el rostro de mi pequeña.
- De verdad eres feliz? Después de…
- Si. Lo soy. Después y a pesar de lo que sucedió.
- Entonces no importa lo que yo piense…
- Lucy, a mi siempre va a importarme lo que tu pienses, pero…
Lucy se soltó de mi mano y retrocedió un paso, aunque con delicadeza. Vi que su intención no era ser brusca conmigo.
- Vale, vale. Te entiendo. Acepto tu decisión, pero no pretendas que viva bajo su mismo techo.
- Lucy…
- No puedo, lo siento. – dijo Lucy mientras una lágrima iba recorriendo su mejilla. Aquello causó más dolor en mi corazón, y en su rostro vi que ella sintió lo mismo.
- Cariño, no juzgues mal a Seth. No sabes nada de lo que ocurrió.
- Pero se todo lo que sufriste. Pude sentir tu dolor.
- Lucy… - abracé a mi pequeña con todas mis fuerzas – por favor, escúchale.
- No me pidas eso, porque ahora no puedo. Ni siquiera puedo seguir estando en su presencia.
En ese momento vi como Renesmee se iba acercando a nosotras. Había olvidado que estaba en la casa. Rodeó la cintura de Lucy con su brazo derecho y acompañó hacia la calle. Yo me había quedado paralizada en medio del pasillo pero Seth caminó hacia mí y me acompañó hacia el salón, hacia el sofá. Ambos nos sentamos y Seth me abrazó contra su pecho. Pude sentir que los latidos de su corazón también se habían acelerado.
- Tranquila, Clara. No llores, por favor. – me dijo Seth con voz suplicante.
Parecía que realmente estaba sufriendo por lo que acababa de suceder.
- Lo siento, no puedo evitarlo.
- Creo que tal vez haya sido un poco precipitado. No conté con que Lucy también había sufrido tu dolor.
- No te culpes, por favor.
Seth se quedó callado un buen rato. Limpió las lágrimas que corrían por mi rostro con el dorso de su mano. Su rostro parecía ausente. Tenía la mirada perdida.
- Tengo que irme…
- No! – le interrumpí incorporándome rápidamente.
- … a buscar mi maleta – dijo terminando la frase que había empezado ante de que le interrumpiera.
- Ah! Vale.
- Me esperas aquí? Deberías tumbarte un rato.
Accedí, sin rechistar, a la petición de Seth y me tumbé en el sofá, cerré los ojos y me dormí.
POV SETH
Salí de la casa dejando a Clara acostada en el sofá.
Me dirigí lo más rápido que pude hacia la mansión de los Cullen. Llamé a la puerta y fue Alice quien me abrió.
Su cara reflejó dolor e ira. Sin apenas despeinarse, se acercó a mí y me dio tal empujón que me lanzó por los aires y me di contra un árbol. Un fuerte dolor recorrió mi espalda y mi cabeza. Instintivamente llevé mi mano a la nuca y la sentí húmeda. Miré mi mano y me di cuenta de que la tenía empapada de sangre.
Alice se dirigió hacia mí. Vi que tenía intención de atacar de nuevo. Alcé mi mano para protegerme, sin darme cuenta de que era la mano que tenía manchada de sangre.
Alice vio mi mano y retrocedió. Yo me levanté como pude y también retrocedí.
- Lo siento – dije sabiendo que Alice había visto algún fragmento de lo que acababa de suceder en casa de Clara. – no era mi intención que nadie sufriera. Yo solo…
- Tú, tú y solo tú. Es que no piensas en nadie más? – dijo Alice con un rugido. Si las miradas mataran, ya habría muerto unas cuantas veces en pocos segundos.
- Alice…
- Cállate! Vete de aquí! Aléjate de Lucy.
- Qué?! Lucy está aquí? – pregunté poniéndome en pie, realmente sorprendido. Había ido allí, pensando que Lucy estaría en casa de Bella. – creí que estaba con Renesmee en su casa!
- A que has venido? – preguntó. Su voz había cambiado de repente. Había pasado de ser hostil a ser cálida y dulce.
- He venido a buscar mis maletas. No he querido ir a casa de Bella porque creí que Lucy estaría allí. Yo… lo siento tanto. He sido un egoísta! – dije gritando de repente, sin darme cuenta de lo que estaba haciendo.
Me acerqué al árbol contra el que me había golpeado y me apoyé en él. Estaba mareándome por momentos.
- Que te ocurre, Seth? – dijo Alice acercándose a mi.
- Aléjate, Alice. Estoy sangrando. Estoy… - no pude terminar la frase. Caí al suelo, apoyando aun contra el árbol. No podía continuar con los ojos abiertos.
- Carlisle, corre!! – gritó Alice, acercándose a mi.
Apenas pude ver su rostro pero vi la figura de Carlisle, que se acercaba corriendo.
Noté como las frías manos de Carlisle me dejaban sobre una superficie blanda. Debía de ser una cama.
La puerta se cerró y sentí la presencia de alguien a mi lado. Una mano se posó sobre mi frente mientras la otra mano levantaba la cabeza y noté como si me la estuvieran vendando. Oí una voz cerca de mi oído. No pude reconocer el dueño de la voz, aunque si que me resultaba muy familiar.
- Te duele? – me preguntó dulcemente presionando mi herida. No grité, aunque estuve a punto de hacerlo. Apreté los dientes para poder soportar el dolor. – pues esto no es ni la mitad de lo que vas a sentir.
- Lucy… - dije en el momento en que reconocí de quien era la voz.
- Que quieres? Quieres que presione más? – dijo a la vez que presionaba de nuevo sobre la herida. Ésta vez no pude ahogar el grito. Estaba tan mareado, que no podía apenas moverme.
- Lucy, detente. – intenté incorporarme pero su mano presionó mi pecho hacia la cama.
- De eso nada. Vas a sufrir como sufrió mi madre.
- Lucy, no hagas esto. Tú no eres así. – dije con hilo de voz. Apenas podía hablar.
- Tú no me conoces.
Lucy siguió presionando mi herida pero a los pocos segundos dejó de presionar y el dolor se calmó. Se alejó de mí pero no se marchó de la habitación. Estuvo andando de un lado a otro del dormitorio durante unos segundos.
Me incorporé como pude y me levanté de la cama. Me quedé sentado mirando a Lucy, aunque no me atreví a mirarle a la cara.
- Perdóname. Yo no soy así. No se que me ha pasado – dijo Lucy tapándose la cara con las manos, sin dejar de caminar de un lado a otro. – pero estaba tan cabreada que no sabía como enfrentarme a todo esto, pero tienes que entenderme…
- Lucy, tu no tienes la culpa de nada. Soy yo el que ha causado éste dolor.
- Seth – dijo acercándose a mí y se sentó a mi lado – lo lamento. Noto tu dolor y tu arrepentimiento. Puedo ver que amas a mi madre, pero no podéis pretender que después de todo, vivamos como una familia feliz.
- Claro que no. Solo pretendo que vosotras seáis felices. – dije. Entendía perfectamente los sentimientos de Lucy.
- Bueno, voy a llamar a Carlisle, para que acabe de curar la herida de tu cabeza.
- Lucy – dije cogiendo su muñeca, aunque al momento me arrepentí. Solté su brazo. – perdóname.
- Solo con el tiempo. – dijo saliendo por la puerta.
Me tumbé de nuevo en la mullida cama, cerré los ojos y me concentré en no sentir dolor, y no era precisamente el dolor de la herida de la cabeza lo que más me dolía.
Oí la puerta abrirse de nuevo. Ésta vez fue Carlisle quien entró en la habitación. En silencio me lavó la herida y la cosió.
En cuanto hubo terminado, se marchó, no sin antes dejar una pastilla y un vaso de agua sobre la mesita que había cerca de la cama.
Me levanté, me tomé la pastilla y me tumbé de nuevo en la cama, donde me dormí en apenas unos segundos.
POV CLARA.
Me desperté esperando encontrar a Seth junto a mí, pero pronto me di cuenta de que estaba sola en el salón de mi casa.
Me levanté y me fui hacia la puerta, aun con los ojos cerrados. Estaba agotada, pero no podía permitirme el lujo de perder el tiempo durmiendo. Debía solucionar las cosas con Lucy.
Fui corriendo hacia la casa de Bella y Edward. Tal vez Renesmee la hubiera llevado a su casa.
Corrí sin pensar en nada más, cuando de repente una mano me sujetó la muñeca e hizo que me detuviera en seco. Me volví y me encontré con Lucy.
- Lucy, ahora iba a buscarte.
- Mamá, debo pedirte perdón. No puedo con todo esto, pero comprendo lo que sucede.
- A que te refieres? – pregunté confusa.
- Seth ha imprimado contigo. Por eso os amáis tanto.
- No nos hemos imprimado.
- Y tú como sabes eso?
- Porque… - no sabía como contestar. La verdad es que yo también había pensado mucho en ello. Lucy vio en mi cara la sobra de la duda y se acercó a mi para abrazarme.
- Mamá. Seth está en la casa de los Cullen. Deberías ir allí. Ha habido un… digamos accidente. Seth tiene una pequeña herida en la cabeza.
- Que ha ocurrido?
- Él te lo contará. Ahora que vais a casaros, supongo que te irás de casa, no?
- Supongo. – contesté con cierto aire ausente, pensando en lo que acababa de decirme sobre el "accidente" de Seth.
- Y que pasará conmigo?
- Me gustaría tenerte conmigo pero… creo que te sentirías mejor quedándote con sus abuelos. Cerca de los Cullen, de Renesmee y de Virgil.
- Mamá! – dijo Lucy. Me di cuenta de que se había ruborizado.
- Perdona, Lucy. Oí algo al respecto. Bueno, no se.
- Mamá, espero estar preparada algún día. De veras que lo espero.
- Tranquila. – dije abrazándola de nuevo. – porque no me acompañas? Me gustaría que estuvieras a mi lado cuando le comuniquemos la noticia a los demás.
- No se, mamá…
- Vamos, hazlo por mí. Solo quiero que estés presente, no que simules que eres la persona más feliz del mundo porque Seth y yo vayamos a casarnos. No te pido más.
- Vale. De acuerdo.
Cogí a Lucy de la mano, y juntas nos marchamos hacia la mansión de los Cullen. Estuvimos un buen rato en la puerta. En realidad no me atrevía a entrar y Lucy me dio un empujoncito dándome ánimos para que entrara.
Cuando entramos, en la casa solo había una persona. La persona más importante para mi en esos momentos, a parte de mi hija y de mis padres, claro.
Noté como Lucy se tensaba. Seth se levantó y se acercó a nosotras.
- Me alegro de que hayáis llegado.
- Donde está todo el mundo? – preguntó Lucy, mirando por todas partes.
- Han ido a vuestra casa. Lucas acaba de llamarme y me ha dicho que fuéramos allí en cuanto podamos.
- Para que? – pregunté confusa.
- No lo se.
- Pues vayamos.
- Mamá, nos permites hablar un momento? – me dijo Lucy, mirando a seth de reojo.
- Vale. Voy tirando para la casa. Os espero allí.
POV LUCY.
Mamá se marchó y, en cuanto cerró la puerta, me volví hacia Seth.
- Lucy…
- No. Déjame hablar, por favor.
Seth me miró con cara de confusión. Se sentó en el sofá y me dejó un sitio a su lado. Me senté y comencé a hablar sin atreverme a mirarle a la cara.
- Seth, lamento lo sucedido. lo ocurrido antes. Mi tortura, quiero decir. Lo que hice en casa cuando te vi y mi madre dijo que ibais a casaros. Seth, yo tenía nueve años cuando nos conocimos. Tenía nueve años y sentí todo el dolor de mi madre. Lo sentía. Notaba como el corazón se le partía cada vez que pensaba en ti, que era la mayoría de días. En todo momento. Podrás comprender que te odie, aunque solo sea un poquito. – dije de carrerilla.
Guardé silencio, esperando una respuesta por parte de Seth.
- Lucy, quiero que sepas lo que sucedió, así podrás entenderme un poco. Y no te voy a pedir que no me odies, solo quiero que me comprendas.
Cuando fui a tu fiesta de cumpleaños y vi a tu madre, algo en mi cambió. No sabía que podía ser, así que me marché al jardín. Necesitaba pensar. Creí que podría tratarse de la imprimación, pero como podía yo saberlo? Así que intenté evitarla, pero a cada lugar al que iba me encontraba con ella. Cada vez que la veía, mi corazón se aceleraba. No podía dejar de pensar en ella. Me di cuenta de que me había enamorado. No podía permitir que, estando con tu madre, me imprimara de otra persona. No hubiera soportado ver sufrir a Clara. – dijo Seth del tirón. Se le veía realmente afectado.
- Pero sufrió, y mucho. No puede imaginártelo.
- No creí que sus sentimientos fueran tan fuertes.
- Debo decirte que me dolió muchísimo que mi madre te perdonara, y menos tan deprisa. Debió olvidarse de ti.
- Yo también lo esperaba, aunque me alegro de que me perdonara. Amo a tu madre más que a mi vida.
- Lo se. Lo se. Acepto que os caséis, pero no voy a vivir con vosotros. Me quedaré a vivir con mis abuelos.
- Lucy, espero que algún día puedas perdonarme.
- Como ya te dije, el tiempo lo dirá.
- Lo acepto. – dijo Seth con una sonrisa. En ese momento me di cuenta de que no podría odiarle siempre.
- Por cierto. Que edad tienes, Seth? – pregunté curiosa, deseosa de cambiar de tema.
- Treinta y dos.
- Que?! Pero si no parece que tengas más de veinticinco! – dije realmente sorprendida.
- Cuando me convertí en licántropo tenía catorce años y crecí hasta aparentar unos veinte. Así me quedé durante mi etapa de hombre lobo.
- Pero aparentas más edad que la última vez que te vi. – cada vez estaba flipando más.
- Ya no soy licántropo, Lucy.
- Que?! Porque?! – ahora si que estaba totalmente alucinada.
- No podía… bueno, no quería imprimarme. Así que decidí dejarlo. Me constó mucho tiempo, porque no podía dejar de pensar en el daño que podía estar haciéndole a tu madre, a la mía, a los chicos de la manada… pero al fin pude conseguirlo.
- Hiciste todo eso por mi madre? – dije en un susurro, no me salía la voz.
- Si.
Cada vez me sentía peor. Como podía seguir odiando a una persona que lo había dejado todo para poder hacer feliz a mi madre?
- Lucy, solo espero que algún día podamos llevarnos bien.
- Si, yo también. – dije mientras abrazaba a Seth. Él se sorprendió, y yo también. No entendía como podía estar abrazándole, pero era lo que sentía y necesitaba en ese momento. – Nos vamos a casa?
- Si.
Cogí a Seth de la mano y nos dirigimos hacia la puerta de mi casa, donde nos estaba esperando mi madre.
Entramos los tres juntos en la casa. Allí estaba la familia Cullen l completo, junto a mis abuelos. Todos se nos quedaron mirando.
Yo avancé y fui hacia donde estaban Renesmee y Jacob.
Seth y mi madre avanzaron y se sentaron, todavía bajo la atenta mirada de todos.
POV NARRADOR
Johana, que estaba al lado de su esposo Lucas, avanzó hacia la pareja, acompañada de un joven de unos treinta años. Un humano.
- Quiero que sepáis que lamento lo que ha sucedido antes. Veo que mi hija al fin es feliz, y es lo único que me importa.
- Habéis manifestado vuestro deseo de contraer matrimonio – iba diciendo Lucas, mientras avanzaba hacia su esposa y el joven sacerdote. – tenéis la oportunidad de cumplir ese deseo. Éste es e padre Julian – dijo poniendo su mano sobre en hombro de éste. – si queréis, os casará ahora mismo.
Seth y Clara se miraron sin decir palabra. Clara se levantó y habló, mirando a sus padres.
- Agradezco mucho el gesto, pero creo que es algo precipitado. Amo a Seth, y quiero casarme con él, pero me gustaría que estuviera la familia al completo. Mi familia está aquí, pero la de Seth no, y me gustaría darles la oportunidad de venir, si quieren.
- Me parece estupendo que pienses así, hija. – dijo Johana, abrazando a su hija, como hacía años que no lo hacía.
- Bueno, entonces esperaremos. De momento, me basta con estar a tu lado. – dijo Seth acercándose a Clara y tomando su mano. Clara se volvió y besó a Seth.
POV CLARA
Al fin parecía que las cosas iban bien.
La familia parecía aceptar mi futuro matrimonio con Seth, lo cual era lo más importante para mí en esos momentos.
Ya nunca volvería a sentirme sola, a pesar de estar rodeada de gente.
Nunca.
Si queréis, aquí os dejo la lista del resto de mis historias, por si os apetece leeros alguna.
* Caprichos del destino. Ángel. ( Ángel y Spike y otros personaje inventados por mi.)
* Lucas Whitlock. Twiligth. ( Jasper, Maria, y otros personajes inventados por mi )
* Lucy Whitlock. Twiligth. ( Maria, y otros personajes inventados por mi )
* Clara Whitlock y Seth Clearwater.Twiligth. ( Seth, y otros personajes inventados por mi)
* Desaparecida. Twiligth. ( Renesmee, Maria, Jasper )
* Jackson Mason. Twiligth. ( Renesmee, Leah, y otros personajes inventados por mi)
* Norah Cullen Twiligth. ( Carlisle, Los Vulturis, y otros personajes inventados por mi. )
* El amor es cosa del destino. ( Sam y Leah ) ONE SHOT
*El sueño ( Bella y Jasper ) ONE SHOT
*Una noche sin luna ( Jacob y Leah ) ONE SHOT
* Jake y Renesmee. Nace el amor. ( Jacob y Renesmee )
