Capítulo 5
Andy pensó que Terry se iría, ofendido, cuando alcanzaron su edificio, pero para su sorpresa, entró con ella. Sujetó su bolso mientras abrió la puerta principal, y subió las escaleras detrás de ella. Mientras ella no podía recordar haberle pedido que subiera, pero tampoco le dijo que se fuera. Se encontró esperando que disfrutase la vista hasta arriba de ambas escaleras. Trató de recordar si había hecho la cama y guardado su camisón esa mañana.
Por favor, adelante - invitó Andy. Conocía la etiqueta. Los vampiros tenían que ser invitados a tu casa la primera vez que hacían una visita.
Su gata vino corriendo al encuentro de Andy, quejándose que su cena estaba retrasada. La pequeña cara negra y blanca giró hacia Terry con sorpresa. Luego el gato se restregó contra sus piernas. Andy lanzó una mirada subrepticia sobre el lugar. Sí, la cama estaba hecha. Rescató su camisón verde de los pies de la cama y lo metió en un pequeño manojo, depositándolo discretamente en un cajón.
Ésta es Martha - dijo Andy brillantemente. - ¿Te gustan los gatos?
Mi madrastra tenía dos y ella los nombró a todos, para repugnancia de mi padre - se agachó para agarrar a Martha, y el gato lo olisqueó. El olor de vampiro no pareció afligir al animal. Terry le rascó la cabeza, y comenzó a ronronear. ¿Madrastra? Quería preguntar, pero Andy no tenía derecho a cuestionar a su socio.
¿Te gustaría tomar algo? – preguntó. Terry estaba sorprendido.
Supongo que sabes que bebo…
Sí, lo sé. Mira – dijo y le mostró una bolsa de sangre sintética. Andy se había preparado para su visita, cuando supo lo que era, no se asustó, por el contrario, le emocionó. En una de sus prácticas había conseguido la sangre y la había almacenado para hacerlo sentir bienvenido.
Gracias - dijo brevemente.
¿Está bien la temperatura? Lo puedo calentar en un santiamén.
Está bien, gracias – Terry tomó la bolsa, la abrió y bebió un sorbo.
¿Dónde están mis modales? Por favor sácate la chaqueta y siéntate - gesticuló hacia el único asiento confortable en el cuarto, un sillón de terciocabello naranja obviamente rescatado de un descarte. Cuando Terry lo había tomado (rehusar la silla la habría ofendido), ella estaba sentada sobre una estropeada silla plegable que había venido de la misma fuente. Andy estaba tratando de escoger un tema conversacional cuándo Terry dijo:
Tienes restos de lápiz labial en tu labio inferior - se había puesto una gran cantidad de maquillaje para el baile, y pensó que se lo había quitado todo antes de dejar la hacienda. Andy pensó qué tan tonta debía verse con una gran mancha roja en su boca.
Discúlpame por un segundo - dijo, y pasó al diminuto cuarto de baño. Mientras ella se fue, Terry, se movió como un relámpago, recogió su libro de direcciones, el cuál había divisado al lado del teléfono.
Él justificó este fisgoneo muy fácilmente. Ella no le diría nada, y él tenía que saber más acerca de ella. No se estaba comportando como cualquier aristócrata, con seguridad, pero suprimió su culpabilidad fácilmente sobre la base de su comportamiento.
Hojeando las páginas, Terry copió tantos números como pudo en una hoja de papel del cuaderno de apuntes del montón de materiales de la escuela de Andy. Varios eran de un pueblo, Lakewood, que tenía un código de área de Chicago. Había tenido un amigo vampiro en ahí algunos años atrás, y reconoció el número.
Justo había dejado el libro de direcciones cuando oyó abrirse la puerta del cuarto de baño.
Estudias anatomía cerebral – dijo Terry, leyendo las columnas vertebrales de los libros de texto amontonó la pequeña mesa que servía de escritorio a Andy.
Sí, me gustaría ser neocirugana – confesó la rubia, haciendo un intento para no sonreír abiertamente – Es un curso interesante, ¿Quieres otra bebida?
No… - Terry miró hacia la bolsa, pareció asombrado de que la había tomado toda. - Debo irme, así podrás dormir un poco. ¿Tienes clases mañana?
No, es sábado. Aprovecho para dormir.
Yo, también. - Terry realmente había hecho un pequeño chiste, Andy se rió.
¿Duermes en una cama normal? - preguntó. - ¿O en un ataúd, o qué?
No pareces muy sorprendida acerca de mi "condición" – dijo en son de burla. Ella se encogió de hombros.
Me gusta lo diferente, siempre he creído en las cosas extraordinarias – ella sonrió apenada – de hecho siempre he creído en el monstruo del Lago Ness – Ambos rieron de buena gana, después de unos minutos él se dispuso a responder.
En mi apartamento tengo una cama normal, desde que el cuarto tiene poca luz. Tengo un par de lugares en la ciudad donde puedo quedarme, si mi apartamento está demasiado lejos cuando se acerca el amanecer. Como hostales para vampiros. Hay ataúdes para dormir, en esos lugares. Más conveniente.
Andy y Terry se levantaron. Ella tomó la bolsa vacía y retrocedió para ponerla en el esto de la basura.. Repentinamente el silencio se volvió significativo, y su pulso se aceleró.
Ahora te besaré para las buenas noches – dijo Terry deliberadamente. En un paso estaba directamente frente a ella, su mano detrás de su cabeza, sus dedos abiertos sujetándola en la posición correcta. Luego su boca estaba en la de Andy, y después de un momento, durante el cual Andy se quedó muy quieta, su lengua tocó la comisura de sus labios. Ella los separó. Allí estaba lo extraño de la fría boca de Terry; y lo raro de besarse con Terry, punto. Tuvo finalmente la seguridad de que el interés de Terry en ella era de un hombre a una mujer. Para un hombre tranquilo, su beso era apasionado.
Terry, - susurró, moviéndose un poco hacia atrás.
¿Qué? - Su voz fue igualmente calma.
No deberíamos…
Candice… - usar su nombre verdadero la embriagó, y cuándo la besó otra vez, sintió sólo excitación. Se sintió más cómoda con el vampiro que con cualquier hombre. Pero la sacudida que sintió, desde abajo, cuándo su lengua tocó la suya, no fue lo que llamaría confortable. Deslizó sus brazos alrededor de su cuello y se abandonó al beso. Cuando Andy sintió su cuerpo presionando contra el de ella, supo que él encontraba su contacto igualmente excitante.
Su boca viajó hacia su cuello. Lamió el lugar donde usualmente la mordía. Su cuerpo flexionado contra el de él, involuntariamente.
Candy, - dijo, en contra de su oreja - ¿a quién viste que te asustó tanto? - fue como un cubo de agua fría sobre su cabeza. Todo en ella se cerró. Lo apartó a empellones violentamente.
¿Hiciste esto para satisfacer tu curiosidad? ¿Pensaste que si me ablandabas, contestaría tus preguntas?
Oh, por supuesto - dijo y su voz se hizo fría de enojo - Ésta es mi técnica de interrogación . Escondió su cara con las manos simplemente para ganar un segundo de privacidad. Se sintió inclinada para tomarle literalmente. Actuaba como si ella fuese la irrazonable, como si todos los detalles de su corta vida le deberían pertenecer.
Sonó un golpe en la puerta.
Sus ojos se encontraron, los de ella con sorpresa, los de él interrogando. Ella negó con la cabeza. No esperaba a nadie.
Andy fue a la puerta lentamente y miró a través de la mirilla. Terry estaba justo detrás de ella, moviéndose tan silenciosamente como sólo los vampiros podían moverse, destrabó la puerta y la abrió.
Andréu estaba allí con Sarahí. Entre lo dos, torpemente, sostenían al socio de Sarahí, David.
David sangraba profusamente de su muslo izquierdo. Sus khakis estaban mojados con sangre. Los oscuros grandes ojos del vampiro estaban abiertos, pero agitados.
La mirada de Andréu estaba fija en Andy; cuando se dio cuenta que Terry estaba de pie detrás de ella, quedó visiblemente alarmado.
¡Oh, adelante, tráiganlo! – exclamó Andy, conmocionada. - ¿Qué pasó? - Ella dedicó un segundo a estar contenta que ninguno de sus vecinos parecía estar levantado. Cerró la puerta antes que alguno se despertase. Sarahí sollozaba. Sus lágrimas habían embarrado el abundante maquillaje de los ojos.
Fue por mí - sollozó. - Andréu y Frederick vinieron al bar. David ya estaba allí, él había estado cruzando palabras con ese imbécil... -
Mientras trataba de contarles, Andy ayudó a meter a David en la cama su cama. Andréu no era realmente de tanta ayuda como debería haber sido. Terry batió una toalla de la percha del cuarto de baño y la extendió en la cama de Andy antes que acomodaran al herido David. Sarahí se arrodilló y subió las piernas de David, y David gimió.
La otra noche rechacé a este tipo en el bar – comenzó a relatar Sarahí - Él justamente me dio miedo. Luego se enteró que trabajaba para Luna Negra, con David, sabes, para la función, y él estaba esperándome esta noche…
Ten calma, - sugirió Andy apaciguadoramente. - Estás hiperventilando, Sarahí. Escucha, ve a lavarte la cara, y tú toma una bolsa de sangre para David, porque la necesitará para curarse.
Resollando, Sarahí se sumergió en el cuarto de baño.
¿Decidió tener a Sarahí esta noche, y David intervino? - interrogó Terry a Andréu calmadamente. Andy escuchó con un oído mientras detenía el sangrado aplicando presión con un repasador de cocina. Rápidamente remitió. No estaba tan calmada como había sonado. De hecho, sus manos temblaban.
A David le gusta ella, y ella es su socia - contestó Andréu, como si la intervención de David requiriese una excusa.
Frederick había salido más temprano, y David y yo salimos justo a tiempo para agarrar la función. El bastardo apretó su brazo alrededor del cuello de Sarahí. Pero la dejó caer y fue por David verdaderamente rápido con un cuchillo.
¿En la calle, o en el bar?
Detrás del bar, en el callejón.
¿Dónde está el cuerpo? - Andy se puso rígida. Sus manos resbalaron por un momento, y el sangrado comenzó de nuevo. Presionó más duro.
Lo llevé sobre los tejados y lo deposité en un callejón tres cuadras más lejos. David no lo mordió. Sólo le pegó, una vez.
Andy supo que nadie pensaba llamar a la policía. Y era demasiado consciente que la justicia no era propensa a ser alcanzable.
Sanará rápido aunque no sea sangre real, ¿ierto? – preguntó la rubia sobre su hombro. Vaciló - ¿Le doy un poco? - trató de conservar su voz. Apenas había intercambiado diez palabras con David, quien era muy fuerte y alto. Tenía cabello largo, rizado negro y un cello de oro en una oreja. Lo conoció, a través de Miranda y Anlluly, David a menudo era llamado para hacer strips en despedidas de solteras, así como también trabajaba con Sarahí en clubes privados. En su otra vida, Andy habría caminado por otra calle para evitar a David. Ahora levantaba la manga de su suéter para dejar al descubierto su muñeca.
No, - dijo Terry definitivamente. Él le abajo la manga, y ella clavó los ojos en él, su boca apretada con irritación. Ella podría haber sentido alivio, pero Terry no tenía derecho a darle órdenes. Sarriá salió del cuarto de baño, viéndose mucho más fresca.
Deja a Terry darle sangre, Andy - dijo, leyendo la cara de Andy correctamente. - No le hará débil, como te haría a ti. Si Terry no quiere, lo haré yo. David, quien había estado siguiendo la conversación intervinó:
No, Sarahí. Ya te he mordido tres veces esta semana - David tenía un fuerte acento, quizá israelí.
Sin más demora, Terry se arrodilló al lado de la cama y sujetó su muñeca delante de David. David tomó el brazo de Terry con ambas manos y mordió. Un breve gesto de los labios de Terry fue el único signo de que había sentido los colmillos. Todos ellos observaron como la boca de David se movía contra la muñeca de Terry.
Terry, qué clase de caballero eres, visitando a la dama aquí tan tarde - el intento de Andréu de un acento inglés fue lamentable. Su mirada se fijó en la bolsa vacía de sangre en el cesto - Y ella estaba lista para tu llegada.
Oh, cállate, Andréu - Andy estaba demasiado cansada para pensar en ser educada - Tan pronto como Terry termine su, ah, donación, todos pueden salir, excepto David. Él puede descansar aquí un rato hasta que se sienta bastante bien para irse.
Después de algunos minutos, David soltó el brazo de Terry, el castaño bajó su manga sobre su muñeca. Moviéndose más bien con precaución, Terry recogió su chaqueta, cuidadosamente la colgó sobre su brazo.
Buenas noches, querida, - dijo, dándole un rápido beso en la mejilla. - Saca a David después de un par de horas. Estará bastante bien para entonces.
Me quedaré, - anunció Sarahí - Fue herido por mi culpa, después de todo. Terry se vio aliviado. Andréu se vio malhumorado.
Yo también me voy, entonces. – Sarahí le agradeció amablemente por ayudarla con David, y él fue inesperadamente gentil acerca de desechar su agradecimiento.
Practicaremos el domingo por noche, - le dijo Terry a Andy, su mano en la manija de la puerta. - ¿Puedes estar allí a las ocho? - Él había estado haciendo planes para la noche del domingo mientras David había estado tomando sangre de su muñeca.
Olvidé decirte, - dijo Andréu - Mireya dejó un mensaje en mi celular. Tenemos una reunión de personal el domingo en la noche, a las siete. Estará oscuro a las siete, así que los vampiros podrán asistir.
Te veré allí, Andy - dijo Terry - Y podremos practicar, después.
Bien - contestó Andy, después de una marcada pausa. Andréu dijo:
Buenas noches, Andy, Sarahí. Siéntete mejor, David.
Buenas noches a todos, - dijo, y le cerró la puerta a los dos. Tenía otra bolsa de sangre donada, la cuál le dio a David. Se sentó en la silla, Sarahí estaba sobre la cama con David mientras la bebió. Trató valientemente de permanecer despierta, pero cuando abrió los ojos, encontró que habían pasado dos horas, y su cama estaba vacía. Las toallas ensangrentadas estaban en remojo en la bañera con agua fría, y las bolsas vacías estaban en la basura. Andy se sintió aliviada.
Tú y yo, Martha, - le dijo al gato, quien había salido del escondite ahora que los desconocidos se fueron. La cama de Andy se vio mejor que cualquier cosa en el mundo, angosta y llena de bultos como era. En breve, se había lavado la cara y los dientes y se había puesto su pijama. Martha brincó encima de la cama y reclamó su territorio, y Andy hizo negociaciones con ella así tendría lugar para sus piernas.
Andy estaba realmente cansada, pero agitada también. Después de todo, había un ser humano muerto en la calle. Esperó sentir una oleada de culpabilidad que nunca le llegó. Andy sabía que si Sarahí hubiese estado sola, ella sería la herida o quizá, la muerta.
"Lo
hecho, hecho estaba"
se dijo Andy a sí misma fríamente.
"Y
todo lo que tengo son las malditas cicatrices para probarlo."
Por lo que respecta a la impresión que se había llevado en Jaslows, un vislumbre de la cara que temía por encima de cualquier otra cosa, estaba inclinada a pensar que lo había imaginado. Él se habría asegurado que lo viese, si hubiese sabido que ella estaba allí. Habría venido detrás otra vez. Había jurado que lo haría. Pero tuvo gracia que esta noche, de todas las noches, ella hubiera pensado que lo había visto. Al principio, lo había imaginado en todas partes, no importa cuántas veces había llamado a la estación de policía para asegurarse que todavía estaba en el hospital. Tal vez, otra vez, era hora de llamar a Tom Stevenson.
Imaginó a Terry yaciendo en un ataúd y sonrió, simplemente una curva de los labios antes de quedarse dormida.
De hecho, Terry estaba en camino. Terry tenía el sentimiento de estar haciendo algo incorrecto, yendo a espaldas de Andy – Candy – así, pero estaba determinado a hacerlo de cualquier forma. Si le hubiese pedido a Andréu que lo ayudara, no tenía duda que el jóven vampiro le podría haber seguido la pista a cualquier información que Terry necesitase en la condenada computadora. Pero Terry nunca se había acostumbrado a las máquinas; podría llevarle veinte años más para aceptarlas. Como los autos actuales. Había sido resistente a los autos, también. Terry había manejado desde muy joven en su vida humana, pero eran autos clásicos, y los de ahora tenía tantos artefactos que él encontraba inútiles. Había amado los fonógrafos desde el principio, sin embargo, porque proveían música para bailar, y había comprado un reproductor de CDS tan pronto como pudo y después lo cambio por un ipod. Terry no era bueno con las palabras, la actuación siempre había sido su manera de expresión, desde la época que había sido libre para a actuar. Pero los años que se escondió, vivió bajo un salón de baile y en las largas noches de soledad aprendió cada paso y estilo de baile. Aquello le gusto y supo que podía practicar y bailar por las noches, algo que no podría hacer con la actuación.
Entonces aquí estaba, recogiendo información de la forma antigua. Podría llegar a Chicago esa noche, encontrar un lugar para quedarse hasta que se despertase la siguiente noche, y luego poner en marcha su investigación. Terry sabía que Andy tenía un miedo tan profundo que no podía hablar al respecto. Y una vez que había decidido que Andy era suya, se había convertido en su trabajo descubrir a qué le temía. Habían hecho algunos cambios a través de los años, pero por la forma en que había crecido estaba arraigada en él la convicción de que si un hombre reclamaba a una mujer como su familia – o su compañera – tenía que protegerla.
¿Y cómo la podía proteger si no entendía la amenaza?
Mientras Andy se levantaba tarde para tener un desayuno pausado, limpiar su apartamento y lavarse la ropa, Terry, quien consultó el directorio, dormía en el sótano del único motel bastante grande para tener uno. El cuarto – sin ventanas, con dos puertas alineadas, ambas con pesados cerrojos, y unas cortinas de terciopelo negro en el medio.
Había conseguido bolsas de sangre donada. Terry había pagado una cantidad exorbitante por ese alojamiento espartano, y suspiró mientras se desvestía y entraba en la cama. Antes que se rindiese, miró hacia la puerta para estar seguro que todos los cerrojos estuviesen puestos. Se echó las cobijas, segundos antes que sintiese el sol salir. Entonces se murió.
