Capítulo 7
El personal de Golden Sun y Silver Moon Entertainment & Productions estaba desparramado alrededor del cuarto grande de práctica en diversas posiciones de tedio. Era una escasa hora después de oscurecer, y una cierta cantidad de los vampiros se veían lerdos. Cada uno de agarraba firmemente una botella de sangre donada. La mayor parte de los humanos tenían grandes tazas de café.
Andy había venido totalmente disfraza. Cuanto más pensaba acerca del vislumbre que había tenido del hombre parecido a Neil Leegan, más atemorizada se sentía. Entre ese miedo y su perturbadora riña con Terry, y la vibración que, sintió cuándo se besaron, no había servido para nada durante el fin de semana. Había realizado sus tareas de fin de semana normales, pero de una forma descuidada. No había podido estudiar en absoluto.
Cuándo Terry entró, trayendo puestos pantalones de ejercicio y una remera de Grateful Dead, su pulso se aceleró en una forma significativa. Se sentó en el piso a su lado, su espalda contra el espejo como ella, y tan cerca que sus hombros y sus caderas se tocaban.
Terry guardó silencio, y ella estaba demasiado cohibida para mirar sus ojos. Había esperado escuchar de él la noche antes, y cuando el teléfono no había sonado y no había habido golpe en su puerta, se había sentido muy desconcertada. Los hombres rara vez se alejaban de ella, no importa cuán áspera se volviese su relación. "No voy a preguntarle dónde ha estado" se juró.
Mireya estaba hablando por teléfono y fumando, lo que todos los bailarines humanos detestaban. Ella lo hacía para probar que era la jefa. Andy frunció la cara y trató de acomodar su espalda. La pared no era agradable para su columna, la cual había sido sacudida cuando atrapó a Miranda después de que Charles Brody la apartase de un empujón. Miranda se movía un poco rígidamente. Sarahí se vio doblegada y David parecía curado, hasta donde Andy podría decir. Esperaba que esta semana fuese mejor para la compañía de entretenimiento.
Andy suspiró y trató de intercambiar su peso ligeramente a su cadera derecha. Para su asombro, al siguiente momento se sintió levantada. Terry había separado sus piernas, y la puso en el suelo entre ellas, así su espalda se apoyaba contra su estómago y su pecho. Separó el trasero de la pared para darle a ella una pequeña inclinación. Ella estuvo instantáneamente más confortable.
Andy calculó que si no hacía de esto un gran problema, nadie más lo haría, así que no dijo una palabra ni dejó traslucir la sorpresa que sintió. Pero se relajó contra Terry, sabiendo que él lo interpretaría correctamente como señal de agradecimiento.
Mireya colgó el teléfono al fin. Un vampiro hembra pelinegra con bella piel clara y ojos muertos dijo:
Mireya, todos sabemos que eres el perro más fuerte. Apaga el maldito cigarrillo - la vampiro agitó imperiosamente su mano elegante hacia Mireya.
Abilene, dime cómo les está yendo a ti y a Mustafa, - preguntó Mireya, soltando una bocanada de humo, pero entonces apagó el cigarrillo.
Un humano alto con un espeso bigote, Mustafa tenía más músculos de los que cualquier hombre necesitaba, en opinión de Andy. Era muy oscuro, y un pensador lento. Andy se preguntó acerca de la dinámica de este equipo, desde que la mitad vampiro era una mujer. ¿Cómo trabajaban? ¿Lo levantaba ella? Tardíamente, Andy se dio cuenta que en Silver Moon, los alzamiento probablemente eran irrelevantes.
Estamos bien, - anunció Abilene - ¿Tienes algún comentario, Moose1? - Ese era su cariñoso apodo para su gigante socio, pero nadie más se atrevía a usarlo.
La mujer pálida, - dijo, su voz con un duro acento e intensa como una sirena antiniebla. Moose parecía ser un hombre de pocas palabras.
Oh, bueno, el último giro que hicimos, la fiesta para el senador, - Abilene dijo. - La esposa de uno de lo, ah, legisladores… no se cómo llegó allí, por qué su marido la trajo, pero ella resultó ser de la Brigada anti - vampiro.
¿Te hirió? - Mireya preguntó.
Tenía un cuchillo - dijo Abilene - Moose estaba encima mío, así que fue un momento incómodo. ¿Estás segura que no puedo matar a los clientes? - Abilene sonrió, y no fue una sonrisa bonita.
No, ciertamente – la reprendió Mireya enérgicamente. - ¿Haskell se hizo cargo de eso?
Por primera vez, Andy notó al hombre apoyando contra la pared de la puerta. Rara vez trató con Haskell, desde que las personas de Silver Moon necesitaban más protección que los bailarines de Golden Sun. Haskell era un vampiro, con rubio cabello suave, pequeño y de glaciales ojos azules. Tenía la musculatura de un gimnasta, y la actitud cautelosa, alerta de un guardaespaldas.
La sujeté hasta que su marido y su asistente la pudieron sacar de allí - dijo Haskell quedamente.
¿Su nombre?
Iris Lowry - Mireya tomó nota del nombre.
De acuerdo, la observaremos. Puedo tener a mi abogado escribiéndole al Senador Lowry una carta. ¿Sarahí? ¿David?
Estamos bien – dijo David enérgicamente. Andy miró sus manos. Ninguna razón para relatar el incidente, si bien había acabado con una muerte… una muerte que aun tenía, los papeles sin hacer.
¿William? ¿Sean? - Los dos se miraron uno al otro antes de contestar.
El último grupo que entretuvimos, en el Jinete Feliz, era un grupo S y M, y les dimos una buena función - No hablaban de malabarismo. Andy trató de conservar su rostro en blanco. No quiso que su aversión saliera a la vista. Estas personas le habían mostrado nada menos que cortesía y compañerismo - Querían que dejara a Sean allí cuando nuestro tiempo terminó - dijo William - Fue delicado por algunos minutos - los dos vampiros iban siempre juntos, pero eran muy diferentes. William era alto y bien parecido en un suave color moreno, en la clase café. Sean era pequeño y delgado, delicado. De hecho, Andy decidió, podría confundirlo con un chico de catorce años de edad. "Puede que cuando murió tuviese esa edad" pensó, y sintió una punzada de piedad. Luego Sean acertó a mirar Andy, y después de chocar con sus ojos pálidos, sin fondo, tembló.
Oh, no, - dijo Mireya, y Sean giró hacia su patrona. - ¿Sean? - su voz se volvió cortés. - Sabes que no vamos a dejar a alguien que te toque, a menos que quieras. Pero recuerda, no puedes atacar a alguien solamente porque te desee. Eres bellísimo; las personas siempre van a desearte - Mireya endureció su expresión antes de continuar, con una aterrorizadora mirada. - Conoces el trato, Sean - explicó Mireya más firmemente. - Deben dejar a los clientes solos - después de una larga pausa, tensa, Sean inclinó la cabeza, casi imperceptiblemente. - ¿Entonces, piensan que necesitamos otro cuidador, como Haskell? Para las noches cuando tenemos dobles reservas en los shows de Silver Moon? - Mireya le preguntó el grupo - Denny es un gran tipo, pero es realmente la clase de tipo de transporte y montaje. No es lo suficientemente agresivo para ser un cuidador, y es humano.
No dolería tener a alguien más, - dijo William - reducía una parte de la tensión si hubiese un tercero allí. Pareció que iba a ser yo en contra de todos ellos por un momento. Odio dañar a la clientela, pero pensé que podría tener que hacerlo. Las personas que les gustan esos shows están listas para un poco de violencia, de cualquier manera. - Mireya asintió con la cabeza, hizo otra nota.
¿Qué acerca de ustedes, los de Golden Sun? - ella preguntó, obviamente sin esperar ninguna respuesta. - Oh, Andy. Sólo un par de personas de Silver Moon te han visto con tus ropas de baile. Quítate esas cosas, así te pueden ver como te ves en realidad. No estoy segura de que te puedan reconocer en una multitud. - Andy no había hecho planes de convertirse en el centro de atención, pero no hubo punto en hacer alboroto al respecto. Se levantó y se desabotonó la camisa de franela, se sacó las gafas y salió de los viejos pantalones de pana que ella se había puesto encima para cubrir sus ropas de práctica. Tendió los brazos, invitándolos a estudiarla con su remera y pantalones cortos, y luego se hundió en el piso otra vez. Los brazos de Terry se cruzaron sobre ella y la acercaron apretadamente contra él. ¡Era un lenguaje corporal que cualquiera podría entender: Mía! Casi todos los de Silver Moon sonrieron, Sean y Mustafa fueron las excepciones, y asintieron con la cabeza, ambos para reconocer a Andy y dejar ver que habían notado la posesividad de Terry. Andy quiso golpear la cara aristocrática de Terry. También quiso besarlo otra vez. Pero había una cosa que tenía que decir:
Tuvimos un problema, - dijo con vacilación. Podía entender el silencio de David y Sarahí. No habían estado en un compromiso profesional y un hombre había muerto. Pero ella no podría entender por qué Miranda no se expresaba públicamente.
¿Con quién? - preguntó Mireya, sus cejas estaban levantadas por el asombro.
Un tipo llamado Charles Brody. Se enfureció cuando Miranda no aceptó dinero para encontrarle luego. Mencionó tu nombre, Mireya, pero él no quiso… no aceptó demasiado bien cuando le dijimos que no trabajábamos en Silver Moon. Actuó como si estuviese todo bien, que aceptaba la negativa de Miranda, pero cuando empezó a salir, la apartó de un empujón.
No reconozco el nombre, pero nos ha podido contratar antes - dijo Mireya - Gracias, lo meteré en el archivo de observar. ¿Te lastimó? - ella esperó impacientemente la respuesta de Miranda.
No – dijo Miranda - Andy me agarró. Yo lo hubiese mencionado, pero ya lo había olvidado - ella se encogió de hombros. Claramente no estaba demasiado contenta con Andy por traer a colación el incidente.
Quiero hablar - dijo Terry y eso atrajo la atención de todos.
Terry, no recuerdo que hayas hablado en estas reuniones en tres años - mencionó Mireya - ¿Qué tienes en mente?
Andy, muéstrales tu estómago - ordenó Terry. Ella se revolvió en sus rodillas y empezó a mirarle.
¿Por qué? - estaba aturdida e indignada.
Sólo hazlo. Por favor. Muéstrales a las personas de Silver Moon.
Mejor que tengas una buena razón para esto, - dijo en una furiosa voz baja. Él asintió con la cabeza, sus intensos ojos azules en su cara. Con un esfuerzo visible, Andy miró hacia el grupo en coro y bajó la parte delantera de sus pantalones cortos de cintura elástica. Los de Silver Moon miraron, y Abilene hizo una inclinación de cabeza cortante en reconocimiento, los oscuros ojos de Sean fueron de la fea cicatriz al rostro de Andy, y hubo una amarga afinidad en ellos que apenas podía soportar. Mustafa miró con ceño, mientras William, David y Sarahí se vieron absolutamente pragmáticos. Haskell, el cuidador, evitó sus ojos.
El hombre que hizo esto está fuera del hospital psiquiátrico, y está probablemente aquí en la ciudad, - explicó Terry, con su acento inglés más marcado de lo usual. Andy se cubrió las cicatrices, se agachó en el piso y miró el linóleo con absoluta concentración. No sabía si quería maldecir y tirarle algo a Terry o… justamente no sabía. Él masivamente se había hecho cargo de sus problemas. Lo había hecho a sus espaldas. Pero se sintió bien tener alguien a su lado- Puse a un humano a buscar una foto de este hombre en el periódico y copiarla. Terry comenzó a pasar alrededor la foto - Éste es Neil Leegan. Anda buscando a Andy por su nombre verdadero, Candice White Andley. Él sabe que ella baila. Su familia tiene mucho dinero. Puede introducirse en casi cualquier fiesta dondequiera. Aun con su pasado, la mayoría de las anfitrionas tendrían gusto en tenerle.
¿Qué estás haciendo? - Andy se quedó sin aliento, casi incapaz de reunir bastante aliento para hablar. - ¡He conservado esto en secreto por años! Y en el espacio de cinco minutos, le cuentas a la gente todo acerca de mí. ¡Todo! - Por primera vez en su vida, Andy se encontró al borde de pegarle a alguien. Sus manos se cerraron.
¿Y mantener el secreto funcionó bien para ti? - preguntó Terry serenamente.
Lo he visto - una voz ronca dijo. Sarahí. Y así como así, la cólera de Andy murió, consumida por un miedo abrumador. Si cualquiera de los bailarines había dudado de la historia de Andy, supieron que era verdad cuando vieron su rostro. Todos ellos supieron como se veía el miedo.
¿Dónde? - interrogó Terry. Sarahí señaló con el dedo a su socio.
Lo vimos - le dijo a David. Puso su blanco brazo alrededor de sus hombros, y su cabello oscuro, ondulado se balanceó sobre el cuello de ella cuando se inclinó hacia adelante.
¿Dónde? - David le preguntó a Sarahí.
Dos semanas atrás. En la despedida de soltero en esa casa grande en la Wolf Chase.
Oh - David estudió la foto un poco más - Sí. Fue el que te mantenía agarrada cuando estabas arriba. El que dijo que eras una perra que necesitaba aprender una lección. - Sarahí inclinó la cabeza. Diminutos escalofríos sacudieron el cuerpo de Andy. Hizo un ruido horrible.
¡Carajo!- maldijó Sarahí - ¿Eso es lo que te dijo, huh, cuándo te hirió? Justamente pensamos que quería que nosotros hiciéramos un poco, ya saben, actuar una paliza. Lo hicimos, y se enfrió. El anfitrión pareció molesto con el acceso del tipo, así que lo atenuamos. Complacer al hombre que paga la cuenta, ¿correcto? - David inclinó la cabeza.
Lo vigilé el resto del encuentro. Mireya dijo:
Tengan cuidado con este tipo. Eso es todo. Simplemente dejen a Andy saber si lo ven. Nada más .
Tú eres la jefa - dijo Mustafa. Su voz era baja y eficiente, como un camión pasando a lo lejos. - Pero no lastimará a Abilene.
Gracias, Moose, - dijo la vampiro. Acarició su oscura mejilla con su blanca mano - Te amo, bebé.
Regresando a las pistas, - dijo Mireya, enérgicamente. - William, tú y Sean no devolvieron sus trajes por una semana después de la fiesta griega. Sarahí, no puedes recibir tu correo aquí. Si continúas, comenzaré a abrirlo. Anlluly, dejaste encendidas las luces en el cuarto de práctica anoche. He hablado contigo acerca de eso antes - Mireya leyó una lista de delitos menores, regañando duramente y corrigiendo, y Andy tuvo posibilidad de calmarse mientras los otros empleados respondían. Era demasiado consciente de Terry parado detrás de ella. No le podía poner nombre a lo que sentía. Fue a sentarse sobre el alto montón de colchonetas que algunas veces esparcían en el piso de linóleo cuando practicaban un truco nuevo. Cuándo los demás empezaron a salir, Andy comenzó a ponerse la ropa otra vez.
No tan rápido- dijo Terry - tenemos práctica esta noche.
Estoy enojada contigo - dijo.
Apaguen las luces cuando se vayan, cualquiera que gane - Mireya avisó.
Terry salió al vestíbulo y cerró la puerta principal, o al menos esa fue la dirección que el ruido de sus pasos tomó.
Lo oyó regresar, lo escuchó junto al gran reproductor de CDS en la esquina, cerca de la mesa de toallas blancas que Mireya mantenía allí para bailarines sudorosos. Andy comenzó a precalentar, pero todavía no estaba a punto de mirar a Terry. Era consciente que él empezó el estiramiento, también, del otro lado del cuarto. Después de quince minutos poco más o menos, ella se levantó, haciendo señales de estar lista para practicar. Pero mantuvo sus ojos hacia adelante. Andy no estaba segura si estaba siendo infantil, o si estaba justamente tratando de evitar atacar a Terry. Él echó a andar el reproductor de CDs, y Andy estaba asombrada de reconocer la voz de Tina Turner. - Orgullosa Mary - no era una canción pensante, sin embargo, pero era una canción para bailar, y cuando las manos de Terry alcanzaron las de ella, no tuvo idea de qué iba a hacer. Los siguientes veinte minutos fueron un reto que no le dejó tiempo para cavilar. Avril Lavigne, Dixie Chicks, Macy Gray y Supremes la mantuvieron ocupada.
Y ni una vez lo miró.
La siguiente canción era su favorita. Era un caballo de batalla, y la secreta razón por la que ella se había decidido a convertirse en bailarina, se lo había contado en un momento de confianza: Time of my Life - de los Righteous Brothers. Había comprado una cinta de la película Dirty Dancing, y esa canción había sido el clímax de la película. La protagonista finalmente había ganado bastante confianza en sí misma y confianza en su socio para intentar un salto, en el apogeo del cual él la atrapaba y la levantaba por encima de su cabeza como si volase.
Qué vergüenza - dijo ella con voz temblorosa.
Vamos a hacerlo - dijo él.
¿Cómo puedes tomar el control de mi vida así?
Soy tuyo - fue tan simple, tan directo. Ella chocó con sus ojos. Él inclinó la cabeza, una vez. Su declaración le pegó como un puño al corazón. Estaba tan aturdida que accedió cuando él puso su mano en su espalda, cuándo tomó su mano izquierda y la presionó contra su silencioso corazón. Su mano derecha estaba en su espalda, como la de él estaba en la suya. Sus caderas comenzaron a moverse. La síncopa se interrumpió en el momento que él comenzó a barrerla junto con él, y bailaron. Nada tuvo importancia para Andy excepto corresponder sus pasos a lo de su socio. Quería bailar con él para siempre. En cada vuelta de su cuerpo, cada movimiento de su cabeza, veía algo nuevo en su cara pálida – un destello de luz de sus ojos azules, el arco de su frente, la línea arrogante de su nariz, que contrastaba tan alarmantemente con la gracia de su cuerpo. Cuándo la canción comenzó a alcanzar su clímax, Terry fue hacia un extremo del largo cuarto y tendió sus manos hacia ella. Andy tomó un aliento profundo y comenzó a correr hacia él, pensando hasta el final, y cuando estuvo simplemente a la distancia correcta de Terry, se lanzó a sí misma. Ella sintió sus manos en los huesos de las caderas, y luego estaba tan alto en el aire por encima de su cabeza, sus brazos extendidos, sus piernas extendidas en una bella línea, volando.
Como Terry bajó la línea de su cuerpo muy lentamente, Andy no podía dejar de sonreír. Luego la música se detuvo, pero Terry no dejó sus pies tocar el piso. Ella lo estaba mirando directamente a los ojos, y la sonrisa se desvaneció de su cara.
Sus brazos estaban alrededor de ella, y su boca justo frente a la de ella. Luego estaba en la de ella, y otra vez él pidió su permiso. Andy susurró:
No deberíamos. Vas a resultar herido. Él me encontrará. Tratará de matarme otra vez. Tú tratarás de detenerle, y te lastimará. Sabes eso.
Sé esto - dijo Terry y la besó otra vez, con más fuerza. Ella separó sus labios para él, y él estaba en su boca, sus brazos rodeándola, y ella estaba enteramente abrumada. Pareció que ella era de él, tanto como él era de ella.
Por segunda vez en su vida, Andy se entregaría a alguien más.
Esto es diferente – susurró la rubia - Esto es diferente.
Debe serlo – dijo Terry - lo será - el la levantó en un movimiento muy fácil. Sus ojos estaban cerrados.
¿Por qué estás metiéndote en mi vida? - ella negó con la cabeza, asombrada. - Hay cosas malas en ella.
Tú respondiste - dijo. - Hiciste una nueva vida, por ti misma… como la última vez…
¿La última vez? – ella abrió sus ojos lo más que pudo.
Sé quién eres… quien fuiste, Candy.
Lo averiguaste a mis espaladas – le recriminó.
No me refiero a ese pasado – él la miró intensamente – ¿por qué no me lo habías dicho?
Tú tampoco me dijiste que eras un vampiro, yo tuve que descubrirlo.
¿Me pagaste con la misma moneda? – ella asintió.
No pensé que volveríamos a estar juntos, Terry.
Yo tampoco, pecosa – Candy, la Candy que él conoció en su vida humana era la misma chica que tenía entre sus brazos, de alguna manera, ella había reencarnado. Recordando su vida pasada, pero aforrándose a la presente - Ahora, déjeme amarte así - su cuerpo se movió en contra al de ella.
No estoy asustada. - lo estaba.
Lo sé - . Él le sonrió, y su corazón tiró con fuerza en su pecho.
Tú no me lastimarás, - dijo ella con fe absoluta.
Antes moría - estaba tan serio – pero me duele tanto no haber llegado a tiempo a tu vida – esa última parte, Candy pensó que la había imaginado.
Sabes que no puedo tener niños - dijo. Sólo tuvo la intención de dejarle saber que no necesitaba usar control de natalidad.
Yo tampoco, - murmuró. - no podemos reproducirnos - Si ella alguna vez había sabido eso, lo había olvidado. Se sintió raramente sacudida. Siempre había supuesto que su esterilidad sería un terrible obstáculo para formar otra relación, pero en lugar de eso era una cosa sin importancia. Su lengua dio un golpecito en su oreja.
Dime qué te gusta, Candy - sugirió, su aliento cosquilleando su mejilla. Caminó hacia la pila de colchonetas de ejercicio, llevándola como si su peso no fuese nada.
No sé - dijo, en parte avergonzada de su ignorancia, en parte despertada porque estaba segura encontraría lo que le gustase.
¿Luces encendidas, apagadas?
Apagadas, por favor.
En el espacio de un segundo, estaba de regreso al lado de ella. Tenía algunas toallas con él. Las extendió en las colchonetas, y ella se alegró, porque la superficie de vinilo era desagradable al tacto.
¿Mi ropa? - preguntó él. Esperó su respuesta.
Oh… fuera - la luz ambiental vino a través del vidrio esmerilado de la puerta del estudio, y ella podía ver el brillo de su piel en la oscuridad. Su cuerpo era liso y suave, como los bailarines usualmente eran, y puramente blanco excepto por la huella de ligero vello castaño empezando debajo de su ombligo y bajando. Siguió esa huella con sus ojos y se encontró quedándose sin aliento.
Oh, oh. Guau.
Te deseo.
Si, ya veo - su voz fue diminuta.
¿Te puedo ver? - por primera vez, su voz fue tentativa. Ella se puso derecha en el montón de colchonetas y se puso de rodillas. Se sacó la remera blanca muy lentamente, y su sostén se fue en un instante.
Oh - dijo. Extendió la mano para tocarla, vacilando.
Sí – lo invitó Candy. Sus blancas manos con sus largos dedos ahuecaron sus senos con infinita gentileza. Luego su boca los siguió. Ella se quedó sin aliento, y fue un sonido urgente. Sus manos empezaron a jalar sus pantalones cortos, sacando sus panties con ellos, y se acostó así él los podía sacar por sus pies. Él se quedó allí abajo por un minuto o dos, lamiéndole los dedos del pie, lo que la hizo temblar, y luego empezó a ascender por sus piernas. Temía que su valor se acabase. Ella lo deseaba tanto que se estremecía, pero su única experiencia previa en el sexo había sido corta y brutal, con consecuencias dolorosas y desastrosas.
Terry pareció entender sus dudas, y aflojó su cuerpo sobre ella hasta que sus brazos se envolvieron alrededor de ella y su boca encontró la suya otra vez.
Puedo detenerme ahora - le dijo a ella. – Aunque después de esto, no estoy seguro. No quiero lastimarte o asustarte.
Ahora o nunca - Él soltó una risa sofocada - Eso no sonó muy a romántico, - ella se disculpó. Sus caderas se flexionaron involuntariamente, presionando su dura longitud contra su estómago, y él comenzó a chuparle el cuello - Oh, - ella dijo, inclinándose para tocarle. - Oh, por favor - . Sus dedos la tocaron íntimamente, asegurarse que estaba lista. El movimiento delicado de sus dedos hizo estremecer a Candy. Luego él estaba en su entrada, la redondeada cabeza empujando, y luego estaba dentro de ella.
Candy - dijo desarrapadamente.
Está bueno, - ella dijo ansiosamente. Después de algunos segundos, ella dijo otra vez, en un tono enteramente diferente - Está tan bueno.
Quiero que sea mejor que bueno - sus caderas comenzaron a moverse.
Luego, ella no pudo hablar más.
1 Moose, significa alce y suena parecido a la primera sílaba del nombre del personaje (N de la T)
