Hola! Creo que les parecerá extraño que esté dejando un capi de mi fic un día miércoles, pero es que encontré que un capitulo a la semana era demasiado poco, así que decidí que fueran dos! Así no tendrán que esperar tanto!

Ojala este capítulo sea de su agrado, y por favor dejen sus reviews! Porque sin reviews para qué seguir? xDD se supone que es la inspiración de un autor

Cuídense y no olviden dejarme sus comentarios-sugerencias-críticas u opiniones!

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Ese amo, impulsivo

-Parece volver a tomar poder sobre su mayordomo… - Piensa en voz alta Demian – Y también parece haber caído en la tentación del demonio – Sonríe – Sabía que los besos de Sebastián eran parte del trato sobre "Haré todo lo que usted me pida, my lord" Después de todo… Dicen que el placer es un pecado… Es lo que mejor un demonio sabe dar…

------------------------------------------------------------------------------------------------------

-Sebastián… - Susurra Ciel dentro de su habitación, solo… Aún así deseando poder volver a sentir eso… No sabía lo que era, pero simplemente había logrado su cometido… Simplemente quería… Pero no debía dejarse ver así por su mayordomo, seguía siendo su amo y no había modo de que aquel beso volviera a acontecer, a menos que a ese estúpido demonio se le ocurriera volver a jugar con el cuerpo de Sebastián, pero ahora que faltaba tan poco para derribarlo, no había más opción que esperar a que ese deseo se apagara… Pero… ¿Y si ese deseo es como su sed de venganza…? Tan parecido, tan potente que… Ni aún a través de los años puede terminar… ¿Y no terminará hasta que lo concrete…? Maldición… Definitivamente debía hacer algo para quitarse ese deseo de encima… Pero jamás usar a Lizzy… No… Eso jamás…

-¿Bocchan? – Sorpresivamente, el dueño de su alma y culpable de sus deseos que poco a poco se fueron convirtiendo en terribles fantasías, aparecía tras la puerta recién abierta, con una bandeja y un té

-Tardaste mucho – Fue lo único que se atrevió a pronunciar el niño, mientras miraba a su impecable mayordomo

-Lo siento, my lord – Le da el té, Ciel olfatea como siempre solía hacerlo - Sus planes para hoy están listos, en diez minutos comenzaremos una nueva clase de violín

Comentaba Sebastián el itinerario del día para el Conde, pero este parecía estar en otra parte… Físicamente presente… Su mirada se hallaba perdida entre la perfecta silueta de su mayordomo, observando cada detalle, cada palabra pronunciada por su boca, sentía el sudor frío pasando por su espalda y su frente.

-¿Bocchan? ¡Bocchan! – Exclama Sebastián para captar la atención del niño

-¿Ah? ¿Ocurre algo, Sebastián?

-Ocurre que le hablo sobre su agenda y usted no me presta atención

-Bueno, Sebastián… No sé que tenga que hacer yo ahora, pero… Antes que nada deseo una ducha urgente

-¿Ducha? Pero si salió hace un par de horas de una

-Lo sé, pero lo necesito – Se sentía bastante incomodo, sus nervios, sus deseos y su transpiración, pensamientos que consideraba impuros pasaban por su cabeza, y antes de que se le ocurriera decir al mayordomo lo que deseaba, prefería una ducha de agua fría para olvidarlo, aunque sea por un instante – Así que no me digas nada, prepárame un baño con agua fría ahora

-¿Agua fría? No, Bocchan, usted debe estar bromeando, esta nevando, se enfermará

-Haz lo que te digo, Sebastián

-No, aún recuerdo lo que me dijo el sirviente del príncipe Soma, antes que sus deseos, su salud – Y se retira a la ducha para preparársela, pero con agua caliente

"Deseo" "Deseo" Esa maldita palabra que expresaba lo que sentía… Resignado se pone de pie para seguir a Sebastián

-Esta listo, Bocchan, no es agua caliente como a usted le gusta, esta tibia, y es sólo porque no puedo dejarlo ducharse con agua fría mientras afuera esta nevando – El mayordomo procede a desvestir al muchacho, Ciel baja la mirada cerrando sus ojos, prefería eso a mirar a Sebastián mientras procedía con el acto, pero hacerlo, nada más provocaba su "deseo", ya que al tener los ojos cerrados, dejaba a su imaginación volar y volar - ¿Le sucede algo?

-No, en lo absoluto – Emite el aproblemado niño que en su pre adolescencia comenzaba a sentir las consecuencias de esta, y al sentir un extraño cosquilleo en "aquella parte" se viene a percatar del "Accidente" que había ocurrido, y entra de salto a la ducha

-¿Qué le sucede, Bocchan?

-¡El agua está muy rica! – Decía Ciel sonriendo sentado mientras se cubría con espuma – Maldita sea… cómo pasa en un momento como este… - Se pone serio – Puedes retirarte, Sebastián

-¿No me dejará ducharlo, amo?

-No, necesito meditar, lo siento – El mayordomo hace una reverencia y se retira del baño, Ciel se tapa la cara con sus manos – Maldición…

-Conde… - Susurra Demian, Ciel parece no sorprenderse, sólo pone un gesto de molestia

-Tú aquí otra vez… ¿No tienes nada mejor que hacer? Aparte que si te apareces ahora me es algo incomodo… - Comenta Ciel ocultando su rabia

-Veo que mi plan funcionó con usted, Conde

-¡¡Imbécil!! – Grita Ciel que sale de la ducha y se tira sobre Demian – Eres un maldito, no sabes cuanto te odio ¡¡Te mataré ahora mismo!! – Lo comienza a ahorcar, pero Demian sólo sonreía al ver la mueca del muchacho mientras presionaba con todas sus fuerzas su cuello, sin resultados – Te mataré… Te mataré… - Susurraba, pero Demian sólo lograba sonreír cada vez más

-¿No debería cubrirse, Conde? – Pregunta burlescamente el demonio, que toma el cuello de Ciel, y con un movimiento rápido, logra dejarlo esta vez abajo, y apretaba su cuello - ¿Cómo te sientes, Ciel Phantomhive? – Este no podía siquiera abrir sus ojos – Quien diría… Pensé que cuando te tuviera así estaría feliz, pero no, de hecho, esto es bastante aburrido – Se pone de pie frente al muchacho que no paraba de toser, definitivamente lo había apretado muy bien - ¿No quieres hacer algo más entretenido, Conde? ¿O prefieres que quien robe tu castidad sea Sebastián?

-Hablas… Como el… Vizconde Druitt… - Susurra Ciel en posición fetal, aún no podía respirar bien

-¡¡Bocchan!! – Interrumpe Sebastián que ya se había percatado de que algo malo estaría pasado ahí adentro, lo primero que hace Sebastián es cubrir con la bata a su joven amo y tomarlo entre sus brazos

-¿Tienes interés en la revancha, Sebastián? – Pregunta Demian sarcásticamente

-Sebas… Tián… - Susurra Ciel mirándolo dificultosamente – Gánale… Mándalo al otro mundo… - Sebastián sale de la habitación y deja a Ciel sobre la cama

-Vamos afuera – Propone el susodicho, Demian sonríe aceptando así su propuesta, así eran las cosas…

Ambos en aquel perfecto jardín comenzaron una pelea, en la que Demian parecía tener ventaja, pero en el momento en el cual Sebastián comienza a derribar a su contrincante, este para asegurarse la victoria, decide poner sobre el su técnica de hipnotización, pero no le resultó

-¡¿Cómo?! ¡Ya no caes en mi técnica de hipnotización! – Sebastián sonríe diabólicamente y se acerca a Demian intimidándolo cada vez más, mientras este intentaba dejarlo bajo su hechizo

-Verás, Demian – Lo mira con su súper mirada sexy – Yo soy un demonio de tu misma categoría, no, miento… Soy un mayordomo de una categoría aún más alta que tu… - Ciel se asoma sin que Sebastián pueda percatarse, estaba con su bata puesta observando la pelea y escuchando lo que se decían – Siempre pude sentir tu presencia… Y como soy de categoría superior, tus ataques no me afectan

-¡¿Pero cómo entonces tu…?! – Seguía Demian sin creer, pero es interrumpido por el mayordomo

-Yo me hice el hipnotizado… Porque sabía tu intención… Y sabía que la oportunidad de besar a mi amo jamás llegaría…

Ante esto, Ciel se pone pálido y nota que su más fiel mayordomo-demonio le ha mentido, le ha engañado, no podía ser, el siempre, siempre supo lo que Demian tramaba, y sometió a su cuerpo al besarlo, aún aunque este se rehusara… ¿Cómo podía Sebastián haberle jurado jamás mentirle, ser el más fiel de sus sirvientes, si lo había engañado apoderándose de su cuerpo en esa manera tan espantosa…?

-Y ahora que logré mí cometido… Tu no me sirves de nada… - Se iluminan sus ojos y levanta su mano, haciendo la misma técnica que Demian había hecho con el anteriormente, Demian cae al piso Hipnotizado, y comienza a golpearse contra el suelo y las paredes, hasta que Sebastián le tira uno de sus famosos tenedores, Demian lo ataja, Sebastián sonríe, y el demonio se entierra el tenedor en la frente, cayendo así, muerto

-Sebas… Tián… - Susurra Ciel desde la puerta, mientras Sebastián festejaba psicológicamente su victoria - ¿Cómo pudiste…?

-¿De qué habla, Bocchan?

-¡Te hiciste el herido! ¡El hipnotizado! ¡Te hiciste el inferior, el débil! ¿Para qué? ¡¿Para humillarme?!¡Si no hubieras dejado llevarte por tal mentira, jamás me hubiera pasado eso! – Gritaba este con toda rabia y autoridad sobre el demonio, quien no lo podía creer, Ciel se acerca y lo abofetea, como solía hacerlo, y todas sus fuerzas descargó en aquel golpe, Sebastián lo mira y toma su muñeca

-Lo ha vuelto a hacer, Bocchan – Susurra agachándose frente a el – Me ha abofeteado

-¡Tu te has burlado de mí! ¡Eres mi sirviente! ¡¡MIO!! – Gritaba Ciel descontrolado, se sentía avergonzado, humillado, engañado, pero lo peor de todo… Se sentía traicionado por el cual consideraba el más fiel de sus conocidos – Me apuñalaste por la espalda… Y me juraste lealtad… ¿Cómo pudis…? – Sus labios son interrumpidos por un sorpresivo beso, que al principio era forzado y no quería ser correspondido, Ciel golpeaba con todas sus fuerzas el pecho de su mayordomo, sin obedecer a su cuerpo, a su tan anhelado deseo de volver a sentir algo como eso, sin duda era genial, pero se sentía mal, repugnante… ¿Cómo sentir esta sensación tan buena con una persona de tu mismo sexo…? Y aún luchando contra sus principios cae rendido una vez más tomando su corbata con fuerzas, para evitar que este se separara nuevamente de el…

Eres macabro… Sebastián…

----------------------------------------------------

Espero que les haya gustado, dejen sus comentarios sobre la mentira de Sebastián a su Bocchan! xDD sin duda algo totalmente inusual en la relación de ellos dos, las mentiras…