Bueno, me tardé mas de lo esperado en subir un capítulo porque en verdad siento que los reviews que recibo son EXTREMADAMENTE pocos xDD entonces como que no vale la pena actualizar tan seguido

Pero bueno aquí les va el capi 6

Cuidense y disfruten!!

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Ese amo, el más orgulloso

No lo podía creer, una vez más había caído con la misma piedra… Y no quería ni siquiera recordarlo, pero ahí estaba, correspondiendo escrupulosamente aquel cálido beso que Sebastián le otorgaba… No pensaba siquiera en qué iba a hacer, o qué iba a decir en el momento que ese excitante beso se apagara, sólo importaba el ahora, el disfrutar ahora lo que tenía el placer de saborear, aunque su mente aún le decía que estaba mal, y a pesar de que el muchacho mantenía fuertemente sujetada la corbata de su mayordomo, y con el otro brazo amarraba su cuello, este se separa, no era bueno dar "Todo" tan fácilmente, primero tenía que ver a su pequeño amo mirándolo con ojos de deseo, y pidiéndolo poco más de rodillas ante el que le diera otro de sus cálidos y enfermantes besos, e incluso, si aún no quedaba totalmente conforme, podría otorgarle el mayor de los placeres, sólo con un "Sebastián, quiero sexo" Una frase que el susodicho estaba MUY lejos de escuchar por parte de Ciel Phantomhive, que en el jardín delantero de la casa exponía su más terrible secreto… ¿Qué sucedería si su prometida llegaba justo ahora? No lo sabía, sólo miraba a su mayordomo después de que este se separara

No lo pensó ningún instante cuando el Conde Phantomhive volvió a su posición inicial, demostrando independencia y poder, para volver a cachetear a su mayordomo

-¡¡¿Cómo se te ocurre pasarte de listo conmigo?!! ¡¡Nunca vuelvas a hacer eso!! – Su orgullo una vez más le había ganado esta vez… Lo único… Lo único que lograba derribar al joven Ciel en su partida de ajedrez… Era su orgullo

-Lo siento, Bocchan – Responde su mayordomo y hace una pequeña reverencia

Ante el pequeño, sonríe satisfecho, al menos había logrado su cometido, seguramente Ciel no se tardaría mucho en pedirle otro de sus enviciantes besos, aunque en este momento se encontrara en shock, entre su cuerpo y su mente que se peleaban en una terrible disputa para saber que estaba bien y que no… Aún así… Ese mayordomo es suyo… Completamente suyo… Y sabía que moriría pronto… ¿Qué importa el futuro…? Pensaba mientras miraba a su mayordomo ruborizado y con mucha rabia

-Vete a tus quehaceres, Sebastián, y no me molestes hasta la cena – Ordena potente, Sebastián susurra el clásico "Yes, My lord" y se retira, dejándolo a solas con el cadáver de Demian… Al que al principio culpaba por aquel forzado y humillante primer beso… Un beso con su propio demonio, se acerca lentamente al cadáver y pisa su espalda – Que lindo te ves ahí… Muerto… Desgraciado… No volverás a molestarme mientras me encuentre en la ducha, y tampoco volverás a espiarnos… Aunque debo confesarte que… Me siento aliviado de saber que mi demonio es bastante mejor que tu… Cuando creí que Sebastián podría llegar a ser derrotado por ti, casi me voy de espaldas… - Comenta al cadáver, ya helado – De algún modo… Me siento atraído por un demonio… - Da una última patada al hombre y camina de vuelta a su mansión a ordenar a Sebastián deshacerse de ese desagradable cadáver… Al menos una parte de esta traumante historia ya había terminado… Sólo esperaba que sus deseos se apagaran y que Sebastián volviera a la normalidad…

Caminaba por su amplia mansión, estaba de algún modo, muy extraño, nunca se había detenido a observar uno a uno todos sus cuadros, era terrible la sensación que le invadía, definitivamente tenía que buscar la forma de distraerse… Pero era difícil, una vez más sintió la delicia de su mayordomo… Nunca había sentido "Placer" y de hecho, eso era poco para lo que se imaginaba, creyó haberse dado cuenta de que en el punto mas apasionado del beso, Sebastián se detuvo apropósito para dejarlo así ¿Cuál era la idea? ¿Lograr que este se le entregara? Ni que fuera fácil…

-Bocchan… ¿Cómo se siente? – Pregunta este entregándole una taza de te

-Apuñalado, traicionado, no me hagas recordar lo que me prometiste porque se siente aún peor ¡Eres de lo peor! – Vuelve a lanzarse sobre el mayordomo tomando su camisa - ¿Por qué me engañaste? ¡Aún no me entra en la cabeza! ¡Eres terrible! ¡Se supone que en la única persona en la que podía confiar era en ti! ¡Te hice prometer que no me traicionaras y…!

-Que jamás me alejara de su lado – Completa Sebastián – Y he cumplido

-Me traicionaste, me mentiste ¡Me hiciste creer que te perdería! – Al decir esto su expresión seria y terrible desaparece, es reemplazada por una sorprendida y ruborizada, corriendo la mirada y soltando a Sebastián - ¿Cuál fue la idea? Sólo a ti se te ocurren estas cosas… - Sebastián lo observaba atentamente, sin emociones en su rostro, sólo una impecable y perfecta sonrisa lo adornada, y esa incómoda sensación que sentía Ciel cuando era observado por su mayordomo, algo así como… Si este lo devorara con sus ojos

-No lo sé, Bocchan – Fue lo único que pudo salir de sus labios, Ciel esperaba otra cosa… Aunque este no lo admitiera ni quisiera hacerlo, nada más esperaba que Sebastián le dijera que lo quería, o al menos que le dijera algo para consolarlo… O tal vez… Un beso, pero Sebastián no era tan torpe como para caer, si de sus pocas palabras significaba que se tardaría más tiempo revisando los detalles, este puede notar enseguida todo, pero no era la idea de este ceder ante el, quería que este fuera directo, que le suplicara, que pidiera sus labios o su sexo, simplemente quería que rogara por placer, fuera cual fuera la forma en que se la daría, pero no era para nada agradable esta actitud para Ciel, quien tampoco quería ni estaba dispuesto a ceder ante el ego de su mayordomo… Aunque en verdad era lo que deseaba

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No hubo más opción que ceder, lamentablemente su deseo era más fuerte que su orgullo, aún así sentía que valió la pena, porque ese sudor frío que recorría su cuerpo era sin duda demasiado excitante, esa sensación de miedo, dolor y adrenalina era la mezcla perfecta para tener su primer orgasmo, lástima que despertaría mojado, que vergonzoso, estaba solo, definitivamente su mente era incontrolable durante la noche, se destapa y nota su cama, quería ordenarle a Sebastián que cambiara sus sabanas de inmediato, pero le invadía la vergüenza de que este supiera lo que le había ocurrido…

-¿Pero qué he hecho…? – Toma su cabeza apretándola, no había luz, no había velas, y no le quedaba otra que cambiar las sabanas por el mismo, y luego de eso tomar una ducha para limpiar tanto su cuerpo como sus pensamientos, aunque después de todo, ese sudor frío seguía recorriendo su cuerpo, estaba emocionado, pero no podía ceder… Aunque su deseo sin duda era más grande que su orgullo… ¿Valía la pena ceder ante un demonio por placer…? Si se supone que los hombres son tan débiles a la tentación… ¿Por qué habría que resistirse tanto? Ese era su deseo, y Sebastián sin duda estaba obligado a satisfacerlo… Pero la vergüenza… Era uno de los factores que influía en su decisión de aguantar…

A la mañana siguiente…

-Su cama esta hecha un desastre, my lord ¿Usted la hizo? – Pregunta Sebastián por la mañana al ir a darle su té y vestirlo – Aparte, su cabello esta húmedo, y sus manos frías… - Sebastián toma las manos de Ciel, quien lo miraba en silencio y pasivamente con todos los detalles de su rostro, y los movimientos que producía su boca al modular – Tiene fiebre ¿Qué hizo anoche? – Ciel sólo ríe para si mismo y aprieta la mano de Sebastián

-Pues veras, demonio, tuve una terrible pesadilla que me obligó a cambiar las sabanas y meterme a la ducha – Se tira a la cama dándole la espalda a Sebastián, quien miraba la atractiva silueta desde atrás de su amo, sin duda era el momento perfecto para apoderarse tanto de su cuerpo como de su alma, pero no era correcto, Ciel lo mira y ordena – Tráeme un vino

-No puedo, my lord, esta usted se encuentra en un estado deteriorable, si accediera yo a sus deseos, definitivamente sería el peor de los mayordomos – Dice sin despegar de su rostro su infaltable sonrisa, aunque su amo con fiebre y poco razonamiento al actuar y hablar lo forzaba a darle vino

-Vino tinto, de ese que mandaste a exportar el mes pasado, me dijeron que esas cosechas eran de las mejores, así que tráeme una copa enseguida, demonio

-He dicho que no

-Eres una vergüenza para los mayordomos – Susurra por último Ciel que sostenía el cuello de su mayordomo y se apoya en su hombro – Entonces al menos quédate conmigo… - Sebastián sonríe, cada vez faltaba menos para que esas fantasías se hicieran realidad, Ciel estaba cediendo cada vez más… Sin duda no faltaba mucho para que fuera Ciel quien se parara de puntillas para besar a Sebastián

-¿Qué me quede a su lado, lord? – Pregunta extrañado, Ciel baja sus manos para sostener esta vez su corbata

-No te alejes de mi lado hoy, demonio… Si te vas… Deberás traerme vino… Ese vino que encargaste… - Sebastián se ve acorralado y toma entre sus brazos al joven para acostarlo sobre el sofá de su cuarto y hacer su cama, y al sacar las sabanas, nota que el colchón estaba sucio, sin duda eso era… Ciel estaba tan avergonzado que cambió por sí mismo las sabanas y se duchó, y termino así, afiebrado, que risa le causaba, tan inocente y a la vez con pensamientos tan impuros, seguramente el objeto de su deseo en aquel sueño de anoche fue el, al menos ya sabía que ambos compartían un mismo deseo

Termina de hacer la cama y acuesta a su amo ahí, trayéndole agua y un paño húmedo para enfriar su frente, Ciel dormía y Sebastián parecía niñera… Sin duda… Si su meta era apoderarse de aquel pequeño y frágil cuerpo, bastaría al menos tres semanas para terminar de tentar y convencer a su amo

Al menos ya sabemos que la próxima vez que sepamos algo de ellos… habrán pasado sólo dos meses…

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Fin capítulo seis, ojala halla sido de su completo agrado, y porfis porfis dejen sus reviews!

Son mi inspiración! Adiós!!