Gracias por sus reviews, aquí va el capi 7
---------------------------------
Ese amo… Cede…
Después de dos meses de ir y venir por la mansión, Ciel extrañaba los casos de la reina, sin duda eran geniales, extremos, difíciles, requerían sin duda mucha astucia y talento para resolverlos, ahora sólo tenía tiempo para comer, caminar, pensar en Sebastián… Al menos aquel vergonzoso sueño no se había vuelto a repetir, la fiebre sólo fue una pesadilla, y no tenía recuerdo alguno sobre lo que había escuchado o dicho en aquel instante que Sebastián cuidaba de el… Le era difícil confiar plenamente en sus palabras después de lo ocurrido con Demian… En que el lobo se disfrazó de oveja para concretar un terrible acto que confundiría fatalmente los gustos de aquel menor, a simple vista tan inocente y puro…
-Otro pastel, Sebastián, pero no como este, estaba muy dulce
-Usted me ordenó preparar algo dulce, Bocchan
-Pero no tan dulce, ahora haz otro, y tráeme un vaso de vino, de ese que encargaste hace unos meses – Sebastián sonríe al recordar la forma en que Ciel pedía vino cuando tenía fiebre, y cede inmediatamente, para complacer a su joven amo, Ciel Phantomhive, cuando Sebastián abandona el cuarto, Ciel no puede evitar pensar en voz alta – Eran extremos los casos de la reina… ¿Por qué me eliminó de su juego…? Sin duda… Es una respuesta que debo buscar yo – Tira del hilo para llamar a Sebastián, quien se encontraba en la cocina preparando el pastel y sirviendo el vino
-¿Me llamó, Bocchan?
-Si, Sebastián, empaca mis mejores trajes, iremos a Paris
-¿Paris?
-A buscar a la reina Victoria, ella tiene que explicarme lo ocurrido… ¿Y mi vino?
-Enseguida, Bocchan – Sebastián sale de la habitación y vuelve inmediatamente con su vino tinto, que delicia – Ahora iré a empacar sus cosas y sacar el pastel del horno, amo
-Sigue así, Sebastián
Sin duda trabajaba duramente, hay… Hay… Pero que vino… Sin duda era delicioso, pero era tan poco… Deja la copa sobre su escritorio y parte a la cocina a ver el pastel, el horno se encontraba a temperatura media, Ciel lo sube a la máxima, sin duda el pastel se quemaría y quedaría terrible, una razón para que Sebastián pidiera perdón por su descuido
-Tsk… - Ciel se quema, sin duda, quemarse los dedos era lo mínimo que merecía por tan cruel acto, sale de la cocina y ve las maletas ya listas
-¡Oh! ¡Menos mal el pastel no alcanzó a quemarse! ¡Pero que terrible descuido mío al dejarlo al máximo! – Exclama Sebastián, a toda voz para que Ciel le escuchara, cuando termina su oración, sonríe maliciosamente
-¡Tsk! – Gruñe Ciel al notar que su plan falló, sin duda el pastel estaba perfecto – Me gusta más dulce
-Lo siento, Bocchan, supongo que fue un descuido mío – Dice sonriendo – El carruaje esta listo para partir al puerto, ahí nos espera un crucero de primera clase para llegar a Paris
-Bien, Sebastián – Ciel sube al carruaje y se va en silencio todo el camino, Sebastián le observaba atento, que odioso e inmaduro niño, aún así le gustaba, sus caprichos eran algo que satisfacía más el poder imaginar devorar su alma
Al llegar, estaba todo listo para su comodidad, ese hotel que le traía tan malos recuerdos, cuando Sebastián lo dejó
-Este hotel no me gusta… - Susurra Ciel subiendo las escaleras para llegar a su suit, sin duda era de un lujo extremo, pero no satisfacía del todo al Conde
-¿Cuál es su manía por saber el "Por qué" de que la reina lo sacara de su jugada?
-La reina no es tonta ni yo tampoco… Todos los movimientos y cada uno de nuestros pasos cuentan con tal grado de manipulación y determinación que terminan siendo un éxito… Sin duda la reina buscaba algo haciendo esto… Tal vez su partida esta resultando… El traerme hasta acá para hablar con ella… - Sebastián lo miraba en silencio, serio, muy serio, como es difícil verlo… Normalmente ves en su rostro esa perfecta y hermosa sonrisa demoniaca
-Ya veo, Bocchan – Termina diciendo este
La noche estaba por caer, no había nada que hacer, permanecía sentado en el living de su suit jugando al solitario, sin duda un juego tan largo como aburrido, pero no había nada más interesante, aparte que al fin sentía que sus deseos se apagaban después de dos largos meses de esperas interminables. Ciel da un suspiro resignado, sin duda el juego se había acabado, demoro, pero acabo, su mayordomo se hallaba en la cocina preparando uno de sus deliciosos pasteles, mientras Ciel pensaba en qué inventar para evitar decir "Tu pastel quedó perfecto, Sebastián, 5 estrellas, te felicito"
-Muy acido… No… Lo he dicho muchas veces… Muy dulce también… Muy… ¡Muy feo! "Sebastián, sin duda tu pastel tiene una forma penosa y cero estética, deberías practicar mejor esas cosas… Eres terrible" ¡Genial! Nuevo y original… - Sebastián se acercaba con la bandeja para entregarle al joven Ciel su pedido, lo posó sobre la mesa y repitió - Sebastián, sin duda tu pastel tiene una forma penosa y repugnante, deberías practicar mejor esas cosas… Eres terrible
-Lo siento, Bocchan – Se inclina sonriendo – Intentaré mejorar – Una sonrisa maliciosa y satisfecha invade el rostro del conde, no sabía cual era la necesidad de decirle a Sebastián que siempre hacía todo mal
Al caer definitivamente la noche, Sebastián observa la luna… Sin duda era muy tarde, era hora de dormir, pero el necio conde no quería, al fin y al cabo, era él, el jefe, no Sebastián
Al llegar la mañana, el carruaje los deja afuera del palacio real
-Soy el Conde Phantomhive, Ciel Phantomhive, vengo a hablar con la reina
-El perro de la reina – Comenta uno de los guardias del palacio
-Conde Phantomhive – Comenta otro observando una lista – Pero tu no haz solicitado una audiencia con la reina
-No lo necesito, ella me pidió que viniera – Responde Ciel, definitivamente que bien mentía para ser sólo un niño de 12 años
-¿Me puede mostrar la carta, Por favor? – Solicita el guardia
-No la porto ahora, pero ella solicitó verme, por eso he viajado desde Londres hasta acá – El guardia estaba convencido de la mentira del Conde, aún así fue a consultar a la reina si podía hacer pasar al pequeño y caprichoso Phantomhive, la reina accede inmediatamente, cubriendo la mentira de menor
-Claro que yo solicité su presencia – Afirma – Hagan pasar al Conde Phantomhive
Ciel pasa completamente sorprendido ¿Por qué la reina no se negó? Sin duda este era un paso más en su juego
-Bienvenido, Conde – Dice la reina en su cuarto privado, Ciel hace una reverencia frente a ella respondiendo a su saludo
-Gracias, su majestad – Este toma asiento y la mira algo serio
-Y dime… ¿A qué vienes, pequeño Ciel? No me quedó más que tapar tu mentira para que pudieras entrar
-Lo sé reina, es que aún no puedo comprender la razón por la cual fui eliminado de su juego, digo… De los casos que tenía que resolver… De asesinatos… De escorias…
-Simple, Phantomhive – La reina lo mira amablemente – Tu como títere no me servías más en lo absoluto ¿Cómo iba a seguir manipulando a un niño de 12 años que quedó sin padres después de que los mandé a matar…? – Ciel se para inmediatamente, ante la seriedad del tono y las palabras de la reina, camina en reversa con su rostro pálido [Más pálido]
-¿Usted…?
-Si ¿Por qué no te quitas ese parche, muchacho? Me gusta el símbolo que tienes grabado en tu ojo… - Dice la reina poniéndose de pie
-Si eso quieres… - Se lo quita y este brilla, respondiendo al llamado mudo hacia Sebastián, quien aparece allí enseguida
-Nunca confié en la reina, siempre la encontré sínica, y no entendía su manía por dejarle a Ciel, un niño de tan sólo 12 años, los casos más macabros y difíciles de su repertorio – Comenta Sebastián al ponerse a la defensiva de su amo
-¿Un niño de tan sólo 12 años? Puede ser… Pero si es capaz de mantener un pacto con un demonio… Significa que de allí sacaste las agallas para resolverlos todos… Una mente frágil de niño no es capaz de eso – Responde Victoria
-No juegue conmigo, su majestad, usted no sabe de lo que soy capaz… - Responde seria y fríamente, simplemente no se dejaría pasar a llevar por esa escoria… No podía creerlo… Tal vez ella estaba vinculada con los que lo humillaron… Al final de todo, era la persona menos pensaba a la que buscaba… La persona a las cuales sus antepasados servían fielmente… Y muy estúpido… El también… - Mátala… Sebastián… - Mira a su mayordomo seriamente y haciendo brillar su símbolo - ¡Es una orden! – Sebastián sonríe plácidamente
-Yes, My Lord – Responde y se acerca, sacando una vez más sus famosos tenedores, la reina sonríe en ese trayecto, cuando llega un ángel, la toma y la lleva, ese ángel tenía unas alas enormes, sin duda, Sebastián no podría seguirla
-¡Alcánzala! – Grita Ciel
-No puedo, My lord, No puedo volar, no tengo alas a menos que vuelva a mi forma original
-¡Pues vuelve a esa forma!
-No puedo
-¡Maldito! – Grita por última vez y sale del palacio hasta subir a su carruaje
-Lo siento, Bocchan, pero su orden aún esta en pie… Nos quedaremos más tiempo en Paris, para examinar mejor los puntos y quién es ese ángel que salvó a la reina
-Eso espero, es lo mínimo que espero de ti, Sebastián…
Había caído nuevamente la noche sobre Paris… Aquel demonio-mayordomo abotonaba la camisa de dormir de su amo, su rostro era irritante y de pocos amigos, cuando Ciel le da la espalda para entrar en la cama, este le abraza y aprisiona con fuerzas sobre su cuerpo alto y delgado
-¡Se… Sebastián! – Exclama Ciel, quien se suelta inmediatamente y mira a su atrevido mayordomo - ¿Cómo te atreves? – Este lo vuelve a abrazar, pero esta vez de frente, bajando su mano lentamente, sin duda, el tenía planeado que Ciel resistiera al menos dos o tres semanas antes de rogarle desesperadamente sexo, pero se había equivocado, ni el podía controlar ya sus impulsos y deseos - ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame! ¡¡Es una orden!! – Grita Ciel, pero el mayordomo no acataba a sus ordenes, se sentía débil otra vez, Sebastián era sin dudas demasiado grande como para que Ciel pudiera sacárselo de encima antes de caer en su juego y rogar por más - ¡Suéltame! – Vuelve a ordenar, pero esta vez, el mayordomo se arrepiente de haber abotonado su camisa, ahora lo lanza bruscamente contra la cama, Ciel lo mira desconcertado y este toma posición sobre el
-Vamos, Bocchan, no luche más contra su voluntad, ceda y lo haré más fácil para usted
-N… No… -Respondía Ciel entre gemidos mientras Sebastián exploraba sus partes vírgenes, jugando suavemente con su pequeño y tímido miembro, y posando su lengua sobre su cuello – Detente… Yo no quiero… No ahora… Tuve un pésimo día… ¡Sal de encima!
-¿No ahora…? – Pregunta Sebastián saliendo de encima del muchacho
-No… - Se pone de pie, recoge tímidamente su camisón y lo abotona el mismo – Sal de mi vista… Sebastián… - Susurra casi sin fuerza en su voz, sin duda, el pequeño niño no se encontraba completamente preparado como para recibir un impacto así, Sebastián lo mira entre enfadado y satisfecho, había logrado hacer a su joven amo admitir que algún día algo entre los dos ocurriría… Ese amo… Se entregaría
-Buenas noches, Bocchan… - Pronuncia Sebastián, Ciel al escuchar la puerta abrirse lo detiene
-Espera – Pronuncia desde su cama – Esto no tiene caso… Yo… No quiero que te vallas… - Pronuncia Ciel, parece no estar completamente seguro de sus palabras, su voz era temblorosa y nerviosa, sus manos tiritaban y sus ojos permanecían completamente abiertos - ¿Pero qué estoy diciendo…? Si me da tanto miedo… No debería… - Sebastián sonríe sin decir absolutamente nada, se quita los guantes y deja las velas sobre el velador
-¿Esta seguro de lo que usted dice, Bocchan?
-S… Si… - Sebastián comprende que no estaba seguro, aún así se acerca al muchacho que no se atrevía a mirarlo
-¿Hoy no fue un buen día? – Sebastián seguía cuestionando la decisión del muchacho, el sólo quería que este rogara, pidiera con todas sus fuerzas lo que el demonio podía darle
-Te di una orden… - Susurra Ciel mirando sus manos, no se atrevía a mirar a Sebastián a la cara
Expresa su sonrisa característica y toma el rostro del conde para presionarlo contra el suyo, sin duda era una sensación perfecta, Ciel lo correspondía tímidamente, aún estaba nervioso de lo que pudiera pasar, sobre todo el dolor…
Sebastián se otorga un espacio sobre su cama, transformando ese beso en algo tormentoso y demasiado excitante para el conde, sin duda no pasaría mucho tiempo así, Cuando Sebastián volvió a quitarle la pijama al muchacho y acariciar su cuerpo con sus manos desnudas, Ciel reaccionaba sin oposición, sonrojando por culpa de aquellos atrevidos dedos que se introducían lentamente en su ser
-Se… ¡Sebastián…! – Exclama Ciel, Su demonio lo mira sonriendo maliciosamente
-Si con sólo esto usted se emociona, amo… - Susurra, cuando se empiezan a escuchar gritos de pánico entre la gente afuera del hotel, Sebastián se detiene para escucharlos mejor
-No… Sebastián… No te detengas ahora… - ordena Ciel abrazando a su mayordomo con fuerzas
-Bocchan, preste un poco de atención – Sebastián corresponde el abrazo del conde, cuando Ciel abre grandes ojos al escuchar el grito desesperado de una dama
-¡¡Es un ángel!!
-No puede ser… - Susurra Ciel – Tiene que ser la reina con su ángel – Sebastián tira bruscamente a Ciel contra la cama y le lanza la pijama
-¡Cúbrase! – Grita Sebastián a su amo, quien no entendía nada, se abotona rápidamente el camisón, cuando de repente se rompen los vidrios de la ventana para aparecer la reina con su ángel
-Pero que pecado… - Susurra la reina al notar a Ciel y acercándose a el observó su piel transpirada – Algo así no debería estar en este mundo…
-----------------------------
No olviden dejar sus opiniones, comentarios y/o sugerencias, cuídense y gracias por leer!!
