Buen, como cada viernes hago mi entrega, espero les guste este nuevo capí, ya que al parecer les gustó mucho el capí anterior [Cochinonas!! xDD]

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Ese mayordomo, en problemas

-¡La reina! – Exclama Ciel cubriendo su cuerpo entre las sabanas, no podía permitir que una mujer lo viera así, justo cuando se encontraba casi disfrutando y completamente en éxtasis

-Veo que este demonio no pierde el tiempo – Comenta el ángel a la reina Victoria, quien sin duda lo mira con asco

-Este niño tiene un rostro tan inocente, y un cuerpo tan pequeño, nadie sería capaz de pensar en nada – Responde la reina, Sebastián se pone a la defensiva de su amo, quien estaba nervioso, sin duda era el peor momento para hacer su aparición, realmente inoportuno

-Bocchan y yo estábamos algo ocupados – Dice Sebastián, haciendo sonrojar y enojar a Ciel – El tiene mucha fiebre en estos momentos, no puedo permitir que le hagan nada, lo siento – Pronuncia, Ciel comprende inmediatamente y cambia su expresión, a una de cansancio, la reina y el ángel sonríen – Por favor salgan de aquí y así se evitaran que los asesine – Dice Sebastián sonriendo amablemente a sus adversarios

-Cierto… - Pronuncia dificultosamente el muchacho – Me siento mal ahora, el shock de lo recién confesado por la reina me tiene así… - Agrega

-No es necesario que te hagas el afiebrado, Ciel-Sama – Dice el ángel – Eres un humano, en tu piel se nota lo que te pasa… Ustedes son tan vulnerables…

-Pienso igual que tu – Dice Sebastián – Pero aún así me veo en la obligación de quitarte tus bonitas alas blancas – Se forma una terrible batalla, sin duda ambos eran muy buenos, pero Sebastián era mejor, la reina aprovecha que Sebastián estaba completamente concentrado en la pelea y avanza hacia la cama

-¡Sebastián! – Grita Ciel al notar que la reina iba con un arma hacia el

-¡Bocchan! – Sebastián va hacia el y lo toma

-Mi orden sigue siendo la misma, Sebastián… ¿Quieres que te la repita? ¡Mata al ángel y a la reina! – La emoción y la adrenalina sin duda habían desaparecido de la mente de Ciel, ahora sólo se concentraba en derribar a sus enemigos, esa reina a la que el sirvió, maldito el día…

Sebastián deja a Ciel en un rincón y toma a la reina quitándole el arma y apuntándole en la cabeza

-Dime, ángel… ¿Te gustaría ver la sangre de tú reina…? – Pregunta Sebastián sonriendo feliz, Ciel también sonríe y camina hacia su velador para sacar su pistola y apuntar también a la reina, pero el ángel aprovecha este estúpido movimiento del conde para tomarlo y salir por la ventana volando

-¡¡Sebastián!! – Grita Ciel, Sebastián dispara en la cabeza de la reina y se asoma por la ventana mientras su cadáver sangraba

-¡¡Bocchan!! – Observa hacia el cielo, hacia una alta torre cerca del hotel

-Haz asesinado a mí reina… - Pronuncia el ángel con Ciel entre sus brazos – Ahora me veo en el derecho de asesinar a tú rey – Comienza así a apretar el cuello del muchacho, quien no podía pronunciar ni una palabra, Sebastián salta hasta la torre y golpea al ángel, soltando así a Ciel y posicionándolo tras el - ¡Asesinaste a Victoria! – Grita el ángel furioso y saca su espada, comenzando así una ardiente batalla - ¡Asesinaré a tú rey! – Exclama, roza a Ciel con su espada, justo Sebastián lo tomaba para evitar que esta espada llegara a su corazón, que era su objetivo

-¡Sebastián! ¡Me rozó! – Se queja Ciel contra el

-Después me reclama, amo, ahora debo concentrarme – Vuelve a dejarlo y continua peleando con el ángel, arrinconándolo contra el fin de la torre, un centímetro era necesario para lograr que este cayera, Sebastián lo empuja y el ángel extiende sus hermosas alas y vuelve a tomar a Ciel, pone su mano sobre su cabeza y esta comienza a brillar

-¡¿Qué le haces a mi amo?! – Grita Sebastián mientras trataba de acercarse

-Le quito su poder – Sonríe y cuando Sebastián logra enterrar su espada en el pecho del ángel, este continua sonriendo y sale volando, al parecer no logró asesinarlo

-¡Bocchan! – Exclama Sebastián al ver a su amo caer y lo toma antes de que este pueda tocar el sucio suelo con sus rodillas - ¿Está bien?

-No siento mi cuerpo… - Susurra este, quien es llevado nuevamente al hotel, donde yacía el cuerpo de la reina – Deshazte de ella, Sebastián – Ordena Ciel desde su cama

-Yes, my lord – Sebastián extiende su mano hacia la reina y esta se desintegra y desaparece, al igual que las manchas de sangre sobre la fina alfombra - ¿Cómo se siente?

-La próxima vez que nos topemos con ese ángel, quiero que sea la última ¿Quedó claro, Sebastián?

-Yes, my lord – Vuelve a responder, acariciando su cabello

-Detente, no lo hagas más – Ordena Ciel – Si pudiera mover mi brazo, te quitaría de encima – Sebastián lo mira con preocupación y lo destapa completamente - ¡¿Qué haces?!

-Nada, tranquilo Bocchan, no se altere – Pide Sebastián, quien comienza a examinar su cuerpo, haciendo que Ciel se desagrade – Ese ángel ha lanzado un ataque de inmovilización

-¿Cuánto dura eso, Sebastián?

-No lo sé, Bocchan… Supongo que unas horas… Mañana seguramente amanecerá mejor – Responde su mayordomo mirándolo a los ojos, Ciel quien también lo observaba a los ojos, sonroja y mira hacia otro lado – Sería mejor que esta noche durmiera con usted, Bocchan, en caso de que ese ángel apareciera de nuevo

-Puedo llamarte si es que aparece

-¿Quiere que le recuerde cuando lo secuestraron esos traficantes? ¿Pudo usted llamarme? – Ciel lo mira con disgusto

-Pero dormirás en el suelo – Sebastián sonríe y cierra los ojos

-Yes, My lord…

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-Amaneció, Bocchan – Sebastián destapa a su amo, pero este permanecía inmóvil - ¿Amo? – Lo masajea suavemente, pero no reaccionaba - ¡¿Ciel?! – Primera vez que el muchacho escuchaba a su mayordomo llamarlo por su nombre, era algo tan nuevo y extraño, aún así quería decirlo y no podía - ¿Puede usted escucharme? Por lo menos abra los ojos – Sebastián estaba completamente seguro de que Ciel no había muerto, pero ya no podía abrir la boca ni los ojos – El ataque de inmovilización… En vez de pasar el efecto, se hizo peor con las horas

-Hasta que no le queden fuerzas ni para respirar – Agrega el ángel – Asesinaste a mi reina, te dije que asesinaría a tú rey, pero lentamente… Para que sufra…

-El que traerá la muerte al joven amo seré yo, el dueño de su alma – Responde Sebastián poniéndose de pie frente al ángel

-La única forma de evitar que tú amo se muera es con esto – El ángel saca de su bolsillo un pequeño frasco con un extraño liquido color rojo – Te recuerdo que ayer me atravesaste con mi propia espada y no pudiste asesinarme – Sonríe – Asesinarme será un poco difícil

Se desata nuevamente una batalla, Ciel podía escuchar todo, estaba nervioso, quería saber si Sebastián iba ganando o iba perdiendo, no podía ni siquiera hablarle.

-Que rabia – Pensaba Ciel – No puedo siquiera abrir los ojos, ni hablarle ni nada… Anoche cuando ese tipo me tomó, mis piernas se debilitaron a tal punto que no podía mantenerme en pie… Lo único que tengo claro es que si Sebastián pierde… Moriré… - Cada vez le costaba más respirar, hasta para eso las fuerzas se le estaban agotando, cada vez era con mas dificultad y Sebastián logra darse cuenta de eso

-¡¡Asesinaste a mi reina, Demonio!! – Grita el ángel desesperado

Ciel podía notar que la pelea había terminado, no se escuchaba ni una palabra, sólo unos pasos acercándose amenazadoramente a su cama, podía sentir unas manos tomando su rostro y abriendo su boca, cuando comienza a sentir un sabor ácido y asqueroso, sin duda repugnante, comienza a toser, cuando al fin logra abrir los ojos

-¡Ángel! – Exclama Ciel intentando incorporarse sin éxito

-Para que el antídoto de 100% éxito, debes esperar al menos 3 horas para poder moverte con normalidad – Responde el ángel, Ciel mira hacia el suelo, Sebastián estaba allí, tirado, era imposible, el nunca perdía

-¿Hasta cuándo pretendes jugar, Sebastián? Mata al ángel ¡Ahora! – El ángel se ríe y cierra los ojos - ¿Por qué me diste el antídoto? ¿No me querías muerto?

-Si te dejaba morir bajo el antídoto, no podría verte sufrir, porque no podrías expresarlo, ni con gestos ni sonidos, pero si te tengo sano – Golpea con fuerza su estomago, haciendo que Ciel bote algo de sangre por la boca y quede unos segundos el shock – Puedo verte sufrir y sollozar

-Jamás me verás sollozar… Ángel – Susurra Ciel sonriendo, cuando el ángel se percata de que alguien está tras el, pero ya era demasiado tarde, la cabeza del ángel roda por la habitación – Sebastián… ¿Por qué permitiste que pasará tanto tiempo? – Sebastián comienza a limpiar la sangre en el rostro de su amo que aún permanecía inmóvil – Esa patada fue terrible

-Lo siento, Bocchan, lo recompensaré por la noche

-Estas loco si crees que…

-Con un pastel

-Ahh… - Baja la mirada sonrojado - Quiero un masaje, aún no puedo moverme

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-No puedo creer que asesiné a la reina… No puedo creer que ella asesinó a mis padres… No puedo creer tanta traición… Incluso Sebastián al mentirme… - Meditaba Ciel sobre su cama ya caída la noche, no podía evitar abrir los ojos cada ciertos segundos, no estaba tranquilo no podía dormir… Ahora que podía sentir su cuerpo no podía evitar querer recorrerlo con sus propias manos, pero no se sentía bien, era tímido con el mismo y estando solo en la habitación aún así no se sentía tranquilo… Pensaba que tal vez sería bueno que apareciera Sebastián a hacerle compañía y continuar lo de anoche… Pero el no iría a buscarlo… Y Sebastián tampoco lo buscaría… Ambos deseaban verse, pero a la vez ambos deseaban que el otro rogara por estar con el… De esa manera… Nunca llegarían a un común acuerdo… Sin dudas… Este extraño deseo sería imposible de concretar…

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Espero les haya gustado! A mi me gustó cuando lo escribí xDD Y si no me equivoco, el próx capí tiene contenido prohibido, lemon, esperen, altiro confirmo xDDD Si, contiene lemon Espérenlo!!

xDD Hasta el próximo viernes! Déjenme sus reviews!

xDD