Aquí está mi penúltima entrega, Recuerden que les mencioné que este fic consta de 10 episodios, espero les agraden todos, la próxima semana viene el final
Cuídense y déjenme sus reviews! Saben que son siempre bien recibidos!
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Ese mayordomo, carece de sentimientos…
Estaba esperando que este tan anhelado día llegara… Al fin ambos de vuelta a la mansión Phantomhive… Ya era hora… Pero algo andaba mal… La casa estaba demasiado tranquila para lo habitual… ¿Dónde estaba Pluto y los empleados…? Para mala suerte del conde, ese tranquilo y tan extraño ambiente de paz y descanso se acabó al escuchar un grito de Elizabeth
-¡Ciel! – Gritaba ella hasta abrazarlo fuertemente - ¡Te extrañé! ¡Estuviste mucho tiempo en Paris! – Ciel sonríe como difícilmente logra hacerlo
-¿Y tú mamá?
-La dejé en la mansión
-¿Viniste sola?
-Si
-¿Y cuándo te irás?
…
Sin duda era un dialogo que le molestó bastante a Lady Elizabeth, quien recién había llegado y ya estaba siendo despachada de una forma muy… Sutil…
-Lady Elizabeth – Pronuncia Sebastián entrando al cuarto, ella permanecía abrazando a Ciel y este al notar la mirada flameante de Sebastián se pone bastante nervioso
-Elizabeth… Suéltame… - Pide sutilmente el Conde
-¡Es Lizzy! ¿Y por qué?
-¡Me ahorcas!
-¡Ciel no me quiere!
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De esa forma cayó la noche en la mansión Phantomhive… Era extraño… Al fin algo de silencio en el día, cuando Ciel al fin se fue a la cama
-Disculpe que comente, Bocchan… Pero la presencia de Lady Elizabeth en esta mansión me desagrada un poco
-Lo sé, Sebastián… Pero es mi prometida… Tiene derecho de estar aquí todo el tiempo que quiera
-¿Prometida? Que ridículos los métodos de los humanos para jurarse fidelidad, es en verdad ridículo
-¿Celoso? – Pregunta Ciel de forma burlesca
-Los demonios carecemos de sentimientos…
---------------------------------------Flash Back-----------------------------------------
-Lo único que no tengo claro es si los demonios pueden o no sentir amor, Conde… Míralo como quieras pero… Tal vez aunque sólo sea deseo, ese demonio te mira con otros ojos
----------------------------------------------Fin Flash Back-------------------------------------
-Los demonios… ¿No pueden amar…? – Pregunta en un tono suave y casi susurrante
-Es muy difícil que un demonio logre amar… - Responde fríamente mientras abotonaba su camisa, Ciel no sabía por qué… Pero esa respuesta lo hizo sentir mal… Como si un puñal se clavara en su pecho… ¿Por qué le afectaba tanto? Si Sebastián y Demian tenían razón… ¿Un demonio obedeciendo a las leyes de Dios y sintiendo las débiles emociones de los humanos…? Era algo estúpido al sólo pensarlo… - Aún así yo amo a mi Bocchan – Responde este acariciando el rostro del conde, quien lo miraba atónito
-¿Amar…? ¿Un demonio…? – Baja la mirada – Tu sólo amas mi alma… Porque es tuya…
-No necesariamente, Bocchan
-Entonces lo que sientes por mi es sólo deseo…
-¿Deseo…? – Sebastián se detiene atentamente a mirar el cuerpo del Conde, sin duda era irresistible a los ojos de un demonio, un cuerpo tan pequeño y tan débil que lograba tentarlo, era una especie de inocencia que daban ganas de arrebatarle… Sin duda… Tal vez el conde tenía razón…
-Te haz quedado callado… Tengo razón… ¿Verdad…? – Pregunta tristemente
-¿Por qué le afecta tanto, Bocchan? ¿Usted no siente lo mismo por mi?
-Deseo… - Levanta la mirada e intenta observar sus ojos, pero le era muy complicando y vuelve a mirar hacia la ventana – No… Es algo… Tan extraño… - Se recuesta en la cama para que Sebastián lo cubra con las sábanas
-¿Enserio quiere dormir, Bocchan?
-¿Quieres continuar?
-La primera pregunta la hice yo, Bocchan…
-Pero tu eres mí empleado… - Sebastián queda en silencio y sonríe
-El deseo de un demonio… Es el placer de otros… - Contesta este, fría y desconsideradamente, esta vez, Ciel no estaba seguro de lo que quería… Sabía que quería concretar aquel acto de esa noche… Pero se sentía tan extraño… Su cuerpo le pedía placer… Pero su pecho le pedía amor… ¿Qué debía hacer…? ¿Un demonio puede amar…?
-¿Me amas…? – Pregunta esta dándole la espalda, la sonrisa de Sebastián se borra y queda completamente en silencio, no sabía qué decirle al niño, pero tampoco podía mentirle
-Lo deseo – Responde en tono tosco, Ciel inmediatamente al escuchar estas palabras, da media vuelta mirando de frente al demonio y toma el cuello de su camisa con las fuerzas que podía, mirándolo a los ojos con ira y odio
-¡¡No te pregunté si me deseabas!! – Grita Ciel
-Baje la voz, Bocchan – Recomienda Sebastián, para mala suerte de ambos, Elizabeth pasaba justo por fuera pasillo de la habitación de su prometido y al escuchar aquel grito, siendo invadida por la curiosidad, se queda escuchando, ya que la puerta estaba un poco abierta
-¡¡No me interesa bajar la voz!! ¡¡Yo quiero saber lo que tu sientes!! ¡Estas jugando conmigo! ¡Aunque seas mío y hallas pasado casi tres años junto a mi, sigues creyendo que soy un niño!
-Para nada, Bocchan – Responde Sebastián sonriéndole amablemente
-¡Entonces demuéstralo de una buena vez! – Ordena Ciel apretando sus labios contra los de Sebastián, con tanta rabia como deseo, era una extraña mezcla de sentimientos, no sabía si lo que quería era el amor placentero, o el placer de un demonio, Sebastián quita inmediatamente sus guantes para palpitar el cuerpo del pequeño, Elizabeth no podía creer lo que veía, sin duda era algo terrible, no sabía si entrar a la pieza y exigir una explicación, quedarse mirando en shock o salir corriendo… Sus manos y piernas temblaban y sus ojos se llenaban de lágrimas, opta al final por escapar de la mansión en simples pijamas, afuera llovía torrencialmente, Tanaka logra verla y sale tras ella
-My lord… Usted… Es un niño muy atrevido… - Susurra Sebastián mientras el niño debajo de el se retorcía del increíble placer que le otorgaban esas hábiles manos al acariciarlo
-Más… Sebastián… Yo… No soy un niño… Soy… Un adulto ahora… - Responde entre jadeos mientras su cuerpo se movía contra esos dedos que lo usurpaban
-Yo también merezco algo de placer – Toma al niño de la cintura arrodillándolo en el suelo mientras este se pone de pie – Creo que captó el mensaje
Miró con algo de desagrado al demonio mientras sentía frente a el, la intimidante erección del adulto, hasta que este mismo tomó la cabeza del menor y la aferró contra su miembro
-Usted es un niño… Pero lo hace muy bien… - Ciel ignora el comentario que de por sí le molestó bastante, acababa de decirle que era un adulto y le seguía tratando como un niño
Vuelve a ayudar al más joven que se recuesta en la cama mientras acariciaba con su lengua, su pequeño pene de niño de doce años, este se retorcía entre gemidos que para su suerte, nadie alcanzó a escuchar, era irónico pensar que Ciel lamió a Sebastián quien sólo se limitó a jadear un poco, mientras este gemía y se ahogaba en el placer, cuando el adulto recibe el semen del niño en su boca, comienza a masturbarse, observando al Ciel que se encontraba frente a el, con una mirada desorientada y totalmente sobrepasada.
-Yo no lo hago tan bien… ¿Verdad? – Cuestiona el menor a Sebastián, quien se agacha después de llegar al orgasmo por meritos propios, quedando sobre el niño
-Me pidió que sólo por hoy no lo trate como a un niño… - Susurró a su oído lamiéndolo, provocando en el un pequeño jadeo aferrándose de brazos y piernas a Sebastián quien procedía a penetrarlo - ¿Seguro que prefiere que lo trate como a un adulto?
-Quiero… Que lo hagas…
Sin ceremonias, el mayor corrompe la entrada del niño que desprendió un grito que podría confundirse con todo, menos con excitación, eran gemidos tormentosos, lastimeros, dolorosos y masoquistas, un placer que era capaz de mezclarse en forma tan perfecta al dolor de su aún contraída entrada
-Se… Sebastián… Más… Adentro… - Aún cuando el mayor rozaba la próstata del niño, este se enloquecía abrazándolo como si fuera su fin, mordía su cuello con brutalidad y aferraba su cuerpo como buscando calor, el nombre "Sebastián" se escuchó incontables veces dentro de la habitación mientras el niño saltaba sobre el cuerpo del susodicho
Terminando así con su dulce tormento, ambos llegan al orgasmo deseado, Ciel se acomoda plácidamente sobre el pecho del mayor, que lo abrazaba con ternura, incluso llegó a sentir como que este lo abrazaba con amor, con protección, era algo realmente maravilloso, sonrió cerrando los ojos y susurro aún con la respiración algo descompensada
-¿Me quieres…? – Esperaba una respuesta positiva, sentía que sin duda, era gran cosa el haberse entregado a Sebastián, se negaba a aceptarlo, pero lo quería, y sólo por eso fue capaz de dejarse tocar por este… Ni el mismo sabía cuánto deseaba escuchar salir de los labios de Sebastián un "Yo no lo quiero… Lo amo" Pero era algo realmente cursi que hasta a el mismo lo sorprendía… Pero su hermosa y placida sonrisa se borra al escuchar la respuesta
-Lo siento, Bocchan… Pero los demonios no podemos sentir amor… - Sebastián cierra su cremallera, cubre a Ciel con una manta abandonando la habitación… Y a Ciel
-¿Por… Qué? – Susurra Ciel desahogando su ira en unas tristes y tímidas lágrimas que expresaban tanto su dolor físico como psicológico – Mi pecho… Duele… ¿Qué es…? – Dice tristemente mientras posa su mano derecha sobre la zona de su corazón… Así de literal era cuando la gente decía "Siento mi corazón partido"…
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-¡Lady Elizabeth! – Exclama Tanaka corriendo tras ella cuando sale de la mansión, Elizabeth no se detenía, pero una piedra si la detuvo, cayendo sobre sus rodillas bajo la fuerte y cruel lluvia - ¿Se encuentra usted bien, Elizabeth-sama? – Ella no respondía, sin duda el shock en el cual se encontraba era terrible, sólo podía llorar, y Tanaka decide tomarla entre sus brazos y llevarla al cuarto de Ciel para que este la calmara - ¿Ciel-sama? – Ciel estaba acurrucado en su cama, completamente vestido y tapado ocultando su rostro
-¿Qué quieres, Tanaka? Es tarde y tengo sueño – Con tono duro, para que no notara su estado
-Lamento molestarlo, le traigo a Lady Elizabeth, esta muy mal – Deja a Elizabeth sentada a los pies de la cama y sale del cuarto, Ciel se sienta inmediatamente a verla, ese llanto no era típico de ella, era mas bien un llanto de dolor profundo y poderoso, Ciel seca rápidamente sus lagrimas y se acerca a Elizabeth e intenta tocar su hombro
-¡No me toques! – Grita ella alejándose bruscamente de el
-Elizabeth… Pero… ¿Qué te ocurre? – Ella no era capaz de responder, el shock era demasiado grande… Encontrar a su prometido diciéndole a su mayordomo que el era suyo y que demostrara que no era un niño y besarlo bruscamente… Era demasiado para la mente infantil de Elizabeth – Lizzy… - Se intenta acercar a ella, pero esta no se lo permitía – Llamaré a Sebastián para que te de algo de comer y te lleve a la cama – Dice Ciel apunto de tocar la campana para que este llegara
-¡NO! – Grita Elizabeth, haciendo que Ciel se sorprenda aún más
-Lizzy… Pero…
-¡Tu y Sebastián son amantes! – Grita nuevamente esta, haciendo que Ciel casi se cayera de la cama
-Pero… ¿Cómo dices eso…?
-¡Los vi! ¡Tú besaste a Sebastián!
-No puede ser… Lizzy… Tu… Debiste ver mal… ¿Estás bien? – Toca la campana y aparece Sebastián
-¿Me llamó, My lord?
-Lizzy tiene fiebre – Dice fríamente Ciel a su mayordomo, quien nota inmediatamente lo ocurrido y toca la frente de Elizabeth
-Y es muy alta – La toma entre sus brazos – La llevaré a la cama, Bocchan, y le daré unas hiervas medicinales
-Hazlo rápido, Sebastián – Salen ambos de su habitación… Sin duda… Los problemas no se acababan…
…Eres terrible… Sebastián…
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Adiós!!!!
