Recomendación musical: Beauty Through Broken Glass, de Eyes Set To Kill.
Lo peor y lo mejor de esto…nada.
BPOV
La habitación que había alquilado me encantaba. Tenía un balcón con una hermosa vista que daba a una de las plazas de Paris, una cama de dos plazas, un escritorio, una mesita de noche con una lamparita muy mona y un armario grande y espacioso que en realidad no ocuparía.
Por la noche me senté en la barandilla del balcón, apoyando mi espalda en uno de los pilares. El cielo estaba estrellado y las calles iluminadas por lo farolitos y la música que susurraba suavemente por todas partes. En pocas palabras, un lugar perfecto e ideal para escribir. No es que yo "aspirara" a ser escritora, o que pensara en publicar un libro; solo me gustaba hacerlo, me gustaba tener bitácoras, contar a donde iba y como era, escribir en diarios de vida o solo hojas sueltas sin sentido entre ellas. Yo solo pasaba al papel lo que mi mente dictaba, y eso me gustaba mucho.
- ¿Bella? – pregunto una voz aguda y alegre, golpeando la puerta del cuarto.
- ¡Pasa! – grite.
La dueña de la hostería abrió la puerta y entro en la habitación, con un par de toallas blancas.
- ¿Te gusto el cuarto? – me pregunto, dejando las toallas sobre la colcha burdeo y acercándose al balcón.
- Es hermoso, señora. Tiene una vista bellísima desde aquí…
- ¡No me digas señora! Me hacer sentir vieja, y es claro que no lo soy. Me llamo Alice.
Le sonreí amistosamente.
- Gracias, Alice.
La verdad, es que cara de señora no tenia ni por asomo, ni siquiera parecía ser alguien que se encargaría de una hostería. Era menudita y pequeña, de piel blanca y con cabellos negros apuntando hacia todas partes. Era como un duende.
- ¿Por cuánto tiempo te quedaras? – pregunto, sentándose frente a mi en la baranda de cemento del balcón.
Resople.
- No lo se. Me iré cuando lo encuentre necesario… pero no te preocupes, te pagare todo.
- Oh…
Su cara se entristeció levemente, y sus ojos se dirigieron hacia el piso. Alice parecía una mujer muy tierna, y eso me hizo sentir culpable.
- ¿Te gustaría que saliéramos? – le pregunte, sonriendo.
Ella levanto su cabeza y me miro con emoción en sus ojos verdosos. Una enorme y radiante sonrisa se instalo en su rostro y comenzó a saltar por el balcón, como un pequeño saltamontes.
- ¡Si! – Chillo, abrazándome con fuerza – Hace años que no tenia una amiga con quien salir…ya veras, la gente que se hospeda aquí son vejestorios y hombres con compromiso….eres muy linda, Bella.
Me sonroje.
- Gracias, pero para mi es un gusto poder salir con una amiga.
- Te cobrare menos.
- Claro que no.
- Quiero hacerlo.
- Puedo pagarte, no me molesta.
- Me voy, ¡te baje el arriendo!
En dos segundos ya estaba afuera de la habitación, y yo no pude decir más.
Bueno, al menos ya tenía una amiga en Paris…y mañana saldría con un bello y sexy Frances. Un muy bello y sexy Frances. ¡Yuju!
&&&&&&&&
Los rayos del sol entraban levemente cuando desperté. Era primavera, por lo cual aun no hacia tanto calor, y podía vestirme a mi gusto. Abrí las puertas de cristal del balcón, me enfunde unos bermudas cuadrille, una remera celeste, un polerón con cierre, las converse sin caña y baje a desayunar, haciéndome una trenza larga en el camino.
- Me gusta. Es linda, tienes mi aprobación – escuche decir a Alice desde el comedor-cocina.
- ¿Necesito tu aprobación? – pregunto una voz ronca y aterciopelada.
- ¡Claro! Va a ser mi cuñada…
- Alice, puede que Bella me…
- ¡Bella! – chillo ella al verme entrar.
El chico que charlaba con ella se giro apresuradamente, y me resulto tan, tan familiar…
- ¿Edward? – pregunte, medio gritando.
El hizo un gesto extraño y divertido. Luego, me sonrío.
- Buenos días, Bella.
Yo fruncí el ceño.
- ¿Qué haces aquí? – no pude evitar preguntar.
Él pareció dolido.
- Vengo a llevarte a pasear… ¿lo recuerdas…?
- No me refería a eso. ¿Qué haces aquí – señale el piso con los dedos – en la cocina, con Alice?
Los dos se miraron fijamente, sin expresión alguna.
- Bella, te presento a mi hermano menor, Edward – dijo, Alice, sonriéndome – Pero al parecer él se me adelanto…
Lo mire a él, a ella, a él y a ella repetidas veces, intentando procesar lo que acababa de escuchar. ¿Alice y Edward...?
- ¿Y como? – pregunte como una estupida.
- Bueno, ya sabes que la abejita y…
- Alice, sé eso, no tienes que repetírmelo, pero…uf…
- Mejor me la llevo – Edward se levanto y me paso un brazo por los hombros. Creo que se me olvido respirar – Nos vemos luego, hermanita.
- ¡Diviértanse! – grito ella cuando ya estábamos en la puerta de salida.
El aire afuera era tibio y limpio, muy respirable. Inhale hondamente para intentar relajarme, pero justo en ese momento Edward retiro su brazo. Por alguna razón que no comprendí, me sentí vacía y desprotegida.
- Disculpa por eso – dijo, esbozando una sonrisa avergonzada – Mi hermana es algo…
- Hiperactiva, lo se. Y no tienes que disculparte – comenzamos a caminar por las calles a paso lento, sin prisa alguna – Tu ya sabias que yo estaría con ella.
Él sabía que no era una pregunta.
- Desde el momento en que recibí el avioncito de papel y lo leí…si, lo supe.
Me fije en su perfil mientras caminábamos, y aunque Alice y él tenían la misma belleza aturdidora, eran completamente diferentes. Bueno, quizás coincidían un poco en los ojos verdes, pero los de Alice eran un verde musgo. Edward tenía un verde esmeralda profundo y brillante…
- ¿Qué? – pregunto él, percatándose de mi insistente mirada.
Parecía algo nervioso…
- ¿Por qué me ves así? – volvió a inquirir.
Yo me reí.
- No es nada…solo…en fin, olvídalo. ¿A dónde me llevas?
Quedo medio aturdido con el cambio de tema, pero de todos modos respondió con rapidez:
- A una pastelería, a pocas cuadras de aquí.
Era un lugar muy hermoso y acogedor, con muchas luces y muchos, muchísimos pasteles. Nos sentamos en una de las mesas de la terraza, algo apartados de la calle y cerca unos arbustos con flores blancas y rosadas.
- ¿Y? ¿Qué te trae por Paris? – pregunto, tomando un sorbo de su café.
Lo medite por algunos segundos.
- Yo…viajo mucho. Conozco muchos lugares y ciudades, pero nada se compara con Paris, al menos no para mí.
- ¿Habías venido antes?
- No, nunca. No visito el mismo lugar dos veces.
Edward frunció el ceño, sin retirar su vista de mis ojos.
- ¿De donde eres? – pregunto de una forma extraña, como si fuera una pregunta que respondería todo, o quizás una muy delicada.
- De Estados Unidos.
Ladeo la cabeza.
- Era de esperarse. ¿Me contarías más sobre ti? – pregunto, muy caballerosamente.
Me reí de su forma de ser: Me encantaba.
- No hay mucho que decir…de verdad – agregue, viendo que no parecía creerme – Nací en Forks, un pueblo del porte de una hormiga en el estado de Washington. Estudie en Washington, fui a la Universidad de Washington, y cuando me titule, desaparecí.
Edward se inclino hacia mí, entrelazando sus dedos y sin despegar la vista de mi rostro.
- Mis padres…se podría decir que eran millonarios o algo por el estilo. Me quede con toda la herencia y desde entonces viajo por todo el mundo.
- ¿Murieron?
- Hace dos años, en un tiroteo. Eran policías.
Los dos guardamos silencio, aunque él seguía observándome.
- ¿Por qué te fuiste? – Pregunto, tomando un mechón de mi cabello y colocándolo tras mi oreja – Todos los recuerdos que tenias de ellos estaban allí, en Fogks…
- Forks – le corregí, sonriendo – Ya no tenia nada que hacer allá. Ellos no estaban, prácticamente no tenía amigos y no me iba a quedar atada a unos recuerdos que no me hacían bien. Desde entonce son tengo hogar, y eso me gusta.
Edward parecía contrariado, casi horrorizado con lo que yo le decía. En realidad, yo nunca había sido muy sensible. La muerte de mis padres había golpeado con tanta fuerza mi mundo, que ya no creía que hubiera algo peor.
- No te entiendo, Bella – mi nombre sonaba tan hermoso salido de sus labios… - Era tu vida, la gente y las cosas que amabas…
- No espero que lo entiendas, Edward. En realidad, ni siquiera se por que te lo cuento. No suelo hacer lazos con la gente, a nadie le he contado lo que acabo de decirte a ti.
- Y me honra, en serio. Es solo…que no se como puedes vivir así, sin nadie. Yo no podría vivir sin Alice.
- Amo viajar. Es lo único que amo y no quiero amar nada más.
- ¿Cómo puedes cerrarte tanto? – atajo mi muñeca con sus dedos y me miro sin comprensión, casi desesperado.
- ¡Suéltame! – trate de liberarme, pero su mano persistía - ¿Sabes lo que es perder toda tu vida en 10 segundos? ¿Lo que es no tener a nadie?
- Perdí a mi familia cuando tenía 10 años, Bella. Así que no me vengas a dar lecciones de lo que es sufrir.
No pude soltar más palabras. Su respuesta fue tan concisa y sincera que me dejo sin respuesta. Sus ojos verdes estaban llorosos y respiraba muy agitadamente, como lo que me ocurría a mi cuando la muerte de mis padres salía a flote.
Me sentí realmente mal.
- Lo siento, no fue mi intención, jamás debí haber aceptado tu invitación – me puse en pie y él soltó mi muñeca instintivamente – Adiós.
Agarre mi bolso y salí corriendo del local, con el labio inferior temblando y las piernas como gelatina.
Lo peor de todo, fue que él no me siguió.
Hola mundo!!
Pueden golpearme, mandarme mails ofensivos, lo que quieran, por que se no he actualizado en NADA!!! Pero si tan solo supieran como ha cambiado mi vida en este último mes…supongo que podrían llegar a comprenderme un poquitín :D
En fin, de todos modos no es excusa para dejar todos mis fics botados, y lo siento muchísimo. Prometo que subiré lo antes posible en Everytime, que es en el que voy mas atrasada. En HAC aun voy lento, y en Sing estoy trabajando xD Ahora mismo tengo muchas pruebas y trabajos y muchas cosas que hacer, muchos fans fics e historias de las que ocuparme, así que lamentablemente no puedo prometer nada, solo que lo intentare.
Les gusto? Se que es triste, y que las deje con muchas incógnitas xD Pero en el próximo capitulo (que se viene buenísimo!) saldrán algunas cosas a flote. Quiero saber sus teorías! Las espero
Cuídense mucho!! Las amo.
Simmy!
