Advertencia: algunos personajes son inventados míos, otros son propiedad de sus autores solo lo hago con fines de entretenimiento
Vueltas de la Vida
¿Dejarías el futbol?
Las hojas de los arboles caían lentamente en tanto una pequeña se balanceaba en el columpio, ya había escuchado suficiente ahí adentro, sabia que ni su padre, ni su madre ni su hermanito estarían de nuevo con ella y ya se sabia de sobra las platicas que tenían los adultos.
-eran tan jóvenes ¿cómo fue que paso?-
-un accidente automovilístico, al parecer el auto contrario venia pasado de copas-
-¿qué será de esa criatura?-
-parece que su abuelo se hará cargo de ella-
Tohru quería despertarse de este terrible sueño, tal vez si cerraba los ojos, a la mañana siguiente despertaría, bajaría la cocina y vería a su madre preparando el desayuno, para luego escuchar las ocurrencias de su padre antes de que saliera a trabajar y en unos días nacería su hermanito... pero no, la realidad era otra y era que ella había sobrevivido, tenia la clavícula rota, pero había sobrevivido ¿qué haría ahora? Llorar seria bueno, pero las lagrimas no querían salir y eso a los ojos de otras personas la hacían ver como un monstruo.
-¿eres Tohru Makino?- pregunta una mujer cariñosamente, la niña asiente automáticamente no muy interesada –mi nombre es Kima Hitori mucho gusto- hizo una pausa la extraña mujer pero al no ver la respuesta de la niña siguió hablando –vengo a llevarte a tu nuevo hogar-
¿nuevo hogar? Estaban en el funeral de sus padres, es que acaso esta mujer estaba mal, la chiquilla sintió una rabia incontenida y empujo a la mujer para entrar a la casa gritando que todavía no se acababa el funeral como para irse. Al entrar a la casa se percato de todo y la realidad le dio de golpe, al ver los féretros entendió que ellos no regresarían. Se acerco a paso lento a las cajas negras y se quedo en silencio lo que quedaba de la tarde... una vecina se encargo de guiarla hasta lo ultimo de la ceremonia, pues la pareja Makino era muy querida en el barrio y regreso a Tohru con las cenizas de sus padres en una hermosa caja de madera, ya era entrada la noche cuando la niña llego a su "casa" para darse cuenta de un camión que estaba afuera de la esta y la misma mujer de la tarde dando ordenes.
-lo siento mucho señorita Makino, pero su abuelo me ha dado ordenes de que mañana a temprana hora debe estar en su nueva casa- dice la mujer tratando de tener tacto, Tohru solamente baja la cabeza y aprieta fuertemente la caja, sabia que tenia que irse, pero esto es demasiado pronto. Decide entrar a la casa para recoger algunas pertenencias pero la casa esta vacía ¿cuánto se había ausentado? ¿seis horas? Y esta mujer ya había recogido todo, recorre las habitaciones en busca de algo olvidado, nada, toda la casa esta limpia. La angustia de la niña crece ¿qué clase de persona es su abuelo que en seis horas deja una casa limpia? ¿por qué ella nunca había oído hablar de él?
-Señorita, es hora de irnos- Kima esta abriendo la puerta delantera de un lujoso auto, al cual Tohru entra automáticamente –vera que los cambios son para mejorar- dice afectuosamente la mujer dando marcha al vehículo.
Había pasado un mes desde su llegada a la mansión y cada mañana que despertaba era el mismo desconcierto de saber donde estaba, todo este tiempo no había visto a ningún pariente, solamente a Kima y aunque no se podía quejar del trato que le daban, nadie le hablaba de tu, para ellos era la Señorita, se sentía en un cuento de hadas del cual tenia que escapar, la pregunta seria como... pues esto estaba demasiado vigilado y tenia todavía el cabestrillo; no podía salirse por la puerta principal diciendo que daría un paseo, no, tendría que buscar otra forma de salir de ahí. No se percato de la llegada de Kima la cual sostenía la bandeja con el desayuno.
-buenos días Señorita- saludo cortésmente, pero no obtuvo respuesta de la aludida, se acerca a paso lento preocupada de que le molestara su herida o la espalda -¿señorita?- le toca el hombro sano, para provocar el sobresalto de la niña
-Kima me has asustado- dice la niña saliendo de la cama
-no fue mi intensión señorita, solo vine a informarle que hoy será un interesante día- Tohru tenia una tostada en la boca, con la mano le hizo un gesto para que siguiera adelante con el tema
-tiene un llamado de la casa principal, su abuelo le concederá una audiencia- Tohru puso los ojos en blanco y tomo su jugo de naranja, se supone que es su abuelo ¿qué no podía simplemente venir a saludar y ya? Los ricos se complican demasiado.
-no ponga esa cara, que su abuelo le haya llamado significa que por fin lo conocerá, ¿no le emociona?- dice Kima, pero la niña estaba mas enfrascada en su desayuno que en sentirse feliz por alguien que hasta hace poco sabia que existía.
-señorita, su abuelo me ha pedido que el día de hoy, tiene que lucir un kimono tradicional ¿no tendrá problemas o si?- pregunta preocupada Kima, pues su abuelo era muy tradicionalista y si la niña no cubría las expectativas era seguro que estuviera en esa casa por mucho tiempo mas, algo inesperado surgió y de no estar interesada un brillo cubrió los ojos de la niña.
-dijiste un Kimono Tradicional- pregunto muy emocionada, pues sabia que había diferentes tipos de kimono y si ya le había captado las pulgas del abuelo, era seguro que no le darían cualquier kimono, por fin se vería como una Yamato Nadeshiko... si tan solo su madre pudiera verlo.
-hee si, si, sí un kimono tradicional- Kima estaba emocionada desde la llegada de la niña no la había visto tan ilusionada.
Unas horas después Tohru esperaba audiencia con su abuelo, no es que sintiera curiosidad de conocerlo, pero el simple hecho de tener aquel hermoso kimono era suficiente para afrontar lo que le deparaba, Kima estaba a su lado asombrada por el cambio de la niña, a simple vista no parecía una niña normal, y al portar ese kimono se dio cuenta de que en realidad merecía estar en la casa principal.
-Señorita, es momento de que entre, mucha suerte- dicho esto desapareció por los pasillos de la residencia, a Tohru no le quedo mas que suspirar y abrir la puerta. Había tres personas en la habitación, una mujer entrada en años, el que debía suponer su abuelo y un niño que si a lo mucho seria unos años mas grade que ella, inmediatamente hizo una reverencia y se estuvo quieta en espera de indicaciones.
-de acuerdo con el protocolo, te debí haber informado que servirías el Té ¿tienes algún inconveniente?- la niña negó con la cabeza, con una ligereza propia de un hada se acerco y empezó con la preparación del té ante la atenta mirada de los tres, pudo notar que el menor la estaba mirando con odio contenido en sus ojos, pero aun así no se distrajo y termino su labor diligentemente, no había muchas cosas de que hablar, el abuelo le pidió que tocara el kokyu, la niña hizo control mental para no mover un musculo de su rostro, tenia un cabestrillo ¿como podía tocar el kokyu? Mágicamente bueno en realidad habían traído uno, la niña se quito el cabestrillo con un poco de dolor y toco el instrumento en una melodía triste y rítmica... la verdad quería llorar, no por el dolor infringido en su extremidad, si no porque parecía mas bien un examen que una reunión familiar, luego de terminar de tocar se quedo quieta en espera de alguna indicación y rezando porque no pidieran tocar otra melodía.
-mañana me visitaras- dijo la anciana retirándose, Tohru dejo de lado el instrumento y despidió a la anciana, pudo percatarse de que esta parecía estar levitando a cada paso que daba lo cual la sorprendió bastante, los siguientes en retirarse fueron el abuelo y el niño, el cual le dirigió una mirada con tanto odio que la niña sintió un miedo terrible, al final ella se quedo sola en aquella habitación tratando de asimilar lo que había ocurrido ahí ¿la habían traído solo para servirles el té? ¿por qué tanta frialdad? ¿por qué ese niño la miraba tan feo? Y sobre todo ¿por qué esa anciana dijo eso?.
Cabe destacar que cuando llego a su "hogar" las preguntas la siguieron asediando, deseaba salir y echarse una cascarita para liberar su mente pero el cabestrillo era un problema, el medico le dijo que otros dos meses y podría empezar la rehabilitación pero nada de futbol hasta dentro de 6 meses y hasta esa fecha Kima le había quitado los balones y sus intentos hechos con bolitas de papel y cinta adhesiva argumentando que una señorita no debía jugar algo tan brusco. Cuanto deseaba estar en casa, con sus padres escuchando el noticiero deportivo con papá y gritando los domingo como locos al televisor o con mamá el resto de la semana haciendo comida y cuando llegara papá salir a practicar... ¿cómo estarían sus amigos? Se fue tan rápido que no se pudo despedir, el torneo estaba próximo y lo mas seguro es que sin ella ese equipo quedaría en los últimos, una oleada de tristeza la embargo y lo único que podía hacer para mitigarla era tener recuerdos de lo que ya no regresaría.
Al día siguiente, solo un pensamiento cruzaba por la mente de Tohru "Examen" eso era todo lo que opinaba de esa visita. La peculiar anciana no hizo otra cosa que examinar sus movimientos, su dicción, su preparación de te, fue mas condescendiente porque le pidió cantar en vez de tocar instrumento, pero aun así con su mirada escudriñaba todo lo que la niña hacia; Tohru no se dejo intimidar, si no lo lograron 13 chiquillos con sus frases de "el futbol es para niños" la mirada de esa anciana era pan comido... por lo menos eso creyó en ese momento.
-Nadeshiko te enseño bien- dijo, observo que Tohru abría un poco los ojos y se dispuso a preparar su pipa y luego de dar un par de caladas y exhalar el humo la volvió a observar igual que antes –con mi ayuda terminaras de convertirte en una Yamato Nadeshiko, al igual que tu madre-
-será un honor que me instruya- dijo la niña dando una reverencia, provocando una sonrisa amarga por parte de la anciana
-¿aun cuando sacrifiques lo mas preciado para ti?- dijo fingiendo desinterés, pero estando atenta a las reacciones de la niña
-mi madre hubiera querido lo mejor para mi- dijo decidida la chiquilla, una dejo de tristeza se percibió en los ojos de la anciana, la cual desvió la mirada y siguió dando caladas a su pipa.
-que me dices del futbol ¿lo dejarías?- ni todo su autocontrol pudo hacer que su rostro se descompusiera, dejar el futbol era como pedirle el dejar de respirar... en un principio no lo entendía, llevaba poco de jugarlo pero era algo que la unía a sus padres. Cada fin de semana era especial porque los sabados tanto su mamá como su papá iban y la apoyaban en la cancha y si no podía ir su padre este le habla por teléfono pidiéndole detalle de todo lo acontecido y los domingos se sentaban a ver las noticias deportivas y viendo como se emocionaba papá con su equipo favorito... cuando murieron y tuvo que ir a vivir ese nuevo "hogar", el abuelo borro todo recuerdo de sus padres, no tenia fotos y una caja de madera con las cenizas no es algo que un niño quiera tener de recuerdo de sus padres, es por eso que a escondidas jugaba con las bolas de papel con cinta adhesiva para sentir que ellos seguían ahí. Dejar el futbol era olvidarse de ellos, por un lado el deseo de ser como su madre competía con el único lazo que tenia con su padre; sus manos empezaron a sudar, le faltaba el aire y el espacio se le hacia muy pequeño, viendo como se había puesto la anciana apaga su pipa.
-tienes tres días para pensarlo- dicho esto se levanta dejando la habitación, afuera esta Kima, con una mirada la anciana le indica que entre y saque a la niña de ese estado.
Esa misma noche, uno de tantos barcos se aproximaba a aguas niponas, podría ser un barco cualquiera de no ser por un pasajero que contempla la luna recapacitando lo que hará una vez llegando a puerto.
-por lo que puedo ver estas decidido a encontrarla- dice quien parece ser el capitán a este pasajero en particular
-es mi promesa de hombre, al igual que la que te hice- dice despreocupadamente sin dejar de contemplar la luna
-¿crees poder cumplir con ambas promesas?- pregunta divertido al ver la despreocupación del primero
-tu hijo es una promesa del futbol y esta persona que busco debe de estar en la misma zona...- deja de contemplar la luna para ver fijamente al tripulante –las vueltas de la vida harán que encuentre a ambos- dice con una sonrisa.
Notas:
Lo se, todavía no ha habido mucho futbol y menos protagonistas que conozcamos, pero la verdad están mas cerca de lo que creen y por algo el titulo es "De pétalos y balones". Una Yamanto Nadeshiko es la perfección femenina según los nipones por si preguntan y en la Familia de Tohru su madre alcanzo esa perfección pero no les contare mas para no arruinar lo que sigue... solo que la niña tiene que decidir entre ser como su madre o el apego que le tiene a su padre por medio del futbol... tal vez es como si sus padres se hubieran divorciado y ella decidiera con quien vivir, pero como me encantan las tramas complicadas tenia que matar a sus padres para sacar mas tela, en fin cualquier critica o sugerencia con gusto las acepto en especial si es un review que esos casi no recibo, cuídense
