Hola, como va todo?
Aquí os subo el cuarto capítulo.
El tranquilo de Remus Lupin se encuentra en una situación que lo supera y que... Bueno, prefiero que lo leaís y me expliquéis que es lo que haríais vosotros.
Besos
Daynes
4.El dilema del Lobo.
Arya se levantó de golpe y cogió sus cosas, pero antes de irse se le encaró.
- Nunca te han dicho que eres muy irritante - y se marchó sin esperar una contestación.
- Sí, pero nunca con tanta educación - dijo con un deje de tristeza.
Severus sabía que lo que le había dicho la haría enfadar, pero así estaría preparada para cuando Black volviera a acercársele, porque sí en algo no se equivocaba, es que aquel engreído Gryffindor volvería a meterse en la vida de la Slytherin, por las buenas o por las malas, aunque esta última opción era la que más probabilidades tenía
Remus se sentó en el suelo, frente al aula de Pociones y esperó. Aun tenía en su poder la libreta que se le había caído a Reba. Debería haber aprovechado ese rato para devolvérsela. Ese simple objeto muggle siempre le había parecido mucho más practico que los enormes pergaminos que tenían que rellenar.
Ese día tenía ganas de alejarse un rato del resto de la gente y de sus amigos. Sus amigos, los únicos de verdad que tenía y con los cuales le era muy difícil enfadarse. Una sonrisa apareció en sus labios a pesar de que esta vez, sí que estaba enfadado. Sirius... Era la primera vez que había sido capaz de echarle algo en cara. Estaba seguro que su amigo no se había replanteado su actuación en la cena. Esta seguro de que seguía siendo tan cabezota como siempre y que por mucho que él le dijera algo, no le haría el más mínimo caso. Cuando estaba en juego su orgullo y, por supuesto, su reputación en el colegio, Sirius sólo seguía su propio instinto. Y este instinto suyo le decía que nunca se equivocaba en lo que hacía. Resignado, cogió Filtros y Pociones Mágicas 5º Grado, sin mucha esperanza de ver en algún capítulo la solución a sus problemas.
Al cabo de unos pocos minutos oyó unos pasos que se acercaban y una corriente eléctrica cruzó como un rayo su espina dorsal. Levantó la vista, para volverla a bajar casi enseguida, con una expresión de sorpresa en la cara.
Arya empezó a pensar que no había sido buena idea irse sola. Estaba algo desorientada pero, por lo que recordaba, la clase de Pociones debía de estar cerca del pasillo que la llevaba a su sala común. El único pasillo que conocía. No debía de ser tan difícil. Si Snape no se hubiera puesto tan borde. Él era con el único con el que había cruzado más de cuatro frases y empezaba a arrepentirse. ¿Qué pretendía siendo un día amable y al otro inaguantable? No entendía nada. Tal vez había sido una tontería enfadarse. En el fondo, tenía razón. Black había conseguido lo que quería.
Suspiró tranquila cuando descubrió que no se había equivocado de camino. En el muro frente al aula, había sentado un chico de gryffindor. La había mirado un momento pero enseguida volvió al libro que estaba leyendo. Dejó su mochila en el suelo cerca de la puerta y se sentó, dispuesta a relajarse también con un poco de lectura instructiva.
Remus volvió a alzar la vista, dando gracias a Merlín, de que no le miraba. Sentía como si el aire estuviera cargado de electricidad. La chica iba pasando las paginas del libro que tenía sobre sus rodillas. Se había quitado la túnica y llevaba la corbata floja sobre el abierto cuello de la camisa. Se había sentado con las piernas cruzadas, como un chico, sin importarle que la falda fuera demasiado corta para esa postura. Tenía unas piernas bastante largas por lo que pudo comprobar. Bajó la vista, avergonzado de si mismo. ¿Por qué bajas la mirada? Disfruta. Eres un chico y ella un chica, es lógico que le mires las piernas y... lo que no son las piernas. La voz de Sirius acaba de colarse en su cerebro y le estaba poniendo nervioso. Él no era así. Lo lógico sería que le dijera algo, que se presentara sin ningún remordimiento de conciencia. Era lo que debería haber hecho desde un principio. Pero... ¿No quedaría un poco mal que, después de un rato, los dos solos, se acercara por las buenas? La libreta de su hermana, claro, se la daría a ella. Si era lo correcto...¿Por qué estaba tan inquieto? Decisión Remus, que no muerden. Sonrió para si. Te equivocaste, Black. Esta sí que muerde.
- Disculpa - el chico de gryffindor que tenía enfrente acababa de llamar su atención, acercándose hasta donde estaba - Esto se le cayó a tu hermana antes - le dijo tendiéndole una pequeña libreta forrada de cuero. Era la que ella le había regalado.
- Gracias - al alargar el brazo para cogerla, la camisa dejó al descubierto el brazo, donde las marcas moradas de unos dedos dejaron parado a Remus. Sirius la había cogido con mucha fuerza. Ella se dio cuenta, agarró la libreta y la guardó en su mochila. Puso de nuevo el libro en su regazo como si no hubiera pasado nada - ¿Querías algo más?- le preguntó sin mirarle. Lupin seguía de pie delante de ella.
- No, era sólo eso - se giró pero a medio camino paró - Me llamo Remus Lupin - ella seguía sin levantar la vista.
- Arya Válanar, aunque supongo que ya lo sabías.
- Sí.
- Pues gracias de nuevo, Lupin.
- De nada.
- Bien.
- Perfecto... - Empezaba a sentirse un poco estúpido. Aquella conversación no le estaba llevando a ninguna parte. Lo malo es que tampoco sabía hacia donde encaminarla - Esto... bonita libreta - Vio que los hombros de Arya empezaban a convulsionarse en un intento fallido de aguantarse la risa. Ahora se sentía estúpido del todo. Mejor sería que continuase con el libro de pociones. Al menos, no se reiría de él.
- ¡Espera! - Arya acercó a él. Remus esperaba ver en su cara una expresión de burla, pero para su sorpresa, la muchacha le regalaba una sonrisa cálida y sincera. Esa chica no era una slytherin normal.
- Mira, acabaremos antes si vas directo al grano.
- Creo que... será mejor que empecemos de nuevo. Hola, me llamo Remus Lupin.
- Hola, me llamo Arya Válanar - le respondió estrechándole la mano.
- Es un placer.
- Igualmente - por un segundo se quedó parado, sin saber si decir algo que tal vez no le gustaría. La miró y vio, en aquellos ojos tan azules, que ella ya esperaba que lo hiciera - Tu brazo... debe de dolerte.
- Soy más fuerte de lo que parezco - no podía apartar los ojos de su sonrisa.
- Deberías ir a la enfermería a que te lo vieran.
-¿Por esto? - se remangó la camisa. El chico pudo ver con toda claridad el enorme morado que le había dejado la mano de su amigo - Es menos de lo que aparenta. En unos días habrá desaparecido.
- Lo siento.
- ¿Por qué deberías sentirlo? - era mejor que lo supiera por él mismo, antes de que lo descubriera por cuenta ajena.
- Es que él es... - un grupo de pasos conocidos le impidió acabar la frase. ¿Por qué tenían que aparecer precisamente ahora?
- ¡Amigo, pensábamos que te habías fuga... do? - Arya perdió la sonrisa de golpe y Sirius paró en seco. Remus había quedado entre los dos, sin poder evitar morderse el labio inferior. Peter se asomaba tras James, expectante. Las expresiones de ambos no auguraban nada bueno y James, no pudo evitar revolverse el pelo, temiendo lo peor.
¿De que estarían hablando aquellos dos a solas? Los ojos de Sirius se fijaron en el gran morado del brazo de la slytherin. Él nunca antes había hecho daño a ninguna chica, al menos físico, y ver aquello no le hizo sentir demasiado bien consigo mismo. Tal vez James y Remus tenían razón y debería pedirle perdón... pero lo haría a su manera.
- Siento haberte hecho daño en el brazo... - Remus casi estaba a punto de soltar un suspiro de alivio cuando Sirius continuó -... pero si hubieras accedido por las buenas a darme lo que por derecho me per toca, yo, no tendría que haberte obligado a besarme por las malas. Estoy seguro que hubieras disfrutado de lo sensual que puedo llegar a ser. Además creo que tu también deberías pedirme perdón por la torta, pero creo que sobretodo por el mordisco. Si se me hincha el resto de las chicas del colegio se van a quejar. Mis besos no podrán ser tan profundos como antes - SÍ SEÑOR, pensó Remus, ahí estaba su amigo, que más que pedir perdón, acababa de declarar, como si de un señor feudal o un sultán en su harén se tratara, que Hogwarts era su territorio y que las chicas debían de rendirse a sus pies, quisieran o no.
- Ojalá mi mordisco fuera lo suficientemente infeccioso como para poder disfrutar viendo como tu boca se transforma en un enorme morro tumefacto de cerdo. Seguro que entonces no te encontrarían tan atractivo - Remus cerró los ojos. Había empezado bien, pero debería haberse abstenido de la última palabra.
- ¿Así que reconoces que soy guapo? Sabía que era imposible que estuvieras ciega, Válanar.
- Preferiría ser sorda, así me ahorraría el hecho de tener que escuchar a un pedante presuntuoso enamorado de su propia imagen. ¿Has oído hablar del mito de Narciso? Acabó ahogándose en un estanque al querer besar su reflejo. ¿Por que no te vas al lago y vas practicando, a ver si de paso de AHOGAS? - Los tres espectadores tenían que reconocer que la chica tenía recursos.
- Por qué acaba siendo aburrido. Es mucho mejor tener a alguien de carne y hueso como tu entre mis brazos para mejorar mi técnica. Si en el fondo estás deseando que lo vuelva a hacer. ¿Por qué sino puedo leer entre líneas en cada frase que dices? Boca... Besar. Lo malo es que tendré que enseñarte... ¿Nunca te habían besado antes, verdad? - Sirius supo que había dado en el clavo cuando la línea de pecas de Arya se hizo más visible - Veis lo que os decía - dijo volviéndose hacia James y Peter - Me encanta... desvirgarlas - no tuvo tiempo de relamerse con sus palabras cuando, de repente, se encontró tumbado en el suelo con Arya sentada a horcajadas sobre él, apuntándole con la varita al cuello. Potter y Lupinse miraron,indecisos. ¿Sacaban sus varitas o dejaban que lo solucionase solito?
- Te aseguro que si vuelves a soltar alguna lindeza más, vas a estar un año entero tragando pompas de jabón - el choque lo había dejado algo atontado. La verdad es que no se esperaba que se le tirase encima. La larga trenza de la chica caía sobre una de sus manos y estaba a punto de pegarle un tirón cuando vio que tenía la oportunidad de hacer algo que la molestaría muchísimo más. El brillo de sus ojos se volvió perverso.
- Yo creo que no - sin darle tiempo a reaccionar, su varita se colocó, como quien no quiere la cosa, sobre la blanca piel que dejaba ver la camisa de la muchacha, justo sobre el primer botón. Arya se maldijo a sí misma por no haberlo desarmado con un hechizo antes de lanzarse sobre él - Aparta la varita, Válanar.
- No - La mano izquierda, lejos de quedarse ociosa, subió por el muslo, más arriba de lo que dejaba al descubierto la falda. Su piel era cálida y suave .- Apártala.
- NO - La varita de la muchacha se le clavaba en la yugular. Sirius tenía que reconocer que tenía mucho valor. Se deshizo del primer botón. Noto como ella tensaba los músculos.
- Sirius, déjalo ya - le espetó James dando un paso hacia él. Peter contemplaba la escena como si hubiera olvidado de respirar. Remus, en cambio, con la mirada baja, apretaba los puños.
- Sólo me estoy divirtiendo un rato, James -le contestó sin apartar sus ojos de los de ella - Válanar, reconoce que si hubieras querido hechizarme, ya lo habrías hecho. Ahora sé buena y APARTA LA MALDITA VARITA.
- NO ANTES DE QUE RECONOZCAS QUE TE HAS EQUIVOCADO - a pesar de todo su voz aun mantenía cierta tranquilidad.
- ¿Equivocarme en que? - el segundo botón se abrió, dejando al descubierto buena parte de un sujetador blanco, que cubría con delicadeza unos pequeños senos. Ciertas partes decidieron, sin consultarle, que aquello era una vista preciosa. Entonces, un pequeño medallón plateado quedó suspendido sobre su cara, enredándose en su varita. Parecía una flor, donde los pétalos semicerrados se superponían, dándole la extraña forma de una campana aserrada. Por primera vez vio vacilar a aquellos ojos marinos - Bonito colgante - Le susurró mientras tiraba de la cadena enredada haciendo que involuntariamente se acercara más a él. Arya tuvo que apoyar una mano en su pecho para no caerse. La chica notósu corazón martilleando contra su palma, de forma muy parecía a como lo hacía el suyo- ¿Por donde íbamos? Ah, sí. Yo tenía que reconocer algo... ¿No era así? - La mano izquierda subió hasta descubrir una suave tela que ocultaba un aroma de mujer, algo que siempre había sido inalcanzable para él. La sangre recorría frenéticamente cada zona de su cuerpo. Ella apartó la mirada, nerviosa, intentando evitar que él leyera en sus ojos lo que había notado. -¿Te has quedado muda? - Sirius, ya con las pupilas peligrosamente dilatadas, desenredó un poco la cadena acercándose al tercer botón. Remus, con el corazón palpitándole en los puños, iba a dar un paso al frente cuando...
- ¡EXPERLLIARMUS! - un potente rayo los separó de golpe, arrastrando a Sirius hasta los pies de Peter. Su varita voló hasta chocar contra la puerta. Con pasos tranquilos y silenciosos, Severus Snape se acercó a Arya, con la varita y los ojos clavados en Black. James sacó la suya, pero Remus le agarró por el brazo, haciendo que el hechizo se estrellara contra los muros del pasillo. Arya, notándo cada inspiración de sus pulmones, palpaba su pecho, cerrando los ojos con alivio al comprobar que el colgante seguía en su lugar. Se oyeron pasos frenéticos que se acercaban desde ambas direcciones.
- Que oportuno... Quejicus - escupió Sirius.
- Solo si es para aguarte una fiesta. Venía a aclararte que si molestas a una serpiente cerca de su nido, pueden salir algunas que no esperabas. Que pena que no tengamos más tiempo para divertirnos. Aunque la verdad, es que TÚ ya te has divertido lo suficiente - Arya se levantó con la varita aun agarrada y la ropa desordenada.
- Ha sido ella quien se me ha tirado encima, no yo - Se puso en pie sin importarle que Snape le siguiera apuntando. - Es algo que no espero que TÚ comprendas, Quejicus - La camisa se le desgarró, haciendo que los botones volaran por todo el pasillo.
- Así estamos en paz... - sentenció Arya guardando la varita y terminando de recolocarse la corbata cuando empezaron a llegar los primeros mirones. Snape bajó la suya, divertido.
- ¿PAZ? Te aseguro que entre tú y yo nunca va a haber PAZ.
- No esperaba menos de ti. GUERRA.
- Señor Black¿me puede explicar por que llega tarde?.
- Un pequeño percance con la ropa que me ha obligado a volver a mi sala común para solucionarlo, Profesor Slughorn.
- Siento decirle que ese pequeño percance le va a costar 5 puntos a su casa - Remus, que siempre se sentaba a su lado en todas las clases, estaba ahora al lado de Pettigrew. También se dio cuenta de que Válanar y Snape se habían sentado juntos. Frunció el ceño y se sentó en el lugar que siempre ocupaba Peter, al lado de James.
- Bien... ¿dónde nos habíamos quedado? Ah sí, los T.I.M.O.s. Quiero que sepáis que estaría muy orgulloso si todos vosotros sacarais un "Extraordinario". Igualmente, he de deciros que, para continuar Pociones para el nivel de E.X.T.A.S.I.S., un "Supera las expectativas" es suficiente para mí. De momento, empezaremos con algo sencillo: La poción para dormir sin sueños. No creo que tengan ningún problema. Pueden copiar lo que hay escrito en la pizarra. Tienen dos horas.
- Remus se ha cabreado con nosotros - le susurró James mientras escribían.
- Me he dado cuenta... ¿Y con el enano, no? También estaba allí.
- Sí, pero me acusa de no haberte detenido, de no haberte insistido para que pararas con el jueguecito. Aunque... - Sirius le miró de reojo - no estoy muy seguro de que me hubieras hecho caso - James paró un momento de escribir, aunque no le miró - Nunca te había visto tan...no sé... salido - Sirius casi parte la punta de su pluma al oírlo.
- Nunca había tenido una chica encima. Y como pudiste ver, no le estaba dando precisamente la mano...¿Cómo querías que estuviera?
- ¿Algún problema, Señor Black? - murmuró Slughorn mientras se paseaba por el pasillo entre las mesas, sin poder evitar llevarse algunas hojas con su barriga.
- Ninguno, profesor. Comentábamos las propiedades de los ingredientes.
- Bien, comenten, comenten, pero háganlo en voz más baja para no desconcentar a sus compañeros.
- Me gustaría ver a... - le indicó con la cabeza una pelirroja sentada varios pupitres más adelante cuando el profesor se alejó - ... encima de ti, a ver como te pones - la pluma de James, desviada, ralló la hoja.
- Sí...bueno... - contestó notando como toda la sangre se le había agolpado en la cara con solo imaginarlo - ... pero ella a mi me gusta... - se acercó al oído de su amigo - ¿A ti te gusta, verdad?
- ¿Evans? Hombre, no está mal... pero no es mi tipo - añadió rápidamente ante la mirada sospechosa de su amigo.
- No me refiero a ella. Me refiero a... - y su pluma señaló, como quien no quiere la cosa, a una morena de larga trenza.
- La odio. No te imaginas cuanto- Sirius había apretado tanto los dientes que le dolían.
- Peter, por favor. Intento copiar las instrucciones.
- Yo también - le dijo sin dejar de mirar el pergamino de su amigo. Remus estrujó la pluma por quinta vez.
- Por lo que yo sé la pizarra sigue siendo aquello de ahí enfrente.
- Es que comprendo mejor tu letra que la de Slughorn - Lupin no entendía como James podía aguantarlo encima durante todo el día. Mentira, se dijo, sí lo entendía. James adoraba la veneración que le profesaba el muchacho rubio. Adoraba la veneración de cualquiera. Pero Remus no soportaba que le estuviera, literalmente, mirando todo el rato por encima del hombro. Y menos que nunca, hoy.
¿Por qué no fue él quien los apartó?...¿Por qué?... Sirius había girado la situación a su favor, como siempre. Y él... él se había quedado parado, apartando la mirada, para no ver como aquello se les iba de las manos. Acuso a James de no hacer nada pero él... él también era culpable ¿Por qué tardó tanto en reaccionar?... ¿Por qué? No le importaba si James se enfada con él por evitar que hechizara a Snape. Le daba igual. Almenos este había echo algo. Lo que no le daba igual es que ella, tal vez, ya no le volvería a sonreír así... ¡Por las barbas de Merlín!... Pensó mientras se revolvía el pelo con ambas manos. Esa chica le había desordenado el cerebro y no acertaba a saber por qué.
- En serio, Peter... ¡PARA DE UNA PUÑETERA VEZ! - arrambló con todas sus cosas y fue hacia la mesa más alejada que pudo encontrar. La clase no acababa de creerse que él que hubiera gritado fuera el inalterable Remus Lupin.
- Tendré que quitarle 5 puntos por este comportamiento, señor Lupin - le dijo Slughorn, con una de sus enormes cejas aún levantadas ante la sorprendente actuación del muchacho.
- Está en todo su derecho, profesor - respondió sin mirarle a la cara.
- ¿Se encuentra bien, señor Lupin?
- Sí - No, definitivamente, no se encontraba bien.
