Hola, he vuelto.

James está sorprendido, Peter no puede vivir sin él, Remus tiene remordimientos y Sirius, bueno, Sirius sigue siendo Sirius. Pero hay alguien con quien ninguno de ellos cuenta...

Besos

Daynes

PD:os recuerdo que hay un botoncito muy mono al final de capítulo para que me pongais verde o del color que queraís.

Otra cosa, aunque en este capítulo no sale, Julien, el capitán del Slytherin, ya no se apellida Zabini. Ahora se apellida Aled. Es que no se por que pero al final le había cogido mania. No es muy importante, pero quería que supierais el cambio.


6. Cabezota, Conciencia y el Duende fisgón.

- Todo solucionado con Cabezota. Ahora solo nos queda hablar con Conciencia. Peter, dime que soy un genio.

- Eres un genio un genio - James le pasó un brazo por los hombros a su amigo y ambos se volvieron a mirar a un Remus, que cada cinco segundos apartaba la vista del libro que había abierto para mirar hacia la puerta.

- ¿Soy yo o está nervioso?

- Lleva todo el rato así - le confirmó Pettigrew - Parece que esté esperando a alguien - La mente de James empezó a echar humo. Él sabía que ellos estaban allí y era casi seguro que también había visto a Sirius ¿A quien estaba esperando? Entonces, tres figuras aparecieron por la puerta. Inevitablemente, James Potter se pasó una mano por los más que revueltos cabellos.


No había pasado ni una página del libro desde que lo abrió. Remus era incapaz de leer más allá de la primera frase, que ni tan siquiera había dejado huella en su cerebro, a pesar de llevarla leyendo un buen rato. Su mirada se iba a la puerta de entrada sin poder evitarlo.

Otra vez, la corriente eléctrica recorrió cada nervio de su cuerpo. Las pupilas se dilataron. Ella había llegado... pero no iba sola. Las comisuras de sus labios se elevaron ligeramente. Formaban un extraño trío. Evans le explicaba algo a Válanar que la miraba extrañada y Snape, caminaba tras las dos, con una expresión que rivalizaría con una estatua de sal. El muchacho fue el primero en darse cuenta de la presencia del gryffindor, cruzando miradas impasibles, frías, para después fijarlas en un punto a su espalda, tornándose rabiosamente brillantes. A Remus no le hizo falta volverse para saber a quien había visto, ya que James Potter acababa de rebasarlo acercándose con pasos seguros a los recién llegados. Cerró el libro y se puso en pie. Esta vez no iba a tolerar ninguna tontería por parte de sus amigos.

- James - el nombre sonó alto y claro, captando la atención de todos los presentes. El susodicho se volvió, mirando a su amigo por encima de los cristales de sus gafas - Tenemos que hablar.

- ¿Ahora?

-AHORA - James se subió las gafas con un dedo.

- Ahora estoy ocupado - Un minuto antes hubiera ido el mismo a hablar con Remus, pero AHORA sus prioridades habían cambiado. Se giró de nuevo hacia la entrada y la pelirroja de sus sueños pasó por delante de él como si fuera una estantería más, perdiéndose por un pasillo. No sabía que le daba más rabia, que hubiera pasado de él o que Snape le estuviera mirando como si le hiciera falta un buen baño. Aun no había recuperado la compostura cuando vio como un Remus Lupin, con una luminosa sonrisa en el rostro, se acercaba a Arya Válanar

- Esto no puede estar pasando.


Arya se volvió un segundo hacia Severus, pero este la ignoró y después de lanzarle una significativa mirada al gafitas amigo de Black, se fue hacia el mostrador, esperando que apareciera la bibliotecaria. Y Lily también se había ido. Parecía que aquellos dos no tenían muchas ganas de ver a ese chico, y por parte de Snape, lo comprendía, después de lo de aquella mañana.

- Hola - la voz de Lupin le hizo volverse.

- Hola, siento haber tardado tanto.

- No te preocupes. He estado repasando un poco las lecciones - Arya se lo quedó un momento mirando, esperando a que le dijera algo más pero el chico parecía haber encontrado algo excepcional en sus zapatos.

- ¿Nos sentamos? - Eso hizo que dejase de mirarse los pies y elevara un poco la mirada hasta las manos.

- Sí, claro. Tengo mis cosas allí - Nada más sentarse, Arya no pudo evitar sonreír. Remus se había sentado como a un metro de ella. Esta mañana no le parecía tan tímido - ¿Ocurre algo?

- No... bueno sí. Yo... me gustaría disculparme por lo de esta mañana. Tendría que haberte ayudado. No tengo excusas para lo que hizo Sirius.

- En realidad, yo también tuve algo de culpa. Perdí el control. Supongo que si hubiera llevado pantalones y un jersey todo hubiera sido distinto. Black... - por fin se decidió a mirarla -¿Es amigo tuyo, verdad?

- A veces lo dudo - Remus se giró. Había notado un corriente a su espalda, como si algo se le acercara. Imaginaciones suyas - No es mal tío pero a veces se pasa. De verdad, lo siento mucho - Otra vez disculpándose, pensó Arya. Ese chico parecía querer cargar con todas las culpas

- Para ya de disculparte. Black actúa y tu cargas con los remordimientos. ¿Acaso eres su conciencia? - dijo acercándosele. Remus se hubiera ido hacia atrás sino le esperase el suelo -. Quien debería pedirme perdón tendría que ser él,aunque si va a ser como esta mañana, prefiero que no lo haga. Te aseguro una cosa, por mucho que tu te disculpes, no conseguirás que Sirius Black y yo nos llevemos bien.De lo que sí estoy segura es de que.. tu y yo no nos llevaremos mal - Remus estaba impresionado, aturdido,incapaz de decir nada. Por improbable que pareciera, aquella chica tenía algo que le recordaba a un moreno de ojos claros amigo suyo. Al comprenderlo, no pudo evitar sonreír.


- ¿Pero que diablos cree que se puede hacer con sus preciosos libros? - murmuraba Sirius - Ni que los fuera a robar o a romper. Que no tengo cinco años. Como si no tuviera suficiente con los sermones de mi madre como para que... - Acaba de salir a la zona principal de mesas y su instinto le indicó que algo no iba bien, nada bien. Remus no estaba solo. ¿Cómo se atrevía?

- Eh Sirius...¿Qué te ha dicho la Pince? - susurró Peter, quevio como el alto moreno pasaba por su lado sin oírle - ¿Sirius? - Casi estaba a la altura de Remus cuando alguien lo agarro de improviso, volviéndolo a meter entre los pasillos.

- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, y diez. ¿Mejor?

- James, suéltame.

- Me parece que no - Sirius intentó moverse pero su amigo lo tenía bienacorralado contra una estantería. Por el rabillo del ojo pudo ver como Remus hablaba con la chica. Parecía no haberse dado cuenta de nada - Al menos no hasta que te calmes - El chico de ojos claros respiró hondo.

- Ya estoy calmado.

- Ja, y yo me lo creo.

- ¿Pero que crees que voy a hacerle?

- Conociéndote, cualquier cosa menos darle un besito.

- Estoy hablando de Remus, no de la chica.

- Ya lo sé.

- Lo único que quiero es hacerle entrar en razón. Esa chica no es una buena compañía para él.

- Me empiezas a recordar a mi madre. ¿Qué tiene de malo que hable con ella? A mí también me ha sorprendido pero yo no me he acercado a él como si fuera el caballo de Atila.

- ¿Qué? - Sirius se movió sin éxito. Tenía que reconocer que su amigó era más fuerte de lo que parecía.

- Sí, ya sabes, Bucéfalo, lo leímos en aquel libro de historia muggle. Decían que por donde pasaba no volvía a crecer la hierba.

- Bucéfalo era el caballo de Alejandro Magno, no el de Atila.

- Bueno...¿Y cómo se llamaba el caballo entonces?

- ¡Yo que sé!- Su amigo le chistó para que bajara la voz - En serio James, estás empezando a desvariar. Vamos, suéltame.

- Si quieres que te suelte, respóndeme entonces a la pregunta que te he hecho.

- ¿A cual de ellas? Si te refieres a la del caballo, por que no vas y se lo preguntas a Remus, seguro que la sabe. Y así, de paso, me sueltas.

- Muy gracioso. Venga, responde... ¿Qué tiene de malo que hable con ella?

- ¿Te parece poco que por su culpa esté castigado? - Intentó zafarse de nuevo de la presa, clavándose la dura madera de la estantería en la espalda. Su respiración se fue volviendo cada vez más entrecortada.

- Creo recordar que tu también tuviste algo que ver.

- ¡Lo está poniendo en nuestra contra! - su voz era un grito sordo.

- Que esté cabreado es culpa nuestra, no de ella.

- Es una slytherin. Eso debería bastarte.

- Como si tu no hablases con las serpientes cuando te da la gana. Se te acaban las excusas, amigo - James le notaba los hombros tan tensos que temió estar haciéndole daño, pero aun así, no aflojó la presa.

Los ojos entrecerrados de Sirius, con las pupilas contraidas, casi parecían blancos, tan blancos como la apretada dentadura que aparecía entre sus labios. Miró un momento dentro de los ojos oscuros de su amigo, que aun esperaban una respuesta. Vio que Remus parecía contento, pocas veces lo veía sonreír tan seguido, y ella... ella también sonreía. Giró la cabeza, con la vista perdida en el fondo del solitario pasillo. Lentamente, su respiración se fue normalizando. Fue entonces cuando James, por fin, lo soltó.

- ¿Y ahora por que me sueltas? - le preguntó aun sin mirarle.

- Por qué ya sé todo lo que quería saber - Sirius se volvió, intentó parecer retador, pero más bien se le veía confuso. - Espero no tener que utilizar esta técnica más veces para tener que calmarte - dijo masajeándose un brazo. Volvió la mirada hacia Remus y la chica - ¿O aun quieres hacerle entrar en razón?... Más bien no... Ahora sé como se siente Remus cuando intenta que no nos metamos en líos.A veces es muy complicado ser tu amigo - le dijo reclinándose en la estantería de enfrente.

- James, te recuerdo que en estos momentos no me tienes agarrado y eso puede ser perjudicial para tu salud.

- Has empezado este curso muy agresivo. ¿No te atreverás a pegarle a alguien con gafas? - le dijo haciendo morritos y aleteando las pestañas, con las gafas en la punta de la nariz, mientras apoyaba la barbilla sobre los puños. Su carita de niño bueno. Sirius intentaba disimular la risa tras una mano. Siempre le hacía lo mismo.

- Cuida que no te vea... con esa cara Evans... o creerá que estaba en lo cierto... al pensar que eres idiota.

- La duda ofende, Black - Lily. ¿De donde demonios había salido esta? James recuperó la compostura lo mejor que pudo: colocándose bien las gafas y pasándose una mano por el pelo.

- Potter...

- Di preciosa. ¿Quieres algo de mí?

- Tengo que coger un libro... ¿Podrías apartar tu ENORME TRASERO de la estantería? - James se apartó sin decir ni mu - Gracias - Y sin dedicarle siquiera una mirada, fue sentarse frente a Válanar y Remus.

- Sirius... - James estaba pálido como la cera - Yo... ¿tengo un culo grande? Siempre he creído que mi culo era primoroso, redondito, pero si ella dice que... Pero yo cuido mucho mi alimentación... bueno cuando llego aquí no tanto...

- ¿De verdad crees que yo me fijo en tu culo? - Sirius se volvió contra la estantería para que no viera lo rojo que estaba al aguantarse la risa. La cara de su amigo era todo un poema. Un delirio suave no es malo, normalmente era su estado natural, pero es que ahora la pelirroja acababa de ponerlo en órbita.

- Lo que tiene usted grande es la boca, señor Potter - El buitre los había encontrado. Era lo peor que les podía pasar, pero Sirius no podía parar de reír - Le había avisado sobre hablar con el señor Black mientras esté castigado... FUERA DE MI BIBLIOTECA - el plumero de la señora Pince empezó a darle collejas a James sacándolo de su escondite entre las estanterías, llamando la atención de todos los que están allí. Sirius, entre risas, no pudo evitar seguirlos.

- Oiga, que yo sepa la biblioteca es un lugar público, no es de su propiedad -le dijo intentando evitar el molesto plumero. El pelo se le está poniendo gris.

- Soy la responsable de este lugar y por esta semana, de que el señor Black realice su castigo como Merlín manda. ¡FUERA DE AQUÍ! No lo quiero ver en toda la semana.

- ¿Y si tengo que entrar a coger un libro? Si mis notas bajan, tendré que decirle a los profesores que usted es la culpable - amenazó a la bibliotecaria señalándola cuando casi ya lo ha sacado de la sala.

- Me importa un bledo. ¡Largo de una vez! - el chico desapareció por la puerta para volver a asomar la cabeza un segundo después.

- ¡Sirius! Luego te aclaro algo.

- ¿El qué?

- Lo que se está hirviendo dentro de esa cabezota hueca tuya. ¡AUUUGG! Ya me voy... Ya me voy - Su cabeza desapareció antes de que el plumero volviera al ataque.

- ¿QUÉ? - Dejó de reírse. Pero si a él no le pasaba nada.


- Potter siempre tiene que dar la nota - refunfuñó Lily.

- No creo que esta vez su propósito fuera llamar la atención - Por una vez, Remus hubiera querido que Lily no se sentara con él, pero era incapaz de decírselo. Y tampoco se atrevía a decirle a Arya que fueran a dar una vuelta, enseñarle el castillo...

Se quedó mirando a las chicas cuando comenzaron a hablar entre ellas. Parecía que la morena tenía facilidad para hablar con la gente, aunque no la conociera. Era raro que un slytherin hablara con la pelirroja, siendo una nacida de muggles. Tal vez ella no tenía esas ideas de la sangre pura, o tal vez era por que no lo sabía. No, no le parecía una defensora de la pureza de sangre.

Al final apenas pudo estar quince minutos a solas con Arya, todo lo que se podía estar a solas en la biblioteca, claro. Lily no se había despegado de ellos en las dos horas que estuvieron allí. Seguramente sería por que James se puso a hacer guardia en la puerta junto con Peter, que salió de la bibliotecacinco segundos después que él. En cambio a Sirius, después de esa extraña declaración sobre su cabeza hirviente delante de todo el mundo por parte de su amigo, estaba de lo más silencioso. ¿Qué se traían entre manos?


Sirius, con las manos en los bolsillos, salió de la biblioteca con el tiempo justo para ir a cenar. El buitre lo había mantenido tan ocupado desde lo de James, que no había tenido un minuto de descanso. Y siempre con el plumero tras la oreja. Tendría que lavarse el pelo cada día durante esa semana para quitarse el horrible olor a viejo cuero enmohecido.

- Vaya, vaya. El heredero de los Black no tiene muy buena cara... y huele fatal - Peeves se tapó la nariz. Seguía rondando cerca de las escaleras, aunque esta vez, sin gelatina en las manos.

- Vete a molestar a Quejicus, Peeves. No estoy de humor.

- Sería aburrido. Ya lo he hecho antes. A él y a su novia - Sirius se quedó parado en medio de las solitarias escaleras.

- ¿Su novia?

- La serpiente a la que le diste el espectacular morreo anoche. Menudo lengüetazo - dijo el duende relamiéndose los labios delante de él - Quejicus apenas se ha separado de ella en todo el día - Sirius soltó un gruñido.

- Son dos serpientes. ¿Qué esperabas, Peeves? Quejicus habrá encontrado la horma de su zapato - dijo continuando por las escaleras.

- Pero eso no es lo que debe ocurrir. Yo lo sé.

- Que vas a saber tu. En serio, Peeves, no me interesa el tema. Así que olvídame - las escaleras se empezaron a desplazar, dejándolo inmovilizado a un piso del suelo y con el poltergeist zumbando a su alrededor. Le estaba empezando a dar dolor de cabeza.

- Yo llevo aquí muuuuucho tiempo y sé muuuuuchas cosas, Sirius Black. Sería útil que me escucharas

- Tengo hambre y no ganas de escuchar tus tonterías - Pero el tono arrogante que utilizó hizo que el duende lo agarrara por un brazo, obligándole a asomarse peligrosamente sobre la barandilla. Sirius no tuvo más remedio que asirse a ella con la otra mano para no caerse- ¡Suéltame!

- Black, tu más que nadie deberías escucharme - Sirius no podía controlar el temblor del brazo por el que le tenía cogido el duende. Parecía que acabara de meterlo en agua helada y la sensación empezaba a recorrerle la espina dorsal. Por mucho que lo intentara, no podía deshacerse de su garra.-. Tu estrella sólo acaba de empezar a brillar. Ahora es cuando de verdad has de demostrar lo que vales, Black, sino no quieres correr la suerte del primero.

- ¿El primer que, el primer duende?. ¡SUÉLTAME DE UNA MALDITA VEZ! - Pero lo asomó aun más. Los retratos cercanos ahogaron un grito de asombro al ver en que situación se encontraba el chico.Tenía medio cuerpo fuera. Si intentaba coger su varita caería al vacío. Un sudor frío empezó a perlarle la cara. El suelo era un borrón lejano.

- El primer Black - luces, cuadros y escaleras giraron ante sus ojos y después todo se volvió negro.


- Tiene un brazo roto pero sigue inconsciente. Madame Pomfrey me ha dicho que hasta que no despierte no puede hacer nada para arreglarle el brazo, a parte de la escayola esa muggle que le ha puesto. Encima, he tenido que vérmelas con Potter y Lupin... Me he tomado la molestia de avisar a sus padres, Albus - El viejo director asintió. Él y la profesora MacGonagall se encontraban sentados en la enfermería junto a la cama de Sirius, a la luz de un par de velas que dejaban sus caras en penumbra. - Aun no entiendo por qué haría algo así Peeves. Cuando apareció de repente en el comedor, jactándose de lo que había hecho, lo hubiera estrangulado con mis propias manos. Podría haber matado al pobre muchacho.

- ¿Lo han encontrado?

- Sí. Parece que el Barón lo tiene acorralado en la torre de astronomía. Le tiene tanto miedo que es incapaz de desvanecerse, pero aun así no le ha dicho por que lo hizo.

- Ni lo hará. Peeves será un duende pero no es estúpido. Sabe que no podemos sacarlo de la escuela. Está ligado a ella desde siempre - Dumbledore apartó el flequillo sudado de la frente de Sirius.

- Crees que Quien-tu-ya-sabes...

- Voldemort, Minerva - la profesora se puso pálida al oír el nombre. - No, lo creo. Además... ¿desde cuando Peeves ha hecho caso a alguien? No, Sirius Black es un sangre limpia, aparte de que sólo es un chiquillo quince años. No tendría sentido para él intentar matarle - Una sonrisa triste enmarcó el rostro del anciano - Me parece que Peeves ha querido demostrarle algo al joven Black.

- ¿El qué?

- Eso Minerva, deberá descubrirlo por sí mismo.


La luz de un nicho excavado en la roca era la única que iluminaba el oscuro callejón. Sobre seda verde había un objeto. Era una espada larga dentro de una vaina de cuero verde oscuro, con un enorme perro negro erguido sobre sus patas traseras bordado. El ojo era un diamante. Sobre la cabeza había incrustada una estrella de oro puro. La parte alta empuñadura estaba rota, como si alguien le hubiera dado un buen tajo, el fino cuero negro con ribetes de oro estaba deshilachado, dejando ver la madera y el junquillo que había debajo. Sobre la parte transversal, de lo que había sido la cruz de la espada, algo curvada hacia el filo, rezaba un lema, "Toujours Pur", una frase que lo había perseguido desde que nació.

Alargó la mano, viendo que la vaina era exacta por el otro lado, salvó que el otro perro miraba en la dirección contraria. De apariencia pesada, era ligera sobre su mano, aunque difícil de coger al faltarle un trozo de la empuñadura, ya que se desequilibraba.

Por fin la sacó de su vaina y la larga hoja lo dejó sin aliento. El acero negro brilló al ser expuesto a la luz. Estaba lleno de ondulaciones, señal que había sido replegado incontable veces hasta conseguir que el filo fuera tan fino y cortante como el de una hoja de papel. Pero lo más curioso del acero era que en los dobleces había unas vetas de un rojo oscuro, que corrían perpendiculares a la hoja.El negro y el rojo eran únicos, sin que ninguno de los dos colores llegaran a mezclarse ni tocarse. Noche y sangre. Era endiabladamente hermosa.

Algo plateado brilló por el rabillo del ojo. Había algo más sobre la seda, algo tan pequeño que le había pasado desapercibido. Era un pequeño colgante, que junto con su cadena, le resultaba familiar. Acercó la mano para cogerlo, pero parecía que siempre estaba igual de lejos. Daba igual las veces que lo repitiera, nunca conseguía alcanzarlo.

Una mano ganchuda tiró de él, hacia la oscuridad. Le retorció el brazo hasta hacerle soltar la espada.

- Ya no puedes escapar...

Sirius despertó con un grito ahogado en la garganta.


Quiero hacer una pequeña declaración, darle las gracias a Ayda merodeadora y a Arkham Moon por sus reviews.

Muchas gracias tb a Arkham Moon por los reviews que me dejas en el León Herido. Si va a tener 5 cap es por tu primer review.

Vuestros rw son lo único que me anima a continuar con estas historias que estan guardadas en la caja fuerte de mi cabecita loca.

Pués eso, solo quería daros las gracias, aunque vosotras ya lo sabeís. :-D

Bueno lo dejo, que parece que esté en los Oscars y acabaré berreando.

Muchos besos a las dos.

Daynes

PD: Y los demás no seais tímidos y animaos como ellas, que no cuesta nada. Sino mirad el botón que hay aquí debajo. Dadle un click y ya vereís que pasa...

Hasta el siguiente capítulo.