Holaa!^^ Gracias por sus lindos reviews!! Bueno, quería contarles que el sábado pasado fue mi cumple. Perdonen que no pude subir antes la conti. Pero acá está!^^ Bueno, aclaraciones: Ustedes sabían que Naruto iba conquistar a Sasuke con el Oiroke no Jutsu (Sexy no Jutsu), no? Pero lo que tienen que saber es que esto NO es un SasuNaruko, eh? Se van a ir dando cuenta a lo largo de la historia. No me maten, si? Ahora ya no les quito su tiempo^^. Que la disfruten!!
Capítulo 2 ~ Sueños prohibidos. La transformación de Naruto
-Sasuke… Sasuke…
Escuchaba una voz lejana que lo llamaba. Eso lo hizo reaccionar. Solo oscuridad había a su alrededor. Miró hacia todos lados buscándola, tratando de descifrar quién era. Aquella voz resonaba como un eco, era suave, delicada. De repente un pequeño rayo de luz se abrió en su camino. Intrigado, el azabache caminó hasta allí. Parecía una puerta entreabierta. La voz que lo llamaba pudo escucharse más claramente a medida que se acercaba. Cayó en cuenta que ésta provenía desde ese lugar.
Decidió asomarse para ver quién era la persona que pronunciaba su nombre. La imagen que vio a continuación lo dejó paralizado. El que lo llamaba no era otro que Naruto, pero esa no era la razón por la cual se había sorprendido. El problema era en qué situación se encontraba dicho rubio. Él estaba sobre la cama del azabache, solamente vestido con su camperita naranja y azul con el cierre abierto. Si, debajo de eso se podía ver toda su piel al descubierto. Estaba acostado con las piernas abiertas, mientras acariciaba su miembro lentamente.
-Sasuke… ah… -decía, frotando su virilidad poco a poco.
El ojinegro solo se limitó a observar sin poder creer lo que veía. "¿Está diciendo… mi nombre?... Eso quiere decir que… ¿Lo está haciendo pensando en mí?" decía para sí el moreno. El rubio aumentaba la velocidad, mientras su rostro enrojecía. Los sonidos que salían de su boca eran cada vez más altos, acompañados de una expresión cada vez más lujuriosa. Sasuke no podía apartar la vista de él, no sabía por qué pero verlo de esa manera estaba logrando cautivarlo.
En un momento, el ojiazul volteó la vista hacia la puerta justo donde el Uchiha se encontraba. Él sentía como lo miraba a los ojos, sin parar de gemir. Continuaba masturbándose y mirándolo fijamente con sus brillantes ojos celestes, sin que el azabache hiciera algo por evitarlo. "¿Por qué no puedo dejar de mirarlo? No actúes como un idiota, Sasuke" se decía el pelinegro.
-Sasuke… te necesito… vení –lo escuchó decir, con la voz entrecortada.
La fricción de sus manos aumentaba, su respiración agitada se oía cada vez más fuerte. El moreno estaba presenciando todo eso sin poder creerlo. De pronto sintió como un bulto crecía entre sus piernas. "¿Qué es esto? ¡¿Me excité de solo mirar al dobe ese?". Inmóvil como estuvo desde el principio, vio y escuchó como Naruto llegaba al orgasmo, como su esencia descendía por sus pequeñas manos, salpicando sus propias sábanas.
Sin poder contenerse más, abrió la puerta de aquella habitación y entró. Casi involuntariamente caminó hasta la cama en donde estaba el kitsune, recuperando el aliento. Se paró frente a él sin apartarle la vista, mientras el rubio seguía con las piernas abiertas frente al ojinegro. El de cabellos dorados los observaba fijamente, con una expresión que jamás había tenido.
-Vamos, Sasuke. Quiero sentirte dentro de mí, metemela por favor –pasándose la lengua por los labios.
-Naruto –tragando saliva, mientras aparecían carteles a su alrededor que decían "¡Pervertido!" señalándolo.
En el momento en que pensaba lanzarse encima del rubio como un león hambriento sobre su presa, la imagen empezó a difuminarse. Mientras abría sus ojos, las cosas empezaban a tomar forma. Parpadeó varias veces y notó que eso era un sueño. Un simple sueño. Anonadado se sentó en la cama, con la mirada perdida. "¿Qué fue eso? ¿Acaso estoy loco?". No podía creer haber soñado una cosa semejante. "El usuratonkachi… haciendo eso y yo ¡Tratando de hacerle eso!".
Aunque no quería aceptar que había imaginado esa escena subconscientemente, su cuerpo demostraba lo contrario. Levantó las sábanas que lo cubrían y lo comprobó. "Se, se, se, se… ¡¿Se me paró?!". Sacudió su cabeza como queriendo quitar todos esos pensamientos de su mente. Era inútil, el problema que tenía entre las piernas no se iba a ir así como así. Se levantó de la cama de un salto y caminó hasta el baño, tratando de no pensar en nada.
Abrió la canilla de la ducha con agua fría… más bien helada. Se desnudó rápidamente y se metió en la bañera. Mientras las gotas de agua caían sobre su cabeza recorriéndole todo el cuerpo, intentaba calmarse por todos los medios. Su pálida piel se erizó debido al frío, sus cabellos empapados caían sobre sus finas facciones, sus ojos profundos estaban cerrados. Cuando supo que el agua fresca había logrado calmar sus instintos, decidió salir. Cerró la canilla y abrió la cortina. Tomando una toalla, se miró al espejo.
Mientras secaba sus cabellos azabaches, miraba sin mirar su reflejo. Colocó la toalla alrededor de su cintura y se encaminó hasta su cuarto nuevamente. Se puso a buscar su ropa para salir a la calle súper sexy, como siempre, al tiempo que pensaba "Jamás me podría fijar en Naruto, no se como pude soñar algo tan terrible como eso".
En la casa del Uzumaki… El despertador estaba sonando hacía rato, pero el rubio seguía soñando con los angelitos. Roncaba sin preocupación, hasta que escuchó un ruido. De tanto sonar y vibrar, el despertador se había caído de su mesita de luz, yendo a parar al suelo. Debido al golpe, el ojiazul dio un salto, a lo que perdió el equilibrio y terminó en el piso. *xD*
Adormilado como estaba, se tomó la cabeza con la mano por el palo que se había pegado. Al levantarse, miró el despertador hecho pedazos en el suelo. Dando un pesado suspiro, se quitó su infantil gorrito para dormir y se encaminó hasta el baño como un zombie. Se lavó la cara y, al secarse con la toalla, se miró en el espejo. Al instante recordó las palabras del día anterior: "Entonces apostemos. A que yo en tres días consigo que Sasuke se enamore de mí y me de un beso dattebayo". Debía cumplir sus palabras como un Ninja, él siempre cumplía lo que prometía por más duro que fuera. [Palabras de la autora: Nótese la diferencia entre "el despertar" de Sasuke y el de Naruto xD]
Esta sería una extraña misión… conquistar a un Uchiha. Todo por un arranque que tuvo en el momento, siempre terminaba hablando de más cuando se enojaba. "Bueno. Lo hecho, hecho está. Ahora habrá que cumplir", pensó. Con todo el sueño que tenía, decidió tomar una ducha rápida. Al salir del baño, supo que ya era tiempo. Se posicionó para hacer ese jutsu, concentrándose y cerrando sus ojos.
-¡Oiroke no Jutsu!
En medio de todo el humo color blancuzco que había generado, apareció… ella [sin la música, sin la música xD]. Sus dorados cabellos se habían vuelto más largos, su cuerpo había cambiado totalmente. Su voz ya no era estridente y chillona, sino que se volvió suave y delicada. Volvió a mirarse en el espejo, lo único que no había cambiado en él eran sus brillantes ojos celestes y su enorme y hermosa sonrisa. Lanzó una característica risita zorruna y se dirigió a su armario para buscar qué ponerse.
Se dio cuenta que no tenía nada que le quedara bien. "Claro, con razón cierre de mi campera no me cierra en la parte de arriba… ¡Ahora tengo pechos!". No se le ocurrió mejor idea que ir a la casa de su amiga, no tenía otra a quién pedirle ayuda. Se ató el cabello con dos lazos a los costados, se puso sus sandalias azules y salió de la casa. Los shinobis de Konoha no podían creer lo que veían. Naruto no lo notaba, pero todos los hombres la miraban devorándola con los ojos. Es que, a pesar de que caminara como un chico y se vistiera como tal, era hermosa. Además que su diminuta campera y pantalones ajustados en la cintura podrían matar a cualquiera.
Él siguió su camino sin percatarse de esas miradas pervertidas, hasta aquella casa. Con una gran sonrisa, tocó la puerta emocionado. Al oír esos golpes, la pelirrosa se dirigió hasta la entrada. Abrió la puerta despreocupada, pero lo que vio a continuación la dejó perpleja.
-Good morning, Sakura-chan –de lo más contento.
-¿¿Na-ru-to??
"¿Ese es él?... es, es… hermosa" dijo para sí la Haruno, aun sorprendida. Nunca había visto al rubio de esa manera tan diferente, al mismo tiempo que su sonrisa, sus ojos y sus marquitas en las mejillas revelaban su verdadera identidad. Lo dejó pasar a su casa y cerró la puerta, algo molesta. "Aun así no va a poder contra mí", pensó.
-¿A qué viniste, Naruto?
-Es que… jeje… ya viste como me queda esta ropa… Entonces quería preguntarte si no tenías algo para prestarme dattebayo.
-¿Y por qué tendría que prestarte? ¡Arreglate solo! –cruzándose de brazos.
-¡Por favor! –pidiendo de rodillas- No tengo a quién pedirle, vos sos la única que sabe sobre esto. Además si me ve así, Sasuke no tardará en darse cuenta que soy yo.
La pelirrosa recapacitó, pensó en todo lo malo que le había hecho a Naruto, todos los golpes y palabras hirientes. Decidió apiadarse de su situación y, dando un pesado suspiro, le dijo…
-Está bien. Te ayudo. Acompañame.
Lo tomó de la mano y lo llevó hasta su habitación. Para sorpresa del rubio, todo allí era color rosa. En distintas gamas; fucsia, chicle, rosa claro, oscuro. Tanto que ya dañaba la vista. Ella empezó a buscar algo en su ropero para prestarle a Naruto, sabía que él no entendía nada de moda, así que tendría que decidirlo sola. Encontró una especie de vestido rojo, pero ese no podía ser… era idéntico al que siempre llevaba ella y, además, le iba a quedar demasiado abierto, debido a que su busto era mayor que el de ella. "Hasta esa suerte tiene este baka".
Siguió buscando, mientras el ojiazul se sentaba en su cama a mirar el techo. Sin que él se diera cuenta, la vio venir con una enorme cantidad de prendas. Ella las arrojó en la cama, mientras el rubio la observaba como sin entender.
-¿Qué es todo esto, Sakura-chan? –preguntó, intrigado.
-Esto es todo lo que te tenés que probar para ver qué es lo que mejor te queda.
-¿¿Qué?? Yo me pongo lo primero que encuentro y ya está.
-¡Ni se te ocurra! La belleza duele, Naruto, ahora te la aguantás.
Así estuvieron un buen rato mientras el de ojos azules se probaba toda esa pila de ropa. Una pollera blanca con una camisa a cuadros… no. Una remera fucsia y unos jeans… tampoco. Un vestido largo y negro… menos. En el momento en que estaba a punto de tirarse por la ventana para que lo dejara en paz de una vez, encontró lo que buscaba. La Haruno le entregó un vestido color naranja por encima de las rodillas y sin mangas, justo el color que más iba con él. Fue directo al baño, se lo colocó y volvió devuelta hasta ella para escuchar su opinión.
-¿Qué te parece éste dattebayo? –dijo, agotado.
-¡¡Kya!! Es perfecto, Naruto –sonriendo- Te queda divino.
-Uff… menos mal –exhalando pesadamente- Ah… me siento tan raro vestido así.
-Extraña, extraña –lo corrigió la de cabellos rosados- Acordate que ahora sos una chica.. ¡Ah! Y en los pies no podés llevar esas sandalias de gennin.
-¡¿Por qué?!
-¡Porque lo digo yo! Vení, probate estos zapatos.
Le ofreció unos zapatos de tacón no muy altos –para que no se mate^^- del mismo color que el vestido. Se preguntarán que hacía Sakura con ropa de ese color, si no le combina con el cabello. Los había comprado para una fiesta, pero al final no los había usado nunca porque, efectivamente, no iba con ella. Con dificultad el de cabellos dorados se los puso y caminó un poco con ellos. A pesar que eran incómodos debía hacer el esfuerzo por lo de la apuesta.
-¡Bien! –contenta, olvidando el propósito de lo que estaba haciendo- Ahora necesito maquillarte.
-¡No, Sakura-chan! –ya sin fuerzas.
-¡Dejá de quejarte por todo! Si Sasuke-kun te ve esas marcas en la cara se va a dar cuenta enseguida de quién sos.
Lo llevó hasta donde tenía un gran espejo y una mesa repleta de make-up. Le indicó que se sentara en la silla y comenzó su trabajo. Logró cubrir esas marquitas, alargar sus pestañas y pintarle los labios con un líquido brillante. Al terminar, el Uzumaki se miró en el espejo. Se sorprendió al verse de esa manera, ni el mismo se reconocía. Sakura prosiguió a peinarlo como se debe, ya que él solo recogió su cabello rápidamente para salir.
Cepilló los suaves cabellos, los separó en dos y decidió armar las dos colas de caballo. Las ató con dos lazos del mismo color que el vestido y los zapatos. El resultado fue brillante. Realmente no era el mismo. La ojiverde había logrado que se viera aun más linda. El ojiazul por fin pudo descansar de la moda y los cosméticos, relajándose unos momentos en su asiento.
A penas si pudo tranquilizarse por un rato, debido a que recordó la razón por la que hacía todo eso . Se levantó de su asiento como un resorte y tomó del brazo a Sakura, sacándola a rastras de su casa. "¡Demonios! En verdad se ve bonita" pensaba con bronca mientras lo seguía. Naruto caminaba a paso firme con los tacones, intentando no caerse. Sakura solo caminaba tras él, arrepintiéndose de haberlo ayudado.
Llegaron a una de las calles principales de Konoha, esa que estaba llena de negocios con muchas personas alrededor. Pararon al lado de un arbusto, en donde no estorbaban el paso a la gente. Los jóvenes de la villa volteaban a ver a las dos chicas que estaban allí esperando a que el azabache pasara por ese lugar. Aunque solo una de ellas llamaba la atención… [Esa es Naruko, si señor!!]
-¿Estás segura de que Sasuke va a venir?
-Si. Todos los sábados viene solo por este lugar a esta hora aproximadamente.
-Wow. ¿Tanta obsesión tenés por él que lo seguís a todos lados?
-¡Callate, baka! –golpeándole la cabeza.
-¡Au! –sobándose- Allá viene, ¡Escondete, Sakura-chan dattebayo!
Justamente, ambos pudieron divisar al ojinegro. Sakura saltó detrás de los arbustos. Al cabo de unos segundos pensó "¿Y ahora por qué rehago caso a este tonto?" con una gran gota en la cabeza. El Uchiha venía caminando tranquilamente con las manos en los bolsillos. Se lo veía pensativo, aun así él siempre tenía que verse como el más cool.Naruto no supo qué hacer, solo lo miró, inmóvil. En un momento el pelinegro levantó la vista, saliendo de sus pensamientos. Sus miradas se cruzaron, zafiros y amatistas chocaron al unísono. Ninguno de los dos pudo apartar sus ojos del otro.
Merece un review? Vamos, no sean malos! (ojitos). Nos vemos en la conti si ustedes me ayudan! Bye Bye~!
