Holaa! Como están? Muchas gracias por sus reviews, en verdad me alegran el día :) A todos los que no les pude responder porque no tienen cuenta aquí en FF de verdad les agradesco muchísmo sus molestias! Este capi está un poquito triste, espero no deprimirlas xD Este es el anteúltimo, si! En el próximo termina el fic! No les saco más tiempo, que lo disfruten~!


Capítulo 6 ~ Confianza y perdón. ¿Lo perdimos todo por un tonto juego?

Al escucharlo pronunciar su verdadero nombre quedó paralizada. "Pero… ¿Cómo?". No podía creerlo. Aun así estaba completamente segura de haberlo oído de los labios del Uchiha. Se separó unos centímetros de él, apartando la vista de sus ojos. Posó su mano sobre el brazo con el que el pelinegro la tenía. No dijo ni una palabra, en verdad no sabía bien qué decir en ese instante.

-Lo sé… siempre lo supe –dijo, rompiendo el silencio- No necesitás ese disfraz, usuratonkachi.

-Pero… entonces ¿Por qué permitiste que llegáramos tan lejos? –confundida.

-¿Todavía no te diste cuenta? Yo… siento algo muy fuerte por vos, por el Naruto de siempre… en estos días me di cuenta de todo –acariciando su mejilla- Dejá ese jutsu. Quiero mirar a los ojos al chico insoportable, molesto y lindo de siempre.

Así lo hizo. Entre una nube de polvo apareció la persona real. El Uzumaki, enfundado en su camperita naranja y sus pantalones del mismo color. El cabello corto, sus marquitas, pero las mismas sonrisa y mirada. Aunque la primera ya no estaba en su rostro y la segunda había perdido esa emoción destellante. No podía mirarlo a los ojos. Tampoco decía nada. Naruto había logrado lo que quería. ¿Pero quería que fuese de esa manera?

Esa era la causa de su tristeza. El ojinegro notó todo eso en la expresión del rubio, lo que lo sorprendió y preocupó. Aun seguían frente a frente, muy cerca pero sin intenciones de separarse. El dueño del sharingan acarició la bronceada mejilla, mientras intentaba hacer que el ojiazul volviera a mirarlo.

-¿Por qué estás triste, Naruto? ¿No querías esto? ¿Algo anda mal?

-No, no es eso ttebayo… es que…

-Ya sé –lo interrumpió- Sakura, salí de atrás de esos árboles. ¿Por qué nos espiaste todo este tiempo? Me tenés harto.

Efectivamente, la pelirrosa que se había escondido tras una planta para no ser vista y a la vez escuchar todo, hizo su aparición. Sonreía nerviosamente, mientras se quitaba los anteojos y el ridículo sombrero. Caminó hasta ellos algo insegura, con miedo de que el moreno la asesinara.

-Hola, Sasuke-kun –risita- Bueno, Naruto. Tengo que admitir que ganaste.

-¿Ganar qué? ¿Naruto? –preguntó intrigado el azabache.

-Sasuke, yo no quise…

-Yo le explico –interrumpió la inoportuna- El otro día me peleé con él porque me dijo muchas cosas horribles después de que me rechazaras. [Palabras de la autora: Mentiraaaa, fue ella la que le dijo cosas horribles a Naru-chan] Entonces, entre todo su berrinche y su enojo por quién sabe qué, Naruto me propuso una apuesta para demostrar que "él lo puede todo" y que el problema soy yo. Dijo que si en tres días lograba que vos le dieras un beso, yo tendría que cocinarle ramen durante una semana. Y si yo ganaba, él sería mi exclavo por el mismo tiempo. Tendré que ponerme a cocinar –risita falsa.

-¿Es eso cierto, Naruto?

Sasuke cambió totalmente su actitud. Su rostro expresaba sorpresa, así como también disgusto y enojo. La realidad fue que él sintió como si una daga se clavara en su corazón al escuchar las palabras de la ojiverde. "¿Todo esto fue una mentira?". No podía creer que todo lo que había pasado, su mirada, su sonrisa, hasta ese beso, todo hubiese sido falso. "Pero lo es, Naruto me mintió". Se separó de él rápidamente. El rubio lo observaba, arrepentido de todo eso. En cambio, en ese momento era el Uchiha quien no le dedicaba ni una mirada.

-Sasuke, sí, lo de la apuesta es verdad. Pero todo lo que viví con vos…

-Me engañaste –lo interrumpió, casi en un susurro- ¿Por qué tenías que jugar conmigo?

-¡No es así dattebayo! –al borde del llanto- En este tiempo me di cuenta de todo lo que sentía por vos, tenés que creerme.

-¿Cómo voy a creerle a alguien que me usó de una forma tan estúpida? –apretando los puños, aun con la mirada baja- ¿Yo valgo una taza de ramen para vos, Naruto?

-¡No, Sasuke, vos… -intentando contener su llanto inminente- v-vos…

-¡Basta, Naruto! –levantando la vista hacia los ojos del rubio- Destruiste nuestra amistad, mi corazón y todo lo que había en mí. ¡No quiero volver a verte nunca!

El Uzumaki no pudo articular palabra alguna. El otro lo miraba directo a los ojos, de una forma en la que jamás lo había hecho. Con odio, rencor. No como antes, que eran unos niños y ni siquiera estaban seguros de lo que sentían. Parecía como si toda esa dulzura de un momento atrás se hubiese derrumbado en un instante. El de cabellos dorados no podía hacer nada, no sabía qué decir. Sasuke tenía razón, él le había mentido todo ese tiempo. "Otra vez yo y mi bocota… ¿Llegará el día en que aprenda a callarme?".

Sin decir una palabra más, el ojinegro giró sobre sus talones y empezó a caminar rápidamente. El rubio siguió sin poder moverse, simplemente no podía detenerlo. Una gran tristeza lo recorría por dentro, haciéndolo apretar sus puños con fuerza. La Haruno, quien por dentro festejaba lo que acababa de ocurrir, se acercó hasta él. Actuando falsamente como siempre, colocó una mano en el hombro de Naruto. Él volteó a mirarla, estaba muy enojado con ella pero mucho más lo estaba consigo mismo. Ninguno dijo nada, solo se encaminaron hacia sus casas.

Por su parte, el moreno seguía caminando a toda velocidad. La lluvia había cesado, aun así algunas gotas caían al piso. No, no era la llovizna, eran los ojos del chico. Aunque le pareciera imposible permitirse eso, era la verdad, Sasuke estaba llorando; como nunca antes. No entendía por qué, o no quería hacerlo. Pero ya no podía contenerse. Ya estaba cerca de su casa, deseaba llegar de una vez. "Necesito aclarar mi mente". Caminó hasta la entrada y abrió la puerta. Entró, dando un pesado suspiro. Secando con fuerza las lágrimas de sus ojos negros, se dirigió hasta su cuarto.

Estaba tiritando debido a la ropa mojada pegada a su cuerpo. Esa que, hacía un momento, vivió el calor de Naruto que no había permitido que sintiese frío. "¡Kuso! ¿Por qué todo me hace acordar a él?". Sacudió su cabeza, como si eso lograría que dejase de pensar en el ojiazul y en lo que acababa de pasar entre ellos. Tomó algo de ropa y se cambió. Fue hasta el baño y se lavó la cara para limpiar los restos de aquella noche. "Todo lo que hice fue por nada. Qué ingenuo fui".

Se sentía tan estúpido por haber caído de esa forma en semejante tontería. Se dejó llevar por esa sonrisa, esos ojos. "Es un dobe… ¿Se creía que me iba a enamorar de unas curvas?". Hacía rato que ese tonto había llamado su atención. Desde que tuvo ese sueño que no podía apartarlo de su mente y, estando junto a él en esa forma aunque sea, podía tenerlo cerca. "Se pensaba que yo, teniendo el sharingan, no me iba a dar cuenta que eso era un jutsu". [Palabras de la autora: Se los dije, a un Uchiha no se lo puede engañar xD Sasu ya sabía].

Caminó hasta su cama. Levantó las sábanas y se acostó, tapándose con ellas. Tenía el presentimiento de que esa noche no podría dormir. Su mente no paraba de recordad todo lo que había pasado en esos tres días. Todas las locuras que hizo por él. "Todo por nada". Se gastó todo su dinero, casi se pelea con Kiba por celos, se subió a una terrible montaña rusa, cantó en un Karaoke un tema romántico solo para él. A la vez, recordaba todas las actitudes del Uzumaki. Sus grandes sonrisas, las veces que se preocupó por él, sus sonrojos, el brillo de sus ojos azules.

Él más que nadie sabía que esos ojos eran el espejo de lo que realmente sentía, no podía mentirle. "Entonces… ¿Por qué?". Cuanto más pensaba peor se sentía. No podía entender la razón del ojiazul para hacerle algo así. "¿Acaso me odia?". Su mirada volvió a llenarse de lágrimas imposibles de contener. Éstas rodaban por sus mejillas e iban a parar a la almohada. "Te odio, Naruto… te odio porque… no puedo dejar de quererte". Apretó sus párpados y abrazó la almohada con fuerza. Así, entre sollozos, odio y amor, Sasuke por fin logró conciliar el sueño.

Naruto no podía. Él había llegado a su hogar hacía rato y, a pesar de que ya era tarde, no podía dormir. Estaba doblando toda la ropa que había pedido prestada para esos días. "Yo soy el único culpable de que esto pasara". Guardó todo en una bolsa, las remeras, vestidos, polleras. También los zapatos y los cosméticos. El vestido de Hinata, aquel que estaba húmedo sobre su cama, lo dejó para el final. Se quedó mirándolo por unos segundos, recordando lo que había vivido con él ese día. "Ayer, ya pasaron las doce hace rato".

Esos labios que tanto había anhelado. Aquellos que se unieron a los suyos, y a la vez, le dijeron muchas cosas dolorosas. "¡No quiero volver a verte nunca!". Recordar esas palabras desgarraba su alma. "Destruiste nuestra amistad". Era cierto, todo lo que él decía. "Mi corazón y todo lo que hay en mí". Esto último fue lo que más lo entristeció. Se dejó caer en la cama, al lado del vestido de seda. Sus sollozos comenzaron a oírse en esa silenciosa habitación. Las lágrimas rodaban copiosas por su rostro. "¡Yo sabían que esto no tenía sentido!".

Así como estaba apoyó su cabeza sobre el vestido, mientras que con sus manos se aferraba a él. "Tiene su perfume…". Todos los recuerdos llegaron a él. Las imágenes pasaban por delante de sus ojos. Esas sonrisas sinceras, sus actitudes desinteresadas, sus celos, su voz. Sasuke había cambiado por él durante ese tiempo que pasaron juntos. "Estuvimos más cerca de lo que hemos estado durante todos estos años". Todo por un momento de locura, hablar sin pensar. "Esa es mi especialidad".

No dejaba de lamentarse, así como tampoco de llorar por lo que había ocurrido. Se aferraba a ese vestido, arrugándolo un poco. "Yo solo quería estar cerca de él… no quería que todo terminara de esta forma". Ya nada le importaba, sabía que el Uchiha no lo perdonaría. Aun así ¿por qué no lo intentaba? "Sasuke". Repitiendo su nombre en su mente, se fueron cerrando sus ojos rojos por el llanto. Cayó rendido a un sueño profundo.

---

La mañana del día siguiente había llegado. Con ella, un cielo sin presencia de nubes hacía su aparición. Los rayos del sol que se colaban por la ventana chocaban contra su rostro, haciéndose un poco molesto. Éstos recorrían su espalda, aun cubierta por su campera. Las cortinas se movían levemente debido a la brisa, arremolinando sus claros y suaves cabellos. Eso logró despertarlo, haciéndolo abrir levemente sus ojos. Parpadeó varias veces y se estiró en la cama.

Se levantó muy despacio, mirando la prenda que había estado debajo de su cara la noche anterior. Ésta estaba algo humedecida por las lágrimas que había derramado. Suspiró pesadamente, restregando sus zafiros ojos con sus manos. Devuelta volvió su pesar a su mente. Todo lo horrible que le había ocurrido. Ni siquiera el sueño pudo borrar esos recientes recuerdos. "Nada lo hará". Esa mañana, todo iba a volver a la normalidad para Naruto. "¿O peor que siempre?".

Se arregló y se vistió bien para salir de su casa. La seriedad invadía extrañamente su rostro, sus ojos delataban su tristeza. Tomó las bolsas de su habitación y se dirigió hasta la entrada. Abrió la puerta con desgano y salió de su casa. Era un bello día, el cielo azul, el sol radiante. "Pero para mí no lo es". No podía dejar de recordar a Sasuke. Aun así, mientras caminaba hacía un gran esfuerzo para no pensar en todo eso. Decidió ir primero a la casa de su "amiga", la pelirrosa. "Luego iré a lo de Hinata".

Al llegar, tocó su puerta ya sin ganas. Dentro de la vivienda, estaban Sakura e Ino, charlando y riendo. La Haruno le contaba a su amiga sobre lo que había pasado la noche anterior, ambas burlándose de la suerte del rubio. Al escuchar los golpes, la ojiverde se puso de pie y le pidió a la otra chica que la esperara. Abrió de lo más sonriente, encontrándose con un Naruto totalmente diferente al de siempre.

-Hola, Naruto. ¿Viniste a cobrar lo de la apuesta? –fingiendo preocupación- ¿Por qué estás tan triste?

-No, eso no importa. ¿Todavía me preguntas eso? –indignado por la absurda pregunta- Te traje la ropa que me prestaste. Gracias.

-Por nada. ¿No querés pasar? –sonrisa falsa.

-Vení, Naru-chan, así nos contás como te fue con Sasuke-kun –se escuchó la voz irritante de Ino.

-¿Sabés qué, Sakura? –furioso- Vos y tu amiguita la zorra se pueden ir bien a la mierda.

Esa contestación por parte del bondadoso Uzumaki dejó helada a la pelirrosa. El chico le arrojó las bolsas en la cara y se marchó rápidamente de ese sitió. Ambas se miraron confundidas.

-Sakura, ¿El baka ese me dijo zorra? –sin poder creerlo.

-Si, y te mandó a la mierda también –cruzándose de brazos, mientras cerraba la puerta.

-¡Nos dijo a las dos, frentuda! –agitando el puño.

El de cabellos dorados siguió su camino a toda velocidad. Ese no era uno de sus mejores días. "Yo diría el peor". Además de saber que ella había tenido mucho que ver con la pelea que tuvo con el azabache. No soportó esa clase de burlas y, que se lo haya contado a Ino, fue lo peor que podía hacer. Apretando sus puños se encaminó hasta la casa de su otra ayudante.

Al llegar, tocó la puerta con los mismos ánimos que traía desde la mañana. Esperó a que le abriera mirando al piso, concentrándose en la nada misma. Un hombre alto vestido con un kimono oscuro abrió la puerta. Esto sorprendió al ojiazul, quien no sabía que hacer en ese momento. Ese tipo se veía muy serio, mientras recorría con su mirada blanca el cuerpo del recién llegado.

-¿Qué se te ofrece, muchacho? –preguntó, con un tono severo en la voz.

-Y-yo quería ver a Hinata –nervioso- ¿Ella está?

-Si. Ya la llamo.

Lo vio entrar a la casa nuevamente. "Ese debe ser su padre…". Luego de esperar unos momentos, la dueña del bakyuggan hizo su aparición. Al ver quien era se alegró mucho lo que la hizo sonreír. Pero al ver la expresión que tenía el Uzumaki, se preocupó al instante.

-Buenos días, Naruto-kun.

-Buenas, Hinata –desganado.

-¿Te… pasa algo? ¿Estás bien?

-No te preocupes, estoy bien –intentando en vano sonreír- Venía a devolverte el vestido. Sakura te da las gracias por él –entregándole la bolsa.

-No es nada –tomándola tímidamente.

No podía evitar impacientarse al verlo de esa manera. Sabía que Naruto no era así, algo grave debía estar ocurriéndole. Guardó silencio unos segundos, pensando en qué podía hacer para animarlo un poco.

-Naruto-kun… si te sirve de algo… recordá siempre que no existe nada imposible en esta vida. Si deseás algo con todas tus ganas, eso se cumple. Y vos tenés la fuerza para lograr lo que te propongas –sonriendo.

Esas palabras tocaron al de ojos celestes. Clavó su mirada en ella, mientras reflexionaba sobre su sabio discurso. La pelivioleta tenía razón, todo se puede. "Si lo intento… tal vez logre que Sasuke me perdone". Luego de pensar en lo que debía hacer, asintió para sí. Volvió a mirar a la chica, esta vez con más ánimos que la anterior. Besó su mejilla y salió corriendo de ese lugar.

-Naruto-kun… -dijo en un susurro, mirando como se alejaba.

Ya no tenía dudas. Pensaba hacer hasta lo imposible por el ojinegro. Avanzaba rápidamente, buscando el camino para llegar a esa casa. "Yo fui una vez… creo que es por acá". Estaba tan decidido que ni siquiera pensó en lo que iba a decirle. Como es él, saldrá de esa situación. Por ese lugar no se escuchaba nada, era una calle desértica. Solo sus acompasados pasos y su respiración agitada rompían lo tranquilo del ambiente. Desde lejos pudo divisar esa casa, por lo que sus ojos de cielo volvieron a brillar. Se detuvo frente a la entrada, respiró profundo y se decidió a tocar el timbre.

En el interior de la vivienda, se encontraba el pelinegro sentado en un sillón. Su mirada estaba perdida en la nada, con los ojos vacíos por haber llorado la noche anterior. Permanecía inmóvil, sino fuera porque aun respiraba parecía sin vida. Estaba cansado de pensar en Naruto, quería olvidar. Al escuchar el sonido del timbre, giró su cabeza en forma robótica hacia la puerta. Exhalando pesadamente, se levantó de ahí y caminó lentamente para abrir.

Allí lo vio, el culpable de su sufrimiento estaba frente a él. "¿Por qué me mira de esa manera? ¿Acaso quiere hacerme sufrir más?". El Uzumaki había quedado sin palabras al volver a verlo. "Estaba… ¿llorando?". Después de unos instantes de miradas en silencio, el Uchiha decidió cerrar la puerta. Con rapidez Ninja, el rubio lo detuvo con una mano, no quería dejarlo ir de nuevo.

-¡No, Sasuke! Tengo muchas cosas que quiero decirte.

-Entonces hablá de una vez, Naruto –sacando su mano de la puerta y cruzándose de brazos.

-Yo… yo –mientras sus ojos se llenaban de lágrimas- no quería que todo fuera de esta manera.

-¿Ah, no? ¡¿Y por qué carajo me usaste en esa estúpida apuesta?! –furibundo.

-¡Yo no te usé dattebayo! –con la voz temblorosa- Desde el momento en que cruzamos nuestras miradas me di cuenta que algo cambió en mí.

-Decís que no, pero vos mismo aceptaste que eso era un simple juego del que yo fui víctima.

-Me equivoqué, Sasuke. Yo lo sabía desde el principio pero –hizo una pausa- quería estar cerca de vos.

-¡El fin no justifica los medios, Naruto! –mirándolo fijamente- No era necesario hacerme creer que querías estar conmigo sinceramente y, peor, disfrazado de "Naoko". ¿Cómo puedo confiar en vos después de esto?

No pudo soportarlo. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos del Uzumaki. Era un llanto silencioso, bajó la mirada y apretó sus dientes. Ya no sabía como convencerlo de que estaba diciendo la verdad. El moreno solo lo observaba con indiferencia, a pesar de verlo llorando de esa manera no pensaba creerle solo por eso. "Aunque verlo así me destroce por completo".

-S-Sasuke… tenés razón, soy un idiota, te mentí… pero… lo que quiero que sepas es que estos últimos días fueron los mejores de toda mi vida –subiendo la mirada- Yo… ¡te amo, Sasuke dattebayo!


Y? Qué les pareció? Qué creen que hará Sasuke? Perdonará a nuestro Naruto, matará a Sakura? xD

Eso lo verán en el próximo capi que es el último! Si me dejan sus lindos reviews vana enterarse como termina esta historia de amor, tristeza, canciones y parques de diversiones (?) jaja!

Espero sus críticas, ya sean buenas o malas^^ Nos leemos!

Sayo~!