Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Bienvenidos a esta historia, es la continuación de "La gran aventura" Así que si aún no la leen pues a lo mejor se pierden un poco con esta, por que tiene algunas referencias a ella, pero por lo demás espero que les agrade, disfruten.

¡Como hemos cambiado!

Capitulo 8: No hay por que dar gracias.


"Querido Arnold... aun te amo". – Piensa Helga mientras camina por las calles de Hillwood, mirandolas vacías. – "Camino lentamente, y cada lugar por donde paso me recuerda tu estúpida cara. ¿Porque sigo enojada? Ya debería haberme acostumbrado, creí que el salir este día me haría olvidar esa tonta promesa. ¡Rayos, otra vez estoy hablando contigo en mis pensamientos, como si pudieras escucharme..." – ¡¡¡Te detesto torpe cabeza de balón! – Grita un poco molesta.

– ¡Helga! – Escucha un grito detrás de ella.

– ¿Hey, enamorados, que hacen por aquí? – Responde al ver quien la llama.

– ¡Vamos al supermercado, por que a Brainy se le olvido comprar los arándanos para la salsa! – Explica Lila tomada del brazo de su ahora novio, quien la acepto después de que ella se le declaro.

– ¡Que torpe eres Bray! – Le reclama cariñosamente. – ¡El primer día de gracias, que pasas con tu novia y haces esto! – Le dice moviendo la cabeza negativamente y chasqueando los labios.

– ¡Es que estoy nervioso, el papá de Lila es una persona muy especial! – Dice preocupado.

– ¡Ya te dije que el esta muy contento; hace mucho tiempo, que el no tiene una cena de acción de gracias como esta, y le agradece mucho a tus padres, que nos aceptarán ! – Le dice su novia con cariño.

– ¡Vamos Brainy, tranquilo, tienes mucha suerte de tener una novia tan dulce y comprensiva! – Dice Helga entre sarcástica y sincera, mientras le da palmadas en el hombro. Lila sonríe, al verlo sonrojarse. Helga la mira y le da una mirada de entendimiento. – ¡Ya debo irme, quede de ir a ver a los abuelos de Arnold, antes de la cena con mis padres! Aparte a la torpe de Olga se le ocurrió invitar a Andrew a cenar.

Lila se sorprende un poco. – ¿Estas segura de que es una buena idea? – Pregunta intranquila recordando lo que les confeso, sobre el, a ella, Phoebe y Miki hace algunos días.

Helga la mira y se encoge de hombros. – Fue ella quien lo invito, tal vez eso sea bueno. Puede que le este empezando a gustar, y así yo pueda dejar de pensar esas tonterías. – Explica Helga, en tanto Brainy las mira intrigado.

– ¡Ojalá sea así, Helga! – Comenta Lila con esperanza. – ¡Debemos irnos, se hace tarde! – Mirando su reloj. – ¡Nos vemos el lunes! – Dice jalando a Brainy que se despide con la mano.

– ¡Si, adios! ¡Se cuidan! – Les grita Helga sonriendo.

Los ve desaparecer tras una esquina, y sigue caminando, con una rara aprensión en el pecho. Después llega a la pensión y toca el timbre, el abuelo es quien abre.

– ¡Mujercita! – Dice al verla. – ¡Bienvenida!

– ¡Hola abuelo Phil! ¿Como estas? – Responde ella contenta.

– ¡Yo muy bien pequeña! ¿Y a ti como te ha ido?

– Ya sabes, igual.– Sonriendo de lado. – ¿Como sigue la abuela? – Cambiando el tema.

– ¡Extrañandote, hacia mucho que no venias y ahora que no puede salir de la cama, ya esta desesperada!

– ¿Que es lo que tiene?

– ¡Solo es gripa, pero es tan necia que se le ha constipado un poco!

– ¿Puedo ir a verla? Le traje unos dulces.– Dice Helga mostrando un paquete.

– ¡Claro hija, sube! – Le dice Phil, siguiendola al primer piso por las escaleras.

– ¡Pookie, mira quien vino a verte!– Le exclama a su esposa.

– ¡¡¡Eleanor!!! – Grita la abuela al ver a Helga.

– ¡Hola Gertie, me han dicho que te has portado mal! – Dice Helga poniendo las manos en la cintura, y mirando con ternura a la anciana que ha sido una verdadera amiga con ella.

– ¡Es que este anciano no me deja hacer nada! – Dice señalando a su esposo.

– ¡Gertie, es por tu bien! – Explica Helga. – El pobre abuelo solo se preocupa por ti. – La anciana le sonríe. –¡Si prometes que lo vas a obedecer, te doy el regalo que traigo para ti!

– ¡Esta bien! – Responde segura.

– ¡Muy bien, toma! – Entregandole el paquete.

– ¡DULCES! ¡Gracias Eleanor!– Dice contenta.

El abuelo sale de la recamara tras esto, le agrada mucho como es Helga con su esposa, es como tener una nieta. Después de un rato de estar en la sala, escucha que alguien baja las escaleras.

– ¡Ya me voy abuelo, Gertie se ha quedado dormida!

– ¡Gracias por venir a visitarla Helga, eso la anima mucho!

– ¡Voy a venir mas seguido! ¿No necesitas que te ayude en algo, en la casa?– Pregunta Helga.

– ¡No mujercita, los inquilinos me ayudan mucho, y Susie, ya esta haciendo la cena! ¿No quieres quedarte?

– ¡Me encantaría, pero Olga invito a Andrew a la cena y tengo que ir por el a la parada de autobuses!

– ¿Andrew... es tu maestro, cierto?– Pregunta viendola a los ojos.

Helga desvía la mirada. – ¡Es invitado de Olga! – Explica.

– Entiendo... – Dice el anciano sonriendole. – ¡Cuidate mucho! ¿Quieres? – Abriendo la puerta.

Helga sonríe tristemente. – ¡Nos vemos abuelo! – Despidiendose con la mano. Después solo pisar la calle, comienza a correr, sin voltear atrás.

Corre sin detenerse, no entiende porque, tiene este sentimiento extraño desde que despertó. Cuando se detiene a descansar se percata del lugar donde esta. – ¡El mismo muelle, siempre el maldito, mismo muelle! – Suspira y se queda mirando el río. Recuerda la primera vez que estuvo en ese lugar y ella y Arnold, se encontraron, y recuerda también como se comenzó a hundir el Mayflower. – ¡Pfff! Ja, ja, ja, siempre que recuerdo eso, me parece estúpido...

– ¿Que es estúpido? – Escucha una voz masculina tras ella.

Helga voltea y lo mira. – ¿Creí que nos veríamos en la parada de autobuses? ¿Que haces aquí?

Andrew se acerca a ella y mira hacia el agua. – ¡Quería saber si era cierto que no venias! – Voltea a verla.

Ella frunce el ceño. "¿Quien rayos se cree el para comprobar nada?" – ¡Eso es algo que no te importa! – Replica ella dirigiendose a la calle.

– ¡Helga! – Dice Andrew tomandola del brazo. El la mira extraño.

– ¿Q- que? – Dice nerviosa y sonrojada. Andrew parece querer decir algo... – ¡Ya vamonos, ya es tarde! – Dice ella soltandose del agarre. El la sigue en silencio.


Arnold mira el arroyo que pasa junto a San Lorenzo, recordando que hoy es el día especial de el y Helga, recordando su promesa...

~ 0~

–¡Arnold! – Dice ella sorprendida. – ¿Que haces aquí?

– Yo pregunte primero. – Dice el parándose junto a ella.

– ¡Je, es que recordaba la vez que nos encontramos aquí y el Mayflower, se volvió a hundir! ¡Puggh! – Haciendo una pantomima con la mano.

– ¡Es cierto eso fue gracioso, al final de cuentas, Je, je! – Arreglando la mochila que lleva al hombro.

– ¿Y ahora me dirás que haces aquí?– Pregunta intrigada.

– ¡Huyendo de casa!

– ¿De nuevo? Pero tu ya estabas resignado... digo

– ¡Ven! – Dice el tomándole la mano, y jalándola con rumbo desconocido.

– ¡Espera! ¿A donde vamos? – Dice ella siguiéndole el paso.

– ¡Aquí! – Dice Arnold soltándola.

– ¿El gran Pete? ¿Porque venimos aquí? – Dice intrigada.

– ¡Supuse que no soportarías estar con tu familia y me dije, hagamos de este, nuestro día especial! – Responde sonrojado.

– ¿Día especial? – Levantando de un lado la ceja.

– ¡Vamos, sube! – Ayudándola a subir. – ¡Bien que hay aquí...- Sacando cosas de la mochila.

Helga lo mira, el saca un par de emparedados, un bote de mermelada, y unos bisquets, con una botella de refresco y vasos. – ¿Y esto? – Dice ella recorriendo con la mirada las cosas de la casa club.

– ¡Tenemos emparedados de pavo, bisquets con mermelada de arandano y Yahoo soda, es nuestra cena de acción de gracias! – Explica muy contento.

– ¡Bien! Me agrada la idea, ya tenia hambre. – Sonriéndole de vuelta, y sentándose junto a el.

– Helga...

– Dime.

– ¡Prometo celebrar contigo, este día siempre, por que gracias a ti tengo mucho que agradecer, como el viaje que pronto vamos a realizar, y tu amistad! – Alzando su mano derecha. Helga sonríe.

– ¡Yo también lo prometo, porque también tengo mucho que agradecer, como tu amistad y esta cena!

Después de eso brindaron y sonrieron un largo rato, sin saber que en el futuro esa promesa seria rota por uno de ellos...

~0~

–¡No pude ni siquiera mantener esa promesa, en estos últimos años hemos compartido este día, y yo te prometí que seria nuestro día especial, y que siempre estaríamos juntos y ahora te abandone! – Dice arrugando el periódico, donde aparece retratada Helga tomada del brazo de un Andrew que la mira muy sonriente. El desarruga la foto y la mira detenidamente. En esa foto ella se ve triste, y esta parada junto a la pintura con la que gano el segundo lugar en el concurso, " Abuelos" es el titulo de la pintura, ella hizo un cuadro de Phil y Gertie, abrazados, mirando al cielo con anhelo. – ¡Entiendo la indirecta! – Hablandole a ella como si lo escuchara. Vuelve a mirar a Helga colgando del brazo de Andrew, y descubre algo. – ¡Ese maldito... – Tras esto sale corriendo hacia su casa. Entra como un remolino.

– ¡Arnold la cena ya casi esta lista! – le dice Stella desde la cocina. – ¿Que pasa? – pregunta al verlo revolver sus cosas.

– ¡Estoy buscando las fotos que me mandaron Phoebe y Gerald, las de el Halloween de la escuela! – Dice exaltado.

– ¡Están ahí en tu mesa! – Le señala.

Arnold las toma, las revuelve y encuentra la que busca, esta Helga con Phoebe, pero hay alguien detrás de ellas, alguien que no estaba posando, Andrew Brown mirando a Helga. Eso lo asusta, ese hombre esta enamorado de ella, puede saberlo, por la estúpida mirada con que la observa.

– ¿Arnold? – Dice su madre al verlo sentarse con las manos temblorosas, mirando esa foto.

– ¡Tengo que ir a hablar por teléfono mama! – Dice el suplicando a su madre.

Ella solo asiente con la cabeza. – No te preocupes , así esperamos a ver si llega tu padre. – Le dice para tranquilizarlo. Después de eso el se dirige al pueblo, mientras ella mira de reojo la foto de Helga.


La cena ha pasado sin contratiempos en la casa Pataki, a excepción de ese momento en que Helga dijo que no tenia nada, por que dar gracias. Luego se tranquilizo y dio gracias por que sus seres queridos estaban bien de salud y por estar con su familia y disfrutar una cena tan deliciosa. Para beneplácito de Olga que se había esforzado en la cocina. Tras esto Bob se pone a platicar con Andrew sobre deportes y Myriam los escucha, mientras Olga y Helga recogen la mesa.

– ¿Y bien, ya te diste cuenta que el te gusta? – Pregunta Olga directamente.

– ¿Que, de que hablas? – Responde Helga molesta.

– ¡Vamos aceptaste que el viniera a cenar!

– ¡Tu lo invitaste! ¿Que querías, que le dijera que no? Es mi amigo, conoces el significado de esa palabra, A-M-I-G-O. y para que sepas, tu eres quien le interesa.

– ¡No lo creo , esas miradas que te ha dado toda la noche, ¡Uf! No, yo se que quien le gusta eres tu, hermanita!

Helga rueda los ojos molesta. – Mira Olga yo, tengo novio, y se llama Arnold, así que no estoy interesada en otra persona y punto, o sea que si lo que quieres es un novio, lanzate con el.

– ¡Helga, yo no...

Ring, ring. Suena el teléfono en la sala.

– ¡Bueno… hola, si ella esta aquí espera! ¡Helga te llaman!

– ¡Gracias Myriam! – Dice tomando el auricular. – ¡Bueno!

– ¿Fuiste al muelle? – Le contesta la voz de Arnold. Ella se queda callada. – ¡Vamos responde!

– ¡Si, no pude evitarlo! – Contesta con impaciencia. Andrew voltea a verla, sabe con quien esta hablando.

– ¡Necesitaba saberlo! – Dice el con alivio. – ¡Perdoname por no estar ahí para ti!

– No te preocupes, sabia que lo recordarías y solo te extrañe un poquito. – Dice ella sonriendo.

– ¿Y cenaste con tu familia? – Pregunta.

– ¡Si y con Andrew! – Responde ella sin pensar.

– ¿Que? ¿Por que con el? – Reclama el celoso.

– ¡Olga lo invito! – Repone Helga.

Arnold desea decirle lo que descubrió de ese hombre, pero como hacerlo si no puede comprobarlo desde tan lejos. – ¡Entiendo! ¿Disfrutaste a tu familia? – Cambia de tema.

– ¡Si este año la cena le quedo deliciosa a Olga! Y como Myriam ya esta mas repuesta fue bastante agradable! – Comenta ella con soltura. Andrew la mira es tan diferente cuando esta hablando con el, algo brilla en ella, algo que no puede explicar.

– ¿Entonces me perdonas? – Repite Arnold.

– ¡Claro que si cabeza de balón! ¡Pero no se si aguante, otro año igual! – dice ella bromeando.

Arnold quisiera decirle que ya pronto va a regresar a su lado para estar juntos pero se detiene, realmente quiere darle la sorpresa. – ¡Pues ya veremos! ¡Debo marcharme!

– ¡Esta bien! Te cuidas mucho, te amo. – Le dice olvidandose de que hay gente a su alrededor.

– ¡Adiós Helga, te quiero mucho, cuidate! – Responde el, y cuelga

Helga se queda con el auricular en la mano, como suele pasarle cuando habla con el, solo pensando en lo feliz que la hace escuchar su voz.

– ¡Debo irme Helga! – Escucha a Andrew hablar tras ella.

– ¡Ah, si te acompaño a la parada! – Dice ella colgando el teléfono.

– ¡Gracias por todo y hasta luego! – Dice el a los demás.

– ¡Hasta pronto Andrew puedes venir a ver los partidos cuando quieras! – Dice Bob.

– ¡Adiós Andrew eres bienvenido cualquier otro día! – Repite Myriam.

– ¡ Nos vemos Andrew! – Se despide Olga.

Salen y caminan por un rato en silencio.

– ¡Gracias por todo Helga! – Dice Andrew finalmente. Ella que caminaba unos pasos adelante voltea a verlo.

– ¡No tienes nada que agradecerme, fue Olga quien te invito, ya vez que puedes acercarte mas a ella! – Explica Helga con una sonrisa.

El la mira con tristeza y baja la mirada. – ¡Olga ya no me interesa, y ese es tal vez, un gran problema!

– ¿Que quieres decir con que ya no te interesa? ¿Acaso esto es un juego? – Pregunta ella molesta.

Entonces el camina hacia ella y la toma de los hombros. – ¡Perdoname! ¡Pero no pude evitar enamorarme de ti! – Helga abre los ojos con incredulidad. Mientras el la abraza.

– ¿Que rayos estas diciendo? – Dice preocupada.

– ¡Te amo Helga, te amo! – Tras gritar esto, el la besa en los labios, ella no puede reaccionar, su cuerpo no le responde, es extraño pero siente un poco de bienestar, cuando se da cuenta de eso, quiere huir, golpearlo, pero no lo logra, entonces… – "¡Helga!" – Escucha la voz de Arnold, gritando su nombre desde el fondo de su alma, y se imagina su rostro, eso le da fuerzas y empuja aparte a Andrew, una sonora cachetada resuena en la calle.

– ¡¿Como te atreves?! ¡Yo jamas pensé que alguien como tú, pudiera hacer algo como esto! ¡Y escucha de una vez esto, yo no te quiero, no me gustas! ¡Ademas sabes que tengo novio y lo amo! ¡ Eres despreciable! Tras decir esto corre hacia su casa, dejando a Andrew totalmente devastado.

Helga entra a su casa y sube las escaleras rápidamente.

– ¿Helga ya regresaste? – Pregunta Olga, asomandose a la recamara de su hermana, solo para verla totalmente blanca y respirando con dificultad. – ¡Por dios! ¿Que te pasa Helga? – Le dice preocupada.

– ¡Llama... a Phoebe por ... favor! – Le responde apenas audiblemente.

– ¡Si, ya voy… – Dice Olga tomando el teléfono. Helga la toma por el brazo.

– Y a… Brainy, también… por favor! – Olga asiente y comienza a marcar el numero de Phoebe, mientras ve a Helga que parece a punto de un colapso. – ¡Necesito a… mis amigos! – Expresa Helga con lagrimas rodando por su mejilla.

Continuara…

¡Ay dios este capitulo hasta a mi me deja de a seis! Espero que les guste, pronto voy a subir el próximo, aunque voy a estar ocupadita esta semana pero voy a hacer un esfuerzote. Nos seguimos leyendo.

Con afecto REI HIKARU CHIBA. See you in the future.