Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Bienvenidos a esta historia, es la continuación de "La gran aventura" Así que si aún no la leen pues a lo mejor se pierden un poco con esta, por que tiene algunas referencias a ella, pero por lo demás espero que les agrade, disfruten.

¡Como hemos cambiado!

Capitulo 9: Sorpresas.


El la mira con tristeza y baja la mirada. – ¡Olga ya no me interesa, y ese es tal vez, un gran problema!

– ¿Que quieres decir con que ya no te interesa? ¿Acaso esto es un juego? – Pregunta Helga molesta.

Entonces el camina hacia ella y la toma de los hombros. – ¡Perdoname! ¡Pero no pude evitar enamorarme de ti! – Helga abre los ojos con incredulidad. Mientras el la abraza.

– ¿Que rayos estas diciendo? – Dice preocupada.

– ¡Te amo Helga, te amo! – Tras gritar esto, el la besa en los labios, ella no puede reaccionar, su cuerpo no le responde, es extraño pero siente un poco de bienestar, cuando se da cuenta de eso, quiere huir, golpearlo, pero no lo logra, entonces… – "¡Helga!" – Escucha la voz de Arnold, gritando su nombre desde el fondo de su alma, y se imagina su rostro, eso le da fuerzas y empuja aparte a Andrew, una sonora cachetada resuena en la calle.

– ¡¿Como te atreves?! ¡Yo jamas pensé que alguien como tú, pudiera hacer algo como esto! ¡Y escucha de una vez esto, yo no te quiero, no me gustas! ¡Ademas sabes que tengo novio y lo amo! ¡ Eres despreciable! – Tras decir esto corre hacia su casa, dejando a Andrew totalmente devastado.


Estos días han sido una tortura para Andrew, solo ve a Helga en las clases, pero ella no habla con el, entra y sale acompañada, mas bien custodiada por sus amigos, quienes por cierto lo miran feo, en especial, Gerald y Brainy, Phoebe le manda de vez en cuando miradas de reprobación, en tanto Lila y Miki, lo miran con cierta tristeza, y Lorenzo tiende a ignorarlo, sabe que ella les ha contado todo; aparte siente la tensión en el grupo, pues aunque sus demás alumnos no tienen conocimiento de la situación, el no tener el apoyo del grupo de Helga, siente la apatía del resto.

A ella le ha pedido quedarse después de la clase, sin embargo Helga solo se disculpa, con excusas tontas como ir al baño, o que debe ir a la dirección o cosas por el estilo. No contesta sus llamadas, no le abre nunca la puerta cuando la busca en su casa, nada, lo evita totalmente. Pero el no deja de buscarla continuamente.

Ring, Ring.

– ¡Bueno...

– ¡Hola Olga! ¿Esta Helga?

– ¡Hola Andrew… no, lo siento! – Responde ella con tristeza.

– ¡Disculpame por molestarte… se que ella no desea escuchar de mi, pero no puedo dejar de intentarlo! – Le confía con aprensión.

– ¡Metiste la pata con ella, aún no estaba lista para ti, ella ama a Arnold, es su novio!

– ¡Ella me correspondió por un momento, Olga! ¡Se que ella siente algo por mi!

– ¿Y como crees que ella, se siente ahora? La hiciste sentir traicionada y aunque si llego a albergar un cariño sincero por ti, ahora ya lo arruinaste.

– ¡No pude evitarlo necesitaba decirle y ese beso… fue sin querer… solo sucedió!

– ¡Pues otra cosa que sucedió, es que ella ya nunca te va a tener confianza!

– ¡Te juro que jamas he querido dañarla, se que soy mucho mayor que ella pero, realmente me enamore! – Explica Nervioso.

– Lo siento Andrew, te juro que yo sentí que ella tenia algo contigo, pero la verdad es que ella ama mucho a Arnold, en serio, mejor olvidate de ella, la lastimaste profundamente, ella creía que eras un buen amigo, y definitivamente le hiciste daño, al enamorarte de ella y sobre todo al forzarla de esa forma.

– Lo se Olga, voy a tratar de no molestarla… pero no voy a dejar de intentar acercarme de nuevo a ella, por que la necesito, la amo. Gracias por todo, adiós. CLICK.

– Adiós… – Repite Olga, que voltea a ver a Helga que tiene el teléfono de la cocina en sus manos. – ¡Ahora ya lo sabe Helga, pero no parece dispuesto a olvidarte!

– Debe hacerlo… yo jamas podré amarlo, de la misma forma que el a mi. – Dice con tristeza.

– Espero que tu decisión sea la adecuada, no sabes si Arnold volverá algún día.

Helga sonríe. – ¡Si el no regresa iré yo, a buscarlo Olga, no se deshará de mi tan fácilmente! No después de haber destrozado el corazón de un buen hombre.

– ¿Ya no lo detestas?

– Sigo molesta con el, abuso de mi confianza, y eso no se hace, pero, aún lo estimo, mas no voy a hablar con el, no quiero que tenga ninguna esperanza.

– Espero que todo salga bien, hermanita bebe.– Dice Olga cariñosamente.

– Yo también Olga, y espero que el torpe cabeza de Balón, sepa todo lo que dejo ir por su culpa. – Ambas comienzan a reír.


Pasan las semanas y llegan las vacaciones de invierno, Andrew hace otro intento para acercarse a Helga, el ultimo día de clases, pero los chicos no se lo permiten. Ella se siente triste y enojada cuando lo ve, así que prefiere evitarlo, es un gran alivio el que ya no tenga que verlo.

Ese día ella llega a su casa.

– ¿Y esto?– Exclama al ver un gran numero de maletas en la entrada.

– ¡Ah, Helga que bueno que llegas, nos vamos de viaje esta navidad! – Le explica su madre desde la cocina.

– ¿¿¿Que??? – Dice Helga sorprendida.

– ¡Vamos con tu tío Vitto! – Continua Myriam.

– ¡Ah, no que horror, yo no voy! – Espeta Helga. – ¡Ahí están esos dos monstruos horribles de Cely y Fito, que siempre me jalan de las coletas, y eso sin contar con la idiota de Hilda que siempre me ha fastidiado con que es mas bonita que yo!

– ¡Pero Helga, ya no tienes coletas, y ellos ya, no son tan pequeños y por tu prima, ella siempre te ha querido mucho!

– ¡Pero matar, no Myriam, no voy y no voy, ademas a Olga tampoco le agrada ir ahí , seguro no va a ir! – Mirando a su hermana en busca de consuelo.

– ¡Equivocada, hace como 5 años que no voy, así que tengo curiosidad y voy con ellos!

– ¡Traidora! ¡Pues yo no voy! – Repone enojada Helga.

– ¡Helga no puedes quedarte sola! – Dice Myriam preocupada.

– ¿Quien se quedara sola?– Replica Bob que baja las escaleras con otro par de maletas.

– ¡Helga no quiere ir B! – Le explica su mujer.

El observa a su hija por un instante, se ve resuelta a hacer un escandalo con tal de no ir, la conoce, ademas ella a sufrido mucho últimamente, la ha visto llorar.

– ¿Quieres quedarte con alguien? – Le pregunta el con naturalidad.

Helga lo mira sorprendida, pero su cerebro trabaja rápido, el le esta dando permiso, Phoebe tiene que ir de vacaciones con sus abuelos a Japón, lógicamente Miki ira con ella, Lila, no aún no se llevan tan bien, y con alguno de sus amigos hombres seria raro. Pero claro hay un lugar, donde la recibirán con gusto. – ¡Con los abuelos de Arnold! – Le dice con esperanza.

El se queda pensando un momento. – ¡Esta bien, voy a llamar al viejo y si te reciben te puedes quedar!

– ¡Si! ¡Gracias papi! – Dice Helga dandole un abrazo a su padre.

Este se sonroja. – ¡Si, si, anda ve a arreglar tus maletas, vayas donde vayas , necesitaras ropa!

– ¡Si! – Expresa Helga, para después subir corriendo las escaleras.

– ¿Por que le diste permiso Bob? – Pregunta intrigada Myriam, mientras Olga lo mira con sorpresa y el observa el lugar por donde su hija menor se ha esfumado.

– ¡No creo que en su estado actual ella soporte, estar con esos monstruos de sus primos, me sentiré mejor si ella esta contenta, aunque sea lejos de mi! – Les explica. Ambas sonríen, el realmente ama mucho a Helga.


– ¡PHIL! – Grita Helga contenta nada mas atravesar el umbral de la puerta.

– ¡Hola mujercita, bienvenida! – Exclama el anciano al verla.

– ¡Tranquila niña! – Dice Bob apenado bajando la maleta y mochila de Helga. – ¡ Buenas tardes viejo! – Saluda a su forma.

– ¡Buenas tardes Bob! – Responde Phil, sin inmutarse.

– ¡Le agradezco que reciba a esta caprichosa! – Dice Bob sinceramente, poniendo su mano en la cabeza de su hija.

– ¡ No tienes que agradecer nada Bob, Helga es bienvenida en esta casa siempre que quiera!

– ¡Pues gracias! Bueno Helga, ten el numero de tu tío, por cualquier cosa , toma esto es dinero para tus gastos, y por favor se buena con esta gente!

– ¡Si papa! - Lo abraza efusivamente, hasta que el le da unas palmadas en la espalda, después se aleja, y ella dice adiós a su madre y hermana hasta que el coche desaparece tras una esquina. Entonces mira al abuelo y le sonríe.


Helga no puede creer el lugar, donde se encuentra ahora, mira el cielo a través del tragaluz del cuarto de Arnold, era el único lugar disponible en la casa, gracias a un montón de cajas, que le llegaron a el señor Potts y que ocupan varios de los cuartos que estaban vacíos, sonríe recordando que el abuelo regañaba a el señor Potts, pues esperaba que no fueran explosivos, luego este se puso a explicarle que eran conectores para derribar un edificio muy grande y que no los podían dejar en el lugar por que podían robarlos y que no se preocupara que solo podía borrar todo el vecindario con eso, pero no eran peligrosos, eso era un chiste de doble sentido que el abuelo no quiso entender.

– ¡Eleanor, baja a cenar! – Escucha que grita la abuela, desde las escaleras.

– ¡Ya voy Gertie! – Dice con alegría.

La cena es deliciosa, todos platican animadamente, nadie siente como una extraña a Helga, hace tantos años que se convirtió en una mas de la familia.

– ¡Bueno es hora de hacer el sorteo de intercambio de regalos! – Explica el abuelo. – ¡Bueno este año sacaremos el papel con el nombre de Arnold! – Diciendo y haciendo.

– ¡Phil! Puede darmelo a mi, yo le compro algo.– Dice Helga apenada.

– ¡Claro mujer Pequeña! – Entregandole el papel.

– ¡Gracias! – Mirando con cariño el nombre escrito en el.

– ¡A ver todos...

Llega la hora de ir a dormir, Helga se siente tan avergonzada, es decir, a dormido muchas veces en esa cama, nunca una noche completa, pero ahora lo haría sola y no al lado de ese chico que tanto ama. Se recuesta del lado que siempre le tocaba, cerca de la pared y dando la espalda a la puerta, han sido tantas emociones para un día, que queda irremediablemente dormida en pocos instantes.

Como a la una de la madrugada, un taxi se detiene frente a la pensión. De el baja un muchacho que abre la puerta y deja sus maletas en la entrada. "Cielos, esa parada en Miami, nos retraso bastante, pensé que iba a llegar mas temprano, todos duermen, mejor les doy la sorpresa mañana, ademas estoy cansado." Sube las escaleras hasta su recamara, la luz de la luna se cuela por el tragaluz iluminando el centro del cuarto asi que se desliza hasta su closet, toma una pijama y se cambia, se mete a la cama sin notar que hay alguien mas ahí durmiendo en un pequeño espacio pegada a la pared. El sueño lo vence rapidamente, entonces como una mágica ilusión ambos sueñan con el primer momento que durmieron abrazados.

~0~

Fue en San Lorenzo, después de salir de la cascada, estaban metidos bajo la misma frazada.

- ¡Me gustas, Helga! ¡Me gustas mucho... por cada uno de esos extraños matices que tiene tu personalidad, eres tan única, Helga!- Pronuncia esto con todo el valor de su alma. Ella lo mira asombrada, ¿Que es eso? El se le esta declarando, ¿Acaso el?

- ¿Que... que me estas diciendo?- Pregunta ella extrañada.

- ¿Yo te gusto Helga? Me refiero a gustar, gustar. ¿Dime, que lo que me dijiste en industrias futuro es verdad?- Dice el emocionado mirándola con un extraño brillo en sus ojos. Ella no sabe que responder, lo mira, todo este tiempo el ha esperado para preguntar eso, ella lo sabe, conoce esa mirada, ahora entiende, por que el actuaba celoso primero con Lorenzo y luego con Armando. Entiende y ve la felicidad en sus manos, no va a dejarla escapar como siempre, no lo hará.

- Si Arnold- Dice en un suspiro.- Eso que te dije es verdad. Yo... te amo... - Con el corazón a punto de salirse.

- ¡Gracias, por ser sincera conmigo... yo, aún no puedo...

- ¡Decir que me amas, esta bien, me agrada gustarte... esta bien para mi así!- Abrazándolo también.- ¡Se que voy a ganarme tu amor Arnold, por que siempre voy a estar contigo!

- ¡Es tan agradable tenerte en mis brazos Helga!- Sonrojado y pensando.- "Son tantas cosas que quisiera decirte y tanto que aún no se de ti."

- ¡Para mi también Arnold, para mi también!- Una pequeña lagrima recorre su mejilla, ella esta abrazando a la persona que ama y sabe que el también la quiere, al menos un poco. - ¡Te amo Arnold!

Ellos se quedaron dormidos así abrazados sintiendo el calor del otro.

~0~

Helga se voltea y Arnold también como un imán se atraen entre sueños, el la abraza y ella queda sobre su pecho.

– ¡Te amo Arnold! – Susurra.

– ¡Y yo a ti Helga! – Contesta el quedamente sin notar que ninguno de los dos esta soñado

Continuara…

Espero reviews siento que este capitulo me quedo muy lindo espero no exagerar. Gracias.

Rei Hikaru Chiba.