Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.
Bienvenidos a esta historia, es la continuación de "La gran aventura" Así que si aún no la leen pues a lo mejor se pierden un poco con esta, por que tiene algunas referencias a ella, pero por lo demás espero que les agrade, disfruten.
¡Como hemos cambiado!
Capitulo 11: Calma aparente.
Enero 3.
– ¡Vamos Olga, no tengo todo el día! – Grita Bob Pataki desde el auto.
– ¡Ya voy Papá, solo me estoy despidiendo! – Le grita Helga volteando a verlo.
– ¡Vamos niña no exageres, vivimos a tres cuadras, ademas cuando se casen ya no se van a separar! – Le espeta indiscriminadamente , haciendo que tanto Helga como Arnold se ruboricen.
– ¿Como se atreve a gritar algo así? – Dice apenada. – ¿Como si eso fuera a pasar mañana?
– ¡Por mi seria ahora mismo, con tal que no nos separáramos! – Dice Arnold que no suelta las manos de ella.
Ella sonríe. – Tonto… te quiero. – Acariciando su mejilla.
– ¡Yo no, yo te amo! – Reclama el.
– Tontuelo, me voy, si no Bob va a estallar. – Se suelta y baja las escaleras.– Nos vemos mañana en la escuela…¿Que pasa? – Pregunta al ver la cara de decepción de Arnold.
– ¡N-nada! – Dice el gesticulando con las manos.
Helga hace una mueca de alegría, sube los escalones bajados y le da un suave beso en los labios a su novio. – ¡Perdón, lo olvidaba! – Sonríe y se despide.
Arnold la ve subir al auto, le dice adiós a su suegro que cabecea asintiendo, y después ve el auto alejarse. Entra a la casa, se queda un rato en la sala, donde los abuelos discuten por un pastel de mantequilla, y llega Oskar y se lo come, por lo que los dos quieren ahorcarlo. El sonríe levemente y se retira a su recamara, se siente vacío, ahora que ella no esta alrededor, se recuesta en su cama, voltea a ver la almohada donde Helga a descansado estos últimos días. La toma y aspira su perfume, cierra sus ojos y recuerda.
~ 0 ~
– ¡¿Dormir juntos abuelo?! Pero yo, ella, eso…
– ¡No veo lo malo en el asunto, hombre pequeño! Ustedes son muy capaces de compartir el mismo espacio, sin que suceda, otra cosa, ademas ya han dormido juntos , ¿no es así? yo confío en ti, ademas no hay otra recamara, y tu sofá no es muy cómodo para descansar, pero si no te sientes capaz pues tu sabrás, no creo que a ella le moleste.
– ¿Pero y sus papas que dirían? – Pregunta el sonrojado.
– ¡Pues no sé, yo no pensaba decirles nada! ¿Tu si?– Dice pícaramente el abuelo.
En eso Helga baja las escaleras se ha cambiado de ropa para cenar. – ¡Hola! ¿Porque estas tan sonrojado Arnold?
– ¿Eh? ¡Yo… pues… – Ella mira al abuelo.
– ¡Solo le explique que tendrán que dormir juntos, porque no hay otra recamara y se puso así! – Explica el abuelo, encogiendose de hombros. – ¡Yo no veo nada de malo, en que un par de niños duerman juntos! – Replica yendo hacia la cocina.
Helga comienza a reír. .– ¡Amor no te pongas así, por algo como esto, yo tampoco le veo lo malo al asunto! – Dice sentandose junto a el.
Arnold voltea a verla y vuelve a sonrojarse. Baja la vista al piso. – ¡Tengo un poco de miedo Helga, en realidad ya no somos unos niños!
– ¡Si lo somos! – Exclama ella poniendo su mano en la espalda de el y moviendola en círculos. – ¡Pero aunque yo te amo, y soy por completo tuya, jamas dejaría que me faltaras al respeto o llegaras mas allá de lo que yo te permita, y se que no harías nada sin mi permiso, sé también que aún no estamos listos para tener otro tipo de intimidad, así como tu lo sabes, por eso no veo, nada de malo; yo no pienso poner barreras entre tu y yo, lo que pase pasara, aunque no, en la casa de tus abuelos, o al menos hasta que estemos casados! – Explica ruborizada.– ¡Para mi dormir abrazada a ti es maravilloso, y si nadie de esta casa ve nada de malo en eso, no veo porque tu y yo tendríamos que sentirnos avergonzados!
– ¡Helga! – Dice el sorprendido. Sonríe y la abraza. – ¡Definitivamente Helga, tu estas mas allá de mi mismo! ¡Yo voy a esperar a que tu estés lista, eso es definitivo, y tienes razón el dormir junto a ti es maravilloso!
– ¡Entonces hay que disfrutarlo el tiempo que podamos, tonto! – Dice ella abrazandose al cuello de su novio.
~ 0 ~
Arnold se sonroja, jamas paso nada de que avergonzarse, ella es tan pura como siempre y sin embargo el siente que eso que vivieron ha sido muy importante para ellos, sonríe. "Al menos ya se que ella resopla entre sueños y ella que yo ronco, cuando estoy muy cansado" Se voltea abraza la almohada de Helga. " ¡Voy a extrañar tus resoplidos!" – Helga… – Sonríe al recordarla.
– ¡Muy buenos días! – Exclama Arnold con un rostro muy sonriente, frente a la cara fastidiada de Bob Pataki que fue quien le abrió la puerta.
– ¡Buenos días Alfred! – Replica este.
– ¡Es Arnold papá! – Reclama Helga bajando por la escalera.
– ¡Bah, como sea! Me voy, no lleguen tarde a clases. – Subiendo a su auto y arrancando de inmediato.
– ¡Hola! ¿No se supone que nos veríamos en la escuela? – Cerrando la puerta.
– Así es mi bella señorita, pero mi abuelo fue primero a hablar con el director Bouvier, así que yo puedo irme tranquilamente contigo en el autobús. – Comenzando a caminar hacia la parada.
– ¡Me parece bien! – Dice ella tranquilamente.
Un rato mas el la mira caminando un poco mas adelante de el.– ¿Helga?
– ¿MHH?– Ella voltea y lo mira. – ¡Oh, lo siento! Estoy tan acostumbrada a caminar sola. – Explica regresando a su lado.
Arnold toma su mano y la pasa entre su brazo. – ¡Ya nunca mas Helga!
– ¡Arnold! – Recargando su cabeza en el hombro de su novio.
Y por andar de melosos por poco y los deja el autobús.
Ya en la escuela se encuentran con sus amigos.
– ¿Y como les fue Gerald? – Pregunta Helga inquieta a su amigo, señalando a Phoebe quien esta platicando con Lila y Brainy. – ¿Antes o despues?
– ¡Fue después! – Contesta el contento, aunque Arnold aún no sabe de que hablan.
– ¡Wow, eso me lo tendrá que contar ella para que te lo crea!
– ¡Puedes preguntarle, todo fue maravilloso, y sus abuelos son personas muy interesantes, quedamos de ir con ellos las próximas vacaciones!
– ¡Pues felicidades moreno!
– ¡Gracias desabrida!
– ¡Oigan… tengo una duda! – Dice Arnold, a lo que ellos voltean a verlo intrigados.– ¿Porque le dices desabrida a mi novia?
Ambos se botan de la risa. Gerald es el primero en explicar. – ¡Bueno Arnold antes que nada, lo que no fue en tu año, no fue en tu daño!
– ¿Que?
– ¡Prometes no decirle a nadie, solo los del grupo mas cercano lo saben, es un poco bochornoso! – Dice Gerald.
– ¡Si!
– ¡Y no ponerte celoso! – Reitera Helga.
– ¡No! – Dice poniendose rojo.
Ambos se miran. – ¡Esto paso antes de que fuéramos amigos, Helga y yo! – Platica Gerald.
– ¡Fue poco antes de empezar el quinto año, ¿recuerdas que tu andabas evitandome? Bueno, el caso es que en la ultima fiesta de Rhonda de ese verano, se les ocurrió jugar a la botella.
– ¡Si eso era asqueroso, pero yo quería darle un beso a alguna chica!
– Yo no estaba jugando, solo me quede en un rincón pensando en ti, de hecho solo fui porque Phebs me obligo.
– ¡Bueno era mi turno y la botella estaba rodando!
– Fue cuando yo me sentí tan aburrida que me acerque a buscar a Phoebe, quien por cierto nunca supe donde estaba, para decirle que ya me iba, por lo que le estaba preguntando por ella a Nadine.
– ¡La maldita botella se detuvo!
– ¡Justo frente a mi! Rayos a la estúpida de Rhonda no le valieron mis reproches y me pusieron frente a Geraldo que tenia una mueca de horror en la cara.
– ¿Yo besar a esa cosa horrible que estaba enfrente de mi? ¡Nunca!
– ¡Oye! ¿No te estas pasando?
– ¡Lo siento! – Apenado.
– El caso es que nos obligaron a darnos un beso, así que se lo di lo mas rápido posible, a mi gusto no fue tan horrible, pero el no reaccionaba.
– ¡Y no lo fue, es solo que después de eso me quede como entre nubes! Oye, una chica me había besado.
– Después solo me largue de ahí. ¡Y hace algunos meses estuvimos recordando los días en que nos llevábamos mal, y el me dijo que había sido el beso mas desabrido del mundo!
– En realidad no lo fue y luego le dije que ese había sido mi primer beso y que me había alegrado que fuera con ella, pero se nos quedo el mote.
– ¡Solo es de broma! – Dice Helga sonriendo.
– ¡Vaya! – Dice arnold sonrojado. – ¿Porque jamas me lo habían dicho antes?
Ambos se encogen de hombros. – Supongo que no creímos que fuera tan importante, yo casi no lo recordaba, hasta que el lo recordó para fastidiar a Phoebe. – Dice Helga.
– ¡Entiendo! – Dice Arnold yendo a platicar con los demás.
– ¿Soy yo o se enojo? – Pregunta Gerald.
– Ya se le pasara no es para tanto… ¿o si? – El se encoge de hombros y va a abrazar a su novia, en tanto Helga mira a Arnold un poco inquieta.
– ¿Sigues molesto? – Le dice Helga sentandose frente a el en la clase.
– ¡No! ¿Porque debería de molestarme porque mi novia y mi mejor amigo se han besado? – Dice enojado.
Ella lo mira de soslayo. – ¡Solo lo sabes, porque te lo dijimos, tu preguntaste, acaso preferirías que te lo hubiésemos ocultado!
– ¡Ya lo habían hecho! – Responde molesto.
– ¿Como puedes encelarte de algo que paso hace años?
– ¡No son celos! – Grita Arnold, al mismo tiempo que Andrew Brown entra para dar su clase y lo observa molesto.
Continuara…
¡Perdón siento que quedo cortito, pero me voy a apurar con el siguiente! Love, love AyH.
Atte. Rei Hikaru Chiba.
