Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.
Bienvenidos a esta historia, es la continuación de "La gran aventura" Así que si aún no la leen pues a lo mejor se pierden un poco con esta, por que tiene algunas referencias a ella, pero por lo demás espero que les agrade, disfruten.
¡Como hemos cambiado!
Capitulo 13: Pares, nones y primos.
Aquella mañana no precisaba ser la que esperaba Arnold, por un lado tenia a su novia Helga, que parecía querer esconderse tras el continuamente, a Lila mirando con ojos de borrego a su primo Arnie, a un Brainy a punto de explotar por los celos, a Arnie, mirando fijamente a su prometida, y al resto de sus amigos mirando raro al intruso.
Porque razón el estaba ahí, simple, a su querido primo, se le había ocurrido la idea, de tomar malas compañías últimamente, para su padre se había convertido en un rebelde, que le provocaba serios dolores de cabeza, así que no viendo otra solución, se le ocurrió enviarlo, con su primo Arnold a ver si lograba hacer que se enderezara. No había que preguntar cuanto tiempo se pensaba quedar, a juzgar por la cantidad de equipaje que traía, era mucho.
– ¡Eh, Arnold, creo que nosotros mejor nos vamos! – Comenta Lorenzo, levantandose del sillón donde estaba.
– ¿Eh? Si claro, gracias por venir. – Responde Arnold, estrechando su mano.
– ¡Nosotros también partimos! – Dice Brainy, aunque Lila parece no ponerle atención.
– Si nos vemos viejo. – Dice Gerald, despidiendose junto con Phoebe
– ¡Adiós chicos! – Dice Arnold en la puerta.
Cuando regresa a la sala, Helga esta de pie, entre la pared y los brazos de Arnie, que la mira fijamente, en tanto ella tiene una fea mirada de asco.
– ¡Cariño creo que mejor te llevo a tu casa! – Dice sacando a Helga de la situación.
– ¿Tu lo crees? – Dice irónica, feliz de poder salir de ahí.
– ¡Nos vemos urgh Helga! – Dice mirandola insistentemente antes de que, ellos logren salir por la puerta.
Mientras caminan, el va sonriendo.
– ¿Porque la sonrisita, Shortman? – Replica Helga al notarla.
El solo se encoge de hombros.
– ¡Espero que no te vuelvas rarito, como tu idiota primo, es muy extraño!
– ¡Y me lo dices a mi, había olvidado que estaba enamorado de ti, hasta que lo vi darte la mano!
– ¡Según recuerdo eso fue tu culpa!
– ¡Tu fuiste la de la idea! ¡Y ni siquiera entiendo bien, porque se enamoro de ti!
Helga alza una ceja, con molestia. – ¡Que gracioso Arnoldo!
:D – No ya en serio. ¿Se supone que Lila le gustaba, no?
– ¡Aja!
– ¿Porque, cuando se supone que yo estaba saliendo contigo, el de pronto se sintió atraído por ti?
– ¡No lo se, tal vez te envidió, o algo así, recuerdo que me pidió que terminara contigo, por que el me quería!
– Eso fue muy raro.
– ¿Nunca le aclaraste que no éramos novios?
– ¡Nop, el solo se marcho al otro día! Ya no nos volvimos a ver, porque cuando yo iba a ir a visitarlo a él, no fui, por la pesadilla que te conté la otra vez! ¿Recuerdas?
– ¡Si, pero entonces… ¿Tu crees que el piense que nosotros somos novios desde entonces?
– ¡Supongo!
– ¿Y aún así me persigue? ¡Que tipo!
– Es que eres preciosa, yo lo entiendo. – Dice el abrazandola.
– ¿Tu crees eso amor? – Dice ella coqueta, sonriendo y abrazandolo también
– ¡Lo creo, eres mi princesa! – Expresa el buscando sus labios.
– ¡Y tu mi príncipe! – Repite ella, uniendo sus labios suavemente con los de el. Estaban tan entretenidos, que no se habían dado cuenta, que estaban frente a la puerta de la casa de Helga.
De pronto la puerta se abre. – ¡¡¡Hermanita bebe, que bueno que llegas!!! – Grita Olga, logrando que los pobres, Helga y Arnold brinquen en si mismos del susto y por poco, pierdan el equilibrio.
– ¿¿¿QUE TE PASA OLGA??? – Grita enojada Helga. – ¡Por poco y nos matas del susto!
– ¡Lo siento Hel, es que Papi, hablo a la casa de Arni y el señor Phil le dijo que venían hacia acá, por eso me asome y cuando los vi, pensé que se habían dado cuenta de mi presencia!
– Bien, bien tranquila, y dime. ¿Que pasa?
– ¡No vas a creer quienes vinieron de visita, ven entra, tu también Arnold, Papi quiere presentarte con ellos! – Expresa Olga, ante la mirada inquieta de Helga y la extrañada de Arnold.
– ¡Helga que bueno que vienen! ¡Mira tu tío Vitto esta aquí, y vino con tu prima Hilda! – Dice su padre muy contento.
Helga esta como piedra, viendo a esas personas sentadas en la sala de su casa, el tío Vitto, de las mismas dimensiones que su padre, era un buen hombre, mas sencillo que Bob, a veces ella no creía que fueran hermanos, Hilda por otro lado, era los ojos de su padre, y por lo mismo bastante consentida, tiene bastante parecido con ella, cabello coto y rubio aunque con un tono rojizo, con los ojos azules también y un poco mas bajita, pero su personalidad rayaba en lo Rhonda Lloyd, al menos hasta donde Helga la conocía.
– ¡Helga mira que alta estas, y te has puesto muy bonita, los milagros del amor! – Dice aquel hombre grande abrazandola con cariño, y es que muy a su pesar, él alguna vez descubrió a su verdadero yo y desde entonces, de vez en cuando ella le envía una carta.
– ¡Hola tío! ¿Como estas? – Dice ella sonrojada.
– ¡Muy bien cariño! ¿Y este joven apuesto? – Pregunta mirando a Arnold.
– ¡El es Alfred el prometido de Olga! – Responde Bob, orgulloso.
– ¡Papa, es Arnold y es mi prometido, soy Helga, recuerdas! – Reclama Helga.
– ¡Este burro, siempre olvida el nombre de la gente! Ni te estreses hija. – Dice Vitto, yendo a darle la mano a Arnold, que lo saluda con una sonrisa.
– ¡Hola Helga! – Se acerca Hilda junto a su prima.
– ¡Hola Hilda! – Responde sonriendole a medias, en tanto piensa que su prima se ve diferente.
– ¡Hola Hilda, soy Arnold! – Dice este dandole la mano, y abrazando a su novia.
– ¡Mucho gusto Arnold, tío Bob, solo nos ha platicado cosas buenas de ti, creo que le agradas bastante! – Contesta ella con una sonrisa curiosa.
– ¡Si tengo la suerte, de que mis padres le caigan bien! – Responde el sincero, haciendo reír a su novia.
Después de las presentaciones, el tío Vitto le informa a su hermano que necesita que cuide de su hija por un rato, ella ha tenido algunos problemas, que no quieren aclarar, y desea quedarse en Hillwood por un tiempo. Obviamente Bob acepta, Helga esta extrañada de que Hilda que vive en una ciudad mas grande, quiera vivir en Hillwood. Mas tarde Arnold se despide.
– ¡Quedate a comer hijo! – Dice Miryam que también siente afecto por Arnold.
– ¡Gracias suegra pero mejor me voy, ya les dije que tengo visita en casa también!
– ¡Puaj, nos abandonas por Arnie, que horror! – Dice Helga bromeando y sacando una sonrisa a su prometido.
– ¡Mucho gusto, Sr. Pataki! – Dice cortés despidiendose del tío de Helga.
– ¡Puedes decirme tío Vitto, muchacho, eres casi de la familia!
– ¡Gracias tío Vitto! – Repite afable Arnold.
– ¡Creo que le caíste bien a mi tío, cabeza de balón! – Dice Helga llegando con el a la puerta.
– ¡Oye hoy me has dicho por lo menos tres motes! – Fingiendo molestia.
– ¡Ah, me puse nostálgica es todo! ¿Te molesta?
– ¡No, pero como hacia mucho que no me los decías comenzaba a extrañarlos! – Repone el sonriendo.
Helga sonríe. – ¿Oye?
– ¡Mande!
– ¿Que piensas de Hilda? – Dice ella saliendo con el a la calle.
– ¿Porque? – Extrañado.
– ¡Es que se ve distinta a como la conozco, parece triste, esa fue la impresión que me dio!
Arnold se sienta en un escalón del pórtico. – ¡Mh, no se a mi también me pareció que ella se ve triste! – Opina el. – Aunque yo no la conocía, no se parece a la versión de Hilda del pueblo de Arnie, en mi sueño.
– ¡Um, es cierto tu me habías dicho que en tu sueño, mi yo de ese lugar se llamaba Hilda, si aún lo recuerdo, que curioso que mi prima se llame igual! – Sentandose junto a el.
– ¡Si, pero ahora que lo veo, yo soñé, todo al revés de como lo conocía, tu antes parecías mala y áspera, y te soñé, como eres en realidad, ahora que te conozco mejor!
– ¡Okey, ya entendí! ¡De todas formas voy a tener que vivir con ella! – Dice ella ruborizada. – ¡Bueno, mejor vete, por que si no, me voy a querer ir contigo! – Levantandose.
Arnold se ríe, se levanta y la abraza. – ¡Nos vemos mañana, amor! – Dandole un apasionado beso, y después corre hacia su casa diciendo adiós con la mano.
– ¡Adiós mi vida! – Dice ella atontada, viendolo alejarse.
Ese lunes el abuelo llevo a Arnold y Arnie a la escuela, para hablar con el director, acerca de la situacion de el ultimo, mas tarde Arnold se ocupo de llevar a su primo a su salón, gracias al cielo la primera hora no les tocaba la misma materia, hubiera odiado tener que lidiar con Andrew y Arnie, mirando a su novia. Camina hacia su salón cuando al pasar por la dirección ve a Hilda sentada, afuera, ella ya lo había visto, así que no había modo de escape y sigue a saludarla.
– ¡Hola! – Dice saludandola con la mano al aire.
– ¡Hola Arnold, buen día! – Dice ella con una sonrisa. – ¡Si buscas a Helga, esta con mi tío y papá, adentro!
– ¡Eh, bueno de hecho, solo voy a mi salón! – Responde el riendo.
– ¡Gracias, por todo director! – Exclama Vitto al salir tras Bob y Helga.
– ¡Hola amor! – Expresa contenta al ver a su novio.
– ¡Hola Hel! – Responde cariñoso.
– ¡Buenos días Arnulfo! – Dice Big Bob.
– ¡Soy Arnold, Bob! – Reclama este tranquilo.
– Si como sea, bueno niñas cuidense mucho. – Les dice a su hija y sobrina, en tanto Arnold saludaba a el tío Vitto.
– ¿Que clase te toca? – Pregunta Helga a su prima una vez solos, los tres.
– ¡Física!
– ¡Puaj! Nunca voy a entender por que te gustan los problemas.
– ¡Tu eres la emotiva, yo la racional! – Dice Hilda con una sonrisa triste.
– ¡Aja! – Dice enarcando una ceja, entre tanto Arnold las observa.
– ¿Quieres platicarle a Arnold? – Repone Hilda mirando al novio de su prima.
– Te molestaría? Es que él y yo no nos ocultamos nada. – Dice helga volteando a ver a su chico que sonríe al comentario.
– ¡Esta bien, de cualquier modo seguro, lo tiene que saber!
Helga asiente. – ¡Este es tu salón!
– ¡Si gracias! – Entrando.
– ¡Oye Hil, nos vemos en la cafetería a la hora del almuerzo!
– ¡Si! – Se escucha al final.
Arnold y Helga continúan a su salón. – ¡Parece que ahora, te llevas mejor con ella! – Opina el.
– ¡Si, ayer platicamos mucho, me contó lo que le paso! Fue algo muy triste. ¡Te lo platico al rato, si! – Entrando a su clase.
– ¡Esta bien amor! – Dice Arnold. – ¡Hola Andrew! – Saluda al profesor que ya estaba dentro.
– ¡Hola Andrew! – Saluda Helga viendolo con cariño.
– ¡Hola chicos, comencemos la clase! – Responde el con afecto a los dos.
Hora del almuerzo.
Todo el grupo de amigos come en una sola mesa, lo malo es que Arnie sigue fastidiando a Helga.
– ¡Arnie, puedes dejar de babear frente a mi novia! – Replica Arnold, mirando feo a su primo.
– ¡Que ella me lo pida! ugrh! – Dice sin inmutarse.
– ¡Largate, Arnieciento! – Le grita ella. – ¡Necesito ese asiento para mi prima!
– ¡Arnie, puedes sentarte de este lado! – Le dice Lila, el obedece pero sigue viendo fijamente a Helga. – ¿Quieres una barra de chocolate? – Pregunta Lila embelesada, acercandose a el. – ¡O tal vez un pastel, yo te lo traigo!
– ¡Me parece que yo sobro aquí! – Dice Brainy levantandose de la mesa molesto.
– ¿Brainy a donde vas? – Dice Helga al ver tan enojado a su amigo y mirando molesta a Lila. – ¡Lila ven acá! – Le dice agarrandola de la mano, para despegarla de la mesa.
– ¿A donde vamos? – Dice esta despertando, cuando casi llegaban a la puerta de entrada.
– ¡¿Que demonios te pasa?!
– ¿De que hablas Helga?
– ¡Estas idiotizada por esa cosa extraña! – Señalando a Arnie, que sin nada que ocupara su vista se puso a contar los popotes de la mesa.
– ¡No lo se Helga, es que desde que lo volví a ver, no he dejado de pensar en el! – Dice ella apenada.
– ¡Eres tonta o qué! ¡A el no le interesas y acabas de lastimar a la persona que se supone que amas! – Grita Helga, bastante enojada.
Lila abre los ojos con sorpresa. – ¡Ah, Brainy! – Dice dandose cuenta de que lo ha fastidiado todo. – Es que no sé, amo a Brainy si, pero… ¿Es posible amar a dos personas Helga?
– ¿Y me lo preguntas a mi hermana? – Responde ella, mirando hacia la mesa de profesores donde Andrew ríe con sus compañeros de trabajo. – Tal vez… – Se sonroja. – Pero solo si eres correspondida y de todos modos, solo puedes escoger a uno de los dos. ¡No creo que tu quieras perder a quien te ha aceptado, a pesar de todo lo que paso! Brainy te quiere, Arnie no, y serias mas tonta de lo que siempre he creído, si te ilusionas nuevamente con el. – Lila sonríe ante el ultimo comentario.
– ¡Tienes razón Hel, voy a ir a buscar a mi novio y le voy a pedir disculpas! ¿Crees que me perdone?
– ¡Seguro que si, Lila, solo se sincera con el y dile que te ayude a superar esto, se que el lo hará!
– ¡Gracias Helga, eres mi mejor amiga! – Dice Lila abrazadola.
– ¡Ya mujer no exageres, y vete a buscar a ese tontín! – Dice Helga empujandola a la puerta.
Helga ve entonces a su prima.
– ¡Bonitos concejos Helga!
– ¡Gracias!
– ¿Así que hay otra persona en tu corazón ademas de Arnold?
– ¿Lo escuchaste?
– Si… no se lo voy a decir, no te preocupes.
– ¡Ni te estreses, el ya lo sabe, te lo dije, el y yo no guardamos secretos! – Expresa Helga segura.
– ¿Ya le contaste de lo mío?
– ¡No, que te parece, si se lo platicamos las dos!
– ¡Esta bien, me gustara ver su cara!
– ¡Ay, prima, como si esto fuera un gran hecho!
– ¡Supongo que lo será para mi!
– Eso ni dudarlo, vamos a comer, ¡ah! y ten cuidado con el primo de Arnold, es muy raro y esta obsesionado conmigo.
– ¡Que feo es!
– ¡No seas cruel!
– ¡Que bueno que te quedaste con Arnold es mas agradable! – Dice Hilda volteando al sentir una mirada en ella. – ¿Quien es el? – Señalando con la cabeza hacia la mesa de profesores.
– ¡El es Andrew nuestro profesor de Arte y Literatura, por cierto, nos toca con el después del almuerzo! – Dice Helga notando la mirada de interés en su profesor, poco antes de llegar a la mesa de sus amigos. – ¡Chicos, les presento a Hilda es mi prima y va a quedarse a estudiar un tiempo aquí!
– ¡¡¡Hola Hilda!!! – Saludan todos.
Continuara…
Si lo prometí, lo siento, debió ser un poco mas largo pero mi tiempo ha estado un poco restringido, pero les prometo subir rápido el siguiente, mas sorpresas, mas Andrew y muchos celitos. Gracias por sus reviews.
Atte. Rei Hikaru Chiba.
