Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Bienvenidos a esta historia, es la continuación de "La gran aventura" Así que si aún no la leen pues a lo mejor se pierden un poco con esta, por que tiene algunas referencias a ella, pero por lo demás espero que les agrade, disfruten.

¡Como hemos cambiado!

Capitulo 17: Sunshine dreams.


El verano comenzó a sentirse muy caluroso, a partir de la primera semana de julio, así que ese día de trabajo en Sunset Arms, se estaba convirtiendo en un autentico fastidio, para Helga, Arnold, Hilda y Arnie, que trataban de limpiar los cuartos que utilizarían, tanto los padres de Arnold, como los nuevos inquilinos que venían con ellos.

– ¡Ya me harte! – Reclama Arnie sentandose en un sillón.

– ¿Pretendes dejarnos hacer todo el trabajo solos? – Pregunta Arnold a su primo, mientras el carga unas bolsas muy pesadas.

– Ugrh! ¡A mi ni me importa, solo estoy ayudando, por que Hilda y Helga me lo pidieron, y por que voy a ver a la tía Stella! – Arrellanandose mas en el sillón.

Hilda lo ve con reproche y toma una caja grande que había, que bajar por la escalera. – ¡No te preocupes Arnold, yo te sigo ayudando! – Dice ante un sorprendido Arnold y una divertida Helga.

– ¿Que demonios se supone que haces? – Exclama Arnie, levantandose de inmediato del sillón y arrebatandole la caja de la mano a su novia. – ¡Tu no puedes andar cargando cosas pesadas, maldición… – Sigue murmurando mientras baja la escalera.

– ¡Ves que fácil es darle motivación! – Dice ella sonriente y volviendo a su trabajo de limpiar los muebles.

Arnold y Helga se sonríen entre si y luego continúan su trabajo.

Al atardecer, todo mundo en Sunset Arms esta listo para darles la bienvenida a Miles y Stella. Incluso han llegado el grupo de amigos de Helga y Arnold.

– ¿Y Miki?– Pregunta Helga al no verla llegar, junto a Phoebe y Gerald.

– ¡Eh, pues… – Intenta decir la pelinegra, pero se queda callada, al ver parado a Lorenzo junto a la rubia.

– ¡Ni te estreses Phebs, Sid me dijo que tenían una cita! – Dice el muchacho tranquilamente.

– ¡Que temple tienes Lorenzo, yo no soportaría que mi ex-novia, saliera con mi mejor amigo! – Expresa Arnold.

– Ni siquiera soportas que haya besado alguna vez, a tu mejor amigo. – Comenta Helga burlona, provocando la risa de todos, mientras su prometido la mira feo.

Lorenzo ríe de lado. – Por mi esta bien, mientras sean felices, quien sabe tal vez por ahí ande, mi mitad perdida. – Expresa con nostalgia.

Todos le sonríen con esperanza.

– ¿A que hora llegaban tus papas Arnold? – Pregunta Lila, viendo el horizonte, por donde no se ve ni un alma. En tanto Brainy a su lado, esperaba la respuesta de su amigo.

– ¡Pues se supone que ya deberían estar aquí! – Responde asomandose a su vez.

– ¡Tal vez te quieren volver a abandonar! – Dice fastidioso Arnie, recibiendo un codazo por parte de Hilda. – Au!

– ¡No seas grosero! – Le dice enfadada.

– ¡Rayos ya ni aguantan una broma! Ugrh! – Dice cruzando los brazos tras su nuca.

Helga sonríe y se cuelga del brazo de su galán. – ¡Mira ahí viene un taxi! – Dice al efectivamente, ver venir uno.

El taxi se detiene frente a Sunset Arms, y Helga corre al interior para llamar a los abuelos y los inquilinos.

– ¡Mamá, Papá! – Grita Arnold al ver bajar a sus amados progenitores, que nada mas verlo lo llenan de besos y abrazos.

– ¡Arnold te extrañamos tanto! – Manifiesta Stella, dandole de besos a su hijo, entretanto del taxi bajan otras tres personas.

Miles ha corrido a abrazar a sus padres que lo esperaban con los brazos abiertos.

Stella al ver a Helga se apresura a abrazarla, soltando a su hijo. – ¡Helga, mira nada mas que hermosa te has puesto!

– ¡Hola Stella, que gusto verte! – Se saludan cariñosamente, y Stella la abraza con mucho cariño.

– Mamá, pareciera que querías ver mas a Helga que a mi.– Recrimina Arnold sintiendose desamparado.

– ¡Eso es porque tu madre siempre ha querido una hija! – Dice Miles divertido, recibiendo una palmada en el abdomen por parte de su esposa.

Arnold sonríe antes de voltear a saludar a los otros recién llegados. – ¡Hey Armando! – Expresa saludandolo afectuosamente, dandole un abrazo.

– ¿Que hay amigo? – Responde Armando.

– ¡Atsiri, Lolita, ustedes también están aquí! – Las saluda Helga, con gusto.

– ¡Hola Helga, que bueno es verte! – Responde la bonita esposa de Armando, en un perfecto ingles.

– ¡Vaya, que bien pronuncias Atsiri! – Le dice Helga a su amiga. – ¿Y tú Lolita, como estas?

– ¡Enojada, últimamente ni siquiera me mandaste una postal! – Reclama su morenita amiga, con quien había mantenido, una regular correspondencia hasta el año pasado.

– ¡Lo siento, es que han pasado muchas cosas! – Dice Helga juntando las manos a modo de disculpa.

Lolita sonríe, y abraza a su amiga. – ¡Te perdono solo si me presentas a un muchacho guapo! – Le confiesa con complicidad, razón por la cual la rubia ríe con ganas.

Acto seguido, la empuja sobre Lorenzo, que se sonroja. – ¡Ahí tienes, asunto saldado! – Dice sonriente Helga al ver como los dos se miran apenados.

– ¡Helga no trates así a nuestros invitados! – Le reclama Arnold con las maletas de sus padres en las manos. – Lolita apenas y llega y la agredes de esa forma.

– ¡Vamos ellos ya se conocían! – Dice Helga tranquila.

– ¡No regañes a Helga, es solo una broma! – Replica Lolita con afecto.

– Si Arnold, no seas tan estirado. – Comenta Armando divertido.

Todos ríen mientras Arnold rueda los ojos y mueve la cabeza negativamente, entrando a la casa con todos.

Risas, convivencia, un rato de contar historias y planes, así continua la tarde en Sunset Arms.


– Ahora que todos se han ido, podemos apagar la luz y mirar a las estrellas. – Murmura Helga en el oído de Arnold, abrazandolo desde atrás.

Arnold sonríe al sentir el cuerpo de su amada junto a el. – ¡Desearía que esta paz durara para siempre! – Confiesa el mirando el cielo, desde el pórtico de su casa, donde acaba de despedir a Lorenzo, Lila y Brainy que son los últimos en retirarse.

– ¡Nada es para siempre, pero podemos luchar por mantener, esa paz, en nuestros corazones! – Dice ella colocando su barbilla en el hombro de Arnold.

El voltea a verla y le planta un beso apasionado, en tanto la abraza con fuerza. – Mañana será otro día, ¿cierto?

Ella asiente y le acaricia la mejilla. – Mejor me voy, quede de llegar temprano y mira que hora es, ademas Hilda, ya debería estar descansando.

– ¡Las acompaño! – Dice Arnold de regreso a la sala, donde Hilda yace dormida en el regazo de Arnie, quien también duerme profundamente, sostenido por su mano. – Creo que llegamos tarde. – Dice volteando a ver a su novia quien sonríe.

– Voy a llamar a casa y les diré que nos quedamos aquí. – Dice Helga cubriendo a su prima y a Arnie, con una frazada. Arnold asiente y comienza a marcar el numero, y después de saludar a Olga le pasa el auricular a Helga. – Hola, si es que nos vamos, a quedar aquí… ¿Que? ¿como? ¿Estas segura Olga… – Dice Helga volteando a ver a Hilda. – Mira Olga, pasame a papá. – Le ordena a su hermana, mientras Arnold la mira intrigado. – ¿Que se supone que significa esto Bob? – Helga cada vez se pone mas molesta al hablar con su padre. – ¡Dile al tío que Hilda esta dormida, y que si quieren arreglar esto, será mañana! ¡Si papá, no te preocupes yo llego, gracias, hasta mañana! – Termina colgando el teléfono un poco exaltada.

– ¿Estas bien? – Pregunta Arnold preocupado.

Helga suspira mirando a la pareja que duerme en el sillón y luego jala a Arnold hacia la cocina. – ¿No te dije que nada dura para siempre? – Le dice irónica.

– ¿Que pasa?

Helga traga saliva y suspira. – En mi casa están el tío Vitto y el desgraciado ése, que boto a mi prima y la dejo embarazada, según viene a pedir su mano. – Explica enojada, mientras se asoma a ver a la sala.

– ¿Para que?

– Eso mismo pregunte yo, pero papá me dijo que fuera para allá con ella, que idiotez.

– Tu le dijiste que no y ¿que paso al final?

– Bob me dijo que estaba de acuerdo conmigo, pero que mañana estuviera temprano allá.

– Bueno y ahora que haremos, ¿les decimos? – Mirando hacia sus primos.

– Dejemoslos dormir en paz mañana veremos.– Dice ella un poco triste.


Hilda mira el piso, Arnie observa el cielo a través de la ventana, Helga y Arnold los miran preocupados.

– ¡Yo no te voy a obligar a nada Hilda, si tú aún lo amas, yo me retiro! – Habla Arnie, un poco triste.

Hilda lo mira y luego se dirige a Helga. – ¿Podemos irnos? – Sin mirar a su novio.

Helga se sorprende un poco, pero asiente y se despide de los dos rubios. Arnie cierra los puños y corre a encerrarse en su habitación, mientras Arnold se queda muy angustiado.

Durante todo el trayecto, Hilda camina con la mirada baja, Helga no habla, su prima sabe lo que hace. Al llegar a la casa Pataki, Hilda decide quedarse a solas con Roger su antiguo novio, así que toda la familia los deja solos.

– ¡Hilda yo quería disculparme contigo! – Habla el primero.

– ¿Disculparte, por que? ¡Realmente no hiciste nada! – Dice ella mirando a las hormigas.(Sentido figurado)

– ¡¿Hilda, será posible que aún me ames?! – Dice el arrodillandose y tomando sus manos.

Ella sube la mirada y lo observa por un momento, por un instante ella cree que si, al ver su cara blanca y sus cabellos rojizos, pero luego, algo la hace sonreír y sentirse segura de decir. – ¡No… ya no te amo! – Aclara recordando el dolor que le causo, ya sin que le duela, ahora en realidad.

– ¿Que? – Dice el sorprendido.

– ¡Estoy enamorada de otra persona Roger, ya no te amo! – Dice soltando sus manos y levantandose del sillón para ir a sentarse frente al piano.

– ¿Pero Hilda vas a tener un hijo mío!

– Si pero no. – Dice bromista, entretanto toca unas notas.

– ¿De que rayos hablas? – Dice el joven pelirrojo.

– ¡Cuando supiste que estaba embarazada, me dijiste que este bebe no era tuyo, y huiste a otro país, tu familia te oculto de mi, como si fuera a quitarte la vida o algo así! – Vuelve a cambiar de lugar.

– ¡Estaba asustado! – Trata de disculparse.

– ¡Yo también y en ese momento te necesitaba, hace ¿cuanto? ¡Ah! Si, siete meses. No supe de ti, hasta ahora y vienes y me pides perdón ¿por que? Ni siquiera lo sabes, verdad.

– Eres mi mujer Hilda, te amo y quiero tener ese bebe, junto contigo. – Tomandola de los hombros.

– ¡No, Roger, No, solo quieres aliviar tus estúpidos escrúpulos, tú no tomas decisiones solo, dime ¿quien te mando? ¿Mami o Papi? – Espeta irónica.

– No te permito…

– ¡Roger mejor largate! – Dice Helga entrando a la sala, viendo agitada a Hilda.

– Mi prima tiene razón, será mejor que te vayas Roger, amo a otra persona, él me ha dado todo el apoyo que tu jamas me diste, y eso que no es una persona amable, pero sabes, lo prefiero a él que a ti, como padre de mi hijo, así que mejor, ya sabes donde esta la salida. – Dice Hilda abriendo la puerta.

Al ver hacia afuera, ella mira a Arnie que viene todo sudado y sin aliento, al parecer vino corriendo.

– ¡No voy a dejar que… me dejes… yo te amo…ugrh! – Dice aún sin respirar bien. – No me importa, si no me quieres, yo a ti si…

Helga sonríe e Hilda solo atina a comenzar a llorar. – ¡Arnie! – Dice la ultima arrojandose a los brazos del rubio, ante la mirada atónita de su ex-novio. – ¡También yo te quiero!

Arnie mira con incredulidad a Hilda y luego sonríe abrazandola. – ¿En serio?

Hilda sube la cara haciendo un puchero. – ¿Y tú que crees que te abrazo, por que soy idiota o que?

– ¿Hilda que significa esto? – Sale el tío Vitto, tras ellos.

– ¡Su hija no me perdona y al parecer ya tiene un amante! – Declara indignado Roger.

El gran hombre mira a su hija, en los brazos del fuerte muchacho rubio y voltea a ver al alfeñique que es Roger y sonríe. – ¡Me parece que ella ya esta mejorando sus gustos, muchacho, y creo que ha escogido un padre para su hijo, temo decirte que no eres tú! – Opina el sr. Pataki, al ver a su hija feliz.

Roger se marcha colérico, mirando de reojo a Arnie que abraza a Hilda protectoramente.

– ¡Bueno jovencitos parece que tengo muchas cosas que saber, ¿no es así hija?! – Medita el tío Vitto, mientras su hija asiente y ella y Arnie entran a la casa.

Helga se da cuenta entonces que Arnold estaba afuera también, venia tras Arnie a juzgar por lo agitado que esta. – ¿Vienes adentro o te quedas ahí parado? – Dice burlona. El le sonríe, toma su mano y entra junto a ella y cierran la puerta tras ellos.


Agosto otra vez, Hilda esta a punto de tener a su bebe, y todos están en el hospital, para conocerlo.

– ¡Jamas pensé que vería a Arnie tan nervioso! – Exclama Lila, mirando al muchacho, que parece temblar con un café en la mano, mientras su suegro le da palmadas en la espalda.

– Parece que el amor le dio duro. – Dice bromeando Gerald.

– ¡Es un buen hombre por quererla tanto, a pesar de la situación! – Opina Brainy.

– Es curioso, ¿No? ahora el nos cae bien, y todo por que al estar con Hilda a cambiado su carácter y a demostrado ser, un buen ser humano. – Dice Lorenzo, abrazado a su nueva novia Lolita, entretanto Miki que va de la mano de Sid, lo mira con afecto.

– Creo que eso es parte de crecer, así es como todos cambiamos amigos. – Dice Arnold mirando hacia su novia que lo mira sonriente. – Todos maduramos en algún momento y a cada quien le toca en su tiempo apropiado.

– Ah! – Exclama Phoebe. – ¡Como hemos cambiado!

Todos ríen con la frase y el suspiro de Phoebe.

– ¡Así es Phoebe, como hemos cambiado! – Repite Helga mirando a sus amigos con cariño, al mismo tiempo que ella puede sentir el abrazo de su prometido.

El medico sale de la sala de partos y se dirige hacia los presentes para darles la noticia, una nueva vida a nacido, y con ella nuevos cambios para el futuro, porque la vida es un constante cambio.


– ¡Ahhh! Por fin. – Exclama Helga estirandose en su silla.

– ¿Has terminado tu novela amor? – Dice Arnold, levantando la vista del periódico, que tiene en las manos.

– ¡Solo una parte, la novela de mi vida es muy larga y se sigue escribiendo continuamente querido! – Dice ella levantandose de la silla y yendo a abrazar a su esposo. – Muac! – Le da un beso.

– ¿Incluiste el final de Andrew? – Le sonríe y vuelve a su lectura.

– No… ¿Porque?

– El fue un gran apoyo en tu historia, era la manzana de la discordia. – Dice burlón.

– Su final es de cuento de hadas, no de novela.

– ¡Si claro, celosa!

Helga frunce los labios, y le quita a su marido el papel de las manos, para sentarse en sus piernas. – Si hubiera estado celosa, te habría dejado y me hubiera ido con el. – Se abraza a su cuello.

Arnold sonríe y la besa en los labios apasionado.

Ding, Dong!!!

– Ush! Ya están aquí. – Dice Helga arreglandose la falda y dirigiendose a abrir la puerta. – ¡Hola! Pasen.

A la sala entran un grupo de personas que han sido sus amigos por mucho tiempo.

La luz apareció

mil horas paso esa voz

canal multicolor

buen dia, el que empezó

– ¡Hey Arnold, saluda! – Exclama Armando, abriendo los brazos para saludar a su amigo.

– ¿Armando, que tal New York? – Responde Arnold abrazandolo.

– ¡Una ciudad loca como siempre! – Expresa este mientras Arnold saluda a Atsiri.

– Lola, ¿como estas? – Saluda Helga efusivamente a la esposa de Lorenzo, quien a su vez, la saluda con un beso.– ¡Hola guapo! – Saluda a su amigo.

– ¡Hola preciosa! – Dice el abrazando a la rubia.

beautiful sunshine

beautiful sunshine you make me smile

– ¡¡¡Phoebe!!! – Grita Helga al ver entrar a la pequeña chica, que se abraza a ella tan solo verla, a pesar de jalar a su hijo mayor de la mano con esta acción.

– ¡¡¡Gerald!!! – Exclama Arnold por su parte al ver a su mejor amigo que trae una bebe en brazos.

– ¡Que hay hermano!

Tras ellos llegan Lila y Brainy, tan enamorados como desde el principio de su relación, con sus dos pequeños a cada lado.

La luz apareció

mil horas mirando al reloj

canal multicolor

en pausa, asi estaba yo

– ¡Miki se disculpa por no poder venir, pero ella y Sid tenían un congreso de ingeniería en Detroit! – Explica Phoebe, cuando se reencuentra con Helga, que luce azorada con la gran cantidad de gente que ha llegado a su fiesta, incluidos la mayoría de sus ex-compañeros del colegio.

– ¡Si si, claro los brillantes genios automotrices, no pueden ausentarse de sus trabajos, ni por el aniversario de bodas de sus amigos! – Comenta Helga, sentandose a su lado, haciendo reír a Lila, Atsiri y Lolita que estaban con ellas. – ¡Ni a sus hijos conozco!

– ¿Por cierto, amiga y tus hijos? – Le dice Phoebe a Helga, al no ver a los pequeños jugando alrededor de ella, como siempre.

– ¡Sus tíos los llevaron de compras, fueron a comprar un obsequio para nosotros! – Le explica.

– ¡Quien diría, que Arnie seria tan buen tío, después de que detestaba a Arnold! – Dice Phoebe divertida.

– ¡Mira hablando del rey de roma! ¿Pensé que ya no me los devolverías? – Fastidia a su cuñado, al verlo entrar, con su hija mayor sobre sus hombros, y la hija de él, colgada de su brazo, mientras Hilda trae a los dos niños mas chicos, que de no ser por el color del cabello, cualquiera diría que son hermanos.

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– ¡Malagradecida! – Comenta Arnie bajando a su sobrina a el piso. – ¡Tras de que los sacamos un rato a pasear!

– Tu sabes que es en broma Arnie. – Repara Helga, abrazando a su hija mayor, Andrea.

– ¡No sabes la lata que dan, en cuanto Phil y Bill se juntan ni quien los aguante. – Dice Hilda soltando a los niños que apenas ver a Junior, el hijo de Phoebe y Gerald, y a Brandon, el de Lila y Brainy, corren a jugar con ellos, se llevan bien, son compañeros de escuela, pues todos tienen entre 8 y 9 años.

– ¡Pues solo ellos se aguantan! – Opina Phoebe al ver el juego de los chicos, mientras Andrea y Melissa la pequeña de Lila, hacen caritas a Thamara, la bebe de dos años, que carga Gerald.

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– ¡Hannah ven aquí! – Grita Hilda, al ver a su hija mayor tratar de escabullirse hacia la parte de arriba.

– ¿Que quieres? – Dice la jovencita de 14 años mirando a su madre con los brazos cruzados.

Helga le sonríe, le recuerda mucho a ella a su edad. – ¡Oye niña! – Dice imitando a su padre. – No olvides que debes bajar a la hora que partamos el pastel.

Hannah sonríe por recordar como habla su tío abuelo y asiente a su tía, antes de salir disparada a la recamara de sus tíos, a donde suele ir a leer.

– ¡Tu te quejas de que consiento a tus hijos, y tú consientes a la mía! – Reclama Arnie viniendo con un vaso de ponche para su mujer.

Helga solo sonríe, y busca a su marido con la mirada, esta del otro lado de la sala, hablando animadamente con Armando, Gerald, Brainy y Lorenzo.

La luz apareció

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– ¿Y tus padres?

– Ellos y Olga ya no deben tardar, mis suegros fueron por ellos al aeropuerto.

Después de un rato, sus padres, hermana, cuñado e hijos llegan, ellos viven en florida desde hace unos años, así que venir a esta fiesta es una curiosidad. Para Helga la vida se ve bastante agradable, al sentir a toda la gente que ama, alrededor.

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El tiempo transcurre y la fiesta se termina, todos se marchan, y prometen verse mas seguido, Helga asiente, pero sabe, que de no ser en contadas ocasiones, todos se verán solo esporádicamente.

En la cocina ella y su suegra Stella, terminan pronto de arreglar el desbarajuste, mientras Miles y Arnold sacan la basura y Arnie junto a Hilda, ayudan a sus huéspedes.

La luz apareció

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Helga mira la casa, parece que nada hubiera pasado.– ¡Ni siquiera una fiesta puede destruir este hogar! – Dice viendo una foto de los abuelos de Arnold.

– ¿Que dices? – Dice Arnold intrigado entrando a la sala con las manos húmedas.

– ¡Nada platicaba un rato con los abuelos! – Dice colocando la foto en su lugar.

Arnold sonríe, sus abuelos serian muy felices, viendo su vida tan agradable. – ¿Ya nos vamos?, hace rato que Arnie paso a Hannah a su cuarto. – Hablando de la adolescente, que se quedo dormida en su alcoba.

– Si.– Dice dandole la mano.

Ring Ring Ring – Suena el teléfono.

– Yo contesto. – Dice Helga.– ¡Diga, casa Shortman! – Sus ojos se abren con alegría al oír la contestación.

– ¡Hola Helga, feliz aniversario!

– ¡Andrew! Malvado ¿porque tú y Karla no vinieron? – Dice un poco molesta.

– ¡Lo siento muñeca, es que tuvimos un leve contratiempo… ya soy papá!

– ¡Ups, con razón ni ustedes ni los tíos vinieron! – Dice contenta.

– ¿Que pasa? – Indaga Arnold.

– Espera voy a poner el altavoz, para que le digas a Arnold, la buena nueva.

– ¿Que hay Andrew? – Dice Arnold.

– ¡Hey Shortman, ya soy papá!

– ¿De verdad? Que bien, ¿Y como esta Karla?

– El doctor dice que maravillosamente, tus tíos están con ella ahora.

– ¡Felicitalos de nuestra parte, quieres! – Dice contento.

– ¡Claro, bueno me voy, los veo en estos días, si!

– Cuida mucho a Karla y a tu bebe. – Dice Helga feliz.

– ¡Claro que si, ustedes también cuidense! – Dice colgando.

– Tienes razón Helga, el final de Andrew parece un cuento de hadas. – Dice Arnold acariciando la mejilla de su esposa.

Ella sonríe. – ¡Mira que después de viajar por toda Europa, por diez años, en una escapada sentimental, con Karla, que resulto ser la hija de tus tíos, Helia y Alphonse, regresar, casarse, vivir alegremente todo este tiempo y ahora ser padre, creo que es un buen final.

La luz apareció.

El sonríe. – ¿Y nosotros que piensas de nuestro final? – Dice abrazandola por la cintura y comenzando a subir las escaleras.

– ¡Creo que es un buen principio! – Comenta misteriosa.

– ¿Son sueños de luz? – Pregunta el intrigado por el titulo de su nueva novela.

– ¡Si sueños de luz! – Dice ella mirando a través el tragaluz de su recamara, las estrellas que brillan intensamente. – ¡Y tú eres mi sol! – Dandole abrazandolo y dandole un beso en la boca.

– ¡Te amo Helga!

– ¡Y yo a ti, cabeza de balón! – Responde bromista.

Un beso antes de apagar la luz, y después descansar el uno al lado del otro, eso es todo lo que necesitan y así su vida seguirá transcurriendo con la felicidad a su alrededor.

Fin.

¡Ah! Suspiro, que quieren, creo que el anhelo de cualquiera es llegar a la felicidad y a la tranquilidad al lado de los seres que aman, no pude imaginar otro final, espero que les guste, gracias por haberme leído y seguimos con mis demás historias, en mi profile, en homepage, esta el link a mi pagina en deviantart, si les gusta algún dibujo, haganmelo saber, me gusta ser criticada, aunque en realidad soy mas afecta al arte de estilo manga me esforze mucho con estos dibujos estilo cartoon, gracias y nos seguimos leyendo.

La canción es Beautiful sunshine de fonseca.

Anillus gracias por querer tanto a mi Andrew, Ghost Steve Gracias por tantas porras, Teddyetere, gracias por tu constancia, Chave 5001 Gracias por tu sinceridad, y a Miya Kawaii, lettifiesta, monica perry y a los que se me pasen, gracias por su interés, y adiós solo a esta historia.

Atte. Rei Hikaru Chiba.