Cap 2: Misión
Ve, envía y obedece
Parece que aún es de madrugada, porque al abrir los ojos veo el cielo "morado", me duele el cuerpo considerablemente y la muñeca me quema, miro a mi alrededor, creo que estoy en un callejón aledaño a mi departamento, justamente a mis pies, Hoshi, le miro fijamente mientras enfoco mi mirada justo en su tórax, se le ve lastimado, no respira y enseguida escucho unos pasos.
- Me aruño, debiste enseñarle modales – estaba muerto. Apreté el puño tragando el odio que sentía, quería descargarme en él. Todo el resentimiento que tenía guardado, deseaba acabarlo, no dejar huella alguna de su existencia sobre este maldito mundo.
- El equipo te espera en la entrada – tomé al gato y lo puse sobre mi regazo, unas lágrimas querían fugarse de mis ojos, las contuve lo más que pude – Naruto, mírame – ordenó el dictador, en ipso facto levanté la mirada – tira el gato a la basura – mi cuerpo se movió contra mi voluntad, de un momento a otro me encontraba tirando a Hoshi en un bote de basura. Lo que me hubieran hecho no era bueno, esto echaría por popa todo nuestro plan.
Sin más, se retiraron, dejándome en claro que era una marioneta más, fijaba mi miraba en la gran llamarada que incendiaba la basura con mi amigo dentro, las lágrimas derramaron por mis mejillas, esto era algo que le haría pagar en su momento. Tal parecía que deseaba envenenarme con odio, para algún propósito, enseguida recordé el ardor de mi muñeca enrollé la manga de mi chamarra y descubrí un pequeño tatuaje, el kanji de la obediencia. Me retiré una vez que las llamas habían acabado con el cadáver del animalito, en segundos estuve en la puerta de la aldea.
Aún no había nadie, me senté en el piso, mientras sacudía mi chamarra, había quedada llena de polvo, pude ver un perfecto amanecer que disfrute solo pensando en Hoshi, definitivamente me había encariñado con el felino, finalmente era mi única compañía entre mi soledad, sin lugar a dudarlo Hiroto se había volado la barda, mientras despotricaba en su contra, la mañana apareció sin rastro alguno del resto del equipo, mi mirada era seria, cargada de odio, creo jamás haber tenido un semblante parecido a este, todo se había juntado, el tatuaje, Hoshi y los irresponsables que ya venía dándome una idea ligeramente acertada de quienes serían ellos.
Eran las diez de la mañana y ahí tenían a su idiota esperándoles, estaba explotando, a lo lejos veía dos sombras, listos o no, ya sabían que les esperaba y hoy no tenia humor particularmente, Sakura me jaqueaba diciéndome lo mucho que había llegado a parecerme a Sasuke, con énfasis en lo amargado, pero ser capitán de un equipo de inútiles no era muy sabroso que digamos, soportas uno, pero a tres, mierda, si que querían hacerme sentir lo difícil que era lidiar conmigo.
- Buenos Días Sensei – Susurró la única niña de mi equipo, Miyu, quien bajo la cabeza al sentir el peso de mi mirada sobre ellos – pensé que tendría hambre por esperarnos – estos chicos conocen el cálculo de riesgo, sabían que me harían esperar lo suficiente para sulfurarme.
Aramiya Miyu, una niña en la extensión de la palabra, aunque por cronología no lo era, a sus quince años parece una mocosa de seis, es una melliza. Miyu, es algo bajita para ser una chica, con grandes ojos oscuros y piel ligeramente satinada, siempre lleva una sola coleta que sujeta su cabello corto color azabache, sin embargo, es la más miedosa, pero si la mas asertiva de los dos restantes, por lo general sonríe, pero creo que le he intimidado.
- Discúlpenos, peor es que enserio no supimos ni de dónde nos llegó – Aquí empezaban las excusas fútiles – un tipo nos ha soltado al perro – no pude evitar soltar un bufido de gracia.
- Si les ha soltado el perro, ¿cómo es que no han llegado pronto? –dije hastiado de sus palabrerías vanas.
- El perro huele el chakra – dijo pensante – es cosa de cada mañana. Es enserio, sensei, no le decimos mentiras, ¿verdad hermana? –la niña asintió. Parecían haber sido instruidos por el mismo Kakashi sensei, su excusas eran patéticas y pueriles.
Kento, era por su parte el sin vergüenza, el único motivo por el que mantenía al grupo de ineptos era porque la habilidad de los mellizos me servía para comunicarnos sin necesidad de los molestos trasmisores, ya que ellos eran como una torre de comunicaciones, nos escuchábamos a distancia, no hay necesidad de describir al "mal hecho" es lo mismo, solo que en un hombre más alto.
- ¿Y…
- ¡Ahí viene! – gritaron los dos al unísono, no dejaron terminar mi pregunta, cuando el ultimo "Guanábana" se colapso contra mí. Y justo tras él un enorme perro color claro al que enseguida calmé.
- ¡Akamaru, échate! – Ordené – ya los conoces, ¿dónde está Kiba? – golpeó ligeramente el desayuno que los chicos acababan de darme, miré la bolsa atentamente.
- ¡Hey, Naruto! Tus chicos se equivocaron de bolsa, ese es el alimento de Akamaru –Kiba se paraba frente a mí para intercambiar las bolsas, luego de eso se despidieron y les miré con hastío.
En serio, cuando digo que son un trío de subnormales no me equivoco, suspiré y abrí el desayuno, Hiromu, era un chico del clan Himura, la misma Ino califica a su primo como un completo desastre, Hiromu posee todos los atributos de un Yamanaka, simplemente es una de las ramas secundarias del clan, Hirumu es especialista en forzar la voluntad de las personas, ahora podía entender lo aciago que era eso.
- Ahora, ¿Serían tan amables de contarme que pasó? – me senté a comer, la verdad era que tenía hambre y no me apetecía haber comido croquetas de Akamaru. Esperé pacientemente la respuesta, pero los tres simplemente se miraban entre ellos.
- Lo que pasó, era que íbamos con el tiempo justo, cuando nos chocamos con Kiba sensei y pues lo demás se lo imagina, ¿no es así? – Dijo Miyu con voz apenada - ¿le ha gustado el desayuno? Yo lo preparé – al escuchar eso casi tiro la comida ahí mismo, si bien era una falta respeto hacia ella, eso me hacía sentir acosado. La voz de la melliza nació apesumbrada y muy bajita. Moví la cabeza y tragué la porción en mi boca.
- Muchas gracias, Miyu, pero deberías dejar de perder el tiempo en prepararme un desayuno – me lavé las manos, enviándole la indirecta – Bien, pongan atención, ya saben que solo explico una vez – me puse en pie – iremos al país de la nieve, de ahí traeremos a una mujer con la que no quiero y no pueden tener contacto, ni el más mínimo, esta es su primera misión de rango A. Kento y Miyu ustedes se encargan del perímetro, Hiromu, cuando la veas usas tu jutsu ¡háganlo bien!.
- ¿Eso no es un secuestro? – inquirió el rubio. Era obvio, pero si no se los aclaro creerán que es una mudanza.
- Si, es eso – suspiré – bien conocen las reglas y la misión está dicha, pregunten sus dudas ya – los mire a los ojos.
- ¿La chica es alguien importante? Porque si es así debería ir el equipo S7 – Kento había dado a la diana esta vez.
- No, ella es simplemente una mujer, cualquiera, será fácil si Hiromu usa su jutsu en ella – miré a los demás, al parecer no quedaba duda alguna.
- ¿Y su gato? Usted dijo "pregunten sus dudas" nunca aseveró acerca de la misión, esa es mi duda – Hoshi siempre me despedía en cada misión, baje la mirada "no mostrar sentimiento alguno" era la nueva regla de oro.
- Está muerto – dije secamente y me di la vuelta, para salir de la aldea.
