Capitulo 5: Orión
Todos quieren tener un amigo, pero pocos se toman la molestia de tener uno
La noche era hermosa, aunque sin estrellas por doquier, al parecer se avecinaba una llovizna, ya estaba cerca de la casa de Kakashi sensei cuando sentí a alguien seguirme, giré sobre mi eje para darle la cara al acosador, no había nadie, sentí un escalofrío recorrerme la espalda erizándome la piel involuntariamente. Miré hacía ambos lados e inclusive puse especial atención en los chakras que me rodeaban, ninguno fuera de lugar.
Avancé con pasos ligeramente más ávidos y toqué el timbre con insistencia, podía sentir el pesar de la mirada sobre mí, me sentía amenazado por algo que no sabría describir, preparé una kunai por si la situación lo ameritaba y suspiré desando que solo fuera mi imaginación quien me hacía una jugarreta, siempre he sido miedoso de las historias de terror.
Escuché unos pasos ligeramente sonoros, aunque la calle estaba en completo silencio, busqué cuidadosamente la procedencia del eco y alcé la mirada, podía ver dos ojos rojos frente a mí.
¿Sasuke? – dije con voz quebrada – si eres tú, esta es una mala broma – aclaré mi garganta tratando de denotar molestia con ella, pero el espectro frente a mí no movía los labios, ni siquiera sentía su presencia, aún y cuando estaba frente mío.
Soné el timbre una vez más, este era un mal momento para que Kakashi sensei no estuviera en casa, miré nuevamente al individuo quien no parpadeaba. Mi posición era rígida, estaba en espera de un ataque, un trueno rompió la silente noche.
Sasuke, baja de ahí, no me digas que se te ha vuelto a perder la chica – dije irónicamente - ¿enserio que eres un inútil, ne?
Seguía sin decir nada, en cambio, dio unos pasos hacía a mí, no podía creer lo que mis ojos veían, tuve toda la intención de salir corriendo como niña, ya les dije, le temo a los fantasmas, sin embrago mi cuerpo no respondía a ningún estimulo motriz que mi cerebro le ordenaba.
Itachi – susurré con los ojos bien abiertos – no puede ser
Orión – dijo con voz áspera, acto seguido, desapareció. Los 'Uchihas' siempre han sido de pocas palabras e Itachi era quien menos hablaba.
Un genjutsu - dije más para convencerme que para darle una explicación a este suceso tan escabroso.
Mis manos temblaban considerablemente, volvía a sonar el timbre y un minuto después la puerta se abrió.
¿Ah? Naruto, ¿Qué pasa? – me dijo con su mirada somnolienta – estas pálido.
¿Eh? Yo … ah… nada, nada. Necesito hablar con usted, ¿Podría pasar? – dije tartamudeando.
Claro – asintió con una de esas sonrisas de toda la vida.
El lugar no era extravagante, aunque mejor que mi patético departamento si, estaba muy bien iluminado, con pisos y paredes de madera, era algo sencillo y elegante al mismo tiempo; me senté en donde me indicó y tras haber expuesto lo sucedido en casa de los Hyuga lo dejé meditando durante algunos minutos
¿Deberíamos confiar en ella? - medité en voz alta, el peligris alzó la mirada rascándose la cabeza.
Me temo que por el momento sí – dijo – es la persona más cercana a Danzou, ella podría decirnos algunas de las decisiones que tome ese maldito.
Creo que es lo más prudente, aun así tomaré distancia – aclaré – sensei, ¿sabe quién es Orión?
Si, es una constelación – Dijo - ¿Nunca la has visto? – entrecerró los ojos, entonces me hizo una señal con la mano, guiándome a su habitación, esperé en la puerta de espaldas a ella y dos minutos después salió con un cofre oscuro y caminó directo al tejado.
La bóveda celeste estaba totalmente despejada, se veía cada una de las estrellas del firmamento, me quedé embobado mirándolas mientras Kakashi sensei armaba un telescopio bastante grande y lo apuntaba en una dirección.
Acércate . Ese es Orión – señaló con su dedo – Sería complicado explicarte, pero es eso básicamente, ¿Es hermosa, no?
Si, es una constelación hermosa. Nunca había visto una estrella tan de cerca, son más bellas así.
¿A qué vino la duda? – inquirió.
Alguien me lo dijo y me pareció interesante – dije mirando al cielo por el instrumento astronómico.
Estuve viendo estrellas una largo tiempo atacando a Kakashi sensei con preguntas acerca de los astros y demás, nunca pensé que se mundo fuera tan interesante. Divisé un grupo moverse entre las sombras, seguramente eran los ANBU haciendo una revisión, ya me imagino lo que le dirán al sharpie, "él y Kakashi miraban las estrellas, señor", sonreí ante eso y seguí mirando.
Durante el transcurso de la mañana, todo sucedió con normalidad, las mujeres histéricas por las compras navideñas, siempre dos o más que dejan todo para última hora, también los precios estaban por los cielos, así que me abstuve de comprar lo innecesario, este era el día que había destinado para celebrar una fiestecilla con los chicos del equipo.
Comencé a caminar lentamente hasta el área de entrenamiento A, no tenía muchas ganas de salir, pero se los había prometido después de torturarme horas enteras con el asunto de esta fiestecilla navideña. Tenía bien metido en la cabeza la aparición de Itachi y la famosa constelación de Orión, no tenía sentido si era visto desde el punto de vista astronómico, ¿para qué querría venir desde el mismísimo infierno a decirme de una constelación? Es decir, yo no gastaría una oportunidad de salir del "inframundo" nada más a decirle a un soquete 'Orión', algo tiene esa palabra más importante, tal vez, si...
¡Disculpe! – había topado contra alguien, no me había dado cuenta, estaba caminado "a ciegas" por la aldea. Neji me miró fulminantemente con esos ojos blancos y el ceño fruncido casi anormalmente.
Fíjate, me has sacado el aire – logró articular, Tenten reía disimuladamente, sosteniendo unas bolsas de papel entre sus brazos.
Sí, estaba sumido en mi mismo, por todo, ya sabes – sonreí tontamente, me despedí y seguí con mi camino.
…Tal vez sí orión fuera otra cosa, le platicaría a Shikamaru en la fiesta de hoy por la noche. Podría cortarme las manos a que Orión es crucial en toda esta historia. Seguía caminado con rumbo definido sin fijarme en las masas que me rodeaban, hasta que recordé algo importante.
¡Mierda! ¡El pastel! – miré a todos lados en busca de una panadería, todos los locales atestados de gente, era desesperante. Corrí rápidamente evitando a los "malabaristas" que sostenían, adornos, comida y demás cosas, cerca de donde estaba la panadería de la aldea… Repleta de gente.
El local era una fortaleza, gente por todos lados, todos platicando, exigiendo y reclamando; apenas lograba ver las cabezas de los dueños de la panadería, estiré con dificultad mi brazo entre la muchedumbre que me empujaba.
Solo necesito un pastel – alcé la voz lo más que pude - ¡oiga, viejo! ¡Un pastel, no importa el sabor! – el anciano levantó la cabeza sonriéndome nervioso.
¡Ah, Naruto! – dijo con su temblorosa voz – Claro, toma el que gustes, todos cuestan igual.
Ah – suspiré - ¿Y cuánto cuestan? – aun no poseía la habilidad de leer mentes, así que me costaba siquiera imaginar el precio del postre.
150 yenes – dijo, abrí la boca por acto reflejo; sabía que los comerciantes se aprovechaban de la fiesta de navidad, pero jamás que causaran paros cardíacos por sustos.
Mi corazón – susurré – Está bien, viejo – tomé mi monedero tomando el efectivo necesario y pagué.
La manera más efectiva y rápida de salir del local era por el techo, así que lancé el pastel un poco más arriba de las cabezas y luego salté para pararme en el techo con el tiempo justo para atrapar el pastel, ahora me parecía a los "cirqueros" de la calle.
En estos momentos, es genial ser un shinobi – me dije a mí mismo, sonriendo mientras todos se estrujaban entre ellos.
Utilicé la misma estrategia para poner los pies en el suelo, y caminé rápidamente hacia mi destino, ya era tarde, seguramente no habían llegado, pero ¿quién soy si me permito llegar tan tarde?
Cuando llegué y para mi sorpresa ya estaba ahí, solo pude sonreír, la verdad era que me apenaba, nunca me permití llegar tarde, aun cuando era gennin; el ex equipo de Sasuke también nos acompañaba, el trío de chicos que él dirigió, eran muy buenos en lo que a rastreos se refería y aunque no lo parecía, los inútiles eran los mejores en infiltración, jeje, mi mayor logro con esa panda de tontos.
Disculpen el retraso, no vuelve a pasar, pero es que… - no terminé de decir, pues Yuuki, la ninja médico del ex equipo de Sasuke me interrumpió.
Los viandantes están insoportables – dijo – pero no es excusa para llegar tan tarde.
Aah … No era eso lo que diría en primer término, pero gracias por terminar mi frase – "De tal Sasuke, tal humor" pensé – iba a decir que se me había olvidado el pastel y después lo que dijiste – sonreí. La chica giró sobre su eje rodando los ojos, estaba a acostumbrado a esos cambios de humor, después de todo le agradezco a Sakura su arduo entrenamiento. Dejé el pastel en la mesa y me volví tras oír unos gritos.
¡Sasuke sensei, jamás habría hecho tal cosa! – gritaba un chico de cabellos castaños y ojos rojos, podría describirlo mejor diciendo que es el retoño de Kurenai san.
¡Pues Naruto sensei es el mejor, acabó con Pain y Madara, además, salvó la aldea! ¿qué ha hecho el tuyo además de traicionar a Konoha? – dijo Kento, mire la expresión del mini Asuma, este era mi momento para intervenir.
¡¡Te partiré la cara!! – gritó, el chico que llevaba por nombre Zen.
Basta ustedes dos – utilicé dos ráfagas de viento que los separó en el acto, entonces haciendo uso de mí mejor mirada acusadora molesta me acerque a ellos.
¡Wow! Naruto sensei, eso fue increíble – admitió el joven Zen con sus ojos llenos de luz.
¿Ves? ¡Te dije! ¡¡Sensei es lo mejor!! – declaró el otro, mientras yo torcía la boca.
Nadie es que mejor que alguien – comencé a reprender – Sasuke Sensei es un excelente shinobi y aunque haya traicionado a la aldea, es nuestro camarada, Kento – endurecí la voz - La confianza es una de las bases de la amistad, ambigua a la ley shinobi, yo no te he enseñado a señalar a las personas y ¡Zen! No seas tan flemoso – no tenía que reclamarle a ese chico, era casi un genio.
Los dos chicos se levantaron del piso con las miradas bajas y se integraron al resto que servían los platos con comida que cada uno había prometido invitar, no ramen, eso me hizo sentir un poco mal aunque la comida era deliciosa, no era la que yo acostumbraba.
Naruto sensei – llamó Miyu, volteé a verle lentamente esbozándole una tímida sonrisa – La gente habla de la chica, y dicen que usted…
No es cierto – me anticipé interrumpiéndole sutilmente – Ella no ha escapado jamás y yo no prestaría a algo tan pedestre como eso.
Cierto sensei, discúlpeme por favor - Pidió la chica – es que, me preocupa sensei, ya que podría ser arrestado.
Entonces le miré fijamente, 'podría ser arrestado', hmp, 'arrestado', ser arrestado es lo último que me importa cuando tengo un tatuaje que le permite al sharpie manipularme a diestra y siniestra.
Gracias por preocuparte por mí, Miyu, pero no vale la pena, ¿tú crees que tu sensei no sabe defenderse? – dije con auto suficiencia, esbozando una amplia sonrisa, la niña sonrió también.
La tarde, transcurrió sin problemas, los chicos hicieron lo que quisieron, se divirtieron mucho y yo me dí por satisfecho con todo eso, los chicos se habían divertido, todo era misión cumplida, bueno, en realidad, casi todo.
-Miyu, ¿Me darías un platillo para llevar? – dije casualmente
