Cap 5: Navidad

"La verdad os liberará" ¡tch, Naah, el chisme es lo que importa!

El sol se ocultaba poco a poco por el horizonte, era una carrera contra el tiempo, esperaba vencer al sol que me humillaba diciendo que no alcanzaría a llegar, entrecerré mis ojos gracias al resplandeciente crepúsculo, de repente, me quedé estático, un grupo shinobi resguardaba la entrada a los calabozos, empezaban a tomas su posición, miré alrededor, esbocé una pequeña sonrisa dejando el platillo de comida en el piso, hice unos Kage Bushin para asegurar la ruta más segura de acercarme a ella. Esperé unos momentos, debía vencer al sol, tenía que estar en la casa Hyuga apenas el sol se escondiese, era todo un maratón.

- Ahí estás – tomé el platillo recopilando la información que los Bushin me habían dado.

Bajé con cuidado, miré a ambos lados, necesitaba el modo sannin para sentir los chakras del lugar, evadí cada uno de los que amenazaban con descubrirme, caminé libremente por el pasillo hasta detenerme frente una puerta de madera.

- Uff, hacía tiempo que no me infiltraba tan puerilmente – dije con voz animosa.

- ¿Entonces por qué vino? – dijo la voz femenina detrás de la puerta.

- Quería traerte algo de comer, los chicos y yo tuvimos una fiestecita por navidad – abrí la puerta con una kunai esperando no dejar marcas en la madera y cerradura.

- Gracias, Capitán - Realmente no parecía sufrir, me sentí estúpido pensando que "viviría a medias".

Estaba en lo que se dice vulgarmente "una jaula de oro", no habían marcas de humedad en las paredes o techo, en lugar de eso, el color blanco y rojo predominaban armónicamente en el lugar, en la esquina izquierda estaba acomodada su cama, miré un poco dudoso el lugar.

- ¿Pensaba que estaría sufriendo? – dijo con voz seca, tomó el platillo comenzando a comer.

- A decir verdad, sí – admití, viéndole mientras comía. Di la media vuelta, resignado, comencé a pensar en una excelente excusa.

- Permítame ayudarle, Capitán – dijo mientras escribía algo, con el dedo índice y anular, en el aire.

Era como 'la luz al final del túnel', solo que en lugar de luz, era un callejón detrás de la casa Hyuga, la distancia necesaria para llegar a tiempo sin ser visto, era como magia.

- ¿Así que es así como te escapas?- siguió comiendo, en cambio, hizo un ademán invitándome a cruzar el umbral, ya no tenía tiempo, pasé sin siquiera pensarlo, y detrás de mí se cerró el pasadizo – Te vencí, con ayuda, pero a tiempo.

- ¡Hey, Naruto! – Gritó Kiba en compañía de Akamaru - ¿Ya hablas solo, ne?

- Hnp – Dije, caminé sin prestar atención a su presencia. Hace algunos años estoy enojado con él, no puedo demostrarlo abiertamente eso sería darle el gusto.

Recordar el incidente me hacía revivir el coraje que sentí en ese preciso momento y del que no me explico cómo salí airoso: Apenas empezaba a amanecer, este era el primer día de entrenamiento con el que sería mi equipo oficial, un grupo de gennin de los que no tenía idea alguna que existía. Miré a Hoshi ponerse sombrío, eso indicaba que habría sentido la presencia de algún extraño.

- Naruto – escuché entre las sombras, levanté ligeramente mi mirada hacía Kiba quien me miraba un poco meditabundo – Comienzo a desesperarme, ¿Qué diablos planeas hacer para acabar con el viejo? Toda la aldea se demacra cada vez más, la aldea…

- Lo sé, puedes gritarlo al mundo entero Kiba, para que nos maten – fruncí el seño, ligeramente – Esto es paso a paso.

- ¡¿Eso quiere decir que esperarás a que Sakura nos delate para mover un dedo?! – alzó la voz, demasiado para mi gusto, eso me hizo poner rígido mi cuerpo.

- Sasuke se encarga de ella – dije molesto – dedícate a lo tuyo y no molestes.

- No te entiendo, macho – dijo decepcionado – es la mujer que quieres y la entregas a otro, así como así.

- Ella ya no es esa persona, ¿Por qué te empeñas en restregármelo en la cara? –me puse en pie, tomando al gato antes de le saltara encima a Akamaru.

- Haz cambiado – dijo por último.

- Todos lo hemos hecho – baje del techo donde me alojaba noche tras noche, mientras miraba las estrellas, apapachando a mi gato mientras caminaba al área de entrenamiento B.

Suspiré haciendo una cuenta regresiva del cien al uno, esperando que no volviera a hablarme durante el resto de la fiesta de navidad. Me paré frente a la entrada de la casa de Hinata y toqué el timbre. Rápidamente, uno de los "hermanos" abrió la puerta y pase rápidamente, el lugar estaba lleno de shinobi, de diferentes rangos y clanes, reían y disfrutaban de la comida que se cocinaba.

- ¿Se supone que deberíamos esperar a la madrugada para comer, no? - me acerqué a Rock Lee y Gai sensei, que comían desesperadamente.

- ¡No! ¡Gai sensei dice que debemos comer de más porque estamos en la flor de la juventud! – decía con la boca llena de comida, sonreí ladeando la cabeza y avancé con pasos lentos hasta la siguiente mesa donde servían bebidas, el maratón me había dejado cansado.

Me acerqué a Tenten que servía entre risas los vasos con aguas de sabor, y le pedí uno, me fue difícil no atragantarme con el agua, no sentí tanta sed, sino hasta que el agua rozó mi garganta. "Debes actuar de forma natural" me terapeaba, moderando la velocidad con la que tragaba el agua.

- ¡He Teme! – vi tras el vaso intentando reconocer al usuario de la voz socarrona, hoy no tenía tiempo para Sasuke.

- Hn – me limité a decir aun con el vaso en la boca, los modales no marcan mi vida ni oprimen mi consciencia, soy un espíritu libre, eso es lo que soy, hago lo qué me place, con quién me place, en dónde me place. Que hentai me escuché.

- Nuevas – Sasuke, otra vez haciendo sus abreviaciones Uchiha, cada vez me es más difícil entenderle – Sakura, Carta, ¡Pero qué bruta es!

- Ahh – dije – vaso, agua, ahora – extendí el vaso para que llenara nuevamente el vaso – ¿Algo que le comprometa?

- Si, por primera vez – abrí los ojos más de lo que quería demostrar, hubiese deseado algo menos relevante – dejo un informe sobre su mesa, decía que planeábamos una reunión próximamente.

- Kami sama, ¿Por qué si las haces tan inteligentes, bellas y perspicaces; las haces tan pendejas al mismo tiempo? –bufé tratando de que no me importe, no debía importarme.

- Misterio, igual del cómo demonios hacen que entren tantas cosas en sus bolsas – pude ver que sonrió, ligeramente.

Sasuke ha cambiado, demasiado, ya no es tan intenso todo el tiempo, él fue mi último acto heroico, creo que debido a eso ha empezado a ver todo mas blanco que negro. Nadie llevaba ropas shinobi, en esta ocasión, Sasuke vestía una camisa gris y una chamara negra, una bufanda porque la temperatura había sido bastante fría últimamente. Todos estaban debidamente arropados, esta era el invierno más crudo que se había sentido en muchos años en Konoha, por mi parte opto por las camisas mangas largas y las chamarras gruesas, guantes y bufanda.

Sakura se acercó lentamente hacia nosotros, visiblemente tomada, ya comenzaban los borrachos, ambos tensamos nuestros cuerpos en espera de cualquier cosa. Honestamente, no sé que pudo haberle dicho el Kage que compró su honradez en un tris tras, Sakura efectivamente ha estado filtrando información, lo que hace más difícil el golpe, ahora debemos tener cuidado al hablar frente a ella, me causa tristeza, es ella quien fue mi compañera de equipo y también de quién estuve flechado mucho tiempo, aahg me siento impotente, me siento como… impotente.

Pensándomelo seriamente, giro el rostro viendo como Rock Lee comenzaba a dar sus primeros shows graciosos, en esta ocasión, llevaba puesto una peluca y bailaba como Tina Turner, empecé a reír al ver salir a Neji, Kiba, Shikamaru siguiéndoles en la coreografía, mientras cantaban "YMCA", aun no estaban tomados, me daba más risa ver los rostros crispados de Neji y Shikamaru; Kiba por su parte lo hacía con gusto, ese tipo siempre ha estado bien loco.

Me dolía el estómago por la risa y los ojos se me llenaron de lágrimas por la falta de oxígeno, pues se empujaban unos con otros, se les doblaban los tobillos por los tacones que no sé de dónde sacaron, en verdad eran muy graciosos.

- Naruto – Vi pasar a Sasuke igual que si tuviera diarrea y necesitaba el baño ya - ¿Sasuke me rehúye?

. No, ideas tuyas – dije ignorando el aliento alcohólico de la pelirosa –pero es que… ya nadie me habla – dijo en medias lenguas.

- Suspiré, jalé una silla y se la ofrecí para que se sentara, realmente estaba mal, ¿podría ser que se arrepintiera de lo que hace? La kunoichi parecía triste, me daba a impresión de que necesitaba decir algo, pero no tenía el valor, volvió a tomar otro trago de sake.

- Si tuviera ese maldito collar – tosió – Orión. Todo sería más fácil. Todo… Acabaría –susurró apenas audible.

Estaba sorprendido, me quedé estático decodificando las palabras en mi cerebro, ¿acababa de decir Orión? Abrí los ojos estupefactos dejando caer el vaso de refresco, parecía que todo empezaba a tomar forma, Orión, Itachi y la Sacerdotisa.