Cap. 11: "Sasuke"

"La justicia no es más que dar a cada quien lo que merece"

Hoy es uno de esos días en los que no me soporto ni yo mismo, en los que no quiero saber nada de nada o nadie, pero bien, viéndolo desde el punto de vista comúnmente, yo jamás estoy de buen humor. Estos últimos años en la villa han sido muy reconfortantes, tenía tanto tiempo en el que no podía respirar un aire de paz relativa.

Toda mi vida, o gran parte de ella, se ha visto envuelta por el rencor y la venganza, recuerdo que yo mismo me llamaba vengador, ja ja ja, ahora me da un poco de risa. Ese día, ese maldito día, nunca me imaginé poder estar en medio de tal debate mental.

Todo lo que sabía de mi familia, eran mentiras, o más bien verdad a medias. Eso pude superarlo, pero que mi hermano mayor hubiera hecho tal cosa por evitar un conflicto bélico, era de caracteres olímpicos. Ahora mismo me pregunto, ¿por qué me dio tan de lleno el conflicto con Itachi?

Era mi único hermano y yo lo asesiné.

-Hermano, ¿no te parece extraño este mundo? – pregunté, sus ojos azabache se dirigieron a mí, como si lo que acababa de decir fuera un sacrilegio.

- ¿Por qué dices eso Sasuke? – me encantaba oír su voz, calmada y decidida, su mirada imponente y su semblante incorruptible. Era definitivamente, mi modelo a seguir, yo quería ser como Itachi.

- Porque a veces me sigo asombrando de lo malo que es este mundo – dije haciendo un puchero, el rostro de mi hermano cambió casi imperceptiblemente.

- Sasuke – susurró – no debes decir eso. Este mundo es maravilloso, solo te hace falta descubrirlo.

- ¿Hermano? – dije no muy seguro de cuál era mi posición en este asunto.

- Por eso soy tu hermano, mi única misión aquí es mostrarte lo maravilloso que es este mundo – parecía que me sonreía, mientras depositaba un beso en mi frente, ¿Qué clase de hermanos éramos? No sé si pueden decirse hermanos a aquellos que internamente pelean por una meta común, el reconocimiento… aunque no sé a quién quiero engañar, el único que peleaba era yo.

Ahora, me doy cuenta que Itachi solamente me mentía, vil y cruelmente, para no hacerme saber lo doloroso que era vivir, lo que planeaba. ¿Por qué siempre debía guardarse todo eso para sí mismo? ¿Acaso no era yo o suficientemente confiable a sus ojos? ¿No podía serle útil nunca? ¿O mi inmadurez me impide ver el mundo como lo ve un hombre?

Ahora que miro a Naruto, algo me viene a la mente… Itachi, esa sombra de mi pasado que parece que siempre me seguirá, pudiera jurar que a veces luce igual que él, calmado y sencillo. ¿Qué tantas cosas pueden pasar por ese cabeza hueca? ¿Podré esta vez jugar el papel que me corresponde como amigo? No sé, ni siquiera sé exactamente qué es ser un amigo.

Las perspectivas aleatorias de vivir como un hombre, cómo ser un hombre, el carácter que se debe forjar un hombre, pensé haberlas conseguido, sin embargo, en realidad estaba enfrascado herméticamente en la ideología de un niño, ese era yo, un niño que jugaba con su súper yo a ser un hombre de verdad.

El último contacto que tuve con Itachi no fue más que el más doloroso recuerdo que poseo, aun sobre la pérdida de mi familia, él es lo más importante. Ahora es mi piedra angular, tengo el deseo de tratar de redimir el daño que causé a terceros aunque mucho de ellos, con honestidad, no me importan; lo que en verdad me interesa de todo este burdo intento de redención es crear el "mundo ideal" de Itachi, ese que él hubiera deseado que yo viviera.

Por esto acepté volver a la aldea, tuve que agachar la cabeza y aceptar si respingos las reglas que me impusieran, aceptar que el dobe me 'mangoneara' de vez en cuando dándome inspiradoras pláticas de cómo ser un buen chico. Jamás miré a Naruto hacia arriba, para mí, siempre ha sido, y aun lo es, una basura fácil de remover, solo que es la basura más fuerte y con contactos que conozco. Pese a eso, Naruto me mira como su igual, recuerdo pláticas pasada; mi padre y clan discutían lo que para ese entonces eran cosas sin importancia, pero que hoy día, gracias a eso puedo darme una idea de lo que realmente significa ser bueno.

- Era un gran shinobi- oí decir, a mis escasos tres años es una conversación que aparece en mi memoria cada vez que muere un dinosaurio – Pensé que no afectaría al clan.

- Es cierto – contestó un segundo de voz grave – perdimos la oportunidad de perder el estatus de relegados. Hubiera deseado que Itachi pudiera vivir su autoridad como cabeza del clan de una manera más afable.

"Itachi", eso era lo que siempre escuchaba en todas la conversaciones, el común denominador entre mi madre y mi padre, ¿dónde quedaba yo entonces? ¿Dónde estuve todo ese tiempo? Es decir, a los tres años ya podía ir solo al baño, ¿Es que eso no era un gran logro? "Itachi esto, Itachi lo otro, Itachi, Itachi , Itachi". Así fue como comencé a crear envidia hacia él.

-Minato Namikaze había ofrecido una excelente oferta al clan – dijo el primero – No puedo creer su muerte aún.

- Ya han pasado tres años desde entonces – dijo el segundo llevando hasta sus labios un poco de té. Supongo que la muerte del Hokage fue un gran golpe para el clan. ¿Pero cómo había sido entonces el cuarto Hokage para que mi padre y mi tío lo reconocieran tan abiertamente? ¿Habría sido igual a Naruto? ¡No lo creo! Se rumoreaba que era un genio, y el dobe está muy lejos de ser eso – Tendremos que buscar la forma de sobrevivir.

"Buscar la forma de sobrevivir", ¿A qué se refería con eso? Es decir, cuando alguien dice que va a sobrevivir se refiere a mantenerse con vida, ahora que podía plantarme en la posición de mi hermano, pensaba, ¿cómo pensaban sobrevivir con una guerra?

Lo siento hermano, las guerras son a veces la última salida, y estoy seguro que tú estarías en este golpe de estado, muy al pendiente que todo saliera perfectamente. Si queremos que haya paz, debemos derrocar a Danzou, eso es muy fácil, lo que es difícil, y según entiendo, es declarar la guerra a los ANBU del Hokage.

No sé, no sé, por primera vez, no sé. Son tantas cosas, la chica odiosa, Jade, el dobe Naruto, ¡hasta Sakura entra en el restringido círculo de molestias! Bueno, siendo honesto ella más que nadie. Me cuesta hacerme la idea de tener que ser el guarda espaldas de la sacerdotisa.

- ¡¡Sasuke!!- gritó una voz femenina. Esa era Sakura, no tenía programada una salida con ella, pero ella al parecer si conmigo.

Realmente me parece irónico que haya creído todo lo que le dije, es decir, si le dijo que Konoha desaparecerá porque un dinosaurio nos aplastará, créanme, lo creerá fervientemente. Es así como la mantengo fuera de nuestro radio de peligro. No tengo idea más remota de que le pudo haber dado Danzou para que nos cambiara, pero ¿quién entiende a una mujer? Y más si hablamos de las hermanas veneno.

- ¡¡Sasuke!! - Ay Dios, ¡¡por todos los Kami!! Hoy no es mi día. Nada más ver la melena rubia acercarse peligrosamente, me da la mala impresión de que habrá problemas, será mejor que piense rápido.

A lo lejos diviso lo verdaderamente importante, mi misión se acerca, este es el mejor momento de salir con elegancia de sus parámetros de vista. Camino con pasos cortos pero ágiles esperando que se miren mutuamente, lo demás, fluirá.

- ¡¡¿Qué es lo que haces aquí Ino cerda?!! – grita la primera, esta es mi señal de escape. Camino con más rapidez sin dejar de parecer que salgo huyendo, simplemente, no me importa.

- ¡¡No!! Yo quisiera saber qué es lo que haces tú aquí con mi cita – ¿desde cuándo soy su cita? ¡Qué patéticas! Me da dolor de estómago la manera en la que enfatizó "mi cita".

Ladeo la cabeza con hastío, miro al frente donde ya distingo perfectamente la silueta de Jade, se acerca mirando un poco desconfiada a su alrededor, me mira y luego detrás de mí, escondiendo una sonrisa burlona tras un ladeo simple de su cabeza, ¿enserio le hace tanta gracia?

- Buenos días Sasuke san – dice con simpleza, estira ligeramente los labios al fijarse nuevamente en la escena a mis espaldas.

Su voz llamó la atención de las dos mujeres quienes en ipso facto sujetaron mis brazos reclamándome de su propiedad. Mi cara de molestia parece no importarles cuando están sumidas en su odioso papel de chica sobreprotectora.

- Buenos días – repite a las… ¿chicas? Ellas se mantienen clavándole un kunai con la mirada - ¿Tiene mucho esperándome?

- Para nada. Vámonos – mi voz monótona y sin sentimientos. Hago un movimiento rápido para zafarme de ambas.

Avanzamos con naturalidad dos pasos, de ahí sobrevino lo bueno. Sakura e Ino yacían impidiéndonos el paso, la primera reclamándome tiempo de calidad con ella, la segunda, bueno, la segunda reclamándome el por qué de lo primero.

- Hmp – es lo mejor que pude decir.

Les ignoré. Sentí un pequeño empujón por mi espalda impulsándome a seguir caminando.

- Ignórales – dijo ella a la par de mí, podía escucharles discutir entre ellas, ya tenía un Déjà vú. Un pequeño presentimiento de que esto no iba a quedar así nada más, como se dice comúnmente: "por la paz", ¡ah no! Estaba muy seguro internamente, algo iba a pasar.

Sin decirnos palabras, caminamos hasta el área de entrenamiento A, donde supuestamente ella iba a practicar el ritual. No entendía por qué tendría que ser yo quien la vigilara. Últimamente, las misiones tranquilas y que no implican salir, son las que más me atraen, tal vez, después de todo aprendí la lección.

- ¿Cómo es que llegué hasta aquí? – Me pregunté en un susurro, mientras observaba a Jade hacer sellos con sus manos, parecía que entre sus manos debía haber algo, pues las mantenía como si sostuviera un objeto ligero y que todos los sellos realizados giraban alrededor de eso.

Dejé mi mente caminar hacia el pasado, un bosque y muchas voces, recuerdo también mi cerebro dudando las palabras dichas por el rubio desquiciante: 'vamos a morir' dijo seguro y hasta con una sonrisa en sus labios, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

- "Somos Shinobi de clase alta, ahora" – repetí. Yo era un shinobi de clase alta, y él me parecía un payaso hasta que estuve en contacto con su Rasen Shuriken. Ahora no sé que me parece. Ahora más bien me parece un payaso de clase alta – "Jamás podremos comunicarnos si no es por medio de nuestros puños" – volví a decir.

Jade me volteo a ver, y ladeé mi cabeza sutilmente para que dejara de darle importancia, volvió a lo suyo, ahora se creaban unos sellos en el piso, lo cuales ya me había acostumbrado a ver; en un principio me quedé atolondrado al verlos, ahora sé que no se deben mirar fijamente.

Recuerdo también verme en el piso tirado, Madara tratando de tomar mis ojos y Naruto retorciéndose de dolor. Después nada. Desperté en el hospital de Konoha sin alguien a mi lado. Esperaba al menos a una de las dos lapas cerca de mí, pero todos parecían estar más atentos a que el dobe estuviera bien, ¿tan mal le habría ido? Me pregunté esa vez, y aun después de todos estos años, me lo pregunto de nuevo.

Recargué mi cuerpo contra el árbol, ¿qué hacía reviviendo todo eso ahora? No ganaría nada más que sentirme como el estúpido que no pudo pelear contra Madara porque se desmayó.

- Pude haber sido más útil – volví a susurrar, esta vez más inconsciente que con consciencia. "De nada vale echarse en cara en el presente lo que no se hizo en el pasado" una enseñanza muy de mi hermano. Siempre me lo decía, de nada vale…

En el hospital pasé los cinco días más aburridos de la historia, casi ciego, sin una visita digna de nombrarse, solo las enfermeras iban y sin decir nada regresaban. Parece que a nadie le importaba el traidor.

- ¿A quién le importo? - Fue la inmediata pregunta, luego respondida por mi recuerdo, los únicos que se habían preocupado por mí todo ese tiempo, el equipo siete, Itachi y nadie más.

Cuando salí del hospital, eso no fue menos deprimente que lo anterior, las personas me rehuían, volteaban las miradas y escondían a sus hijos, no sabría describir la sensación que aquello me causaba, pero podía entender a Naruto cuando decía que todos le temían por una razón que él no conocía; la diferencia aquí es que yo si sé por qué a mí me sucedía todo eso.

En ese entonces me di cuenta de lo afortunado que era, que pese a que estaba solo, realmente tenía con quien estar, solo que yo los echaba por la ventana con mis arranques de niño sufrido. Ahora es todo diferente, Naruto es a quien aman, a quien la villa desea con todo fervor que se a el Hokage. Se lo ha ganado, porque todos estos años ha estado trabajando duro para que fuera tomado en cuenta.

Días posteriores a mi salida, nadie me iba a visitar, empezaba a sentirme solo, a realmente sentirme solo. Nadie llegaba a preguntar como estaba. Cuando era más joven y después de la muerte del clan, muchas personas se habían ofrecido para mantenerme y darme todos los recursos necesarios para vivir.

Era yo quien insistía, en aquel entonces, a estar solo, para sufrir solo, para no deberle nada a nadie, pero aún con eso, la gente seguía llegando a mí, llevándome víveres, arreglándome la vida. Esta vez, yo debía salir. Necesitaba regresar a la milicia, pero, ¿quién aceptaría a un traidor entre el escuadrón shinobi de la aldea?

- Naruto, como siempre – dije con una sonrisa. Él como siempre, dándome la mano antes que cualquiera, arregló mi regreso prometiendo que él sería de gran ayuda si algún día era necesaria la ayuda bélica en la aldea. Nunca pensé que fuera hacer tal tontería con tal de mantenerme en la aldea y bajo protección del kage - ¡qué tonto! – repetí ahora frunciendo los labios. Obedeciendo sin chistar todas las misiones que le eran asignadas, con tal de que yo fuera tratado como, según él, lo merecía.

Así comenzó toda esta historia, en la que Naruto era el mártir, yo el maldito y los demás no importaban. Meses después, el cuerpo shinobi comenzó a quejarse del mal trato que el Hokage nos daba, tratándonos como fichas de ajedrez para ganar territorio de las otras cuatro grandes naciones. Comenzamos por hacer pequeñas rebeliones durante nuestras misiones, filtrando información de la aldea, pero nadie era capaz de desafiarnos, nadie quería declararnos la guerra.

- "hagamos una rebelión" – sonreí, recordando la facilidad con la que el dobe externó sus ideas, en ese entonces tenía el cabello oscuro, según sabía porque había llevado a cabo una misión de espionaje. Que fácil se oía eso, ahora después de dos años de haberlo planeado y no poder dar el golpe, muchos hemos empezado a perder la paciencia.

Las cosas no se complicarían si no hasta que Sakura comenzó a comportarse diferente, su actitud conmigo fue muy severa, aunque no la culpo, traté de asesinarla, pensé que lo dejaría por la paz, me miraba inquisitoriamente y reprobaba la actitud de Naruto hacía a mí. Luego, de buenas a primeras, cambia esa desdeñosa actitud y comienza a perseguirme. Bien, "perseguir" no es un término lo suficientemente extenso y en realidad no creo que exista uno para esa clase de acoso.

"Regresan los viejos tiempos", fueron las palabras del rubio cuando fue espectador de una de esas escenas. Reía melancólico antes de decirme sus sospechas, había estado ocupado en evitar sus abrazos de osos que no noté nada de lo que me expresaban. Así pues, aprovechando su obsesiva persecución, decidió que sería yo quien le vigilaría, solo por si era cierto.

El día que lo confirmamos, el contenedor pasó el momento más funesto en su vida. Lloró hasta que se quedó dormido, ¿cómo lo sé? ¿Acaso no es evidente? Tuve a uno de mis animales de invocación sobre un cable eléctrico observando la depresión del chico. Al decirme el acontecimiento de expectaciones estratosféricas, solo un 'hmp' sonó de mi garganta, sinceramente no podía imaginarme al "tifón de Konoha" llorando cual niña desprotegida. No es que no lo haya hecho antes, pero ahora es un hombre; así que decidí no decirle nada, esa clase de bromas no eran las más adecuadas en ese momento. Durante un tiempo Naruto no podía evitar ver hipócritamente a la pelirosa, le hablaba con reservas y siempre apretaba los puños, alguna vez me dio la impresión de querer golpearla… Yo lo haría…

Bien, basta de divagaciones, el tiempo se ha terminado y la chica se acerca a mí secando su frente con la manga. Me puse de pie dejando todos mis recuerdos bajo la sombra del árbol, seguía manteniendo el vago sentimiento, algo iba a suceder.