Los personajes de esta historia no me pertenecen, solo los tomo prestados solo con el fin de inventar un fic.
Más allá de un pozo (volumen 1)CAPÍTULO 3Una fiesta y una búsqueda, dos problemas muy complicados.
Kagome comenzó a abrir sus ojos, era la mañana. Se sentó en la cama y vio a todos sus amigos, incluyendo a los envenenados, sentados conversando bajo.
- ¿Por qué no me despertaron antes?- Preguntó media dormida Kagome
- Creíamos que era mejor dejar que descanses.- Sonrió Sango.
- ¿Ya podemos bajar a desayunar?- Inquirió Inuyasha
Kagome lo miró fijá mientras sentía un dolor en el pecho al recordar lo que el monstruo había hecho, sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Kagome...-Él la miraba fijamente también.
- Sí, bajemos. Inuyasha... –reaccionó rapidamente- ¿Te encuentras bien?
- Sí, pero aún no sé que sucedió.
-Ya no importa.- Concluyó ella con una falsa sonrisa.
Una vez abajo...
-Kagome ¿Asistirás esta noche a la fiesta. ?- Preguntó la madre de Kagome desde la cocina
Kagome se atragantó con un bocado del desayuno, mirando a sus amigos
- ¿A... a la fiesta? Bueno... si ustedes quieren...-
- Creo que no estaría nada mal.- Dijo Sango
Inuyasha solo se cruzó de brazos
-Señorita, si no le causa molestias...- Sonrió Miroku
-Perfecto.- Sonrió la joven- Pero...-mirando las vestimentas de sus amigos-... creo que será mejor ir al centro comercial.
******************
- En que puedo ayudarlos?- Preguntó la vendedora amablemente.
- Ellos necesitan ropa.- Informó Kagome
-Ni lo piense excelencia.- Dijo sutilmente Sango viendo que Miroku se acercaba a la vendedora, tomándolo del brazo.-
-Pero Sango! Como crees...?- Exclamó fingiendo sorpresa.
-¿Buscabas algo en especial?- Preguntó la vendedora a Inuyasha
Inuyasha se mareó por la gran cantidad de perfume que tenía la vendedora.
-¿Te encuentras bien?- Preguntó asustada la vendedora
-Sí.- Contestó débilmente el hanyou apoyado en el hombro de Kagome.
- Es alérgico.-Dijo Kagome riendo- Todo está bien.- señalando al monje Miroku- Mejor muéstrale la ropa a él.-
Luego de una hora de probar y probar, Miroku salió del vestidor con una remera negra y un jean muy moderno, con una cara muy conforme.
- ¿Cómo me veo Sango?- Preguntó Miroku
-Bi... bien excelencia, solo un poco extraño.- Contestó Sango sorprendida.
-Es tu turno.- Dijo Kagome feliz
-¿¡Estás loca?! No voy a vestirme como Miroku.-
- Tienes que hacerlo.-
- No Kagome-.
*******************
-La verdad que no te ves nada mal.- Dijo Kagome feliz a Inuyasha
-¿De verdad?- Se le pasó la furia de repente
- Claro, ven, mírate en el espejo-.
Inuyasha miró su jean y su remera azul bajo una campera de jean que tenía y su furia volvió.
- ¡Esto es muy incómodo!- Gritó el hanyou
- Ya te acostumbrarás.- Sonrió
Luego de guardar sus vestimentas anteriores, todos partieron nuevamente hacia la casa de Kagome. Ya ahí, faltando media hora para ir a la fiesta, Sango y Kagome subieron para cambiarse, y Miroku e Inuyasha se quedaron sentados abajo, Shippo jugaba con Sota a los videojuegos.
- Tenemos demasiadas cosas que hacer como para ir a una fiesta con gente extraña.- Dijo Inuyasha ofendido
- Creo que siempre es bueno un poco de distracción. Además, podremos conocer un poco más sobre la época de la señorita Kagome.- Sonrió Miroku
- Eso no me importa, solo quiero destruir a ese monstruo y volver a mi época.- agarrándose la ropa-Ya no aguanto más, me siento muy incómodo.-
- Es una bella vestimenta. Me gusta.- Contestó el monje mirándose.-
- Están tardando demasiado. Iré a buscarlas.- Se quejó Inuyasha-
-No te lo recomien...- Inuyasha ya había subido-
-¡ABAJO!- Gritó Kagome desde arriba-
Luego de escucharse un fuerte golpe y de que pasaran algunos minutos, Inuyasha bajó corriendo y algunas cosas se estrellaban contra las paredes.
-Solo fui a buscarla, enloqueció.- Inuyasha bajó traumado
- Son mujeres Inuyasha, te golpean cuando menos lo esperas- con actitud de sabio, resignado- y nosotros no hacemos nada para merecer ese trato.- Concluyó Miroku
-No en tu caso Miroku-.
A los pocos minutos, Sango, con un vestido corto rosa, y Kagome, con una pollera blanca y una blusa celeste, bajaron. Los cuatro se sorprendieron al verse entre ellos así vestidos, siempre conservaban sus vestimentas habituales, pero esta era una ocasión especial.
Salieron caminando de la casa los cuatro, Inuyasha todavía quejándose de la ropa y con su gorra.
Al llegar, las amigas de Kagome los esperaban en la puerta junto con la dueña de la casa.
- Pasen por favor.- Los saludó Eri
Kagome mostró a sus amigos a los demás compañeros de clase. Sango fue directamente hacia un equipo de música, estaba muy sorprendida. Eri se acercó a ella.
-¿Qué es esto?- Decía Sango pegada al aparato, sin saber que Eri se encontraba detrás de ella-
- Sango¿ No sabes lo que es?-
- Ehhh... yo...- Dijo luego de un sobresalto
-Ahhh, es extraño que no lo sepas.-sonrió incomoda Eri
-......
- Hay algo más de este lugar que no conozcas?
-Claro que no.- Sonrió falsamente la exterminadora
- Acaso los amigos de Kagome vienen de otro planeta. ?-Pensaba asustada Eri- Mejor me voy Sango-Dijo riendo asustada.
-¿Te estás divirtiendo?- Dijo Kagome llegando
- Esta música, es realmente hermosa.
- ¿Por qué no sales a bailar? No serías la única, hay muchas otras personas.
-¿Qué? No, no sé bailar.- Contestó avergonzada Sango
- Kagome, me preguntaba si... querías bailar conmigo esta canción.- Preguntó Hojo llegando de la nada.
- Me duele mucho la cabeza, pero- empujando a Sango - Ella no tendría ningún problema.
- Excelente, vamos.
- ¡Kagome!- Exclamó entre asustada y avergonzada mientras Hojo la llevaba de la mano y Kagome sonreía.
Kagome estaba apoyada contra la pared mirando como se divertía Sango, eso la alegraba mucho, a su lado apareció Miroku.
- No ha visto a Sango señorita?- Preguntó Miroku acercándose
- Está bailando.- la señaló con el dedo.
- ¿Bailando?-
- Sí, él es uno de mis compañeros-irónica pero triste-Si tan solo alguien no hubiera llegado tan tarde...
- ....
****************
- Kagome ¿Por qué ese chico se ve tan antipático?- Preguntó Yuka
- ¿Inuyasha?-Luego de un silencio, con una falsa actitud de tristeza- Él está muy triste, ya que dentro de un tiempo, se tendrá que marchar y nos separaremos por un tiempo. Le es muy difícil aceptarlo.
- Kagome, ve a consolarlo. Se nota que te quiere demasiado.-Exclamó Eri
-Sí... claro.-Sonrió la joven nerviosa.
La fiesta transcurrió.
Kagome se encontraba con Sango y otra joven más conversando. Miroku, no estaba a la vista, pero Inuyasha estaba sentado solo, muy fastidiado.
- Hay demasiada gente, esa música, esta ropa, es insoportable.-Pensaba Inuyasha mientras se rascaba.
Eri , Yuka y Ayumi llegaron y se sentaron una a cada lado de Inuyasha. Él no pareció alegrarse demasiado
-¿Por qué no hablas con Kagome?- Preguntó Eri al hanyou
-.....
- Kagome nos contó todo, debes haber sufrido mucho.- Informó Ayumi
¿Ella les contó?-Sorprendido- Bueno... en realidad no fue tan grave.
- Debe haber sido muy difícil para ti aceptarlo.-Dijo triste Eri
-Solo fue cuestión de tiempo, ya todo está bien, pude controlarlo perfectamente.-Sonrió agrandado.
- Te comprendo Inuyasha. Te importa mucho lo que está pasando ¿Verdad?- Eri le palmeó el hombro
- Claro que me importa! Aunque solo afecte a Kagome, en realidad todo está en peligro.
- ¿Se va a terminar todo?- Yuka se desesperó
-No si puedo evitarlo.- Nuevamente sonrió arrogante
- No tienen que rendirse, podrán salir adelante sin ningún problema.-Ayumi estaba casi llorando.
- Sí.
- Inuyasha, quiero que te quede algo muy claro: las distancias nunca podrán separarlos.- Yuca se levantó muy conmovida
-Tenlo por seguro.-Sonrió Eri
-¿Separarnos? Pero... si el monstruo se encuentra en esta época ¿A qué se refieren?- Se dijo luego de que las muchachas se marcharon
****************
-Kagome, una presencia.- Dijo preocupada en tono muy bajo Sango
-Tenemos que detenerlo antes que se acerque más a este lugar, ve a llamar al monje Miroku.
-Sí.
Una vez que los cuatro se reunieron, se despidieron de todos y salieron.
Sango fue atrás de un árbol y volvió con su boomerang, el arco de Kagome, el báculo de Miroku y el Colmillo de Acero.
-Sango, trajiste nuestras armas.- Dijo feliz Kagome - Solo por precaución, las dejé en la mañana.
- Divina inteligencia Sango.- Elogió Miroku
- Supongo que no podrán luchar con esa ropa.- sacando algunas bolsas desde unos arbustos- Yo ya estoy acostumbrada, pero ustedes deben cambiarse.
- Vamos.- Exclamó Inuyasha luego de cambiarse su vestimenta.
Una vez que se encontraron lejos de la casa, el monstruo apareció. Kagome sintió una furia imposible de disimular, todos la miraban asustados.
- Veo que el veneno solo les ha causado problemas. Perfecto, prefería ser yo mismo quien corte sus cabezas y se quede con su fuerza.-Gritó el mosntruo
-Voy a destruirte, eres un maldito.- Kagome preparó su arco
-Señorita, debe dejarlo vivir un poco más, aún no sabemos como volver a cerrar el pozo.-Miroku la detuvo.
- Pero...
- Sabemos perfectamente que el monstruo hizo algo que a usted no le agradó en lo más mínimo, pero no es conveniente matarlo aún.
-Escucha, si no nos dices cómo volver el pozo a la normalidad, te aseguro que te arrepentirás.- Inuyasha preparó su espada
- Tal vez en otra ocasión, espero compañía.- Exclamó el monstruo
Un interminable ejército de monstruos aparecía en la dirección de la casa de Kagome.
-Vienen del pozo. ¡Sota, mamá, abuelo!- Amoe soltó su arco asustada
- Miroku, Sango, volveremos enseguida.- Gritó Inuyasha
-Inuyasha...-Kagome se sorprendió
- ¿Qué estás esperando? Dejaremos a tu familia en un lugar seguro, y luego regresaremos.
Los dos se marcharon y al llegar a la casa se encontraron con miles de monstruos saliendo del pozo, y a Shippo protegiendo a la familia de Kagome con su fuego mágico.
- Inuyasha, Kagome.- Dijo Shippo feliz de verlos llegar
- Shippo, muchas gracias.-Sonrió la joven
- Déjamelo a mí. Kagome, ¿adónde quieres que los lleve?- Preguntó Inuyasha
- Cerca del río. Pero no sabes donde queda, nunca fuiste ahí.
-Claro que sí, sé donde es. Tú quédate con Shippo aquí. Volveré enseguida.
- ¿Sabes ir allá?- Preguntó Kagome pensativa.-Como lo recuerda??
Inuyasha se marchó con toda la familia de Kagome en su espalda. Shippo y Kagome se quedaron cerca del árbol sagrado. Su campo de energía, nunca antes descubierto, los protegía de los monstruos que no dejaban de salir del pozo.
- Voy a buscar lo que provocó la abertura del pozo.- Kagome caminaba hacia el pozo
- No Kagome, si sales de aquí, los monstruos te atraparán.- Exclamó Shippo
- Tú estás muy cansado, te esforzaste mucho para proteger a mi familia. No me pasará nada.
Kagome estaba frente al pozo esquivando a los miles y miles de monstruos que salían. Saltó dentro de él sosteniéndose del borde para poder ver mejor y encontrar alguna pista. Luego de deshacerse de algunos monstruos pegándoles con su arco, logró verlo, un fragmento de Shikón, muy enterrado en la tierra, mejor dicho, en el límite entre las dos épocas.
Ella optó por sostenerse por las piernas del borde del pozo para acercarse más y poder cavar ahí.
Comenzó a escarbar con su arco, pero el fragmento estaba enterrado a gran profundidad, y los monstruos seguían saliendo, al no poder defenderse, fue atacada varias veces, pero no se dio por vencida, a pesar de sus graves heridas, siguió buscando con su arco, cada vez el resplandor del fragmento se hacia más fuerte, se estaba acercando. Pero de repente, miles de monstruos salieron al mismo tiempo; y Kagome, no pudo esquivarlos.
*************
Sango y Miroku luchaban contra el monstruo gelatinoso, el boomerang de Sango era fácilmente traspasado y la joven recibía directamente los golpes, mientras que Miroku, con su báculo, solo espantaba a la gran cantidad de espíritus que los rodeaban, la lucha era incesante.
Los dos estaban gravemente heridos, pero Inuyasha, Kagome y Shippo no regresaban.
*************
Shippo intentaba acercarse al pozo, pero los monstruos no se lo permitían. Inuyasha llegó.
- ¿Qué está pasando?- Exclamó Inuyasha
-¡Inuyasha, Kagome está ahí adentro! ¡Quería encontrar la forma de cerrar el pozo, pero hay demasiados monstruos!- Gritó Shippo desesperado.
- Kagome....- Llamaba el hanyou mientras destrozaba los monstruos que se le interponían.
Cuando entró al pequeño templo donde estaba el pasaje hacia la época antigua, Kagome ya no estaba sosteniéndose del borde del pozo. Inuyasha saltó dentro de él y al trasladarse se encontró debajo de una gran nube de espíritus. Luego de destruir a todos, subió.
A unos metros, acostada en el pasto, casi inconsciente, estaba Kagome; Inuyasha se acercó completamente descontrolado y la sentó contra un árbol.
-Kagome, despierta por favor, tienes que resistir.- Inuyasha exclamó desesperado tomándole la mano- Está muy fría.- Todo su cuerpo está helado, sus heridas son muy profundas. Tenemos que volver con los demás.
-Inuyasha... ya... encontré la... la forma para cerrar... el pozo.-Dijo ella muy débil.
- Kagome, tienes que descansar.- Dijo más tranquilo
-Tuve...mucho... miedo,... pensé... que nunca... llegarías –Dijo suavemente dolorida y luego volvió a desmayarse
- Kagome, ya puedes estar tranquila, no dejaré que nada te suceda.- la cubrió con su traje de tela de fuego y la tomó en sus brazos-
Los dos se marcharon hacia la época actual. Al llegar, junto con Shippo, volvieron hacia donde estaban Sango y Miroku, quienes también estaban gravemente heridos y ya no podían resistir más. Cuando todos se encontraron, el Sol se escondió. No era el mejor momento para hacerlo.
Esa noche, en el cielo, la luna no estaba presente.
-Inuyasha ha perdido sus poderes.- Shippo estaba desesperado.
- No tenemos otra opción.- Dijo resignado Miroku
Miroku lanzó algunos pergaminos que inmovilizaron al monstruo por unos minutos, en ese tiempo, el grupo aprovechó para escapar, volver a la época antigua y alejarse lo más rápido posible del pozo.
Ya en una choza en un lugar muy apartado...
-¡Maldición! Justamente esta noche hay luna nueva.- El hanyou golpeaba el suelo furioso
- Tranquilízate Inuyasha, así no solucionarás nada. Aprovechemos para descansar y reponer nuestras fuerzas.- Tranquilizó Miroku
- Mañana volveremos a atacar-Dijo Sango seria.
-Iré a buscar agua.- Inuyasha salió de la choza triste.
Él tardó una hora, pero cuando llegó, las cosas empeoraron. Vio a todos sus amigos rodeando a Kagome.
-Su respiración es muy débil.-Shippo lloraba
- Ha empeorado mucho.- Informó preocupada la exterminadora
-Cuiden a Kagome por mí.- Dijo seguro y con la mirada baja Inuyasha
Él se estaba por marchar de la choza cuando Miroku lo detuvo.
- Que harás?-Inquirió Miroku
-Destruiré a ese monstruo aunque sea lo último que haga!- Gritó furioso
Inuyasha salió corriendo y todos lo vieron saltar dentro del pozo. No tenía sentido detenerlo, ya que él no les haría caso, así que los demás se quedaron cuidando a Kagome.
*************
Inuyasha encontró al monstruo en una calle y desenfundó su espada, la cual no se transformó a causa de la luna nueva.
- Veo que has cambiado, tus poderes han disminuido por completo, ¿crees que vas a lograr destruirme así?
- Ya cállate, haré que te arrepientas de todo lo que hiciste.- Inuyasha se preparó para atacar.
- Ataca cuando quieras.
Comenzaron a luchar, la espada de Inuyasha se bamboleaba sin efecto alguno, y aunque saltaba para acercarse, era despedido por la fuerza de aquel ser. Usando sus manos y piernas, solo encontraba más y más heridas, la desventaja de Inuyasha era obvia.
Luego de unas horas, él estaba gravemente herido, ya no podía pelear más, su brazo derecho estaba ensangrentado y además, no llevaba consigo el traje de tela de fuego, aunque mucho efecto no tenía, ya que había dejado a Kagome envuelta en él.
Un ataque lo lanzó a unos metros y no logró levantarse, se le nublaba la vista, el monstruo se acercaba más y más a él. Cuando ya se encontraba enfrente de él, preparó una lanza de gelatina que se endureció como si fuera de hierro, apuntó a su corazón.
- Si quieres decir tus últimas palabras, es el momento para hacerlo.
- Mátame si quieres, pero te aseguro que luego, el que morirá serás tú.- Exclamó desafiante, pero débil
- Ja, ja, me han cansado tus ironías(preparando su lanza) terminemos con esto.
El monstruo atacó, Inuyasha vio como la lanza se detenía a un centímetro de su corazón. Pero solo vio un destello en el cuerpo del monstruo, que luego escapó.
Todavía estaba con la vista nublada, acostado cuando alguien se le acercó. A pesar de sus heridas, pudo reconocer perfectamente a aquella persona.
-Kagome... –Dijo sorprendido levantándose costosamente, mirando a la persona sentada a su lado.
-Inuyasha discúlpame, no logré acertar mi flecha.- Sonrió ella muy débil.
- Veo que estás mejor.
- Fue gracias a ti.- lo cubrió con el traje que él le había dado
-N... no tienes que agradecerme. Creí que algo malo te había pasado.- Dijo nervioso
-Y por eso se te ocurrió buscar a ese monstruo una noche de luna nueva.- Contestó molesta-Mejor vámonos, tienes que descansar.-Concluyó feliz
- Ja, podría haberlo derrotado.
Kagome, feliz, solo lo ayudó a caminar. Luego de un tiempo, al llegar, todos se tranquilizaron, pero no podían dormir sabiendo que todo estaba en peligro. Aún no podían atacar, estaban muy heridos.
- Antes de quedar inconsciente, vi un fragmento enterrado en el límite entre las dos épocas, lo que abrió más el pasaje. Supongo que si lo sacamos, todo se solucionará.- Dijo seria la joven sacerdotisa.
- El monstruo también tiene un fragmento ¿verdad? – Preguntó Miroku
- Sí.
- Fue muy inteligente, ahora que usted nos comenta esto señorita, puedo confirmarlo, ese monstruo ha activado una conexión especial entre los dos fragmentos.
- Explícate.- Dijo el hanyou
- Si nosotros destruimos al monstruo, el pozo seguirá abierto. Y si quitamos el fragmento del pozo, el monstruo seguirá atrayendo a los demás espíritus.
- ¿Quiere decir que hay que hacer las dos cosas al mismo tiempo?- Inquirió Sango
- Así es, tiene que ser calculado, si no es en el momento exacto, ya no habrá manera de detener esto.
- Este lugar se está llenando de monstruos, mañana acabaremos con él.- El hanyou parecía muy decidido
Esa noche, todos descansaron, el día siguiente sería muy agitado.
Ya por la mañana, algo despertó a Inuyasha. Él salió de la choza muy sorprendido. No se escuchaba ningún sonido, no se sentía ninguna presencia. La época antigua estaba vacía.
Cuando todos despertaron, pensaron al mismo tiempo una sola cosa y decidieron ir hacia la época actual, ya sabían lo que se encontrarían allí, pero aún no imaginaban el peligro que eso implicaba.
¿Lograrán terminar con esa pesadilla? ¿ Kagome logrará saciar su sed de venganza?
¿Qué clase de desafío esperará al salir del pozo de los huesos?
Adelanto: los venenos... mm... nada es lo que parece. ¿Qué quiere decir esto?
Entérense en el último capítulo: Venganza: un plan y un secreto
Sayonara
