CAPITULO 2: "Kyoko"

Nabiki trataba de encontrar alguna explicación lógica a lo que estaba pasando pero resultaba difícil explicar como una mujer con más de diez años de muerta estuviera ahí en su cuarto tan fresca y tranquila

-Los camarones estaban muy agrios –dijo Nabiki sentándose en el borde de su cama-. Sin duda esta es la última vez que compro mariscos fuera de temporada.

La figura sentada en la silla lanzó una risita discreta.

-Pero son los más baratos. Hay que economizar ¿No es la idea mi querida sobrina?

-Pero si los gastos médicos son... –Nabiki se interrumpió y se levantó de golpe- Esto es absurdo le estoy contestando a una alucinación, mejor me voy a tomar un antiácido o algo por el estilo –Dicho esto camino presurosa a la puerta y giro el picaporte.

-Vaya, vaya –la figura soltó un bufido de fastidio parecido al de Nabiki-. La audaz "reina de hielo" le teme a un pobre fantasma.

Nabiki cerró la puerta de nuevo y volteó encarando a la anciana.

-Yo no le temo a nadie.

-¿Entonces porque te vas querida? –La anciana se levantó y caminó por la habitación curioseando los anaqueles, las cadenas a su alrededor gemían y rechinaban al ser arrastradas por el piso.

-Kyoko Tendo –dijo Nabiki sentándose de nuevo en la cama-. La "tía rica" de la familia, un verdadero emporio de los artículos de belleza desde Kobe hasta Osaka... Y que por cierto jamás aprobó el matrimonio de mi papá

-Quería que el me sucediera en el negocio pero le dio por las artes marciales y después conoció a tu madre... Me sentí algo decepcionada que cambiara una vida de lujos por una tranquila vida marital.

-Por eso jamás lo volvió a ver... Y heredó todo a diferentes corporaciones –Nabiki se cruzó de brazos molesta pero una idea le ilumino el rostro-. Un momento... Los fantasmas solo se aparecen cuando tienen asuntos pendientes en este mundo... ¡Usted se arrepintió y me va a decir que hay un testamento a favor de mi papa!

-No... No es así.

-Entonces dejo una cantidad de dinero en efectivo para nosotros y me va a decir donde esta.

-Tampoco.

-¿Bonos del gobierno, acciones de la bolsa?

La anciana meneó la cabeza con tristeza.

-No se trata de dinero... ni de tu familia. Se trata de ti querida.

-¿De mi? –Nabiki alzo una ceja- Pues además de necesitar unos cuantos vestidos mas en mi armario estoy perfectamente.

Kioko se aproximó un poco a ella arrastrando las largas cadenas que llevaba. Se detuvo y extendió los brazos

-¿Qué vez de especial en mi en este momento querida?

-Mmmhh... –Nabiki se acarició el mentón de forma analítica- Aparte de que esta muerta, de que el abrigo necesita con desesperación una tintorería... ¿La cadena a su alrededor?

La anciana sonrió complacida.

-Durante toda mi vida solo una cosa me obsesionó: El dinero y el poder, dediqué cada instante de mi vida a eso. A ser rica y poderosa... Y lo logre... Pero el costo fue alto. Perdí a todos los seres que amaba.

-Fantasmas sentimentales –Nabiki ahora se miraba su manicura sin mucho interés.

-Cada eslabón de esta cadena representa un instante de mi vida que desperdicie. –Kioko jaló las cadenas alrededor de su pecho. Se notaba que estas le apretaban- Cada momento que use para lastimar a alguien que le importaba. Tu cadena también es bastante larga querida.

-Yo no tengo cadenas –Nabiki sintió un repentino escalofrió- Se equivoca tía...

-¿No te pesa ir a la escuela¿No te cansa el caminar día a día¿No sientes que los caminos habituales se hacen cada vez más largos? –La voz de la anciana se tornaba cada vez más delgada. Como si hablara a través de un túnel muy largo

Nabiki se levantó de la cama y de nuevo se dirigió a la salida de su cuarto. Esta vez si sentía miedo.

-Estas vacía mi pequeña -Dijo la anciana- Tan vacía como yo le estaba a tu edad... Tienes que cambiar

-Yo… Yo estoy bien –Nabiki buscaba el picaporte sin dejar de mirar a la anciana que ahora parecía mas pálida, mas delgada. Un aroma a muy viejo flotaba en el ambiente.

-Se que yo no puedo hacerte entender... No soy la adecuada para mostrarte tu error, pero hay otros que lo harán... –La voz de Kioko se escuchaba ahora cavernosa, llena de ecos. Su piel se había tornado cadavérica, acartonada.

-¿Otros? –Nabiki vio que la anciana se convertía en un esqueleto; el abrigo se desgajaba y las cadenas se hacían herrumbrosas- ¿A... a que se refiere tía?

El ahora casi transparente y flotante esqueleto se acerco a la chica, Nabiki lanzó un gemido de miedo al verlo tan de cerca.

-Tres fantasmas más vendrán en esta noche pequeña Nabiki. Cada uno con un mensaje para ti. Escúchalos por favor...

Nabiki finalmente encontró el picaporte y lo giró saliendo casi de un salto de su habitación, al voltear se topó con otra figura, por poco chocan y ella lanzó un grito de sorpresa.

-¡Nabiki chan! -Kasumi casi se va de espaldas al ver a su hermana salir tan deprisa de la habitación.

Las hermanas permanecieron una frente a otra en un incomodo silencio. Kasumi parecía dolida y jugaba nerviosa con sus dedos, Nabiki se sentía mal, hacia mucho tiempo que no veía a su hermana así. Solo quedaba una cosa por hacer.

-Perdón... Yo tengo... Qué regresar a mi cuarto… ¡Si eso es! Con permiso.

Kasumi iba a decirle algo pero la hermana menor le esquivó la mirada y entró en su cuarto tan rápido como había salido.

Nabiki estaba recargada en la puerta sintiéndose culpable; habían pasado años desde la ultima vez que eso pasara y ahora recordaba porque no le gustaba la sensación. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que no había rastros de la visión que tuviera hacía unos momentos, suspiro aliviada y se dejo caer de nuevo en la cama.

-No mas mariscos, no mas cenas de media noche... –Se cubrió la cabeza con la almohada.

-Las promesas se hacen en año nuevo Nabiki chan.

La chica retuvo el aliento al escuchar aquella voz en su habitación, se quito la almohada del rostro y vio que había una luz dorada y muy tenue iluminando las paredes. Lentamente se levantó hasta quedar sentada y encontrarse con una sonriente chica vestida con una larga túnica blanca que le observaba parada a los pies de la cama. Nabiki titubeó un instante pero la reconoció.

-¿U... Ukyo¿Qué rayos te hiciste en el pelo?... –Por alguna razón no se sentía demasiado sorprendida-Se ve demasiado… Rubio.

-He venido por ti Nabiki chan –Dijo la otra muchacha sonriendo

Continuara...