CAPITULO 4: "Pasos en la nieve"
Nabiki sacudió varias veces la cabeza tratando de asimilar lo que veía:
Era una habitación enorme, gigantesca, llena de una cantidad inimaginable de comida y regalos de todo tipo, envueltos en vistosos papeles de colores. En las lejanas paredes del lugar una serie de estatuas de diferentes dioses sostenían sendas antorchas que iluminaban la estancia con una luz dorada.
-Ya es oficial... –Nabiki se llevo las manos a la cabeza- Me acabo de convertir en material para la casa de la risa
-¿Qué es la vida sin un poco de locura mi niña? –La voz de Happosai retumbaba en la estancia, pero se oía un poco diferente- ¡Si fuera verdad medio Nerima estaría en el manicomio. Jajajajajajajajajajajajaja!
Un borrón apareció volando ante la chica y ella retrocedió en guardia, Happosai nunca había intentado nada. Pero más valía prevenir...
-¿Tienes hambre querida? –La figura que le habló estaba de pie en una mesa adornada con un mantel blanco con bordes dorados
Nabiki vio a la pequeña figura delante de ella y parpadeó desconcertada, era Happosai sin duda, pero mas joven, incluso parecía algo infantil, como una extraña y siniestra versión de Peter Pan.
-¿Estuvo jugando otra vez con las pociones de Cologne sama. Sensei? –Nabiki procuro resaltar lo más posible el sarcasmo al decir "Sensei"
-¡Jojojo! –La pequeña figura salto de la mesa donde se encontraba y se sentó en un banco alto que le permitía servirse de un enorme pavo que descansaba en su respectiva bandeja dorada adornada con una vistosa ensalada- Es obvio que el tal Happosai no te agrada mucho... ¿Quieres pavo?
-Ya entiendo... –Nabiki bajó la guardia- Usted es otro espíritu... ¿Pero que lugar es este?
-Tu corazón pequeña... Tu corazón. Dijo la figura mientras le daba una buena mordida a la pierna de pavo
-¿Cómo? –Nabiki dio una amplia mirada al lugar
-Cada cosa que vez aquí es un deseo de alegría y ayuda que guardas por que temes que la gente se aproveche de ti, esto es todo lo que puedes brindarle a las personas pero que no te atreves.
Nabiki estudio la sala de nuevo y sonrió despacio.
-Con todo esto podía organizar una rifa que me haría millonaria...
-¡Ungh... Cof, cof, cof! –El pequeño espíritu comenzó a atragantarse y después soltó una estruendosa carcajada mientras pataleaba como loco- ¡Kyoko tenia toda la razón¡Tienes una fuerza de espíritu increíble!
-¿Y que clase de espíritu es usted de todos modos? –Nabiki cruzó los brazos enfadada- Además si se supone que todo esto es mío ¿Quién le dijo que podía servirse?
-¿Te interesa saber que esta pasando en estos momentos con la gente que te rodea pequeña ambiciosa? –El hombrecillo se limpio con educación la boca y después saltó al suelo, caminando como pingüino se dirigió a la puerta por donde entrara la chica- Vamos que el tiempo avanza...
Nabiki se alzó de hombros y lo siguió; al fin y al cabo entre mas pronto acabara aquello mas pronto podría ver al psiquiatra. Un poco antes de salir creyó ver dos figuras ocultas entre los regalos, volteó y esperó un instante pero no vio a nadie más. Giró y después salió de aquella extraña habitación.
Estaban parados en la salida del baño. Bajo las escaleras. Un ruido de pasos les alertó que alguien venia bajando, eran pasos suaves y medidos que Nabiki identificó de inmediato.
-Kasumi...
La mayor de los Tendo se dirigía hacia la cocina y se detuvo un instante viendo hacia el baño. Por un instante creyó ver algo pero después suspiro... El pasillo estaba vació.
-No puede vernos...
-¡De eso se trata niña! -El hombrecillo habló fuerte y claro haciendo que Nabiki saltara- Poder ver y oír a otras personas sin que te puedan ver... ¿No es un sueño vuelto realidad?
Nabiki asintió en silencio, en ese momento no estaba interesada en el tema. Había visto los ojos de su hermana y jamás pensó verla tan triste.
-¿Esta así solo porque yo me negué a ayudar con esto? –Nabiki camino en dirección de la cocina seguida por el enano que palmeaba ruidosamente los pies en el piso.
-¿Nunca has notado esa pequeña pausa que hace antes de mirar a los ojos a cualquier persona? –Preguntó el- ¿cómo de repente estando de espaldas a alguien se estremece ligeramente antes de voltear y sonreír con la dulzura que siempre lo hace?
La mediana de los Tendo se detuvo y miró al enano con sorpresa pensando en sus palabras, lentamente comenzó a asentir.
-Ella finge –Dijo el sentándose en el piso y sacando una pequeña pipa de bambú de entre sus ropas-Cada día de su vida finge para que los demás no tengan que sufrir la misma pena que ella... Interesante la situación ¿Verdad?
-¡Ya regresamos!
En ese instante una maltrecha pero feliz Ranma ona y un bastante vapuleado Genma Panda aparecieron cargando un árbol navideño. Con las raíces envueltas en una manta húmeda.
-¡Por Dios! –Kasumi y Akane salieron de la cocina y se sorprendieron al ver a los recién llegados en ese estado.
-¿Qué fue lo que hicieron? –Akane no podía evitar el encontrar divertida la escena- ¿Pelearon contra el árbol navideño?
"Poda de pinos de combate estilo libre" El Panda mostró su letrero antes de caer de sentón en el piso.
-¿Poda de pinos... De combate? –Akane le quitó el letrero para leerlo mejor bastante incrédula.
-Hay una comunidad de leñadores canadiense que se reúnen todos los años en el terreno del señor Tamiya y practican esa competencia. –Ranma se sacudió un par de piñas de la cabeza- En realidad no ganamos pero les prometí que el año entrante iría por la revancha.
-¿Leñadores canadienses? –Akane sintió que ya lo había oído todo- ¿Y no se supone que debieron de cortar el árbol en vez de arrancarlo de raíz?
"Fue idea del muchacho" El panda saco un letrero nuevo y de inmediato mostró el anverso: "Y yo lo apoye"
-Se me hizo cruel cortarlo –Ranma ona levanto el pino y lo observo como quien ve a un cachorrito- En enero sé secaría y tendríamos que tirarlo -Volteó a ver a Akane y sonrió-. De esta manera al final de la temporada lo replantamos y tendremos árbol fresco y bonito al año entrante ¿No te parece?
Ranma casi se va de espaldas cuando una emocionada Akane saltó a su cuello y sin más lo besó en la mejilla con una ternura muy poco usual en ella.
-Es lo mas hermoso que has hecho nunca Ranma –La chica le tenia agarrado de las manos- Es el detalle mas lindo que has tenido y te juro que nunca lo voy a olvidar...
-Vaya... –Ranma Ona estaba roja como un tomate, algo en su interior pugnaba por regresar el beso y algo le estaba diciendo fuerte y al oído que seria una locura- Me... Me alegro que te gustara y...Yo... Vaya...
-Entonces árbol san será nuestro invitado esta temporada –Kasumi se entrometió dándole a Ranma un respiro-. Me parece que necesita un lugar para ponerlo...
-¡Como una maceta! –En ese instante apareció Soun cargando una enorme maceta de barro que llevaba el bajorrelieve de un dragón enroscado- ¡Un dragón custodiando un árbol. Que buen designio para la casa!
La familia entera aplaudió mientras Soun y Genma plantaban el arbolito. Nabiki veía todo con gesto adusto.
-Parece que ya tienen mucha diversión sin mi –Nabiki no pudo evitar el comentario amargo. ¿Es que de verdad no la necesitaban?
-¡Hermana! –Akane corrió hacia ella y después la traspaso como si fuera solo una sombra- ¡Hermana vamos baja. Tienes que ver lo que tío Genma y Ranma trajeron!
-No Akane. Déjala –Las palabras de Soun congelaron a la chica a los pies de la escalera-. Ella no quiso participar y debemos respetar su decisión.
-Pero... Pero es navidad... –La cara de Akane se debatía entre una sonrisa y una mueca.
-Toque varias veces a su cuarto –Dijo Kasumi que en ese instante parecía muy ocupada en "esponjar" las ramas del arbolito-. No contestó, debe de estar dormida.
-O se largo antes de que nos diéramos cuenta –Ranma se llevo las manos a la nuca- La reina del hielo congelando las calles de Nerima. Eso explicaría la repentina nevada en la ciudad.
-¡Tenias que soltar tu comentario estúpido Ranma! –Gritó Akane dando una patada al suelo- ¡No puedes hacer algo lindo sin echarlo a perder... TE ODIO! –La chica se dio la vuelta y subió las escaleras
Ranma miró a la familia con un claro gesto de "¿Y ahora que dije?" Todos parecían igual de sorprendidos, Kasumi le hizo una seña "Ve con ella" El chico/chica entendió y de dos saltos llego hasta las escaleras mientras la invisible Nabiki los seguía.
Akane estaba a media escalera recargada en la pared y con los brazos cruzados. Ranma se le acercó con cautela y vio que lloraba.
-No te odio –Dijo ella con la voz quebrada-. Me destemple... No quise decir eso, perdóname...
Ranma se subió un escalón más para poder estar a la altura. Deseaba ser chico en ese instante pero sabía que no se podía ir en ese momento. Con cuidado la tomó de la nuca y de la espalda atrayéndola hacia el y abrazándola. Akane puso las manos en los hombros de Ranma y comenzó a sollozar muy quedamente.
-No puedo evitar que me duela Ranma... Ya se que ella es así pero me lastima que haga esto...
-Solo nos duele cuando nos importa... –Murmuro Ranma acariciándole el cabello-... Ella entenderá que no puede seguir así. Si es la mitad de lista de lo que presume estará con nosotros en la cena tomándome fotos mientras le pateo el trasero a Kuno y a Ryoga.
Akane rió un poco y Ranma aprovecho para tomarla de la mano y empezar a bajar las escaleras.
-Vamos Akane que te prometí ayudarte con la ensalada y la verdad también me dio hambre.
Ambos chicos bajaron las escaleras pasando a través de Nabiki que ya parecía acostumbrada a eso. Ranma miró a Kasumi, hubo un instante de preocupación en los ojos de la pelirroja, un pequeño instante de angustia que desapareció cuando Akane lo jaló a la cocina.
Soun y Genma sacaron el tablero de Shogui y se fueron a sentar al comedor donde el ambiente estaba más cálido. Nabiki se quedo en el recibidor ladeando la cabeza pensativa.
-¿Qué fue esa expresión en el rostro de Ranma?
-El sabe... Su entrenamiento para ver las auras le deja ver que el aura de tu hermana arde cada vez más lento...
Nabiki se estremeció y miro al enano. Ahora se veía más grande de edad, mas maduro. Estaba cruzado de brazos y miraba ahí donde la luz de la cocina dibujaba las sombras de los ocupantes.
-Veo... Veo una cocina vacía Nabiki... Y un delantal colgado en su perchero sin nadie para usarlo.
-¿Qué esta diciendo? –Nabiki se asustó. El tono lúgubre del personaje la hizo estremecer.
-Nada... –El se rascó la cabeza y se volteó a verla- El futuro no me corresponde y el presente es algo muy breve... Anda vamos a la calle que hay algo mas que tienes que ver
La chica miró una vez mas hacia la cocina pensando en las ominosas palabras de aquel espíritu. "Una cocina vacía... Un delantal que nadie usa..."
Un movimiento cerca de ella llamó su atención. De nuevo creyó distinguir a dos figuras escondidas entre las sombras bajo la escalera. Tuvo miedo y salió corriendo tras el pequeño espíritu que parecía volverse mas rápido a cada paso.
Las calles se estaban llenando de nieve rápidamente, la gente caminaba quejándose del repentino frío pero no había rostros de molestia, una especie de implícita alegría parecía reinar el lugar. Nabiki veía gente salir y entrar de las tiendas del distrito. Pasaron cerca del Ucchan's y lo encontraron cerrado con un letrero que decía: "Cerrado por navidad"
-Y ahí van sus ganancia para fin de año –Bufó Nabiki meneando la cabeza.
-¿Te preocupa lo que le pase a Ukyo? -Pregunto el ahora anciano sonriendo
-Solo pienso que es un desperdicio dejar estas fechas sin abrir... hay mas clientes esta noche que en ninguna otra fecha.
-Familias enteras cenando juntas. Ukyo esta sola aquí... ¿No crees que eso le haría sentir mal?
-¿Y el ir a la casa y pelearse con Shampoo y Akane y Kodashi la va a hacer sentir mejor?
-Son personas que conoce y trata... En cierto modo lo mas cercano a una familia. –El espíritu puso las manos en la espalda- Quiza ella quiera mas a tu hermana de lo que esta dispuesta a aceptar… Tal vez en otras circunstancias habrían sido las mejores amigas.
Nabiki se sorprendió al asentir a las palabras de aquel espíritu
-¡Awww! El Ucchan's esta cerrado.
Shinda y Monoko. Las dos mejores amigas y cómplices de Nabiki veían con desencanto la entrada cerrada del local.
-Bueno le llevaremos otra cosa a Nabiki –Shinda se cruzó de brazos pensativa
-Lastima –Monoko se acomodo su larga cabellera rizada- ¿A dónde crees que se haya ido Ukio-kun?
-Deja de decirle así... Es una chica recuérdalo ¬¬
-Pero es que se ve taaan guapo con el uniforme de la escuela
-Mira, Mejor olvídalo ¿De acuerdo? -Shinda parecía sufrir de jaqueca- Iremos con el señor Tohimaya y compraremos una Pizza.
-¡Cierto. Tohiyama –san no a acabado de pagar su deuda!
-Pizza gratis y después pasaremos para salvar a la "jefa" de su "Cena familiar"
Monoko pareció dudar un momento y después caminó en silencio al lado de su amiga.
-¿No crees que es triste que Nabiki san odie tanto la navidad?
-No la odia. Es como cualquier otro negocio, tiene sus ratos buenos y sus ratos malos.
-Pues yo creo que no es un negoció es un día muy bonito, para estar con la familia.
-¡Tonterías! –Shinda comenzó a imitar a Nabiki a la perfección
Ambas chicas rompieron en carcajadas y se alejaron. Nabiki las vio y no pudo menos que sonreír también.
-Mis amigas...
-Ese es uno de tus más grandes tesoros. Aprende a cuidarlo. –El pequeño espíritu ahora ya parecía ser una copia al carbón de Happosai y se soltó riendo al ver la cara de sorpresa de la chica- ¿Qué es lo que pasa ahora pequeña? Creí que a estas alturas ya nada te sorprendería.
-Se ve más viejo ahora...
-Ah si... El presente suele ser algo tan efímero como un suspiro. Mi vida es en verdad un breve parpadeó en el tiempo.
-¿Es decir... Va a morir?
-Y renacer otro día... Pero mira que el mundo es un pañuelo. Mira allá enfrente
Nabiki obedeció para encontrarse al siempre despistado Ryoga caminar con paso dudoso y cargando una enorme bolsa aparte de su habitual mochila. Se detuvo un momento y miró el local de Ukyo cerrado. La frustración pinto su rostro pero suspirando volvió a cargar la bolsa y continuó caminando. Murmuraba algo entre dientes y Nabiki se le acercó para escuchar lo que decia:
-Voy bien, voy bien... No traigo ya ni un clavo en el bolsillo asi que espero encontrar pronto la casa de Akane... Hizo una pausa y después gritó- ¡Mas vale que te guste el regalo que te traje Saotome o haré que te lo tragues! Debí de comprarle una loción con cianuro o algo así... Debo de estar ablandándome..
El chico continuó su camino entre la creciente nevada dejando a Nabiki muy pensativa.
-¿Un regalo para Ranma?
-Y para cada persona que el conoce...
-Pero apenas sui tiene dinero para el. Que manera de malgastar...
-Sigues sin entender niña –El espíritu se veía ahora mas viejo- no es lo que el gaste o no. Es lo que el quiere expresar con eso... Muestra un nivel de respeto y estima por el viejo rival y amigo que a sido Ranma durante este tiempo, agradecimiento por saber callar... Por cosas que el dinero no compra.
-Ahora me vas a salir con que el dinero no compra la felicidad y esas cosas –La voz de Nabiki se oía amarga- Perdóneme pero el discurso es demasiado viejo para mí. –Vio entonces dos figuras escondidas en la esquina de la calle, las reconoció como las dos mismas figuras que había visto en su casa. Retrocedió, le daban miedo por alguna razón.- ¿Quiénes son?
-Dos viejas amigas tuyas niña –La voz del espíritu se oía cascada y cavernosa- ¿Por qué les temes?
Finalmente se acercaron, eran idénticas a la maestra Hinnako en sus dos formas. Pero la Hinnako joven parecía muy delgada y miraba con temor a su alrededor y la madura avanzaba con una actitud de desprecio en sus ojos.
-La ignorancia y el orgullo –El anciano espíritu permanecía sentado en la nieve mientras aquellas dos nuevas apariciones se apostaban a su lado-. Un par nada deseable como habitantes de un corazón y sin embargo ellas están tan cómodas en el tuyo...
-¿Me esta diciendo ignorante? –Nabiki se ruborizó indignada
-Y orgullosa –El anciano parecía cada vez mas decrepito- Si no entiendes algo lo desechas como una tontería, te niegas a aceptar que no lo sabes todo y que no puedes comprarlo todo –Un delgado dedo apunto a Nabiki- ¿Es así como salvaras a tu hermana?
-¡Kasumi! –Nabiki recordó las palabras de aquel espíritu-¿Qué le pasa a ella?
La calle parecía desierta y las luces de las casas se comenzaron a apagar. Poco a poco la oscuridad comenzó a envolverlos como un manto aun mas frió que la nieve cayendo a su alrededor.
-Mi tiempo se agotó –El ahora casi esquelético espíritu comenzó a desvanecerse junto con las dos apariciones nuevas- Aprende humildad y aprende a abrir mas tu corazón Nabiki. Solo así te liberaras de tu destino.
-¿PERO QUÉ LE PASA A MI HERMANA? –Nabiki gritó y trató de alcanzar al espíritu- ¡Maldita seas no te vayas! –La calle y todo a su alrededor era oscuridad total, tanteo en el aire y cayó de rodillas mientras gritaba- ¿QUÉ TIENE MI HERMANAAAA?
Nadie respondió. Un pesado silencio flotaba en el aire mientras la nieve seguía cayendo y acumulándose a su alrededor, pronto ella comenzó a sentir frío y se dio cuenta que estaba vestida solo con los jeans y la camiseta que traía en su casa. Desorientada trató de ubicarse pero todo estaba demasiado oscuro.
Entonces un farol se prendió a unos cuantos metros de ella. Recargado en el había una figura. Una sombra que parecía envuelta en un abrigo o algo así, no podía distinguir. Se veía borrosa, como ver a alguien a través de un vidrio empañado.
-¿Quién eres? –Nabiki sintió un escalofrió mas fuerte aun que el provocado por el clima.
La figura no respondió. Se llevó una mano a la boca y apareció un punto rojo de luz seguido de una estela de humo. Nabiki pudo distinguir el inconfundible aroma a tabaco.
-Eres... ¿Eres el espíritu del futuro verdad? –La figura solo asintió silenciosamente- Entonces muéstrame... Estoy lista. –Nabiki puso una seguridad en sus palabras que en realidad estaba lejos de sentir.
Una serie de faroles se encendieron a las espaldas de la muchacha señalando una calle, la mediana de los Tendo reconoció el camino a su casa. Miró una vez mas hacia donde el espíritu apareciera y no lo encontró. Pero estaba por ahí. Podía sentirlo a su alrededor. Reteniendo un temblor en sus piernas comenzó a caminar por el sendero iluminado.
La parte final de su jornada había comenzado.
Continuara...
Como nota adicional les diré que Shinda y Monoko las amigas de Nabiki son invención mia y salieron en mi fic "Un romance para Nabiki" )
