Atreus cruzó la puerta de la que durante muchos años había sido su casa, no sorprendido en absoluto de no encontrar a nadie dentro. De hecho todo parecia indicar que ahí no vivía nadie desde hacía meses, o puede que incluso años.

Concretamente dos años y cuatro meses, que era el tiempo que había tardado en regresar a Midgard, tras partir en busca de los Jotuns, una vez el Ragnarok hubo finalizado, y Odin fue derrotado.

Ya contaba con que no encontraría a su padre, ni a Mimir, en su antigua casa, pero eso habia sido la primera parada que había querido realizar tras su llegada, aunque solo fuese por una cuestión de nostalgia.

Distraídamente recorrió el lugar con la vista. El agujero que su padre y Thor habían hecho en el techo, durante su primer enfrentamiento, seguía allí. No pudo evitar sonreir al recordarlo. Parecía que eso había sucedido toda una vida atrás, y en cierto modo así era.

Tras echar un ultimo vistazo, salió, cerrando la puerta tras de sí. Cualquier cosa de valor que hubiese podido quedar allí, su padre seguramente ya la habría cogido tiempo atrás. Ahora mismo su principal objetivo era dar con él.

Probablemente estaría en Vanaheim, aunque tampoco podía descartar otras opciones. Pese al poco tiempo que hacía que había regresado a Midgard, ya había oído algunas historias sobre el trabajo que había estado realizando su padre durante esos ultimos dos años. Protegiendo a los debiles, estando siempre allí donde más se le necesitaba. La gente lo adoraba, en todos los reinos. Se había convertido en aquello que un Dios se suponia que debía ser, algo que le llenaba de orgullo…

"¡Ayuda!"

Atreus se puso alerta ante ese grito. Todos los demás sonidos del bosque cesaron de golpe, lo que le permitió escuchar con más claridad los inconfundibles ruidos de una pelea que estaba teniendo lugar no muy lejos de ahí.

Sin pensarlo dos veces se transformó en lobo, para ir más rápido, y corrió en esa dirección. Al llegar vio que se trataba de un pequeño convoy, formado por seis carros, con caballos, y una carreta, que estaba siendo atacado por unos bandidos.

La gente del convoy se estaban defendiendo cómo podían, pero los bandidos les superaban en número e iban mejor armados. Si las cosas seguían así, iban a morir todos.

Manteniendo su forma de lobo, Atreus saltó sobre el bandido que tenía más cerca y lo degolló con sus garras, tras lo cual recuperó su forma humana y disparó dos flechas simultáneamente.

"¡Skyalfa!"

Las flechas impactaron en sus objetivos, derribándolos. Después invocó a una bandada de halcones astrales, los cuales se lanzaron contra los bandidos que quedaban, los cuales salieron huyendo al verse completamente superados.

Sin embargo no llegaron demasiado lejos.

Una tormenta eléctrica pareció formarse de la nada, y un gran número de rayos cayó sobre los bandidos, fulminándolos a todos.

Justo después una figura descendió rapidamente hacia el suelo, provocando una gran hume de polvo al aterrizar.

Atreus se cubrió el rostro con su antebrazo y agudizó los ojos, intentando discernir quién era esa persona y si se trataba de un amigo o enemigo. En cuanto el polvo empezó a disiparse, lo primero que pudo distinguir fue la silueta de un martillo muy familiar.

Es imposible Pensó Atreus al reconocer a Mjolnir ¿Thor?

Pero no se trataba del Dios del Trueno…

"Vaya, vaya, fijate quien ha vuelto al fin, tras más de dos años sin dar señales de vida" Comentó Thrud con sarcasmo, posando sus ojos sobre él.

"Thrud…" Atreus sintió una mezcla de alegría por volver a ver a su amiga, y sorpresa por verla empuñando el martillo de su padre.

Quiso acercarse a ella pero para su sorpresa, Thrud lo apuntó con el martillo, obligándole a retroceder hasta que su espalda chocó contra uno de los carros.

"¿Sabes? Habría sido un detalle por tu parte que me contases tu plan de abandonar Midgard para ir en busca de los Jotuns. En vez de eso tuve que enterarme por otros. Supongo que no éramos tan amigos cómo me pensaba, después de todo" Le acusó Thrud, mirándolo con una expresión de pocos amigos.

"Uhhh… Yo…" Tartamudeó Atreus, sin saber que decir. Toda esta situación le recordaba demasiado a cuando se conocieron en Asgard, con la diferencia de que ahora Thrud lo estaba amenazando con Mjolnir, en vez de con una de sus espadas… Lo cuál era honestamente peor.

Thrud mantuvo su rostro serio durante un segundo más, antes de echarse a reír "Madre mía. Tendrías que haber visto la cara que has puesto. Ya veo que no has cambiado en absoluto ¿eh, Loki?"

"En realidad, me gusta pensar que un poco sí que he cambiado… Entonces ¿no estás enfadada…?"

Thrud rodó los ojos "Relájate. ¿De verdad crees que te guardaría rencor por algo tan trivial? Tu padre me explicó por qué te fuiste, y lo entiendo. Además…" Le sonrió cálidamente "Ahora mismo solo estoy feliz de volver a verte. Te he echado de menos"

Atreus le devolvió la sonrisa "Yo a ti también"

La gente de los carros se acercaron y se arrodillaron frente a ellos… Bueno, más bien frente a Thrud.

"Diosa de la Tormenta, gracias por acudir en nuestra ayuda" Habló el hombre que parecía ser el líder del grupo "No tenemos mucho pero, por favor, coge lo que quieras como ofrenda y muestra de nuestro agradecimiento"

"Uhhhh… Gracias, pero realmente no necesito ninguna ofrenda" Dijo Thrud, visiblemente incómoda "Además, yo he aparecido más bien en el último segundo. Loki parecía tenerlo ya todo bajo control"

"Yo tampoco necesito nada cómo agradecimiento, tan sólo me alegro de haber podido ayudar" Aseguró Atreus, antes de acercarse a Thrud para susurrarle al oído "¿Diosa de la Tormenta?"

"Luego te lo explico" Respondió Thrud, en el mismo tono "Si pretendéis seguir con vuestro camino, ya no deberíais encontrar más problemas. Llevo varios días despejando los caminos hasta el próximo asentamiento"

Tras dedicarle más agradecimientos a Thrud (y algunos a Atreus) los hombres y mujeres subieron a sus carros y siguieron su camino, dejando a los dos jóvenes Dioses solos.

"Vayamos a una zona más despejada" Dijo Thrud, haciendo un gesto hacia todos los árboles que los rodeaban "Tengo un método de transporte, pero aquí no podrá aterrizar bien. Imagino que querrás reunirte con tu padre ¿no?"

"Uh, si, eso seria genial" Atreus la siguió, preguntandose qué medio de transporte sería ese "¿Está aquí en Midgard?"

"Quien sabe. Suele quedarse poco tiempo en el mismo sitio, pero lo normal en estos días es encontrarlo en Vanahaim"

"Espera ¿Tienes un método para viajar a otros Reinos?"

Thrud sonrió de forma misteriosa "Ya lo veras"

Atreus soltó una carcajada "Está bien, ahora hazte la interesada, pero no creas que he olvidado lo que he escuchado antes… Diosa de la Tormenta. ¿Te importaría explicarme eso?"

Las mejillas de Thrud se tiñeron levemente de rojo "Es… Digamos que se trata más bien de un malentendido"

"¿Un malentendido?" Repitió Atreus, confundido.

"Llevo un tiempo intentando ayudar a tu padre a mantener la paz en los reinos" Explicó Thrud "Ya sabes, sólo porque mi abuelo ya no esté, no significa que no haya conflictos, ni mucho menos, me temo. La cuestión es que alguien se enteró de que soy la hija de Thor, y entre eso y que tengo a Mjolnir, los mortales han empezado a adorarme cómo la nueva Diosa del Trueno. Aunque la mayoría me llaman Diosa de la Tormenta. Supongo que tiene más gancho"

"Ahora que lo mencionas, también quería preguntarte por eso ¿Desde cuando tienes a Mjolnir?"

"Fui en su búsqueda poco después de que tú te fueses. Lo gracioso es que, cuando lo encontré, me pasé casi tres días enteros sentada frente a él, dudando si cogerlo o no. Me daba miedo no estar a la altura ¿sabes?"

"Más de lo que crees" Dijo Atreus en voz baja "No voy a negar que estoy un poco sorprendido. Sinceramente pensaba que a estas alturas ya serías una Valquiria"

"Ah… Ya. Lo cierto es que empecé a entrenar con las Valquirias justo después de recuperar a Mjolnir, la propia Reina de las Valquirias se dedicó personalmente de entrenarme día y noche, pero…"

"¿Pero qué?"

"No puedo ser una Valquiria y una Diosa al mismo tiempo. Ambos son trabajos que requieren de toda mi dedicación, y con responsabilidades muy distintas. Al principio, cuando los mortales empezaron a adorarme no le di mucha importancia ¿sabes? Pero cada día que pasaba, más gente empezaba a adorarme, me hacían ofrendas, incluso han construido monumentos en mi honor. Y yo he estado intentando responder a ese amor haciendo todo lo posible por ayudarles, pero ese no és el trabajo de una Valquiria. Hace un par de meses, Sigrun interrumpió mi entrenamiento. Me dijo que necesito aclarar mi mente, y decidir que camino quiero seguir"

"Vaya. Lo siento"

Atreus no sabía qué más decir. Algo que siempre había admirado de Thrud era que tenía muy claro lo que quería hacer, pero parecía que ahora ya no estaba tan segura al respecto.

"No hay nada de lo que disculparse. Entonces ¿cómo fue tu búsqueda? ¿Lograste encontrar a los Jotuns?"

"Si"

Thrud se giró hacia él, sorprendida "Espera ¿En serio?"

"¿Por qué pareces tan sorprendida?"

"Bueno, es que parecía una tarea casi imposible para una sola persona. Y, por lo que me dijo tu padre, te fuiste sin explicar dónde pensabas buscar, o qué creías que había pasado con ellos, así que realmente ninguno teníamos ni idea de lo que estabas haciendo, o donde lo estabas haciendo"

"Vale, buen punto" Admitió Atreus.

"¿Dónde los encontraste, de todas formas?"

"Por todas partes, en realidad. Con tal de ocultarse de Odin, mi pueblo se dividió y se ocultó en otras tierras, entre distintos panteones. Debido a la magia, y otros poderes que poseemos los gigantes, fue fácil para ellos hacerse pasar por Dioses. Logré dar con tantos de ellos cómo pude, y les hice saber que Asgard había caído, y Odin estaba muerto. Aquellos con los que hablé me prometieron que harían correr la voz"

"Entonces ¿Volverán a Jotunhaim?"

"Por lo que me dijeron, algunos ya habían construido su vida y eran reacios a abandonar sus nuevas tierras, pero había muchos otros que estaban deseando volver a su hogar. Imagino que habrá un poco de todo. Tampoco esperes que suceda pronto, lo más probable es que transcurra una o dos estaciones, antes de que sepamos nada de ellos"

"Caray… Ya veo que has estado ocupado"

"Lo mismo puedo decir de ti"

Llegaron a un claro despejado, al lado de un río, y Thrud se llevó dos dedos a los labios, silbando.

Tras unos segundos, una sombra cayó sobre ellos y Atreus alzó la vista para ver un carro… Tirado por dos cabras voladoras.

"Vale, esto no me lo esperaba" Comentó Atreus, cuando las cabras aterrizaron frente a ellos.

"Se llaman Tanngrisnir y Tanngnjóstr. Eran de mi padre. Logré sacarlas de Asgard, antes de que el Ragnarok lo destruyera todo" Explicó Thrud, mientras se acercaba para acariciar a una de las cabras, en la cabeza.

"¿Eran de tu padre?" Repitió Atreus confundido "Mi madre me contó muchas historias sobre Thor, cuando era pequeño, pero no recuerdo que en ninguna mencionase a un par de cabras voladoras"

"Creo que solo viajó con ellas durante un corto periodo de tiempo, cuando era joven. Tras eso, mi abuelo insistió en que siempre que un Aesir necesitase viajar a otros reinos, usase sus cuervos. Otra forma de tener más control sobre su propia gente, imagino" Eso último lo dijo con resentimiento.

"Si, eso suena a algo que Odin haría" Atreus se acercó para acariciar la otra cabrá, pero esta intentó morderle y apenas fue capaz de retirar la mano a tiempo.

"Lo siento, tendría que habertelo advertido, no les gustan nada los desconocidos. Tendrás que pasar bastante tiempo con ellas, antes de que te permitan tocarlas"

"Habría estado bien saberlo diez segundos antes. ¿Algo en particular que pueda hacer para ganarme rápido su confianza?"

"No lo creo. Ellas…" Thrud pareció buscar la mejor forma de explicarlo "Podríamos decir que están un poco traumatizadas"

"¿Traumatizadas?"

Thrud soltó un suspiro "Está bien, lo cierto es que mi padre tenía la costumbre de comerselas y luego las resucitaba con el poder de Mjolnir. Cómo comprenderás, eso les afectó un poco"

Atreus se la quedó mirando con una expresión en blanco "Lo siento, creo que no te he oído bien ¿Dices que tu padre hacía el qué?"

Thrud lo fulminó con la mirada "Me has oído, y no pienso volver a repetirlo. Ahora sube"

Atreus subió al carro, colocándose al lado de Thrud y ella espoleó las cabras, para que se pusieran en marcha. Primero cogieron altura y, una vez estuvieron a más de quince metros del suelo, aceleraron súbitamente, provocando que Atreus tuviese que agarrarse con fuerza para no caerse.

Una luz parecida a la del Bifrost los envolvió de repente y Atreus notó una sensación rara en su cuerpo, parecida a cuando viajó entre reinos con los cuervos de Odin.

Cuando la luz se disipó, estaban en Vanaheim.

"Wow" Jadeó Atreus, intentando recuperar el aliento "Eso ha sido impresionante"

Thrud sonrió orgullosa "¿Verdad que sí?"

"Entonces ¿A dónde vamos, exactamente? Por lo que recuerdo, este reino es enorme"

"Probablemente no lo sepas, pero los Aesir que sobrevivieron al Ragnarok se instalaron aquí, tras la batalla"

"¿En serio? ¿Aesir y Vanir conviviendo en el mismo reino, después de todo lo que pasó entre vosotros?"

"No negaré que hubo algunos roces, al principio, y lo sigue habiendo de vez en cuando, mi abuelo no era el único causante de toda la mala sangre entre nuestros pueblos, por desgracia, pero por lo general hemos aprendido a convivir todos juntos. Además, los Vanir nos invitaron, tras todo lo que los Aesir les hicimos, así que realmente no tenemos derecho a quejarnos de nada. En cualquier caso, si tu padre está en Vanaheim, mi madre lo sabrá. Vamos a hablar con ella"

"¿Y cómo se ha tomado tu madre todo este asunto de que los midgardianos te consideren la nueva Diosa del Trueno?"

"Lo cierto es que ha sido sorprendentemente comprensiva al respecto. Creo que, a su manera, intenta compensarme por lo poco que me apoyó, al principio en mi sueño de convertirme en una Valquiria. Lo cual no deja de ser irónico, considerando que ahora es cuando tengo más dudas sobre si ese es el camino que de verdad quiero seguir"

"¿Te ha dado algún consejo al respecto, o te ha dicho lo que opina ella?"

Thrud negó con la cabeza "Estoy segura de que tiene su opinión, pero dice que debo decidirlo por mi cuenta, sin importar lo que nadie más crea. Y tiene razón, pero llevo ya varias semanas pensando en ello, y sigo igual de confundida"

"No soy particularmente bueno dando consejos de ningún tipo, estoy seguro de que lo recuerdas bien, pero si en algún momento necesitas ni que solo sea hablar de ello…"

Thrud le sonrió "Gracias, Loki, realmente lo aprecio. Yo…" Thrud frunció el ceño, mirando frente a ellos "... Algo va mal"

Atreus también lo había visto, varias columnas de humo se alzaban frente a ellos, todavía bastante lejos, pero claramente visibles.

"¿Qué hay en esa dirección?" Preguntó Atreus, intentando recordar la geografía de Vanaheim.

"Nuevo Asgard" La preocupación era palpable en el rostro de Thrud, mientras espoleaba a las cabras para que fuesen más rápido.

Atreus revisó sus armas, sospechando que pronto tendría que entrar nuevamente en combate. Cosa que se confirmó muy pronto, cuando estuvieron lo bastante cerca cómo para comprobar que, efectivamente, los Aesir estaban siendo atacados. Sin embargo, tanto Atreus cómo Thurd se sorprendieron enormemente al ver quienes eran los atacantes.

Caminantes de Hel.