Sakura Card Creator

Episodio 3: Besos y recuerdos... (1ª parte)

"¡No mamá!" Gritó Tomoyo a la bocina de su celular tan fuerte que el pequeño Tequila rompió en furiosos ladridos. El perro era muy nervioso y casi cualquier cosa lo hacía estallar en agudos y nerviosos aullidos.

"¡Acordamos que no habría guardaespaldas mientras estudiara en Hong Kong! Necesito mi independencia…"

Yo apenas acababa de levantarme, pero ya llevaba rato en la cama escuchando la discusión de Tomoyo con su mamá. Era de esperarse. Tomoyo había trabajado arduamente en convencer a su mamá de que la mandara sola, y después del accidente del avión los nervios de mi tía seguramente estarían de punta. Mi papá y mi hermano también estaban preocupados, pero ellos no podían pagarme un guardaespaldas aunque a mi hermano Touya nada le complacería más que tener a algún matón siguiéndome todo el tiempo para mantener a los chicos alejados.

Kero y yo salimos al pasillo, desde donde se escuchaba la discusión que Tomoyo tenía con su mamá en su habitación. Caminé descalza hacia la sala-comedor. Me deprimió un poco notar que el clima seguía tan lluvioso y gris como anoche.

Un montón de ojos nos observaron sombríamente en cuanto entramos. Me apené al ver que Ingrid, Armel y Leo ya estaban bañados y vestidos. Sólo Majo seguía en pijama al igual que yo. Pero no era esa la razón de las miradas sombrías de los cuatro.

La televisión mostraba espeluznantes imágenes de edificios destruidos y grandes explosiones. Todos veían las noticias atentamente. Me acerqué boquiabierta y me senté junto a Majo y Tequila, mientras Kero se recargaba en mi hombro.

"Meteorólogos de todo el mundo están sorprendidos ante la repentina e inexplicable tormenta eléctrica que azotó el área metropolitana de Hong Kong la tarde de ayer. De los once aviones que volaban sobre el área, sólo cuatro pudieron realizar un aterrizaje de emergencia exitoso en lo que muchos pasajeros describen como un milagro. Las cifras revelan ya más de 900 muertos y miles de heridos. Los daños materiales se calculan en unos…"

"Por eso soñé…" Murmuró Ingrid y todos volteamos a verla.

"¿Qué?"Preguntó Leo. Pero Ingrid al darse cuenta de que había dicho sus pensamientos en voz alta desvió su fría mirada y murmuró "Nada".

Yo me estremecí al escuchar tal cantidad de muertos.

"Yo pensaba que yo había sido la única que había tenido un accidente aéreo." Murmuró Majo muy pensativa.

"Estábamos todos tan cansados ayer después de viajes de hasta 20 horas y después del esfuerzo de salvar los aviones, que ni siquiera conversamos lo suficiente para percatarnos de lo que había sucedido." Murmuró Leo.

"¿Qué creen que haya sido?" Preguntó finalmente Armel, que al parecer hablaba poco, pero iba siempre al grano.

"Yo sentí una presencia mágica muy fuerte antes de que mi avión fuera alcanzado por un rayo." Todos asintieron en acuerdo conmigo. Todos habíamos sentido el origen mágico de la mortal tormenta.

"Será el fin del mundo…" Murmuró Ingrid con su voz fría e indiferente. Su voz me daba escalofríos. ¡¿El fin del mundo…? Yo sólo quería correr lejos de ella y esconderme detrás de Tomoyo porque no sabía si lo decía en serio o si lo decía de broma. Y de cualquiera de las dos formas, ya fuera por pesimismo o por cruel indiferencia, el comentario de Ingrid era aterrador.

El azotón de puerta me hizo gritar del susto. Tequila ladró desesperadamente, no sé si por el azotón o si por mi grito, pero de cualquier forma me sentí apenada ante mi falta de autocontrol frente a los demás.

"¡Maldita tormenta!" Gritó Tomoyo caminando furiosamente hacia la sala-comedor. Era raro verla así de enojada, y en cuanto entró en la habitación y se percató de que todos la oíamos, suspiró sorprendida y recobró un poco de compostura.

"Veo que ya todos se han enterado…" Murmuró al ver las noticias en la televisión. "¿Aún no regresa Wu Sensei?"

"No, pero me ha dejado instrucciones de que les sirva el desayuno." El viejo A se había materializado de la nada justo a mi lado, y yo tuve que morderme la lengua para no gritar de pavor. Otra vez.

¡Era un fantasma! ¡Tenía que serlo! ¿De qué otra forma iba a poder convertirse en aire o en una nube en un abrir y cerrar de ojos? ¿Por qué otra razón sería tan pálido que a veces yo creía que podía ver a través de su cara como cuando se había transformado en nube?

"¡Excelente, desayunemos!" Exclamó Kero dando un brinco en el aire.

Yo estaba temblando de tener a A tan cerca, y Kero sólo podía pensar en comida.

"Pues a mí las noticias me han quitado el apetito." Dijo Armel poniéndose de pie bruscamente. "Iré a distraerme un rato, Leo ¿quieres venir?"

Leo y Armel se escabulleron juntos y resultó que ninguna de las niñas teníamos mucho apetito tampoco, después de las noticias tan sangrientas y de la cena tan abundante la noche anterior.

"Pues si los niños se están distrayendo ahorita yo opino que nosotras debemos hacer lo mismo." Majo se había puesto de pie con determinación en los ojos.

"Además estaría bien conocernos mejor… ¡Yo digo que hagamos una pijamada!"

"¿Una pijamada… a las once de la mañana?" Preguntó Tomoyo extrañada.

"¡Qué importa! En México apenas está oscureciendo ahorita y yo todavía estoy acostumbrada a ese horario."

"¡Siiiii! ¡Será divertidísimo! ¡Me encantan las pijamadas!" Debo confesar que me dejé llevar un poco por la emoción. Creo que mi exceso de optimismo quizás asustó un poco a Majo, que no me conocía mis exagerados desplantes de felicidad.

"¡Y yo traigo un montón de camisones de diferentes diseños que planeaba que Sakura se probara y ahora tendré a más modelos para que los usen…!" Tomoyo también empezaba a emocionarse con la idea, y juro que podía ver estrellas brillando en sus ojos de pura emoción. A veces ella me asustaba hasta a mí.

"¿Tengo que ir?" Preguntó Ingrid haciendo una mueca de fastidio.

"Te arrastraremos aunque sea necesario." Respondió Majo con determinación.

"Pero ni con magia me harán usar cualquier ridículo camisón."

No hizo falta magia para convencer a Ingrid de que se pusiera el camisón. Tomoyo era más efectiva que cualquier hechizo para convencer a la gente de que hiciera justo lo que ella quería. Y en cuanto acabó de vestirnos nos observó con una sonrisa orgullosa mientras vestíamos sus propios diseños de camisones.

A mí me dio uno rosa con delicados encajes blancos. Para Majo encontró un camisón rojo sin encajes ni listones que debo admitir, quedaba muy bien con su fuerte personalidad. A Ingrid le encontró un camisón de encaje negro y moños rosas que parecía tan gótico como ella. Y Tomoyo se puso un camisón color azul claro con la cintura rodeada de hermosos listones blancos. A Kero le convenció de usar un gorrito de dormir azul con rayas blancas a cambio de una caja de galletas, y hasta Tequila terminó ataviado por Tomoyo.

Nos encerramos en la habitación de Majo, que era bastante parecida a la mía, y nos tiramos todas sobre los suaves cobertores de plumas.

"Contemos historias de fantasmas." Propuso Majo con una sonrisa retadora en la cara.

"¡NO!" Grité yo aterrada. "D-digo… m-mejor no, porque me dan m-miedo."

"Bueno," Aceptó con un poco de desilusión, pero de inmediato su cara se iluminó. "¡Entonces contemos nuestro primer beso!"

¡¿Primer beso? El rostro de Shaoran me vino a la mente, y no pude evitar una ligera sonrisa y un cosquilleo en el estómago. Pero, ¿podía enfrentarme a recuerdos tan venenosamente dulces? Me pregunté con un poco de miedo.

Muchas gracias a todas las que han seguido esta historia, espero que les siga gustando y que lo disfruten mucho. Ya estoy trabajando en la siguiente parte de este episodio y espero que les guste, por fin vemos un poco de Shaoran! :) Saludos y por favor comenten sus impresiones de la historia.