Disclaimer: Todos los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Notas: Aquí está el tercer y último capítulo. ¡Con Lemon incluído! Espero que os guste mucho. ¡Muchísimas gracias a todos los que habéis comentado! Disfrutad.


Diez minutos habían pasado desde que se fuera el pelirrojo y ambos shinobis seguían sosteniéndose la mirada sin intercambiar ni una palabra.

Naruto fue el primero en apartar la vista mientras soltaba un suspiro intentando serenarse. Se moría de ganas de liarse a golpes con el Uchiha para ver si así conseguía entrarle en razón, pero sabía que esa no era la manera más efectiva de tratar con Sasuke.

- No vas a irte con Gaara y punto.

- Vale, esa quizá tampoco era la frase más adecuada.

Sasuke le miró alzando una ceja mientras componía una mueca burlona en la cara. Lo tenía claro si creía que iba a obedecerle.

- No tiene derecho a decidir sobre mi vida privada, Hokage-sama.

- ¡A la mierda, Sasuke! ¡Deja de tratar esto como si fuera un tema oficial! Ambos sabemos muy bien por qué te vas, así que deja de fingir.

- ¿Qué demonios tratas de insinuar? – si el dobe quería dejar las cartas claras sobre la mesa, así sería.

- Te vas por lo mismo por lo que has estado evitándome todo este…

- Yo no te he estado evitando.

- ¡Oh, no, por supuesto! Es sólo que el gran Uchiha Sasuke ha estado demasiado ocupado. ¡Perdóneme el señorito por intentar pasar algo de tiempo juntos! – dijo con todo el sarcasmo que pudo reunir.

- Tú eres el Hokage, así que si he estado ocupado ha sido por culpa de tus estúpidas misiones.

- ¡Ah! ¡Ahora la culpa es mía! – era increíble. El muy cabrón tenía la cara de hacerse el que no sabía. – ¡Serás capullo! Tienes la cara más dura que he…

- Si tanto te molesto, no veo por qué te niegas a que me vaya a Suna.

- ¡Esa no es la cuestión, teme! ¡No intentes liarme!

- Tú solito te bastas para esa tarea, dobe. – esbozó una sonrisa de lado. Había olvidado lo divertido que era "pelear" con el rubio.

Naruto le miró mal aunque por dentro sintió un rayo de esperanza. Por fin, después de tanto tiempo, el teme volvía a ser el que era. Ya era hora de tratar lo que se interponía entre ellos. No iba a perder a Sasuke por haber sido un estúpido en el pasado.

- Así que te irás en vez de enfrentar los problemas de frente. No sabía que fueras un cobarde.

- No se a qué te refieres, pero yo no soy ningún cobarde. – no le gustó para nada el tono que usó el rubio.

- Sabes perfectamente de qué te estoy hablando.

- No y no quiero hablar más del tema. – se dio la vuelta para irse. No iba a volver a enfrentarse a un nuevo rechazo. De ninguna manera. – Me iré con Gaara y no hay más que decir.

- ¿Huyes? – la voz de Naruto le detuvo frente a la puerta. – Veo que además de cobarde eres un miedica. Muy bien, corre a refugiarte en los brazos de tu amado Gaara.

- ¡¿Pero qué mierda te pasa a ti? – las aspas del Sharingan refulgían furiosas en los ojos del Uchiha que se había vuelto rápidamente y ahora estaba inclinado sobre la mesa del Hokage mirándole amenazadoramente.

- ¡No! ¡Qué cojones te pasa a ti, teme! – le señaló furioso mientras él también se inclinaba hacia el otro. – Desde lo que pasó ese día no me diriges ni la palabra, ¿y ahora te vas a Suna? ¿Te crees que soy idiota o qué?

- ¡Perdóneme el señorito – imitó al rubio, - por no querer pasarme el día con la persona que me rechazó! ¡No soy masoquista! ¿Sabías?

- ¡Yo no te rechacé, teme!

- ¡¿Perdona? ¡¿Acaso dijiste un sí y yo no lo oí?

- ¡No me dejaste acabar la frase! – había rodeado la mesa y ahora estaba frente al azabache dándole golpecitos en el pecho con su dedo índice. - Iba a decir que yo no estaba seguro de lo que sentía por ti, ¡pero tú no me dejaste acabar la frase!

- ¡A todos los efectos es lo mismo! – seguía mirándolo con rabia en los ojos. El rubio no tenía por qué haber sacado el maldito tema. ¿Es que no se daba cuenta de lo mucho que le estaba doliendo?

- Me mentiste, Sasuke. – bajó el tono de voz dolido. – Dijiste que seguiríamos siendo los mejores amigos y sin embargo te alejaste de mí.

- No tenías que haber confiado mí. Vaya novedad, ¿no? – dijo burlón con una mueca dolida. Esto se había terminado. Ya no quedaba nada entre Naruto y él, ni siquiera la amistad que una vez los unió. – Ya lo ves. Cuanto antes salga de tu vida, mejor. – se alejó del rubio con intención de marcharse de una vez.

- ¡Ven aquí, bastardo! – Naruto lo agarró por los hombros estrellándolo contra la pared. – No vas a escapar otra vez. Esta vez me escucharás quieras o no. – Reforzó el agarre esperando a que el Uchiha dejara de moverse y le prestara atención.

- Suéltame, Naruto. – exigió furioso en cuanto se dio cuenta de que no podía soltarse por sí mismo.

- No. Me vas a escuchar. – le devolvió la mirada fieramente. – Después de tu confesión pensé mucho sobre nuestra relación. Sobre lo que sentía por ti. Sobre cómo me sentía cada vez que te veía con otra persona. – el azabache, dándose por vencido, le escuchaba atentamente. – Me di cuenta de que no me gustaba cuando alguien más te tocaba. No me gustaba cuando Ino se lanzaba a abrazarte por cualquier excusa. ¡Kami! ¡Ni siquiera me gustaba cuando Sakura te besaba en la mejilla!... Así que pensé que quizá lo que sentía por ti no era simple cariño de hermano, no era amor fraternal. Quizá yo también estaba enamorado de ti y ni me había dado cuenta. – tomó aire para seguir con su confesión. - ¡Pero tú no volviste a insistir! ¡Después de aquello no hiciste nada, teme! Ni una señal, ni una mirada que me indicara que lo que dijiste fuera en serio. – continuó rápidamente al ver que el azabache abría la boca para defenderse. – Sé que para ti es difícil abrirte a las personas y que realmente te costó decírmelo ese día… ¡Pero yo sólo necesitaba algo que me indicara que tus sentimientos seguían intactos! Y en vez de eso, ¿qué hiciste? ¡Te alejaste de mí! ¡Me esquivabas! Pensé que eran paranoias mías, por estar pensando en ti y en nosotros las veinticuatro horas del día… Pero no fue así. Dejaste de entrenar conmigo, dejaste de hablar conmigo… ¡Ni siquiera me llamas por mi nombre, Sasuke! ¿Qué esperabas que creyera? Así que lo dejé estar. No iba a molestarte con mis inseguridades si tú ya habías pasado página… ¿Y qué consigo? ¡¿Que te vayas con el estúpido de Gaara a Suna? – terminó gritándole a la cara al azabache. Sentía la rabia fluir por sus venas cada vez que pensaba en ello.

- Es demasiado tarde, Naruto. – desvió la vista turbado por todas las emociones que sentía tras la confesión del rubio. – Ya no siento…

- Dime que estás enamorado de Gaara y te dejaré marchar. – le exigió buscando su mirada. - ¡Maldita sea! ¡Contéstame, teme! – golpeó la pared con su puño de la rabia.

- Estoy enamorado de Gaara. – dijo finalmente con voz firme fijando sus ojos en los azules.

No era cierto. Podía verlo en los ojos negros que le devolvían la mirada. Sasuke no estaba siendo sincero y lo iba a demostrar.

- No te creo. – dijo antes de besar con furia sus labios.

Sasuke estaba estático, nunca pensó que Naruto recurriera a algo así. Había sido tanta información en tan poco tiempo que estaba en medio de un mini-shock emocional. Por ello no opuso ninguna resistencia al beso del rubio, ni impidió de ningún modo que su lengua se colase por su boca. Pero si bien su celebro estaba en mode-off, no así su cuerpo, que empezaba a reaccionar ante los estímulos placenteros del rubio.

Poco a poco fue cerrando los ojos y se dejó arrastrar al placer que le proporcionaban esos labios. Movió su boca acompasando sus gestos a los del ojiazul, y juntó su lengua con la intrusa, enrollándolas, saboreando el sabor del rubio entremezclado con el suyo, gimiendo de placer en medio de aquel beso que le dejaba sin respiración.

Subió sus manos instintivamente hacia el cuello del rubio y las enrolló tras su nuca buscando más contacto, pegando su cuerpo al firme cuerpo del otro, alzándose levemente de puntillas para tener un mejor acceso a su boca.

Naruto bajó sus manos a la cintura del moreno y le condujo con pequeños pasos hacia su mesa. Sentía cómo su excitación crecía rápidamente mientras no paraba de besar esos labios que lo volvían loco. Los devoraba, los envolvía entre sus propios labios, mientras no dejaba de explorar su boca con la lengua, bebiendo del sabor de Sasuke que se le hacía un manjar exquisito.

En cuanto el cuerpo del azabache topó con la mesa, le abrió las piernas para situarse entre ellas, pasando a degustar su cuello mientras sus manos se colaban debajo de la camiseta del peliazul subiéndola poco a poco.

- Ahh… espera… Naruto… - apenas era consciente de cómo habían terminado en esa situación, pero tenía que parar al rubio. No estaba bien lo que hacían… ¿verdad?

- Shh… - le cayó mientras le daba ligeros besos en la boca. – Sólo déjate llevar…

Se agachó a la altura de la cintura del azabache y empezó a dejar besos húmedos en cada porción de piel que quedaba a la vista mientras le quitaba la camiseta, sacándosela finalmente por la cabeza mientras juntaba de nuevo sus bocas en un beso demandante.

Sujetó a Sasuke por la cintura y lo recostó sobre la mesa, pasando a degustar de nuevo su cuello mientras sus manos recorrían su hasta llegar a la parte posterior, donde bajaron colándose por dentro del pantalón para acariciar con deseo su trasero, aun con la tela del bóxer de por medio.

- Ahhmmm… mmm… - gimió el azabache mientras se mordía el labio inferior tratando de ahogar sus gemidos. No quería demostrar lo mucho que le estaba gustando aquello.

Satisfecho por los gemidos de su amante, lamió con más gula, succionando fuertemente en un punto en concreto buscando dejarle marcado. A partir de ahora todos sabrían a quién pertenecía Sasuke Uchiha. Mientras, elevó con sus manos las caderas del ojinegro haciendo que ambos miembros se tocaran, sacando gemidos de placer de ambos.

- Ahh… Naruto… - gemía Sasuke entrecortadamente mientras movía sus caderas frotando su miembro contra el del rubio, notando cómo ambos se ponían más duros a cada movimiento.

- Joder… mmm… teme… me vas a volver loco… - dijo mientras volvía a besar deseoso los labios del peliazul hinchados por sus besos.

Ya totalmente olvidadas sus reservas iniciales, el azabache le quitó también su camiseta al rubio, buscando sentir piel contra piel. Acarició deseoso la espalda del ojiazul mientras también pasaba a degustar su cuello. Él no sería el único que saldría marcado aquel día.

Naruto gimió con gusto cuando sintió los besos en su cuello. Su nivel de libido era tal que necesitaba más inmediatamente.

Agarró con sus manos los bordes del pantalón del Uchiha y se los bajó de golpe, con bóxer y todo, dejándolo desnudo sobre la mesa de su despacho.

- ¿Pero qué mierda haces, dobe? – le espetó con furia el ambu mientras un ligero sonrojo empezaba a aparecer en sus mejillas. Se sentía ligeramente avergonzado de su desnudez en ese instante.

- Ya verás como te gusta, teme. – le dijo mientras le callaba con un beso.

Agarró con su mano el miembro ya despierto del azabache y empezó a masturbarlo con movimientos lentos, subiendo y bajando su mano por toda la longitud, dando ligeros toques en la punta con el pulgar para darle más placer.

- Ahh… ahh… - gemía sonrojado desviando la vista. Kami… es mano le estaba haciendo ver el cielo.

El rubio descendió por su cuerpo dejando besos húmedos hasta llegar a sus pezones, donde se detuvo para lamerlos y jugar con ellos hasta ponerlos bien duros, sin dejar en ningún momento el movimiento de su mano.

- Ahmmm… mmm… - Sasuke no paraba de gemir mientras se agarraba fuertemente de los bordes de la mesa.

Siguió descendiendo con sus besos hasta llegar al miembro excitado del Uchiha. Le echó una ojeada a éste sintiendo un tirón en su entrepierna por la imagen tan sensual que veía. Un Sasuke sonrojado, con la boca abierta jadeando y gimiendo, desnudo y con la piel brillante por el sudor… ¡Joder! Se lo quería follar ya mismo.

Le terminó de quitar la ropa y se situó entre sus piernas dando una lamida a la base del miembro del Uchiha.

- ¡Ahhh!... – gimió más alto el azabache por el placer, arqueando su espalda contra la mesa.

Satisfecho por esa reacción, siguió lamiendo toda la longitud del pene, jugando con su lengua en la base, buscando desesperar a su amante.

- Ahhh… Naru… no… mmm… no juegues… - la voz le salía entrecortada por el placer. Dirigió su vista deseosa al rubio, pidiéndole silenciosamente que lo hiciera ya.

- Como quieras, teme…

E introdujo de sopetón el miembro en su boca, intentando abarcar lo máximo posible. Comenzó a meter y sacar lentamente el miembro de su boca, dejando rastros húmedos de saliva, mientras alternaba las succiones con lametones de su lengua.

- Ahhhmmm… motto… motto… dobe…

Le encantaba escuchar las súplicas de Sasuke. Le estaban volviendo loco. Aceleró el movimiento de su cabeza, metiendo y sacando el pene más rápidamente, ayudando ahora con su mano para estimularlo cuando el miembro estaba fuera.

- Ahhhh… ya… ya no… - gemía intentando avisarle de que ya no aguantaba más.

Naruto siguió a lo suyo, acelerando todavía más el movimiento. Hasta que el azabache se corrió con un gran gemido en su boca, descargando fuertes chorros de semen que él se tragó con gusto.

- Yo… perdón… - murmuró avergonzado cuando vio cómo le caía semen por comisura de la boca al rubio.

- No te preocupes. – le susurró mientras se desnudaba también, para acto seguido volverse a recostar encima del azabache y besarle con pasión, dejando que degustase su propio sabor de su boca. – Lámelos. – le dijo sensualmente mientras intentaba introducir tres dedos en la boca del azabache.

- Que te crees tú eso, dobe. – el ojinegro frunció el ceño mientras apartaba de un manotazo la mano de su boca. - ¿Qué te hace pensar que vas a ser tú el que dé?

- No sé… ¿el hecho de que yo te he hecho una mamada? – había que joderse. ¿Ahora no podía follárselo o qué?

- Yo no te la he pedido, capullo. – le miró con ojos asesinos.

- Vale, por esa vía no conseguiría tirarse al Uchiha. Había que intentarlo de otra manera…

- Creo recordar que dijiste que querías follar conmigo… - puso la voz más inocente que pudo.

- Si, pero no que me follases.

- Joder con el tío. Maldita la hora en la que dijo nada de lamer. Tenía que haberle penetrado de buenas a primeras y punto.

- Venga, teme… - le empezó a dar pequeños besitos en la cara y el cuello buscando convencerle. Si habían llegado a donde estaban era porque Sasuke se había dejado llevar por la pasión, así que sólo tenía que volver a estimularle lo suficiente. – Te prometo que la próxima seré yo, pero necesito sentirte hoy… Déjame sentirte, Sasuke… - le susurró mientras le lamía lujuriosamente el lóbulo de la oreja, volviendo a acariciar con sus manos el cuerpo caliente de su amante.

- Yo… no… - quería negarse. De verdad. Pero las palabras susurrantes más las caricias y los besos… Le hacían perderse otra vez en la nebulosa de placer… Al fin y al cabo tampoco sería tan malo… ¿cierto?

Convencido, buscó con su mano la de Naruto y la alzó para introducir tres dedos en su boca, lamiéndolos sensualmente mientras miraba sonrojado a un rubio que seguía con lujuria y deseo sus acciones. Dejó los dedos bien ensalivados antes de sacarlos de su boca.

- Más vale que lo hagas bien, usuratonkachi. – le susurró sobre los labios.

Naruto le besó apasionadamente mientras dirigía sus dedos hacia su entrada, acariciando alrededor antes de introducir uno lentamente, ante lo cual sintió como el azabache se tensaba un poco. Buscando relajarle, volvió más profundos sus besos, mientras movía el dedo dentro de él. Cuando sintió que ya no le molestaba, introdujo un segundo dígito, consiguiendo de nueva cuenta tensar a su pareja, de manera que esta vez tomó el miembro de Sasuke con su otra mano y empezó a masturbarlo.

- Ahhh… mmm… - gimió el ambu perdido en el placer que le daba esa mano. Apenas si notaba cómo los dedos de Naruto se movían en su entrada, imitando los movimientos de una penetración mientras se abrían en tijera intentando ensancharlo lo más posible.

Viendo que la cosa marchaba bien, se arriesgó a meter el tercer dedo mientras dejaba besos en el cuello y pecho del peliazul, buscando una forma más de distraerle ante la intrusión.

Sasuke gemía entrecortadamente ante el placer que sentía. Lejos de incomodarle, la intrusión de los dedos en su entrada le estaba proporcionando un gusto increíble, haciendo que moviera sus caderas al ritmo de las penetraciones.

- Ya… mmm… ya… hazlo… ahhhh… dobe… - no tenía suficiente sólo con los dedos. Necesitaba sentir a Naruto dentro.

Nada más oír el pedido, sacó sus dedos del interior del peliazul y se posicionó para penetrarle. Situó al azabache en el filo de la mesa, dejándole recostado sobre ésta y poniéndose él de pie entre medias. Le abrió bien las piernas cogiéndola por los muslos y entró en él de una sola estocada, provocando que ambos gimieran ante el gesto.

- Que estre... mmm… estrecho eres… teme… - se mordía el labio inferior intentando aguantar las ganas que tenía de embestirle como un loco. Sentía cómo el interior de Sasuke aprisionaba deliciosamente su miembro lanzándole descargas placenteras por todo su cuerpo, incitándole a moverse.

- Ahhh… mmm… joder… - se había agarrado fuertemente a los bordes de la mesa ante la profunda estocada. Todavía sentía el dolor que le produjo esta, aunque poco a poco notaba su entrada se acostumbraba al tamaño del miembro de Naruto. – Espera… espera un poco… dobe… - dijo en cuanto sintió un movimiento por parte del rubio.

- Lo intento… - quería hacerlo, de verdad, pero el estar quieto dentro del Uchiha le estaba volviendo loco. No pudo evitar mover levemente su pelvis, consiguiendo que su pene se deslizara ligeramente hacia fuera para volver a introducirse dentro. – Ahhhh… - gimió placenteramente ante la sensación. No había sentido nada mejor en toda su vida.

- Mmmm… ahhhhh… - no pudo evitarlo. Ese pequeño balanceo le había gustado en excesivo. – Muévete… muévete… - pidió en un susurro, subiendo sus caderas para sentirle más adentro.

Y Naruto empezó las embestidas lentamente, ahogando gemidos de placer mientras abría más sus piernas, agarrando tan fuertemente los muslos que seguro le dejaría marcas.

- Ahhhh… motto… motto… - pedía el azabache gimiendo descontroladamente por el placer. El ojiazul le estaba volviendo loco con ese ritmo. Sentía perfectamente cómo el pene del rubio entraba y salía de él, acariciando sus paredes internas en cada nueva intrusión. Necesitaba más, más fuerte, más rápido…

Naruto aceleró el ritmo de las embestidas haciéndolas más profundas, cogiendo a Sasuke de la cintura para conseguir llegar más profundamente en él.

- Ahhhh… ¿te… te gusta… ahhh…? – inquirió inclinándose sobre él mientras aceleraba cada vez más el ritmo.

- Si… ahhhh… si… si… - no podía ni pensar perdido en el placer que le producía cada estocada. Enrolló sus brazos en el cuello del rubio acercando sus caras para besarlo profundamente, mientras no dejada de mover sus caderas al ritmo de las penetraciones. - ¡Ahhhhhh…! Joder… Naruto… - gimió más descontroladamente cuando sintió cómo en una estocada más profunda que las otras, el rubio tocada un punto en él que lo volvía loco. Queriendo repetir la placentera sensación, enrolló sus piernas al rededor de la cintura de su pareja para que éste llegara más adentro en él. – Ahhh… así… así… - exigió mientras gemía en la oreja del otro, clavándole las uñas en la espalda ante el éxtasis que sentía cada vez que le daba en ese punto.

Naruto se sentía en el paraíso. Con el cuerpo de Sasuke sudoroso bajo el suyo, penetrándole con profundas y salvajes estocadas mientras el azabache gemía en su oído… Viendo que no aguantarían mucho más, envolvió en su mano el miembro olvidado de su pareja para empezar a masturbarlo al mismo ritmo que las penetraciones, consiguiendo que el cuerpo del peliazul se sacudiera en más espasmos de placer y dejara escapar más gemidos.

- Sólo… sólo un poco más… ahhhhh… Sasuke… - le avisó penetrándole más salvajemente si podía, acelerando el ritmo más aun.

- Yo… ahhh… yo… - quería decirle que él también estaba a punto, pero no pudo. Una, dos, tres… cuatro penetraciones más y sintió cómo todo su cuerpo se contraía en un espasmo de placer intenso, corriéndose en la mano que seguía masturbándole y manchando ambos cuerpos. – Ahhhhhhhh… - gimió sensualmente mientras sentía cómo el placer del orgasmo se extendía por todo su cuerpo, nublando sus sentidos.

- Ahhhhhhh… - Naruto se corrió también al sentir la deliciosa presión del interior de Sasuke sobre su miembro debido al orgasmo. Echó la cabeza para atrás mientras dejaba escapar un gemido de placer y descargaba todo su semen llenando la entrada de Sasuke con su semilla.

Salió del interior del azabache con cuidado y se dejó caer encima de este, mientras ambos seguían respirando agitadamente intentando regularizar su respiración.

- Te amo, Sasuke. – confesó sobre los labios del azabache antes de besarle dulcemente, juntando ambas lenguas levemente antes de terminar el beso.

- Yo también te amo, Naruto. – contestó en un susurro mientras se acomodaba entre los brazos del rubio, cansado por la intensa actividad.

Observó cómo los párpados de Sasuke se cerraban y su respiración se hacía regular, dándole a entender que se había quedado dormido. Una sonrisa tonta se dibujó en su cara mientras depositaba un beso en la frente de su pareja con cuidado de no despertarle y se levantaba para vestirse. Al final todo había salido bien.

Tapando al Uchiha con su capa de Hokage, le trasladó a su casa en brazos y le acostó en la cama procurando que estuviera cómodo. Él tenía que arreglar cuentas con el Sabaku antes de regresar con Sasuke y descansar a su lado.

oooooooooo

- ¿Entonces Naruto estaba celoso? – preguntaba una pelirroja interesada sentada enfrente de un pelirrojo. - ¿Estás seguro de que por fin se ha dado cuenta? ¿Seguro que no es tan baka como para volverla a fastidiar? – lanzaba las preguntas atropelladamente. – Quizás deberíamos ir a espiar a ver cómo les va. No hay que fiarse nunca de él. Es tan baka que seguro que…

- ¡Sakura, tranquilízate, por dios! – el Kazekage tenía la cabeza como un bombo con tanto parloteo. A buena hora se había metido en ese embrollo. – Te aseguro que Naruto tenía muy claro lo que sentía.

- El Kazekage tiene razón, Sakura. – la voz tranquila de Sai se dejó oír entre ambos. – Seguro que Naruto-kun ya se ha dado cuenta de lo que siente por Sasuke-kun.

Se encontraban los tres cenando en el Ichiraku, intentando adivinar preocupados qué habría pasado en el despacho del Hokage tras la marcha del Sabaku.

El plan se le había ocurrido a Sakura tras ver cómo la relación entre sus dos mejores amigos iba de mal en peor el último año. Para nadie era un secreto que el Uchiha estaba enamorado del rubio. No sólo porque declinara amablemente todas las invitaciones a salir que había recibido desde su reintegración a la villa, sino por su actitud preferente hacia el rubio y sus mal disimulados celos hacia las parejas de su mejor amigo. Sakura había conseguido sacarle una confesión en una noche de borrachera, en la que los celos y el alcohol hicieron que el azabache soltase prenda. Lo más curioso del caso es que para todos era evidente también que Naruto sentía lo mismo hacia el Uchiha, mirando mal a cualquiera que se acercase al azabache y siendo todavía más celoso que el Uchiha en cuanto a su persona. Por lo que la pelirrosa no pudo sino sorprenderse cuando Sasuke le dijo que el rubio le había rechazado. ¿Hasta dónde podía llegar la estupidez del Uzumaki?

- A ti te estaba buscando, Sabaku. – la voz seria del Hokage les pilló por sorpresa a los tres. – Tenemos que hablar.

- Tsk… no es necesario. – Gaara apenas vio los ojos decididos del rubio supo que las cosas se habían arreglado. – Supongo que por fin te has declarado a Sasuke y me vienes a decir que se queda contigo, ¿no?

- Em… si… - Naruto estaba sorprendido. ¿Que a Gaara no le gustaba Sasuke? ¿Y cómo demonios sabía que él se iba a declarar al Uchiha?

- Quita esa cara de sorprendido, Naruto. – Sakura decidió explicarle todo al rubio. – Gaara nunca tuvo la intención de llevarse a Sasuke. Todo fue un montaje para que te decidieras por fin a declarar lo que sentías.

- ¡¿Qué? – paseaba la mirada sorprendida entre sus amigos. - ¿Todo era un montaje? – los tres afirmaron. - ¡Me mentisteis! – les señaló acusadoramente.

- Pero fue por una buena razón, Naruto-kun. – dijo Sai sonriéndole.

- Hn… - les miró ceñudo por un momento. La verdad es que no podía estar enfadado con ellos. Gracias a su plan ahora por fin estaba con Sasuke y todo se había aclarado. Aunque había una cosa…

- ¡Pero…! – Gaara apenas tuvo tiempo de exclamar sorprendido cuando se llevó un puñetazo en toda la cara por parte del rubio. - ¡Qué demonios te pasa, Uzumaki! – le gritó furioso mientras se limpiaba la sangre que le caía por la comisura de la boca. El muy cabrón le había reventado el labio con el golpe.

- Te lo mereces por haberle puesto las manos encima a mi novio. – habló tranquilamente mientras se sentaba a su lado y alzaba la mano para pedir cena también. – Te lo dejaré pasar porque lo hiciste por una buena causa. Pero si vuelves a intentar algo parecido no habrá sólo un golpe. – fijó su mirada firme en la del Sabaku mientras dejaba clara la amenaza. Nadie iba a tocar lo que ahora era suyo.

- Hn… - el pelirrojo esbozó una sonrisa retorcida mientras volvía a sentarse.

- ¡Itadakimasu! – pronunciaron los cuatro contentos en cuanto los sirvieron. Había sido un día perfecto.

Fin.