Tras aquel "incidente" los días fueron sucediéndose de forma tranquila para las chicas, aún quedaba mucho tiempo para que llegaran los exámenes y hasta dentro de un par de semanas no tenían prácticas en el Bureao. La relación entre Nanoha y sus amigas volvió a ser como antes, se habían perdonado de corazón por lo que rápidamente olvidaron todo lo sucedido, o al menos la mayor parte y es que pareciera que Hayate no podía dejar de hablar de "La gran confesión de Nanoha Takamachi", como había decidido nombrarla.
Todas comían juntas alegremente en la azotea de la escuela, sin duda aquel era el mejor lugar para pasar su tiempo libre. No solía haber mucha gente ya que no a todo el mundo le gustaba subir los 38 escalones que la separaban de la planta de segundo año, por no hablar de los de primero, mientras que los de tercero preferían bajar al patio para así tener una "excusa" al llegar tarde a clase. Aunque la razón por la que a Nanoha le encantaba aquel sitio no era otra que la libertad, el poder ver el inmenso cielo azul rodeándola por todos lados. Las pocas veces que no había conseguido convencerlas para subir, especialmente en los días de lluvia, había tenido que permanecer en el patio y el ambiente le había parecido claustrofóbico, incluso asfixiante, con todas esas rejas a su alrededor.
En su rincón de siempre, las risas no dejaban de oírse, podría decirse que todo había vuelto a la normalidad o al menos "casi" todo, la pelirroja no podía evitar fijarse en las manos entrelazadas de sus compañeras. La verdad es que nunca se había parado a pensar antes en aquel gesto, no recordaba si era habitual en ellas o si era ahora cuando ella lo notaba. Las muestras de cariño entre sus amigas no eran tan claras o "exageradas" como para que algún otro estudiante se diera cuenta del tipo de relación que mantenían, sin embargo, Nanoha no podía evitar fijarse en ellas continuamente. Apartar los ojos de ambas chicas le resultaba imposible a pequeño que fuera el gesto: una mirada, palabras al oído, una mano encima del hombro, algún que otro abrazo por la espalda. Incluso cuando las veía alejarse a solas hacia algún lugar no podía evitar pensar qué harían sus amigas, ¿Se dirían las cosas que no habían tenido oportunidad de decirse por estar acompañadas?, ¿Aprovecharían cuando nadie las veía para abrazarse? O tal vez… "Como siga así acabaré convirtiéndome en una pervertida igual que Hayate" pensó para sí. Mientras la pelirroja se perdía en sus pensamientos, la conversación había continuado sin ella:
-Entonces está decidido no? Esta noche en casa de Arisa.
-A mí todavía no me queda claro porque tiene que ser en mi casa
-Pues porque a pesar de mi carisma y mi cuerpo de infarto aún no vivo en una mansión como tú y Sí, a mí también me parece totalmente injusto.
-Hayate tiene razón Arisa, en cualquier otro lugar tendríamos que dormir unas sobre otras. –Contestó Fate.
-Cierto, y es que yo os quiero mucho chicas, pero no tanto. –Dijo la aludida.
-Además –En este momento era la voz de Suzuka la que se escuchaba –Así podremos pasar la noche juntas peque.
Es imposible decir que ocurrió antes: la colorida transformación en la cara de la rubia (del blanco espanto pasó al rojo más intenso que alguien haya visto), el movimiento de la mano de su novia para tapar su boca en un vano intento de regresar las palabras o las sonoras carcajadas de la más pequeña del grupo.
Como era de imaginarse, la reunión terminó en ese mismo instante. La parejita estaba abochornada y pensó que aquella era la ocasión perfecta para retirarse, además, el hecho de que Hayate solo pudiera pronunciar "peque" entre una carcajada y otra no las ayudaba mucho. Unos minutos más tarde la castaña también pudo articular la palabra "baño" y entre risas se marchó a lo que supusieron era su destino. De pronto, Nanoha sintió un pequeño peso sobre su hombro y como unos cabellos dorados le acariciaban la mejilla.
-Ne, ¿se las veía muy felices verdad?
-Uhm –Fue lo único que pudo contestar, se encontraba demasiado concentrada en la agradable sensación que le producía el contacto.
-Aunque la cara de Arisa… jajajaja Todavía les queda mucho que aguantar, pobrecillas ¿No crees que a veces Hayate se pasa un poco?
-Ya –Cerraba los ojos azules mientras aspiraba el dulce aroma que desprendía su amiga. Una vez le pregunto qué perfume usaba, le encantaba el olor, sin embargo cuando por fin consiguió que sus padres se lo compraran (resultó ser una marca algo cara), se decepcionó inmensamente. Ese no era el perfume que tanto le gustaba, incluso llegó a pensar que tal vez se había equivocado de perfume al comprarlo. Aún recordaba el sermón de su madre cuando se percató de que no llegó a usarlo ni siquiera una vez…
-Holaaaaaa¡¡¡¡ Me estás escuchando.
-Eh? Sí claro Nyaha ha ha
Fate no pudo más que sonreír, obviamente su amiga no la había estado escuchando, la campana que anunciaba el final del almuerzo se dejó oír entonces. La mayor se levantó para ayudar a su compañera, últimamente parecía más despistada que nunca.
-¿Vamos? –Dijo ofreciéndole gentilmente su mano.
-Uhm, seguro que todas nos esperan ya en clase.
Cuando sus dedos se tocaron Nanoha sintió un pequeño cosquilleo recorrerle el estómago, esto hizo que el agarre no fuera del todo firme provocándole un leve desequilibro, por lo que su amiga tuvo que sujetarla de la cintura para que no se cayera. Todo su cuerpo se tensó en ese mismo momento. Mientras que Fate aún la sostenía por la cintura, ella había movido sus manos hasta el cuello de la rubia en un acto reflejo por agarrarse a algo, o en este caso a alguien. Unos preciosos ojos rojos la contemplaban directamente a la vez que una sonrisa la llenaba de una felicidad inexplicable. Los labios, carnosos y húmedos, se abrían para dejar salir la agitada respiración producto del repentino esfuerzo. A escasos centímetros de su piel ese aliento la abrasaba, podía notar como ardía por dentro, todo su ser parecía consumirse por un fuego insaciable. Las manos abandonaron el cuello para posarse en las mejillas. Apenas las separaba un suspiro, un pequeño movimiento, solo un empujoncito y podría probar aquellos labios. Sus ojos se iban cerrando a la vez que seguía el camino marcado por ese aliento que la estaba volviendo loca. "Solo un poco más…"
-Etto… Nanoha, pesas un poco.
Los orbes azules se abrieron de golpe. ¿Dónde estaba? Solo dos segundos le bastaron para contestar esa pregunta y uno más para darse cuenta de lo que había estado a punto de hacer. Se reincorporó tan rápido como pudo y bajó la cabeza para que su amiga no pudiera percatarse de su turbación.
-Nyaha ha ha, lo siento Fate. Bajemos ya a clase o nos caerá una buena bronca.
-o-
Las horas pasaron increíblemente veloces para Nanoha y cuando quiso darse cuenta ya estaba camino a casa junto a sus compañeras. Andaba un poco retrasada con respecto al grupo, no le apetecía charlar con nadie, estaba ocupada intentado sacar la imagen mental de los deliciosos labios de Fate de su cabeza "¿Pero qué me está pasando?".
-A ver, Peque número dos, ¿Qué está ocurriendo en esa cabecita hueca? –Hayate había aflojado su paso lentamente y ahora se encontraba a su altura.
-Nada, solo pensaba qué debería coger de casa antes de ir a la de Arisa.
-¿Y cuál es la pregunta? Sin duda el pastel de chocolate. No era esa la especialidad del Midoriya.
-Nyaha ha ha, no me refería a eso Hayate. Yo estaba pensando en el cepillo de dientes, las cartas, el pijama… -En ese momento levantó la mirada para ver como Fate hablaba alegremente con Arisa y Suzuka. Estas últimas iban cogidas de las manos. –Ne, ¿no sientes un poco de envida de aquellas dos?
-¿A qué te refieres?
-Bueno, no sé, es bonito pensar que siempre tendrás a alguien ahí, dispuesto en cualquier momento para ayudarte.
-Tú ya tienes a un montón de gente "ahí, dispuesta en cualquier momento para ayudarte", aunque a mí avísame con una semana de antelación, soy una chica ocupada.
-Me refiero a que, a veces, cuando te sientes sola, pues necesitas que alguien te dé un abrazo.
-Ahhhh pero eso tiene fácil solución. Mira te coges un cartel y, esto lo vi en un anuncio, escribes en él con letras bien grandes "Abrazos gr…
-Hayate déjate de tonterías, yo estoy hablando de tener pareja.
-Amm, ¿Acaso estas enamorada?
-Jajaja –No pudo evitar soltar una risa sincera –Enamorada yo?
-Sí ,¿ por qué no?
-No seas tonta, apenas si tengo tiempo para mí como voy a tener tiempo para alguien más.
-A ver, hagamos un juego, yo te voy diciendo situaciones, sensaciones, y tú te vas imaginando la persona que provoca dichos sentimientos. Te apuesto un pastel de chocolate a que estás enamorada de alguien, o como mínimo de mí.
-Ok, te demostraré lo equivocada que estás.
-Estupendo –Una sonrisa maliciosa se dibujó en la cara de la castaña. –Primero piensa con tranquilidad, ¿Qué es lo que haces nada más levantarte?¿Piensas en alguien?
Nanoha cerró los ojos e intentó recordar que era lo primero que hacía por las mañanas… "¿Apagar el despertador?" Siempre se había sentido culpable, tenía una foto de ella y Fate como fondo de pantalla, así que cuando apagaba la dichosa alarma del móvil de un manotazo le daba la sensación de que estaba abofeteando a su amiga. "Nyaha ha ha, seguro que Fate-chan se reiría si se lo cuento".
-Cuando estás en clase o en casa y tienes un momento libre ¿Qué es lo que más te apetecería hacer?
Esa pregunta era fácil "Volar, volaría libre por el cielo azul todo el día si pudiera. Lástima que Fate-chan nunca quiera acompañarme, siempre me pone como excusa que podrían pillarnos, pero ya tengo una nueva táctica para convencerla, si volamos de noche nadie podrá vernos verdad?" Decidió abrir los ojos, andar sin ver por donde pisas no le parecía del todo saludable.
-Cuando te sientes sola ¿En quién piensas para que te acompañe? ¿Echas de menos a alguien?
Recordó entonces el tiempo que pasó alejada de aquellos ojos color rubí que tanto le gustaban. Fueron muchos los meses que su amiga pasó "encerrada", pero por suerte pudieron seguir manteniendo el contacto a través de video cartas, mensajes… Las tres chicas seguían caminando delante de ella, la más alta reía dulcemente iluminándolo todo a su paso.
-Necesitas que alguien te dé un abrazo, que te acaricien. Tú también quieres tocar a la otra persona, sus ojos te atraviesan, la piel se estremece con el más leve contacto. Jamás querrías que os separaran. ¿Ves a alguien?
Nanoha se había quedado en blanco, ¿Cómo no se había dado cuenta antes? En sus ojos y en su corazón solo había espacio para una sola persona y esa era Fate. "Oh Dios, estoy… yo estoy... enamorada de Fate-chan".
-¿Tienes ya la imagen de alguien en la cabeza?
Nuevamente la sonrisa de la pelirroja volvía a dominar su cara de la manera más natural posible, enmascarando la tormenta de sentimientos que la recorría tras el descubrimiento de sus propios sentimientos.
-No, y como sigamos a este paso necesitaré un flash para ver la imagen, se está haciendo de noche. No querías un pastel de chocolate, aún estamos a tiempo de coger uno.
-o-
Por suerte para Nanoha, apenas tuvo tiempo para pensar en nada durante la tarde, nada más llegar a su casa subió corriendo a la habitación para coger sus cosas. Diez minutos y una ducha fugaz más tarde ya se encontraba fuera con una mochila al hombro y una caja con un pastel de chocolate en las manos, gentileza de su madre. Habían quedado en encontrarse en el lugar de siempre, junto al veinticuatro horas, así irían todas juntas hasta la casa de Arisa.
Al llegar a la gran verja de la casa llamaron al timbre. Una voz masculina con un extraño acento se escuchó a través del interfono:
-Residencia Bannigs, dígame.
-Buenas tardes, podría decirle a "peque" que sus amigas ya han llegado. –Suzuka ya había olvidado su pequeño descuido durante la mañana, los colores no se hicieron esperar.
-Perdón señorita, ¿puede repetir?
-Por favor, dígale a la señorita "P-E-Q-U-E" que … -Tras un extraño golpe la comunicación se cortó abruptamente.
-HAYATE –Ahora era Arisa la que hablaba. –Sí no prometes olvidar de una vez el asunto te dejo en la calle.
-Pero si no he dicho nada –Las chicas casi no podían contener la risa.
-Venga p… Arisa, déjanos entrar, llevamos un rato esperando. –Estuvo cerca, pero la del pelo morado supo corregirse a tiempo.
Sin duda la casa de la rubia era inmensa, Nanoha no podía evitar asombrarse cada vez que iba. A la casa de dos plantas de estilo occidental le precedía un enorme jardín llego de frondosos árboles y colorida vegetación. El interior no se quedaba atrás, el lujo se percibía por todas partes sin llegar a parecer desmedido, el buen gusto reinaba por toda la casa.
La habitación de su amiga se encontraba en la segunda planta y, aunque carecía de una terraza como la de sus padres, poseía un gran ventanal que daba al jardín y por el que se colaban las últimas luces del día. Las paredes estaban decoradas con un papel color rosa palo que tenía graciosas figurillas dibujadas a modo de pequeñas hadas, mientras que en el techo había pintadas cantidad de estrellas asemejando el cielo nocturno. Por otra parte, la enorme cama aparecía en el centro de todo aquel espacio acompañada por un precioso dosel blanco. A cualquiera que no conociera profundamente a Arisa le costaría imaginarse ese lado tan infantil de su amiga, normalmente mostraba una personalidad directa y arrolladora, a veces hasta ruda, por lo que nadie la asociaba con ese tipo de gustos.
Las quedadas para dormir les encantaban a todas aunque rara vez tenían oportunidad de hacerlas, cuando las tres magas no tenían trabajo en el Bureao eran los exámenes o las entregas lo que tenía ocupado a todo el grupo. Mientras que las porciones de tarta desaparecían sobre la mesita de té, las chicas jugaban con algunos de los juegos de mesa que había en la habitación.
El tiempo pasaba mientras las chicas se divertían despreocupadamente, la dueña de la casa había servido una crema de licor que aunque suave y dulce tenía una pequeña graduación, por lo que los ánimos se encontraban un poco elevados a esas alturas de la noche. Como siempre ocurre en este tipo de reuniones, a medida que las chicas bebían las conversaciones habían comenzado a subir de tono. De pronto Hayate tuvo una de sus geniales ideas:
-Ne ne ne, Arisa-chan porque no besas a Suzuka-chan.
-¿Queeeeeeeeeee? –La respuesta fue unánime.
-Porfaaaaaa, tengo curiosidad, nunca he visto a dos mujeres besarse.
-Hayate-chan, hay un límite de lo que se le puede pedir a una amiga –Suzuka fue la primera en contestar a tan desmedida petición.
-Sí mapache, ya estás cerrando el pico si no quieres que llame al mayordomo para que te eche. Es que acaso piensas que somos tu entretenimiento particular, nunca pensé que pudieras llegar a tal nivel de perversión.
-"Perversión" pero que exagerada, si solo os he preguntado por un besito de nada, hasta los niños se besan en los labios y nadie se escandaliza por ello.
-Vamos Hayate, déjalas tranquilas. –Ahora fue la otra rubia la que habló.
-Tengo una idea, que tal si dos de nosotras se besan y luego lo hacéis vosotras, ¿Eso sería justo?
-Pero que interés puedo tener yo en ver como…
-Si si si, es una idea genial jeje, a veces ni yo me creo lo ingeniosa que puedo llegar a ser. Venga, ¿Quién lo hace? Nanoha-chan, Fate-chan, ¿Quién quiere hacer realidad sus más profundos sueños y besarme?
-Nyaha ha ha, siento decepcionarte pero ese no es uno de mis más profundos sueños.
-Ok, pues besa a Fate-chan entonces, ¿ese lo es? O es que eres una cobarde.
-Jajaja Hayate, Nanoha no va a caer en un truco tan tonto como ese.
-Está bien, lo haré.
Hasta la castaña se giró incrédula ante tan rotunda afirmación, sabía que su amiga era simple y algo ingenua pero nunca se imaginó que tanto. Sonrió ante el inesperado triunfo.
-Fate-chan es solo un beso, además las dos somos adultas, no hay de qué preocuparse.
Por su parte la rubia se había quedado rígida como una tabla, no podía articular palabra y mucho menos moverse, aquello la había cogido totalmente por sorpresa. Nanoha por el contrario ya se había girado para encarar a su amiga a la vez que sus manos la sujetaban por los hombros.
La pelirroja temblaba como un flan aunque nadie se había dado cuenta. Ya no recordaba exactamente en qué momento su mente había pensado que aquella sería una buena oportunidad para terminar de resolver sus dudas en lo que se refería a Fate. Ahora solo era un mar de nervios y la idea de besar a su "mejor amiga" ya no se le hacía tan fácil. Sacando fuerzas de donde pudo encontrarlas consiguió superar su indecisión y comenzó a recorrer la distancia que las separaba. Todo se movía a cámara lenta, sus ojos se iban cerrando poco a poco, las manos rígidas sujetaban con firmeza su objetivo, la diferencia entre ambos labios se acortaba con cada uno de sus movimientos…
Buenas,
Siento ser tan cruel con los finales, en la vida real soy muy buena persona jaja, pero pienso que esta es la mejor manera de mantener viva una pequeña historia, tanto para quien lo lea como para mí (Es una manera de obligarme a continuar y no dejarlo a medias).
En cuanto a los años de instituto creo que son tres, lo digo por "maría-sama", pero si me equivoco no dudéis en corregirme.
Y bueno, capítulo tres, quien me iba a decir a mí que iba a llegar hasta aquí jeje. Muchas gracias por las reviews, animan muchísimo ^^
Un saludo
