-Ya te lo advertí, ahora es mía. –La pelirroja sintió un escalofrío al reconocer la voz, ni si quiera le hizo falta girarse para saber de quien se trataba. El metálico sabor de la sangre se dejó sentir en su lengua, la rabia le recorría todo el cuerpo y su labio era quien pagaba las consecuencias.

-¡Buenos días! He escuchado que los duelos son dobles, me pregunto quién verá su más sagrado sueño cumplido hoy... Vaya Nanoha!, eres la gran afortunada… -Sus palabras cesaron en cuanto contempló el semblante de su amiga –Ok, vale que estés en modo "I love Fate-chan" pero quita esa cara mujer.

-Hoy morderás el polvo Takamachi-san– Las palabras no dejaban lugar a la duda, se trataba claramente una amenaza "No te daré la oportunidad de que te acerques a ella" pensó la pelirroja.

-Oh ¡Buenos días a ti también Anna-san! –La aludida le otorgó una mirada fría antes de marcharse –Que chica más mona ¿verdad?

Nanoha ni si quiera intento fingir un semblante tranquilo como siempre hacía.

-Hayate déjate de tonterías y vayámonos a entrenar, tenemos que llegar a las rondas finales como sea.

-Sí, el demonio blanco ha vuelto, esto será divertido jajaja.

Cuando ya estaban saliendo del hall vieron a su amiga llegar, desde luego madrugar no era una de sus costumbres, pero había algo distinto ese día en la rubia que hacía latir descontroladamente el corazón de Nanoha. No era el cabello ligeramente despeinado ni la respiración agitada, ambos fruto de las carreras que siempre se daba para poder pasar cinco minutos más en la cama, era concretamente el "modelito" de entrenamiento que la chica había escogido. Unos pantalones indescriptiblemente cortos dejaban al aire sus contorneados muslos mientras que una camiseta de tirantes de licra negra se ceñía a su cintura y a su pecho dejando poco a la imaginación.

Bu… buenos días Fate-chan! – La pelirroja intentaba mirar a cualquier parte excepto al sugerente escote.

-Fate-chan, de donde has sacado esa ropa, ¿se las robado a una estudiante de primaria?

-¡Claro que no! –No tardó en ponerse roja como un tomate –Son parte de nuestra ropa de campo, todas tenéis uno igual en vuestras taquillas, solo que no lo usáis. –Ambas se miraron extrañadas, no recordaban que la TSAB les hubiera dado ese tipo de uniforme al ingresar. –Deberíais probarlo, es mucho más cómodo que esa ropa que lleváis.

-Lo dudo amorcito, tú eres la única que le ha dado siempre al fan-service.

-o-

-¡Divine buster!

-Ne Nanoha, ¿Hay algo que te preocupe?

-No… -La respiración le faltaba a causa del esfuerzo, llevaba toda la mañana entrenando como si la vida le fuera en ello. -¿Por qué lo preguntas?

-Por nada en especial, solo que esta es la tercera vez que casi calcinas a alguien, normalmente te conformas con chamuscar algún arbolito que otro.

La pelirroja levantó la mirada, un grupo de chicos que se ejercitaban cerca la miraron aterrorizados antes de desaparecer.

-Lo siento Hayate-chan, últimamente estoy fuera de mí.

-Bah, no te preocupes, así entrenamos más tranquilas. Además, seguro que después de tu exhibición la mayoría de las parejas se retiraran antes de que empiece el combate jajaja.

-No sé qué es lo que me pasa, no consigo concentrarme, lo único que hago es pensar en… -calló antes de acabar la frase, no solía exponer sus sentimientos de aquella forma, normalmente solo era capaz de hacerlo ante Fate.

La castaña la miró comprensiva, aunque hasta ese momento nunca había llegado a enamorarse podía entender lo difícil que le resultaba a Nanoha, una persona que aunque no lo pareciese era increiblemente pasional, conservar las apariencias delante de su amiga. Mantener sus sentimientos en secreto la estaba matando, no hacía falta ser muy listo para darse cuenta de ello. Por supuesto, tampoco había que ser un genio para ver como los celos la estaban dominando estos últimos días. "Espero que no me obliguen a intervenir, ya son las dos lo suficientemente mayorcitas para solucionar sus problemas solas".

La mañana pasó sin más percances, salvo por una bola de energía de la pelirroja que casi alcanzó a unos de los instructores encargados de supervisar a los reclutas. Después de la tremenda bronca con su posterior advertencia, pudieron encaminarse al comedor para almorzar. Estaban cogiendo las bandejas para ponerse en cola cuando Fate se les unió.

-Buenas chicas, ¿qué tal os ha ido? –La rubia apareció empapada en sudor y algo sucia, aunque su aspecto en lugar de desmejorar su imagen la hacía aún más irresistible a los ojos de Nanoha.

-Fate-chan ¿te ha pasado un camión por encima?

-Este es el resultado de un verdadero entrenamiento Yagami-san –Una desagradable sensación se alojó en la pelirroja al oír una voz dura y cortante como el acero.

-Ahhh no sabía que la lucha en el barro estuviera dentro de tus ejercicios habituales Anna-chan, por cierto ¿A qué hora sueles entrenarte?

-¡Hayate!

-Uy perdón amorcito no quería decir eso, es el hambre, oye porque no nos sentamos a comer todas juntas. –Los ojos verdes la contemplaban sin expresión alguna.

-Lo siento –la rubia se sonrojaba cada vez que escuchaba su nuevo apelativo –Pero ya hemos comido, Anna-san no quería que perdiéramos el poco tiempo que tenemos para practicar así que trajo un obento para las dos, solo hemos venido por unas bebidas.

-Fate-san, es hora de irnos.

-Chicas hasta luego.

-Adios amorcito, nos vemos más tarde Anna-chan –La nombrada ni si quiera se giró. –Creo que le gusto jejeje.

Por su parte Nanoha se despedía de su amiga con una triste mirada, como podía aquella chica llevarse a Fate tan fácilmente y desde cuando actuaban de manera tan familiar, apenas se acababan de conocer. Notó unas inmensas ganas de llorar.

-Vamos Nanoha, no te enceles, sabes que yo estaré siempre disponible para ti si…

-Lo sé, lo sé… siempre que te avise con una semana de antelación.

Nanoha estaba ya cansada, muy cansada de todo y de todos, a esas alturas ni siquiera Hayate y sus bromas conseguía sacar una mínima reacción de ella.

-o-

-"Hayate-chan, está pareja es muy fuerte" –La pelirroja se comunicaba con su compañera a través de un canal telepático.

-"Nanoha nosotras somos mucho más fuertes"

-"Puede ser, pero el chico es demasiado rápido."

Apenas tuvo tiempo de parar un golpe, nada más acabar la frase un ataque la sorprendió por su izquierda. Intento contraatacar o al menos retrasar a su adversario para que la castaña pudiera inmovilizarlo desde su posición elevada, pero el joven desapareció en un suspiro.

-"Ya hemos atrapado a su compañera pero no conseguiremos nada si no lo cogemos a él también".

-"Ya lo sé, pero es que apenas puedo verlo"

-"Chorradas, Fate-chan es mil veces más rápida y nunca has tenido problema para seguirla en vuestras peleas"

"Fate-chan", la pelirroja no había podido ver a su amiga en todo el día, ni siquiera habían coincidido en el mismo campo durante los duelos de la tarde "¿qué estará haciendo ahora?, creo que también tenía un combate". Una pequeña mueca se dibujó en su cara. "Si no fuera por esa repugnante mujer ella y yo podríamos haber…

-¡CUIDADO! –Ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar, cuando quiso darse cuenta una enorme espada se cernía sobre su cabeza -¡Frieren Fesseln!

La espada del chico se quedó a escasos centímetros de Nanoha, solo un segundo más y hubiera alcanzado su objetivo, pero tanto su arma como él quedaron congelados tras el ataque de Hayate.

-Fin del combate, el equipo Yagami-Takamachi pasa a la final.

Lo primero que hizo tras superar la impresión inicial fue mirar hacia su compañera, ésta no mostraba una de sus caras más amigables. "me va a caer un buen sermón".

-¿En que estabas pensando? –No era normal en la pequeña mostrar tal nivel de enfado.

-Lo siento Hayate, me despisté nyaha ha ha.

-¿Me despisté?

-No te pongas así, hemos pasado a la final no?

-¿Pero es que no te das cuenta de que han estado a punto de destrozarte la cabeza? –La voz de la castaña mezclaba enfado y preocupación a partes iguales. –Si no hubiera sido por mí quien sabe qué hubiera pasado, por mucho límite que haya ese era un golpe directo. No sabes el susto que me has dado.

Los orbes azules la miraron con una tristeza absoluta, sabía que su amiga tenía razón. No entendía como podía haberse desconcentrado de aquella manera en plena batalla, no era propio de ella, pero su mente había sido un caos durante las últimas semanas y su alma estaba extenuada por la fuerza de los sentimientos que la inundaban.

-o-

Nanoha se encontraba sentada frente a una de las largas mesas y la cena, aunque se había convertido en una masa homogénea por los continuos movimientos de la cuchara, seguía intacta en su plato. Se encontraba sola, según Hayate ese era su castigo por su comportamiento infantil, aunque no sabría decir si era un castigo o un regalo, en aquellos momentos necesitaba estar sola para pensar, o al menos para intentarlo. De pronto notó como una cálida mano le acariciaba el cabello.

-Por fin te pillo, no hemos podido estar juntas en todo el día. –Todas las preocupaciones de la pelirroja se esfumaron ante aquella sonrisa. -¿Estás sola?

-Sí, tu amorcito dijo que tenía mejores cosas que hacer y que su "tiempo era demasiado valioso como para perderlo todo el día conmigo".

-Por favor, no le sigas tú también la broma, algunos compañeros incluso me han preguntado si estamos saliendo.

Fate estaba preciosa cuando se sonrojaba, el contraste entre su blanca piel y los tonos rojizos de sus mejillas no hacían sino resaltar las hermosas líneas de su cara, merecía la pena secarse la boca pronunciando aquella palabra.

-Perdona nyaha ha ha. Bueno, por lo menos puedo aprovechar que no está para tener un momento de tranquilidad.

Sin quererlo volvió a perderse en aquellos profundos ojos del color del fuego, como necesitaba esos ojos, cuánto los había añorado en un solo día de ausencia. Su amiga le cogió la mano y la apretó cariñosamente, una descarga eléctrica recorrió todo su ser ante el contacto.

-Nanoha, ¿Ocurre algo?

-Fate-chan yo… -Estaba harta de fingir, ya no podía ocultar más sus sentimientos, necesitaba decirle cuanto la amaba, cuanto deseaba estar junto a ella, su corazón se lo pedía a gritos – hace días que quería… -su voz comenzaba a temblar por las dudas y el miedo –…quería decirte que yo estoy profundamente enam…

-Fate-san –La pelirroja no pudo terminar la frase –No deberías de confraternizar con el enemigo la noche antes de la final.

-Anna-san, Nanoha es mi mejor amiga –La rubia hablaba con un tono de voz muy dulce –Da igual que ocurra, jamás podría considerarla mi enemiga.

La chica dirigió su vista al suelo como si estuviera avergonzada por la franca respuesta de su actual compañera.

-Puede ser, pero no tenemos tiempo que perder.

Fate dedicó una larga mirada a la morena y con un pesado suspiro se levantó de su asiento para marcharse.

-Fate-chan un momento, necesito contarte algo importante. –Se notaba la desesperación en su voz.

-Lo siento Nanoha –Su amiga la observaba sinceramente apenada- ahora tengo que irme, pero si quieres podemos hablar luego, cuando vuelva a nuestro cuarto ¿de acuerdo?

-Uhm –Ante esa respuesta no podía hacer otra cosa que asentir y ver tristemente como se alejaba. Una lágrima comenzó a bajar por su mejilla, ella, la persona más importante en su vida, la había dejado allí, "sola".

Rápidamente la pelirroja comenzó a recoger sus cosas, no sabía si podría contener el llanto que clamaba por salir y no iba a permitir que todo el mundo la viera en ese estado. Nada más salir del comedor dirigió sus pasos al exterior, necesitaba aire, necesitaba ver el amplio cielo.

Pasaron varias horas antes de que decidiera volver a la base, lo bueno de estar en el campamento era que podía volar cuanto quisiese sin tener que dar explicaciones a nadie. Su mente no quería regresar pero su cuerpo se lo pedía a gritos, el día había sido duro, muy duro, y estaba exhausta. Se dio una ducha veloz, ya no se fiaba de darse un baño, y entró en su dormitorio.

El cuarto no era excesivamente amplio y, aparte de unas taquillas y las tres literas, no poseía ningún otro mobiliario. Hayate, Fate y ella compartía la habitación con otras tres chicas, habían coincidido varias veces por lo que todas se llevaban bastante bien.

Entró sigilosamente y con la luz apagada, era tarde, no quería despertar a sus compañeras. Su cama se encontraba al fondo, por lo que tuvo que usar todas sus dotes de As de Ases para no tropezar con la docena de objetos que se hallaban esparcidos por el lugar. Sí, eran chicas, pero eso no quitaba que fueran un desastre y su habitación un completo desorden. Cuando por fin consiguió llegar a su litera comprobó apenada que su amiga aún no había llegado, decidió subir a su cama y esperar a que llegara, no podía dejar que pasara más tiempo sin confesarle su amor.

Sin embargo, esa resultó ser una misión demasiado difícil para una chica de 17 años sometida a mucha presión y a un excesivo desgaste físico. Nanoha no pudo evitar que poco a poco sus párpados se fueran cerrando y acabó sucumbiendo al cansancio. Una imagen apareció ante ella entonces, era difusa al principio pero a medida que se iba acercando no le costó averiguar de quien se trataba, esa melena rubia no podía pertenecer a otra persona. Cuando casi llegaba a tocar el hombro de su amiga una figura surgió de las sombras. Cuando quiso darse cuenta aquella silueta había agarrado a Fate y tiraba de ella hacía la oscuridad. La pelirroja intentó correr, quería mover sus piernas para alcanzarla pero éstas no le respondían. Comenzó a gritar para llamar la atención de la rubia pero parecía que no la oyese: "Fate-chan por favor, por favor no me dejes" pero la chica no se volvía, continuaba imparable hacía la negrura. "Fate-chan… TE AMO".

Nanoha despertó en su cama sobresaltada, respiraba dificultosamente y tenía el rostro bañado en lágrimas. Sin tiempo para pensar en nada se inclinó para mirar en la litera de abajo, su amiga dormía plácidamente en la cama. "Ufff… Gracias a Dios todo ha sido una pesadilla". La pelirroja volvió a recostarse sobre la cama, debía descansar para la gran final del día siguiente pero le resultaba imposible, una frase no quería abandonar su mente: "Ya te lo advertí, ahora es mía".

….

Buenas,

Sinceramente no me ha gustado mucho como ha quedado el cap, lo veo un poco a saltos, pero no sé como escribirlo mejor. Como veis al final voy a incluir un capítulo más, por un lado al escribirlo ha acabado siendo más largo de lo que pensé, además esta semana tampoco tengo mucho tiempo para poder acabar bien la historia y bueno, el seis siempre ha sido mi número preferido ;P

Muchísimas gracias por las reviews, me encanta saber vuestras opiniones ^^

Un saludo.