-"Buenos días y bienvenidos a la final de duelos del campamento de entrenamiento Orión. Son las nueve menos cinco, luce el sol y los equipos ya calientan en el campo de batalla. Dos son las parejas que han llegado hasta aquí pero solo una se coronará como campeona, ¿Cuál de ellas ganará?"
- Muy bien chicas ya conocéis las reglas, no quiero ver ninguna infracción por vuestra parte. ¿Lo habéis entendido? –El instructor Haggins era un hombre duro, curtido por numerosas misiones, pero hacía algunos años había preferido abandonar esa vida para encargarse de dirigir aquel campo de entrenamiento.
-¡Si Señor! –Ambas contestaron al unísono.
-Eso espero, no quiero que vuelva a ocurrir lo mismo que ayer Yagami.
-No sé a qué se refiere señor. –La aludida se dirigía al instructor con una cara de total inocencia.
-Me refiero a que las reglas estipulan claramente que el vencedor del combate será quien primero consiga atrapar a su contrincante.
-Y eso fue lo que hicimos ayer señor.
-Que yo sepa congelar a un compañero en el aire para luego dejarlo caer y que se estrelle contra el suelo no es la definición de atrapar.
-Técnicamente señor si p…
-¡Silencio! por culpa de vosotras dos apenas si quedan camas disponibles en la enfermería. –Al chico congelado se sumaban numerosos accidentes protagonizados por bolas de energía gigantescas y destrucciones de dimensiones casi bíblicas en algunos sectores –No quiero ninguna irregularidad más, ¿Está claro?
-¡Si Señor!
-Uffff –A pesar de haberse enfrentado a peligros inimaginables y temibles enemigos el hombre aún no había aprendido a lidiar con adolescentes. –De acuerdo, colóquense en sus posiciones, el duelo comenzará en breve.
La batalla tendría lugar en el escenario principal, sobre las ruinas de una antigua fortaleza situada en el centro del lago que aquel complejo poseía. Al contrario de los campamentos existentes en Michilda o en otros lugares donde los campos de entrenamientos eran meras simulaciones, en Orión todo era real. Se ubicaba en un pequeño planeta, no muy lejos del mundo donde la administración tenía su oficina principal, y aunque ahora aparecía ante ellos totalmente desierto había albergado una pequeña civilización mucho tiempo atrás. Las cuatro reclutas eran magas de aire, por lo que ese era el mejor espacio para que pudieran desarrollar todas sus habilidades.
-Prepárate Nanoha-chan, ha llegado la hora. Espero que hoy estés concentrada y no pensando en rubias voladoras, tenemos que ganar este combate, no puedo decepcionar a mis fans.
-Tranquila, nada puede perturbarme.
-¿Ni siquiera los minipantaloncitos de Fate-chan?
Nanoha hizo una mueca, obviamente sus, en teoría, discretas miradas hacía las desnudas piernas de su amiga no habían sido tan discretas como había pensado. Pero era cierto que algo le preocupaba y Hayate se había percatado de ello. Su intranquilidad se debía a que aún no había podido hablar con la rubia. Tras el fallido intento nocturno de esperar despierta a que llegara le siguió la decepción al comprobar por la mañana que la chica ya se había marchado cuando despertó. Esto era lo que más la inquietaba y es que, aunque ella se había levantado algo tarde a causa de la mala noche, Fate solía esperar hasta el último minuto posible para dejar la cama y aún más extraño era que ninguna de las que allí dormían la habían visto irse. Supuestamente se había levantado temprano para poder entrenar un poco con su pareja, o eso ponía en la nota que había sobre su cama. Estos recuerdos no hacían más que provocar en Nanoha una tremenda tristeza seguida de unos celos y una rabia que crecían por momentos.
-Está bien –El instructor Haggins se encontraba en el centro del lago y se dirigía a todos los presentes –El duelo dará comienzo cuando el reloj –dijo dirigiéndose al reloj digital que se proyecta en el cielo –llegue a cero. Los vencedores serán aquellos que consigan atrapar primero al equipo contrario. ¿Preparados? –Todos los contrincantes afirmaron -¡Qué comience la cuenta atrás!.
-"Hayate-chan, apuesto a que Fate-chan intentará atacarte a ti primero aprovechando que eres una maga de apoyo y tus movimientos son más lentos mientras que Anna-san intentará entretenerme para que no pueda ir en tu ayuda." –Las chicas abrieron un canal telepático para la batalla
-"Yo también lo creo pero no por ese rollo de la velocidad que me has soltado, obviamente yo soy la mejor en todos los aspectos, Fate-chan no se acercará a ti ni por nada en el mundo porque la pobre aún sigue traumatizada desde que le lanzaste uno de tus "rayitos" a los nueve años."
-"Mou… Eso solo lo hice porque quería hablar con ella y mostrarle mis sentimientos. Además han pasado muchos años, es imposible que todavía se acuerde".
-"Claro, por eso aun tiembla cada vez que dices la palabra "Starlight" en clase de inglés. Por cierto, hazme un favor y nunca intentes mostrarme tus sentimientos, quiero cumplir los veinte."
-"...baka"
-" 5, 4, 3…"
-"Bueno Nanoha-chan es hora de ponerse serias, ahí vienen, ya sabes lo que tienes que hacer."
Como ambas chicas habían supuesto, un primer disparo se dirigió directamente hacia donde se encontraban obligándolas a separarse para esquivarlo y sin dejar tiempo para que pudieran reagruparse la rubia se situó como un rayo entre ambas para alejar a una de la otra. A Hayate no le permitían usar el libro negro durante el campamento, mucho menos a Rein, así que lo único que podía hacer ante aquel tipo de ataques era poner tierra de por medio, por mucho que le gustara alardear de sí misma sabía que perdería en una lucha cuerpo a cuerpo.
Mientras la castaña se perdía en el cielo seguida por un haz de tonos amarillos, en el centro del lago las otras dos magas se miraban fijamente. Ambas se encontraban en posición de defensa, no las separaban muchos metros, pero ninguna se movía. Se observaban mutuamente, midiéndose la una a la otra y cuando Nanoha se preguntaba si debía hacer el primer movimiento escucho la voz de su contrincante.
-Espero que estés lista para…
- Déjame adivinar, ¿lista para ser derrotada? No sé si serás buena luchando pero imaginación tienes poca.
-No, iba a decir lista para perderlo todo.
Ante aquella frase los orbes azules se incendiaron en cólera y no se percataron del primer movimiento de la morena, que durante la conversación se había escorado ligeramente a la izquierda y ahora le lanzaba un disparo directo a su flanco. Por suerte Nanoha consiguió levantar a tiempo una defensa pero no pudo evitar que el impacto la desequilibrara, en un segundo ya la tenía encima. Los continuos golpes le impedían recuperar su posición por lo que le resultaba imposible contraatacar. "Es buena, pero no lo suficiente" pensó mientras una sonrisa se dibujaba en su cara. De la nada aparecieron cinco pequeñas bolas de energía que se estrellaron sin piedad en su contrincante. Antes de comenzar aquella pequeña "conversación" la pelirroja había creado las bolas y las había ocultado para usarlas en el mejor momento. Era una técnica defensiva que había aprendido hacía poco, el ataque no era muy poderoso por el tiempo que había transcurrido desde que las creara, pero era lo suficientemente potente como para noquear momentáneamente a su enemigo.
Gracias al tiempo que necesitó la otra para recobrarse del golpe Nanoha pudo reubicarse y colocarse en posición, ahora no tan defensiva. Los ojos verdes la miraban desconcertados, pero seguían siendo desafiantes. De pronto la chica se lanzó en una nueva embestida pero esta vez ella ya estaba preparada.
-Divine… Busterrrrrrr!
Un intenso rayo de color rosado salió de su báculo sin embargo este no alcanzó su objetivo, un enorme trozo de un muro de hormigón apareció de la nada en su camino bloqueando el disparo y protegiendo a la chica. Tras el impacto se creó una enorme nube de polvo que lo cubrió todo, la pelirroja estaba desorientada, no sabía que había ocurrido con su rival.
"Te lo advertí" Un extraño sentimiento se apoderó de ella al recordar aquellas palabras.
-"Nanoha-chan nos equivocamos, tenían otro plan." –Hayate le hablaba por el canal telepático –" hace unos segundos Fate-chan ha salido como una bala en tu dirección"
-"¿Qué?"
La castaña y ella creían haber averiguado las intenciones del equipo contrario y habían ideado una manera de contrarrestarlas. Sí, Fate era veloz y seguramente vencería a la maga del libro negro en una pelea a corta distancia, pero no era capaz de mantener esa gran velocidad durante mucho tiempo y sus amigas lo sabían. El plan consistía en que Hayate hiciera volar a la rubia lo máximo posible, de esta manera no solo se cansaría antes sino que creerían que su trampa había funcionado. En teoría Nanoha no tendría demasiados problemas en vencer a su contrincante, confiada por el "triunfo" de su artimaña, y en cuanto eso ocurriera se uniría a su compañera para entre las dos crear una barrera que redujese a su amiga, mucho menos rápida para ese momento y exhausta por el esfuerzo que le suponía el Sonic Move. Sin embargo las cosas no iban como habían imaginado y ahora ambas se encontraban desconcertadas, sobre todo la pelirroja que en medio de aquella nube se había dado cuenta de su error. Justo en ese momento, cuando empezaba a comprender que en esa posición era un blanco fácil, escucho una dulce voz que le era muy familiar.
-Thunder Fall!
Primero sintió una enorme fuerza golpeándola y como era desplazada inmediatamente por el impulso de la misma. Después noto como la humedad y el frío cubrían cada centímetro de su piel. Permaneció unos segundos inconsciente antes de poder abrir los ojos, intentó respirar pero se dio cuenta de que era imposible, sin embargo no se puso nerviosa, sabía exactamente lo que había ocurrido. Habían caído en la verdadera trampa, ellas conocía a la rubia, pero ésta también las conocía a ellas. Pretendió hacer lo que normalmente haría para, en el momento en el que realmente hubieran bajado la guardia, atacarlas por sorpresa. Por suerte, Raising Heart se había percatado de la presencia de Bardiche antes que su dueña y había conseguido crear una barrera para protegerla antes de que el golpe la alcanzara de lleno y la empujara hacia el lago.
Ahora se encontraba sumergida en aquellas aguas contemplando como, en la superficie, su amiga se situaba junto a su nueva compañera. Desde su posición parecía que aquellas figuras borrosas estaban discutiendo y pudo ver como la silueta más oscura sujeta por el brazo a la mancha de cabellera rubia. Ese fue el último detonante para Nanoha. Una rabia infinita inundo su mente y su cuerpo, deseaba hacer desaparecer a aquella chica de ojos verdes, era su único pensamiento.
-¡Star…light…..BREAKER!
-o-
Ya eran las siete de la tarde, el calor asfixiaba en aquella blanca habitación. Llevaban horas esperando en una minúscula sala amueblada simplemente con algunas sillas y la luz amarillenta de la bombilla les confería a todos un aspecto casi mortecino. De pronto entró un hombre alto y rubio, su semblante serio chocaba con unos ojos bondadosos, las chicas comenzaron a temer lo peor.
Fate fue la primera en acercarse a él, hablaban en un tono demasiado bajo por lo que era imposible oírles. A medida que avanzaba la conversación los rostros de los que allí se encontraban se iban tensando por los nervios y la larga espera. A los pocos minutos la charla acabó y el hombre se marchó sin dar más explicaciones. La adolescente permaneció unos segundos con el rostro agachado, todos la observaban expectantes. De pronto levantó la cabeza y con los ojos a punto de ser desbordados por las lágrimas se dirigió hacia una de las esquinas del lugar. Allí, sentada en una de las sillas y apartada de todos se encontraba una chica pelirroja.
-Nanoha ¿Por qué? –Su amiga usó esa voz triste que ya creía haber olvidado.
-Fate-chan yo…
-¿Por qué lanzaste un ataque como ese durante un entrenamiento?
- No… no era mi intención golpearla tan fuerte.
-Nanoha, si no hubiera sido porque cuando estaba a punto de meterme en el lago a buscarte vi unos reflejos rosas en el agua y pude apartar a Anna-san a tiempo quien sabe lo que habría ocurrido.
-Yo… -la pelirroja se sentía culpable porque el disparo se le había ido de las manos, pero quería que su amiga supiera porque lo había hecho, la culpa no había sido toda suya –Ella… ella quería llevarte, alejarte de mí…
-¿Pero qué dices? Ella se había enterado que yo quería convertirme en enforce y sabía quién era mi hermano. Solo quería que yo la ayudara a entrenarse para que ella también pudiera pasar el examen de acceso.
-¿Cómo? –Se había quedado en blanco – Pero… si no paraba de amenazarme, me odiaba.
-Nanoha, nunca te enteras de lo que ocurre a tu alrededor –La rubia había relajado su expresión pero continuaba con un semblante inmensamente triste –Ella te admiraba.
-¿Qué? –Eso sí que no se lo podía creer.
-Desde que se enteró de como con tan solo nueve años descubriste la magia y de los peligros a los que tuviste que enfrentarte te consideró su ídolo, ha seguido tu carrera desde entonces. Lo que más ansiaba en este mundo era enfrentarse a ti, pero le habían hablado de tu carácter bondadoso así que decidió retarte y actuar de manera desafiante para que la trataras como a una igual, para que no te contuvieras.
La pelirroja no supo qué contestar "Dios pero que he hecho". Se odiaba a sí misma, en realidad había tenido toda la intención de hacer daño a aquella chica. "Soy un monstruo" Cuando levantó la mirada y vio a su amiga no pudo soportarlo más, la tristeza de aquellos preciosos ojos la estaban matando. Salió corriendo de la enfermería ignorando las llamadas Fate, no le importaba hacia donde iba, solo quería salir de allí.
-o-
-Nanoha-chan!
-Nanoha-chan!
-Déjame en paz Hayate-chan, ya te he dicho que no quiero hablar con nadie.
-Me da igual lo que quieras, además yo no soy nadie, soy la persona más fascinante que conocerás en tu vida.
-Te he dicho que te vayas.
-Se acabó –La castaña se había hartado de intentar hablar con el bulto que se negaba a salir de debajo de las mantas –O sales de ahí ahora mismo o te juro que llamaré a Vita para que lo haga ella.
Una cabeza asomó entonces por encima de todas las capas que la envolvían. La pelirroja llevaba una semana encerrada en su casa, ni siquiera había asistido a la escuela y no solo eso, desde el incidente en el campo de entrenamiento no había dejado que nadie la viera. Sus amigas habían acudido a su casa todos los días para hablar con ella sin conseguirlo, pero ese día su madre, muy preocupada por su estado, había llamado a Hayate para que intentará sacar a su hija del encierro al que se había sometido voluntariamente.
-¿Qué quieres?
-Nanoha-chan esto es estúpido, ¿por qué sigues así?
-¿Qué por qué? He estado a punto de matar a una persona, Hayate-chan, de matarla. –La voz de su amiga era desesperada –Soy un monstruo y esto es lo que merezco.
-Qué exagerada, apenas si se rompió un par de huesos.
-Se llevó todo un día en coma.
-Bueno es que le lanzaste un breaker, ¿qué esperabas? Aunque sigo creyendo que fue más el susto que otra cosa lo que le causó el coma.
-Si Fate-chan no la hubiera apartado puede que todavía siguiera sin despertar.
-Bah, tonterías, si te paras a recordar disparaste a Fate-chan con la misma potencia o más, según tú para "expresarle tus sentimientos" claro, y mírala, aquí sigue vivita y coleando.
Nanoha bufó ante la respuesta de su amiga, puede que si el rayo hubiera alcanzado su objetivo la chica no hubiera muerto pero seguro que habría acabado bastante más herida de lo que ya estaba. Además eso no borraba el hecho de que en aquel momento realmente deseaba hacerle daño.
-¿Por qué no has hablado con Fate-chan? –Las ojeras de la pelirroja se hicieron más profundas aún.
-No creo que ella quiera verme, seguro que me odia.
-Es que no eres más tonta porque no te entrenas, ¡si te odia porque ha venido entonces a tu casa todos estos días y porque tienes un millón de mensajes en tu móvil de ella!
-Solo lo hace porque se siente responsable.
La castaña se estaba empezando a desesperar, la actitud de su amiga era la de una niña de tres años. Obviamente Nanoha sabía que Fate no la odiaba, ella era incapaz de ese sentimiento, pero sí le daba miedo enfrentarse a ella y no encontraba las fuerzas para hacerlo.
-Nanoha-chan, ¿en serio crees que tu comportamiento ayuda en algo a Fate-chan? Deberías verla, no puede estar más deprimida. –Esta última palabra capto la atención de la pelirroja –Sí, deprimida. No hablas con ella, no permites que venga a verte, no sabe absolutamente nada de ti. Parece un alma en pena.
Se sintió más culpable aún, "yo… soy la responsable de todo". Las lágrimas clamaban por salir nuevamente, lo llevaban haciendo toda la semana.
-Hayate-chan ¿Qué puedo hacer? –Aquella petición venía desde lo más profundo de su corazón.
-Ve a clase mañana –La sonrisa de la más pequeña se ensanchó al ver la cara desconcertada de su amiga- Ve mañana lunes a clase y actúa como siempre. Fate-chan solo quiere verte, saber que estás bien y si le muestras a una Nanoha natural y sonriente estoy segura que se pondrá feliz.
Sus lágrimas finalmente se abrieron paso y surcaban ya sus mejillas, "¿Es posible? ¿es posible que solo con eso me perdone?" Hayate adivinó sus pensamientos y rápidamente le contestó.
-Sabes que me dijo ayer –su compañera la miraba expectante con pequeñas gotitas aún en su cara –Me dijo que durante vuestra conversación en la enfermería ella no estaba enfadada contigo, estaba preocupada –Sus ojos se abrieron como platos, extrañados ante la respuesta –Piensa que algo muy grave te debía de estar pasando para que actuaras como lo hiciste y se culpa a sí misma por no haberse dado cuenta de ello.
Nanoha empezó a llorar a moco tendido mientras su amiga la abrazaba para consolarla. No eran lágrimas de tristeza, sino de desahogo, de tranquilidad, de amor. Cuanto amaba a Fate por su generosidad, su sinceridad, por la belleza de su corazón, sin duda ella no se merecía una persona tan extraordinaria. Hayate por su parte le acariciaba la espalda para que se tranquilizara.
-Ves tonta, ella no tiene nada que perdonarte. Además, por Anna-chan no te preocupes, no dijo que quería que te enfrentaras a ella sin contenerte, pues oye, al final lo consiguió no? –El chiste era un poco cruel, pero la pelirroja no pudo evitar sonreír ante la ocurrencia –Ne , ¿Cuándo vas a decirme tu secreto?
-¿Secreto? –Nanoha había comenzado a serenarse.
-Sí, tu secreto. O haces algún hechizo especial para que todas aquellas pobres almas humanas a las que disparas con el starlight acaben adorándote –La chica había oído que lo primero que pidió Anna-san al despertar fue un autógrafo de su "ejecutor", al parecer estaba aún más impresionada que antes por las habilidades del demonio blanco –O es que definitivamente el mundo está muy mal y todos son masoquistas.
-Nyaha ha ha lo dices por Fate-chan?
-Entre otros. Por cierto, creo que nuestra rubia amiga por fin ha superado su trauma, menudo ataque te lanzó jajaja.
-Sí, Fate-chan es más fuerte cada día –Su mirada estaba llena de orgullo.
-Ne? –La castaña sonreía maliciosamente –Me parece que ahora no podrás ser la seme de la relación.
-Ehhhhh, ¿Cómo te atreves a… -La cara no tardó en ponerse roja como un tomate.
-Jajajaja.
-o-
-Ummmm…
-Ummm…
-Dios santo, para de una vez!
-¿Eh?
Nanoha había pasado los quince minutos que llevaban allí esperando dando vueltas en círculos y refunfuñando, Arisa ya no lo soportaba más.
-Tranquila, ella vendrá –La dulce Suzuka intentaba darle ánimos.
-¿Seguro? No sé, tarda demasiado. –La pelirroja llevaba esperando ese encuentro toda la noche, incluso se había levantado una hora antes para ir a correr por los nervios.
-¿Que tarda? Que yo recuerde esa perezosa siempre nos hace esperar hasta el último minuto. ¿Quién se ha creído que es? ¿Yo? –Hayate hizo su habitual comentario.
-Por suerte no hay dos como tú mapache.
-Jajajaja –Todas rieron al unísono.
-¿Cuál… es el chiste chicas? –Una agotada Fate acababa de llegar.
Al oír la ansiada voz a su espalda Nanoha dudó durante unos segundos entre girarse o no. Finalmente decidió girar la cabeza, lo hizo muy despacio, temiendo ver una mala reacción o una mueca, pero cuando contempló sus amados ojos del color del fuego todo miedo desapareció. Fate irradiaba felicidad y su sonrisa lo iluminaba todo a su paso.
Ninguna palabra fue necesaria entre ellas, tan solo con mirarse ya sabían cuánto habían sufrido ambas y que lo innecesario de ese dolor. Los sentimientos de culpa y tristeza se esfumaron y una sincera risa las invadió. En seguida el resto del grupo respiró aliviado, parecía que todo había vuelto a la normalidad. "Sí" se dijo Nanoha, "hoy será un lunes como cualquier otro".
-o-
-Bueno gente, sé que este es el momento más triste del día para vosotras, tranquilas a todo el mundo le pasa lo mismo, pero debo volver ya a casa. Nos desesperéis, nos vemos mañana.
La mañana había sido completamente normal, las risas, los sermones del profesor de inglés, las bromas de Hayate y los enfados de Arisa. La pelirroja estaba feliz porque nada había cambiado y porque su relación con Fate seguía siendo como siempre. Eso era lo único que le preocupaba en ese entonces, que su preciada amiga no la odiara por su estúpido comportamiento, en su cabeza no había sitio para más. Cuando ya todas se despedían en el habitual punto, junto al veinticuatro horas, alguien sujetó su muñeca.
-Nanoha –La chica se tensó en cuanto comprobó de quien se trataba, ¿iría algo mal? –Puedes acompañarme a mi casa, me gustaría hablar contigo.
-S… sí claro, no hay problema.
El camino hacia la casa de la rubia fue hecho en pleno silencio. Nanoha comenzaba a pensar que igual todo no estaba tan bien como había pensado en un principio, puede que realmente su amiga aún no la hubiera perdonado definitivamente y quizás quería decirle las verdades que se merecía a la cara.
Entró en la gran casa de los Harlaown como un condenado que espera su castigo, sin esperanza de salvación alguna. Al pasar el umbral le extraño que la casa estuviera excesivamente oscura, supuso que ese día tanto Lindy como Chrono estarían trabajando hasta tarde, como solía ocurrir, o que tal vez se encontraran en Michilda con alguna misión de la Administración.
Se giró para preguntarle a su amiga por su familia pero no pudo, unos suaves labios habían atrapado los suyos y los retenían con un dulce beso. Mil sensaciones recorrieron su cuerpo a la vez que un calor más intenso que el mismísimo Sol empezaba a inundarla. El beso comenzó a transformase en uno mucho más profundo mientras que unas manos empezaban a internarse entre su ropa buscando algún resquicio por el que rozar la piel. La pelirroja se asustó en ese momento, ¿Estaría soñando de nuevo? Con gran esfuerzo, y todo el dolor de su corazón, aparto aquel bello rostro para contemplarlo y asegurarse de que lo que estaba pasando no fuera nuevamente un producto de su cruel imaginación.
-¿Ocurre algo? –Las mejillas de Fate ardían con unos preciosos tonos rojizos.
-Fate-chan, esto… ¿Esto es real? –Su compañera la miró extrañada para luego echarse a reír.
-Nanoha –ahora la miraba directamente a los ojos -¿Esto te parece lo suficientemente real? –Y antes de que la pelirroja pudiera contestar fue víctima de otro delicioso beso, esta vez más pasional que el anterior, como si aquella cálida boca intentara devorarla. Sus manos se enredaron en el dorado cabello mientras su mente se perdía en algún lugar del paraíso.
Finalmente sus rostros volvieron a separarse, ambas respiraban agitadamente. Nanoha contemplaba a Fate y buscaba en sus profundos ojos, aquellos que había deseado y amado desde el primer día, una respuesta, una explicación por lo que acababa de ocurrir.
-Fate-chan yo…
-Te amo –Su corazón se paró en ese mismo momento - Te amo Nanoha, yo… siempre te he amado, solo que nunca he tenido el valor para decírtelo.
-¿Cómo?
-Tenía miedo, pensaba que si te lo decía tú, tal vez, empezarás a distanciarte de mí, a odiarme.
-Fate-chan eso no pasará nunca, yo te quiero.
-Lo sé –La cara de la rubia era tranquila, no sufrió ningún cambio en su expresión.
-No me has entendido, te quiero mucho más que a una amiga, para mí tú eres lo más importante que hay en el mundo.
-Nanoha, ya lo sé.
-Pero es que, lo que yo quiero decirte es…
-Que ya lo sé –Un dedo se posó en sus labios para silenciarla –Nunca te lo he dicho, pero la verdad es que hablas en sueños –Su amiga acabó la frase con una sonrisa ante la estupefacción de la otra.
-Osea que… -Los orbes azules abiertos como platos -¿tú ya lo sabías? ¿aquella noche me oíste?
-Sí mi vida, ya lo sabía.
Nanoha bajo la cabeza y la ocultó entre sus manos, aquello era mucho más que increíble, no cabía en sí de felicidad "Fate-chan, mi Fate-chan… me ama". Unas pequeñas gotas de felicidad comenzaron a brotar de sus ojos. De pronto notó como los brazos que rodeaban su cintura la estrechaban aún más, alzó la cabeza para contemplar a su amada y unos pequeños besos secaron sus lágrimas. Pronto abandonaron su rostro para bajar hasta el cuello, la lengua recorría con sumo cuidado cada centímetro de la blanca piel, la pelirroja no pudo evitar que un gemido saliera de su boca. Su compañera subió entonces hasta su oreja y después de morder el tierno lóbulo le susurró algo al oído.
-Ne Nanoha, ¿fue así como ocurrió en tu sueño?
-¿Quéeeeeeee? –Su rostro se sonrojó mucho más de lo que ya estaba.
-Ya te lo he dicho antes no? hablas en sueños.
FIN
Buenas,
Bueno al final conseguí acabarlo, quien me lo iba a decir jeje, ojalá que este capítulo no sea algo excesivo, había pensado en dividirlo en dos pero entonces creo que esto se hubiera alargado demasiado (además el 6 es mi número preferido). Espero que hayáis disfrutado de la historia tanto como yo lo he hecho escribiéndola ;P Aunque me parece que tardaré bastante en volver a escribir algo o por lo menos hasta que tenga algo interesante que contar.
Finalmente muchísimas gracias a aquellos que han seguido la historia desde el principio hasta el final y me daban ánimos con su reviews, me han otorgado el aliento para acabar el fic ^^
Un saludo.
