REGLA 3: EL AMOR ES INTREPIDO
Tan rápido en cuanto bajamos del avión di una última mirada a Bertie y salí corriendo del aeropuerto cuando los guardias trataban de echarme a patadas de aquel lugar. Nunca olvidaría la cara de aquel señor, aquel señor que me había ayudado a llegar hasta la lejana ciudad de mi amada Jane. Tome un taxi, gracias a Dios se me ocurrió llevar un poco de dinero. Me dejaron en una vieja cafetería y al entrar pude reconocer por su terrible y asqueroso olor, a un vampiro. Se acerco a mí y puso una de sus manos en mi regazo. Mi corazón comenzó a bombear la sangre con mayor rapidez por cada segundo que pasaba.
-¿Qué haces aquí, perro apestoso?
Sus palabras fueron duras y temerosas. Me miro con cara de disgusto.
-Soy un lobo y Aro queria algunos perros guardianes asi que…aquí estoy
-Mentiroso
Rio y yo rei debido a que él estaba en lo cierto.
-No estoy mintiendo. Llevame con Aro y él lo comprobará
Me metió casi de un empujón a su auto conduciéndome con Aro. Nos quedamos atrapados en el tráfico por unos minutos. Las calles no eran muy angostas. Un miedo recorrio mi cuerpo y quise salir del auto, huyendo, pero no tenia elección. Debía quedarme. Sabía que si a Aro no le parecía…él, él probablemente me mataría. Antes de darme cuenta me encontraba caminando por un pequeño corredor y después por un viejo y oscuro túnel. Fue entonces cuando me dije a mi mismo que necesitaba volver a respirar con normalidad. Respira. Suspira. Respira. Suspira.
El lugar estaba extremadamente negro, era sofocador. Estaba asustado pero de cierto modo me senti mejor cuando pense en que Jane estaba aquí, no muy lejos de mí. Ante el pensamiento pude sentir mariposas en mi estómago. Llegamos a un lugar donde habia una enorme puerta. Aquel vampiro la abrio y cerro detrás mio. Otra puerta más. Otro pasillo, pero esta vez no era uno oscuro, no, era realmente deslumbrante. Y había una enorme alfombra gris. Al fondo había pilares de tonos pasteles y en el medio un colorido escritorio y Whoa…una humana sentada detrás del escritorio. La chica se levanto de su asiento al vernos entrar y pronuncio algo en italiano. Un saludo, supuse.
-Hablaremos con Aro
-Adelante Felix
Caminamos por otro corredor y sin darme cuenta ya estabamos frente a otra puerta, podia escuchar murmullos del otro lado y podía olerlo todo. Vampiros, vampiros y oh si…vampiros. Félix abrio la puerta. Nos adentramos a la habitación. ¿Has caminado alguna vez en una habitación llena de gente hablando sobre ti? ¿Qué hay acerca de una habitación llena de vampiros mirándote como si fueras otra comida más? Fue entonces cuando mi mente imaginó la mirada de Aro sobre otros vampiros diciendo algo como "Bon Appetit".
Mire alrededor de la habitación y para mi mala suerte Jane no estaba ahí. Reconocí tan solo un par de caras: Aro, Caius y Marcus sentados en tres tronos. Demetri con los brazos cruzados en un pilar, haciendo guardia y finalmente Alec, muy parecido a Jane.
-"Bueno" Aro junto sus manos y camino hacia mí, con pasos humanos "Felix me dijo que viniste porque estabas interesado en ser nuestro perro guardián o lobo…si asi lo prefieres" Se puso frente a mí "¿Cuál es tu nombre?"
-Seth…Mi nombre es Seth
-Esa no es la verdad, Seth. Te voy a dar una segunda oportunidad para que me digas la verdadera razón por la cual estás aquí o tendre que averiguarlo por mi mismo utilizando mi habilidad y eso no sería bueno para ti
Me miro intrigado, esperando una respuesta.
Deje de respirar unos segundos, podia sentir mi acelerado pulso en mi cuello y no solo sentía eso, sino también los cinco ojos de color rojo mirándome con atención. ¿Cómo demonios iba a explicarles algo como esto? Abri mi boca para cerrarla de nuevo, sin articular palabra alguna. Mi mente imaginó el mejor escenario posible: Mientras contaba mi historia a Aro, Jane entraba a la habitación preocupada y corría para besarme frenéticamente, diciendo que me amaba.
Pero después me imagine el segundo escenario y tal vez el más acertado a lo que sucedería a continuación: Contaría mi historia a Aro, el se reiría al igual que los demás vampiros y al final, me mataría.
