Jane P.O.V

Caminaba molesta o más bien, furiosa. Seth a mi lado, parecía confundido ¿Acaso de verdad le gustaba Heidi? ¡No! Él mismo me había dicho que le daba miedo pero…las personas cambian de opinión, ¿cierto? Tal vez, hasta yo misma había cambiado de opinión. Seth me agradaba, demasiado. Las únicas personas que me agradaban eran mi mellizo, Alec y Aro. ¿Cómo es posible que ahora un perro mojado me caiga bien? No tiene sentido.

Seguía enojada, sentía algo raro dentro mio. Algo que me asustaba. Deje a Seth en su habitación y sin siquiera atreverme a mirarlo, me aleje. Necesitaba a Alec. Deje de caminar y corri hacia la habitación de mi hermano. Entrando en esta y cerrando la puerta de un golpe. Él me miro confundido. Yo nunca actuaba de esa manera.

-¿Qué demonios te pasa?

-No lo sé

Me miro confundido. Suspire innecesariamente.

-Heidi coquetea con Seth y yo…me enojo. Quisiera golpear a Heidi. Siento algo dentro mio pero no sé como explicarlo. Nunca antes me había sucedido.

-¿Debe ser una broma, cierto?

¿Una broma? Vengo aquí, pidiendo ayuda y él se lo toma a broma. Por supuesto que no era una maldita broma. Alec rio. Lo mire de mala forma.

-Jane… ¡estas celosa!

-¿Celosa?

¡No, no, no, no y no! Yo no podía estar celosa y mucho menos de un perro. Eso era imposible. Solté una carcajada nerviosa y Alec sonrio con mayor intensidad. Él me conocía a la perfección. Él sabía cuando le mentía.

-Por supuesto que no, es solo que…bueno estoy un poco…no sé explicarlo

Mi voz sono de lo mas falsa, una voz que jamás habia oido y pensándolo detenidamente, ni siquiera yo sabía que era lo que me hacia vulnerable.

Alec, dibujo una media sonrisa, ante mi respuesta poco convincente.

-¿A quién intentas engañar, Jane?

-¿Qué insinúas Alec? ¿Qué me estoy enamorando de un perro pulgoso?

Alec me miro con una sonrisa más ancha. Yo sola habia dicho la verdad, sin necesitar más especulaciones, pero… ¿cómo podía ser eso posible? Solo llevaba dos días de conocerlo. ¡No! No había espacio para el amor. Mi reputación. Nadie me temerá si se enteran que estoy enamorada. Sin decir una sola palabra, salí de la habitación. Asustada. Algo en mi interior gritaba. Un sentimiento nuevo.

Parada en la ventana, viendo a ningún punto en particular. Pensando en…Seth. Cerre los ojos y di un fuerte suspiro. ¿Cómo podría mirarlo mañana? No lo sé.

Seth P.O.V

Ya era la tercera vez que intentaba conciliar el sueño, por dios, su rostro hermoso me nublaba todos los sentidos, simplemente la amaba pero, ¿podría ella amarme a mí? A veces se mostraba tan noble y otras muy engreída, era tan complicado y a la vez tan sencillo. Solo quedaban tres días. ¡Solo tres malditos días! El tiempo se agotaba.

Cerre los ojos, intentando dormir. Un último vistazo de su rostro en mi mente y me quede dormido. Sonriendo.

-Despierta

-Mmm…

De pronto escuche un ruido estruendoso en el piso y el dolor taladrándome en la espalda.

-"¡Augh!" Me puse en guardia

-"¡Levántate!" Dijo Demetri

Su tono no me hizo nada feliz, de no ser parte de la familia de mí amada Jane, en ese mismo instante le hubiera hincado un par de afilados dientes.

-"Ya está, no tenias que tirarme" Dije con tono colérico

-No vine a discutir contigo perro, solo a exigirte que te alejes de Heidi

-¿Qué?

-Entiendo que te sientas atraído hacia ella, pero es mía

Antes de poder contestar, desapareció. Al levantarme vi el desorden en la habitación, la cama estaba hecha pedazos. Jane entro y miro el alboroto.

-¿Qué demonios has hecho?

-Fue Demetri

Miro con cara extrañada la cama. Me miro a mí y desvió la mirada cuando mire sus ojos.

-Insinuó que me gustaba Heidi, ahora… ¿dónde dormiré?

-¿Asi que…te gusta, eh?

Dijo seria, saliendo de la habitación.

Corri detrás de ella, pero tropece con la almohada al salir, el corredor estaba completamente vacío. ¿Que significaba aquello? No puedo creer que en mis tres días en Volterra ya me habia ganado a un enemigo, y ¿Jane? Se habia enojado, pero ¿Por qué? ¿Acaso comenzaba a sentir algo por mí? No sé por que tenia la ligera certeza de que hoy sería un día muy largo, pero mientras eso sucedía tenía que ocuparme en arreglar mi habitación.

Estúpido Demetri. La busque, hasta encontrarla.

-¿Jane?

No se digno a mirarme. Suspire estresado. Caminábamos por un túnel, ambos callados. Acelere el paso poniendome a su lado. ¿Es qué acaso había hecho algo mal? ¿Por qué se comportaba de ese modo?

-¿Hice algo mal? ¿Estás enojada conmigo?

Se paró en seco mientras miraba mi cara, tensó la mandíbula y note sus puños cerrados a los lados de su cuerpo.

-Sí. No entiendo porque estás aquí

-Vengo para saber porque estas enojada

-Me refiero a que haces en Volterra, no te quiero aqui

Mi cuerpo subió de temperatura, enojado. Con unos cuantos pasos me acerque a ella. Tomando su cara con mis manos fuertemente. Si llegaba a pedirme que me fuera de su lado, por supuesto que lo haría pero no sin antes, sentir la textura de sus labios. Se tenso al momento, yo cerre los ojos y note la frialdad de su boca, que al contacto con la mia, era como una chispa de electricidad y a la vez todo, lo era todo. Frío y caliente, combinación perfecta. Note como respondía a mi beso ardiente, con otro por igual, pero entonces se detuvo, yo abri los ojos para sentir el dolor que me despidió hacia atrás y ahí tumbado en el piso logre ver su sonrisa malvada, aquella que me parecía tan lejana, aquella que vi al verla por primera en el bosque. Me retorcía, pero era más fuerte la emoción, que me servía de escudo.

Se alejo corriendo sin decir una palabra, sin pedirme alguna explicación, sin responder verdaderamente la pregunta que le habia formulado hace apenas unos segundos, mi cabeza estaba tan confundida, que me aleje dando tumbos hacia mi puesto de trabajo, mas tarde hablaría con ella, ya que estuviera más tranquila.

El resto del día paso más lento de lo habitual. Quería, necesitaba verla. Concéntrate, Seth. Concéntrate.