Solo tenía que dar la vuelta en el siguiente pasillo y ya estaba, la vería, pero ¿Estaría ella en su habitación? Lo que me parecía extraño, era que no me habia topado con nadie, ¿habrán salido acaso? Llame a la puerta de Jane dos veces, pero nadie salio, me disponía a llamar la tercera vez, cuando escuche el sonido de la puerta de atrás abrirse con un débil rechinido, me gire para darme cuenta que era Alec, el cual se recargo a un lado del marco de la puerta. Mirándome directamente.
-¿Y Jane?
-Tenía que resolver unos asuntos con unos neófitos, no quiso llevarte
Camino con lentitud hacia mí. Sus ojos me recordaban a los de Jane, la única diferencia era que, los de ella eran hermosos. Los de él, aterrorizantes.
-Mira perro, alejate de ella y ni se te ocurra volver a besarla
-¿Nos viste?
Pregunte con brazos cruzados.
-¡Alejate de ella, perro!
-No creo poder cumplir eso, lo sien…
Me tomo por el cuello, pegándome a la pared. Sintiendo el aire faltante en el interior de mi cuerpo. Sus enrojecidos ojos me miraron con dureza, al tiempo que apretaba mi cuello con mayor intensidad. Mi corazón se detenía por cada segundo que pasaba, poco a poco, podía sentirlo. Mi vista se nublo y fui cerrando los ojos, débilmente.
-¡Alec!
Escuche a lo lejos, una voz conocida.
Sus fuertes manos soltaron finalmente mi cuello, dejándome caer al suelo. El golpe que me di en la espalda al caer fue aterradoramente doloroso. El aire entro casi de golpe en mis pulmones, provocando que mi corazón volviera a latir con más normalidad. Me sentía débil, hasta que unas frías manos tocaron mis ardientes mejillas. Mis parpados se vieron obligados a abrirse con lentitud.
-Te llevare a tu habitación
Después de eso, todo se volvió negro.
Jane P.O.V
Había regresado de matar a unos "recién nacidos" junto con Felix y Demetri. Caminando por los oscuros túneles del palacio. Toque mis labios, recordando el momento. Sus calientes labios sobre los míos. Una sonrisa se mostro en mi cara. Nunca me habían besado, ni como humana. Deseaba verlo y a la vez no. No podría mirarle a los ojos, no después de lo sucedido. Entre a mi habitación. Mis ojos se fijaron en Alec, parado justo detrás de la ventana, mirando a la nada.
-Los vi besarse
Mis ojos se abrieron como platos, llenos de pánico.
-Hicimos una promesa, dijimos que jamás necesitaríamos de alguien más. Solo tú y yo. Prometimos nunca dejar solo al otro.
-No estás solo y no dejare Volterra. En cuanto a Seth…
-Casi lo mato
-¡Que!
Todo se detuvo en ese momento. Sali corriendo a la habitación de Seth, al querer abrir la puerta, esta se abrio. Mostrando a una sonriente Heidi saliendo.
-"Hola Jane" Dijo con una sonrisa "Seth está bien, lo eh consentido un poco"
Mis celos se dispararon con rapidez. Mi mandíbula se tenso y trate de disimularlo lo mejor posible. Tratando de no abalanzarme sobre ella y darle un buen golpe en la cara. Ella camino engreídamente, como lo hacía siempre.
Di un suspiro innecesario y entre con timidez, queriendo verlo. Estaba acostado en la cama, con los ojos cerrados y la respiración lenta, durmiendo. Observe sus apenas formados músculos y mi mirada se poso en el cuello de él, donde aún tenía los dedos de Alec marcados. Quise matar a mi hermano en ese instante. Me acerque a un costado de la cama. Senti algo dentro, como si mi corazón latiera de nuevo, aunque sabía que era absurdo.
Él tiempo había pasado con rapidez, exactamente pudieron haber sido horas. Mire hacia la ventana y me percate de que ya había oscurecido. Nadie me sacaría de este lugar, no hasta estar completamente segura de que se encontraba bien. Lo escuche moverse en la cama, impaciente.
-"Jane" Susurro.
Pense que se había dado cuenta de mi presencia, pero no fue así. Jamás abrio los ojos, seguía dormido.
-"Seth" Dije con un diminuto hilo de voz, temiendo despertarlo.
Suspire.
Y entonces me incline sobre el rostro de Seth y por vez primera me senti yo misma, haciendo lo que yo deseaba y no obedeciendo órdenes como habia sido mi vida desde que me convirtió mi amo Aro. Me note a mi misma nerviosa. Y a continuación lo bese, me deje llevar por todos los sentimientos que existían en mí y que yo me negaba a aceptar, presione mis labios contra los suyos, siendo cuidadosa de no despertarlo, eran cálidos y al contacto eran ardientes, y entonces me levante.
Dos brazos largos y fuertes me sujetaron por la espalda obligándome a volver a mi posición anterior. Mis ojos se cerraron de golpe mientras sus labios ardientes se posaban sobre los míos, fríos. Caliente y frío, ¿era eso posible? Si, si lo era y me gustaba. Se levanto de la cama separando nuestros labios. Tomo mi cara acercandola a la suya, busque sus labios hasta toparme con ellos y rozarlos levemente. Moviéndose sobre los míos con suavidad. Olvidaba que Seth si necesitaba respirar. Él se separo de mis labios y un sonido raro salió de mi garganta, fue un…gemido. Mantuvo su frente pegada a la mía, abri mis ojos y me tope con los suyos.
-Te amo
Algo dentro mio estallo. Me paralice al instante. ¿Qué debía responder? ¿También te amo? Eran solo tres palabras, tres simples palabras, pero no era fácil. Estas se quedaron atoradas en mi garganta, queriendo decirlas y temiendo a lo que Aro fuera pensar cuando tocara mi mano.
-¿No te gusta Heidi?
Cambie de tema, Seth pareció triste.
-Me da miedo. ¿Por qué?, ¿estás celosa?
Cerre los ojos, sonriendo ante su respuesta. No le gustaba Heidi, algo en mi interior pereció tranquilizarse. Lo abrace, tratando de no utilizar toda mi fuerza.
-"Un poco" Susurre
Yo no era asi. Nunca me comportaba romántica. Jane Volturi jamás abrazaba a las personas, jamás les hablaba a los demás sin voz dura. Durante los años que llevaba como vampira, veía al amor como algo asqueroso y sin sentido. Ahora era algo diferente. Mi mente había cambiado radicalmente en tres días. Todo por un…perro. Por Seth.
-Perdón por lo que hizo Alec
Solto una risa nerviosa.
-¿Recuerdas el día del bosque, con los Cullen, hace unos días?
-Si
-Ese día quede imprimado
Reí ante la palabra. Era graciosa.
-¿Qué es eso, Seth?
-Es como una fuerza mayor al amor a primera vista, solo puede ocurrir esto a los licántropos. Es cuando descubres a tu alma gemela, cuando te imprimas de alguien, estas destinado a estar con esa persona. El día del bosque quede imprimado de ti, es por eso que vine hasta Volterra, vine por ti Jane. Aro me dio cinco días para darte un beso y estoy feliz de que realmente me quieras, ¿por qué si me quieres, no?
Mis ojos se abrieron, estaba un tanto confundida. Seth había venido hasta Volterra solo para conquistarme, para estar conmigo, aún sabiendo el peligro que corría, sabiendo que Aro pudo haberlo matado fácilmente.
-Mmm ¿Qué te dice esto?
Y a continuación lo bese, lentamente, respondiendo su pregunta.
-"¡Que si!" Dijo con una sonrisa ancha.
Y asi continuamos besándonos y platicando toda la noche, hasta que le permití descansar un poco, pero antes me hizo prometerle que ahí estaría cuando amaneciera. Hasta ahora, jamás habia imaginado que un licántropo fuera tan escandaloso al dormir, pero después de un par de horas me acostumbre, aproveche en lo que pasaba la noche para ir a dar una vuelta por el palacio, siempre disfrutaba de mi paseo nocturno, me detuve en un balcón y me quede totalmente ida en mis pensamientos, se que a los ojos de cualquier humano hubiera parecido una estatua. Reconocía esos olores, se trataba de Demetri y Heidi, al parecer discutían.
-"¿Dime por que?" Preguntaba Demetri alterado
-No te lo puedo decir, ¿cuántas veces necesitas que lo repita?
Se quedaron en silencio, y no supe que hacer, si se daban cuenta que estaba ahí parada escuchando, creerían que me estaba metiendo en sus asuntos y si me movía, sabrían que los habia escuchado, ya no decían nada, ¿se habrían dado cuenta de mi presencia?, los pasos continuaron pero ahora regresaban de donde habian venido.
Me quede paralizada sin saber que hacer, decidi regresar con Seth, pronto amanecería y tenía que estar a su lado, daba vuelta por el pasillo, cuando vi a Heidi salir de la habitación a hurtadillas y salio corriendo hacia el lado contrario de donde me encontraba, dejando la puerta entreabierta, por donde pude ver a Seth desnudo metiéndose a la bañera.
Ahora todo encajaba a la perfección, Heidi y Seth se entendían y Demetri se habia dado cuenta, por eso discutía con ella, habian sido pareja desde que recordaba, solamente yo habia creído en sus palabras. Eso me pasaba por haber abandonado la máscara que siempre usaba, por haber roto la promesa que había hecho con mi hermano, que razón tenía, ¿porque no lo mato cuando tuvo oportunidad? Ahora no estaría con el corazón herido.
