2. DECISIONES

Alice insistía en que debía hablar con Edward sobre "el beso" yo insistía que todo estaba mejor así, sin mencionarlo, solo había sido un momento humano en el que decidí estampar mi boca en los labios de Edward, momento humano que en verdad apreciaba. Lo malo es que era testaruda, y me lo repetía todos los días, ya habían pasado varios días desde mi cumpleaños, así que para callarla le prometí que lo haría, y a ella no se le puede mentir, así que en verdad me hice a la idea de que lo haría, hablaría ese día con Edward y enfrentaría mi realidad, lo había besado sin el más mínimo indicio de que yo le gustara, así que fue todo un deporte de alto extremo, y en mi particular caso, eso significaba algún tipo de herida pronto, pero Alice consideraba que tenía que hablarlo con Edward, y ese era el plan hasta que el destino dio un giro tan inesperado que ni Alice lo vio venir.

-Acabo de hablar con Reneé, nos peleamos otra vez –dije con la voz entrecortada mientras corría por mi casa desesperada y antes de poder decir otra cosa, la hermosa voz de Edward me interrumpió
-Escúchame, no me molesta tomar tus llamadas cada que tienes una crisis existencial, ni hablar contigo, pero no me gusta que estés mal por dos semanas cada que peleas con tu madre, así que yo sugiero que busques un lugar para ti sola, sabes que aunque no me molestaría no te puedo decir ven va vivir conmigo, pero no puedo, te puedo ayudar a buscar lugares, te ayudo a empacar y a tirar lo que no te sirva y ahí estaré, eso puedo hacer por ti.

Cerré el celular y corrí a mi fiel amiga computadora, y no tardé más de dos horas, había encontrado el lugar perfecto, convenientemente cerca de él, en caso de que quisiera visitarme, pronto, seguido, en algún momento. Tuve que dejar de hacerme ideas en la cabeza y actuar, tomé de nuevo el teléfono y le marqué a Edward para darle la buena noticia. Sin querer había roto la promesa con Alice sobre hablar con Edward sobre el asunto del beso de cumpleaños, en este momento lo que más importaba era hablar con Reneé sobre mi mudanza y esperar que no le diera un infarto o algo parecido, y entonces empacar 8 años de mi vida en pocos días, eso era prioridad, el beso podía esperar.

Me senté a esperar a que Reneé regresara de su viaje exprés, estaba nerviosa, pero sabía que tenía el apoyo de Edward y eso me hacía más valiente, mientras divagaba y buscaba música para distraerme, llegó Reneé a la casa, se sentó junto a mí y tuve que ser valiente, en verdad.

-Tengo que decirte algo
-¿Cuántos meses tienes? – Me interrumpió mientras veía mi estómago
-¡No estoy embarazada! – grité aterrada y creo que con voz chillona – Déjame continuar por favor, creo que lo mejor para las dos es que yo me mude, sería más sano y viviríamos en paz – de pronto la salita se llenó de un incómodo silencio, hasta que ella lo rompió.
-¿Es lo mejor para ti?, no pienses por mí, deja de preocuparte en hacer las cosas en base a los demás, contéstame si es lo mejor para ti –enfatizando en la última palabra, me quedé callada, ésa era Mi madre, la que por desgracia solo aparecía un fin de semana cada 2 semanas, y por eso era la decisión de irme, necesitaba contestar rápido y de forma coherente y firme, para que no pensara que era una gallina que no iba a poder hacerlo y que ya se estaba acobardando.
-Sí, es lo mejor para mí, necesito estar bien y empezar a hacer cosas por mí – dije.

La conversación terminó, me dio unas pequeñas palabras de aliento y me dijo que me fuera a empacar de inmediato, me sentí bien. Qué bien se sentía decir que estaba bien.