CAP. 10 LA DECISIÓN DE SASUKE

Sexto día

-Si hacemos esto, las acciones de la empresa subirán y podremos lograr nuestro objetivo. Ahora os pasaré un listado con las cosas que deberíamos hacer para mejorar y aumentar los beneficios- un hombre pasaba unas carpetas con toda la información a los presentes que estaban alrededor de una mesa grande rectangular.

Todos estaban pendientes de lo que el hombre contaba en la reunión. Todos excepto uno. Un chico moreno no había escuchado nada, absolutamente nada. Estaba sentado en esa silla pero, en realidad, no estaba allí. Su mente estaba en otro sitio. Oía voces de fondo pero él sólo escuchaba una voz que rondaba por su cabeza, una única voz y unas únicas palabras.

Te quiero

Sólo pensaba en esas dos palabras, una y otra vez. Cuando pensaba que ya no iba a pensar más, estas volvían y con más fuerza. No había podido dormir, se levantó pensando y ahora seguía igual, como el día anterior. Pensando que tenían esas palabras tan simples para hacer que no dejase de pensar en ellas. Alomejor era porqué no eran tan simples como en un principio pensó, y eso era lo que más hacia que en su cabeza no dejasen de dar vueltas.

La reunión seguía su curso y los accionistas seguían hablando, pero el moreno sólo llegó a escuchar lo último que dijo uno de ellos- ¿Qué están haciendo fuera? Hay mucho ruido- corrieron las cortinas de la sala ya que las habían cerrado para ver algunas diapositivas.

-Están colgando las vallas publicitarias de la nueva película de Naruto Uzumaki- todos miraron como una grúa y unos hombres las estaba colocando - La verdad es que tengo ganas de verla- dijo uno de los gerentes.

-Bueno volvamos a lo que estábamos señores- continuaron y volvieron a la reunión. Pero el chico moreno no podía apartar la vista de esa valla. No podía dejar de mirar al chico que había en ella - Vente conmigo a América- cerró los ojos- Te quiero- los cierra con más fuerza hasta que nota como alguien le toca en el brazo y él se gira para verle.

-¿Sasuke, estás bien?- le preguntó susurrándole un compañero que estaba a su lado.

-Si, estoy bien- le responde igual de flojito con una pequeña sonrisa para que no se preocupara y miró hacia el frente donde estaban explicando todo el proyecto. Tenía que intentar borrarlo de sus pensamientos, era lo mejor- Tengo que seguir con mi vida-.


Las calles estaban abarrotadas de gente. Un ir y venir de personas de un lado para otro en el centro de Tokio, por las tiendas de ropa, de electrónica y todas las que había por los alrededores. Cada uno con sus propios problemas y sus propios pensamientos.

De una cafetería, salía Amy después de haber quedado con el detective que había contratado para espiar a su marido y pagarle sus servicios que no eran para nada baratos.

Iba por la calle pensando en lo que le había contado. La casa donde había ido Sasuke pertenecía a Naruto Uzumaki.

-Estaba aburrido aquí sin ti y me fui a tomar algo con un amigo-

Recordaba lo que le había dicho cuando le preguntó donde había estado ayer, pero tampoco podía dejar de darle vueltas al porqué no le dijo que había estado con Naruto, si ella sabia que eran amigos al haberlos invitado a esa gala, porque no se lo había dicho.

Cuando el detective le había contado que se estaba viendo con Naruto, le volvieron a la cabeza todos esos rumores, que tenian al actor como protagonista, que se empezaron a extender rápidamente por todas las cadenas de televisión, por todas las revistas del corazón y las de adolescentes como si fueran un virus.

Ella estaba confundida por toda la información de golpe y movió la cabeza para ambos lados para despejarse un poco, hasta que algo llamó su atención. En una de esas pantallas gigantes que había en los edificios se estaba anunciando el trailer de la nueva película de Naruto.

Casi todas las personas que pasaban por ahí, levantaron la cabeza para verla o para verlo a él, ya que cuando el rubio actor salía sin la camiseta, las chicas empezaban a gritar y a vitorearle.

Amy tampoco podía quitarle los ojos de encima y al escuchar a todas esas chicas se rió internamente de sus propios pensamientos- Naruto no es gay -sonrió-y mi Sasuke tampoco- y feliz se fue para su casa- tengo que decirle a mi maridito de ir a ver la peli, pinta buenísima y Naruto también- se rió haciendo que los que pasaban por su lado se la quedaran mirando como si estuviera loca, cosa que le hizo callarse de golpe.


Sasuke llegó a su casa más pronto de lo habitual ya que no aguantaba estar allí más tiempo, y como tampoco estaba al cien por cien , se vino al salir de la reunión.

Agradeció enormemente tener una secretaria como la que tenia, ya que no le empezó a preguntar para enterarse de que es lo que le pasaba y le dijo que podía confiar en ella, que si alguien venia preguntando por él, le diría que estaba un poco indispuesto y que se había marchado. De algo le servía ser el hijo del jefe.

Fue a su habitación, mientras se iba quitando la chaqueta del traje y se desataba la corbata. Cuando llegó tiró las prendas a la cama y se sentó en ésta suspirando -vaya mierda de reunión- se tiró hacia atrás cerrando los ojos -no me he enterado de nada- se puso la mano izquierda encima de los ojos-joder-.

Te quiero

Ahí estaban otra vez esas palabras, las culpables de todo. Sasuke frunció el ceño, preguntándose porqué. ¿Porqué no podía olvidar ese "Te quiero" de Naruto? Cada vez lo escuchaba con más claridad, como si estuviera el dueño de esas palabras susurrándole ahora mismo en el oído con su cálido aliento- sasuke, te … - el moreno se levantó de golpe y se quedó sentado.

Agarró la chaqueta que estaba tirada en la cama para coger la cartera que estaba dentro del bolsillo interno. La abrió y miró el papel que tenía allí guardado.

El pasaje de avión para Los Ángeles con la frase que Naruto le había escrito detrás. Miró cada letra como si hiciese una eternidad que no las miraba, a pesar de haberlo hecho algunas horas antes- ¿Por qué no puedo simplemente dejar de pensar en ti?- cogió el papel con las dos manos- tengo que seguir con mi vida - pensó mientras se proponía a romperlo- Adiós Naruto-.

Pero no pudo hacerlo… sólo llegó a arrugarlo-¿Por qué?-se puso las manos en la cabeza con los codos apoyados en las rodillas.

Se sentía desesperado e impotente por no poder hacer nada para quitarse a Naruto de la cabeza. Le estaba volviendo loco. Y lo peor era que por mucho que quisiera borrarlo, le gustaba llenar de esos pensamientos todo su cuerpo y su mente, de recordarle y dejarse llevar. Por que él simplemente ya tenia la respuesta a esa pregunta.

Él le amaba… y cuando pensaba en Naruto no existía nadie más. El mundo entero se desvanecía y desaparecía, y a él le daba igual por que en esos momentos estaba con su rubio, en cada uno de los momentos que habían pasado juntos.

Sasuke aún tenía las manos en la cabeza, sin embargo ahora ya no estaba tenso ni contrariado. Mantenía el rostro relajado, pensando que no valía la pena enfadarse consigo mismo. Tenia que hacerle frente a la realidad. A su realidad.

Naruto se iba a ir lejos, muy lejos, donde él no podía seguirle.-Ojala me hubiese dado cuenta antes, Naruto, pero ya es tarde- bajó su manos para volver a ver el papel y pasó el dedo pulgar de la mano derecha por la palabra felicidad.

-¿Te gustaría ser feliz?-

Estaba absorto en esa palabra cuando escuchó la cerradura de la puerta abrirse. Rápidamente guardó el pasaje en la cartera y se la metió en el bolsillo del pantalón. Cogió la chaqueta y la corbata y abrió el armario cuando le vió Amy.

-Cariño, ¿Qué haces aquí?- preguntó extrañada de que no estuviera en el trabajo.

Guardando la ropa en el armario- Me encontraba un poco mal y decidí venirme a casa- le respondió cerrando el mueble y yéndose a la cocina.

-Ahh pues podríamos aprovechar e ir a ver la película de Naruto en la primera sesión. ¿Qué te parece?- le siguió hasta la cocina para oír su respuesta, ya que lo que más deseaba ahora mismo era ver esa peli lo antes posible.

Sasuke estaba bebiendo agua cuando la castaña le había hecho la pregunta y casi se ahoga. Él intentando pensar lo menos posible en Naruto, que ya era imposible de por si, iba a ir a ver su película. Ahora si que se había vuelto loca del todo.

-¿Qué contestas?- poniéndole una sonrisa de oreja a oreja -Venga cariño, vamos, que quiero verla-.

-Amy he salido del trabajo por qué no me encontraba bien, ahora lo que más deseo es tirarme en el sofá y no hacer absolutamente nada- dejó el vaso en la encimera y se propuso salir de la cocina hasta que su esposa se interpuso entre la salida y él. El moreno suspiró- Amy, venga déjame-.

La chica le pasó los brazos por el cuello-Vamos, hazlo por mi Sasuke- se acercó más hasta hablar sobre sus labios- Vamos a ver la película- susurró y acortó la distancia que había entre ellos y le besó.

Sasuke se quedó quieto unos instantes y empezó a corresponderla pero sin ningún entusiasmo sólo para que no se diera cuenta que no deseaba para nada ese beso. Hasta que no quiso continuar ya que notaba como Amy se apretaba más a él y se apartó lo suficiente- Vale tu ganas, iremos al cine-.

Amy le abrazó contenta- Gracias mi amor, sabia que no te resistirías a un beso mío- le dio otro en la mejilla y fue hacia la nevera para ver que preparaba para comer.

Al moreno sólo le quedaba resignarse a que en unos minutos volvería a ver a Naruto, aunque fuese en una pantalla.


En una casa de las afueras, el rubio actor estaba preparando todo para volverse a América. Ya tenía las maletas medio hechas, casi todos los papeles en regla, en la casa ya no se dejaba nada, estaba todo empaquetado y enviado, e incluso ya la habían puesto en venta. Bueno en realidad, la puso su manager Iruka.

-bueno, creo que ya está todo- recogiendo los papeles que había sobre la mesa y guardándolos en una carpeta con más papeles, que le trajo Iruka por la mañana.

Al recordar eso, recordó la pequeña charla que tuvo con su manager cuando éste vino.

*Flashback*

-¿Quieres tomar algo?- le preguntó Naruto yendo a la cocina.

-No, gracias- respondió Iruka mientras se sentaba en el sofá. Vio como el rubio venia con un vaso de zumo y se sentaba a su lado.

Iruka le miró dar un trago - ¿Al final que?-. No quería entrometerse pero ya que le había traído una pasaje para su 'amante', él quería saber cual era su respuesta.

Naruto adelantó el cuerpo hacia adelante para dejar el vaso encima de la mesita que había enfrente del sofá. Se tiró hacia atrás, para pegar completamente su espalda con el respaldo, y miró hacia el techo. No le hacia falta preguntar a que se refería con esa pregunta porqué él ya tenía la respuesta- No va a venir conmigo, se va a quedar aquí-.

-¿Cómo lo sabes?- le preguntó.

-No lo sé, simplemente intento hacerme la idea de que va a ser así- cerró los ojos- Intento hacerme a la idea de que no volveré a verle ni a estar con él- los volvió a abrir- De que ya no volveré a besarle…- susurró para él mismo llevándose la mano izquierda a la cara para taparse los ojos.

Iruka le observaba triste por no poder hacer nada por él. Lo único que le quedaba era animarle, aunque sabia que seria en vano ya que él único que podía hacerlo en estos momentos era el dueño de sus pensamientos- Tranquilo Naruto, la esperanza es lo último que se pierde-.

*Fin flashback*

Naruto se quedó apoyado con las dos manos en el borde de la mesa- Gracias Iruka, pero las esperanzas no van a hacer que vuelva-.


Sasuke y Amy ya estaban el cine y acababan de comprar las entradas.- ¿Quieres palomitas?-le preguntó la castaña mirando hacia el lugar donde las estaban vendiendo.

-No- le contestó Sasuke deseando irse de allí lo más pronto posible, pero su mujer se fue a comprarlas porqué ella también estaba deseando algo. Y ese algo era comer palomitas.

El moreno la vio ir hacia el chico que atendía el puesto, cuando oyó a unas dos chicas que pasaban por su lado.

- Que ganas tengo de ver a Naruto-

-Si yo también- suspiró mirando hacia arriba como si estuviera soñando despierta- Lo que daría por conocerle y que me abrazase como la abraza a Jolie Smith en la película-

La otra chica se rió- Pues ponte a la cola guapa, porqué todas deseamos eso- se fueron hacia la sala número 1 donde proyectaban la película.

Sasuke se las quedó mirando y bajó la mirada triste hasta que vio como se acercaba su mujer con la caja de palomitas y tuvo que cambiar su rostro por uno alegre- Venga vamos a verla-.

Amy le sonrió- Si- y se metieron en la sala.

Cuando pasaron por el pasillo oscuro y llegaron a donde estaban los asientos, se asombraron de que no había casi ninguna butaca libre. Alguna que otra, pero estaba repleto de gente- Madre mía, cuanta gente- susurró Amy.

-Claro no me extraña, es el estreno- pensó Sasuke mientras encontraban un par de butacas libres, dejó pasar a la chica y luego se sentó él.

-¿Amy eres tú?- los dos se giraron para ver a la chica sentada en una de las butacas de detrás- Soy Ino, ¿Te acuerdas? De la floristería-.

-Ahh es verdad Ino, ¿Cómo estás? ¡Cuanto tiempo!- Amy se dio la vuelta para estar más cómoda-¿Cómo te va?-. Las dos chicas empezaron a hablar y Sasuke volvió la cabeza hacia adelante sin interesarle en lo más mínimo la conversación que tenían.

Se puso a mirar la sala y recordó cuando había estado ahí mismo con Naruto en unas butacas del fondo. Recordó cuando vino a su trabajo después de haber pasado juntos esa primera noche y de lo mucho que se alegró internamente de que viniese.

-Oye Naruto…¿Hubieses arrancado el coche y te hubieses ido?-

-Te diría que me he quedado sin gasolina-

Sonrió ante ese comentario de Naruto. Las luces empezaban a apagarse y comenzaban los trailers. Amy e Ino acabaron de hablar y se sentaron bien en sus butacas. La castaña se agarró al brazo de su marido para comenzar a verla.

La película daba comienzo y entre esa oscuridad Sasuke supo que ya sólo le quedaría esto de Naruto. Verle en una pantalla gigante, compartiéndolo con todos los demás y sin poder tocarle, ni abrazarle, ni besarle, nada… sólo podría verle. Ya no volvería a tenerlo entre sus brazos y, lo peor, es que él sabia que eso le iría quemando por dentro poco a poco.


Fuji estaba en su casa pensando en todo lo que le dijo a Amy. Pensando en cómo se le ocurrió, en que momento le dijo que la amaba. No podía parar de recriminarse y de auto culparse por haber hecho que se alejase de él.

Estaba recogiendo sus cosas ya que le había salido trabajo en un pueblo cercano y se había buscado un lugar para vivir más cerca, al cual se iba mañana. Deseaba despedirse de Amy, no hay nada que desease más, pero sabia que ella no quería saber nada de él después de lo del otro día.

Fuji se sentó en el borde de la cama y pasó la mano por encima de la colcha acariciándola suavemente. Recordando todas las veces que estuvo en esa misma cama con Amy y que ya no volverían a estar igual. Frunció el ceño- Todo por mi culpa. Si no hubieses dicho nada…- pensó apretando los dientes, enfadado consigo mismo-¿Por qué hablaste?-.


-¿Y entonces qué vas a hacer?- Jolie le pasó los brazos por el cuello a Naruto, que estaba sentado en la silla mirando todas las fotos que había en la mesa, dándole la espalda.

-No lo sé- señaló a un hombre que salía en una de las fotos- Sé que este es el ladrón, pero siempre que estoy a punto de cogerle acaba pasando algo y desaparece- suspiró tirando el cuerpo hacia atrás. Puso sus manos en los brazos de ella, que seguían alrededor de su cuello, y los empezó a acariciar- ¿Cómo hago para atraparle?-

Jolie le miró sin saber que responderle. Agachó la mirada y se fue separando de él poco a poco- Alomejor es imposible atraparle y tienes que dejar que se ocupen otros- se fue hacia la habitación.

Naruto se enfadó al oír lo que dijo la chica y la siguió, levantándose de un golpe de la silla- ¿Pero que estás diciendo?- preguntó alzando la voz - ¿Crees que puedo dejar que..-paró en seco al ver a Jolie sentada en su tocador llorando. Se relajó y se acercó a ella para ponerse de rodillas a su lado-¿Qué ocurre?- le cogió de la mano-Cuéntamelo, por favor.-

Jolie se secó las lágrimas que le resbalaban por la mejilla y miró a Naruto- No quiero que te pase nada malo- le puso la mano que tenia libre en su mejilla- No quiero que por seguir a ese hombre, éste acabe haciéndote daño o incluso matarte-.

Naruto la miró a los ojos y apretó la mano que tenia cogida- No puedo dejarlo ir. Tengo que atraparle. Es mi deber-.

Jolie cabreada se levantó alejándose de él - ¿Y que hay de mi? ¿Es que no te importo?- gritó - ¿Qué pasa con nosotros?- preguntó más relajada dándole la espalda - ¿No íbamos a empezar una nueva vida juntos?-.

-Claro que si- se acercó a la chica abrazándola por la cintura y girándola para quedar uno enfrente del otro- Eres lo que más quiero y si tengo que atrapar a cien como ese, lo haré. Porqué no quiero que acaben yendo a por ti y te hagan daño- junto su frente a la de ella- Nunca me lo perdonaría si te pasara algo-.

Jolie le pasó los brazos por el cuello para juntarse más y acortó el espacio que había entre las dos bocas, dándose un apasionado beso. Caminó hacia atrás guiando al chico hacia la cama, donde cayeron juntos. Se separaron para mirarse a los ojos- Te quiero - susurraron a la vez.

Se sonrieron y empezaron a besar otra vez desnudándose y tirando la ropa por cualquier lugar de la habitación.

La película seguía su curso y a cada minuto que pasaba era más insoportable estar ahí. La sala era muy grande, sin embargo Sasuke se sentía asfixiado como una repentina claustrofobia a ese lugar y, la verdad, que las imágenes que estaba viendo no lo ayudaban para nada. Lo estaban empeorando por momentos.

Naruto estaba haciendo el amor con esa actriz. Sabía que estaban actuando, que en realidad no hacían nada, sólo actuar. Hacer ver al espectador que hacían el amor porque se amaban con locura y ella temía perderlo.

Pero no podía dejar de ver a Naruto. Desnudo. Escuchando sus jadeos por toda la sala. En cada rincón de esas cuatro grandes paredes. Suspiró y se recargó en la butaca sin quitarle ojo a ese rubio que ocupaba toda la pantalla. Sin dejar de imaginarse que no era Jolie precisamente quien estaba con el rubio. Sino él, los dos desnudos, haciendo el amor como dos desesperados, necesitados el uno del otro.

No pudo evitar oír a un grupos de chicas que estaban cerca como hablaban del actor. Que si que bueno está, que si yo quiero ser Jolie para estar así con él, que si quiero ese cuerpo para mí, etc.

Ahí estaba lo peor de que Naruto fuese actor. Tenía que compartirlo con todos. Tenía que compartir su cuerpo, sus sonrisas, sus miradas…

No obstante, todo lo que estas personas veían era la actuación del actor, su maravillosa actuación. Eso era lo único que le alegraba. Pensar que ninguno de los presentes en esa sala podrán ver al auténtico Naruto. Sus auténticas sonrisas, sus auténticas miradas, su auténtico cuerpo… porqué si el actor era bueno, el real te dejaba sin palabras.

Y él iba a perderlo.

Sasuke no podía aguantar más allí. Miró a su esposa, que estaba absorta mirando la pantalla donde ahora al moreno le pareció oír a dos hombres que estaban discutiendo, y le susurró que salía fuera porqué estaba agobiado. Ella le asintió sin ni siquiera mirarle para no perderse nada de la película.

Salió de la sala y se dirigió hacia los servicios, cerrando la puerta al entrar. Se inclinó con las manos apoyadas en el mármol del lavabo mirándose al espejo intentando relajarse. Pero era algo que siempre se quedaba en el intento cuando se trataba de Naruto.

Rebuscó en el bolsillo del pantalón para coger el móvil. Sin ni siquiera pensar lo que estaba haciendo marcó el número de Naruto y fue a presionar el botón de llamada. Pero no lo hizo, sólo lo rozó. Se quedó ensimismado mirando la pantalla sin ninguna emoción en el rostro hasta que dibujó un pequeña sonrisa, pensando que todo había comenzado con una simple llamada para quedar a tomar algo.

Quien le hubiese dicho que desde ese día ya no iba a poder separarse más de él y que ya no iba a poder vivir feliz si él no estaba a su lado. Y ahora que iban a separarse, él era incapaz de apretar el botón de llamada. Se sentía ridículo. Ridículo y débil. Suspiró y volvió a meter el teléfono en el bolsillo. Salió fuera del servicio y del cine, sentándose en un banco que había en un pequeño parque esperando que la película acabase.


Al acabar la película Amy había salido muy contenta del cine buscando a su marido. Pero éste se acercó a ella contándole que le habían llamado del trabajo y que tenía que irse. Y así hizo, desapareció antes que ella le pudiese preguntar porque había salido así de la sala, que era lo que le ocurría.

La castaña había vuelto a su casa pensando en lo raro que estaba su marido y que no podía evitar preocuparse. Había estado raro toda esta semana, desde que el detective le había visto salir de casa del actor. En las fotos que le enseñó, las cuales no quiso quedarse para prevenir que Sasuke las encontrase, su rostro al salir era serio e incluso le había parecido ver algo de tristeza, pero que, claro, no sabía decir con certeza.

Amy había desecho esos pensamientos de su cabeza al autoconvencerse de que sólo existía amistad entre ellos dos. Sin embargo, al verlo actuar otra vez de manera extraña, habían regresado.

Se dirigió hacia la habitación y, antes de poder sentarse en la cama sonó su móvil alertándola de que había recibido un mensaje. Como estaba todo en silencio pudo escucharlo sin ningún problema. Fue a buscarlo a la mesa del salón donde había dejado el bolso.

Al coger el móvil y ver de quien era el mensaje, se quedó de piedra. En la pantalla ponía Cristie. Se quedó un rato sin hacer nada hasta que apretó el botón para abrirlo.

-Amy, siento lo que pasó el otro día, pero es lo que siento de verdad. Sé que no quieres saber nada de mí, por eso me voy a ir de esta ciudad a trabajar a otro lugar. Adiós Amy… te quiero. Fuji.-

Sin darse cuenta, al acabar de leer el mensaje, una lágrima rodó por su mejilla y cayó al suelo. Amy se sorprendió de que empezase a llorar y rápidamente puso sus manos en el rostro, dejando caer el móvil, para evitar que más lagrimas saliesen de sus ojos.

-Lo… siento, Fuji- susurró sin saber realmente por que lloraba- Yo quiero una vida que tu no me puedes dar - y sin saber por que no podía parar.


Sasuke estaba en el trabajo revisando unos documentos importantes que le había entregado su secretaria. Daba gracias de haber podido irse y no escuchar a su esposa hablar de la película, que seguro serían palabras halagadoras. Para la película y para Naruto.

Pero, como en todo el día de hoy, por mucho que intentara poner toda su atención en esos papeles, le era imposible. No podía concentrarse. Y eso le estaba alterando demasiado.

Suspirando dejó caer un papel encima de la mesa y se tira hacia atrás en el respaldo del sillón que ocupaba. Movió un poco la cabeza para poder mirar el calendario que tenia encima de su mesa. Hoy era el último día. Mañana se iba.

Cerró sus ojos y volvieron esas dos palabras que creía haber burlado. Los abrió de golpe y decidido se levantó de la silla cogiendo la chaqueta. Al abrir la puerta vio a su secretaria que venía con otras carpetas para revisar.

-Lo siento, tengo que hacer algo importante. Si preguntan por mí les dices lo de esta mañana vale?- le dijo antes de que le preguntara yéndose hacia el ascensor dejando a la chica sorprendida por la actitud tan rara que estaba teniendo el Uchiha.


Fuji ya había metido todas las maletas en el coche y todas las cajas que se llevaba en el primer trayecto. Tendría que venir más veces para poder recoger todo ya que no tenía dinero para pagar una furgoneta de mudanza. Ya se había gastado bastante en el collar que le regaló a Amy. No era muy caro pero tampoco fue un precio insignificante.

Se subió al coche y arrancó para dirigirse a donde esperaba poder empezar de nuevo, cambiar de ciudad y, sobretodo, olvidarla.

Después de enviarle el mensaje se sintió mejor a pesar de no haber recibido respuesta. Pero eso ya lo sabía. Que Amy leería el mensaje y, sin ninguna emoción, lo eliminaría.

Todo había acabado. Él había sido 'el otro', el amante. El importante para ella era su marido y él ahí no podía competir.


Sasuke aparcó el coche enfrente de la casa de Naruto. Esa casa donde había pasado los mejores momentos de toda su vida. Salió despacio cerrando la puerta a su paso. Cerró los ojos y suspiró entrando por la puerta de fuera que estaba abierta, cruzando el jardín y avanzando hacia el hogar del actor que éste pronto abandonaría, notando como la decisión que antes tenía se estaba esfumando por momentos.

Se quedó parado en la puerta e iba a tocar el timbre. Con muchas opciones de lo que podría ocurrir rondándole por la cabeza. Naruto le abriría, le diría que al final no se iba y que se quedaba con él, se besarían, le llevaría a la cama para hacerle el amor…

Sasuke sabia que nada de eso sucedería. Naruto se iba, esa era la realidad y él estaba haciendo el imbecil ahí parado. Negó con la cabeza y dio media vuelta caminando para dirigirse al coche haciéndose creer a si mismo que nunca había pasado por ahí.

-¡Sasuke, no te vayas!- Naruto había abierto de golpe la puerta ya que, al estar en silencio, escuchó un coche aparcar enfrente y al asomarse un poco por la ventana vio que era el moreno. Se sorprendió mucho de que hubiese venido a su casa pero también se sintió feliz de volver a verle.

Le había esperado impaciente que tocara el timbre con la frente apoyada en la puerta de madera repitiéndose mentalmente una y otra vez: vamos Sasuke. Sin embargo, la indecisión del moreno se notaba a leguas, quien al final optó por alejarse de allí, alejarse de él. No se lo pensó dos veces y abrió la puerta.

El moreno al escucharle se quedó helado sin saber que hacer. No le pasaba eso con nadie o con casi nadie, porque detrás de él, estaba la persona que mas cosas le había hecho sentir y que ahora mismo… nada era diferente. Se dio media vuelta y se quedaron mirando hasta que Naruto se hizo a un lado- ¿Quieres entrar?-preguntó esperando ansioso que dijera que si.


-Y eso fue lo que me dijo- acabó de contarles Amy a Sakura y a Karin lo que le había dicho el detective sentadas en la mesa de la cocina con un té entre las manos.

Después del mensaje que le había enviado Fuji, y de serenarse un poco, se había sentado en el sofá quedándose en silencio. Pasaban los segundos, los minutos y seguía sin ganas de hacer algo. El silencio comenzaba a hacerse pesado, sólo roto por el ruido de las manijas del reloj que tenían en el salón. Al pasar más tiempo, se desesperaba de estar así, sintiendo como las paredes se derrumbaban encima de ella. Se levantó perezosa hasta el móvil y llamó a sus amigas sin ganas de hablar pero por lo menos se rompería un poco la soledad que en esos momentos la envolvía.

Sakura se sorprendió al principio pero luego lo vio bien, eran amigos y es normal que haya ido a su casa.

-Bueno, sabes que son amigos porqué Naruto le invitó a esa gala.- Karin también pensaba que entre ellos sólo había amistad- Además Sasuke no es gay y Naruto tampoco-.

-Ya… eso ya lo había pensado yo- susurró apoyando los codos en la mesa y bajando la cabeza.

Sakura y Karin se miran sin saber porqué estaba así. Extrañadas ya que casi nunca la habían visto de esa manera. La habían visto aburrida, cansada… pero nunca como la veían ahora. Triste.

-¿Qué te ocurre Amy? Deberías estar contenta al saber que no te pones los cuernos no?- le pasó la mano por la espalda Sakura.

-No es por eso- levantó la cabeza recargándose en el respaldo de la silla.

-¿Y entonces porqué es?- le preguntó Karin.

Amy resopló- Fuji se va de la ciudad-.

La pelirosa se sorprendió de saber que la causa de que la castaña estuviese así era porque su amante se marchaba.

-Alomejor no se va lejos y puedes ir a verle alguna vez cuando te apetezca- le dijo Karin.

Amy negó con la cabeza- No puedo ir a verle más- miró a sus amigas que la miraban interrogantes- Es que el otro día me dijo que…-volvió a desviar la mirada- Que me amaba-.

-¿QUÉ?- gritaron al unísono.

-Lo que oís, me dijo que me quería e incluso me regaló un collar y esta tarde me ha enviado un mensaje contándome que se marchaba- les contó con un tono de voz bajo impropio de ella.

-¿Y que es lo que más te ha dolido Amy?- le preguntó Sakura haciendo que la castaña levantara la mirada para mirarla-¿Qué se marche o no poder corresponderle?-

Amy se quedó callada al escucharla. Le dolía que se fuera, ya no tendría con quien pasar el tiempo. Si se ponía a pensar podría asegurar que había pasado más tiempo con él que con su marido. ¿Pero le dolía no corresponder sus sentimientos o le daba igual? Recordaba cuando se había puesto a llorar después de leer su mensaje.- Me duele no poder corresponderle… me duele no sentir lo mismo por él. Me da pena sólo es eso-le respondió mostrando en su rostro una sonrisa fingida.

-Bueno, siempre puedes buscarte a otro amante- le comentó Karin intentando animarla. Consiguiendo que la castaña se riera- Y además, ahora sabes que a Sasuke lo tienes para ti solita-.

Amy se animó- Hombre claro, ese cuerpo solo lo pruebo yo y nadie más-.

Sakura se alegró de que su amiga se animara y que dijese eso de su marido, ya que eso significaba que lo de los cuernos se le había pasado, aunque fuese por un tiempo.


Naruto cerró la puerta y volteó para ver de pie al moreno dándole la espalda. No se podía creer que eso fuera real. Sasuke estaba en su casa.

-¿Quieres algo para beber?- le preguntó al ver que seguía quieto y callado.

- No, gracias- miró a Naruto que se dirigía a uno de los sofás, donde se sentó y le indicaba con la mano que se sentara a su lado. El moreno fue hacia donde estaba él, sin embargo no se sentó a su lado sino en el otro sofá. Ese acto decepcionó un poco al actor bajando la mirada. Sasuke lo notó pero sentía que era lo mejor, cuanta más distancia mejor para poder hablar, aunque en ese mismo instante se había olvidado completamente que demonios hacia allí, torturándose más de lo que estaba.

-¿Y bien? ¿A qué has venido?- el rubio ya no aguantaba ese silencio incómodo. Preguntándose por qué quería torturarlo de esa manera. Levantó la mirada hacia donde estaba sentado el moreno, viendo como éste miraba al suelo sin la intención de contestarle. Eso estaba enfadando a Naruto- ¿Qué quieres contarme?- tú ya sabes lo que siento- Si vas a seguir contándome mentiras como ayer, yo no…- no pudo continuar al ver como el moreno se había tapado el rostro con las manos apoyando los codos en las rodillas y escuchaba algunos sollozos. Eso si que no se lo esperaba.

El rubio se levantó y despacio se acercó al moreno. Era la primera vez que le veía así y la verdad es que no le gustaba para nada. Le dolía muchísimo verle así- Sasuke- le susurró.

El Uchiha levantó su rostro secándose los ojos. Llevaba todo este tiempo, desde que Naruto le había contado que se marchaba a Estados Unidos, reprimiéndose y guardándose todo para él, al no tener a nadie a quien contarle lo que le estaba ocurriendo. Y al recordarle Naruto sobre lo que él le dijo ayer, esas mentiras que tuvo que soltar para poder alejarle, le habían acabado por derrumbar.

-Lo siento, no debí haberte dicho todo aquello- le habló bajito pero aún sin poder mirarle a los ojos- Perdóname, por favor-.

-Estás perdonado, Sasuke- le dijo rápidamente, apenado, observando su perfil.

Les volvió a envolver el silencio. Pero éste ya no era incómodo. A ninguno de los dos le importaría estar así, si simplemente estaban juntos. Sin embargo, el tiempo iba en su contra y eso si que no eran capaces de pararlo.

Naruto le coge del rostro para que le mire a los ojos. Se quedan un momento mirándose hasta que Sasuke se acercó lentamente para besarle mientras el rubio va cerrando los ojos. Pero el beso no llega, sintiendo la respiración de Sasuke como si fuera la suya propia.

Sasuke le observa el rostro que aún mantiene los párpados cerrados. El moreno se arma de valor, es ahora o nunca.

-Te quiero Naruto-

El rubio abre los ojos, con el corazón latiéndole a cien por hora, casi creía que se le iba a salir del pecho. Se miran fijamente- Te quiero… no sabes cuanto-.

Naruto sonríe con una pequeña sonrisa y Sasuke hace lo mismo. Nunca pensó en escuchar esas palabras de su boca. El moreno le coge el rostro y el rubio le pone las manos encima de las suyas. Se acercan y se besan con cariño, saboreando los labios del otro lentamente, sin prisas, después de haberlos añorado tanto.

Cuando acaban de besarse, se separan chocando las frentes. Naruto feliz porque piensa que puede que se vaya con él.

-¿Como voy a hacer para seguir adelante cuando tú no estés?-. A Naruto no le había dado tiempo saborear esa felicidad cuando ésta se había roto en mil pedazos. No iba a venir con él. Sasuke le abraza fuerte por los hombros, pero Naruto desliza los brazos sin fuerzas hasta dejarlos inertes a sus dos lados.

-Iruka… la esperanza se acaba de despedir de mí. -Naruto nota como una lágrima recorre su mejilla.

Apretó los ojos intentando que ninguna lágrima más cayese, se armó de valor para separarse del calor de ese abrazo, que le estaba doliendo demasiado. -¿Por qué me dices todo esto? No tienes que decírmelo para que me sienta mejor, porque no lo estás consiguiendo…- Naruto se levanta y se va a la mesa que tiene en el salón.

Sasuke también se levanta - No te lo estoy diciendo para que te sientas mejor, te he dicho que te quiero porque es la verdad y no podía callármelo por más tiempo. - se acercó un poco - No quería que te fueras sin saber que yo siento lo mismo por ti-

A Naruto le estaban clavando mil espadas a la vez, - ¿Si me quieres porque no vienes conmigo?-

-Porque no puedo hacerles eso a mis padres-

Naruto se giró enfadado- Tus padres no contaron contigo para nada, ni te preguntaron si te querías casar- le gritó. No se lo creía… es que no se daba cuenta.

Sasuke ya sabia todo eso, por eso no tuvo que responderle porque tenia toda la razón.

Naruto resopló tirándose hacia atrás para apoyarse en la mesa con las manos también en ésta. Entendía al moreno, pero cómo hacerle entender que daría cualquier cosa, lo que fuera para que se viniese con él- Tú ya sabes lo que pienso y lo que siento. Que lo que más quiero es que te vengas conmigo- cogió aire, todo esto le estaba desbordando- Ahora… eres tú quien debe decidir-.

Sasuke agachó la cabeza y se sentó en uno de los brazos del sofá donde habían estado sentados anteriormente. Sonrió al recordad la frase que le puso detrás del billete- Tengo la felicidad al alcance de mi mano no?-

Naruto le mira durante unos segundos y se acerca a él, hasta que quedó entre sus piernas. Empezó a acariciarle el pelo, pero el moreno no hacia nada, solo se dejaba hacer. Sin embargo, inconscientemente puso las manos en la cintura sin firmeza y sin apretarle contra él. Solo un roce que le hiciera ver que estaba ahí de verdad, que era real, que ese Naruto era el real y no uno de los que aparecían en sus sueños.

-¿Sabes?- empezó a hablar Naruto- Estos meses que he estado contigo han sido geniales y… sé que parezco estúpido contándote esto ahora pero… me levantaba todas las mañanas pensando en ti -suspiró- Pensando cuando nos íbamos a volver a ver- sonríe- Y cuando te ibas y me quedaba solo, en lo único que podía pensar era que ojala fuese mañana para volver a verte - notando como le empezaba a costar hablar- Y hasta ahora no he querido ser consciente que lo que de verdad deseaba era que cuando me despertase estuvieses ahí- paró de acariciarle- A mi lado… que tu rostro fuese lo primero que viese-.

Sasuke había estado escuchando lo que decía, notando como le costaba hablar al final. Le entendía perfectamente, él sentía lo mismo y ahora cuando finalmente se había quitado la venda de los ojos , todo se volvía oscuridad de nuevo por qué estaba alejando a su luz.

Naruto se alejó unos pasos y le dio la espalda- Pero ya es tarde para eso- susurró más para si mismo pero el moreno le escuchó perfectamente. Sasuke levantó la cabeza y le observó dirigiéndose otra vez a la mesa acabando de ordenar los últimos papeles que quedaban encima.

Volteó la cabeza para ver que ya no había nada encima de las estanterías, que ya no había fotos, ni libros y seguramente, tampoco habría ropa en los armarios… ya todo estaría guardado en cajas rumbo a América. Junto a los recuerdos que ambos habían creado dentro de estas cuatro paredes.

-Para mi también es difícil pensar que mañana ya no voy a poder ir a verte, venir aquí y poder evadirme de mis padres, de mi trabajo, de mi mujer …de todo- le contó observando todo lo que había a su alrededor- Los momentos que he pasado aquí contigo han sido los mejores y seguramente no podré olvidarlos jamás- volvió a verle parado en la mesa dándole la espalda pero esta vez sin hacer ningún movimiento, prestándole toda su atención.

Sasuke se levantó y se acercó a él, parándose a su espalda- Cuando estaba aquí sólo existías tu, sólo tu y lo demás me daba igual-.

Naruto se entristeció al oír ese comentario y no por el significado sino porque había hablado en pasado- Ahora estás aquí Sasuke… ahora ya no sólo existo yo verdad?-le preguntó bajando la cabeza.

El moreno al oírle supo que había metido la pata con esa frase, ya que lo seguía pensando. Se acercó y le abrazó por la espalda colocando las manos en su pecho- No Naruto, para mi únicamente existes tu, y ya no solo entre estas cuatro paredes- le apretó contra él- En mi mente sólo apareces tú, una y otra vez, a todas horas- agacha un poco la cabeza para susurrarle al oído- y también en mi corazón-.

El cuerpo del rubio sintió un escalofrió por todo el cuerpo al oír ese susurro. Cerró los ojos dejando que los brazos de Sasuke le apretasen contra él cuando sintió como el moreno le empezaba a dar besos por el cuello.

Naruto dejó escapar un suspiro e inclinó su cabeza para dejar que Sasuke continuase pero éste paró. El actor giró la cabeza hacia él, para verle con la frente apoyada en su hombro- Sasuke…-

-No sabes… lo que daría por que hoy fuese un día como otro cualquiera- levantó el rostro, conectando sus ojos con los de él- Que mañana no te voy a perder…-.

Se quedaron mirando intensamente hasta que el ojiazul se soltó un poco del agarre del moreno para poder darse la vuelta y quedarse uno en frente del otro.

En el rostro de Naruto se formó un pequeña sonrisa triste y resignada. Le puso las manos en las mejillas como había hecho el moreno antes- Pues hagamos que esto no es una despedida- le dijo. Él quería tener un buen último recuerdo.

El moreno también pensaba lo mismo. Le pasó los brazos por la cintura acercándole hacia él, cortando cualquier distancia entre ellos. Juntaron los labios, besándose cada vez más apasionadamente -Adiós…-.

Naruto le agarraba del cabello con una mano para acercarle más si podía y la otra de la camisa, arrugándola, sin querer soltarse por nada del mundo.

-Adiós… Sasuke-


Amy cerraba la puerta, después de despedir a sus amigas, un poco más animada que antes. Le había venido muy bien esa visita.

De pronto escucha sonar el teléfono de casa y va a cogerlo.

Conversación telefónica:

-¿Diga?-

-¿Amy? Soy yo-.

-Ah, hola papá. ¿Qué ocurre?-.

-Nada, es que he estado hablando con tu madre de ir a cenar a tu casa. ¿Te parece bien o ya es muy tarde?-

Amy al principio se sorprendió pero miró el reloj que había encima del mueble del salón. Eran las 9.-Bueno… vale. Veniros a las diez- se despidió y colgó.

Fin conversación telefónica.

Ame iba a dejar el teléfono para ir a la cocina a empezar a preparar la cena cuando se acuerda de que tiene que llamar a su marido para decírselo. Marca su número, se coloca el auricular en el oído, pero nada… Sasuke no se lo coge.

-Mm… que raro, son las nueve ya debería haber salido del trabajo- pensaba Amy mientras volvía a llamar. Sin embargo, volvía a pasar lo mismo.- Sasuke…¿Qué estás haciendo?- apretaba el aparato con la mano.


El calor que sentían era insoportable, pero ellos no podían y no querían parar. Notaban el placer recorriéndoles por cada rincón de su cuerpo, las gotas de sudor resbalándoles por la piel y el tacto de las manos y los labios del otro acariciándoles y llevándoles a un lugar donde la razón no tenía cabida.

Después de haberlo hecho una vez, ninguno de los dos quería parar y siguieron dando rienda suelta a esa pasión que existía entre los dos, y que a pesar que el tiempo pasase no había disminuido ni un ápice, al contrario, había aumentado.

-Ahh…. ahhh… Sa..su..ke- jadeaba Naruto debajo del moreno- no… pares….mm-sujetándole con fuerza.

Sasuke notaba como el rubio le apretaba en su interior- Ahh… Na…ruto…-

El moreno quería grabarse todo el cuerpo del actor en su memoria, tatuarlo con fuego para nunca olvidarse de cómo era estar con él y que era lo que sentía en esos momentos.


Amy estaba acabando de colocar los últimos detalles de la mesa del salón, cuando escuchó el pitido del horno. Fue rápida hacia allí, cogiendo los guantes y abriéndolo para mirar la carne- Ya sólo le falta un poco- lo volvió a cerrar.

Salió de la cocina y miró otra vez el reloj. Eran las 9: 40... Y su marido aún no había vuelto a casa. Fue hacia el teléfono enfadada y marcó su número- ¡Cógelo Sasuke!- nada- ¡Cógelo!- colgó y lanzó el aparato al sofá con tanta fuerza que rebotó y fue a parar al suelo.

Amy se quedó mirándolo, respirando fuerte para tranquilizarse. En ese instante, empezó a sonar el teléfono. La castaña fue hacia él y rápidamente lo cogió -¿Si?…ah ya estáis llegando… si la cena ya casi está… de acuerdo… hasta ahora- colgó.


Sasuke y Naruto acababan de hacerlo por segunda vez, y el rubio estaba apoyado en el pecho del moreno oyendo los latidos de su corazón y notando su respiración que cada vez se volvía mas acompasada y pausada.

-He visto tu película- dijo Sasuke acariciando el cabello rubio.

- ¿En serio?- le preguntó Naruto sonriendo.

-Bueno si te digo la verdad, la empecé a ver pero me tuve que ir. No pude aguantar verte y no poder tocarte-mirando todo el rato al techo.

Naruto le entendió y movía la mano en su pecho- Por lo menos tu me podrás ver en las películas. Pero yo no- le daba pequeños besos en el torso.

Sasuke suspiró- Lo siento… Siento no poder irme contigo. Siento tener que perderte-.

Naruto le escuchó pero siguió acariciándole. Sabia que cuando el moreno saliese por la puerta de su casa tendría que empezar a olvidarle y volver a como era su vida cuando no estaba él. Ya no tenia nada que decirle, ya no más. Y Sasuke también notó que esa era la despedida que tanto temía. Mañana se iba y ya no iba a volver. Esa era la realidad y había que hacerle frente.

Naruto se levanta para quedarse sentado en el mismo lugar donde estaba tumbado, dándole la espalda al moreno.

Sasuke le pasó la mano por la espalda- Naruto…- le susurró pensando que no debía haber dicho aquello.

El actor voltea con una sonrisa que se notaba que era forzada- ¿Quieres agua?-.

El ojinegro se le quedó mirando unos segundos hasta que asintió, viendo que el rubio se ponía de pie y se colocaba el boxer y el pantalón que llevaba antes. Él no se movió de la cama hasta que vio que Naruto salía de la habitación. Se sentó con la espalda apoyada en el cabezal de la cama observando todo el lugar y pasando una mano por las sábanas arrugadas donde había estado el rubio que aún seguían calientes.

Cerró los ojos fuertemente y se levantó de golpe, vistiéndose con el traje que traía del trabajo.

Sacó el móvil de su chaqueta, que tenía en silencio, y vio que había dos llamadas de Amy. Resopló y se lo guardo saliendo de la habitación.

El rubio se le acercó ofreciéndole el vaso de agua.

Éste lo tomó y se lo bebió todo de un trago antes de contestar- Gracias -le devolvió el vaso y Naruto se lo llevó a la cocina. Sasuke fue caminando hacia la salida y esperó a que el otro viniese, poniéndose frente a frente delante de la puerta.

Se miraban y al instante bajaban la cabeza, sin saber que hacer ni que decir. Sasuke cogió su cartera y la abrió para coger el pase del avión, devolviendo la cartera a su sitio -Toma- el rubio agarra el papel- Al final… la felicidad se me ha escapado de las manos-.

Naruto le mira a esos ojos negros y ahora tristes- Si quieres puedes alcanzarla…- ve como el moreno desvía la mirada apenado- Te quiero Sasuke y te estaré esperando en el aeropuerto- le pone una mano en la mejilla para que sus ojos volvieran a conectarse - El avión sale a las 9, vale?… Aun no me has perdido- le susurra- Estoy aquí-.

Sasuke le acaricia las tres marcas de la mejilla derecha- Yo también te quiero- susurrando, en un momento intimo entre los dos. Se acercan y se besan lentamente, dejando que los labios se despidieran de los otros. Al separarse ninguno abrió los ojos, manteniendo ese último beso en la memoria.

-Adiós-dijo Sasuke dándose la vuelta y agarrando el pomo de la puerta.

-Hasta luego…- notando los ojos llorosos debajo de los párpados, pero sin querer que le cayese ninguna lagrima. Sin fuerza para decirle adiós ahora que llegaba la despedida.

Sasuke abre la puerta y sin mirar atrás se va a donde tiene el coche. Naruto no quiere verle marchar y cierra la puerta cuando el moreno sale y apoya su frente en la puerta. Sin embargo, ahora si que ya no puede aguantar más y las lágrimas empiezan a correr descontroladas por sus mejillas.

Sasuke entra en el coche y empieza a llorar silenciosamente, sin poder soportar más el dolor que sentía en su pecho, apretando los dientes y llevándose las manos a la cara derrumbándose.


Sonó el timbre de la puerta -¡Ya voy!- gritó la castaña desde la cocina dando los últimos retoques a los platos que iban a cenar. Cogió un trapo y limpiándose las manos fue hacia la puerta- Hola papá, mamá- le dio dos besos a cada uno.

Los padres entran al ático- Oh, que bonita has puesto la mesa Amy- comentó la madre admirando como estaba todo colocado.

-Muchas gracias, ¿Te gustan esos nuevos candelabros?- le preguntó a su madre viendo como respondía asintiendo y con una sonrisa.

-Oye, ¿Dónde está Sasuke?- el padre empezó a buscarlo nada más entrar pero al no verle comenzó a mosquearse.

-No lo sé, por mucho que le llamo no me responde- le dijo Amy con cara de preocupación por fuera y una media sonrisa por dentro, viendo como su padre fruncía el ceño cada vez más.


Sasuke aparcó el coche en el parking y fue hacia el ascensor para subir a su piso. Mientras iba elevándose, se miraba al espejo que había allí viendo como tenía los ojos un poco hinchados, pero por suerte no muy rojos. Intentó sonreír para que cuando saliese y entrase en su casa, su esposa no notara que por dentro estaba hecho pedazos.

El ascensor llegó a su planta y se abrieron las puertas, dejándole enfrente del lugar donde menos quería estar en estos momentos. Sacó la llave de su bolsillo y se enfundó la máscara con la sonrisa.

-¡Sasuke! Cariño ¿Dónde estabas?- Amy se levantó de la mesa nada más verle y fue directa a abrazarle- Estaba preocupada-.

De nada le sirvió la máscara ya que se quedó en shock al ver las dos personas invitadas. Le pasó los brazos por la cintura a la castaña- ¿Qué hacen aquí tus padres?- le susurró en el oído.

-Es que han venido a cenar. Te he llamado dos veces pero no me has cogido el teléfono- la mujer para nada discreta se separó de su marido y habló en voz alta haciendo que sus padres la oyeran- ¿Y bien?¿Dónde has estado?- cruzándose de brazos esperando la respuesta.

El moreno empezó a quitarse la chaqueta para dejarla en el perchero- Es que nos ha ido también en la reunión de la tarde que hemos salido a celebrarlo- le respondió acercándose a sus suegros- Hola, Señor Nomura- dándole la mano- Hola, Señora- besándola en la mejilla.

-Así que habéis ido a celebrarlo, eh?- Ryo miraba desconfiado a su yerno como se sentaba en la mesa y asentía-¿Y no eres capaz de llamar a tu mujer o de contestar a sus llamadas al menos? ¿O era más interesante lo que estabas haciendo?-

Amy, ya sentada, bajaba la cabeza con pena y miró a Sasuke de reojo. Éste tenía la mirada perdida en su plato y hasta que no pasaron unos segundos no contestó- Tienes razón- levantó la cabeza para mira al otro hombre- Debería haberla llamado- volteó hacia su mujer- ¿Me perdonas?-

La castaña se quedó mirándole a los ojos al percatarse de que los tenía un poco hinchados- Claro- le contestó seria- ¿Qué te ha pasado Sasuke? ¿Has llorado?- pensó mientras veía como agachaba la cabeza y se levantaba de la silla.

-Si me disculpáis, voy a retirarme a la habitación . No tengo hambre y estoy un poco cansado- se inclinó hacia sus suegros y fue hacia Amy para darle un beso en la frente.

- ¿Qué le ocurre Amy?- le preguntó su madre preocupada cuando el moreno ya estaba lo bastante lejos para oírla.

Amy se quedó mirando por donde se había marchado- No lo sé…-


El ojinegro entró en la habitación y cerró la puerta sin hacer ruido apoyando la espalda en ella. Dejó salir por la boca todo el aire de la tensión que estaba sintiendo en esos momentos. Cuando había salido del ascensor estaba preparado para afrontar a Amy pero no a su suegros.

-Lo que me faltaba- pensó al recordar la mirada desconfiada del padre de Amy.

Se alejó de la puerta y empezó a desnudarse para ponerse el pantalón del pijama, sin ganas siquiera de ducharse. Fue hacia su lado de la cama de matrimonio y se echó boca arriba cerrando los ojos recordando todo lo que había pasado esa tarde. Pensando que del Naruto real, sólo le quedarían los recuerdos. Los recuerdos de las charlas, de las risas, de los besos, de las caricias, de esa pasión entre los dos… todo se quedaba en el pasado.


Naruto salió de la ducha, se colocó una toalla en la cintura y con otra iba secándose el pelo. Iba apagando las luces mientras se dirigía a la habitación.

Se sentó en el lugar dónde había estado el moreno, acariciando la almohada, notándola fría. Se acercó para oler el champú que usaba Sasuke y que se había quedado impregnado.

No sabia porque le había dicho eso antes de que se fuera, ya que se había hecho la idea de que tenia que olvidarlo, pero no pudo callarse y tuvo que echar toda la carne en el asador. Su cabeza sabia que no iba a venir pero su corazón le decía que esperase… y con ese pensamiento decidió cerrar los ojos y dejar que el aroma de Sasuke le abrazase y le envolviese por completo.


-Estaba deliciosa la comida cariño- le dijo su madre mientras la abrazaba, ya en la puerta- Y no te preocupes por Sasuke, estará cansado de tanto trabajo-.

-Sí, seguramente es eso- le sonrió y fue a abrazar a su padre- Me gustaría que le dijeras algo tú, papá- le susurró en el oído para que no lo escuchase su madre que ahora estaba poniéndose la chaqueta y mirándose en el espejo del recibidor.

-Claro que sí, mi amor. Mañana le llamaré, a él y a su padre, y tendremos una pequeña charla ¿De acuerdo?- se separó para ver como su hija sonreía feliz y movía la boca gesticulando un 'gracias'.

Cuando se despidieron, la castaña cerró la puerta y se dirigió hacia la habitación que los dos compartían. Entró sigilosamente viendo que su marido estaba durmiendo. Se acercó a él observándole el torso, el cuello y los brazos por si tenía alguna marca… pero no encontró nada. No contenta con eso, se acercó más aún para poder olerle, sin embargo no olía a ningún perfume ni a ningún champú diferente.

Se separó poniéndose de pie- Espero que mi padre te haga ver que no puedes hacer lo que quieras… Sasuke-


Eran las 7:30 y la alarma del despertador empezaba a sonar.

-Mmm…- Naruto se despertó y alargó la mano para apagar ese odioso sonido. Se desperezó allí estirado y se levantó de la cama, sin mucho ánimo, para prepararse e irse al aeropuerto.

Hoy era el día en que se alejaría de la persona que amaba, aunque él quería seguir creyendo a su corazón de que no iba a ser así.

Empezó a sonar el teléfono ahuyentándolo de sus pensamientos.

-¿Diga?… Ah Iruka eres tú… ¿Qué? ¿Sigues sin confiar en que me levante y llegue a mi hora eh?… ya, jeje- como quería a su manager.


Sasuke empezó a abrir los ojos, bostezando en el camino. Volteó la cabeza para ver la hora en el reloj de su mesita de noche. Eran las 8. Suspiró y volvió a mirar al techo sin poder evitar recordar que el avión de Naruto salía a las 9.

A su lado notó como alguien se movía y giró la cabeza hacia ella. Se quedó mirando como ésta, aún dormida, se ponía de costado de cara a él.

-Y hasta ahora no he querido ser consciente que lo que de verdad deseaba era que cuando me despertase, estuvieses ahí. A mi lado… que tu rostro fuese lo primero que viese-.

Sonrióinconscientemente al recordarlo. De repente el sonido del teléfono quebró el silencio que había. Se levantó deprisa y corriendo fue a cogerlo.

-¿Diga?… ah, buenos días Señor Nomura… hoy no tengo nada que hacer… claro ahora mismo voy para allá… hasta luego- como odiaba a su suegro.

Se duchó y salió con una toalla atada a la cintura para coger la ropa que se pondría, viendo a Amy de pie, al lado de la cama, dándole la espalda poniéndose su bata.

-Buenos días- le dijo Sasuke antes de abrir el armario para cogerse una camisa blanca y un pantalón.

Amy se giró al oírle cruzándose de brazos -Buenos días-. Se quedó viendo como éste iba hacia uno de los cajones donde estaba su ropa interior- ¿Adónde vas?- le preguntó ya conociendo la respuesta.

-Tu padre me ha llamado para que vaya a su empresa- le contestó llevándose las tres piezas de ropa al aseo.

La castaña se quedó quieta unos segundos hasta que decidió seguirle-¿Dónde estuviste ayer Sasuke?-.

El moreno ya tenía puesto los bóxers y ahora se estaba colocando los pantalones -Ya te lo dije, fuimos a celebra…-.

-No me mientas-apoyó las manos en el marco de la puerta- Ayer no viniste oliendo a alcohol… y a no ser que celebréis con agua- comentó irónicamente.

-Si no te lo crees no es problema mío- acabó por botonarse la camisa y de arreglarse un poco el pelo antes de salir del baño dejándole Amy pasar.

-¡Dime la verdad Sasuke!- gritó la chica.

El Uchiha fue hacia la cocina donde metió una rebanada de pan en la tostadora -Y según tu… ¿Qué verdad es esa?- le preguntó dándose la vuelta para encararla.

-Que estuviste follando con alguien por ahí- le respondió tajante, harta de que le estuviese todo el rato mintiendo.

Sasuke se quedó serio mirándola -Creo que eso ya lo hablamos no?-. Al pasar un poco de tiempo sonó la tostadora y se giró para cogerla y rápidamente soltarla en un plato ya que estaba quemando. Cogió la mermelada y empezó a untarla en la tostada - Si estás enfadada por otra cosa no lo pagues conmigo Amy- le comentó al notar como ésta estaba actuando diferente a lo habitual.

La castaña se sorprendió del comentario que había soltado su marido y bajó la mirada ya que al instante le había pasado por los ojos la imagen de Fuji. Sacudió la cabeza, intentando olvidarle -Yo te quiero Sasuke… ¿Cómo puedes tratarme así?- le susurró.

Te quiero

El ojinegro acabó de comerse lo que le quedaba de tostada en silencio y llevó el plato al fregadero -Tengo prisa- fue hacia la puerta de la cocina pasando por al lado de su mujer- Tu padre me espera- le susurró dirigiéndose otra vez al cuarto de baño.

La chica se sentó en la mesa que tenían en la cocina oyendo el agua correr del grifo del lavabo. Se quedó allí sentada con la mirada perdida en algún punto del mantel, quieta todo el rato, hasta incluso cuando oyó la puerta cerrarse dejándola sola en ese enorme piso.


Sasuke iba conduciendo por la carretera sintiendo que a cada segundo que pasaba todo volvía a ser como era antes. Como si todo lo que había sucedido a partir del día en que le conoció hubiesen sido retazos de un sueño, que ahora podía asegurar y admitir que era un sueño del que no le hubiese gustado despertar jamás.

Eran las 8:30 y él llegaba a la empresa de su suegro. Fue hacia su despacho y allí le vio su secretaria- Espere Señor Uchiha ahora le aviso de que ha llegado- le dijo la chica antes de apretar uno de los botones del teléfono- El Señor Uchiha ya está aquí-. Sasuke escuchó como por el otro lado se oía un ' hazle pasar'.- Ya puede entrar, Señor-.

-Gracias- le contestó yendo hacia la puerta y abriéndola sorprendiéndose de la otra persona que estaba allí -¿Papá, qué haces aquí?- es que no tengo bastante con lo que tengo ya…-.

-Le he llamado yo- respondió antes Ryo- Cierra la puerta y siéntate Sasuke-.

El joven suspiró y obedeció a su suegro, sentándose en la silla que estaba al lado de su padre, los dos enfrente de la mesa donde estaba sentado el padre de Amy -Le he contado a tu padre lo que pasó ayer-

-¿Y qué pasó?- le miró a los ojos- Vine tarde porqué estuve con unos compañeros ¿Eso es un delito acaso?-

El señor Nomura le mantuvo la mirada -Pues que no deberías desatender a tu mujer de esa manera-.

-¿Desatender?- le preguntó incrédulo.

-Amy me contó que otros días tampoco le cogías el teléfono o llegabas tarde- le respondió cruzándose de brazos y tirándose para atrás en el sillón.

Sasuke frunció el ceño -Si no le cogía el teléfono era porqué estaría trabajando y si llegaba tarde sería porqué alguna reunión se hubiese alargado. Nada más- le comentó mirando alternativamente a él y a su padre.

-Pero yo creo que tu mujer es más importante y no me gusta nada que mi hija sufra- Sasuke resopló y se levantó de la silla caminado hacia la ventana, cansado de la línea que llevaba esa conversación, que al fin y al cabo era la de siempre.

-Discúlpale, está muy estresado por el trabajo…- dijo Fugaku intentando relajar los ánimos.

- Si Amy sufre es solamente culpa vuestra- soltó el más joven aún con la mirada en los coches que pasaban por la carretera.

-¿Qué quieres decir?- le preguntó Ryo empezando a mosquearse por la actitud de su yerno.

-Nada , no quiere decir nada- Fugaku se levantó de su asiento moviendo las manos restándole importancia.

-Que yo no quería casarme con su hija- soltó volteándose para mirar de frente a su suegro.

-¡Sasuke!- gritó su padre frunciendo el ceño sin creerse que su hijo acababa de soltar semejante comentario.

Ryo se le quedó mirando hasta que cerró los ojos resoplando -Me da igual lo que tu quieras, si mi Amy vuelve a decirme algo que no me guste lo más mínimo, ya sabes las consecuencias- volvió a mirarle ahora con mirada amenazante- ¿Te queda claro?… Así que a partir de la semana que viene empezarás a trabajar a aquí ¿Si le parece bien al Señor Uchiha?- le preguntó ahora mirando al padre de Sasuke que seguía de pie.

-Por supuesto, me parece bien. Mi hijo es muy trabajador- se inclinó agradecido interiormente de que la cosa no hubiese ido por otro lado, donde su empresa acabase mal parada.

Sasuke apretó los dientes con fuerza volviendo su mirada hacia la ventana. Ellos seguían hablando pero él ya no les escuchaba. Oía simples murmullos mientras los minutos seguían pasando- y pensar que estoy dejando que te alejes por esto…- giró la cabeza para ver a los dos hombres que seguían moviendo la boca sin emitir ningún sonido entendible para sus oídos - ¿Por esta mierda voy a perderte Naruto?-.

Su suegro le miró haciendo que Sasuke le atendiese y saliese de sus pensamientos-¿Está todo aclarado?-.

-- le contesta serio-¿Ahora puedo marcharme?- le preguntó viendo como su suegro asentía con la cabeza.

-Puede estar tranquilo Señor Nomura- se dirigieron los dos hacia la salida- Mi hijo no volverá a hacer nada que le desagrade ni a usted ni a su hija-.

-Eso espero -susurró Ryo viendo como salían de su despacho y cerraban la puerta.


Padre e hijo estaban dentro del ascensor dirigiéndose al parking donde tenían sus coches.

-¿Se puede saber que te ocurre? ¿Estás loco?- Fugaku no había parado de preguntarle desde que se habían quedado los dos solos - Casi tiras todo por la borda- le dijo negando con la cabeza si saber en que demonios pensaba su hijo.

-Ya estoy tirando todo por la borda- susurró Sasuke.

El mayor le miró -¿Qué estás diciendo?-.

El ascensor se paró en la planta indicada y abrió sus puertas -Nada- salió girando a la derecha sin llegar a alejarse mucho ya su padre le paró no contento con esa respuesta.

-¿Qué te pasa hijo?- le preguntó preocupado viendo como Sasuke bajaba la cabeza- ¿Sabes que puedes contarme lo que sea?-.

El menor elevó la mirada para verle a los ojos -Que ahora mismo estoy perdiendo a la persona que amo, papá- sonrió para dejar de preocuparle- Estoy bien-.

-¿Seguro?- le puso una mano en el hombro.

-Claro- asintió con la cabeza aún con esa sonrisa.

-Bueno… pues ya nos veremos- se despidió de él yéndose hacia su coche sin estar del todo convencido.

Sasuke levantó la mano para despedirle y también se fue hacia su coche para salir de allí, borrando la sonrisa de su rostro.

Llegaron a la salida los dos vehículos juntos, sin embargo ahí se separaban ya que la casa de sus padres estaba en dirección opuesta a la suya.

Cuando llevaba un rato conduciendo miró la hora del coche sin poder evitarlo. Eran las 8:45. Faltaba un cuarto de hora.

Volvió la vista enfrente hasta que sus ojos divisaron el cartel que señalaba la desviación para ir al aeropuerto.

-Te quiero Sasuke y te estaré esperando en el aeropuerto. El avión sale a las 9, vale? Aun no me has perdido… estoy aquí-.

Agarró con fuerza el volante y sin pensárselo giró bruscamente oyendo de fondo los claxon de los otros coches.


-Muy bien, pueden dirigirse a la sala de espera de la puerta 7. Buen viaje- les dijo la chica que embarcó las maletas.

Después de darle las gracias fueron hacia esa sala y como el avión que iban a coger era para gente famosa y adinerada, no habían muchas personas esperando.

-Ya tengo todo solucionado, las habitaciones del hotel donde nos hospedaremos por tiempo ilimitado…- comentó Iruka mirando los papeles que tenía dentro del maletín que llevaba- Supongo que eso ya nos los dirá el director y la productora-

-Sí, supongo- dijo Naruto viéndose la hora en su reloj y levantando la mirada, mirando alrededor.

Iruka sonrió ante la actitud del rubio, que era como un libro abierto- Tranquilo, Naruto- leyendo otros papeles.

El actor se volteó hacia él- Si estoy tranquilo- comenzó a mover la pierna- Muy tranquilo-.


Cierto moreno se estaba poniendo cada segundo que pasaba más nervioso y el oír pitadas todo el rato no ayudaban para nada.

-¡Venga! ¡¿Por qué no avanzan?- gritó el conductor del coche de al lado.

-Madre mía, vaya atasco- dijo la mujer que estaba sentada en el asiento del copiloto.

El conductor del coche de atrás se asomó por su ventanilla- ¡Vamos, que tengo que coger un avión!-.

Sasuke se estaba desesperando sin poder dejar de mirar el reloj. Eran las 8:52.

Cerró los ojos con fuerza- Por favor, que se pare el tiempo…-


- Señores pasajeros, pueden empezar a entrar en el avión- dijo una mujer que se había puesto enfrente de la puerta de embarque.

Las personas que estaba sentadas se levantaron y se dirigieron allí formando una pequeña cola, cada uno atento a sus cosas y a sus negocios y acostumbrados a ver gente famosa en estos aviones.

Iruka se levantó y se dispuso a ir hacia la puerta también, cuando se dio cuenta que Naruto seguía sentado- Tenemos que irnos-.

-Sí, ve entrando tú, yo me quiero quedar un rato más aquí fuera, vale?- le contestó volviendo a mirar alrededor.

El castaño se le quedó mirando, pero ya no sonreía sino que se preguntaba como debía de sentirse en esos momentos, que pasaban los minutos y él no aparecía- Vale, te espero dentro- y se dio la vuelta.

Naruto cerró los ojos con fuerza y bajó la cabeza apoyando los codos en las rodillas- Sasuke…-


El ojinegro aceleró lo máximo que pudo después de haber salido de allí. Fue directo a la puerta del aeropuerto aparcando el coche en la zona de los taxi.

Salió del vehículo rápidamente, cerrándolo con el botón de la llave.

-¡Oiga señor, aquí no puede aparcar!- oyó a lo lejos pero no se giró. Entró dentro del edificio, pensando que ni siquiera sabía donde estaba la puerta 7 que recordaba que ponía en el pasaje que le dio Naruto.


-Perdone Señor- la voz de la mujer llamó su atención haciéndole voltear hacia ella-Debe pasar, ya vamos a cerrar-.

Naruto asintió, levantándose de la silla cogiendo la maleta de mano. Caminó hacia la puerta-Al final… si que fue un adiós- le entregó el pasaje viendo como rompía una parte y se lo volvía a dar.

-Buen viaje Señor Uzumaki- le deseó sonriéndole.

-Gracias- le correspondió con una pequeña sonrisa.

Pasó hacia dentro caminando por ese pasillo para llegar al avión, oyendo un ruido a sus espaldas. Giró un poco la cabeza, mirando de reojo por encima de su hombro, como la puerta por donde había entrado, ahora ya estaba cerrada.


Sasuke corría y corría, haciéndose un hueco entre la multitud de personas, yendo a donde le había indicado un chico de la oficina de información.

Sin embargo, cuando consiguió llegar, ya no había nadie. Sólo la puerta cerrada y las silla vacías.

Llegaba tarde.

Caminó hacia el cristal que había en el lateral por donde se podían ver los aviones, respirando por la boca, llenándose de oxigeno los pulmones, después de lo que había corrido, notando como el corazón le iba a cien por hora.

Observó como un avión se dirigía lentamente hacia la pista reconociendo el nombre de la empresa que llevaba ya que ese era el avión que se llevaría lejos a Naruto.

-Ahora… eres tú quien debe decidir-

-Tengo la felicidad al alcance de mi mano no?-

Se metió la mano en el bolsillo para coger el móvil- Ya lo tengo claro Naruto…- en el cual empezó a apretar teclas. Cuando tocó la última, volvió la vista al avión y comenzó a caminar hacia la salida del aeropuerto.


Naruto tenía la vista perdida en la ventanilla de su derecha.

-¿Cómo estás?- le preguntó su manager, aún a sabiendas de la respuesta al haberle visto entrar solo en el avión.

El rubio apretó los dientes y giró la cabeza para que no le viera, ya que aunque había mostrado cientos de miles de veces ese rostro delante de la cámara… esta vez era real- Mal- susurró.

Iruka se sintió fatal por él- Siento haberte creado esperanzas- pensó mientras volteaba la cabeza hacia el otro lado pudiendo observar que cada vez estaba más cerca de la pista.

Naruto notó como le vibraba el móvil y se metió la mano en el bolsillo derecho del pantalón para sacarlo.

Se sorprendió al ver que era un mensaje de Sasuke. Al pasar unos segundos de duda entre abrirlo o no por si era un 'adiós Naruto' o 'que te vaya muy bien', decidió apretar el botón de abrir.

-Perdóname por ser tan estúpido y haberme quedado a dos pasos de distancia de ti. Pero voy a hacer las cosas bien. No quiero perder a mi única felicidad en la vida. Espérame, por favor. Te amo Naruto-.

Al acabar de leerlo no pudo evitar que se le formara una sonrisa, y que esta cada vez se hiciera más y más grande e incluso que se le escapara alguna pequeña risa. Como tampoco pudo evitar que una lágrima recorriera su mejilla.

Iruka al oírle se giró hacia él sin creerse que ahora le estaba viendo sonreír de verdad- ¿Qué pasa?-.

El actor miró por la ventanilla, feliz- Que al final no fue una despedida…-.


Se le abrieron las puertas para que pudiera salir viendo el alboroto de gente que también había fuera. Fue hasta donde tenía el coche acordándose que lo había dejado donde no debía.

-Perdone, ahora mismo lo quito de aquí- le dijo Sasuke al taxista que estaba ahí parado.

Éste simplemente se le quedó mirando hasta que soltó una pequeña carcajada- Tienes suerte chaval- se dio la vuelta- Has venido antes que llegase la grúa-.

Sasuke escuchó al taxista y vio como se alejaba para decirle a una familia que su taxi estaba libre.

Abrió la puerta del piloto y se metió dentro, arrancándolo. Pero antes de poder hacer cualquier movimiento, el móvil le sonó.

Lo sacó otra vez del bolsillo viendo que era un mensaje de Naruto. Lo abrió impaciente alegrándose inmediatamente de lo que ponía.

-Claro que te esperaré. Te amo Sasuke-

Se guardó el móvil y con una sonrisa salió de allí viendo como una avión que despegaba pasaba por encima enlairandose cada vez más y más alto.

Fue un hasta luego.

CONTINUARÁ…

…..

Hola de nuevo a todos. Lamento muchísimo haber tardado tanto, pero la verdad es que no he pasado por uno de mis mejores momentos. Sin embargo, ahora ya me siento mucho mejor y con ganas de continuar la historia, ya que no quiero dejarla a medias ^^.

Espero que le deis otra oportunidad y quiero dar las gracias a todas las personas que me dejáis comentarios y a los que la seguís. Muchas gracias :)

Os quiero. Bye; Kiss