Hola otra vez! Tarde algo con este chap porque la bendita inspiración no llegaba, pero espero que les guste :)


Capítulo 3: Decisión

- Quinn... – comenzó Puck.

Ella cubrió su cara con sus manos y comenzó a llorar desesperadamente.

- ¡Mi vida es un total asco!

- No digas eso – con una de sus manos, Puck hizo que la chica lo mirara y, con su pulgar, secó una de las muchas lágrimas que recorrían sus rosadas mejillas –. Eres una chica genial, cualquiera daría lo que fuera para estar contigo.

- ¿Y tú? – cuestionó Quinn de repente – ¿Eres uno de ellos?

- Yo... yo soy el que más lo desea y haré lo que esté a mi alcancé para lograrlo.

Quinn evitó la mirada del mohicano. Era un gran cambio. Y era por ella, por ganar su corazón, por poder amarla. Y no le importaba su estado, no era por la popularidad. Lo sabía porque Puck no cambiaba de un día para otro sólo para salir con una chica popular, él sólo la conquistaba y se la llevaba a la cama. Así de fácil. Además ella ya no tenía nada de popular.

- No tendrías que dar a la bebé en adopción. Me haría cargo de ella, sería un gran padre – aseguró Noah.

- Puck, no tienes que hacer esto.

- Lo sé. Pero quiero hacerlo – tomó una bocanada de aire –. Quiero hacerlo por ti.

- Estoy algo confundida, Puck – se levantó –. Tengo que irme, adiós.

Y se había ido. Incluso, tal vez, había empeorado las cosas. Seguramente lo había tomado como un juego de su parte para acostarse con ella y luego dejarla a la primera oportunidad que tuviese.

Tiempo.

Eso era lo que necesitaría, pero el no quería esperar, era demasiado impaciente y estaba demaciado enamorado. Mas el amor sabe esperar y él tendría que hacerlo. Ya había dado el primer paso, se había comportado educadamente.

Finn, recordó de pronto.

Había olvidado por completo los "consejos" de Finn, así que no lo pensó dos veces y salió corriendo hacia su casa lo más rápido que le permitían sus piernas y al llegar tocó el timpre unas cinco veces.

- ¿Qué te sucede? – gritó Finn al abrir la puerta.

- Estoy desesperado, tienes que ayudarme – sin pedir permiso, Puck entró como si esa fuese su propia casa –. Quinn fue tu novia, debes saber cómo conquistarla ¿no?

- ¿Es Quinn? Ok, no me sorprende pero... no importa. Bueno, en realidad no se que es lo que vió en mi – respondió con modestia.

Y no mentía. Lo que había sucedido entre él y Quinn sólo surgió. Nunca se le ocurrió preguntarle que le gustaba de él, se conformaba con que lo quisiera tal y como era y que nada más importase. Por eso tal vez su relación fue tan duradera y tal vez aún estarían juntos si ella no le hubiese mentido con algo tan improtante como un bebé. El bebé que era del que en ese momento estaba en su casa pidiendo consejos para conquistar a su ex ¡Qué ironía!

No sentía nada por Quinn ya, pero era una extraña situación.

- Vamos, tienes que saberlo – insistió Noah.

- Y si lo supiera ¿En verdad quieres ser como otra persona para gustarle a una chica? Si ella es única para ti, debes ser único para ella.

- Supongo que tienes razón. Bien, ¿cuál es el consejo de hoy?

- Creo que ya te lo di – concluyó Finn –. Encuentra algo único en ti, algo bueno y que le pueda gustar a las chicas.

Puck pensó en qué no tenía. Buen físico, era guapo, una personalidad predominante, todo un imán de chicas ¿Qué otra cosa podía ser?

- Gracias, adiós – tomó su mochila y salió de la casa.

Algo único. Algo especial. Algo que no tuviesen otros chicos. Pero ¿Qué? Solamente había una cosa única en él y era el deseo de ser el padre de la pequeña que Quinn esperaba ¿Acaso eso contaba?

Supongo que si, pensó Puck, no es que muchos chicos quieran ser padres a los dieciséis años.

Al día siguiente Puck encontró a Quinn caminando por uno de los pasillos.

- Hola, Quinn ¿Qué tal? – saludó entusiasmado.

- Hola.

- ¿Cómo va esa pequeña? – preguntó tocando su vientre

- Ella está bien – respondió algo extrañada –, gracias por preguntar.

- ¿Pensaste en lo de ayer?

Quinn abrió la puerta de su casillero sin saber qué responder. Lo había pensado, pero qué tal si era una de las muchas conquistas de Noah Puckerman y luego terminaba igual que todas.

- No lo sé, Puck, has demostrado que puedes cambiar, pero ha sido sólo un día ¿Qué pasará con los que vienen? Las cosas no suceden así de rápido.

- Te demostraré que en verdad me he convertido en un nuevo Puck, uno educado, uno que sabe como tratar a una chica especial – estaba totalmente decidido.

- Tengo que ir a clase de cálculo. Nos vemos luego.

Las cosas no iban a quedarse así. No iba a permitir que todo lo que había logrado en un día y medio se fuese a la basura. Se había esforzado mucho por tratar de cambiar y lograría que Quinn Fabray, la chica que tanto amaba, se diera cuenta de que valía la pena estar con él. Estaba totalmente seguro de eso y nadie le haría cambiar de opinión


Bueno, espero poder actualizar pronto, estoy de vacaciones esta semana y tendré más tiempo para escribir.

Nos estamos leyendo :)