Capítulo 19: Celebración.

A la semana siguiente publicaron los resultados de los exámenes. Sally había logrado el primer lugar en prácticamente todas las asignaturas, Fred la seguía de cerca , para la sorpresa de todos, al igual que Margaret y Charles, Rosa y Adelaida estaban por el medio y Jim era uno de los últimos, sin embargo eso no parecía preocuparlo en lo absoluto.

-La vida es muy corta como para estresarse por unas ridículas notas, de todas formas, pienso ser periodista y esa es una de las carreras más fáciles de aprender por cuenta propia.- decía cada vez que Sally le recriminaba por sus malos resultados, a lo que la chica le replicaba con una mirada exasperada. Jim podía ser muy idiota a veces.

-Jim, tienes que estudiar, por último para probarte a ti mismo que puedes hacerlo.

-Si, como tú digas, "mamá".- se burló su amigo, con un gesto despreocupado.

-No seas estúpido Jim.

Cuando los llantos histéricos, de los que no habían aprobado, y los gritos de felicidad, de los que habían obtenido excelentes notas, hubieron terminado, la señorita Bones anunció que a la semana siguiente se iba a celebrar la Semana del Colegio. Cada curso debía defender a su alianza, la cual era representada por una década y un color. Al tercer año le tocó el color rojo y la época disco. Para las competencias de la semana siguiente, tenían que elegir un rey y una reina por alianza, que tenían que presentarse en algunas de las muchas competencias que incluían un concurso de talentos, "¿Quién quiere ser millonario?", una coreografía, deportes, una guerra de bandas, un show preparado por los reyes de cada alianza y pruebas sorpresa de todo tipo.

Cuando la profesora les avisó, todo el tercer año saltó de alegría, al parecer todavía no descargaban todas las tensiones acumuladas a pesar de los escándalos que provocaban diariamente en la sala común. Era la manera perfecta de relajarse después de la semana de exámenes que habían tenido. Sally empezó a sacar cuentas mentales y se dio cuenta de que la celebración caía justo a mediados de enero… ¡La fecha del supuesto secuestro! Se dio vuelta para ver a sus amigos y se dio cuenta de que todos parecían pensar en lo mismo, el ceño fruncido los delataba. El resto de sus compañeros, que no sabían nada del asunto, empezaron a discutir inmediatamente acerca de lo que necesitarían para la semana siguiente. Sally y sus amigos decidieron en un mudo acuerdo volver al mundo real e incorporarse a la discusión, no era su idea que los demás sospecharan acerca de lo que pasaba.

-Yo propongo que los reyes sean Jim y Adelaida.- dijo una chica que usaba anteojos y tenía el pelo rubio muy claro. Los nombrados se ruborizaron, pese a que oficialmente sólo eran amigos, todos se estaban acostumbrando a verlos como una pareja. –Se llevan bien entre ellos, los dos son atléticos y tienen gracia de sobra para hacer el show.- se explicó la chica.

Sus compañeros asintieron y aclamaron a los aludidos, Jim y Adelaida eran muy queridos en su curso, Adelaida por su amabilidad y siempre saber que decir y cuando decirlo, Jim, era muy apreciado por su sentido del humor y su capacidad para siempre destacar el lado positivo de cualquier situación, además de relajarlos en las semanas agotadoras con sus divertidas bromas. Así fueron elegidos como los reyes de la alianza roja.

-Yo me encargo de armar la coreografía.- saltó Francis, que era una excelente bailarina, de hecho tomaba todas las clases de baile que se daban en el colegio. Sally no pudo evitar fruncir el ceño al oír eso, pese a que lo de la chica con Fred había terminado, aún sentía una punzada de celos cada vez que la veía. ¿Sería que Fred le gustaba? Unas chicas más se unieron a Francis para ayudarla, entre ellas Rosa.

-Por mí, ningún problema. Por mi parte sólo quiero encargarme del equipo de fútbol.- dijo otro muchacho, que era el capitán del equipo de fútbol del colegio, y ya lo habían llamado de varios clubes profesionales para que jugara con ellos. Gracias a él el colegio llevaba tres temporadas invicto. Varios chicos se acercaron a él para inscribirse en el equipo.

-Yo veo lo del volley.- dijo una chica morena, era una de las seleccionadas de volleyball del colegio, muy delgada y atlética, varios se acercaron a ella, quién eligió a los mejores para formar los equipos de hombres y mujeres.

-Yo quiero encargarme de la banda.- dijo Jones, y otros se acercaron a él para ponerse de acuerdo.

En un rato estuvieron distribuidas todas las competencias, obviamente más de uno estaba en dos o más actividades pero eso era parte de la diversión de la semana del colegio. Sally estaba inscrita como jefa de la barra y para el "¿Quién quiere ser millonario?", junto con Fred. También habían elegido las canciones que usarían en la coreografía y todos los equipos de deportes estaban listos, al igual que los asesores de los reyes, quienes se encargarían de ayudar a Jim y Adelaida a preparar sus show y su presentación.

Sólo faltaba elegir a el o los representantes del curso para el concurso de talentos. De todos lados de la sala se oían sugerencias de talentos extraños, divertidos, ridículos o hasta un par peligrosos. Uno de sus compañeros hacía imitaciones de famosos, otro se podía meter el pie en la boca y una chica tocaba el piano con los pies. Sally se sonrió para sus adentros. ¿Quién se hubiera imaginado que sus compañeros fueran tan raros? Una voz se alzó por sobre las demás.

-¿Por qué no bailan algo Sally y Fred? Ya los hemos visto y son buenos.- Sally saltó de asiento y miró en dirección a la voz, ahí estaba Jim, sonriéndole con una sonrisa burlona. Fred, un par de asientos más adelante tuvo una reacción idéntica a la de Sally, sólo que, además, amenazaba a Jim con el puño, pero sus ojos delataban las ganas de reírse a gritos que tenía, mientras que Sally se contenía a duras penas de pegarle a Jim. Cuando se dio cuenta de que todos la miraban se puso pálida. Al parecer todos se habían tomado en serio la ridícula idea de Jim. Vio a Fred con el rabillo del ojo, estaba sonriendo.

-¿Yo?- exclamó, intentando hacer que sus amigos se olvidaran de su estúpida idea. -¿Bailar? ¿Con él…? No, no, no, no pienso hacerlo ni a patadas. No, olvídenlo, no voy a hacerlo. No lo piensen. No voy a bailar con Garland… y él tampoco. ¿Verdad?

-Yo no tengo problemas Sally, ¿Tú si?- replicó sarcásticamente, mirando a la muchacha a los ojos. Sally rodó los ojos y le contestó en el mismo tono.

-No, Fred, para nada.

-Bien, entonces está acordado. Sally y Fred van a bailar en la competencia de talentos.- dijo Jim, ignorando la mirada asesina que le lanzó la muchacha. La miró de reojo y sonrió burlón. –No sacas nada con enojarte Sally. Ya está decidido.- Sally se sentó de golpe en su mesa. Maldito Jim, ya se las iba a pagar.

La semana siguiente pasó entre ensayos por todos lados. Los de tercer año iban de lado a lado, buscando salas libres para practicar sus coreografías, el show de los reyes y chequear que tuvieran todos los materiales que necesitaban. Uno de los primeros días Sally iba caminando por los pasillos, buscando a Fred para empezar a ensayar su rutina. Lo vio salir de una de las salas, con una guitarra eléctrica al hombro, seguido por los demás que participaban en la guerra de bandas.

-¡Fred! ¡Tengo que hablar contigo! ¡Es urgente!- gritó por el pasillo, en dirección hacia donde el chico se dirigía. El chico se dio vuelta al oírla y comenzó a caminar hacia ella, ella se acercó a su vez.

-¿Qué necesitas Sally?- le preguntó con una sonrisa.

-Francis se consiguió una sala vacía para practicar la coreografía que haremos para el concurso de talentos. ¿Tienes algún problema con practicar ahora?

-No, de hecho, tengo este rato libre. Vamos.

Caminaron por el pasillo en silencio, después de lo último que había pasado entre ambos, cada vez que estaban juntos, la tensión podía cortarse con un cuchillo carnicero. Sally suspiró y trató de hablar de algo, de cualquier cosa con él. Casi cualquier tema era mejor que quedarse callados y echarse miradas de reojo.

-¿Así que tocas la guitarra? ¿Vas a participar en la guerra de bandas?

-Sí y sí.- le contestó el chico. –Vamos a tocar "Honey, Honey" de ABBA. Hoy nos salió por primera vez decentemente, Margaret lo hace excelente. No sabía que ella pudiera cantar así y eso que la conozco desde hace tres años. Aunque nunca me había molestado mucho por conocerla. Pero tengo que confesar que tampoco me preocupaba por conocer a cualquier otra persona.

-¿Si?- preguntó la joven, con una sonrisa tímida. –Siempre quise aprender a tocar un instrumento, la guitarra o el bajo, pero como tuve que viajar con papá no era tan fácil.

-Yo te puedo enseñar cuando tú quieras.- dijo él con una sonrisa insinuante. Sally se puso roja hasta las orejas. ¿Quién la mandaba a decir idioteces delante de Fred? Decidió que lo mejor era no decir nada más, por su propia salud mental. Fred la miró, sabía que él era el único que podía provocar que ella se sonrojara como si tuviera cinco años.

Llegaron a la sala, Francis los esperaba ahí, sentada sobre el escritorio, con una radio a un lado.

-¿No se podían demorar más?- les dijo, con el ceño fruncido. –Tengo que correr al ensayo de la coreografía. En el CD que está en la radio están las canciones que pueden elegir. Ustedes ven que hacen, yo no puedo hacerme cargo de esto también. Los dejo solos, chaito.- Se paró del escritorio hablando muy rápidamente y los dejó en la sala. Fred se acercó a la radio y puso la primera canción, Sally se sentó sobre uno de los escritorios cercanos, se le habrían ocurrido un millón y medio de cosas que prefería hacer a pasarse media tarde SOLA con Fred. Un ritmo fácil de bailar, pero un poco aburrido.

-¿Qué te parece Sally?- preguntó, con la mano puesta aún sobre el botón de "siguiente".

-La verdad, me carga, es muy cursi y aburrida, pon otra.- Sally se sonrió, cuando pensó en que Fred se había ofrecido a enseñarle a tocar cuando ella quisiera, aunque sabía que ella misma se lo impediría.

La segunda canción del CD era del mismo estilo de la primera, una canción dulzona y anticuada, la tercera era un tango, las notas suaves y sensuales inundaron la sala.

-¿Y esto?- dijo Fred, con tono aburrido, ninguna de esas canciones tenía algo especial. Nada que lo hiciera querer bailar, y especialmente, bailar con Sally. Aunque el tango era siempre una de sus opciones favoritas.

-Ya estoy aburrida del tango.- dijo la chica con una sonrisa irónica. –Otra, por favor.

El chico apretó de nuevo el botón. La canción era una especie de hip-hop, muy movida y rítmica. Sally empezó a marcar el ritmo con los pies, y se paró, seguida por Fred que empezó a marcar el ritmo con las palmas siguiendo a la muchacha que se paseaba bailando por la sala.

Could you, could you, could you teach me?
Could you, could you, could you teach me?
La muchacha se acercó a él con los primeros versos. Él la tomó de la cintura pero ella se zafó de su abrazo y se apartó un par de pasos.

Straight up
Do you have rhythm underneath your feet?
Does the beat flow through that fine body?
Do you enjoy sweatin' all on me?
Sally marcó un cuadrado con los pies e hizo un giro, terminando con un pequeño salto que la dejó a un par de centímetros de Fred, con una mano empujó al muchacho. Él se echó para atrás e hizo unos pasos a su vez, agarrando de a poco el ritmo de la canción. Cuando hubo terminado con su paso se acercó a la chica y se paró junto a ella, sonriendo provocativamente. En un par de minutos ya tenían armado el esqueleto de la coreografía, un poco juguetona, alegre y movida. Cada uno hacía un paso en las estrofas, mientras el otro lo miraba críticamente, como si estuvieran compitiendo. Cada cierto rato estallaban en risas por algún tropezón de Sally o un paso muy exagerado por parte de Fred. Sally pensó que nunca antes se habían divertido tanto juntos. Luego de una hora de intenso ensayo, la coreografía estaba lista. Decidieron dejarla hasta ahí y juntarse de nuevo para ensayar al otro día. Los chicos salieron de la sala, Fred se apartó caballerosamente para dejarla pasar primero, Sally se adelantó un par de pasos rápidamente y Fred tuvo que correr para alcanzarla.

-¿No has tenido una buena idea acerca de lo del secuestro?- le preguntó.

-No.- suspiró la chica. –Y la fecha que fijaron esos tipos es más o menos la próxima semana. Es una buena fecha, todo el mundo va a estar distraído con el aniversario. La verdad, estoy nerviosa, no sé que va a pasar.

-Tranquila.- le dijo él, resistiéndose con todas sus fuerzas al impulso que lo recorría de abrazarla. –Todo va a estar bien.

-¿Cómo lo sabes?- le preguntó la chica.

-Estamos trabajando en equipo.- le sonrió el joven, con una sonrisa tranquilizadora en los labios. Sally le devolvió la sonrisa, tranquilizada por la serena confianza que demostraba el joven. Se preguntó para sus adentros cómo diablos hacía para mostrarse siempre tan confiado.

-De todas formas estoy preocupada.

Jim se instaló en la sala común, esperando a que el resto de sus compañeros apareciera. Él no participaba en ninguna de las actividades para las que estaban ensayando en esos momentos. Aún faltaba mucho para la hora de la comida, y él no tenía nada que hacer. "Por suerte", pensó, por que llevaba tres días de locos, ensayando cada parte de la rutina de los reyes para la competencia, una y otra vez. Le faltaba un poco de tiempo para si mismo, y lo iba a aprovechar.

Tomó una revista que alguien había dejado tirada en un sillón y se acomodó para leerla. Pocos segundos después de abrirla unos pasos llamaron su atención, y lo hicieron levantar la cabeza. Ella estaba ahí, vestida con ropa ancha y de aspecto cómodo, que no lograba esconder su esbelta figura del todo, al verlo ahí le sonrió.

-¿Te interrumpí? Perdón…- La sonrisa de disculpas de Adelaida la podría haber salvado de un asesinato.

-No te preocupes, no había ni empezado a leerla.

-Ah… ¿Te molesta mucho si prendo la tele? No tengo nada que hacer y me gustaría ver una película o algo así.

-No, para nada. Adelante.

Ella se acercó a la televisión y la prendió, se entretuvo un rato cambiando de canal hasta encontrar algo que le interesara, sólo encontró una comedia muy popular, así que paró de cambiar y se sentó a los pies del sillón de Jim. Jim no podía creer su suerte, estaba muy cerca de ella, tan cerca que podía acariciar su cabello y oler su perfume. Deslizó una de sus manos hasta la nuca de Adelaida y empezó a acariciar su pelo. La chica pegó un respingo al sentir su mano en la cabeza, pero se relajó enseguida. Jim bajó un poco más la mano y le rozó el cuello, haciendo que ella soltara una risita.

-No sabía que eras cosquillosa…

-Soy muy cosquillosa, así que pobre de ti que oses…- la chica no alcanzó a terminar la oración, por que Jim se había abalanzado sobre ella haciéndole cosquillas. Ella no podía parar de reír, y a él le parecía una risa adorable. Adelaida logró apartarse de él, y se apoyó en un sillón, aún riéndose. –Jim…eres… un idiota.- dejó escapar entre risas contenidas.

Jim se acercó a ella y apoyó su espalda en el mismo sillón. Adelaida se acercó a él y puso una de sus manos en el hombro del chico, Jim paró de reírse y rodeó la cintura de la chica con un brazo, atrayéndola hacia él. Ella se inclinó hacia él y lo besó, un beso muy suave y tierno. Jim quería seguir besándola, pero ella se separó de él, logró librarse de su abrazo y desapareció rápidamente por la escaleras hasta su pieza, dejando de nuevo a Jim, confuso y aturdido.


No sé si en otros países se hace, pero en Chile la mayoría de los colegios celebra su aniversario así, con competencias entre alianzas donde todo el munod lo pasa muy bien, así que se me ocurrió que era una buena idea para el colegio de Sally. La canción que bailan Fred y Sally es "Teach me how to dance" de Che'Nelle. Es del soundtrack de "Take the lead", de donde saqué la idea del castigo. Por cierto, gracias a todos los que leen esto.