Hola! Éste es el último capítulo de la historia, espero que les haya gustado. Es cortito por que de verdad, sentía que sólo faltaba cerrar algunos puntos de la historia. Pero para compensar, va con soundtrack: "Let you know" de Hoobastank.

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Capítulo 25: Decisiones

La historia del secuestro y rescate de Adelaida se esparció rápidamente por todo el colegio, al igual que la captura de Bellman, y todo el mundo se quedaba mirándolos como si fueran bichos raros, cuando los veían en los pasillos, y mucha gente que nunca había hablado con ellos los saludaba constantemente en los pasillos, todo el mundo estaba impresionado con lo que habían hecho, no cualquiera se atrevía a enfrentarse a el mafioso más famoso del país. Y mucho menos salía con vida.

—Es raro esto de que todos te conozcan.— Se quejaba Charles, al llegar a la sala común. —En menos de tres días, como doce chicas a las que nunca les había hablado me invitaron a salir.

—¡Bah! Eso es cosa de todos los días… bueno, para algunos.— contestó Fred, que descansaba de lo más cómodo sentado en un sillón. —¡Oye!— exclamó, cuando un cojín proveniente del sillón de al frente le aterrizó en la cara. —¡Sally!

—Perdón, señor humilde.— se burló la chica, y le tiró otro cojín. Fred le respondió con otro, que accidentalmente aterrizó en la cabeza de otra pobre chica que trataba de estudiar entre el ruido. Y, como es de esperar, en pocos minutos volaban cojines por todos lados de la sala común, ante el disgusto de la señorita Bones, que acababa de entrar a la sala, acompañada de un visitante, justo en el momento en que un cojín volaba directamente a la puerta.

Por otra parte parecía que la relación entre Jim y Adelaida se había consolidado, y nadie se sorprendió cuando anunciaron que estaban saliendo juntos, ni mucho menos que ya eran novios oficiales, la relación entre Charlie (a pesar de todas sus fanáticas) y Margaret había pasado a ser una relación muy sólida, el parecido entre sus caracteres los hacía ser muy unidos y tal para cual. Los dos eran metódicos, organizados y prácticos.

En cuanto a Sally y Fred, parecían llevarse mucho mejor que antes, pero pese a las insistencias de Fred, Sally aún no había accedido a salir en serio con él. Era una batalla contra su orgullo, que no le permitía decirle a Fred que de verdad lo quería, y que quería ser su novia.

—Lockhart, sabes que no voy a pedírtelo por siempre.— le decía cada vez que la chica lo rechazaba.

—Fred, no puedo decidirlo así como así.— le contestaba Sally.

—Toma la decisión que creas correcta, pero apúrate. Créelo o no, pero no te pienso esperar toda la vida.

Para Fred era un golpe bajo a su orgullo, y estaba seguro de que ella lo valía, pero no iba a quedarse para siempre esperando que ella se deshiciera de su maldito orgullo.

Un típico día de otoño, un par de meses después de la aventura, mientras Sally pasaba por el patio escuchó música, que venía de una esquina, donde había un grupo de personas. Ella y Adelaida se acercaron, curiosas, y se encontraron con la sorpresa de que Charlie, Fred y Jim estaban parados arriba de un escenario, con sus instrumentos, listos para tocar.

La música comenzó lentamente, y Fred empezó a cantar.

La canción era "Let You Know" de Hoobastank, y Sally la reconoció de inmediato, sonriendo en dirección al escenario. Fred le devolvió la sonrisa con un guiño de ojo, mientras tocaba.

Los aplausos del público no se hicieron de esperar. No era raro que las bandas de los alumnos se tomaran el patio, y esta había sido una presentación de verdad espectacular. Los chicos se bajaron del escenario, entre los aplausos del público. Adelaida obligó a Sally a correr hacia ellos, para abrazar a Jim. Sally se quedó a un lado, envidiando ligeramente la felicidad de su amiga. Sabía que podía arreglarlo con una sola palabra, pero no estaba segura si debía decirla. Fred se acercó a ella.

—¿Qué te pareció?

—La verdad, dudo si me conviene responder esa pregunta. Estoy segura de que no necesitas más ego. Por otra parte, lo hicieron muy bien… y sería muy injusto no reconocerlo.— contestó ella, sin mirarlo a los ojos.

—¿Te gustó la letra? Iba dedicada especialmente.— dijo él, con toda intención. Sally enrojeció violentamente.

—¿Ah, si? ¿A quien?— fue lo primero que se le ocurrió para hacerse la tonta.

—Espero no tener que decírtelo, Lockhart.— agregó el muchacho, levantando las cejas. —Por cierto, a mi no me engañas. No puedes hacerte la tonta por siempre.

—Tengo que decir que no sé de que estás hablando.

—No voy a seguir perdiendo el tiempo.— sonrió el muchacho. —Mis admiradoras llaman…

—Anda con ellas, pedazo de humildad con patas.— replicó la muchacha, sarcástica.

-Cuando quieras te reservo el primer lugar de la fila.

—¡Eres un idiota!— Exclamó Sally, irritada.

—Te encanta ¿O no?— sonrío él, dirigiéndose hacia sus amigos.

Un día, a comienzos de la primavera, Fred estaba en el patio, parado mientras esperaba a unos amigos con los que se iban a juntar para jugar fútbol. Sally había tomado su decisión. No había esperado estar tan nerviosa, ni que su estomago bailara como un estúpido dentro de ella. Tragando saliva se acercó al chico por la espalada y se lanzó a su cuello. Fred se dio vuelta sorprendido, al ver como la chica lo abrazaba.

—Sí.— dijo ella, con una sonrisa brillante. Fred la tomó por la cintura y la besó, levantándola mientras la besaba. Fue un beso tierno y apasionado, que ambos llevaban mucho tiempo esperando, y que por lo mismo fue tan intenso como podía serlo. Fred la bajó sin dejar de besarla, hasta que Sally se separó de él y se apoyó en su pecho. Nunca se había sentido tan feliz y segura.

—Finalmente, tomaste una decisión, Lockhart.— sonrió Fred, besándola en la cabeza. —Por lo menos, elegiste lo correcto.

—Eres un idiota Fred.— le sonrió Sally. —Pero no me importa.— le contestó mientras acariciaba la mejilla del chico. —Por alguna extraña razón, te adoro y no puedo, ni quiero pasar un día más de mi vida sin ti.

—Y yo, maniática obsesiva, también te adoro, y ni siquiera pienso en pasar mi vida sin ti.

Sally le sonrió y volvió a besarlo, más lentamente que antes.

—Maldito idiota.— murmuró con una sonrisa. —Por eso te amo.


Bueno, ojalá que les haya gustado. Yo disfruté mucho escribiéndolo.

PD: El ponerle una canción a este capítulo tiene que ver con uno de los temas de mi próximo fic: la música. Es sobre Orgullo y Prejuicio, con la misma idea de éste, trasladar a los personajes al siglo XXI.

PD2: Ya sé que ha pasado un largo tiempo desde que terminé este fic, pero si a alguien lo atrapó y lo leyó hasta el final, le agradecería mucho su opinión.