Disclaimer: No me pertenecen ni la historia ni los personajes, todo ello pertenece a Twilightluver001 y Stephenie Meyer. Únicamente me pertenece la traducción.


Capítulo cuatro: ¿Problemas con el jefe nuevo?

Bella Swan

Ha pasado una semana desde que Edward empezó en el hospital.

Yo realmente era feliz viéndolo disfrutar. Me acuerdo de ver ese brillo en su cara cuando llegó de su primer día; me elevó del suelo, extasiado.

"¡Aquí está mi preciosa novia!" se rió y empezó a girarme en círculos.

"¡Whoa! ¡Bájame!" grité, medio riendo con él. Ignoró mi petición y continuó girándonos. Me agarré a sus hombros, con miedo de que me tirara. Pero mi miedo era estúpido; debería saber ya que él nunca me dejaría caer.

Me dejó dulcemente en el sofá, con su cuerpo presionando el mío. Mis brazos aún estaban alrededor de su cuello, por lo que me pesaba el pecho cuando jadeaba.

"Tomo… eso como… que fue bien… hoy" dije sin aliento.

Se rió "Sí. El Doctor Larkin es un hombre agradable, me enseñó todo aquello y eso. Incluso tuve la oportunidad de conocer a algunos de los niños que estaban en el hospital"

Vi con una sonrisa en mi cara que el brillo de su rostro se pronunció más. No había visto a Edward así en mucho tiempo. No desde nuestro último torneo de baloncesto en el último curso de instituto. Lo miré, sin hablar pero sonriendo mientras acariciaba su mejilla con mi dedo.

"¿Qué?" preguntó, con la curiosidad emanando de su voz.

"Nada" dije dulcemente, dejando caer mi mano y rodeando su cintura con mis brazos "Sólo que no te había visto así de emocionado por algo en bastante tiempo"

Sonrió tímidamente "Bueno, no la cagué y ellos no me echaron del programa. Es algo por lo que estar feliz"

Apretando mi agarre mi voz sonó un poco a la defensiva "Por supuesto que no la cagaste. Tú eres bueno en todo."

Se rió; su risa era tan ligera como una pluma "No deberías estar tan segura de eso. Sólo es mi primer día"

"Estoy segura de ti" dije con confianza. Su mirada fue de repente intensa. Chocó sus labios con los míos fervientemente, una de sus manos me enmarcó la cara y la otra fue a mi pequeña espalda. Me elevé de manera que estuviera sentada en su regazo y enganché mis piernas a su cintura. Hundiendo mis dedos en su pelo, me acerqué más a él porque simplemente no podía obtener bastante de él, sin importar lo cerca que ya estuviéramos.

"He estado queriendo hacer esto todo el día" dijo sin aliento entre besos. "Te amo"

"Y yo te amo a ti" le dije, con la respiración entrecortada.

"¿Bella? Tierra llamando a Isabella Swan" una de mis compañeras cuya mesa de trabajo estaba al lado de la mía, Tessa Mars, estaba moviendo su mano delante de mí mientras yo miraba ausentemente al infinito, recordando los dulces momentos con Edward hace una semana.

"Oh, lo siento. ¿Me estabas llamando?" dije con una voz arrepentida.

"En verdad me estaba preguntando si habías entrado en coma o algo" bromeó "¿En qué estabas pensando? Te llamé como unas cinco veces para llamar tu atención."

"Nada" contesté abruptamente, con mi cara volviéndose de color rojo "¿Necesitabas algo?"

"Te iba a preguntar si habías visto al Señor King. No ha venido a la oficina hoy"

No me había dado cuenta antes, pero ahora que había sacado el tema, me giré hacia la oficina del señor King y la encontré vacía, tal y como ella me había dicho. Esto era inusual; Dalton King era el más trabajador de las personas adictas al trabajo que conocía. No se perdería un día de trabajo por nada.

El señor King empezó con Media Today de cero cuando estaba en sus tempranos treinta y acababa de celebrar su cumpleaños cincuenta y seis hacía tres meses. No era exactamente el jefe con más paciencia del mundo, pero era un buen hombre. Pagaba buenos salarios, daba a sus empleados la correcta cantidad de vacaciones… nos dijo que odiaba a la gente que engañaba a alguien de esa forma, así que él nunca haría algo así. En conclusión, el señor King era alguien respetado en esta compañía. Claro, tendía a gritar a los empleados que cometían fallos descuidados, pero ¿Qué jefe no lo hacía?

"Esto es anormal" murmuré.

"Lo sé. De hecho, creo que esto debería aparecer en portada de las noticias de hoy "Dalton King se ha perdido un día de trabajo" es muy chocante" dijo, con el tono aún burlón.

"Quizás venga en la tarde" dije.

"Sí quizás. Si lo hace, me va a matar si averigua que no he terminado el artículo del Senador Wellington. Mejor vuelvo al trabajo"

"Claro"

No tenía ninguna entrevista para hoy, pero tenía un montón de cosas incompletas, deseosas por ser terminadas. Tuve el culo pegado a la silla toda la mañana, pasando al ordenador la última lista de Bestsellers e intentando contactar con los autores para ver si estaban interesados en ser entrevistados.

Cuando empecé este trabajo por primera vez, pensé que sería bastante divertido. Pero se hacía más pesado conforme los días pasaban. Especialmente si ocurría que te encontraras con un autor que pensaba que él o ella eran "alguien" solo porque sus libros fueron votados uno de los mejores del mes. Este tipo de situaciones no ocurrían frecuentemente, la mayoría de autores que había encontrado eran muy amables. Pero hubo unos pocos que fueron… raros.

Después de ver a unos pocos de mis co-trabajadores irse a almorzar, decidí tomar un descanso yo también. Me estaba preparando para irme a algún lugar cercano cuando mi móvil sonó.

"¿Hola?" respondí.

"Hey Bella. Soy Jacob. Escucha… ¿Vais a hacer algo esta noche? Pensé que Leah y yo podríamos pasarnos y saludar. Oh, y para burlarnos de Edward en su primera semana también, por supuesto" se rió.

Sonreí "¡Sí! Venid. Y a lo de las burlas de Edward, Emmett ya te ganó el pasado lunes a las seis de la mañana"

"Maldición" dijo, sonando disgustado "Oh bueno. Os veo esta noche"

"Claro"

Sacudí la cabeza preocupada después de colgar el teléfono. Desde después de que nos graduáramos en el instituto, Edward y Jacob se convirtieron en amigos cercanos. Jacob se sentía como si le debiera a Edward su aceptación en la universidad. Recuerdo ese día en nuestro último torneo de baloncesto, algunos seleccionadores estaban allí para observar la actuación de Edward. Le ofrecieron algunos puestos en sus equipos después de que ganáramos el campeonato estatal —otra vez— y vinieron de grandes escuelas como Duke o Yale. Pero Edward amablemente los rechazó y les dijo que no iba a jugar al baloncesto en la universidad. Les sugirió que centraran su atención en Jacob, cuyo equipo había quedado segundo el año anterior. De todas formas, Jacob estaba más que agradecido con Edward. Me dijo que no tenía las aptitudes, pero después de que Edward les dijera a los seleccionadores, obtuvo aceptaciones de colegios con los que ni siquiera había soñado antes con ir.

Por supuesto, Edward modestamente dijo que no tuvo nada que ver con los logros de Jacob. Pero éste no se tragó nada de eso- él insistió en que Edward fue la razón por la que había sido aceptado en Duke.

Y una amistad nació de ahí. Ya no había absolutamente ningún antagonismo entre ellos dos.

Leah, la novia de Jacob —bueno, prometida ahora— era una chica agradable. Tenía los pies en la tierra, honesta y no era demasiado habladora. Las cosas fueron de alguna manera extrañas entre nosotros cuando la conocimos ya que era una de las animadoras en Horizon High. Al principio, ella estaba convencida de que Jacob estaba pillado por mí en nuestros días de colegio. Pero después él le explicó que la principal razón por la que flirteaba conmigo era para sacar de quicio a Edward, y se volvió agradable.

"V ¿Estás lista?" la llamé.

"¡Sip! ¡Ya voy!"

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Volvimos al trabajo después de una hora de descanso en el almuerzo. Teníamos una fecha límite hasta el jueves ya que el último número de la revista salía supuestamente la semana que venía, por eso nadie se escabullía del trabajo. Bueno, excepto Kendra Martins y Lindsay Helmes, las cuales eran de la clase de personas que sólo simulaban trabajar cuando el señor King estaba por aquí. Y asumiendo que hoy no vendría por el resto del día, extendieron su almuerzo y no volvieron a la oficina hasta las 3:30. Y no es que contribuyeran en el trabajo tampoco. Sólo hacían compras online —compras online, por el amor de dios— después de que volvieran con sus nuevos peinados de un salón de aquí cerca.

Caminé hacia el escritorio de Kendra; aún tenía los ojos clavados en el ordenador y estaba marcando el número de su tarjeta de crédito.

"¿Dónde están las fotos que tomamos con J.K Rowling hace dos semanas?" le pregunté.

Sonando irritada porque hubiera interrumpido su sesión de compras me soltó "¿Qué?"

"Las fotos. Con J.K Rowling"

Ella gruñó "No lo sé. Probablemente en algún lugar de mi escritorio"

Sintiéndome frenética, gemí de exasperación porque no era la primera vez que pasaba algo así. Kendra siempre se ofrecía voluntaria para ser la fotógrafa de los eventos importantes porque le tenía que demostrar que era mejor que todos los demás de su departamento al señor King. Pero la cosa es que nunca se lo tomaba en serio. Solo quería que se la viera bien a los ojos del jefe; ese era su principal objetivo.

"¿En algún lado de tu escritorio? ¿Probablemente?" le repetí sospechosamente "Kendra esas fotos son importantes. Los lectores querrán una foto de la entrevista con J.K Rowling. ¿Sabes lo difícil que fue para nosotros concertar esa entrevista con ella?"

Ella me lanzó un disco y me soltó "Encontré tus preciosas imágenes. Buen día"

Después de mirarla con la boca abierta de incredulidad, me regresé a mi mesa. Inserté el CD en el ordenador para ver si me había dado los archivos correctos, y lo hizo, sorprendentemente.

"¿Harta de la pesada?" preguntó Tessa.

"De verdad. No entiendo porqué gente como ella merecen trabajar aquí. Hay otros fotógrafos fuera que matarían por su puesto"

Tessa suspiró "La vida no es justa, Bella. Recuerda eso"

Entonces comenzó un jaleo en unas mesas más abajo de la nuestra. Girando mi cabeza para ver qué era lo que pasaba, vi a un tío rubio, que aparentaba tener sobre mi edad, dirigiéndose hacia la oficina del señor King. Pasó por al lado de mi mesa con una maleta en una mano, y una taza del Starbucks en la otra.

"¿Quién era ese?" preguntó Tessa, sonando impresionada.

Apareciendo de la nada, Vanessa contestó "Es el hijo más joven del señor King. Me acuerdo de haberlo visto una vez en una de las reuniones; me pregunto qué es lo que estará haciendo aquí."

Viendo a través del claro cristal de la oficina del señor King, observé como el hombre indagaba sobre las estanterías y los cajones de su padre. Entonces dio un portazo tras él con la puerta cuando emergió de la oficina para captar la atención de todos. Eso fue innecesario ya que ya tenía todos los pares de ojos de la habitación ya puestos en él. Nos sonrió y se quedó curiosamente embobado.

"Buenas tardes" dijo "Para todos aquellos que no me conozcan, soy Royce King, el hijo de Dalton King. Mi padre sufrió un ataque al corazón anoche…"

Los murmullos comenzaron a mi alrededor. Yo estaba en shock también cuando nos soltó las noticias.

Se aclaró la garganta y continuó "El doctor nos ha confirmado esta mañana que su vida no está en peligro. Sin embargo, por un tiempo, estará en casa recuperándose. Así que yo ocuparé su lugar por ahora."

De nuevo, exclamaciones llenaron la habitación. Escaneó el lugar y sus ojos se posaron en Kendra, la cual llevaba una mini falda y una chaqueta ajustada.

"Tú" dijo con el rostro inexpresivo "Tú serás mi nueva asistente"

"¿qué?" Michelle, que había sido la asistente del seño King por tanto tiempo que puedo recordar, preguntó incrédula "Con todo el debido respeto, el señor King tiene una asistente. Yo."

Dándole a Michelle una mirada fría, la miró de la cabeza a los pies. Michelle, subiéndose las gafas de la nariz, se sorbió ésta y se estiró, manteniendo la cabeza alta.

"Señorita…"

"Anderson" terminó por él.

"Cierto. Mire, yo no soy mi padre. No me importa cómo se solían hacer las cosas aquí. Yo estoy a cargo ahora y haremos las cosas a mi manera. Ahora, si no está de acuerdo con mi decisión, es libre de irse. Sino seguirás trabajando como editora, como antes."

Michelle, pareciendo estar en shock, sostuvo su respiración mientras las lágrimas se amontonaban en sus ojos. Se mordió el labio inferior, el cual estaba temblanso, y le dio a Royce un lento asentimiento.

"¡Pero ella es fotógrafa!" salté.

Royce, el cual estaba de espaldas enfrente de mí hacía un rato, siguió el sonido de mi voz y sonrió cuando me vio. Los otros hicieron lo mismo. De repente, fui el centro de atención.

"¿Perdone?" preguntó, aún sonriendo torcidamente.

"Kendra es fotógrafa. No conoce el sistema de la compañía tan bien como lo hace Michelle"

Kendra, escuchando eso, lanzó una daga en mi dirección. Michelle, por otro lado, me gesticuló un "Gracias" en apreciación.

Genial. Ahí iba yo metiéndome en cosas que claramente no me conciernen.

"Entonces Kendra tiene un montón por aprender" dijo aún con sus ojos pegados a mi rostro. "No te importa enseñarle el oficio ¿No, señora Anderson?"

Michelle no contestó. Tomando su silencio como una aceptación, Royce sonrió.

"Genial. Ahora, quiero una copia del número de la semana que viene para mañana"

"¿Qué?" Dave Huang repitió, escéptico "No era hasta el jueves. No tenemos siquiera la…"

"Me gusta tener las cosas hechas con tiempo de sobra" Royce interrumpió impacientemente, sin molestarse en escuchar el resto "Lo veré en mi mesa mañana por la tarde, antes de que me vaya"

Entonces volvió a entrar a la oficina del señor Dalton —no, su oficina— sin otra palabra. Tessa y yo nos miramos la una a la orta con ojos como platos. Este hombre era definitivamente alguien con el que no era fácil llevarse bien. Y pensar que va a sustituir al señor Dalton King…

Simplemente genial. Como si el trabajo que no fuera lo bastante duro ya sin él haciéndolo aún más.

Ninguno de nosotros pudo irse hasta las seis de la noche. Los jefes de departamentos estaban frenéticos con la nueva fecha límite; Dave Huang parecía como si fuera a llorar si solo tuviera el tiempo de hacerlo.

Royce King se quedó en su oficina toda la tarde. Tenía su cuarto de baño personal allí, así que no tuvo que salir para nada ya que ya había dado las órdenes. Kendra, la cual estaba intentando lo mejor para impresionar a nuestro nuevo jefe, iría con excusas malas para ir a hablar con él. Me di cuenta de que tenía su chaqueta removida, revelando así su jersey de escote que iba a conjunto con la minifalda.

Huh. Así que realmente estaba intentando impresionar a Royce King. No estaba sorprendida; las mujeres como ella no intentaban conseguir éxito trabajando duramente. Siempre elegían el modo fácil.

Tessa, V. y yo nos dirigimos hacia el parking. Hacía un frío irritante fuera; las carreteras estaban resbaladizas y la hierba estaba mojada por el rocío. Un escalofrío se me escapó cuando el viento golpeó duramente contra mi rostro, la única parte de mi cuerpo que estaba expuesta.

"Es sólo su primer día aquí y ya lo odio" dijo Tessa con la voz llena de disgusto "El buen señor lo odia también. Solo mirad el tiempo que hace"

Me reí; salió sonando más como un atragantamiento. Cada una nos despedimos de las otras y nos dirigimos a nuestros coches. Después de esperar a que la calefacción hiciera efecto, salí del parking y me dirigí a casa.

Una camioneta azul muy familiar estaba aparcada en nuestra entrada cuando llegué. La calefacción aún estaba encendida; era difícil ver quienes estaban allí ya que las ventanas estaban empañadas. Pero supe exactamente quién era el dueño de la camioneta. Cuando salí del coche, Leah y Jacob ya estaban en el porche, castañeando los dientes.

"¡Jake! ¡Leah! ¡Lo siento mucho! ¿Habéis estado esperando mucho?" pregunté culpablemente mientras pescaba mis llaves de mi bolso para abrir la puerta.

"No mucho" la voz de Jacob estaba temblorosa "Gracias a dios por la calefacción ¿verdad?" incluso bajo las circunstancias, aún estaba intentando hacer una broma.

Tan pronto como la cerradura hizo clic, Leah y Jacob entraron dentro deprisa, con los brazos alrededor del otro en busca de calidez. Entré en la cocina e hice algo de café; me miraron con aprecio cuando aparecí con tres tazas.

"Y… ¿Cómo habéis estado?" Jacob preguntó conversacionalmente.

"Igual que siempre, igual que siempre" me encogí de hombros.

Se rió "A eso, espero que no digas en serio que habéis llegado al estado de depresión"

Dando un grito ahogado, le pegué juguetonamente en el hombro "¡Yo no estoy deprimida!"

Leah se rió, sacudiendo la cabeza "Sí Bella. La última vez que vinimos, Edward estaba fuera y era como su tu estuvieras físicamente aquí con nosotros. Pero emocionalmente, estabas en Canadá, también"

Me ruboricé. Qué patético.

Cambié el tema "¿Y cómo va tu tienda, Jake?"

Incluso aunque él había sido admitido en Duke, Jacob no terminó teniendo una carrera de baloncesto después de todo. Su equipo entró en la NBA, pero justo antes de su tercer partido de la temporada, su padre tuvo un ataque al corazón y tuvo que volverse a Cali. Ya que una de sus hermanas estaba teniendo un bebé y la otra estaba fuera del país, no tenía elección y tuvo que dejar el equipo y quedarse en Cali para cuidar a su padre.

No estaba arrepentido por ello. Dijo que el baloncesto era divertido en el instituto y universidad, pero después de ello se volvía una carrera… se volvió una obligación en vez de un hobby. Abrió una tienda de deportes al lado de un local de colegio y le sacó provecho. Claro, dijo que probablemente ganaría el doble de dinero de lo que ahora ganaba si se hubiera quedado en el equipo, pero la familia estaba antes.

Me sonrió "Un grupo de atletas locos vinieron el otro día y compraron docenas de los zapatos más caros en la tienda. Creo que estaban bebidos pero hey, si yo consigo el dinero, no me quejo"

Por supuesto que no le importaba. Riendo, sacudí mi cabeza y les pregunté si se querían quedar a comer algo de pizza. Los dos me respondieron con un emocionado "claro" y yo llamé a la pizzería más cercana, Pizza Hut. Justo después de que colgara el teléfono, escuché la cerradura hacer clic y me puse de pie.

"Huh. Si hubiera sabido que Jacob venía, habría comprado algo de comida para que no nos deje la nevera vacía y nos deje sin desayuno mañana. Otra vez"

Arrojé mis brazos a su alrededor "¡Edward!"

Se rió ante mi entusiasmo y puso su mano en mi pequeña espalda "Hey preciosa" entonces se estiró por encima de mi hombro y saludó a los invitados "Leah, Jacob"

"Hey Edward" Leah sonrió. Jacob gruñó.

"No vacío tu nevera. Voy a la despensa —que es donde tienes todos los Doritos y Lays" no había ni un deje de vergüenza o culpa en su tono. Me reí mientras Edward rodaba sus ojos, "Y a todo esto, te estás quedando sin salsa"

"Caramba… me preguntó por qué" Edward replicó sarcásticamente.

Jacob y Edward eran graciosos juntos. Incluso aunque eran buenos amigos, siempre estaban burlándose y diciendo cosas sarcásticas. No podían estar en la misma habitación sin soltar algún chiste el uno al otro. Pero me gustaban así; era como ver una comedia.

"¿Y cómo te fue el trabajo, Doctor Cullen?" Jacob dijo desdeñosamente y entonces sonrió. Leah murmuró un Oh dios por lo bajo y se echó hacia atrás en el sofá.

Edward y yo nos sentamos en el sofá de dos plazas. Me abracé a él y él me rodeó los hombros con sus brazos después de besarme suavemente en los labios.

"Solo bien. Gracias. En verdad te confundí con alguien hoy en la tarde. Pero caminó hacia la máquina vendedora sin comprar nada, así que me figuré que no eras tú"

"Gracioso" Jacob dijo sarcásticamente.

Edward se rió por lo bajo. "Lo sé"

Entonces girándose hacia Leah y hacia mí al mismo tiempo, murmuraron "idiota" y rodaron sus ojos. Leah se rió.

Las pizzas llegaron en media hora. El chico de la pizza parecía sorprendido cuando nos dio nuestro montón de comida; murmuró algo que sonaba como "Imposible. Solo son cuatro" antes de irse. Lo que él no sabía era que no los apetitos de Jacob, Edward, y el mío no iba a quedar ninguna sobra. Imposible, como él había dicho.

Leah era la más fina de todos nosotros cuando comíamos. Ella masticaba su comida lentamente y actuaba como completamente una señorita. Yo, sin embargo, me sentía como un cerdo en comparación porque ya estaba en mi tercer trozo mientras que ella apenas acababa de acabar el primero.

Pusimos música mientras comíamos. Una canción de Linkin park empezó y Jacob y Edward comenzaron a cantar juntos. Jacob repiqueteando con las manos y todo eso.

"¿Y cuándo es la fecha, Leah?" le pregunté mientras ellos continuaban haciendo el tonto.

"Bueno, estamos pensando en el catorce. Es el número de la camiseta de Jacob y mi cumpleaños" ella contestó, sonando un poco avergonzada "Ridículo, ¿verdad?"

"No" le aseguré. "suena muy… significativo"

Se rió "Esa fue una manera muy agradable de ponerlo. ¿Y cuando os vais a casar tú y Edward? Habéis estado juntos una eternidad.

Me sonrojé y miré en la dirección de Edward. Aún estaba haciendo el tonto con Jake, demasiado preocupado para escuchar lo que Leah y yo estábamos hablando. Parecían estar en una profunda discusión sobre quién sería el equipo que ganaría este año.

"El tema ya ha salido casualmente un par de veces pero no vimos necesidad de acelerar las cosas. Especialmente cuando él acaba de empezar en el hospital y todo eso, es mejor para los dos apaciguar las cosas, ya sabes"

"Sí" concordó conmigo con un suave murmullo "Sé a lo que te refieres"

¿Una de las muchas cosas que me gustaban de Leah? No era alguien que siempre insistía en detalles. Jacob, por el contrario, siempre quería la historia entera. La atracción del uno por el otro era un misterio para mí —Jacob siendo totalmente hablador, y Leah tan callada. Eran totalmente lo opuesto el uno del otro.

Se fueron a las diez y media ya que aún tenían un largo camino de regreso a casa. Dándonos cuenta de que Edward y yo teníamos ya la casa para nosotros solos, rodeé su cuello con mis brazos y choqué mis labios apasionadamente contra los suyos.

Todos esos años que hemos estado juntos, cada beso, cada caricia aún era algo que apreciábamos. Incluso aunque Edward tuviera ahora la cosa del hospital, aún tomaba algunas clases en la universidad. Atareado. Siempre ocupado. Él esperaba poder graduarse un semestre antes que los otros, y yo estaba bastante segura de que lo haría con todos esos créditos que había estado ganando.

Me separé con el ceño fruncido, confusa.

"Hueles a gaseosa" noté.

Se rió y me despeinó "Alguien en la habitación de las enfermeras tropezó y adivina a quién le cayó la coca-cola encima" sonrió "Menos mal que iba de marrón. Así que… supongo que esa es una indirecta para que me duche"

"Vuelve rápido" susurré.

"Lo haré" Tocó mi mejilla y recorrió con sus dedos mi pelo. Mi corazón se aceleró; la forma a la que respondía a sus caricias era ridícula. Sólo una pequeña caricia y mi corazón ya estaba volando. Después de que desapareciera en el cuarto de baño, me tiré en el sofá, exhausta. La comodidad se sentía más lujosa que nunca. Cada simple parte de mi cuerpo estaba dañada; mis caderas, mis hombros… No me di cuenta de nada de esto hace un rato porque tenía la mente ocupada, pero ahora que Edward no estaba aquí para distraerme, el dolor me estaba absorbiendo.

Por mucho que quería esperar a Edward e irnos a dormir juntos, mis párpados se caían a casa segundo. Oh bien. Quizás cerraré los ojos por unos pocos minutos. Me despertaré antes de que termine de ducharse…

Entonces me quedé dormida.


Edward Cullen

Había sido un largo día en el hospital. Desde el segundo día en el hospital, Gerald me tuvo haciendo las revisiones diarias a los niños. Yo estaba más que contento, por supuesto, de que me saludaran con sus brillantes y optimistas sonrisas cada mañana. Incluso aunque algunas de las sonrisas se pusieran con mucho esfuerzo, ya que una gran porción de los niños no se encontraban en sus mejores condiciones, pero era igual de reconfortante. Yo sinceramente no sabía por qué la mayoría de la gente pensaba del trabajo que era espantoso— para mí, era muchísimo mejor que el colegio. En verdad me sentía útil. Quizás estaba disfrutándolo ahora porque no estaba técnicamente trabajando.

Me encontré a Bella dormida en el sofá, con su cabeza descansando contra el brazo de éste. Estaba hecha una bola y su cuerpo ligeramente temblaba por el frío del aire. Caminé hacia allí para encender la calefacción y entonces la cogí en brazos. Comprobé si la había despertado, pero aún estaba durmiendo silenciosamente mientras agarraba la parte delantera de mi camiseta con sus manos.

Silenciosamente abrí la puerta de nuestro dormitorio y caminé hacia la cama para dejarla allí suavemente encima de las sábanas. Solté sus dedos de mi camiseta y la tapé con las sábanas de manera que estuviera cubierta en su mayor parte. Ella se removió, el ritmo de su respiración se rompió a la vez que se desperezaba.

"¿Edward?" murmuró cuando abrió los ojos "Oh no. ¡Me quedé dormida! ¡Me prometí a mí misma que esperaría hasta que salieras!"

Me reí y me levanté con un brazos de manera qie pudiera mirar a su rostro. Ya había encendido la lámpara antes de ducharme, así que no estábamos dentro de la negra oscuridad. En una voz suave, puse mi dedo índice en su labio mientras decía "No seas tonta, Bella. Estás cansada. No tenías por qué esperarme"

"No" discutió adormecida y entonces se acurrucó contra mí, con sus manos descansando delicadamente sobre mi pecho "quería esperar."

"Bueno, ya estoy aquí" susurré. Ella giró su cabeza y cerró los ojos. Al instante, supe qué era lo que estaba buscando; mis labios se movieron dulcemente contra los de ella. Ella suspiró.

"Gracias"

"Claro"

"Probablemente debamos descansar un poco. No querría que te quedara dormido con uno de los niños. Imagina lo que pensarían de ti"

"Un tonto exhausto" sonrió.

Se rió.

"Lo siento. Te estoy manteniendo despierta incluso aunque fui yo el único que te dijo que descansaras."

"Iré a dormir" sonrió "Con una condición"

"¿Condición?"

"Ajá" sonó petulante. Tracé todo su cuello hasta su lóbulo; su respiración se estaba volviendo irregular. Sonreí.

"La condición que mencionabas…"

"¿eh?" preguntó, su respiración aún sonaba agitada.

Esto es agradable… y divertido, pensé para mí mismo.

"¿Cuál era?" terminé

"¿Qué era qué?"

Me reí suavemente. Era tan fácil de distraer. Pero el pensamiento de ser yo su distracción era halagador.

"La condición" le recordé.

Su cara empezó a enrojecerse de la vergüenza "Oh, bueno, iba a decir que tenías que abrazarme…"

Sin deliberación alguna, la abracé por la cintura y la puse más cerca de mí

"¿Así?" susurré, con mis labios tocando su cuello.

Ella asintió con su cabeza. Era en verdad un gran logro, considerando que la forma en que estábamos abrazados el uno al otro no era exactamente una que nos hiciera movernos fácilmente.

"Buenas noches, Edward" susurró.

"Buenas noches, Bella"

Entonces alcancé la lámpara y la apagué.


Hola chicas y chicos!!!

Listo! cap 4 arriba!

Para todas aquellas que preguntásteis por cómo iba el trabajo de Bella... aqui ya lo veis... un jefe nuevo... que ya vereis mas adelante... jujuju Esto por ahora es simplemente la toma de contacto con el fic, mucho mas adelante empiezan desgraciadamente, los problemas... pero eso ya lo sabíamos todos.. jajaj no todo podía ser de color de rosa...

Muchas gracias a todos los reviews! wow de nuevo pasamos las 100 reviews en este cap! GRACIAS GRACIAS GRACIAS! De verdad, no hay palabras para poder describir la sensación de leer tooodos y cada uno de los reviews. Son geniales. No dejeis de enviarlos, si escribíis o traduciis alguna historia me entendereis bien... ¿que sentiis cuando os llegan los reviews? pues eso mismo siento yo! Y aunque no lo creais, sois nuestra moneda de pago.. jajaja si, sois las ganas de seguir. Sabiendo que estais ahí para leer la historia, nos hace seguir adelante con ella y no dejarla a mitad... así que de verdad! gracias!

Y sin más que decir...

Las leo pronto!!!!

espero sus comentarios y reviews!

Besitosss

Yuliss