Disclaimer: No me pertenecen ni la historia ni los personajes, todo ello pertenece a Twilightluver001 y Stephenie Meyer. Únicamente me pertenece la traducción.


Capítulo siete: Un viaje al hospital

Edward Cullen

Nos miramos el uno al otro a los ojos por lo que pareció una eternidad. Cientos de emociones florecían a través de su rostro. Confusión. Shock. Traición. No entendía por qué me miraba así. Como si no me conociera y fuera un total extraño.

Incluso aunque supiera que algo iba mal, no pude evitar sonreír. No podía creerlo. Bella estaba aquí. ¡En el hospital! Prácticamente volé hacia su lado, dándole un abrazo rompe-huesos.

"Bella, ¿Qué estás haciendo aquí? No es que no esté contento de verte. ¿Pero no deberías estar en el descanso del almuerzo o algo?"

Ella pareció avergonzada. "Lo siento. No quería molestarte. Te dejaste el móvil en casa y no estaba segura de si lo necesitarías hoy. Intenté llamarte al número de la oficina que me diste pero nadie contestó…" Había una ligera impresión de cautela en su voz cuando dijo 'Nadie contestó' "Así que vine para dártelo en persona y… oh Dios mío. Me siento como una completa idiota ahora mismo. Debería haber llamado a recepción para ver si te podían localizar. No pensaba con coherencia y-"

Atrapé sus labios entre mis dedos dulcemente. Sabía qué era lo que venía ahora; un típico despotrique de Bella. Me toqué el bolsillo con mi otra mano. Estaba vacío.

"Bella, por supuesto que no me molestas. ¿Cómo puedes siquiera mencionarlo?" sacudí la cabeza con intranquilidad. "Estuve en una reunión toda la mañana con el doctor Larkin y Tanya estaba en una conferencia así que nadie estaba en la oficina"

Hablando de eso, me había olvidado completamente de la presencia de Tanya. Se aclaró la garganta y le gritó a Bella mientras caminaba hacia nosotros.

"¡Es genial conocerte al fin en persona, Bella! Edward no ha parado de hablar sobre ti desde el primer día. Eres todo lo que él había descrito. Guapa, esbelta… oh, yo soy Tanya, a todo esto."

Aparté la mirada, avergonzado. En mi primer día de trabajo, Tanya me preguntó sobre mi estado civil después del trabajo, cuando nos conocimos en el parking, y tenía razón. No paré de hablar de Bella en casi una hora. Recuerdo la increíble mirada que me regaló cuando me dijo "Wow, este ha sido el discurso más largo que te he escuchado decir"

Bella estaba ruborizada. "Yo también me alegro de conocerte, Tanya"

Le sonreí "Bueno, os dejaré solos. Ojalá pudiera quedarme a hablar un poco más, pero tengo otra conferencia esta tarde. No te olvides de la cita con Aly, Edward"

"No lo haré"

Ella asintió y entonces salió por la puerta después de retirar un papel del escritorio de Gerald.

Ahora sólo estábamos Bella y yo. Ella me estaba mirando con una sonrisa de disculpa.

"¿Estaba interrumpiendo algo?"

"No, no" le aseguré "Muchas gracias por traerme el móvil, por cierto. ¿Te saqué del trabajo?"

Sacudió la cabeza, dejando que su pelo caoba cayera libremente por su hombro.

"El señor King nos dejó salir hoy al medio día. Está renovando el edificio y lo está dejando todo en orden" explicó.

Arqueé la ceja "¿Y no te lo dijo por adelantado?"

Ella rodó los ojos "Nop. Aparentemente, la idea le vino anoche."

Espera. ¿Entonces estaba libre todo lo que quedaba de día? ¿Estaba libre?

"¿Tienes algo planeado para esta tarde?" pregunté, incapaz de esconder la emoción en mi voz.

Me miró a la cara con confusión. "No. Creo que no. ¿Por qué?"

Sonreí ampliamente. "Hay alguien que quiero que conozcas" no le di oportunidad de contestar. La saqué de la sala más rápido en lo que se podía decir "volar"

Ella estaba en silencio todo el trayecto hacia la parte infantil. De hecho, no había dicho ni una palabra desde que abandonamos la sala.

"¿Bella? ¿Estás bien, amor?"

"Sí" me regaló una sonrisa llena de stress. "Estoy bien"

Era una actriz terrible. Podría haber actuado en la obra de Shakespeare perfectamente, pero en eso de interpretar felicidad, era pésima. Su rostro era muy fácil de leer- ¿Cómo la llamó su madre? Ah sí, un libro abierto.

La acorralé contra la pared y aguantó la respiración ante mi abrupto movimiento. Besé su frente y entonces me incliné para susurrarle al oído.

"No estás bien. He estado queriendo preguntarte algo. ¿Por qué parecías molesta cuando me viste la primera vez en la oficina? Por favor. Dime la verdad"

"No estaba enfadada" negó sin aliento.

Levanté mi cabeza y la sacudí testarudamente. La miré directamente a los ojos; normalmente suelo conseguir todo lo que quisiera haciéndolo.

"No te voy a dejar ir hasta que me digas la verdad. Por favor, Bella. Sólo dime" le rogué, dándole un beso en su mentón.

Ella suspiró en rendición "Bien. Tú lo preguntaste. Te vi abrazando a Tanya y sólo… reaccioné"

La miré con impresión. ¿Se pensaba que la estaba engañando o algo?

"Bella, yo…"

Ella evitó mis ojos y miró abajo, a sus pies, mordiéndose el labio inferior. "Olvídalo. Ya estoy bien"

Le levanté la barbilla "No, no estás bien. Has estado inusualmente callada y no has sonreído para nada. Bella, te amo. Tanya es sólo una colega. Escuchó buenas noticias de su novio" enfaticé la palabra "del cual está muy enamorada y simplemente lo estaba compartiendo conmigo. Siento que te hayas llevado una impresión equivocada. Pero sinceramente Bella, ¿realmente pensaste que tenía sentimientos hacia Tanya?" le arqueé una ceja.

"¡No sé qué pensé!" gruñó defensivamente. "O sea, vengo a ver a mi novio y pum, ahí estaba él abrazando a una impresionante rubia que parece más una top model que una enfermera"

"Estás siendo absurda" me reí en su oído "Además, te recuerdo que las prefiero morenas a rubias"

Las comisuras de sus labios se doblaron en una diminuta sonrisa ante mi comentario "Creo recordar algo de eso"

Acaricié su mejilla dulcemente con el revés de mi mano "Y lo digo en serio. Te amo Isabella Marie Swan. Nada ni nadie va a cambiar eso. Te lo prometo"

La sonrisa de su cara se hizo más pronunciada. Rodeó mi cuello con sus brazos y me dio un suave beso en los labios.

"Yo también te amo, Edward Anthony Masen. Nada ni nadie va a cambiar eso. Lo prometo" repetí con una risa silenciosa.

Sonreí; era como si estuviéramos diciéndonos los votos de la boda o algo.

Ella se aclaró la garganta "Umm… ¿Edward? ¿Puedo…?"

Miré hacia abajo y me di cuenta de que la estaba aplastando.

"Lo siento" le murmuré.

"Sí" se rió "Y ahora que ya has dejado de mantenerme prisionera, ¿a dónde vamos exactamente?"

Me cogió la mano como si fuera la cosa más natural del mundo. Entrelacé mis dedos con los de ella con pura dicha mientras bajábamos el pasillo, saludando a otros doctores que conocía de vista.

"Hay una chica que quiero que conozcas-"

"Espera" me interrumpió "No es otra enfermera, ¿no? Y por favor no me digas que es morena"

Me reí. Qué ligero y burlón era su voz ahora. Es como si la escenita con Tanya nunca hubiera sucedido. Tenía mucha fe en mí… verdaderamente era la criatura más simpática y comprensiva que había conocido nunca.

"No" dije "No es enfermera. Una niña, en realidad, la cual estoy seguro de que le encantará conocerte"

"Oh" dijo sorprendida "Guay"

"¿Estás seguro de que no hay más enfermeras que quieras que conozca?" bromeó "Ahora sí estoy de humor así que podrías decirles que vinieran"

Le rodé los ojos "No seas absurda Bella. Hmm… en verdad hay una enfermera que es muy guapa… en la quinta planta y-"

Me golpeó en el brazo, cortando mi chiste. Y me gruñó "¡Edward!"

Me reí y besé su pelo. Sabía que Aly iba a estar contentísima cuando conociera a Bella.


Bella Swan

Sabía que no debía haber dudado de Edward. Pero honestamente, ¿Qué se supone que tengo que pensar cuando lo veo abrazando a Tanya? Por supuesto, reaccionaría como otra chica normal.

Pero después de conocerla, me sentí un poco mal porque incluso parecía una buena persona. Y no voy a mentir y decir que el aplomo de Edward no fue necesario. Yo sabía que él no estaría detrás de ella, pero supongo que escucharlo de sus labios lo hacía más oficial.

Nos paramos enfrente de la habitación 362. Edward pegó suavemente y abrió la puerta con una mano, y sosteniendo la mía con la otra.

Había una niña pequeña sentada en su cama, no más grande de cinco o seis años, y era la cosa más mona que habían visto mis ojos nunca. Tenía el pelo lacio y negro que le caía por los hombros y cuando alzó la mirada, vi que sus ojos eran débiles e inocentes.

Dios. Era como si fuera una de esas muñecas de las tiendas de antigüedades que hubiera vuelto a la vida, sólo que más bonita. Mi primer instinto fue darle un abrazo. Pero no sabía cómo reaccionaría, viendo que era una completa extraña decidí no hacerlo. No quería que pensara que era una paciente psicótica que estaba en la planta equivocada para tratarse.

"Hola Aly, ¿Cómo vas?" Edward la saludó con una sonrisa.

"¡Hey Edward! ¿Adivina qué? La tía Martha va a venir de visita mañana. Chloe me lo dijo" ella le gritó.

"Eso es genial. Escucha, hay alguien que quiero que conozcas. Aly, ellas es Bella. Bella, Aly"

"Hola, Aly" le sonreí "Encantada de conocerte"

"Hola, señorita Bella" dijo tímidamente, sus mejillas se volvieron de un color rosado que usualmente aparecía en las mías.

Rodé los ojos "Sólo Bella. No soy tan mayor. En verdad soy más joven que Edward. Dos meses"

"Oh" ella se rió. Entonces se giró hacia Edward con una mirada burlesca "¿Ves? Te dije que eras mayor"

Edward suspiró "Vale. Soy mayor. Increíblemente mayor. ¿Mejor?"

"Sí" respondimos Aly y yo al unísono.

Sentí la vibración de mi móvil y educadamente me disculpé y me fui a la esquina de la habitación mientras Edward terminaba con el chequeo que le tocaba. No parecía muy feliz por ello, pero tampoco parecía que le importara mucho hoy particularmente ya que sentí ambos pares de ojos de Edward y ella en mí.

La llamada era del trabajo. Royce King hacía que su secretaria nos llamara a cada uno de nosotros como recordatorio de que teníamos que ir a la oficina mañana. Cuando volví a la cama de Aly, la escuché decir algo como "Es muy guapa, Edward. ¿Es tu novia?" en voz bajita.

Edward le guió y le dijo "Sí, es mi novia. Está muy bien, ¿eh?"

El sonido de mi voz hizo saltar a Aly "¿me estoy perdiendo algo?"

Edward me sonrió y sacudió la cabeza. "No, Bella. No te estás perdiendo nada. Nada de nada"

Aly se rió tontamente.

Era genial ver a Edward trabajar con niños. Lo escuchaba hablar sobre ello, pero nunca lo había visto en acción. Tenía esa cosa que hacía que los niños se acercaran. Quiero decir, hace un rato, cuando estábamos en el ascensor, este niño pequeño – de tres años, creo- salió corriendo por el pasillo para darle un abrazo a Edward e ir diciendo "¡Edwee!" lo que era, en mi opinión, bastante divertido. Y ahora ver a Aly mirándolo con expresión casi de adoración, prácticamente me llenaba de orgullo. Era mío. Mío.

"Señorita Bella- digo, Bella"

"¿Sí?" pregunté, plena de felicidad porque se estuviera dirigiendo a mí directamente.

"¿De verdad escribes historias?" preguntó Aly, un brillo de emoción iluminaba sus ojos azules.

"Mmm… escribo artículos. No historias. Aunque no me importaría hacerlo en el futuro" Joder. Tenlo en mente, Bella. Sólo tiene cinco o seis años. No sabe la diferencia entre artículos e historias. "Los artículos son como las historias, de alguna forma. Sólo que nosotros no inventamos. Son como periódicos; le decimos a la gente qué es lo que pasa" añadí, no muy segura de que me hubiera entendido lo que le estaba intentando decir.

Edward se rió, mirándonos desde mi rostro hacia el de Aly.

"¡Whoa! ¡Eso es muy guay! Yo escribo historias. Es sobre Jimmy el conejo y Donald, el perro. Se van de aventuras"

"Eso suena muy interesante" dije sonrientemente "¿Lo conseguiré leer en un futuro?"

Me gritó "¡Oh! ¡Por supuesto! Lo tengo aquí. ¿Lo quieres leer ahora?"

Edward se aclaró la garganta "¿Aly? En verdad creo que tendríamos que ir bajando a la sala de rayos X ya"

Una ola de decepción embargó su rostro "Oh"

Le di unos golpecitos en la cabeza y entonces agarré su pequeña mano. Era cálida y suave, exactamente como pensé que sería.

"Quizás la próxima vez; te lo mantengo, no puedo esperar para verlo"

Ella sonrió "Vale, la próxima vez"

Solamente había pasado diez minutos con esta niña y ya la quería. A diferencia de los otros niños que había conocido antes en el pasado, no hizo ningún berrinche al no conseguir lo que quería. Era bonita, educada… era un absoluto ángel. Con razón Edward estaba tan encima de ella.

Observé como Edward ponía su silla de ruedas cerca de su cama y cuidadosamente la puso encima. Sus dedos temblaban mientras los ponía en su regazo, entrelazados, y había un fruncido en su bonito semblante. Lo tomé como que no era muy fan de los chequeos. Edward acarició su mejilla y observé con sorpresa como lo rodeaba con sus brazos y le rogaba en la voz más suave que se pueda imaginar.

"No quiero ir, Edward. ¿Puedo quedarme aquí, por favor? ¿Por favor?"

La expresión de su rostro te rompía el corazón. Tragué saliva; sabía que yo nunca podría haber dicho que no a esa carita.

Edward suspiró, alejando la mirada miserablemente "Vamos, Aly. ¿Cómo debes saber si tu pierna ha mejorado o no si no quieres que la revisemos?"

No comentó nada, sino que asintió obedientemente y se agarró fuertemente a los brazos de la silla. Edward la empujó lentamente hacia la puerta y apagó las luces de camino hacia fuera. Aly aún parecía intranquila.

"Aly, te prometo que será rápido. Sólo vamos a radiografiarte la pierna, te has estado moviendo un poco, y después volveremos a la habitación ¿Vale?" Edward inquirió con una voz suave y tranquilizadora.

"Vale. Porfa que sea rápido. No me gusta esa habitación. Está oscuro" murmuró.

"Hey" dije soltándole la mano de la silla "Aly, Edward y yo estaremos ahí contigo. No hay nada por lo que estar asustada, ¿vale?"

Ella estudió mi rostro y entonces asintió con la cabeza. Con la mirada en blanco vislumbró el pasillo, su rostro aún estaba pensativo y preocupado. Edward capturó mi mirada y me dio una estresada y vana sonrisa. Agarré la mano de Aly y pareció como si Edward tuviera algún sexto sentido o algo, él agarró la otra mano de Aly al mismo tiempo que yo lo hice y continuó empujando la silla de ruedas con su mano izquierda. Aly pareció relajarse un poco. Ella sonrió dulcemente y apretó el agarré que tenía con ambos.

Dios. Realmente quería a esta niña.


Edward Cullen

La tarde con Aly y Bella fue maravillosa. Gerald me permitió tomarme el resto de la tarde libre, al ver lo decepcionada que parecía Aly cuando le dije ya era hora de que volviera al trabajo, y dijo que sería bueno para ella ir bajo el sol, ya que no lo había hecho la semana pasada. Gerald fue bastante agradable con el tema de Bella estando en el hospital. La razón principal, supongo, era lo mucho que Aly le gustaba. Gerald se preocupaba mucho de la niña y podría decir que haría lo que fuera para que fuera a mejor.

Así que Bella y yo llevamos a Aly al patio después del examen. Me llevó bastante el convencerla, pero al final, Aly accedió cuando le dijimos que habíamos escuchado al camión de los helados, lo cual no era mentira. Incluso cuando Aly parecía increíblemente madura para su edad, aún era una niña. No podía resistirse a la tentación lo que era perfectamente entendible. Quiero decir, Emmett tenía veintitrés y aún se emociona cuando escucha acercarse un camión. Aly solamente tenía cinco.

Intentamos bajarla de la silla de ruedas, que era la cosa más difícil que debía hacer en mis veintidós años de vida- y me llevó horas. Por el progreso que estábamos haciendo, podríamos haberla convencido para el amanecer y aún habría tenido el culo pegado a la silla. Así que no me quedó más remedio que amenazarla. Le dije lo que Gerald me había dicho a mí el otro día de que se estaba volviendo demasiado dependiente de su silla, y le dije que se estaba pensando en quitársela por un tiempo para que no pudiera más que caminar.

Al instante me arrepentí al ver la cara de horror que puso. No estaba orgulloso de lo que hice. Sabía que era muy bajo por mi parte asustarla de esa manera, pero no había otra forma. Esperaba que me gritara y me golpeara, pero no hizo ninguna de las dos. En vez de eso, se secó las lágrimas que corrían por sus mejillas con las mangas de la camiseta y obedientemente hizo lo que se le dijo.

Me mató verla así. Sabía que Bella también estaba igual ya que estaba a punto de echarse a llorar también. Me odié por hacer esto; sabía que había cumplido muchas órdenes de su padre antes, y no quería que se sintiera presionada a mi alrededor. Pero sinceramente, no se me ocurría otra manera. Lo tenía que hacer.

Sus pasos eran temblorosos se bajó por primera vez de la silla. Le agarramos las manos y le dejamos todo el tiempo que necesitara para caminar por el patio. No quería ponerle demasiada presión- paso a paso, ¿no? Le tomó media hora llegar hacia el roble que estaba a cinco yardas. No parecía mucho, pero estábamos locamente orgullosos de ella. La cogí del suelo, apretándola contra mi pecho y Bella besó la parte superior de su cabeza. Aly se quedó ahí, en medio de nosotros dos por no sé cuánto tiempo.

Ella estaba sonriendo, para mi alivio. Miré orgulloso hacia el suelo mientras la ponía sobre mis hombros.

"Lo hiciste genial, Aly. Mañana, lo intentaremos otra vez, ¿vale? Ahora ya que no fue tan malo ¿verdad?" le guiñé.

Ella sacudió su cabeza reluctantemente "Supongo que no. ¿Estarás conmigo mañana? No me dejarás caer, ¿verdad?"

"Por supuesto que no. Salté para salvarte hace un rato ¿no?" le dije burlonamente. Entonces aclaré mi garganta y continué en un tono más serio "Aly, nunca te dejaré caer"

"Vale" murmuró, entonces sonriendo a modo de disculpa "Lamento haber llorado"

Bella se sonó, manteniendo aún los brazos alrededor de la pequeña cintura de Aly "No tienes por qué disculparte. Yo también estaba cerca de estallar en lágrimas. ¡No tienes idea de lo orgullosos que estamos de ti!"

Supuse que ahora sería un buen momento para disculparse "Siento haberte hecho hacerlo. No quería asustarte, pero no tenía elección… era por tu bien, Al. Lo siento"

Ella se encogió de hombros desdeñosamente. "Está bien. Me alegro de que me lo dijeras. No me gusta que la gente me oculte cosas ¿Y piensas que volveré a andar? Ya sabes, ¿Cómo una persona normal?"

Bella y yo entrelazamos nuestros dedos y sonreímos para animarla. "Por supuesto. Podrás andar normalmente en nada de tiempo si sigues así. Te sacaré todos los días y trabajaremos en ello, poco a poco. Vas a estar bien, Aly"

Ella con sus brazos me rodeó uno de los míos, el que no estaba agarrando la mano de Bella, y presionó su cara contra ello.

"Gracias, Edward. Eres el mejor"

Al día siguiente, Bella tenía que volver al trabajo, pero yo me llevé a Aly al patio de todas formas. Los tres cenamos juntos y le llevamos a escondidas algo de comida basura para que se la comiera más tarde ya que la comida del hospital era totalmente repulsiva. Recuerdo ver a Bella casi ponerse llorosa cuando le dijimos adiós a Aly. La forma en que se inclinó hacia ella y le besó la frente y le murmuró "Volveré pronto, Aly, te lo prometo" me hizo bramar de exaltación. Dios. Iba a ser una gran madre algún día. Aly sólo había pasado menos de un día con ella y ya miraba a Bella con adoración.

Al mediodía, recibí una llamada de Carlisle y me preguntó si quería pasarme por su casa después del trabajo esta tarde y me llevara el resto de cosas que eran de mi padre a nuestra casa. Después de que mis padres murieran, la mayoría de las cosas que dejaron atrás estaban guardadas en el ático de la casa de Esme y Carlisle. Me sentía culpable por ello ya que ocupaba bastante espacio, así que construí una edificación anexa el pasado verano que debía ser lo suficientemente grande como para que todo cupiera ahora que tenía una casa.

Tenía las tardes de los miércoles libres. Normalmente tenía clases a las que ir por la tarde pero hoy era una excepción ya que tenía un examen este viernes y también un trabajo. Saludé a Tanya con un asentimiento de cabeza de camino fuera del hospital cuando estaba pasando el rato con sus colegas en la habitación de enfermeros. Me saludó con la mano mientras las otras enfermeras, las cuales no había conocido ya que había un montón de gente en el hospital, sonrieron.

Sacudí la cabeza. Incluso aunque ya hubiera estado varias semanas allí, el comportamiento de algunas enfermeras era algo a lo que no me podía acostumbrar. Le pregunté a Carlisle si tuvo algún problema cuando empezó a trabajar; se rió de ello, golpeó mi hombro, y me dijo que el tiempo haría que se cansaran de nosotros. De la manera que me lo dijo, sonó como si tuviera muchísima experiencia con el tema de tratar esta clase de problemas. No tenía ni idea de que mi padre fuera tan popular con las enfermeras en el hospital. Sabía que era un hombre bien parecido –para un hombre que andaba en sus cuarenta, parecía increíblemente joven- pero el pensamiento de las enfermeras flirteando con él era perturbador. Quiero decir, era un padre, por el amor de dios.

Entré a mi Volvo y salí del parking. El camino hasta la casa de mis padres no fue largo. De hecho, ellos vivían a una hora de donde nosotros lo hacíamos. Carlisle tenía el día libre hoy; lo vi cortando el césped del jardín cuando llegué. Asumí que Esme estaba haciendo pan ya que podía olerlo desde el momento que me bajé del coche.

"¡Papá!" intenté llamarlo por encima del ruido. No alzó la mirada así que lo intenté otra vez. "¡Papá! ¡Papá!"

Finalmente alzó la mirada para mirarme "¡Hey, hijo!" gritó. "Espera un segundo"

Suspiré de alivio cuando el cortacésped se apagó. El ruido me estaba poniendo de los nervios.

Enroscó su brazo por encima de mis hombros y me condujo hacia la casa. Esme me echó las manos por encima al momento que entré; había pasado tiempo desde que había visto a mis padres.

"¡Edward! ¿Cómo estás? ¿Tienes hambre, cariño? He horneado algunos pastelitos antes de que llegaras."

Le sonreí "Mamá, sólo porque me haya ido de casa, no significa que me tengas que tratar como a un invitado. No voy a volver nunca más si te pasas así y trabajas sin motivo"

Me lanzó una mirada gruñona "De ninguna manera. Nunca haría pastelitos o lo que sea para alguien que es un extraño antes que para mi hijo. Y no me estoy excediendo de trabajo, hombrecito. Estoy en los cuarenta, Edward. No en los ochenta. Deja de tratarme como a una mujer mayor en silla de ruedas que es tan débil como para andar por su propia casa."

Me reí "Lo siento, madre. En ese caso, suena perfecto"

Sonrió "Bien. Estará listo en media hora. No tienes prisa, ¿verdad?"

Sacudí la cabeza "Las clases están canceladas hoy. Papá, las cosas que mencionaste, están en el ático ¿verdad?"

Carlisle levantó la mirada desde su libro, el cual había cogido de la estantería, y asintió. "Sí. La mayoría son libros y recetas. Los tengo puestos en la estantería. ¿Por qué no vas y le echas un ojo?"

Ascendí las escaleras hasta el ático que siempre había temido mientras crecía. Oh, no me malinterpretes. Mis razones eran totalmente diferentes a las de Alice. Yo no estaba asustado por el fantasma del ático o lo que sea. Sólo que no podía soportar ver las cosas que mis padres dejaron durante la primera etapa después de su muerte. Siempre estaba en plan negativo. Pero ahora, el volver aquí, no parecía tan horrible como antes. De hecho parecía hasta reconfortador, al ver todas esas cosas familiares con las que había crecido. Estaban los modelos de coches - un regalo de Carlisle y Esme por navidad cuando tenía ocho años- en la esquina, las muñecas de Alice – las cuales, para ser franco, nos asustaba muchísimo a Emmett y a mí; estaba el saco de boxeo en versión para niños de Emmett, verlo me trajo muchísimos recuerdos. Recuerdos que creía que había perdido.

Me acerqué hacia la estantería llena de libros al final después de pasar los dedos por las cosas de mi infancia. Maldición. Había demasiados. No sabía que mi padre fuera tan entusiasta de la lectura. Y numerosos libros de cocina que pertenecían a mi madre… a Bella le encantaría. La llave de nuestra antigua casa en Sacramento, las llaves del antiguo Mercedes de mi padre… No tenía ni idea de que aún estuvieran aquí. Sabía que era tonto conservarlo –después de todo, ¿Qué podría hacer con un antiguo juego de llaves? Pero no podía tirar todos esos restos de mis padres. Si los tiraba, una gran cantidad de recuerdos desaparecerían y no quería eso.

Abrí la enorme bolsa de plástico y comencé a meter libros dentro. Ahora que había estudiado las cosas más profundamente, recordaba a mi padre leyendo estos libros alguna que otra vez. Una oscura y borrosa imagen de mi padre sentado en su oficina llevando las gafas para leer apareció en mi mente. Quince años. Quince años desde la última vez que los vi.

Aún sumergido profundamente en pensamientos, golpeé un libro sin querer de los de encima de la mesa mientras intentaba agarrar otro. Suspirando, me incliné para cogerlo del suelo. El libro se había abierto cuando cayó; y en la mitad del libro había una carta. Al menos pensaba que era una carta. Curiosamente puse el libro en la estantería y me centré en la pieza de papel blanco.

Huh. Extraño. No era una carta para nada. Eran unos resultados de unos exámenes del hospital de Sacramento. Miré la portada del libro en el que estaba colocado – Finanzas satisfactorias. ¿Qué estaban haciendo unos resultados médicos ahí, en un libro completamente sin relación ninguna? Soplé todo el polvo que tenía el fino papel para que pudiera leer lo que decía. Era duro de pensar que este papel tenía más de quince años. Más antiguo que una década.

Esperaba que fueran los resultados de un chequeo normal. Había visto como mi padre recibía papeles como estos en el pasado cada año después de pagar una vista al hospital. Solía quejarse de ello, cómo malgastaba un día entero haciéndose exámenes innecesarios cuando debería estar tratando a sus clientes. Pero mi madre, Elizabeth Masen Cullen, insistía en que debería chequearse todos los años. Tuvieron una enorme discusión sobre ello una noche, al final, papá accedió.

Pero este… este papel no era nada parecido a los aburridos, y tranquilizadores resultados que esperaba ver. Mis manos comenzaron a temblar mientras captaba cada detalle del papel. La cabeza me daba vueltas y la respiración se volvió irregular. Según este papel mi padre estaba diagnosticado con…

ARVD. (1)

Imposible. El resultado era de otra persona. El hospital debió haber estado equivocado. Mi padre estaba más sano que un caballo cuando estaba vivo; era ridículo que ellos… sacudí la cabeza lívidamente. Imposible. Comprobé el nombre otra vez, y otra vez, y otra vez. Pero el nombre del papel nunca cambiaba – decía Edward Henry Cullen todas las veces. Y estaba datado del año anterior a la muerte de mis padres.

"¿Estás bien, hijo?"

Salté por lo menos un metro ante el sonido de la voz de Carlisle. Estaba un poco en shock ante las nuevas noticias que ni siquiera lo había escuchado subir las escaleras o acercarse. Me estaba mirando con una mirada de pura preocupación.

Sacudí la cabeza rígidamente "No es nada. ¿Te importa si vengo otro día a llevarme todas estas cosas?"

Frunció el ceño con preocupación "Claro. No hay prisa. ¿Va algo mal?"

"No" dije "Yo… solo… me voy" Enrollé el documento y me lo metí rápidamente en el bolsillo trasero. Sin lanzarle otra mirada a Carlisle, bajé las escaleras con prisa antes de que el pánico se reflejara en mi rostro. Era difícil estar sereno y Carlisle me conocía bien. Podría decir que algo no iba bien si me quedaba más tiempo.

Esme estaba sentada en la mesa, leyendo un antiguo libro de cocina cuando pasé por la cocina.

"¿Edward? ¿A dónde vas? El pastel debería estar listo en un minuto o así"

En ese momento, realmente no me preocupaba el pastelito. O cualquier otra cosa, de esa importancia.

"Lo siento, mamá. No me puedo quedar. Yo… Ha salido algo en el hospital y mejor voy a ver qué pasa"

"Oh. ¿Estás seguro de que no te puedes quedar un par de minutos más? No llevará-"

"Tengo que irme, mamá. Lo siento."

Observé con culpa como el dolor y la decepción aparecían en su encantador semblante. Me odié a mí mismo por tener que mentirle. Pero realmente necesitaba salir de la casa. No podía quedarme aquí.

Sin darle oportunidad de que me dijera nada más, salí por la puerta principal. Salí del aparcamiento sin preocuparme siquiera por las flores del jardín. Entonces avancé rápidamente por la calle, con las manos cerradas fuertemente en puños en el volante. Los coches pitaron molestos mientras los pasaba; me debí haber pasado al menos cinco semáforos. Volví a mantener la velocidad cuando entré en la autovía. Por primera vez, la rápida velocidad no era excitante para mí.

ARVD. Recordaba al profesor mencionarlo brevemente en una de sus clases hace unos pocos años. Era una enfermedad del corazón. No era tan común como HCM (2), pero también causaba muertes instantáneas en adolescentes y adultos. Era una enfermedad hereditaria, así que si mi padre la tenía, había posibilidad de que yo pudiera tener ARVD también.

Me encogí. ARVD. Yo.

¿Por qué lo había mantenido en secreto? Mi madre no lo debía saber o si no habría montado un numerito de ello. ¿Así que eso era lo que estaba haciendo ese papel en el libro? ¿Manteniéndose oculto de mi madre? No podía creerlo.

Si yo tenía ARVD, ¿qué iba a hacer? Sabía que no era que ni pudiera estar vivo, quiero decir, no es cáncer. Pero la gente moría cuando creía que lo tenía bajo control…

Tenía que hacerme pruebas en el hospital. Es la única manera de estar seguro.

Mi lado menos corajoso me dijo que lo ignorara. Pretender que nunca había visto ese estúpido papel. Pero sabía que no podía hacer eso. Sería irresponsable y Esme, Carlisle, mis hermanos y Bella merecían saberlo.

Bella.

Dios. ¿Cómo iba a decirle esto? Se preocuparía aunque el resultado fuera negativo o positivo. Tenía mucho en la cabeza ahora mismo; no quería echarle más cosas encima.

No puedes dejar que se entere. Se pondría histérica.

Golpeé los frenos y pulsé el pito indignado cuando llegué a un cruce. ¿Por qué ocurría esto ahora? Todo era tan perfecto. Era feliz, Bella era feliz. ¿Era demasiado pedir tener una vida en paz? Estaba tan preocupado en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta de que me equivoqué de calle. Los otros conductores me pitaron molestos ante mi parón en medio de la carretera. Pasaron por el otro carril y un hombre mayor me hizo un corte de manga cuando pasó por mi lado.

Miré el reloj. Eran las seis menos doce minutos y le había prometido a Bella que estaría a las seis en casa esta noche de manera que pudiéramos cenar juntos. ¿Pero cómo podía enfrentar a Bella sin dejarle saber lo mal que estaba ahora mismo? No quería que se preocupara por esto…

Solté un largo y profundo suspiro. Marqué rápidamente su número en el móvil y descolgó a los dos tonos.

"¿Edward? ¿Dónde estás?"

Mantente natural. Mantente natural. "¿Bella? Sé que te prometí que cenaría contigo esta noche, pero estoy algo… ocupado en el hospital"

"¿Todo va bien? ¿Aly? ¿Está bien?" preguntó ansiosa.

Realmente, de verdad odiaba mentir.

"Sí. Todo va bien. Aly está genial. No tienes que preocuparte. Pero me voy a quedar un poco más tarde que de costumbre. Lo siento mucho"

Hubo una pausa antes de que contestara "Está bien. Te veo luego, entonces. Te quiero"

"Yo también te quiero"

Cerré el teléfono y rápidamente marqué otro número

"Hey ¿John? Soy Edward. Escucha. Necesito pedirte cita…"

(1.) La displasia arritmogénica es una enfermedad catalogada dentro del grupo de las cardiopatías congénitas. Es una enfermedad hereditaria de carácter autosómico dominante, es decir, basta que el sujeto tenga el gen en un cromosoma del par para sufrir la enfermedad. Frecuentemente afecta al ventrículo derecho.

La enfermedad consiste en el reemplazo del miocardio que involucra característicamente al ventrículo derecho por tejido cicatricial y adiposo o fibroadiposo. La corriente eléctrica que circula por el corazón entonces se ve afectada por dicho tejido, pues la conductividad eléctrica es distinta, produciendo los latidos arrítmicos, y el desenlace en casi la totalidad de casos es la muerte súbita. Afecta casi exclusivamente a varones en un 90% de los casos registrados.

Es una enfermendad que se caracteriza por hacer acto de presencia en individuos de 20 a 30 años, sin importar factores de tensión arterial, colesterol, dieta o cualquier otro. Son sonadas las muertes de deportistas, que tienen una dieta sana y buena forma física.

(2.) La hemoglobina corpuscular media, o hemoglobina celular media (HCM), es una medida de la masa de la hemoglobina contenida en un glóbulo rojo. Es reportada como parte de un conteo completo de sangre estandar. Está disminuida en anemias microcíticas, y aumentada en anemias macrocíticas. Es calculada dividiendo la masa total de la hemoglobina por la cuenta de RBC. HCM = (Hgb * 10) / RBC

Un valor normal en seres humanos es de 26.3 a 33.8 picogramos/célula.


Hola chicas!!!!

Al fin se arregla FF... xD

Yo queriendo actualizar.. y el que no quería ponerse bueno.. jajajaja no querian que actualizara... xD

Sí, lo sé, me he tardado mucho. Pero en este caso no voy a estar pidiendo disculpas y excusándome como lo he estado haciendo hasta ahora. Con todo lo de la Uni, los parciales, los estudios y todo, no he podido sinceramente hacer nada y necesitaba un relax. Pero bueno, ya estoy aquí, y espero que me comprendáis, al igual que espero que los reviews no sigan bajando, (porque lo creais o no, eso influye mucho en las ganas de traducir...)

Y sí, los reviews han bajado muchisimo, y con todo, pues necesitaba un relax. Pero aquí estoy (que encima el cap ha sido cortito eh... xD) y espero actualizar más seguido.

Para las lectoras de Making Love Out Of Nothing At All, lamento no haber actualizado, la muchacha AÚN no me ha enviado el capítulo, así que he decidido que la Escuela de traductores (que yo pensaba que la cosa iría más rápida, pero no fue así) va a cerrarse. Lo siento mucho por la gente que sí tenía interés. Pero muchas me han dicho que no, y otras directamente no me lo han enviado (no os preocupéis todas aquellas que sí me lo enviasteis... esperen a que llegue a ese cap y se los corrijo... prometido :D), así que he decidido hacerlo yo. Las actualizaciones serán un cap de Welcome, otro de Making. Si voy lento, de verdad que lo siento, pero no doy para más. Hago lo que puedo.

Pero bueno, volviendo al capítulo, ya empiezan los problemitas... jujuju.... no todo era de color de rosa ehh jajajajaj

Me encantaría saber qué os ha parecido y que pensáis de la situación. ¿No ha sido adorable la escena con Aly? jejejej, esa niña me encanta jajajaja

En fin... espero sus mensajes y comentarios... y gracias a todos ellos del capítulo anterior... aunque sean muuuuuchos menos que los de los capítulos del principio... sniff sniff... pero aun así, gracias chicas!!!! a todas ellas que os tomáis el tiempo de dejar review, un besito! sois las mejores ^^

ADEMAS!!!!

**IMPORTANTE**

Tengo una gran noticia que anunciaros...

Tatarata y yo hemos organizado un concurso llamado Cullen Christmas Contest que como su propio nombre indica, va sobre la navidad.

Toda la información para saber cómo participar, los premios, y las condiciones están en mi perfil, y en el perfil de la cuenta CULLEN CHRISTMAS CONTEST. Además Tatarata, ha abierto una historia con toda la información también.

Brevemente, os diré que habrá 3 ganadores, con 3 premios diferentes. Además se participará con hasta 2 oneshots por persona.

Si quereis saber más información pasaros por mi perfil, por el perfil de la cuenta del concurso, o por la entrada de Tatarata.

Esperamos que os animéis a participar!!!

Los plazos, y todo están junto a la información...

Un besitooo!!!!

Espero sus comentarios y oneshots!!!!

Yuliss