Ella.
Era mi segundo dia en la gran ciudad.
En realidad siempre vivi por aqui, pero en los suburbios. lo que significa mas o menos, que la casa de mis padres estaba a una hora de viaje en transporte público o tal vez un poco más.
Al menos eso es lo que recuerdo, y mis primeros recuerdos coherentes son desde que tenía casi cuatro años.
Tenia 26 y estaba recien graduaba en la universidad.
Literalmente, estaba estrenando mi vida:
nueva ciudad, nueva casa, nuevo trabajo, y también, mal que me pesara, nuevo estado civil.
Si, acababa de romper con mi novio de toda la vida pocas semanas atras.
Fue justo luego de la fiesta de graduación cuando descubrí que él no era la persona que yo creia. Y que mi perfecta vida de 10 años junto a él se derrumbó de la noche a la mañana.
Nos conocimos en el instituto, fuimos los mejores amigos hasta que finalmente nos hicimos novios y partimos juntos a la universidad.
Ahi estaba yo ahora, regresando a casa luego de mi primer dia de trabajo como recien graduada.
Era el trabajo de mis sueños, habia llegado a mi de una forma inesperada y ahora tenía un pequeño puesto de editora en una de las editoriales mas importantes de la ciudad.
y un reciente contrato para la publicacion de mi primer libro, del cual estabamos casi cerrando la edicion y se lanzaria al mercado en las proximas semanas.
Nada realmente importante, lo mío no eran las historias románticas o novelas, al menos no aun. Yo era una poeta de alma, que desde los 13 años, cada vez que tomaba un lapiz y un papel, me brotaban las lineas rimadas de una poesia.
Como solía sucederme desde las últimas semanas, cuando mi cerebro abandonaba el modo trabajo, me sentia decaer. Lentamente mi ánimo descendía en un abismo de oscuridad, donde la noción de soledad recien adquirida se volvia inmensa y asfixiante.
Nunca habia estado sola tanto tiempo en toda mi vida. Ni tan lejos de mi casa y de mis amigos.
Aunque no era la primera vez que me alejaba de mis padres, ya habian pasado seis años desde que los dejara para partir hacia la universidad, casi al otro lado del pais. Pero aquella vez todo era diferente, porque me iba con Jacob.
Ademas,estaban algunos de mis amigos alli, y pronto la vida me reencontró también con algunas personas que conoci durante mi infancia, o en mis vacaciones y habian elegido la misma universidad. La rutina terminó haciendonos cercanos.
Ahora estaba sola, enserio y de verdad.
Alice, mi mejor amiga y compañera de habitación de la universidad, habia ganado recientemente una beca para especializarse en su visionaria carrera de economia e inversiones y habia volado, literalmente, al otro lado del océano tras ella. no regresaria al menos por un año, y por el momento, yo aun no conocia a nadie en la ciudad.
Estabamos en el mes de Septiembre, pleno otoño en Nueva York, y como yo era definitivamente una poeta, el otoño, y el lento morir de las hojas en los árboles, tenian cierto embrujo sobre mi.
Los colores ocres, amarillos, los cielos nubosos, todo conspiraba para que una parte de mi, que no solia asomarse muy seguido, saliera a flote y me anegara completamente: la melancolía.
Los arboles, pintados de amarillo y ocre en la immensa avenida, parecían pequeños plantines de adorno en comparación con los interminables edificios. Pero no dejaban de tener su magia en aquel precioso atardecer.
Como toda mi vida, la hora del crepúsculo ejercía ese poder extraño sobre mi. Arrancándome un suspiro, y haciendo que me detuviera,siempre, sin importar donde me encontrara, justo en ese preciso instante en que el cielo cambia de color perdiendo el ultimo rastro de luz naranja para oscurecer.
"la hora en que la luz se rinde" pensé mecanicamente, otra vez.
Aunque en el medio de esta enorme ciudad, y justo en la hora pico, donde miles de personas salian apresuradas de los edificios llenando las calles como hormigas, o mas bien convirtiendolas en un mar de gente. Ese momento exacto y casi magico para mi no se apreciaba demasiado. O al menos nadie a mi alrededor se detenia por ello, y mucho menos parecia percatarse del momento.
Volvi a tomar aire y caminar, luego de estar detenida viendo como el ultimo rayo de luz naranja desaparecia opacando el reflejo en los cristales espejados de los edificios.
Ya estaba a pocas cuadras de la salida del metro que debia tomar para llegar a casa.
Casa. Si un departamento en el 8vo piso de un edificio de 30, ni muy lujoso ni muy pobre, podia llamarse una casa.
Tomé las escaleras que descendian a una de las bocas que se veia menos agitada esquivando cuidadosamente el mar de personas que subian, y me adentré en el largo tunel que llevaba hacia mi anden.
A diferencia de la mañana, un grupo de gente se detenía ahora en una de las intersecciones del tunel, donde se oía el armónico rasgueo de las cuerdas de una guitarra.
"un artista callejero" pense.
No era algo nuevo para mi.
De hecho, recordaba muy bien que cuando era niña, solia quedarme escuchándolos embobada, o mirando sus espectaculos hasta que mi padre o mi madre me arrancaban a tirones para seguir camino.
Mi madre, siempre impaciente, refunfuñaba que no valia la pena detenerse ante una persona que desperdiciaba el valioso tiempo de su vida de esa manera, habiendo tantas formas mejores de ganarse la vida...
Pero yo era demasido pequeña para comprender, y simplemente me dejaba atrapar por la magia de los colores que mesclaba con los dedos algun pintor de azulejos, o por las melodias tristes que algun flaco y desgarbado musico le arrancara a las cuerdas de su guitarra, saxo, o cualquier isntrumento que cargara e hiciera musica.
Supongo que mi vena artistica se alimentaba de esos momentos desde ya, porque una extraña sensacion de intensidad me llenaba el pecho cuando cerraba los ojos para oirlos, y luego los abria mirando hacia arriba, y me perdia en el contraste de millones de cristales en los altos edificios contra el cielo, siempre celeste y limpido del otoño y las sombras aqui abajo. donde la altura de las torres no permitia al sol llegar.
Algo tan distinto a los suburbios, y al gran patio de mi casa. Donde solia tenderme por horas en el suelo a contemplar las nubes.
La pequeña aglomeracion de gente no me permitio ver con claridad a la o las personas que estaban alli sentadas,
y no estaba en mis planes detenerme, al menos no hoy.
Sin embargo, el rasgueo profundo de aquella guitarra logró extremecerme mientras avanzaba la corta distancia hacia el otro tramo del tunel del que salia mi tren. Mis pies vacilaron, y a pesar del aire calido que siempre habia alli abajo, la piel de mis brazos se erizo e instintivamente hundi mis manos en lo mas profundo de los bolsillos de la chaqueta azul de mi serio traje de vestir sastre que llevaba como parte dle uniforme de la editorial.
No pude evitar hechar un vistazo al pasar justo por delante del pequeño grupo de espectadores, pero mi escaso metro 56 apenas me dejo entrever un palido brazo y el destello de una cabellera cobriza inclinada sobre el cuerpo ondulado y oscuro de la guitarra.
Me sonrei al notar lo estratégico de su posicion, ya que casi llegando al final del pasillo, los acordes de la guitarra de aquel muchacho se oian con total claridad.
Fue en ese momento que mis pies dejaron de responderme totalmente, y una sensacion desconocida e inexplicable me invadió desde el centro de mi pecho, apretando mi respiracion.
Aquella voz, increiblemente profunda, masculina y melodiosa que broto desde el extremo del tunel, me sacudio por completo, removiendo en mí algo que llevaba demasiado tiempo dormido: aquella vieja sensacion de intensidad, que como una profunda punzada, y mesclada ahora con una especie de dolor, me atravesó, haciendo que me llevara una mano al pecho y tuviera que sujetarme de la pared.
- ¿señorita? se encuentra usted bien?
La amable voz masculina y una mano tocando mi antebrazo me hicieron abrir los ojos un poco asustada al darme cuenta de que, en vez de un correcto y formal señor mayor, vestido de traje y con pinta de ejecutivo, podria haber sido un maleante el que me sorprendiera en esa estupida y vulnerable posicion.
Me reproche a mi misma por mi falta de cuidado.
- Si, si, solo fue un pequeño mareo pero estoy perfectamente, -Sonrei, tratando de sonar convincente.
La realidad era que no tenía idea de que e me habia sucddido. ¿impresion?
El profundo e intenso rasgueo, ahora acompañado de aquella voz melodiosa, volvio a inundarme por completo y respiré,
profundamente, tratando de desvanecer la sensacion.
No podia explicarme por qué me afectaba tanto aquella voz.
Tal vez era ese dejo de tristeza de fondo, que podia percibir claramente a pesar de la letra de aquella cancion: un relato de alquien que habia logrado salir de las sombras.
Sin embargo,yo sentia que el dueño de la voz en realidad se ahogaba en ellas, y que su dolor me dolia tambien a mi.
El eco de la voz se fue apagando lentamente, al mismo tiempo que un creciente sumbido en las vias anunciaba la llegada del tren. Sacudi mi cabeza como si de un sueño se tratase y obligue a mis pies a moverse hacia el anden.
El eco de aquella voz quedó grabadó en mi cabeza y la letra de aquella canción me dio vueltas en la memoria durante todo el trayecto a casa, intercalandose con mi melancolia y la cadencia monotona del sonido del tren.
Bueno. Aqui el primer capitulo, y un pantallazo del perfil de nuestra protagonista.
Espero sus opiniones.
Saluditos!
Lakentsb
