Bella.

Exito.

La presentacion del libro salio a pedir de boca.

"Por suerte" y a falta de Alice y su obsecion de jugar a Barbie Bella conmigo, Dios me habia regalado una secretaria. si, una secretaria que se encargó de poner en mis brazos una funda con un vestido y una bolsa con zapatos para que no me apareciera como una andrajosa en el dia mas importante de mi vida.

Ni siquiera pude replicarle. Pero, debo admitir que no pude evitar una gran sonrisa cuando entre al ascensor de mi edificio, ya lista para salir, y los espejos me devolvieron el reflejo de una radiante muchacha vestida de azul con los ojos brillantes y unos perfectos rizos castaños cayendo sobre los hombros.

Pase por el recibidor como una exhalacion, no estaba de humor ni tenia tiempo para soportar que el conjerje me cruzara y dejara caer su pesada chachara , con la habitual insistencia a prueba de rechazo de preguntar, otra vez, si esa noche o cuando iriamos a cenar.

Llegue a la editorial una hora antes de lo previsto y subi a mi oficina.

Hñabia un pequeño revuelo y bastantes cuchicheos en el piso, no todos los dias una editora nueva lanzaba su propio libro en ese lugar. Habia que ser realmente bueno para cualquiera de las dos cosas y yo tenia las dos y apenas estaba llegando.

Veinte minutos antes de la hora, mi exaltada secretaria revoloteaba a mi alrededor corrigiendo "detalles" en mi maquillaje y peinado.

- +ya estas perfecta! ahora vamos!

Subimos juntas en el ascensor hasta la sala habitual de presentaciones que tenia la editorial en uno de sus pisos.
Era la primera vez que entraba alli y me detuve un momento en el recibidor: frente a la puerta de acceso que estaba flanqueada por varios posters y gigantografias con mi foto y la tapa del libro.

Una larga mesa mesa elegantemente acomodada en el fondo del salon tenia cientos de ejemplares ordenados.

Camine por un largo pasillo que nos condujo hacia la tarima central, donde ya se encontraba sentado detras de la enorme y lustrosa mesa de madera oscura el Sr Denaly y dos de los mas prestigiosos editores de la firma.

Al observarlos me senti completamente inhibiida y ajena al lugar, pero Angela me dio un ligero apreton en el brazo y enderezo los hombros instandome a imitarla.

Tomando una profunda respiracion, enderece los hombros y me acerque al extremo de la mesa donde se veia el cartel con mi nombre.
-srta swan , bienvenida. -saludo mi jefe con una calida sonrisa, haciendo que los dos editores centraran su atencion en mi y el tipico rubor morado inundara mis mejillas.

El lugar estaba lleno de gente aun dispersa, que cuchicheaba y deambulaba sin terminar de acomodarse definitivamente en los modernos asientos de cuero color crema, que creaban un llamativo contraste con los colores oscuros de la alfombra, y los detalles de la decoracion que cubria el suntuoso salon.

Alguien carraspeo probando el sonido y algunos asistentes dejaron frente a cada uno de nosotros brillantes copas de cristal y una bandeja con una jarra de agua .

Luego de que el ambiente se silenciara, ya todos sentados, el sr Denaly tomo la palabra haciendo unos cuantos halagos sobre mi trabajo y las presentaciones correspondientes.

Luego de la lectura de algunos fragmentos selectos por artistas reconocidos de la ciudad, los participantes de la rueda de prensa hicieron su ronda habitual de preguntas y me explaye bastante, y mucho mas relajada, explicando detalles sobre las cosas que ellos habian leido.

Una salva de aplausos lleno el salon dando por terminada la presentacion, y uno de los asistentes me condujo a la mesa que estaba la fondo del salon donde tendria que firmar ejemplares para el publico presente.

Alli me encontre con que mis padres sí habian asistido al evento, a pesar de que Rene habia refunfuñado cuando la llame bastante tarde la noche anterior para avisarle que habian adelantado la fecha.

Ambos estaban muy emocionados y me lo dejaron saber. Sobre todo mi padre, que siempre era algo reservado en sus demostracioes, pero me estrecho en un gran abrazo diciendome lo orgulloso que estaba de mi.

Mis padres se quedaron acompañandome a la breve recepcion que hiciera la editorial luego las firmas, pero como tenian que regresar a sus labores se marcharon temprano a casa.

Apenas pude, luego de saludar al Sr Denali, me despedi de Angela y volvi a casa.

Era un poco mas temprano de lo habitual, y como iba cargada con una pila de ejemplares de regalo entre los brazos, pare un taxi en la vereda de la editorial y me acomode reclinandome en el asiento trasero todo el camino.

La ciudad se habia transformado con el otoño en apenas unos dias y yo estaba tratando de acaparar con mis ojos lo mas que pudiera de los innumerables colores con que el cielo se estaba tiñendo, bañando los edificios y preparandose para el atardecer.

La hora del crepusculo me sorprendio justo en la vereda de mi edificio y me quede alli, silenciosa, observando como la oscuridad se tragaba las ultimas luces para suspirar profundamente una vez mas y enfilar luego hacia la pesada puerta de cristal que separaba la bulliciosa ciudad de la calma de mi departamento.

Note que habia alguien más parado detras de mi cuando me di la vuelta. Un hombre estaba unos metros mas alla y tan quieto como yo pero con los ojos cerrados. Sin querer llamar su atencion ni interrumpir su momento, apresure mis pasos casi de puntillas y desapareci en la seguridad del edificio.

Me parecio ver que era un muchacho, las luces del recibidor solo emarcaban perfectamente una alta silueta masculina vestida de negro y con los ojos cerrados. no permitieron distinguir ningun detalle de su rostro.

Ya de nuevo en la paz de mi morada, y luego de haberme deshecho de los molestos tacones y del vestido, me puse a hojear uno de mis libros.

Recorri algunas lineas con mucha nostalgia y sin poder evitar que a mi mente vinieran los recuerdos de los sucesos que me inspiraron a escribirlas.

Me resultaba casi imposible entender como una persona que despertaba tantas cosas hermosas en mi, tambien fuera capas de hacer tanto daño.

Luego de una larga ducha, decidi que me prepararia un sabroso emparedado como cena y me sentaria en el sillon a oir un poco de musica para relajarme un poco.

Me estaba secando el cabello cuando escuche el timbre de mi celular.

- ¿Ang?
- ¿que hace mi autora favorita?¡no me digas que estas preparandote para ir a dormir!
- pues...
-no, no, y no,

No pude evitar reirme de su fingido berrinche...
-¿que sucede Ang?

-estamos con Ben aqui abajo de tu departamento. ¡Vinimos por ti para llevarte a cenar y festejar tu logro!
- pero Ang, acabamos de festejar en la recepcion...-proteste.

- ya estamos aqui Bella, y solo iremos a cenar. vamos, ni siquiera tienes que ponerte ese vestido otra vez. solo algo decente!
- esta bien, -bufe, resignada. -en 10 minutos estoy abajo.

Maldita la hora en que le di alas a mi secretaria, recuerdalo para la proxma vez! -Me dije, mientras buscaba apresuradamente entre mis cosas un jeans, una blusa y una chaqueta.

Puse un poco de brillo a mis labios y luego de calzarme un par de botas de media caña de taco bajo, tome mi bolso haciendo juego y sali.

En el ascensor me di cuenta de que mis cabellos estaban bastante desordenados, mis rizos un poco salvajes para mi gusto, pero ya era tarde y tenia suerte de no ser una celebridad todavia asi que podia darme esos lujos.

Sacudi mi cabeza, riendo de mis ridiculos pensamientos y divise a angela y Ben, su novio, que aun no conocia en persona pero del que ya sabia mas cosas de las quisiera en los escasos 5 dias que ella llevaba siendo mi secretaria.

Me esperaban recostados en un wolswagen plateado aparcado frente al edificio.

Subimos rapidamente luego de saludarnos y partimos por nuestra cena.

-¿y bien? a donde iremos? -pregunte, luego de que Ben recorriera lentamente una de las calles de conocidos restaurantes solo para comprobar desde afuera lo llenos que estaban.

- No desesperes bElla, tendras tu noche, -bromeo Angela, notando mi impaciencia.
-No es desespreacion, es hambre! -admiti, haciendo que estallaran en risas.

-bueno, si no hbiera sido todo tan apresurado podriamos haber hecho una buena reservacion -se diculpo Ben.

- no tenias por que hacerlo - replique, no me gustaba ser el centro de atencion.
-en este de aqui no veo tanta gente y parece un buen lugar ¿que les parece? -pregunto Ben, señalando un pequeño restaruante italiano, con puertas de madera y manteles a cuadros que estaba casi al final de la cuadra.

Se veia confortable y familiar.

- a mi me parece bien, si a ti te gusta. -contesto Angela melosamente y no pude evitar exclamar un ¡puaj!

Ellos rieron y se volvieron para saber mi respuesta.

- por mi esta bien, tengo hambre y me gusta la comida italiana.

Dejamos el auto aparcado y enfilamos los tres hacia la puerta del pequeño restaurente cuyo rustico cartel anunciaba:

La bella italia.