¡Hola!, vengo a desearles una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo, y con ellos vengo a darles mi regalo que es este fic, a base de una historia de navidad muy popular "El Cascanueces"
Cuyo autor fue E. T. A. Hoffmann. Y a la vez se toman varias cosas de la película infantil que realizó GOODTIMES.
Disfruten del fic, y espero sus reviews.
Capitulo 2: La Batalla
Como se dijo anteriormente, un gran ejército de ratones fue lo que poco a poco fue invadiendo la casa de la familia Stahlbaum, la pobre de Meg estaba asustada, pero, no tanto como cuando empezaron a salir ruidos de la pared, y al voltear su sorpresa fuera el ver como algo trataba de salir del muro y eso era… otro ratón, solo que DE SIETE CABEZAS, cada cabeza con una corona, con los catorce ojos color rojo sangre, que de verdad daba mucha repulsión, ya que era tan grande que más bien parecía una rata.
- Bien, bien, bien ya estamos listos para la acción, ¿qué me dice mi orgulloso ejercito? – dijo el rey Ratón de nombre Javet
- ¡SI, ESTAMOS LISTOS! – respondieron los ratones
- ¿Pues qué estamos esperando? – decía Javert - ¡AL ATAQUE!
Y todos los ratones se empezaron a mover para poder dirigirse hacía donde estaban los soldados de Raoul, y en ese instante mientras Meg miraba todo aquello, sintió como en el gabinete de cristales, todo empezaba a moverse y se oían pequeñas voces, el ejercito de Raoul, cobraba vida, así como todas las muñecas de Meg y demás muñecos.
- ¡Mi juego de campanillas! – decía Meg escuchando una suave musiquita.
Y no solo eso, también Erik empezaba a cobrar vida.
- No se queden ahí amigos, hay que luchar – decía Erik - ¡AMIGOS, HERMANOS, COMPAÑEROS! ¿ESTAN TODOS CONMIGO?
- ¡SI, ESTAREMOS CON USTED HASTA LA MUERTE! – respondió el ejército de soldados
- Pues entonces enfrentemos al enemigo – decía Erik mientras se dejaba caer desde el estante donde se encontraba y sin tomar en cuenta que esa caída lo podría matar.
Si no fuera, porque una de las muñecas de Meg lo tomo en brazos antes de impactarse contra el suelo.
- OH señor, por favor ¿cómo se le ocurre arriesgarse de esa forma?, esta usted enfermo y herido y ¿piensa ir así a la batalla? Sería mejor mirar como se reúnen sus valientes soldados, capitanes y generales que ya se están moviendo, quédese mejor descansando en mis brazos o si quiere en mi sombrero de pluma desde lo alto del gabinete de cristales – decía la muñeca de nombre Clara, pero, Erik empezó a patalear como un maleducado para que lo dejara en el piso y una vez ahí, puso su rodilla en el piso.
- Señora, en la batalla y fuera de ella estaré agradecido con usted hasta la muerte – ante esto, Clara se quito su cinturón de lentejuelas e intento ponérselo a Erik, pero, este retrocedió – señora, no gaste su cinturón en mi pues… - y sin decir más, se quito el pañuelo de Meg que le servio como venda y se lo puso como banda de campaña dando a entender que se sentía inclinado a Meg y que prefería su pañuelo al vistoso cinturón de Clara.
Regimiento tras regimiento desfilaron con banderas y música detrás de Erik y se fueron alineando, delante de ellos aparecieron los cañones de Raoul con sus artilleros y de pronto, se empezaron a escuchar las detonaciones de los cañones
Y entonces comenzó la batalla, tanto los soldados de Raoul, como muñecos en forma de tigres, dragones, leones, tiroleses, arlequines, cupidos, macacos y monos, atacaron a los ratones, que eran miles y se volvía la situación muy pareja entre los dos bandos.
Lo único que se podía escuchar eran, las detonaciones, los chillidos y gritos de los ratones y su rey, y los gritos de Erik dando órdenes:
- ¡AVANCEN AMIGOS, AVENCEN! – gritaba Erik
Pero un ratón enemigo temerario y ansioso por sangre penetro con audacia en la filas cortando las cabezas de los muñecos, y estos al caer, se abrió una brecha por la que el ejército enemigo avanzó matando a todo muñeco y soldado que encontraban. Y de un momento a otro, los ratones fueron ganando terreno.
- Son demasiados – decía Erik - ¡RETROCEDAN!
Pero los ratones siguieron avanzando hasta lograr rodear a Erik, (quien fue abandonado por sus hombres) para poder roerlo y dañarle las piernas, y el rey Javert se adelantó hasta estar cerca de él y dijo:
- Ha llegado tu fin Cascanueces, he esperado mucho este momento – dijo Javert antes de romper la espada de Erik, para darle muerte a nuestro héroe.
Pero Meg, quien presenció todo empezó a tener temor por su Cascanueces y dijo:
- ¡Pobre Cascanueces, NOOOOOO! – y sin saber bien hacía donde apuntó, cogió su zapatilla izquierda y la lanzó, afortunadamente logro dar al grupo de ratones del centro, donde se encontraba Javert, y de pronto todo desapareció, pero, esto provoco que ella cayera - Cascanueces, mi precioso Cascanueces – y se desmayó.
A la mañana siguiente:
La pobre de Meg estaba en su cama, después de desmayarse fue en el momento en que Antoniette, su madre, se preguntó si todavía su hija estaría en el salón y fue a ver, y se encontró con porción de los soldados de su otro hijo y otros muñecos rotos, banderas hechas pedazos y al pobre del Cascanueces Erik, roto, y sobre el brazo de Meg, a quien vio en el suelo sin sentido, rápidamente llamó a su marido y entre los dos la llevaron a su habitación, después de revisarla, vieron que no tenía ningún daño, que solo estaba inconsciente y desde el alba, Antoniette ha estado junto a la cama de su hija velando por ella y enfrente de ella Raoul estaba jugando.
- Raoul silencio, vas a despertar a Meg
- Cielos, ahora ya no puedo jugar a gusto
En los sueños de Meg, se podía escuchar levemente la voz de Erik triste que decía: "Meg, haz hecho mucho por mí, pero, aún puedes hacer más". Y en ese momento, Meg empezó a despertar y lo primero que dijo fue:
- ¿Dónde esta el Cascanueces?
- Será mejor que te preocupes más por ti que por el Cascanueces – dijo su madre - ¿cómo pudiste quedarte despierta hasta tan tarde?
- Tuve que hacerlo mamá, el Cascanueces estuvo en peligro
- La única que estuvo en peligro fuiste tú, ¿cómo pudiste ser tan descuidada como para golpearte la cabeza? Hemos estado muy preocupados por ti
- Yo no – dijo Raoul – la cabeza de Meg es tan dura que primero se rompería el piso
- ¡Ya es suficiente Raoul!- le regaño su mamá
- Pero mamá – decía Meg – no fui descuidada, tuve que ayudar al Cascanueces
- Si, si, estoy segura de que lo hiciste, y ahora descansa y no te preocupes por el Cascanueces, él esta seguro y a salvo en el salón
- En el salón no – decía alguien al entrar, que se trataba del padrino Nadir – esta seguro y a salvo en mi bolsillo – dijo sacando a Erik ya arreglado, que hasta parecía nuevo
- Padrino Nadir, tú vives en tu propio mundo
- Vamos Raoul, dejemos solos al Padrino Nadir y a Meg
- Si, mamá
Y una vez que ambos salieron de la habitación, Meg miró enojada a su padrino y le empezó a reclamar:
- Padrino Nadir, que malo fuiste, se perfectamente que estabas encima del reloj, y luego tu viste llegar a los ratones y no pudiste ni sacar al rey de los ratones, ¿por qué no ayudaste al Cascanueces?
- No te enfades conmigo por no sacar al rey de los ratones; eso no podía ser, pero, además ¿a quien le importa que lo que pase a este viejo y feo Cascanueces?
- A mi me importa, y él no es feo
- Si lo es, él ha sido el primero en admitirlo, y si eres honesta lo admitirás tú también
- Bueno y ¿qué si es feo?, para mi es igual de importante
- Es maravilloso lo que acabas de decir, ¿te gustaría saber la historia de cómo el Cascanueces, llegó a ser el Cascanueces?
- Si, si padrino, cuéntamela
- Empezaremos como empiezan todos los cuentos, había una vez…
CONTINUARA…
Notas de la Autora: Gracias por leer, espero sus reviews "Faltan tres días para Navidad" Adiós.
