¡Hola!, vengo a desearles una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo, y con ellos vengo a darles mi regalo que es este fic, a base de una historia de navidad muy popular "El Cascanueces"
Cuyo autor fue E. T. A. Hoffmann. Y a la vez se toman varias cosas de la película infantil que realizó GOODTIMES.
Disfruten del fic, y espero sus reviews.
Capitulo 3: La Nuez Krakatuc
Había una vez… en un hermoso reino, la princesita del Castillo, la princesa Christine había nacido, era una preciosa niña de piel blanca, ojos cafés, cabello castaño, y un lindo y bien formado cuerpecito. Sus padres; el rey Piangi y la reina Carlotta estaban muy felices.
- No hay reino en el cual haya niña más preciosa que mi linda Christine – decía el rey
Mientras que la reina se la pasaba arrullando a su hijita.
- Tienes razón esposo mío – le contestaba
Con motivo a tan maravilloso acontecimiento, toda la Corte del rey re reunió para poder celebrar, torneos, comedia, y bailes de gala, pero mejor aún, se celebró un gran banquete a honor de la llegada de la época de matanza.
- Ya sabes como me encanta la matanza – dijo el rey a su mujer, y como ella bien sabía que eso significaba solo una cosa, que el rey quería que ella se dedicara al arte de la salchichera para el banquete
La reina se puso su delantal y empezó a preparar una gran caldera llena de sopa de morcilla, y cuando el tocino ya cortado en cuadritos, para tostarse, la reina oyó una vocecilla suave que decía:
- Reina, dame un poco de tocino yo también soy reina y soy tu hermana – esa voz, era de Doña Madeleine, reina de los ratones
La verdad es que Carlotta jamás la considero hermana suya, pero, por no parecer grosera le dijo que podía coger un pedazo de salchicha. Y Doña Madeleine se acercó y tomo la salchicha, pero, de pronto más y más ratones empezaron a salir y también empezaron a tomar pedazos de salchichas, hasta casi dejar con nada a la reina.
Para cuando el rey ya había mandado a que le trajeran ya su banquete, con poca gracia y mucho enojo pudo ver que todo su tocino no era más que simples pedazos todos roídos, y casi ya no había sopa de morcilla.
- ¿QUIÉN ES EL CULPABLE? – gritó el rey
- ¡OH!, querido Piangi, fue Doña Madeleine, quien junto a sus parientes los ratones, vinieron a la cocina y se comieron todo lo que había – dijo la reina llorando
- ¡Esto es imperdonable!, hay que vengarse – decía el rey, pero, de un momento a otro el castillo se vio invadido de ratones, por donde fuera había ratones.
Entonces mandaron a traer al relojero real, de nombre Nadir.
- Nadir, esta plaga de ratones es intolerable y tienes que hacer algo al respecto
- Si, su majestad
El caso es que el relojero inventó una ingeniosa ratonera que puso por todas partes, una trampa cuyo cebo era un pedazo de tocino, fue lo que poco a poco fue salvando al castillo de sus insoportables huéspedes no invitados. Y pues, como podrán adivinar, el rey y la reina estaban complacidos, pero, una noche en la que ambos estaban en la habitación de Christine…
- Vaya, vaya que bonita vista, la familia real compartiendo un momento, juntos, que ternura – era Doña Madeleine que salió de un hueco en el muro
- Al parecer ella logro escapar de las trampas, que Nadir puso – dijo el rey Piangi
- No te quites el sueño pensando en mí, no soy Doña Madeleine reina de los ratones por nada
- Entonces considera que tuviste suerte y sigue tu camino – dijo el rey
- ¿Suerte? Acaso dijo usted surte… déjeme decirle algo a su real majestad, yo tenía una familia como ustedes dos la tienes, eso fue hasta que las trampas me quitaron todo
- ¡OH Cielos! – dijo la reina Carlotta
- ¿Oh Cielos? – decía Doña Madeleine – te daré algo más que ¡OH Cielos!, chulita, por todas las colas de todos los ratones del mundo, juro que me vengare, pondré un hechizo en la princesa Christine, eso haré – dijo Doña Madeleine antes de irse nuevamente
Por miedo a lo que la reina de los ratones pudiera hacer, el rey mando a llamar a Nadir y al astrólogo de la Corte de nombre Andre.
- Ustedes son los más sabios de todo el reino – decía el rey - ¿qué debemos hacer para impedir que se cumplan las amenazas de Doña Madeleine?
- Solo hay una solución majestad, debe haber seis niñeras con la niña todo el tiempo, cada una deberá tener un gato para defenderse de Doña Madeleine – dijo Andre
La verdad la idea de Andre fue ingeniosa, y funciono, pero, por un tiempo, porque conforme pasaban las noches las seis niñeras junto con los gatos, se quedaban dormidos, y la niña quedaba sin protección, y fue exactamente esa noche, en que Doña Madeleine hizo su aparición riendo de manera maliciosa, saltó a la cuna de la princesita y recitó.
- Por todas las colas de todos los ratones del mundo, lanzó este hechizo sin gentileza, que esta princesa de la realeza grotesca sea sin asomo de vergüenza – y después de decir estas palabras, rió y se fue
Y de pronto se escucho un llanto espantoso, chillante y muy molesto provocando que las niñeras se despertaran y al ver en la cuna, sus caras reflejaron asombro y horror, el bien formado cuerpecito de la princesita con su cabeza de hermosa piel blanca, con unos lindos ojos cafés y perfecto cabello castaño, se convirtió en una cabezota deforme, con un cuerpo pequeño y encogido, con un par de ojos saltones y la perfecta boquita se volvió en una boca que llegaba de oreja en oreja, la reina casi se desmaya cuando le avisaron y casi se infarta cuando la vio, el rey estaba hundido en la depresión y mandó a llamar nuevamente a Nadir y a Andre.
- Te diré algo Pangi, no soportare esto mucho tiempo – dijo la reina escuchando el horrible llanto de su hija
- Tienes razón Carlotta, la culpa es de ustedes – dijo el rey a Nadir y a Andre – más vale que tengan alguna idea de cómo resolver esto sino quieren que su vida termine a manos del verdugo.
Durante cuatro semanas, ambos hombres se dedicaron a buscar una solución y al revisar libros, ver las estrellas, y contemplar las líneas del horóscopo de la princesita, pudieron ver la respuesta a sus plegarias, la palabra era: Krakatuc
- Ya esta la respuesta su alteza, hay dos noticias, una buena y una mala, la buena es que en presencia de la princesita un hombre que nunca se hubiese afeitado y sin usar botas deberá romper una nuez krakatuc y con los ojos cerrados darle a comer la pula, para que al dar siete paso atrás sin tropezar ya pueda abrir los ojos y así volver a la normalidad a la princesa Christine
- Maravilloso – decía la reina - ¿y cuál es la mala noticia?
- La mala es que solo hay dos o tal vez tres nueces krakatuc en todo el mundo – dijo Nadir temeroso
- Entonces ambos deberán buscarla, y no vuelvan hasta que encuentren la nuez y al partidor – dijo el rey.
Durante quince años, ambos hombres emprendieron un viaje por el mundo buscando a la nuez y al partidor, pero, si éxito alguno, viajaron por mar, por tierra, por aire, pero, nada hasta que volvieron a su hogar sin nuez, sin partidor y con la seguridad de que sus vidas terminarían con el movimiento del hacha del verdugo, al regresar después de tantos años, a la ciudad de Nuremberg Nadir vio a uno de sus familiares.
- Primo Nadir, que gusto verte ¿donde te metiste por tantos años? – ese era el primo de Nadir, de nombre Charles Destler quien trabajaba como arquitecto con ayuda de su hijo
- En un cansado viaje alrededor del mundo buscando una sola nuez krakatuc por quince miserables años – dijo Nadir lamentándose
- ¿Por qué no entras y me platicas? – dijo Charles y una vez adentró de su casa, Nadir contó toda la historia de la princesa Christine, de Doña Madeleine y de la nuez Krakatuc
- ¡Esto es cosa del diablo! – dijo Charles una vez terminado el relato – no te preocupe primo, estas salvado, si la necesitas tanto, pues te la doy – entonces Charles les enseño una nuez que estaba dentro de una cajita de color verde, la autenticidad de la nuez fue confirmada, ya que en la nuez se veían claramente grabas las palabras: Krakatuc
Tanto Nadir como Andre se pusieron a bailar de la emoción, de saber que sus pescuezos no serían degollados, pero, entonces Nadir dijo:
- ¿Una nuez Krakatuc?, ¿haz tenido una nuez krakatuc en tu poder?, dime primito ¿desde cuando tienes esta nuez?
- Jajajajajaja, pues no vas a creerlo, en serio que es algo tan gracioso
- ¿Desde cuando? – dijo Nadir ya desesperado
- Desde hace quince años, jajaja los mismo años que tú la has estado buscando – rió Chales, pero, casi se vio ahorcado por Nadir, quien fue detenido por Andre
- Nadir, cálmate por favor
- Es que, no es justo
- Ya tenemos la nuez ¿no lo entiendes? – dijo Andre
- Es cierto, ya tenemos la nuez – dijo Nadir ya calmado
- Ahora solo hay que buscar a un joven sin rasurar y que no use botas que rompa la nuez con los dientes – dijo nuevamente Andre
- Este ha de ser su día de suerte – dijo Charles – mi hijo jamás se ha puesto botas y aún conserva la barba, sus dientes son tan fuertes que podría ser un castor
El hijo de Charles, de nombre Erik, era un joven tranquilo, simpático, y bastante guapo, piel blanca, cabello negro, con un par de hermosos ojos color verde que brillaban, alto y algo fornido, no estaba afeitado y jamás había usado botas, por lo cual, era perfecto para la misión de Nadir, él trabajaba con su padre, ya que era un joven muy inteligente que era muy bueno en su trabajo de arquitecto, pero, también era un amante de la música, a sus cortos cuatro años de edad ya aprendía a tocar el piano, fue ese el mismo año en que su madre lo abandono al igual que a su padre, pero, eso no le afecto demasiado y siguió con su vida, ahora era un joven que tocaba a la perfección el piano, el órgano y el violín, cada año, cuando era nochebuena, tocaba en la oficina de su padre, por lo que sus vecinos, en especial las jóvenes lo denominaban como "Ángel de la Música" y así era como también llegaba varios clientes, pero, también poseía dientes muy fuertes y con ellos partía nueces, y por ello también se gano el apodo de Lindo Cascanueces".
Para cuando Nadir, junto con Andre y Erik, llegaron nuevamente al castillo, pudieron ver que había un gran grupo de jóvenes apuestos, que presumían de sus dientes antes de la princesita, ciertamente tanto Andre como Nadir se asustaron al volver a ver a la princesa Christine después de quince años, su cuerpecito encogido con sus manos y pies casi invisibles, apenas si podía sostener la enorme cabeza, la fealdad de la princesa aumentaba al fijarse que en su barbilla se veían rastros de una barba y arriba de su labio, había un claro bigote, joven tras joven iban pasando tratando de romper la nuez, pero, todos siempre salían con fracaso y con un tremendo dolor en la mandíbula, el rey Piangi, ya desesperado, prometió la mano de la princesa y el reino entero al joven que rompiera la nuez.
En ese momento, fue cuando Erik hizo su acto de presencia y pidió permiso para intentar, ninguno de los jóvenes fue de gran agrado para la princesa Christine como lo era Erik y pensaba: "Ah, si fuese este joven el que rompiera la nuez, y se convirtiera en mi marido…". Después de que Erik tomara la nuez Krakatuc se la metió entre los dientes, apretó y… ¡crac!... la nuez se rompió en cuatro, rápidamente limpio la pula y se lo entregó a Christine cerrando inmediatamente los ojos y comenzó a andar hacía atrás. Sin nada más que esperar, Christine se comió la pula de la nuez, y en un gran destello de luz azulada, recobró su belleza perdida desde hace quince años, convirtiéndola en una joven angelical, con una suave piel blanca, los ojos saltones desaparecieron dejando a un par de bonitos ojos color cafés y su cabello recobró su hermosa contextura rizada.
Todo se volvió en barullo, pues los gritos de júbilo del rey y la reina se hicieron presentes, junto con el sonido de las trompetas y tambores, lo cual desconcertó un poco a Erik, pero, logro dominarse y ya estaba a punto de dar el séptimo y último paso, pero, antes de que su pie tocara el piso, apareció Doña Madeleine reina de los ratones que dijo:
- Veo que has roto mi hechizo, bien hay un precio que debes pagar – todos pegaron un pequeño grito al ver a la ratona – por el poder que enmadera de ti pequeña Christine, Doña Madeleine lo hace de esta manera ¡para que puedas convertir a este joven en un Cascanueces de madera! – y de la mano de la reina ratón salió una gran rayo azul que cayó en Christine para luego pasarse hacía Erik, quien al terminar de verse envuelto en esa luz azulada, noto que de pronto la mitad de su cara se deformó siendo cubierta por una máscara y se vio convertido en un Cascanueces – Muajajajajajajajajaja – reía Doña Madeleine, pero, su risa se apagaba al ver como el Cascanueces se iba tambaleando y veía como Erik iba cayendo y esta trató de escapar, pero, se vio aplastada por el muñeco de madera – muy bien, haz ganado por hoy, pero me vengare, algún día el Cascanueces será destruido por mi hijo de siete cabezas – y Doña Madeleine, murió
Después de cinco segundos…
- ¿Oyeron lo que Doña Madeleine dijo? – preguntó Nadir
- Por supuesto, algún día su hijo acabara con el Cascanueces ¿y a quién le interesa? – dijo el rey – todo lo que importa es que ya pude recuperar a mi preciosa hija – y Christine fue junto a sus padres
- Tiene razón – dijo Nadir sonriendo – no hay nada de que preocuparse, una vez que mi sobrino se case con tu hija, él estará bajo tu protección
- ¿Yo? ¿Casarme con un feo Cascanueces?, debes estar bromeando jajajajajajajaja – dijo Christine riéndose de Nadir y de Erik, al igual que sus padres
- Vete de aquí Nadir, y llévate a esa cosa contigo – dijo el rey Piangi refiriéndose a Erik
Y una vez que Nadir se fue con el Cascanueces en sus manos avergonzado y humillado, fue alcanzado por Andre.
- Nadir, espera por favor, escúchame hay una manera para que tu sobrino no solo vuelva a la normalidad, sino que se convierta en un príncipe también
- Estoy escuchando – dijo Nadir interesado
- Él debe derrotar al hijo de Doña Madeleine y ganar el amor de una joven a la que no le importe su fealdad
- Ahhhh ¿y eso es todo? – dijo Nadir con sarcasmo antes de irse
Aunque esto no quedo así, pues llegaron a oídos de Nadir que el reino de la princesa y ahora reina Christine con su marido que era príncipe del reino vecino llevaron al país a la miseria, pues pensaron en ellos primero que en su pueblo y ahora su reino es un completo desastre, sin ley ni orden.
- Se lo merece – dijo Nadir
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- Y esa Meg, es la historia del Cascanueces – dijo Nadir
- Es una historia muy triste padrino Nadir, la princesa Christine no debió comportarse así, yo lo hubiera amado aún si fuera feo, pero, ahora ella recibió su castigo –dijo Meg bostezando – puedes contar conmigo siempre Erik – dijo Meg al Cascanueces antes de recibir un beso en la frente de Nadir para luego dormir
A la mañana siguiente:
- Buenos días, hoy te ves mucho mejor Meg
- Gracias mamá, el Cascanueces también se ve bien ¿verdad?
- Mucho mejor, es cierto – dijo Antoniette viendo al muñeco – ahora mejor toma tu sopa cariño – y se fue
- Ahora lo entiendo todo Erik, ahora se que tú eres el sobrino del padrino Nadir, puedes contar conmigo siempre Erik, siempre contaras con mi ayuda – dijo Meg antes de desayunar
CONTINUARA…
Notas de la Autora: Como siempre, espero ansiosamente sus reviews, ¡Faltan dos días para Navidad! Adiós.
