¡Hola!, vengo a desearles una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo, y con ellos vengo a darles mi regalo que es este fic, a base de una historia de navidad muy popular "El Cascanueces"

Cuyo autor fue E. T. A. Hoffmann. Y a la vez se toman varias cosas de la película infantil que realizó GOODTIMES.

Disfruten del fic, y espero sus reviews.

Capitulo 5: Final Feliz.

Y entonces una luz cegadora hizo que Meg se cubriera los ojos, pero, al abrirlos se encontró de repente en una pradera perfumada, de la que brotaban millones de chispas como piedras preciosas.

- Estamos en la pradera de Cande – anunció Erik

A poco se oyeron unos acordes procedentes de un bosquecillo que estaba al lado derecho de donde ellos estaban parados, entre el follaje, era muy fácil ver los frutos dorados y plateados que se extendían en las ramas de los árboles y de algunos arbustos, y entre ellos se empezó a escuchar la más melodiosa música.

- Este es el Bosque de Navidad – dijo Erik

- Ahhh es tan bonito – decía Meg maravillada.

Entre una cosa y otra, por ver diferentes bailes que se practicaban en el bosque, tanto Erik como Meg llegaron al Arroyo de Naranjas, luego a la Patria del Alajú, que esta a orillas del arroyo de la Miel, para luego pasar al País de los Bombones, para llegar a la Capital, así que se dirigieron a un lago que desprendía un olor a rosas, en el que nadaban unos cuantos hermosos cisnes plateados y que cantaban las canciones más lindas mientras se movían por las olas del lago, los pececillos diamantinos iban de un lado para el otro, como danzando al compás, entre las aguas rosadas de ese lago.

- Hemos llegado al Lago Rosa, una vez que lo crucemos llegaremos a la capital, y de ahí al Castillo Mazapán – decía Erik mientras ayudaba a Meg a subir a una góndola en forma de cisne.

Erik empezó a remar mientras Meg aspiraba el dulce olor que despendía ese lago, y también mientras recordaba todas las maravillas que acababa de ver.

- Este es el lugar más maravilloso del mundo – dijo Meg mientras veía a Erik

- Y tú eres la chica más maravillosa que existe – contestó Erik sonriendo.

- Gracias – dijo Meg mientras metía su mano al agua y cerraba los ojos.

Y Erik se fijo en el agua, y vio algo que lo hizo feliz.

- Mira la solas Meg

Y Meg al obedecerle, vio el rostro de una muchacha encantadora que sonreía.

- Es hermosa, debe ser una princesa, ¡Es la Princesa Christine!

- No, fíjate bien, es tu propio rostro el que sonríe entre las olas rosadas.

Entonces Meg volvió a ver el agua y ahora se veía a si misma vestida con elegancia y con una tiara en la cabeza.

- Pero me veo como una princesa

- Eres una princesa, y nunca ha habido una princesa tan bella como tú

De ahí ya no volvieron a decir nada más, hasta que al llegar a la orilla y bajar de la góndola, Erik dijo:

- Este es el Pueblo de Mermelada

Y al seguir caminando y ver como varias personas hacían reverencias al ver a Erik, llegaron a un gran Castillo que en sus muros tenían sombrados ramilletes de violetas, narcisos, tulipanes, alhelíes. La gran cúpula que estaba en el centro del edificio, lo mismo que los tejados piramidales de las torrecillas estaban sembrados de miles de estrellas doradas y plateadas.

- Este es el Castillo Mazapán – dijo Erik, antes de ver como cuatro muchachas se dirigía rápidamente hacía donde estaban ellos y lloraba mientras corrían.

- ¿Por qué están llorando? – preguntó Meg

- Son mis hermanas, lloran de alegría al verme a salvo – dijo Erik

Y al llegar las cuatro muchachas, todas abrazaron a la vez a Erik mientras decía:

- ¡Oh príncipe! ¡Oh hermano mío!

- Si, si, estoy bien – decía Erik mientras se separaba de sus hermanas y se dirigía a Meg – Esta es la señorita Meg Stahlbaum, hija de un respetable consejero de Sanidad y la que me ha salvado la vida. Si ella no tira a tiempo su zapatilla, si no me proporciona la espada del coronel retirado, estaría en la sepultura, mordido por el maldito Javert, Rey de los Ratones. ¿Puede compararse con esta señorita la princesa Christine, a pesar de su nacimiento, en belleza, bondad y virtud? No; pues yo digo que no

Las cuatro muchachas también dijeron "No" y abrazaron a Meg en agradecimiento por salvar a su hermano. Ya una vez adentro del palacio, Meg pudo contemplar un hermoso salón de baile donde estaba reunida mucha gente y la banda comenzó a tocar una vez que ella y Erik hicieron acto de presencia. Y en poco tiempo, sin darse cuenta, Meg estaba bailando con Erik.

Miraba en el agua y me sorprendí

Que bella princesa estaba ahí

Trate con cuidado de hacerla salir

Era mi propia cara, al fin descubrí.

La fiesta empezó, la música suena

Me debo apurar, ahí me esperan

Será esto un sueño, ¡que bello que es!

Bailando así hasta el amanecer.

Bailando así hasta que salga el sol

Y entre mis brazos te de mi amor

Por las montañas y aún en el mar

Te buscaría sin descansar.

Quería esperarte, estar junto a ti

Bailar sin descanso

Mirándote a ti

Despierto y me encuentro la realidad

Ya no soy la princesa del sueño feliz.

Y al terminar aquella canción, Meg abrió los ojos y vio que estaba de vuelta en su habitación, en su cama y con sus padres enfrente de ella con caras de preocupación.

- Pareces la Bella Durmiente Meg – dijo Antoniette

- Mamá pase una noche maravillosa, Erik me mostró su reino y comí estrellas fugaces que eran ciruelas de azúcar y navegamos por el lago rosa en góndola para ir al Castillo Mazapán y presentarme a sus hermanas

A pesar de la enorme sonrisa que la cara de Meg mostraba, era claro que para sus padres ese cuento era demasiado imaginativo.

- Que sueño tan maravilloso – dijo Antoniette

- No me creen ¿verdad? – dijo Meg antes de sacar de un cajo las siete coronas que pertenecieron a Javert rey de los ratone, dejando asombrados a sus padres por el metal tan extraño del que estaban hechas.

- Meg ¿de donde las sacaste? – preguntó su padre

- Me las dio Erik papá

- No seas mentirosa y dime la verdad

- Pero si esa es la verdad

- Meg, sino me dices inmediatamente de donde las sacaste tiro al Cascanueces a la basura – dijo su padre impaciente

- Snif, snif pobre de mi, pobre de mi – decía Meh llorando mientras estrechaba a Erik contra su pecho, en eso el Padrino Nadir entró diciendo

- ¿Qué es esto? ¿Por qué mi ahijada esta llorando?

En eso, los padres de Meg le enseñaron al Padrino Nadir las siete coronitas y le contaron lo que paso, y en vez de ponerse serio como era la suposición de sus compadres, se pudo a reír.

- ¡Por Dios! ¿No se acuerdan que esas coronitas yo se las di a Meg cuando cumplió tres años?

Obviamente eso era mentira, pero los padres de Meg, por no parecer ignorantes ante el asunto dijeron que se acordaban de ello a la perfección, mientras Meg abrazaba a su padrino dándole las gracias. Ya poco después del desayuno, Meg se paro sobre una silla enfrente del gabinete de cristales para ver a Erik de frente y decirle:

- Querido Erik, si tú vivieras de verdad yo no sería como la princesa Christine, yo no te rechazaría solo por ser feo, yo amo todo lo demás en ti… - en cuanto terminó de decir aquellas palabras, para Meg el suelo comenzó a temblar mientras que se empezaba a producir una luz cegadora provocando que se cayera de la silla y golpeándose contra el piso para luego desmayarse.

En cuanto Meg despertó, se dio cuenta de que estaba en su recamara mientras que sus padres la veían con preocupación.

- ¿Qué pasó? – preguntó Meg

- Gracias a Dios que despiertas – decía Antoniette - ¿te gusta preocuparnos verdad?, ¿cómo pudo ser que se te ocurrió pararte sobre la silla y luego caer?

- Lo siento mamá

- (suspiro), Ya no importa, será mejor que te arregles, el Padrino Nadir ha traído a un invitado a comer

Al ir hacía el comedor Meg pudo contemplar que el invitado, era el sobrino del Padrino Nadir, un muchacho de piel blanca, con unos brillantes ojos verdes, que llevaba puesto un hermoso traje color rojo adornado de oro, con botas negras y era muy educado, aunque llevaba una mascara blanca que le cubría la mitad de la cara del lado derecho. Cosa que no le molesto en lo absoluto a Meg, lo que si hizo que se asombrara fue que el joven trajera para ella una infinidad de muñecos de mazapán y todos los dulces que el Rey Javert se había comido. A Raoul le trajo un sable que desenvainaba con orgullo.

Desde el primer momento en que vio al joven, Meg se puso colorada, pero, se puso más colorada cuando el joven le pidió hablar a solas después de comer, y una vez estando solos y en el salón, el joven se arrodillo frente a Meg y dijo:

- Distinguida Srta. Meg: aquí tienes a tus pies al feliz Erik, cuya vida salvaste en este mismo lugar. Tú con tu bondad característica, dijiste que no serías como la abominable princesa Christine, ni me despreciarías si por tu causa hubiera perdido mi apostura, y por ello deje de ser un patético cascanueces, pero, me quede con esta horrible deformidad, pero, si tú pudieras ignorar esta deformidad, si pudieras ver más en mi, hazme feliz Meg concediéndome tu valiosa mano, lleva mi corona y reina conmigo en el Castillo Mazapán, ahí soy el rey, y tú serás mi reina

Meg ayudo a Erik a levantarse y dijo:

- Querido Erik, eres un joven gentil y maravilloso, y estaré muy honrada de ser tu reina, sin importarme tu deformidad pues, lo que dije es cierto, yo amo todo lo que tú eres, tú eres mi amor, tú eres mi sueño convertido en realidad.

Desde aquel momento, Meg quedó comprometida y al cabo de un año, Erik llegó a buscarla en un coche de oro tirado por caballos plateados. En la boda bailaron veintiún mil personajes adornados con perlas y diamantes, y Meg se convirtió en reina de un país con bosques navideños, alegres ciudades y un bello Palacio Mazapán.

Un arcóiris, cruza el mar

Ven y baila junto a mí

Solo así me harás feliz.

Mi princesa tú serás

Yo seré tu esposo fiel

Un dulce amor como la miel.

Un sueño que se hace realidad

Mi sueño y no quiero despertar

Mi amor tendrás por siempre

Cree en mí y tus sueños vivirás.

Un arcóiris, cruza el mar

Ven y baila junto a mí

Solo así me harás feliz.

Mi princesa tú serás

También todo mi amor tendrás

Harás mis sueños realidad.

Un sueño que se hace realidad

Mi sueño y no quiero despertar

Mi amor tendrás por siempre

Cree en mí y tus sueños serán…

Un sueño que se hace realidad

Mi sueño y no quiero despertar

Mi amor tendrás por siempre

Cree en mí y tus sueños vivirás.

FIN.

Notas de la Autora: Espero les haya gustado este fic que hizo con mucho cariño para ustedes, ¡Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo!