CAPITULO 2: UNA FAMILIA PARA HARRY

Otro año se había ido, otro año de puros procesos y papeleo, y eso comenzaba a irritar a Sirius, pero ya era de lo ultimo que soportaba, pues aquella tarde le llegaría la lechuza con los papeles firmados, los que le darían la custodia de Harry, y desde ese mismo instante podría ir a reclamarlo a donde sus parientes Muggles. Solo esperaba que Harry estuviera bien y que esos buenos para nada lo estuvieran tratando como se debía, pues conocía a la hermana de Lily y estaba de mas decir que jamás le cayo bien, mucho menos aquel hombre regordete que escogió por esposo.

Con gesto cansado, dejo el periódico sobre la mesa.

- Veo que te has despertado temprano – comento Remus sonriendo divertido mientras ingresaba a la amplia y cómoda cocina y se sentaba a la mesa frente al pelinegro. Traía la bata puesta al igual que Sirius.

- No puedo dormir, estoy nervioso, esos papeles ya deberían de haber llegado – apuntó Sirius mirando hacía la ventana con claro nerviosismo. El cielo oscuro comenzaba a tornarse azulado en el horizonte.

- Sirius, los papeles llegarían a primera hora, lo cual significa que llegaran a las 7:00 a mas tardar, y por si no te has fijado, apenas son las 6:00, el cielo apenas comienza a aclararse – observo Remus sonriendo ante el nerviosismo de su pareja, pero es que tratándose de Harry, Sirius siempre era extremista en cada detalle, incluso desde el momento en que adquirieron aquélla casa, se había empeñado en que el cuarto del pequeño fuera el primero en ser debidamente decorado, y en el transcurso de aquel año, había redecorado la habitación una y otra vez, intentando que luciera perfecta para cuando Harry llegara, y por fin ese día había llegado.

- ¡Bola de holgazanes! – sentencio Sirius molesto - ¡Deberían de ponerse a trabajar mas temprano! – sin decir nada, Remus se levanto y rodeo la mesa hasta llegar a donde Sirius se encontraba parado observando por la ventana con evidente nerviosismo, como en cielo poco a poco se aclaraba mas.

- Deja de preocuparte – le susurro al oído – La lechuza llegara a la hora prevista y después podremos ir a recoger a Harry para traerlo a casa¿De acuerdo? – y para delicia del pelinegro, Remus mordió suavemente el lóbulo de su oreja.

- De acuerdo – respondió con voz ahogada mientras con las manos rodeaba la cintura del castaño y lo atraía hacía sí para besar sus labios.

En aquel momento, una lechuza golpeo el vidrio y ambos magos se sobresaltaron.

- ¡La lechuza! – exclamo Sirius, mas no se movió, no podía, tenía miedo de albergar falsas esperanzas de que fuera la lechuza enviada por el Ministerio, y en caso de que lo fuera, tenía miedo de que como en ocasiones anteriores hubiera una carta pidiendo disculpas y avisando que los tramites tardarían otro mes en llevarse acabo.

Remus sonrió, sabia lo que pasaba por la cabeza de aquel hombre, lo conocía lo suficiente como para saberlo. Con delicadeza se deshizo de los brazos del pelinegro y se acerco para abrir la ventana y dejar que la lechuza entrara, cosa que el ave hizo sin dudar, pues afuera el frió era bastante irritable.

Al ver que Sirius seguía inmóvil junto a la lechuza, Remus se acerco y le desato la gruesa carta. Sintiéndose libre, la lechuza ululo ligeramente en forma de agradecimiento y emprendió el vuelo de regreso.

- ¿Es del Ministerio? – pregunto Sirius a media voz mientras veía a Remus contemplar la carta con mirada escrutadora.

- Si – fue la sencilla respuesta del castaño mientras abría el sobre.

- ¿Qué dice? – volvió a preguntar Sirius en el mismo tono, comenzando a sentir que era preferible que se sentara o caería al suelo.

Remus no contesto, se dedico a leer la carta que venia anexa a los documentos.

- ¿Y? – le pregunto Sirius al verlo apartar por fin la mirada de la carta.

- Podemos ir a recoger a Harry en cualquier momento – respondió Remus sonriendo ampliamente.

La información tardo algunos segundos en ser procesada por su cerebro, mas cuando cayo en la cuenta de lo que el castaño le había dicho, no pudo mas que abrazarlo y levantarlo en el aire sin poder contener la emoción que sentía.

- ¡Harry regresa a casa Remus! – exclamo alegre - ¡Harry vuelve con nosotros por fin! –


- En verdad que no se como le hizo, estoy casi seguro de que mucho tuvo que ver en esto ese entrometido de Dumbledore¿De que otra forma ese bueno para nada de tu primo iba a lograr ganar la custodia del hijo de ese inepto de Potter? – cuestiono Lucius mientras se servia un vaso de Whisky.

Narcisa no dijo nada, solo siguió comiendo y contemplando a su esposo como si le prestara atención, como si le importara lo que le decía; La verdad era que se alegraba de que su primo hubiera salido bien librado de Azkaban, aun que no estaba del todo de acuerdo con la relación que mantenía con ese Licántropo ni mucho menos con su necedad a asumir su papel de padrino en todo regla.

Draco solo observaba a su papa y a su mama hablar; No entendía muy bien de lo que iba la cosa, su papa estaba molesto por algo que un primo de su mama había hecho y en lo que un tal Dumbledore había tenido algo que ver, pero no sabia qué. Pese a ser aun muy chico, sabia que no debía preguntar o interrumpir conversaciones ajenas, en realidad, pese a ser muy chico, sabia y había aprendido cosas muy importantes, cosas que según su padre, le ayudarían a sobresalir del resto, como por ejemplo, que la amistad y el amor no existían como lo planteaban en los cuentos, que en realidad ni siquiera existían; Que no debía depender de nadie, pues un Malfoy trabaja solo y únicamente hace equipo cuando a sus intereses conviene; Que la única lealtad esta hacía el poder y solo hacía él; También sabia que estaba prohibido mostrar debilidad; Que los sentimientos como el amor, la amistad y cosas por el estilo eran para gente débil. La confusión llegaba cuando estaba con su madre, por que aun que su madre seguía todas aquellas reglas al pie de la letra en presencia de Lucius, cuando él no estaba era muy distinta, era cálida, era amable, simple y sencillamente era un ser humano. Aun no comprendía muy bien, pero sabia que frente a su madre podía mostrarse tal cual era, mientras que con Lucius, debía portar una mascara de distinguida frialdad, de independencia y aplomo, de perfección y orgullo.

- Pero sabe que comete un error al regresar al hijo de Potter al Mundo Mágico, aun quedan muchos Mortífagos deseosos de vengarse – comento Lucius tras apurara un sorbo de Whisky.

Narcisa siguió callada, le angustiaba escuchar a su esposo hablar así, sí alguien le oía, y después le sucedía algo a ese niño que se había vuelto un héroe en el Mundo Mágico, su esposo se vería implicado aun que no hubiera sido el responsable, pero siendo sinceros, a esas alturas sabia que si algo le pasaba a ese niño, Lucius claro que estaría implicado. Sintió un hueco en el estomago al pensar que ese niño tenía la misma edad que su Draco, y que había derrotado a Voldemort, aun que nadie podía explicarse como; Era famoso, si, al igual que su cicatriz en la frente, mas ahora estaba huérfano y su vida corría peligro a cada instante.

Se llevo la copa de Whisky a los labios en un vano intento de aplacar aquélla nueva sensación que se extendía dentro de ella. Sabia que su primo tomaría la custodia de Harry al ser su padrino, pero nunca había reparado en lo que ello conllevaba, y es que pese a que ya habían pasado dos años desde la caída del Lord, aun había muchos Mortífagos peligrosos deseosos de encontrar al culpable de la caída de Voldemort para vengarse; Prueba de ello era lo que había sucedido a los Longbottom meses después de la caída del Lord a manos de varios Mortífagos.

De nuevo dirigió la mirada a su esposo intentando ocultar el miedo que en sus ojos se reflejaba. Luego mandaría una carta a su primo, pues aun que no se llevaban de maravilla, tampoco le odiaba por completo.


Se aparecieron lejos de la vista de los Muggles, en un pequeño callejón continuo a la calle de Privet Drive.

- Es aquí – murmuro Sirius sin poder controlar la emoción que le embargaba.

- No Sirius, no es aquí, es en la calle que sigue – bromeo Remus.

- No me refiero a eso, me refiero a que... –

- Se a lo que te refirieres Padfoot, solo estaba bromeando – aclaro Remus sin poder evitar sonreírle divertido.

- Lo siento Moony, es que estoy muy nervioso – se disculpo Sirius.

- No te preocupes – le dijo Remus inclinándose hacía él para darle un breve pero cariñoso beso en la mejilla – Ahora vamos –

- Esta bien – accedió Sirius y ambos salieron del callejón en busca del numero 4 de Privet Drive. Sabían que después de recoger a Harry, debían aparecerse de inmediato en Hogwarts para renovar los hechizos de protección ahora en torno a la casa en la que Harry viviría.

Sin poder evitarlo, Sirius comenzó a retorcerse las manos nervioso.

- Ya basta Sirius – le advirtió Remus con voz calmada, dando a entender que a un que no estaba molesto, aquello iba en serio.

Pronto se detuvieron frente a la puerta de la casa correspondiente, pero Sirius fue incapaz de dar un solo paso mas.

- ¿Y ahora que sucede? - pregunto Remus, aun cuando sabia a la perfección lo que sucedía.

- Esta ahí, Moony – murmuro Sirius como si no pudiera creer en las palabras que salían de su boca.

- Si, Harry se encuentra tras esa puerta – afirmo Remus – Y esta esperando por nosotros Sirius – al escuchar aquello, Sirius asintió y se apresuro a avanzar hacía la puerta seguido de un sonriente y algo nervioso Remus.

Se detuvieron al llegar al portón, y aun que Sirius volvió a dudar, esta vez el debate lo resolvió mucho mas rápido y llamo al timbre. Pasaron algunos minutos antes de que se escuchara el golpeteo de unos tacones sobre el suelo de madera y la puerta se abriera. Ambos conocían a la hermana de Lily, no personalmente, si no por fotos.

- Buenas tardes – saludo Remus con cortesía.

Petunia los examino con ojo critico antes de responder al saludo.

- ¿Qué quieren – pregunto por fin con tono despectivo al reconocer la forma en que ambos hombres vestían.

- Yo soy Sirius Black y el es Remus Lupin, ambos somos los nuevos tutores legales de Harry – anuncio Sirius inflando el pecho con sumo orgullo.

Petunia los examino nuevamente.

- ¿Cómo se que dicen la verdad? – pregunto.

- Aquí están los documentos que lo avalan – respondió Remus entregándole varios papeles – También están los documentos Muggles por si tiene alguna duda –

- ¿Quién es! – grito una voz masculina desde el interior de la casa.

- ¡Unos hombres que dicen ser los nuevos tutores legales de Harry y vienen a llevárselo! – respondió Petunia sin alterarse, permaneciendo tranquila e indiferente ante el tema.

- ¡Pues ya era hora, creí que tendríamos que seguir cuidarlo nosotros! – respondió la voz desde el interior, y la forma tan despectiva en que lo dijo, hizo que dentro de Sirius algo hirviera de manera incontenible.

Al ver la reacción del pelinegro, Remus le puso una mano sobre el brazo en señal de que debía controlarse.

Pronto, en su campo visual apareció un hombre regordete que enseguida reconocieron como el esposo de la hermana de Lily, mas la atención se centro en el niño que traía cargando por la cintura con el brazo derecho a un costado. Parecía asustado, y aquello se reflejaba en sus enormes y expresivos ojos verdes mientras el rebelde cabello oscuro se mecía conforme avanzaba aquel hombre.

- Aquí tienen – les dijo dejando a Harry en brazos de Sirius.

- Pero Vernon, los papeles... –

- Los papeles no importan petunia – le interrumpió Vernon sonriendo alegre mientras le arrebataba los documentos a su esposa y se los regresaba a Remus – Lo que importa es que estas buenas personas se van a llevar a este mocoso y jamás tendremos que volver a ocuparnos de él – y volviéndose a ambos hombres, añadió: - Buenas tardes caballeros, desde este momento Harry esta bajo su custodia – y enseguida cerro la puerta.

Tras unos segundos, Harry comenzó a llorar al darse cuenta y ser conciente de que la única familia que le quedaba, lo había dado a unas personas que ni en su vida había visto y que de seguro se lo llevaría lejos.

- No llores Harry – le pidió Sirius arrullándolo, pero Harry no le hacía caso, al contrario, cada vez lloraba con mayor desesperación.

- Siempre pensé que la hermana de Lily y su esposo eran gente detestable, pero jamás pensé que eran unos monstruos – comento Remus aun asombrado de la actitud de ambos, sobre todo de la actitud de aquel que era el esposo de Petunia.

- Decir que son monstruos es poco – gruño Sirius, pensando en lo mucho que le hubiera gustado darles un escarmiento, pero también recordándose que si lo hacía, no tardaría en perder la custodia de Harry, y éste lo necesitaba.

De nuevo, el llanto de Harry les hizo volverse para prestarle atención.

- Aquí ya no es seguro, debemos llevarlo a Hogwarts – le recordó Remus.

- Es verdad – accedió Sirius - ¿En donde esta el Translador? –

- Aquí – respondió Remus sacando una moneda.

Sirius también sujeto la moneda y aferró a Harry lo suficientemente fuerte pero cuidando de no lastimarlo. Al instante desaparecieron.


Por fin el segundo capitulo! n.n

Intento actualizar lo mas rapido que puedo, por favor tenganme paciencia, aun me faltan varios Finc's por poner al dia :P