WHAT'S UP PEOPLEEE!

here I'm again...

aclaraciones:

los personajes aqui mensionados no me pertenecen... solo los utilizo a mi antojo para proporcionar una lectura y entretenimiento para ustedes ^^' y la historia original tampoco me pertenece.

narración en tercera persona... hoy solo sola :D

como siempre y sin mas preámbulo... espero que disfruten la lectura :D


mente vs cuerpo

.

.

Sora apretó las piernas, decidida a no permitir que su imaginación se apoderara de ella. Si su fantasía hubiera sido con Matt, o con otra persona, tal vez se habría dejado llevar. Incluso podría haberse marchado a casa, haberse dado un baño para luego tumbarse en la cama y...

Sin embargo, se trataba de Tai. Él no tenía ningún derecho a estar allí. Más concretamente, ella no tenía derecho a incluirlo en aquella fantasía. Era su mejor amigo, no su amante. Aquellos pensamientos no eran más que el producto de una imaginación muy activa.

Con un esfuerzo sobrehumano, y la ayuda de una lata de coca-cola light de la máquina, consiguió sacarse a Tai del pensamiento.

Su Tai no era peligroso. Sin embargo, aquel Tai imaginario...

Sora dejó escapar un gemido involuntario y trató de ocultar la reacción tomándose el último sorbo del refresco. A continuación, tiró la lata a la basura y regresó a su lugar de estudio pensando en su amigo a pesar de todos los esfuerzos que hacía por pensar en cosas menos peligrosas.

No tuvo suerte. Con un suspiro, se rindió y aceptó el hecho de que, por alguna razón, no podía sacarse a su amigo del pensamiento.

En realidad, ése no era el problema. Había pensado en Tai en muchas otras ocasiones. Después de todo, era su mejor amigo. Pensaba en él constantemente, pero no como un Tai sexy, caliente y desnudo... un Tai cuyas manos la tocaban y la acariciaban...

Sacudió la cabeza y volvió a tomar asiento. Ese Tai no debía ocupar sus pensamientos. De hecho, no sabía de dónde habían salido. Él era su amigo. Jamás lo había considerado como amante. Se conocían los dos demasiado bien, demasiado íntimamente como para que hubiera podido ocurrir algo así. Sora jamás había querido acostarse con él.

Hasta aquel día.

«No», se corrigió. En realidad, no quería acostarse con él. Además, aunque así fuera, no sería lo suficientemente estúpida como para hacerlo. Tai era demasiado importante para ella y, además, estaba Matt.

Llena de frustración, apartó los libros a un lado y se empezó a frotar las sienes. Aquel sábado no estaba yendo del todo bien.

-Tengo unos analgésicos en el bolso si los necesitas.

Sora se sobresaltó al escuchar la tranquila voz que resonaba a sus espaldas. Inoue Miyako, su profesora de Literatura sobre temas eróticos y la sociedad victoriana. Su amiga.

Cuando se dio la vuelta, vio que Inoue estaba sonriendo. Le devolvió la sonrisa. Inoue Miyako poseía una belleza arrolladora y era una mujer muy segura de sí misma. Sin embargo, nunca parecía inalcanzable.

-¿Qué estás haciendo aquí un sábado?

-Buscándote -respondió Inoue-. Llamé a tu apartamento y Tai me dijo que estabas aquí trabajando en un ensayo para mi clase.

-¿Has hablado con Tai? -replicó Sora, tratando de controlar la voz.

-Como te acabo de decir, él me dijo que tú estabas aquí.

-Oh.

Inoue frunció el ceño y miró por encima del hombro de Sora para estudiar la página que ella tenía abierta. Entonces, sonrió de nuevo.

-Bueno, eso explica por qué estabas tan distraída cuando me acerqué a ti.

-No me gastes bromas -dijo Sora, cerrando el libro-. Mi interés es tan sólo académico. Tú deberías saberlo. Estoy trabajando para tu clase.

-No te estoy gastando ninguna broma. Hablo completamente en serio. Eres la que me dijo que Matt está a punto de pedirte en matrimonio. No resulta muy dificil pensar la dirección que toma tu mente cuando lees literatura erótica.

-Oh... Claro. Matt, sí... -susurró, respirando profundamente.

-¿Acaso no...? Oh.

Sora cerró los ojos y contó hasta cinco.

-No hay «oh» que valga -dijo, cuando por fin pudo mirar a su amiga a la cara-. Mi mente sólo estaba vagando. Eso es todo.

-Con Tai -afirmó Inoue-. Muy interesante.

-¿Cómo dices? ¿De qué estás hablando?

-Admítelo -replicó ella-. Estabas pensando en él cuando llegué. Eso explica que se te quebrara la voz.

-No estaba... -empezó Sora. Inoue la interrumpió con un gesto de la mano-. Está bien. Estaba pensando en Tai -admitió-. Mi mejor amigo está haciendo las maletas para mudarse a más de dos mil kilómetros de distancia. He estado pensando mucho en él...

Mientras hablaba, el alivio se apoderó de ella. ¡Por supuesto! Por eso deseaba a Tai. Todo era muy sencillo. Cualquier estudiante de psicología sería capaz de verlo. Ella se había estado sintiendo tan frustrada y tan enojada de no poder suplicarle ni obligarlo a que se quedara que su subconsciente estaba tratando de encontrar otros métodos de persuasión: la seducción.

No era deseo. Sólo egoísmo. Su yo quería que Tai se quedara en Tokio, por lo que su deseo ansiaba a su mejor amigo.

¡Qué alivio! Gracias a Dios que ella había dado clases de psicología porque si no, tal vez no se hubiera dado cuenta nunca del porqué de aquella absurda ensoñación. Su mejor amigo y ella haciéndolo... La idea era ridícula. Impensable.

Y, sin embargo, tan atrayente...

¡No! Se sentó mucho más erguida, decidida a controlar sus pensamientos.

-Me molesta que se vaya a marchar -dijo, con firmeza-. Eso es todo.

La expresión de sorna que había en el rostro de Inoue se vio reemplazada por otra de genuina comprensión.

-Lo sé. Me dijo que se marcha el lunes. Debes de sentir mucho que se vaya.

-Sí... Sí, lo voy a echar mucho de menos.

Sora contuvo el aliento ante la perspectiva de que Inoue dirigiera de nuevo la conversación al tema erótico, preguntándose si su amiga le iba a pedir que le describiera las fantasías que había tenido últimamente.

Sin embargo, su amiga simplemente indicó la salida.

-Vamos a tomar un café. Tengo noticias sobre tu solicitud de beca.

En aquel momento, todos los pensamientos sobre Tai se evaporaron. Inoue había ido allí para hablar de la carrera de Sora, no de su libido. El trabajo era lo único que nunca había fracasado a la hora de reclamar la completa atención de Sora.

.

.

Miró a Inoue por encima de la taza de café. No estaba segura de comprender lo que su amiga le estaba diciendo.

-¿De verdad? ¿De verdad he conseguido la beca en el Metropolitan Museum?

-Sí -respondió ella, riendo-. Me he encontrado con Dean Rostow y me dijo que te lo iba a comunicar el lunes. Le supliqué un poco y, dado que yo fui quien te escribió la carta de recomendación, me dijo que podía decírtelo si te veía. Llevo horas buscándote por la biblioteca, tratando desesperadamente de encontrarte.

-¡Gracias! -exclamó Sora, extendiendo los brazos para abrazar a su amiga.

Aquella beca en el Metropolitan era muy difícil de conseguir. Sora había estado tratando de conseguir todas las recomendaciones posibles. Casi no se podía creer que su insistencia hubiera dado frutos.

-¿Y por qué no? -replicó Ronnie, cuando ella le puso voz a sus pensamientos-. Has trabajado mucho más duro que el resto de los solicitantes. ¿Por qué no ibas a ser tú?

-No lo sé. Supongo que aún me cuesta creer lo bien que me ha ido todo en estos dos últimos años.

-¿Y por qué no iba a irte bien? Te has esforzado mucho, ¿no es verdad?

-Sí, bueno... Me lo merezco, ¿verdad?

-Por supuesto que sí.

-Vaya... ¿Tienes idea del efecto que va a producir algo así en mi currículum?

Las becas dependían en gran parte de las personas que uno conociera. Las notas de Sora eran fantásticas, pero aquél era su primer año en el programa, lo que significaba que aún no conocía a muchas personas. Sin embargo, eso no la había arredrado. Se había centrado en dos becas, una para cada verano de sus estudios de máster. Así, sus posibilidades de encontrar un trabajo que fuera satisfactorio tanto a nivel económico como personal serían mucho más altas.

Lo más irónico de todo era que su madre le había dado aquel consejo. En lo que se refería al cariño, el amor y el apoyo, su madre suspendia, pero en lo de planear el futuro ... Allí era donde la madre de Sora destacaba entre los demás.

Respiró profundamente y se echó a reír. Aún se sentía abrumada por su buena fortuna.

-Lo siento. Estoy tan emocionada... Una beca de estas características podría significar un trabajo. ¿Te lo imaginas? ¿Yo trabajando en el Metropolitan Museum recién salida de la facultad?

-Si hay alguien que puede hacerlo, ésa eres tú. Eres la estudiante más motivada que he visto en mucho tiempo.

-Sólo me dices eso porque preparo unas excelentes margaritas.

-A nadie debería sorprender que supieras hacer muchos cócteles con el tequila, y no lo digo por decir, sino porque es cierto. Hablando de tequila... No hemos salido de juerga desde hace meses. Probablemente desde que Matt y tú empezasteis a salir, pero supongo que los dos habéis tenido vuestras juergas particulares.

-Sí, claro -replicó ella, diciéndose que sólo era una verdad a medias y no una mentira. No tenía que contarle detalles personales de su vida a Inoue sólo porque fuera una amiga.

La verdad era que Matt y ella no habían tenido relaciones sexuales desde hacía dos semanas. Durante los días laborales, sus horarios no parecían coincidir y el último fin de semana habían ido a casa de los padres de él. Sora había estado tanto tiempo jugando poker con el padre y hermano de Matt que, cuando subió a la habitación, é ya estaba dormido. Había pensado en despertarlo, pero había decidido que Matt necesitaba descansar.

Ya no. Cansado o no, iba a tener que ir a la casa de Sora en cuanto se bajara del avión de Los Ángeles. Ella incluso se pondría algo sexy, como esa prenda interior de encaje que picaba tanto que él le había regalado por su cumpleaños. A ella no le gustabas, pero sabía que lo excitaría y...

-¿Sora?

La joven sacudió la cabeza para volver a meterse en la conversación con una brillante sonrisa.

-Sí, supongo que las dos hemos estado teniendo nuestras juergas en casa. Eso es lo que te pasa a ti, ¿no? Después de todo, tú ya estás casada.

Al oírla, Inoue se echó a reír.

-A Ken no le importa que yo me vaya de juerga con mis amigas.

-¿No piensa que eres frívola por eso o, peor aún, que estás tratando de ligar con otros hombres?

Sora se lamentó de haber pronunciado aquellas palabras en el momento en el que le salieron de la boca. Matt no era un hombre celoso y no le importaba que saliera con sus amigas. Simplemente, prefería que estuvieran juntos para que pudieran disfrutar de su mutua compañía.

-A mí no me ha interesado ningún otro hombre desde el momento en el que le puse los ojos encima, y él lo sabe. Además, él también sale con sus amigos. Sólo porque me he casado no significa que tenga que dejar a un lado mi personalidad, ¿sabes?

-Por supuesto que no -respondió Sora-. No me refería a eso sino a... En realidad, no sé a qué me refería.

Inoue se reclinó sobre la silla y empezó a estudiarla con sus penetrantes ojos.

-¿Qué es lo que te ocurre?

-Nada.

-Sé que te ocurre algo. Cuéntamelo.

Sora soltó una risita.

-Creo que sólo son nervios por verme comprometida. Es decir, ni siquiera estoy completamente segura de que él me vaya a pedir que me case con él...

-Claro que lo estás. Si hay alguien previsible en este mundo, ése es Matt. No lo digo en un mal sentido de la palabra, sino simplemente porque él es así. Se ve que te va a pedir en matrimonio a un kilómetro de distancia.

-Sí, tienes razón. Estoy segura de ello, pero el matrimonio es algo que, en realidad, no sé cómo afrontar. No he tenido ejemplo alguno. Ni siquiera de mi madre. Quiero una familia y todo lo que la acompaña, pero no estoy segura de qué significa. Nunca he formado una unidad con nadie. Supongo que simplemente estoy un poco nerviosa sobre cómo funciona.

-Por supuesto que lo estás -dijo Inoue, con una bondadosa sonrisa-. En cuanto a lo de cómo funciona, es un poco diferente para todo el mundo, pero, básicamente, el matrimonio es ser tú misma, sólo que más. Así funciona con Ken y yo. Somos nosotros mismos, pero también una pareja. Resulta agradable. Y, por supuesto que has formado una unidad con alguien. Lo haces automáticamente con tus amigos. Como yo. Y Tai.

El pensar en aquel detalle casi desató por completo a Sora, sobre todo por los pensamientos que había tenido anteriormente.

-No es lo mismo -se apresuró a sólo soy yo misma con vosotros.

-Sí. De eso se trata -replicó ella, estudiándola un poco más. Aquella vez, Sora bajó la cabeza. La inspección la hacía sentirse incómoda-. Es decir, tú también eres tú misma con Matt, ¿verdad?

-Por supuesto -dijo Sora. Y así era. Todo el mundo tiene ángulos diferentes en la personalidad. Con Matt, ella era más madura, tal y como debería ser si iba a ser su pareja de por vida.

-Bien -dijo Inoue. Tomó un largo sorbo de café y luego empezó a juguetear con la cuchara, golpeándola de un modo muy irritante contra la taza.

-¿Qué ocurre? –preguntó Sora.

-Lo siento. Nada -respondió Inoue, deteniéndose inmediatamente.

-Oh...

Sora tomó su cuchara y empezó a golpearla en silencio contra la palma de la mano.

-¿Qué pasa? -quiso saber.

Sora se detuvo inmediatamente.

-Nada... En realidad... Bueno, creía que tenías algo más que decir.

-No. ¿Por qué? ¿Es que te preocupa algo?

-Está bien. Vas a seguir molestándome hasta que te lo cuente, así que es mejor que lo haga ahora mismo... Ken y tú... sois felices, ¿verdad? -comentó, a pesar de que sabía a ciencia cierta que así era.

-Mucho. ¿Qué es lo que te preocupa, Sora?

La joven respiró profundamente y se recordó que había sido ella misma la que había abierto la puerta. Debía atravesarla antes de cambiar de opinión.

-Vuestra... vuestra vida sexual es buena, ¿no es así? Bueno, sé que no es asunto mío, pero supongo que es así.

Durante una de sus juergas, Inoue le había contado a ella cómo se habían conocido Ken y ella. Había habido una serie de asesinatos y Ken, que era detective, se había dirigido a Inoue para que ella le aconsejara sobre unos objetos eróticos que se habían dejado en los lugares de los crímenes. La atracción que ambos habían experimentado había sido intensa. Ella y Ken se habían dejado llevar por sus propias fantasías eróticas.

-Es maravillosa.

-Y tú... ¿No has tenido nunca fantasías eróticas sobre otro hombre?

-Ah -susurró Inoue, con un movimiento de cabeza casi imperceptible, como si hubiera resuelto un gran misterio-. No, nunca.

-Oh.

Maldita sea. Aquella respuesta acababa de mandar al garete la teoría de Sora de que era normal tener fantasías eróticas.

-Estás pensando en Tai, ¿verdad? -afirmó Inoue, sin dudarlo. Por primera vez, Sora maldijo el hecho de tener una amiga que la conocía tan bien-. Cuando me acerqué a ti antes, no estabas pensando en el hecho de que Tai se fuera a marchar, ¿verdad? Más bien, no hacías más que imaginar todas las cosas interesantes que podría hacer si se quedara aquí.

Sora consideró negarlo todo, pero no podía. Necesitaba ser sincera. Tai era su mejor amigo, pero no podía hablar con él de...

-Está bien vez... ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? Estoy enamorada de Matt. Estoy hecha un lío. Amo a Matt. Es genial. El hombre perfecto. Guapo, con un buen trabajo y sentido del humor. Además, su familia me adora.

-Tienes razón. Es un hombre fabuloso. Su familia es encantadora. Es bueno que una se lleve bien con la familia política.

-Así es. Me llevo muy bien con ellos.

Con Matt, había encontrado la familia que siempre había deseado. A su lado, podría tener una vida perfecta.

-Lo de Tai ha sido una aberración -añadió-. Eso es. Simplemente se trata de la reacción de mi subconsciente ante el hecho de que él se vaya a marchar tan lejos.

-Tal vez. Y tal vez haya algo más. Puede que debas tratar de descubrir de qué se trata.

-¿Estás loca? Ni hablar. Sólo porque he tenido una pequeña fantasía con mi mejor amigo, eso no significa que el cielo se vaya a derrumbar. Estoy segura de que no significa que no estoy completamente enamorada, al cien por cien, de Matt. También tengo fantasías con Hugh Jackman, pero no creo que seamos nunca amantes.

-¿Por qué no?

-Bueno, vive en Los Ángeles. O tal vez en Londres. Ni siquiera estoy segura.

-Estábamos hablando de Tai, Sora.

-¿Es que no me estabas escuchando? Ya te lo he dicho. No me interesa. Es mi mejor amigo, nada más. Sin embargo, estas fantasías resultan muy incómodas. Es decir, Tai y yo siempre hemos hablado sobre todo, pero estoy segura de que no le voy a contar esto.

-Tal vez deberías.

-¡Inoue! Me voy a casar con Matt. Estoy enamorada de él.

-Lo sé, pero tal vez no se trata de la clase adecuada de amor. Tal vez él no sea el hombre de tu vida.

-Por supuesto que lo es.

-Bueno, tú lo sabrás. Simplemente no quiero que dejes escapar algo muy especial.

-Esa persona es Matt, por lo que no tienes que preocuparte. Mira, no te-voy a negar que he tenido pensamientos muy calientes con Matt, pero la razón está muy clara. Me entristece que se vaya a mudar y éste es el extraño modo que tengo de reaccionar a eso. En realidad, no me quiero acostar con él.

-Bien, tal vez tengas razón -dijo Inoue. Sin embargo, por el tono de su voz, sabía que le estaba dando la razón sólo por dársela-. Mira, simplemente por profundizar un poco más en el tema, vamos a fingir que sí quieres acostarte con él. ¿Quién puede decir que esa situación no se le aplica también a él? Tal vez está desesperado por acostarse contigo, pero simplemente está tan decidido a no hacer nada al respecto como tú.

-Por favor...

La idea era absurda. Ella nunca le había notado nada a Tai e incluso habían compartido cama en el pasado. Eran amigos. Verdaderos amigos. Una extraña combinación de hombre-mujer que resultaba poco frecuente, pero no imposible.

-De por favor nada. A menos que lo intentes, no lo sabrás nunca. ¿Por qué no te vas corriendo a casa, lo desnudas y te diviertes con él?

-Te contestaré sólo con una palabra. Matt.

Se dio cuenta de su error en el momento en el que contestó. Inoue también se percató. Una sonrisa se le dibujó en el rostro.

-Es decir, que estás diciendo que no es que no te gustaría hacerlo, sino que es Matt el que te lo impide.

-Yo no he dicho eso. Ni hablar... Muy bien, tal vez sienta un poco de curiosidad sobre cómo sería acostarme con Tai. Es decir, tiene sentido, ¿no? Yo soy una mujer y él un hombre. Sin embargo, eso no significa que vaya a hacerlo.

-Volvemos a mi pregunta. ¿Por qué no?

-Porque no podría soportar mi vida si Tai no fuera parte de ella y porque temo que pondría obstáculos entre nosotros. He visto Cuando Harry encontró a Sally.

-Precisamente por eso es mejor que lo habléis. Los dos estáis demasiado unidos como para que algo como el sexo se interponga entre vosotros. Aunque no salga bien, lo único que hará es añadir nuevos matices a vuestra relación. Después de todos, los dos sois personas adultas, ¿verdad?

¿Lo eran? A veces, no estaba tan segura. Habían hecho bastantes locuras en el pasado. Inoue creía que podía añadir matices, pero Sora se temía que saldría disparada de la vida de Tai con una fuerza centrífuga que a él lo mandaría a más de dos mil kilómetros de distancia, donde resultaría muy fácil olvidarse de llamar o encontrar toda clase de excusas para viajar entre los dos estados.

No. El sexo con Tai era una fantasía. Alguno que se le había metido en la cabeza en una hermosa tarde de sábado y allí era precisamente donde debía quedarse. En la cabeza.

Ojos que no ven, corazón que no siente, por supuesto, ganas de retozar en la cama.

.

.


no puedo creer.. pero siento que e tardado mucho en actualizar sorry :$

gracias a:

Miriam H., pikiu y Cari Cazal

nomas por ustedes seguire jaja

.

.

.

me regalan un review? solo les tomara unos minutos mas de su tiempo y me haran muy muy MUY feliz ^^

cooperen con la causa :D