aclaraciones:
los personajes aqui mensionados no me pertenecen... solo los utilizo a mi antojo para proporcionar una lectura y entretenimiento para ustedes ^^' y la historia original tampoco me pertenece.
narración en tercera persona... hoy Sora
como siempre y sin mas preámbulo... espero que disfruten la lectura :D
Recordando viejos tiempos
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-¿Va todo bien en el paraíso? -preguntó Tai mientras Sora volvía a meterse el móvil en el bolso.
-Oh, claro que sí -replicó ella. Se puso de pie y descubrió que él tenía el pastel de chocolate entre las manos.
-Hmm...
Ella levantó una ceja. De repente, se sentía muy tensa y nerviosa.
-¿Qué pasa?
-Yo no he dicho nada.
-No has tenido que hacerlo. Ese ruidito que has hecho ha sido más que suficiente.
-Maldita sea, Sora. Tú eres la que está saliendo con Matt. ¿De verdad te importa lo que yo piense?
-Eres mi mejor amigo. Por supuesto que quiero saber lo que piensas.
-Me parece que, en vez de con él, te estás acostando con toda la familia.
-¿Qué estás diciendo?
-Venga ya, Sora. Cada vez que hablamos, no haces más que contarme lo que has hecho con la familia de Matt o con su hermano o algo muy gracioso que te dijo su padre. ¿De quién estás enamorada? ¿De la familia o del hombre?
-Retiro lo dicho -le espetó ella-. No quiero saber lo que piensas.
Durante un instante, Sora pensó que él iba a replicar, pero Tai permaneció en silencio. Entonces, asintió y murmuró unas suaves palabras.
-Lo siento. No es asunto mío -dijo, ofreciéndole el pastel-. ¿Hacemos las paces?
-Yo... -susurró ella. De repente, se sintió muy incómoda. Temía que hubiera más verdad en aquellas palabras de lo que ella estaba dispuesta a admitir-. No. Quédatelo tú. Yo ya no quiero más.
Entonces, se dio la vuelta con la excusa de apartar una de las velas de la pared.
-Sora, te he dicho que lo siento...
-Lo sé. Estoy bien. De verdad.
-¿Hay algo más? ¿Qué te dijo Matt?
-Nada. No me pasa nada. Yo... simplemente me acabo de dar cuenta de lo llena que estoy. De verdad.
-Bueno, pues al menos ven aquí a sentarte conmigo. ¿No te apetece terminarte tu copa?
En realidad sí que le apetecía. Le habría gustado emborracharse y caer inconsciente en la cama para despertarse al día siguiente y ver que todo había terminado. Probablemente, eso no era una opción, pero unos sorbos de licor la ayudarían a relajarse un poco.
Se acercó al sofá y se sentó en el rincón más alejado. El futón era también su cama, por lo que trató de no pensar en ello mientras tomaba a sorbos el fragante licor…
Tai se sentó al otro lado, pero, al contrario que ella, no se acurrucó en un rincón. Sus hombros parecían muy anchos contra el sofá blanco. Sora se rebulló un poco. De repente, sentía mucho calor. Miró con anhelo el aparato de aire acondicionado.
-Hace mucho calor -dijo Tai, después de tomar un trozo de pastel-. ¿Te acuerdas de cuando estábamos en décimo?
-¿Cuando nos quedamos atrapados en el teatro y cerraron el colegio?
-Sí. McCullough apagó las luces y nosotros no sabíamos cómo volver a encenderlas.
-Sí. Esta situación se parece mucho a aquélla -admitió en la oscuridad.
-En muchos aspectos -comentó él. Colocó un brazo sobre el respaldo del sofá, aunque no llegó a tocarla a Sora con los dedos-. Recuerdo que pensaba que todo era como una aventura y lo mucho que me alegraba haberme quedado allí encerrado contigo.
-¡Qué mentiroso eres! -exclamó ella, arrojándole un cojín-. Me acuerdo claramente que me dijiste que te hubiera gustado que Misaki estuviera allí.
-Sí, eso es cierto -admitió él-, pero eso sólo fue porque quería enrollarme con ella. Como el sentimiento no era mutuo, yo habría terminado la noche hablando de chorradas con ella. En realidad, con la que yo quería hablar era contigo.
-¿Te parecía que no decía más que chorradas y, a pesar de todo, sólo querías meterle la mano en las bragas?
-Soy un caballero. Sólo quería meterle mano debajo de la camisa.
-Menudo caballero.
-¿Es eso una indirecta? Te diré que yo era un parangón de virtudes. Contigo no intenté nada, ¿verdad?
-Nunca intentaste nada conmigo.
-Es cierto. ¿Y por qué es eso? Es decir, tú eras muy guapa. No tanto como lo eres ahora, pero no estabas nada mal.
Sora tragó saliva. No sabía qué decir ni qué hacer. El contacto con la mano de Tai era prácticamente un roce y ya sentía que tenía quemaduras en la piel. El día de antes, aquel contacto habría sido reconfortante. En aquellos momentos, era una zona de peligro.
-Sorprendente, ¿no te parece? -consiguió decir por fin-. Es decir, los dos éramos adolescentes con las hormonas muy aceleradas y, a pesar de todo, nos pasamos una noche entera en la oscuridad. Supongo que siempre ha ocurrido lo mismo entre nosotros. Nuestra amistad es demasiado importante como para arriesgarla acostándonos juntos. Incluso entonces.
-Especialmente entonces.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Bueno, por aquel entonces nuestras vidas eran un desastre. Nos aferramos a nuestra amistad y fue eso lo que evitó que nos ahogáramos.
Sora asintió. Tenía razón. En muchos sentidos, se habían criado el uno al otro. Ella había crecido odiando a la familia que tanto echaba de menos y deseando desesperadamente una familia propia. Sin embargo, esa necesidad no había disminuido la importancia de lo que Tai había sido, y aún era, para ella.
-Ahora es diferente -comentó él, como si le hubiera leído el hemos conseguido encauzar nuestras vidas. Tenemos una vida propia, una ocupación que nos importa... ya no somos adolescentes atrapados con familias que no nos quieren. Ya no buscamos esa clase de vínculos.
-Sí, pero...
No sabía qué decir. Sabía que quería replicar porque, de algún modo, él parecía estar quitándole importancia a lo que los dos compartían en aquellos momentos. Sin embargo, no sabía cómo hacerlo.
-Vamos. Sabes que tengo razón, Sora. Ahora es diferente. Aquella noche, tú me contaste todos los detalles sobre el novio que tenias y tú. Créeme. Esta noche no espero que hagas lo mismo con Matt.
-Yo no te conté todos los detalles sobre nosotros.
-Claro que sí.
-No.
-¿Qué me dices de lo de los dedos de los pies?
-Eso lo sabe todo el mundo.
-Sí, pero tú me contaste que él no hacía que sintieras cosquillas en los dedos de los pies. Si la memoria no me falla, me explicaste con gran detalle el modo en el que te pasaba y cómo tú no hacías más que besarlo esperando que los dedos...
-Sí, tienes razón, pero... ¿cuántos años tenía? ¿Dieciséis? Buscaba un romance de los de película, besos apasionados y todo lo demás.
-¿Qué hiciste?
-Rompí con él. Ya lo sabes. Nos pasamos la noche analizando cómo me sentía yo y, al día siguiente, rompí con él.
-Porque te merecías a alguien que te hiciera sentir cosquillas en los dedos de los pies.
-Exactamente.
-¿Y Matt?
-No estoy en el estrado de un tribunal, Tai.
-¿Ves? Eso es precisamente lo que estoy tratando de decirte. Nuestra relación ha cambiado. Entonces, no te importó hablarme tu noviecito. Ahora, no sientes tantos deseos de hacer lo mismo con Matt.
-Ya hemos hablado de Matt muchas veces.
-Un poco, pero no de lo que importa.
-Eso no significa que haya habido un cambio en nuestra relación. Es porque yo no estaba enamorada en ese entonces, pero sí lo estoy de Matt.
-Entonces, él te produce cosquilleos en los dedos de los pies.
-Sí. No. Mira, no creo que eso -sea una indicación muy realista de cómo es una relación.
-Entonces, interpretaré eso como un «no».
-¡Maldita sea, Tai!
-Sólo estaba tratando de entablar conversación.
-Entonces, hablemos de otra cosa. Este asunto queda oficialmente cerrado.
Tai se encogió de hombros. Tomó el plato entre las manos, que hasta entonces había tenido en el regazo, y empezó a comerse el pastel. Sora observó cómo se introducía el tenedor en la boca. Al verlo, se olvidó de su anterior irritación. El deseo volvió a apoderarse de ella y fue a acumulársele entre las piernas, dejando vacío por completo el resto de su ser.
-¿Estás segura de que no te apetece?
-¿Cómo dices?
-¿No te apetece un poco de pastel? -le preguntó, mostrándole el plato.
-Oh, sí, claro. ¡Qué diablos! Tomaré un poco.
Tai sonrió.
-Genial.
Antes de que ella pudiera decir nada, le cortó un trozo con su tenedor y se lo ofreció. Sora dudó durante un instante, pero fue el tiempo suficiente para provocar un extraño brillo en los ojos de Tai.
-Vamos, Sora. No tengo ninguna enfermedad.
Ella le dedicó una mirada de desaprobación y abrió la boca. El chocolate excitó sus papilas gustativas y, cuando se dio cuenta de lo cerca que Tai se había puesto para darle aquel trozo, se acercó ella también.
Cerró los ojos y esperó que él pensara que simplemente estaba disfrutando del sabor del pastel. De hecho, temía mirarlo por miedo a que él pudiera leerle la verdad en los ojos.
-Está muy bueno, ¿verdad?
Su voz sonaba tan cercana... Sora sabía que si se inclinaba un poco hacia delante, podría atraparle la boca con un beso.
Por supuesto, no lo hizo. En vez de eso, abrió los ojos y asintió.
-Está muy bueno -afirmó. Tai la miraba como si esperara que ella dijera más. Sora se aclaró la ha estado muy bueno. Me refiero a la cena entera.
-Me alegro de que te haya gustado...
Seguía habiendo una nota de misterio en su voz. La expresión de su rostro sugería que había algo que ella se estaba perdiendo. Seguramente Tai se estaba preguntando qué le pasaba aquella noche, pero ella parecía incapaz de pensar correctamente.
Él le ofreció otro trozo de pastel y ella lo aceptó, aquella vez mucho más casualmente, sin tener que cerrar los ojos. Estupendo. Resultaba agradable saber que estaba consiguiendo controlarse un poco. Estaba allí, sentada tan tranquila, cuando él dejó caer la siguiente bomba.
-Bueno, antes estuve hojeando los libros que tenías encima de la mesa. Muy calientes.
¡Los libros que tenía encima de la mesa! El autocontrol de Sora se desvaneció de un plumazo. Ella sabía exactamente a qué libros se estaba refiriendo él. A su colección de novelas eróticas. A los libros que había estado utilizando para poder escribir su ensayo.
-¿Cómo eres capaz de leerlos y seguir pensando... ya sabes, académicamente?
La estaba mirando como si pudiera leerle los pensamientos. Considerando lo bien que se conocían, probablemente podría hacerlo.
-Me imagino que debe de resultar bastante difícil centrarse en las implicaciones académicas cuando el objetivo de las palabras está dirigido... bueno, a otras cosas, en especial dado que sé lo fascinada que estás por el material del curso.
El rubor cubrió las mejillas de Sora. La mortificación se extendió por todo su cuerpo.
No era exactamente una mujer inocente, pero jamás había leído literatura erótica antes de hacer el curso. La primera semana, cuando empezó a leer las primeras páginas de una antología de historias, los dedos casi le habían ardido al pasar las páginas por el calor que generaban aquellas palabras.
En realidad, los dedos no habían sido la única parte de su cuerpo que se había caldeado. Había tardado prácticamente todo un sábado en leer el libro, principalmente porque había tenido que dejarlo de vez en cuando para poder... bueno, para poder deshacerse de la inquietud que le provocaban aquellas palabras.
Aquélla había sido una reacción normal. Lo que jamás debería haber hecho habría sido decirle a Tai la reacción que le había producido su lectura. Entonces, no se le había ocurrido que él pudiera pasar a formar parte de sus fantasías ni que él estaría sentado en el salón, preguntándole por ello, cuando lo que más deseaba era que él... que él la ayudara a deshacerse de la inquietud que le estaba empezando a arder entre las piernas.
-¿Sora?
-Lo siento. Estaba tratando de pensar cómo responderte. Supongo que es... que es una cuestión de interés académico. Estoy preparada para estudiar los textos, por lo que las palabras no me afectan porque no se lo permito.
Al menos eso era lo que estaba intentando. Considerando la fantasía que había tenido en la biblioteca, no lo había conseguido.
Tomó un sorbo de su Frangelico y trató de aparentar que aún estaba considerando la pregunta.
-Supongo que se trata simplemente de una cuestión de autocontrol -añadió.
-Tiene sentido -replicó él, con una sonrisa. Tenía un aspecto tan sexy que Sora tuvo que agarrar un cojín y abrazarse a él para tener algo que hacer-. En ese caso, debes de tener un gran autocontrol. Algunas páginas de lo que he estado leyendo me han puesto muy caliente.
-Eso es porque tú no estabas tratando de analizarlo para un ensayo.
-No, es cierto.
Tai se levantó y fue a tomar una copia del Satyra Sotadica, de Nicholas Chorier.
-Como esto, por ejemplo -añadió, abriendo el libro y acercándose a una vela-. «Él me dice que me siente una vez más como lo había estado antes y me coloca una silla debajo de cada uno de los pies, de manera que las piernas me quedan levantadas y la puerta de mi jardín completamente abierta para los asaltos que yo estaba esperando» -concluyó, cerrando el libro. Entonces, la miró con una pequeña que lo del jardín es algo exagerado, pero, en general, es bastante caliente.
-Sí, bueno, así es...
Sabía que Tai quería que ella dijera más, pero el cerebro no le funcionaba. Había tratado de mostrarse académica mientras él le leía el pasaje. De hecho, se había esforzado mucho. Sin embargo, en lo único que podía pensar era en ella misma sentada así y Tai preparándose para tocarla.
Él la seguía mirando, por lo que dedujo que tenía que decir algo más.
-Oh -comentó-. Sí, el contenido es altamente erótico. Así es Chorier.
-Simplemente no sé cómo lo haces. Ni tú ni Inoue -añadió, con un reflejo de picardía en los ojos-. Ken debe de ser el hombre más afortunado de la tierra. Y Matt también.
-Deja de pensar en guarrerías.
-¿En guarrerías? Vaya, vaya. No creo que lo que ocurre entre dos adultos sean guarrerías.
Sora tampoco lo creía, pero, dado que entre Matt y ella no había ocurrido nada de lo que se describía en sus libros eróticos, no quería seguir hablando del tema.
-Es decir, me parece que sería un modo muy divertido de pasar el tiempo en la cama. Ya sabes, un poco de lectura en voz alta, tal vez leerse los párrafos los unos a los otros... Tal vez incluso representar algunas de las escenas...
Sora tragó saliva y recordó cómo ella había fantaseado tan sólo unas pocas horas antes y no con Matt, sino con Tai.
-Tienes razón -dijo, armándose de valor-. No es que la imaginación de Matt necesite ayuda, pero algunas veces resulta divertido dejarse llevar por otra persona -mintió.
Sabía que se había excedido en su mentira, pero se imaginó que todo le serviría para su propósito. Sin embargo, por la expresión, del rostro de Tai, supo que se había equivocado. Él tenía una expresión de duda en el rostro.
-¿Matt? -preguntó, con voz incrédula.
-Sí, Matt -respondió ella, entornando los ojos-. ¿Por qué? ¿Tan difícil resulta creerlo? - añadió. Quería protestar, pero no podía encontrar las palabras. Resultaba dificil de creer y ella misma lo sabía-. Maldita sea, Tai. ¿Qué pasa? No es lo suyo. No hay nada malo en eso.
-Nada en absoluto mientras a ti no te importe.
-¿Y por qué me iba a importar? No es que él sea célibe. Nos divertimos mucho, muchas gracias -replicó, apretando los puños-. Maldita sea. No quería hablar de esto. No es asunto tuyo.
-De eso precisamente estaba hablando yo -comentó él, con voz suave-. Nuestra amistad está cambiando, Sora. Hace cinco años, incluso hace sólo uno, no me habrías ocultado nada.
-Me voy a casar con él, Tai. -afirmó ella, cerrando los ojos-. Creo que le debo la cortesía de mantener en secreto nuestra vida sexual.
-Sí, está bien. Es justo, pero dime sólo una cosa. ¿Es ésa verdaderamente la razón o acaso temes que, si hablas de ello, si abres la puerta, la fantasía de que vuestra relación es perfecta podría morir?
-Es perfecta. No se trata de ninguna fantasía. Y ya va siendo hora de que dejemos este tema, ¿de acuerdo?
Nicole esperó que él protestara, pero Shane se limitó a asentir. Ella suspiró de alivio. Si la hubiera obligado un poco, no estaba segura de que hubiera logrado contenerse. Tai tenía razón, al menos en parte.
Su vida sexual con Matt no era perfecta, pero todo lo demás en su relación sí. El matrimonio tenía que ver con el compromiso, ¿no? Ella podía vivir sin una alocada vida sexual. Podía. Después de todo, siempre podría recurrir a sus fantasías.
Simplemente tendría que esforzarse mucho para asegurarse de que esas fantasías no tuvieran nada que ver con Tai.
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hello mis amores! como les va la vida? les dire que yo tengo muuuuuuuucha tarea pero lo bueno es que tengo varios caps adelantados ya asi que solo tengo que editar y listo ^^
creo que este cap esta un poco aburrido.. es mi opinion jajajaj xD les propongo un trato sip? subire un cap por semana (a causa de falta de tiempo) todos los lunes sas?
muchas gracias a todos los que leen y a los que me dejan sus ff los amo! me hace tan feliz que les guste lo que hago :$
thanks!
wakamaniac: que te parecio el cap?... espero que te haya gustado ^^
BeLyxan: la escuela nos mata, lo se u.u... dime a mi que me estoy muriendo por trabajos casi finales y es un caos D;... y oooooh! no hay nada como un sexy y delicioso Tai en una noche calurosa... mmm yumi yumi... y eso que todavia le falta JOJO si te ha gustado hasta este momento tsss... no se que pensaras cuando venga lo que creo que es lo bueno.
pikiu: todos los refranes quedaban tsss... pero el de salvado por la campana ya veras que ni tanto xD espero que te haya gustado este cap, creo que estuvo mas X pero es importante para lo que sigue
Miriam H.: no tienes ni idea de lo fuerte que puede ser sora XD... pero ni tanto jajaaja yo creo que no podria contenerme con uno asi en persona *.*
sweet-autumn-mao: que bueno que opines que esta bueno xD... espero que lo que siga te gustee
bueno... nos vemos a la prox
un abrazoteeeeee
muaaaaaa:*
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can u give me a review?
